Diario del asombroso yo

Batallas

Mes Pajarito, Día pio:

-Siguiendo este awesome plan, tomamos Samogitia del idiota lituano, hacemos una increíble unificación alemana por acá y…

La Orden Teutónica estaba al centro de sus caballeros haciendo señas en un mapa de Europa, estaba tan concentrado en aquello que no noto cuando su pequeña nación hermana entro en la habitación.

-Iremos con la Orden el idiota de Dinamarca y su hermano Suecia…tal vez sea buena idea llevar a mi hermano ¿No creen?

Alzo la mirada para dirigirse a sus hombres cuando noto al Sacro Imperio Romano.

-Hey, ¿Qué haces aquí?

-Solo… -El pequeño rubio ya había aprendido a hablar- quería saber más sobre tus estrategias…

-Kesesese las conocerás, ya veras, el increíble yo te enseñará todo lo que sabe.

-¿Eso significa que me llevaras contigo y los demás cruzados?

Los caballeros intercambiaron miradas nerviosas que terminaron observando al albino con duda.

-¡Claro que sí! ¡Te enseñaré a ganar!

-No quiero ser un estorbo…

-Eso nunca –Fue hacía donde el Sacro Imperio y lo tomo en brazos- Nunca me serás un estorbo.

El ojiazul le dedico una sonrisa tímida por unos segundos.

-¿Nos vamos? –Prusia pregunto a los otros teutónicos y sin esperar una respuesta salió por la puerta.

/

Cabalgaron hasta llegar con Lituania, de verdad que le gustaba molestar a aquel castaño. El ojirubí se bajo del caballo con petulancia dejando al otro germano allí montado, observándolo con los ojos muy abiertos.

-Hallo, mi pagano amigo~

-¡Tú! ¿Qué quieres?

-¡Pues quiero…! –Interrumpió su frase al ver que el ojiverde estaba acompañado- Oye… ¿Tú que haces aquí?

-Soy un aliado de Lituania… -Era Letonia, tan tembloroso como siempre.

-Se supone que eres mi aliado… -Lo miró con severidad.

-Pues estoy con Lituania, si quieres invadirlo tendrás que luchar conmigo también.

-Tsk, bien, como tú quieras…. –Esto empeoró repentinamente el humor del teutón.

-Los demás bálticos y yo consideramos que Rusia sería un buen aliado –Agrego el Lituano mientras llamaba a su ejercito con una seña de manos.

-¿Qué? ¿Ese narizón con cara de perro mojado? –Rió estruendosamente- Se llevo a Estonia por pura suerte –Su sonrisa se borro cambiándola por una mirada de furia.

-Tal ves Estonia era el de la mala suerte, esta vez nosotros ganaremos ¿No? –Dinamarca se unió a la conversación.

-Eso ni lo dudes –Gruñó el prusiano acercándose a su caballo para tomar su espada –Hermano, en esta lucha solo quiero que me observes, ni se te ocurra entrar en la batalla.

-Entiendo.

-Bien.

Volvió con las otras naciones para dar comienzo a esa nueva batalla cerca del lago de Durbe.

-¿'stamos l'stos? –Habló el sueco con su acento raro.

-Entonces… que inicie esta batalla –Sonrió ampliamente el danés y alzo su hacha de estilo vikingo.

De esta forma comenzó otra feroz lucha, y quien iba a decir que Lituania y Letonia lucharían tan bien para estarse enfrentando a otras tres naciones que se veían mucho más intimidantes que ellos.

Sacro Imperio Romano observaba desde lo alto del caballo del prusiano, poniendo atención a cada detalle, el quería aprender más sobre la guerra, aunque no podía evitar preocuparse de tanto en tanto por su hermano mayor.

Sin embargo no pudo evitar querer saltar del caballo y entrar en la pelea conforme avanzaba aquel combate sangriento, estaban perdiendo.

-¡Bruder!

