El fundamento de un amor

A la mañana siguiente, Libis despertó y vio que Mu no dormía a su lado. Se levanto somnolienta, con la esperanza que el hombre estuviera en la cocina, pero allí tampoco estaba, comenzó a preocuparse y se vistió para salir rápidamente hacia el coliseo, pero allí no había nadie y recordó que los meses de mantenimiento físico había terminado, ahora cada dorado se preocupaba de resguardar su casa. Decidió buscar por las doce casas, subiendo una por una las escaleras del extenso santuario. Tauro, géminis, cáncer, leo, virgo, Libra, escorpión, sagitario, acuario, piscis, habitación del patriarca y las afuera de dicha habitación, pero no había rastros de él.

La desesperación comenzó a apoderarse de ella. Salio hacia los recintos que rodeaban al santuario para buscarlo, recorrió ríos, bosques, recintos desérticos, hasta la aldea fue, pero no encontró nada, trato de buscarlo a través del cosmo, pero no lo podía sentir.

- no, no puede ser- se decía, mientras raspaba los árboles con los dedos y se apoyaba en ellos para seguir su caminar, con la cabeza agachada y la vista en la nada- se lo llevaron.

Un bello arroyo cruzaba el bosque por el caminaba perdida, se sentó a la orilla, con la mirada aun en suelo y sin quererlo lágrimas comenzaron a resbalar por su mejilla.

- será posible, que se lo hayan llevado, sin que yo me diera cuenta, y si fue así hacia donde?, lo volveré a ver? Y si no lo vuelvo a ver como podré reprimir este sentimiento tan mundano que ciento por él, como lo enterrare?, como?...-

Lloró silenciosamente, hasta que se cansó, se acerco al arroyo y mojo su cara con la cristalina agua y trato de eliminar los rasgo de llanto que se habían visibles en su cara, obteniendo un resultado deseable, se levanto y se irguió completamente, cerrando lentamente sus ojos y dejándose disfrutar del placido y reconfortante viento que azotaba en el momento, abrió nuevamente los ojos y con toda su fuerza emprendió camino al lecho que compartía con aquel ser que tanto amaba.

Llego a la fría casa de Aries y se adentro en el camino que le llevaría a la habitación privada del caballero, donde ella residía. Al entrar se encontró de inmediato con la cocina y algo que ella no notó al salir se hizo presente en su vista, un papel encima de la mesa. Se acercó para levantarlo y leer el contenido de dicho objeto, era nada menos que la carta que le había dado a Mu, la cual se encontraba escondida en la triqueta. Eso quería decir que Mu si había leído semejante carta, carta que ella dejo casi sin esperanza en ser leída.

- bellas palabras- dijo una voz muy familiar y Libis volteó a ver quien era

- Mu!- exclamo sorprendida a la ves que dejaba caer la carta y se acercaba lentamente a Mu, con cara de asombro, felicidad, nostalgia, amor y muchos otros sentimiento reprimidos y pronto lágrimas volvieron a escurrir desde sus ojos.

- que sucede?- pregunto Mu con evidente preocupación, mientras Libis, se acercaba cada ves mas a él y se acurrucaba en su pecho.- Libis… que… que te sucede?- sin quererlo comenzó a tartamudear.

- Mu- dijo la muchacha, reclamando ante su nombre.

- dime- dijo este, mientras la abrazaba y la acercaba mas a él.

- nunca me dejarás verdad?- pregunto con la mas grande inocencia.

- Libis…- susurro este, abrazándola aun mas- esa pregunta ya esta mas que confirmada- Libis se separó de él y lo miro directamente a esos verdes ojos, que le observaban llenos de amor, mientras que los de ella permanecían inquisitivos- nunca te dejaré- dijo este tomando su rostro con su mano.

Comenzaron a acercarse lentamente, poco a poco, sus alientos fueron mas calidos en los labios del otro, hasta que se unieron en uno solo…. Un beso tranquilo y lleno de amor los envolvía, ambos inexpertos en el tema, comenzaron a experimentar, hasta tomar cierto ritmo, se separaron para tomar aire y mirarse fijamente.

- Mu, lo que dice aquella carta…- se quedó callada al ver que Mu le sonreía de oreja a oreja y mostrando su perfecta y blanquecina dentadura, esa sonrisa que tenía Kiki cuando estaba pensando en alguna maldad- que te sucede? Que es tan gracioso?- pregunto ofendida.

-Libis, desde cuando me das explicaciones?- pregunto Mu.

- e… yo…- tartamudeo esta como nunca, cuando fue callada nuevamente por los labios de Mu, ahora un beso mas apasionado y mas excitante, por lo que Libis al separarse de Mu, tardo en abrir los ojos.

