Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación del fanfiction homónimo Vengeance is mine, publicado originalmente por Larissa, en el HBM (Hotel Bella Muerte) siendo la segunda parte/temporada del finfiction homónimo Smile Even If It Hurts, y cuento con la autorización de la autora para hacer la adaptación.

Hola, estoy aquí con un nuevo capítulo, esperando que la historia esté siendo de su agrado, ya hemos llegado a la parte que algunas estaban esperando, y bueno también muchas gracias por sus encantadores reviews y sus lecturas ;)

Por cierto, Fanfiction ha estado teniendo unos cuantos problemas al actualizar, ya que manda error y después cuando uno carga la página de nuevo, muestra que ya se subió el capítulo, pero no manda el correo de alerta. Perdón por eso.

Cualquier cosa que no deba ir en el capítulo; no duden en decirme y lo corregiré, gracias.


Edward regresó a su apartamento, se sirvió una copa más de whiskey y paseo por el lugar, odiaba ir a su casa temprano, odiaba dormir y todo lo que implicara volverse vulnerable, llenarse de recuerdos era lo que más odiaba, por eso, había ordenado quitar todo aquello que lo remontara a su pasado, a cuando sus cosas iban bien, sus negocios, sus amistades, su vida amorosa, se había mudado dejando atrás el apartamento aquél, sólo por estar inundado de los más bellos recuerdos que poseía, dejarlo todo atrás y comenzar de nuevo era lo que había hecho, quería volver a comenzar, tener una nueva vida con mejores y menos dolorosos momentos, hasta ahora, no le iba muy bien con eso.

Edward se descubrió a si mismo mirando la cama desecha por su encuentro sexual con la famosa Katie O'hara, ¿qué tenía esa chica que lo atraía tanto? Que lo volvía loco, le fascinaba, tenía que admitir que hasta el momento, como lo había dicho ella hacía un par de minutos, todo lo que veía en ella era sexual, la veía como una victoria personal si lograba meterla en su cama, ganarle a Bradbury a su amante, sería uno de sus mayores logros de su nueva vida, hablando sexualmente por lo menos, ya que desde que Sheryl lo había dejado, su vida sexual se había terminado, no tenía tiempo para dedicarse a buscar mujeres para distracción, hasta que apareció ella, Katie O'hara, que después de hoy, le atraía y no sólo sexualmente, tan sólo recordar el sonido de su voz, sus ojos y su forma de ser, esa actitud retadora ante él, con el resto del mundo era tan suave y buena, pero con él, con él era diferente, desbocaba su ira, la sentía viva, y al mismo tiempo hacía que su sangre fluyera con furia por todo su cuerpo, al sentirla cerca se sentía vivo el mismo, le gustaba Katie O'hara, pero no lo suficiente como para olvidar al gran amor de su vida y que ahora jamás tendría con él.

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Lily se recargó sobre la barra del mini bar de su casa, apretó los ojos con fuerza, no podía creer lo que había hecho, se había acostado con Edward, pero no conforme con la tortura de haber traicionado a Jade, se sentía más culpable de haber disfrutado como nunca el estar con él, recordar los momentos en los que se había dejado llevar por las malditas hormonas, negó con la cabeza y se golpeó la frente con la palma de su mano.

Suspiró notablemente, no había nada que pudiese hacer ahora, lo mejor era olvidar lo que había pasado entre Edward y ella esa noche, no tenía caso recordarlo y seguirse torturando por ello, jamás permitiría que volviera a pasar algo así de nuevo entre ellos.

Sonrió y se mordió el labio inferior, pasó la yema de sus dedos por su cuello y pecho, no podía engañarse a ella misma, había disfrutado tanto el estar con Edward, jamás pensó que el sexo fuera tan… intenso, con Scorpius jamás había disfrutado en su totalidad, su primera vez había sido en un maldito hotel y Scorpius parecía fastidiado, comparando el sexo con uno y otro, como si Scorpius no quisiera, el resto de las veces, sólo parecía que cumplía con su obligación, y cuando quería retenerla como su amante, sólo era solución para vaciar sus testículos en alguien diferente que Victoire. Así que lo admitía, Edward Lupin sí era un Dios en la cama.

