Cap XIV
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By: Blue Bunny.
(Sakura)
Ya era miércoles, habías pasado la noche en el hospital y habías faltado al colegio desde que Sasuke quedó hospitalizado. Naruto se había hecho cargo de no levantar sospechas en cuanto a Hinata y ahora ambos llevaban una vida "normal".
Pero ¿Qué importaba?
Tú estabas con él.
Ahora te encontrabas en frente a la imponente mansión Uchiha. Los padres del azebache habían llegado la noche anterior. Y era momento de que se enteraran dónde estaba su hijo.
Llamaste a la puerta.
Comenzaste a hiperventilar, tu corazón latía rápido, y ya no sabías porqué.
Una mujer bajita de cabello y ojos claros te atendió. Por su uniforme, supiste que era una mucama. Una nueva, porque nunca antes la habías visto.
―¿Sí?― Preguntó luego de examinarte con la mirada.
―Eh, soy Sakura, la novia de Sasuke y necesito hablar inmediatamente con los señores Uchiha― Dijiste firme, aguantando las lágrimas.
La mujer asintió e hizo un ademán para que entraras a la casa.
Entraste sin más preámbulos y fuiste conducida a la sala, en donde estaba Mikoto, tejiendo una bonita bufanda e Itachi, viendo la televisión y comiendo papas fritas.
La pelinegra alzó la mirada encontrándose contigo, se levantó dejando su tejido y te saludo como acostumbraba, luego te invitó a sentarte.
Itachi solo te saludo con un "Hola" sin despegar la mirada de la televisión.
―Y dime Sakura-chan, ¿A qué se debe tu visita?―
―Es Sasuke…Yo necesito decirles algo muy importante―
En ese momento alguien irrumpió en la sala y te estremeciste al notar su sola presencia.
―Buenas tardes Sakura― Saludó.
―Buenas tardes― Contestaste apretando la mandíbula.
―Bueno…―Comenzaste. ―Sa-Sasuke esta…en el hospital―
Los tres pares de ojos se posaron en ti.
Itachi casi se ahoga con una patata y Mikoto entró en pánico.
―El domingo por la mañana, vine a pasar la tarde con él, como habíamos acordado ―Dijiste aguantando el llanto. ―Entré y lo llamé, pero no me respondió, así que pensé que estaría durmiendo, así que subí…Y…―
―¡¿Y qué, Sakura!?―
―Estaba…Estaba sangrando, en el suelo…Yo n-no supe qué hacer, así que llamé una ambulancia. Lo llevaron al hospital y le hicieron estudios…Lo salvaron, pero e-está en un coma…No saben si despertará― Dicho esto las lágrimas comenzaron a bañar tus mejillas sin compasión. ―T-Trató de…Él quiso… morir―
Nadie dijo nada. Todos los presentes estaban en shock, inclusive los empleados.
Itachi reaccionó más rápido y saltó del sillón, y tomó sus llaves.
―Escúchenme maldita sea― Musito con odio. ―Mi hermano menor esta meriendo, y yo no me quedaré aquí esperando un milagro. Esta en tu poder quedarte o venir "padre" Sakura, mamá, vámonos―
Ambas asintieron y salieron de la casa dejando al Uchiha padre solo. Como él dejó a su hijo.
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Ingresaron a paso calmado al hospital, recorrieron el edificio hasta quedar en frente a la puerta del sector de cuidados intensivos.
Tomaste aire e ingresaste seguida por los Uchiha. Volvieron a parar, pero esta vez en frente a la habitación en la que estaba el.
Mikoto abrió lentamente la puerta.
Pudiste notar su respiración agitada y sus lágrimas cayendo y chocando en el suelo.
―Mi bebé…― Susurró caminando a la cama.
Itachi estaba callado, pero tú, aun sin mirarlo, sabías que lloraba. La situación le impactaba mucho.
Mikoto tomo la mano de su hijo entre las suyas y la besó.
―Sasuke-chan, no sabes cuánto lo siento…―
Sabías que Mikoto se estaba muriendo por dentro.
Te acercaste a ella y le acariciastate levemente la espalda.
Debías ser fuerte. Por él.
Pero no lo soportabas, así que corriste a los brazos de Itachi, quien te recibió con afecto y jugó con tu cabello, mojándolo con sus propias lágrimas.
La puerta de la habitación se abrió, y por ella entró el médico encargado del caso de Sasuke.
―¿Son familiares?― Preguntó.
―Yo soy su madre, él es el hermano…¿Qué noticias tiene?―
―Bueno, es complicado ―Comenzó hojeando el historial clínico del azebache. ―Debe saber que el niño casi se…suicida…La señorita ―Dijo señalándote. ―Llamó a tiempo y pudimos detener las hemorragias, pero su corazón falló y hubo problemas cerebrales, más específicamente, no sabemos si despertará, y si lo hace, no estamos seguros de que recuerde nada―
El llanto de Mikoto se intensificó.