- Libis- dijo ahora seriamente Mu, mientras se acercaba a una pequeña ventana y Libis le seguía por detrás- comenzara una nueva batalla y ambos lo sabemos- Libis asintió y Mu lo pudo notar aun cuando esta estaba detrás de él- la muerte es inevitable- cambio drásticamente el tema, cerrando los ojos lentamente mientras hacia una pausa, luego los volvió a abrir - por que lo que si alguno de los dos muere, luego no tendremos la oportunidad de compartir juntos- ahora estaba sonrojado muy sonrojado por sus palabras y su atrevimientos, mientras que Libis, solo escuchaba atenta- por lo que quiero que esta noche seas mía… que seas…. mi mujer!- de dio la vuelta para mirar con decisión a Libis, quien solo lo observo con amor.

- Mu…- susurro esta- tienes razón la muerte es inevitable, pero yo… - desvió la mirada y recordó.

FLASH BACK.

Se encontraba una niña viendo desde el escritorio a su maestra, que observaba por un gran ventanal hacia las afuera.

- es por eso que se les ha prohibido a todas las hadas tener relaciones con hombres, ya que al entregarse a este, pierden lo que de verdad les hacer se Hadas, su pureza, por eso no lo olvides Libis, tu pureza vale mas que todo.- la niña de cabellos rojizos solo miro sorprendida a su maestra.

FIN DEL FLASH BACK.

- yo si… si…- dijo esta cerrando los ojos y asintiendo, para luego mirar a Mu- si quiero ser tu mujer.

Mu se acerco a ella, tomando delicadamente de sus brazos y acercándose lentamente a ella para besarla por un buen rato, con amor y dulzura. Poco a poco la fue sacando lo más molestoso, sus armas, para luego recostarla suavemente en la mesa del lugar y seguir besándola.

En casa de escorpion.

- bueno señor Milo, muchas gracias por las frutas, iré a ver a mi maestro y volveré al recinto de las amazonas.

- Kiki!- exclamo Milo.

- si? Señor Milo- dijo Kiki.

- no creo que sea bueno que pases a ver a tu maestro- dijo este.

- por que?- pregunto el muchacho.

- tiene una cita- dijo Milo, mientras le guiñaba un ojo a Kiki y este sonreía y salía corriendo del lugar.

En casa de Aries.

Se encontraban ambos amantes, besándose sentados en el suelo, con las piernas entrelazadas.

Mu besaba apasionadamente a Libis, quien agarraba su rostro, para que su amante no se escapara, quedando levemente más arriba de Mu, ya que se encontraba sentada algo inclinada, por lo que Mu, la besaba desde un ángulo un poco mas bajo, tomando por la cintura a Libis, para que no perdiera su postura. Pronto sus lenguas eran las que provocaban una sensación más ardiente en ambos al jugar entre ellas. Se separaron y se miraron sonrientes, Mu se levanto y ayudo a levantarse a Libis, mientras la abrazaba y la volvía a besar. Comenzaron a caminar hacia el cuarto sin dejar de besarse, pronto estaba al borde de la cama, cuando Libis aparto a Mu y lo lanzó hacía la cama, y se acerco a él sensualmente, mientras que él no perdía detalle, al llegar Libis a sus labios se miraron y este la tomo por la cintura y la acerco a él.

De un momento a otro sus cuerpos vestían el atuendo mas antiguo y el primero que alguna ves el hombre ocupó, la piel. De un momento a otro, Mu comenzó a escuchar la mas bella y hermosa melodía que un Hada podía cantar como cual arpa hace tocar una ninfa a las orilla de un arroyo, a causa de las mas grande alegría. Luego Mu se unió a la melodía, llevado por el más sumo placer que un hombre podía llegar a tener. Acompañando a Libis en la hermosa melodía, la cual termino con un sincero y exhausto – te amo-.

Cayeron agotados uno al lado del otro, abrazándose tiernamente y dejándose llevar por las redes de Morfeo, para caer en un profundo y reconfortable sueño.

A la mañana siguiente, ambos despertaron encontrándose con la mirada de su acompañante y sonriéndose al mismo tiempo.

- buenos días – dijo Mu amistosamente.

- hola- dijo Libis, sonriéndole con ternura.

- ya es hora- dijo Mu, levantándose de la cama, cuando fue arrastrado hacia su misma posición de antes y la ves era besado apasionadamente por Libis.

- eso es para que no te olvides nunca de mi- dijo Libis levantándose, mientras Mu solo quedaba anonado y algo impactado, que manera de besar.

- volverás?- pregunto Mu luego de salir de su trancé.

- si-

- entiendo…- dijo Mu con cierta melancolía.

- Bella ya viene- dijo Libis, mientras entraba al baño y se escuchaba el ruido de la ducha y Mu comenzaba a levantarse y vestirse.

Una gran explosión se Ki se escucho a lo lejos.

Mu ya salí… Mu… Mu!- buscaba desesperadamente Libis a Mu.

Continuara…