-¡Quédate allí Sacro Imperio! ¡No tardo! –Respondió mientras se defendía de los ataques enemigos.

-¡Hermano! ¡Vámonos de aquí! –Comenzaba a llorar el pequeño al notar las manchas de sangre en las blancas prendas de la Orden Teutónica.

-Sacro Imperio… -El platinado se preocupo un tanto sobre su decisión de traer al pequeño imperio- Uh… oigan…

-¿Hm? –El sueco le dedico una mirada fría mientras que el danés lo veía con curiosidad.

-Estamos perdiendo –Miro avergonzado en otra dirección, la derrota ya era predecible- Marchémonos de aquí.

-¡Espérate! –Dinamarca maniobró con su hacha para deshacerse de un atacante.

El ojirojo miro a su hermano montado en su caballo unos instantes.

-¡Ya te dije que no tardo!

Su hermano asintió débilmente aun con fuertes sollozos.

Tardó un tiempo más y se hartó.

-Hemos perdido, me largo.

Y así sin más volvió a su caballo junto con el Sacro Imperio cubriéndose su herida más grave con su mano.

-¡Hey! –Dinamarca lo miró sorprendido.

-¡Ore-sama opina que el de la mala suerte eres tú! –Dicho eso el teutón se marchó lo que hizo que sus caballeros se apurarán más en la batalla para irse y alcanzar a la nación.

-N'modo –Suecia se encogió de hombros y empujo a su hermano nórdico que aun tenía ganas de luchar para marcharse de allí.

-¡Y no vuelvan! –Lituana amenazo alzando el puño y luego miro sonriente a Letonia- ¡Los vencimos!

-¡Sí! ¡Fiesta!

/

Llegó a su casa sin decir una palabra, solo escuchándose el llanto silencioso del menor.

-No pasa nada… -Rompió el silencio el albino.

-M-Me asusté, perdóname –Se disculpó el ojiazul.

-No es tan fácil que nosotros, las naciones muramos –Intentó consolarlo agachándose a su altura.

-Pero…

-Tienes que volverte más fuerte, te enfrentarás a muchas cosas parecidas o peores en esta vida.

-No quiero…

-No importa tanto lo que uno quiera, ReichRevolvió la rubia cabellera del menor- Ven, descansemos por hoy.

El pequeño asintió y tomo de la mano a Prusia para caminar por el largo pasillo.

Gilbert guardó silencio con la mirada perdida en sus pensamientos, había perdido, otra vez. Miró al frente con decisión; la próxima vez no sería así, la próxima ves realmente le enseñaría a su hermano de que era capaz la sangre germana.

/

No fue hasta dentro de ocho años cuando una nueva batalla apareció en la lista.

-Voy a Wesenberg Anunció Gilbert al entrar a la habitación de su hermano- Ven si quieres aprender a luchar.

El Sacro Imperio Romano Germánico lo medito unos segundos, tiempo que al prusiano le pareció ofensivo.

-¡Esta vez huelo una victoria! –Aclaró.

-No decía nada de eso –Respondió apenado- Esta bien, iré.

-Bien –Gruñó.

La batalla de ahora era contra los rusos, cosa que solo hacía que La Orden Teutónica experimentara cambios de humor bipolares que iban desde alegría arrogante por que iba a patearle el trasero al ruso y una rabia incontenible al encontrarse con quien lo derrotó en aquel lago congelado.

Se encontraron con Dinamarca en este combate también.

-Otra vez tú… -Prusia rodó los ojos estresado.

-Hehehe sí, es para demostrarte que yo no traigo mala suerte.

-Eso ya lo veremos.

-Qué lindo muñeco tienes ahí ¿Eh? ¿Juegas con muñecos?

-¡Es mi hermano, zoquete!

-Ah~ eso lo explica todo….

El teutón bufó y se apartó un tanto del nórdico, observando los ojos violetas que lo miraban desde que había llegado.

-Las tropas ocultas atacarán cuando los rusos ataquen la primera –Murmuró el gran Maestre al pasar a su lado.

