DISCLAIMER: los personajes de Once Upon a Time no me pertenecen.
UNA SEMANA MÁS TARDE
Con una barriga llena de tortitas y su cabello todavía húmedo de su segunda ducha del día, Regina yacía sobre una cama de matrimonio en el pequeño apartamento de Emma en Royal Oak, viendo a Emma entre sus muslos lamiendo su sexo como si fuera su única misión en la vida. Ojos chocolate la observaban de vez en cuando, por lo general junto con un tranquilo gemido de placer mientras su amante la devoraba. Los rayos de sol de la mañana entraron a la habitación a través de huecos en las persianas, pintando rayas cálidas en sus cuerpos haciendo resaltar el tono dorado del cabello de Emma.
Regina arqueó su espalda y se agarró a las sábanas. "Joder", jadeó. "Vas a hacer que me corra, si no tienes cuidado"
Emma se echó hacia atrás y mostró una sonrisa brillante por los jugos de Regina. "Todavía no", murmuró. "Primero quiero lamerte hasta que grites".
"¿Por qué eres tan mala?" dijo Regina, gimiendo.
Emma bajó su cara y arrastró su lengua por la longitud del sexo de Regina. Se apartó con su lengua todavía extendida, mostrando a Regina el hilo brillante de humedad que todavía las unía. "Te gusta cuando soy mala", murmuró, y continuó lamiendo en serio.
Al lado de una cinta VHS etiquetada Vigilancia del Ascensor Dos - que reposaba en la mesa de noche junto a la cama de Emma, el teléfono celular de Regina cobró vida.
Puesto en una combinación de llamada y vibración, el pitido y el zumbido eran una distracción que resultó imposible de ignorar.
"Maldita sea", gruñó Regina. El teléfono estaba vibrando camino hacia el borde de la mesita de noche.
Emma levantó la cabeza. "Sólo ignóralo."
Regina dio a Emma una sonrisa juguetona y empujó su cara otra vez entre sus piernas. "¿Dije que podías parar?"
El teléfono celular siguió sonando. Incesante... odioso... molesto... Regina lo agarró rápidamente y jadeó, "¿Hola?" sin mirar a la pantalla. Emma eligió ese preciso momento para deslizar un dedo dentro de su sexo, comenzando un empuje lento a tiempo con la succión de su boca.
"¿Regina?" una pausa, y el luego, "¿Estás bien?"
"Killian". Regina tragó otro grito cuando Emma comenzó a frotar en un punto particularmente sensible en algún lugar dentro. "Sí, bien. Estoy." Tiró del pelo de Emma y trató de retroceder un poco, pero la cabecera permanencia en su lugar, quedando a merced de Emma.
"Estás hablando como Yoda", dijo Killian con diversión cautelosa, sin duda esperando a que le ladre por la broma. Pero la Regina post-Emma era mucho más relajada que la antigua Regina. Y extremadamente ocupada.
"Estoy bien", logró decir.
Deslizó la mano por la curva de la mandíbula de Emma, sintiendo que trabajaba abajo de sus dedos, e intentó hacer palanca sobre la boca de su amante y alejarla de su clítoris. No podía mantener una conversación como esta. Ni siquiera podía sostener un pensamiento en su cabeza.
Emma rió en la humedad de Regina, haciendo sus dedos del pie rizarse por la extraña sensación.
Killian dijo algo más, no tuvo ni idea que. Y se esforzó por pensar. "Escucha, eh... ¿Podemos hacer esto en otro momento?"
Killian no habló durante un momento, dejándola libre para concentrarse en el tratamiento sensual que estaba recibiendo. Se sacudió de sorpresa cuando él finalmente dijo, "Pero el sitio web se lanza mañana, ¿Cuándo quieres hablar de esto?"
Regina mordía su labio, ahogando un grito de placer ya que Emma chasqueó su lengua rápido sobre su clítoris hinchado. "Tengo que colgar, Killian. Hablaremos más tarde."
"¿Demasiado ocupada para hablar de negocios? ¿Debo llamar a un médico?"
