Ambos amigos se encontraban en la lujosa mansión perteneciente a Kagami.

El día anterior habían cenado con Anarka, lo habían pasado de maravilla. Aunque Kagami seguía algo confundida, ella siempre había visto a los adultos con una imagen de autoridad, pero Anarka era todo lo contrario. Era una mujer infantil, dulce y muy... ¿libre? Era sorprendente.

Luka tomaba el silencio de la azabache como una mala señal, quizás lo había pasado muy mal con su padre, quizás la había hecho sentir mal, incómoda.

—Kagami, lo siento mucho... —se disculpó después de haber meditado mucho en el tema.

Ambos estaban sentados en la cama de la azabache.

—¿Qué? —ella levantó la mirada sintiéndose confundida.

—Sé que mi mamá puede ser algo extraña, pero es una buena mujer —explicaba Luka —. Es alguien muy entrometida, es muy habladora. Parece una niña.

—Luka...

—¡Lo sé! Sé también que Juleka es extraña, pero fuera de todas sus cosas raras, es una buena persona y...

—¡Luka! —gritó ella para llamar su atención —. Solo escúchame, ¡no estoy enfadada contigo!

Luka parpadeó en repetidas ocasiones.

—¿No estás enfadada? —ella negó con la cabeza —, ¿entonces qué te sucede?

—Sucede que tú madre me dejó sorprendida.

—¿Y eso es algo bueno o malo?

Kagami sonrió, aunque no se trataba de una sonrisa del todo sincera.

—¿Sabes algo? Siempre pensé que los adultos tenían que ser autoritarios, jefes. Pero tú madre es todo lo contrario, es tan tranquila, tan liberal...

—También tiene su genio, cuando se enoja es alguien de temer.

—¿En serio? Parecía una niña ayer, me agradó mucho.

—En una ocasión ella fue víctima de Papillion. Ya sabes, él villano.

Kagami abrió los ojos con sorpresa. ¿Anarka también? ¡qué loco! Aparentemente ese villano se aprovechaba de cualquier persona.

—¿En serio? ¿y por qué fue víctima del villano?

—Por un festival de música, ella quería hacer ruido pero la policía la perseguía.

Kagami no pudo evitar reír.

—¡No puede ser! ¡una persecusión policial! ¡debió parecer como una escena de película! —continuó riendo.

—¡Aún más porque fue convertida en pirata! —ahora también Luka se reía.

—¡No juegues!

Y de ese modo, Luka le contó toda la historia de la akumatización de su madre. Kagami escuchó atentamente, la historia le causó muchísima risa, estuvo asombrosa. Y de no haber sido ella misma un "akuma", no lo habría creído.

Después ella contó su akumatización o lo poco y nada que recordaba. Le sorprendió mucho que Luka le dijera que aquello había salido en las noticias.

—Se podría decir que te conocí cuando eras Riposte antes de conocerte siendo Kagami.