Pronto la batalla dio comienzo, esta vez el Sacro Imperio parecía que ahora sabía a lo que se enfrentaba, guardaba la compostura y miraba desde un lugar seguro.

El plan parecía dar resultado, después de varios ataques los rusos parecieron retirarse, lo que provocó que los caballeros teutónicos y los daneses salieran de sus escondites para revisar los cadáveres enemigos (siempre podrían encontrarse armas de buena calidad, dinero o alguna otra cosa de utilidad). Sin embargo Rusia y sus hombres regresaron para tomarlos desprevenidos.

-La verdadera pelea apenas comienza ¿Da?

La voz infantil sonó a espaldas de la Orden, posteriormente recibió un fuerte golpe con una tubería que tenía el otro entre los guantes. Todo se volvió negro.

/

Abrió los ojos despacio, la luz caló sobre sus pupilas lo que lo obligo a cerrarlos de nuevo mientras se levantaba lentamente.

-¿Qué rayos paso? –Murmuró tallándose un ojo.

-¡Al fin despiertas! –La voz del danés lo puso de repentino malhumor (más).

-Pregunté que paso…

-Rusia te noqueó –Respondió el nórdico- Por lo que deduje que tú eras el de la mala suerte.

-Y comenzó una masacre –El Sacro Imperio se escuchó- Perdieron. –Su tono de voz sonaba de decepción raspando en la reprimenda.

-Joder, si ese imbécil no me hubiera noqueado… ¿Qué idiota trae una tubería en vez de un arma de verdad?

-Oye, de perdido le matamos a uno de sus líderes –Intento animar Dinamarca.

-¡No me importa! –Volvió a acostarse dándole la espalda a ambos.

No podía creer haber sido derrotado de nuevo ¿Qué clase de ejemplo le estaba dando a su hermano?

-Sacro Imperio Romano –Después de un tiempo, el peliplata llamo a su hermano sin cambiar su posición, sabía que seguía allí.

-¿Hm?

-La próxima vez… no te decepcionaré.

-Descansa, bruderAconsejó la pequeña nación dando por terminada la conversación.

/

Veintitrés años después el Sacro Imperio Romano se había distanciado un tanto de la Orden Teutónica, gustaba de pasearse por diferentes lugares y de vez en vez se tardaba mucho, el teutón sospechaba que se veía con alguien.

-Oye, Reich –Le llamó una vez que lo miro vagando por allí.

-¿Qué pasa?

-Kesesese preséntame algún día a tus amigos o con quien sea que te ves.

-N-No es nada.

-Sabes que puedes confiar en el increíble yo.

-Solo me divierto un poco –Pensando en que en realidad lo que hacía era molestar a otra nación que se veía algo débil, tal vez heredó eso de su hermano; aunque no quería que se enterara.

-Anda~ dime~ ¡No te arrepentirás!

¡Pyo!Gilbird apoyó la idea.

-Es solo que…

-¡Orden Teutónica! –Uno de los caballeros apareció corriendo e interrumpiendo la conversación.

-¿Qué? –Contestó Gilbert molesto por la intromisión.

-Llegó una carta de Francia…

-Ese pervertido… -Se volvió hacia el menor para no apartarlo de la conversación- ¿Te mencione que un día intentó manosearme?... E-Es asqueroso…

-Sí… he oído hablar de el…

-¡Acre fue tomada!

-¿QUÉ? –La conversación dio un giro repentino, haciendo que el ojiazul se sobresaltara por el grito del prusiano.

-Fue Turquía –Notificó el caballero.

-¡Ese infeliz! –Sin Acre, eso dejaba a todos los cruzados ya sin territorios en la Tierra Santa.

-¡Tenemos que ir a apoyar! Dice Francia que casi no tiene refuerzos, ya van para allá los italianos pero…

Al oír aquello el Sacro Imperio abrió mucho los ojos.

-Quiero ir.