Pero a pesar de eso, la culpa volvió al recordar aquella vez en la que Jade había llorado contándole su miedo a perderlo, y ahora había sido ella, la que se había involucrado sexualmente con él, jamás iba a perdonarse lo que había hecho, y su torturada conciencia se encargaría de todo eso.

—Vi que terminaste con mi tío Jack –habló Carl.

—¿Qué? –Inquirió sorprendida –yo no…

—Hablo de mi Jack Daniel's –suspiró.

—Lo siento –se disculpó.

—¿Qué ocurrió Katie?

—Me acosté con Edward –le confesó.

—Al final lo consiguió –murmuró –debe estar complacido ahora, una más a la colección.

—Lo sé –se cubrió el rostro.

—Dime algo ¿lo amas o sientes algo por él?

—¡Claro que no! –gritó y frunció el ceño.

—Dije la verdad, Katie ¿Qué fue lo que te llevó a cometer esa locura? –la observó.

—No lo sé, no fue amor, cariño ni nada –explicó confundida.

—Entonces ¿Qué es lo que sientes ahora por él?

—Nada –contestó observándolo.

—¿No te enamoraste por estar con él sexualmente? Es el primero…

—No –negó –Scorpius fue el primero cuando tenía 17 años –confesó –y si pudiese sentir algo por Edward Lupin después de lo que pasó ayer en su apartamento es… –se quedó callada y se mordió el labio inferior –tengo hambre ¿Qué desayunaremos?

—¿Es qué? –curioseó.

—Atracción sexual –confesó –es bueno en el sexo, es lo único que pudiese sentir por él, nada emocional me une a él, eso lo juro.

—Bien –apuntó relajado –no pasó –expresó Carl.

—Pero claro que pasó –sonrió –pero admito que me siento culpable.

—¿Culpable de qué? ¿De disfrutar el sexo?

— Mi mejor amiga se enamoró de él, lo hizo un "buen" hombre, él la ama a ella, lo sé, yo sólo soy la amante renegada de Carl Bradbury y el capricho de Edward Lupin.

Lily se vistió lo más formal que pudo, uso zapatillas formales y un pantalón negro de vestir junto a una blusa blanca, se arregló el cabello y se maquilló discretamente, lo más probable es que Edward la corriera después de lo que le había dicho y claro que no iría tan mal presentada a su último día.

Lily llegó como si nada al lugar, Edward estaba hablando con un hombre, la miró como siempre, eso la relajó notablemente.

—Buenos días –saludó a los hombres.

—Señorita O'hara –indicó el desconocido.

—Buenos días –contestó Edward en tono brusco, el de siempre.

—Stuart Jones –estiró su mano presentándose al ver que Edward no lo hizo.

—Katie O'hara, pero puede llamarme Katie –sonrió.

—Un placer Katie –le otorgó una sonrisa amable.

—¡Katie! –gritó Becky.

—Hola Becky ¿Qué ocurre?

—Tu camper está lleno completamente de flores, tanto, que es imposible entrar.

—¿Qué? –investigó sorprendida.

—Tenía esta nota –se la dio.

—¿Puedes pedir que las saquen? –preguntó al ver la nota.

—Pero…

—Tíralas, regálalas, lo que sea, no las quiero.

—Pero Katie.

—Por favor –rompió la tarjeta.

—¿Segura? Creo que es un error.

—He cometido errores más grandes y estúpidos, como el de ayer –expuso sin pensar haciendo que Edward la observara –además, no creo que tirar esas flores sea un error.

—Bien –comentó Becky desanimada.

—¿Se puede saber quien tuvo tan agradable gesto y usted lo desechó? –inquirió Jones.

—No acepto flores de cualquier hombre Stuart –miró a Edward –a diferencia de las mujeres "normales" a mí no se me conquista así.

—¿Entonces cómo? –indagó Edward y se acercó a ella molesto encarándola.

—Iré… iré… iré a dentro –Stuart se alejó a prisa.

—¿Con sexo casual y frivolidad? –curioseó Edward acercándose más.

—¿Fue usted el de las flores? –Interrogó –la tarjeta no venía firmada y al igual que las flores Señor Lupin, no cualquier hombre me conquista en la cama.