Los dedos de los pies de Regina se enroscaron mientras trataba desesperadamente de ahogar lo que prometía ser un orgasmo paralizante. "No sería una mala idea" gimió en decepción cuando Emma se apartó de su sexo e hizo gestos hacia el teléfono celular con su mano libre. Un dedo, por el contrario, permaneció enterrado profundamente dentro de Regina.
"¿En serio?" -Preguntó Killian. "Sólo estaba bromeando, pero—"
El teléfono celular se deslizó de su mano, extraído por Emma. Disparando a Regina una sonrisa pícara, le preguntó: "¿Killian?" Su voz era baja y ronca, y envió un escalofrió por la columna vertebral de Regina.
Estaba muy feliz con su vida para conceder el hecho de que su amante estaba hablando con Killian. Un segundo pensamiento: su amante. Regina sonrió y echó el brazo sobre los ojos, contenta de disfrutar de un momento de respiro. Tal vez podría enfriarse y alargar esto un poco más.
Emma rió de algo que dijo Killian. "Oye, soy Emma." Después de un momento se corrigió, "Venus. Soy Venus, la chica que contrataste para bailar para Regina."
Regina se movió, sintiendo cada centímetro de los dedos que aún descansaban en su interior. Venus. Eso era bastante sexy.
"Sí, ¿cómo estás?" le preguntó Emma. Ella rió, y luego dijo: "Al principio, sí. Ahora, no."
Regina ladeó la cabeza, deseando poder escuchar la llamada telefónica. ¿Qué podría Killian posiblemente estar pensando? Casi de inmediato, aceptó lo obvio. Él sabía que a ella le gustaban las mujeres, sin que pudiese haber confiado en él lo suficiente como para decirle. Sabía muy bien lo que estaba pasando.
"Oye, este realmente no es un muy buen momento para hablar con Regina... estamos un poco ocupadas." Impaciente por que terminase la conversación telefónica, Regina fue entre sus muslos y agarró la muñeca de Emma. Comenzó a mover la mano de Emma ella misma, empujando dentro de su propio sexo con golpes largos y profundos. Regina echó un vistazo debajo de su brazo y miró a Emma sonreír abiertamente.
"¿Ah, y Killian?" Emma se encontró tiernamente con la mirada fija de Regina. "Tenemos que hacernos un tiempo para encontrarnos así puedo devolverte el dinero que me pagaste."
El pecho de Regina se volvió pesado con el placer. Continuó trabajando la mano de Emma entre sus piernas, sintiendo la necesidad de que era sólo parcialmente sobre liberación sexual. La conexión que sentía con Emma existía a tantos niveles que superó cualquier cosa que hubiera imaginado alguna vez. Emma le lanzó una mirada maliciosa, levantando la ceja. Sospechando lo que iba a suceder, Regina asintió con la cabeza. ¿Por qué no?
Emma soltó un bufido, un ruido tonto que envió una ola de cariño a través del cuerpo de Regina. "Sí, estoy segura. No quiero sentir que me pagaste por lo que le estoy haciendo a Regina en estos momentos."
Ah, lo que daría por ver la cara de Killian. Regina se sorprendió a si misma al encontrarse complacida por la revelación, e increíblemente encendida. Había estado esperando para gritarlo a los cuatro vientos. Decírselo a Killian era un gran comienzo.
"Él dice que felicitaciones", dijo Emma.
"Dile que lo llamaré más tarde. Y gracias".
"¿Oyes eso?" Emma le dijo a Killian. "Gracias. Tú también. Adiós" hizo clic en el teléfono y se lo entregó a Regina. "Ahí lo tienes. Distracción eliminada"
"Eres una pequeña traviesa". Regina tomó el teléfono de Emma, le bajó el volumen, y lo arrojó sobre la mesilla de noche "Debería darte unas nalgadas por eso"
Emma sonrió y bajó la cabeza hasta que la humedad de entre los muslos de Regina rozó su barbilla. "No hasta que te haga gritar."
Hey :D Si, cortito. Pero, si no me equivoco, después del siguiente capítulo viene uno reeeeee largo!
¡Gracias por leer!