-¿Qué? Pero si…

-Dije que quiero ir.

-Bien, larguémonos.

Cuando llegaron allá el galo no dudo en correr hacia ellos.

-¡Italia no es buen aliado! –Gimoteó- Oh, ¿Es tú hermano?

-Sí lo es, ahora apártate y deja que luche el todopoderoso.

Junto a aquellos italianos despistados que se aprovechaban notablemente de las provisiones, Prusia parecía realmente un caballero.

-¡Italia! ¡Controla a tu gente!

Se sorprendió al notar que el tal Italia era otro niñito (¿o niñita?) cómo su hermano.

-Claro… ahora todo esta claro –No podía seguir gritándole a esa nación tan cargada de ternura.

Italia miro por espaldas del albino, encontrándose con un par de ojos azules muy conocidos.

-¡Kyaaa! ¡No estoy haciendo nada malo! –Y se fue corriendo.

La Orden Teutónica miró a su hermano menor en busca de respuestas pero este desvió la mirada con las mejillas ligeramente sonrosadas, cosa de la que el ojirubí se dio cuenta y no pudo evitar sonreír un poco.

-Prusse, deja te explico cómo va a estar la batalla… -El joven francés se acerco.

-Que sea rápido.

-Al frente, en las puertas se encontraran mis soldados de la Orden de Temple, por la torre de San Antonio estarán los de la Orden del Hospital, en la sección del centro estarán ustedes, los Teutónicos, apoyando desde la Torre Maldita, a la derecha estarán los caballeros Ingleses después los Venecianos y al final los de aquí de Acre ¿Entiendes?

-¿Porqué me pones en un lugar que se llama 'La Torre Maldita'?

-Oh, es solo un nombre mon cher~ No te preocupes.

-Si pasa algo ahí me encargaré de pagártelo.

-Ya intenté discutir con ellos un acuerdo- Ignorando completamente al alemán- Pero se negaron, así que no nos queda de otra.

-Tsk, como sea…

-Descansa –Dijo palmeándole el hombro- Mañana será un día duro…

Aunque se notaba que el cansado era Francia, estaban atacando sus tierras y todo el desorden de los italianos lo había traído como loco.

Una nalgada en la retaguardia hizo que perdiera cualquier rastro de lastima hacía el franco.

-¡Idiota! ¡No hagas eso! –Le grito totalmente rojo.

-Eres muy tímido~ tienes que soltarte~

-¡Vas a ver como me suelto! –Lo amenazó con el puño a lo que Francia corrió riéndose.

Miró al Sacro Imperio Romano y luego observo a la distancia las tiendas de acampar de los turcos, donde también se encontraban egipcias.

-Seh, mañana será un día duro- Escucho un escándalo al otro lado, lo que lo hizo girarse a ver.

Un italiano lloraba al ver a un inglés decir cosas impronunciables ante un francés pervertido.

-Será un día duro y más con estos aliados…

/

*Notitas: Espero que este bien todo esto o_o que leí la pagina en inglés y considerando que no soy así que tu digas bilingüe… pues espero que este bien, si no perdónenme y finjan que todo esta correcto xD ¿Pueden creerlo? Gilbo ya estaba con la unificación alemana desde ahorita (1260) aww que lindi… *la loca del germancest se abofetea(¿)* Dios ò_ó este capitulo… fue muy confuso hacerlo… en paginas de otros idiomas (traductor google) me vienen historias bastante diferentes… así que puse lo que entendí…

Esta vez hice más largo el capitulo poniendo otras dos batalla más 8P ¿Qué opinan? Les gustan larguitos o cortitos? ¿Cómo de 5 metros? Coff digo digo… más de 1500 palabras digo xP

Arf, iba a poner toda la historia de La caída de Acre aquí, pero de mi cuenta que era muy interesante como para que me cupiera toda en este espacio, así que le dedicaré un capítulo la próxima vez.

Hetalia no me pertenece si no a Hidekaz Himaruya-sama!*