―De verdad lo siento― Dijo para luego revisar que las maquinas a las que tu novio estaba conectado estuvieran e orden, y luego retirarse.
―Voy a salir un momento…Volveré por la noche― Avistaste.
Los pelinegros asintieron.
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Saliste del hospital y comenzaste a conducir, las lágrimas bajaban hasta adentrarse en tu blusa, tu maquillaje se corría cada vez más y tus manos temblaban.
Sentiste que tu corazón se rompía cada vez más. Tus manos sujetaron con fuerza el volante. Enterraste tu pie en el acelerador sin saber bien a donde ir. Solo querías escapar.
Solo querías escapar.
Necesitabas escapar.
Escapar y no volver.
Cuando te diste cuenta, estabas en frente a la casa de Tenten.
Te bajaste corriendo del coche y llamaste a la puerta.
Ella abrió y te recibió con una sonrisa que se borró en el momento en el que vio tu estado.
No dijo nada y te dejó pasar. Pues sabía que en esos momentos solo había una cosa para hacer.
Te sentaste en su cama como acostumbraban hacerlo, pusieron una película que no mirarían y Tenten te dio un kilo de helado con Rocklets, y una botella de vodka.
―Sasuke casi se suicida. Está en coma en el hospital― Dijiste entes de darle un gran trago al vodka.
La castaña se ahogó con el helado y comenzó a llorar. Ella y Sasuke se habían hecho buenos amigos.
No había nada más por hacer. Solo comer beber y llorar.
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(Ino)
Estabas terminando de pintar tus uñas cuando viste algo en la televisión que te llamó la atención.
Karin que estaba sentada a tu lado, miraba la pantalla sorprendida y su labio inferior comenzó a temblar, avisando que lloraría.
"―El domingo a las doce del mediodía, Uchiha Sasuke ingresó en el hospital Konohama, el hijo de los famosos empresarios Uchiha Fugaku y Mikoto, intentó suicidarse con cuchillas medianas. De acuerdo con nuestra información su novia, Sakura Haruno, lo había encontrado en su casa y lo llevó al hospital de inmediato. En otras noticias, Minato Namikaze, tampoco ha aparecido, llevan tres semanas sin saber nada de él. ¿Qué pasó con Namikaze?―"
El padre del idiota de Naruto estaba desaparecido, y Sasuke casi muere.
Karin estaba llorando a cantaros abrazando a una almohada, sollozando cosas como "Es nuestra culpa" "Lo amo demasiado, el no puede morir" "Esto es por nosotros"
Sentiste una gota de remordimiento y culpa inundar tu corazón.
Estabas arrepentida.
Pero luego ese sentimiento desapareció, y solo quedaba…Ino, solo Ino. Una Ino que no sentía afecto hacia los demás, una Ino rica y hermosa, que podía tener todo lo que quisiera. Esa Ino, eras tú.
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―Ya basta Karin― Dijiste mirándola de reojo.
La colorada no podía dejar de llorar.
Te sentías extraña en aquella situación. Sabías que el Uchiha había hecho aquello a causa de ustedes. Pero no lo admitirías.
―¡Tu no lo entiendes!― Te gritó. ―¡Eres una zorra, nunca te has enamorado de verdad! ¡Todo lo que buscas es sexo!―
Karin nunca se había atrevido a gritarte.
Te llenaste de impotencia y estampaste tu mano en su
mejilla.
Nunca le habías golpeado.
―Me ha…―
―Te he dado tu merecido― Contestaste al saber lo que pensaba.
―Eres una maldita imbécil Ino― Te escupió su veneno.
―Karin Kinomoto te lo advierto― Dijiste al verla agarrar su chaqueta y su bolso. ―Si te vas ahora…No volverás ni conmigo ni con el grupo…Y…Sai matará a Sasuke― Amenazaste.
Karin sudó frío. Tu sabías perfectamente que haría lo que fuera por el azebache.
Y no estaba de más ponerla a prueba.
―Si tocas a Sasuke…Denunciare a tu familia― Tocó tu punto débil.
Karin salió disparada de tu casa, y tu solo te paraste y caminaste lentamente hacía la ventana, donde corriste un poco la cortina para observarla subir a su auto y marcharse.
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(Sakura)
―No se que hacer Tenten― Murmuraste.
―Yo sí, y se bien que NO vas a hacer: embriagarte― Te contestó arrebatándote la botella de vodka de tus manos.
Hiciste un puchero y te cruzaste de brazos.
Pero ella tenía razón.
Debías ser fuerte.
Debías ser fuerte…por él.
Luego de unos minutos decidiste ir a tu hogar para asearte y comer algo, así que te despediste de la castaña y condujiste hasta tu casa.
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Llegaste a tu hogar y corriste a tu patio.
Te sentaste en frente a la enorme piscina y observaste tu reflejo en el agua.
Debías ser fuerte.
Por él.
Porque uno apoya a quien ama.
Y tu…Lo amabas.
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