—¿Cuántos hemos pasado por su cama Señorita O'hara?

—Confórmese con saber que usted no –sonrió.

—¿Entonces puedo alardear con que la tuve en la mía?

—Nadie lo creerá –se encogió de hombros –yo tengo testigos que llegué ebria a mi casa, ¿usted es un aprovechado con las mujeres ebrias señor Lupin?

—Por supuesto –sonrió –debí llamar a mi servidumbre, para que la vieran sobre mí, que la escucharan gemir mi nombre –la tomó de la cintura y la acercó a él aún más –por qué me llamaste Edward mientras te hacía mía –la miró con intensidad –soy un promedio en la cama, pero un promedio que te hizo gemir su nombre, y no cualquiera logra eso.

—Señor Lupin, es tan fácil fingir en el sexo.

—Pero tú no lo fingiste –le sonrió –lo sé, tú lo disfrutaste tanto como yo, porque también gemí tu nombre.

—No tiene forma de comprobarlo –le dijo al oído en forma de gemido, ella había admitido que a partir de su encuentro sexual de anoche Edward le atraía sexualmente, y cuando se comportaba como un macho como ahora, la hacía querer repetir la experiencia de anoche en su apartamento –de todos modos pierde –Se alejó divertida.

Cuando llegó a su camper, estaba sin flores, suspiró, Edward no había sido, sino Scorpius.

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Lily regresó un poco molesta al camper, al parecer lo que le había dicho a Edward al llegar lo habían molestado, la tensión se había sentido por todo el lugar, así que después de como se había comportado en la sesión, la hicieron enojar.

—¿Qué ocurrió con Edward? –investigó Jack.

—¿Por? –lo observó ocultando el pánico.

—Stuart me contó su altercado sobre unas dichosas flores en la mañana.

—Oh, pues alguien envió flores y mandé tirarlas.

—¿Y fue Edward?

—No, fue su socio, Malfoy.

—Katie, Katie –sonrió –si no supiera que eso en teoría es verdad, me molestaría mucho contigo.

—¿En teoría? –preguntó.

—La tensión sexual entre los dos se sentía por todo el lugar –le sonrió –conozco esa clase de tensión, entre ustedes dos pasa o pasó algo ¿qué demonios fue? –investigó frunciendo el ceño.

—Nada, sólo que ayer pasé por él para llegar juntos al evento.

—Sí, eso lo sé, y que llegaron por separado también… ¡No! –Gritó abriendo los ojos sorprendido —¿te acostaste con él?

—Jack, ¿no crees que estás muy feliz tomando en cuenta que eres mi novio?

—Vine aquí para ser honestos entre nosotros, crucé el atlántico porque Edward Lupin me lo pidió, Edward Lupin –sonrió –soy modelo, soy heterosexual, cuando una cámara me lo pide, soy homosexual, cuando otra lo pide, y con gusto estaría entre tú y él en la cama si lo piden –sonrió.

—¡Jack! –exclamó sorprendida por la confesión de bisexualidad de su novio.

—¿Te gusta? ¿Estás enamorada de él? Yo no soy problema Katie, me gustas, eres… diablos, se me adelantó el maldito, pero si lo quieres, por mí no hay problema, sólo dímelo.

—Claro que no me gusta, él no me agrada.

—Sin embargo, te acostaste con él.

—Ni siquiera sé por qué —expuso honestamente.

—Él puede seducir a cualquier hombre, mujer, perro, gato, ratón que él quiera, ha mostrado interés sexual o el que sea por ti cuando por cuatro años o tres, eso no paso, deberías aprovechar.

—¿Ser su distracción? Olvídalo.

—Sedúcelo tú –sonrió –ha utilizado a muchas mujeres, puedes vengarlas, además no pierdes nada –sonrió –dicen que es maravilloso en la cama ¿es cierto? –le preguntó.

—No hablaré de eso –se giró a otro lado.

—Al parecer es cierto, Katie, si tanto te gustó el sexo, no te detengas, no hasta que te hartes de alguno de los dos –la animó –puedes disfrutar del buen sexo sin perder nada ¿Qué mejor que sexo bueno y gratis? No estás enamorada, no te atrae, sólo quieres buen sexo ¿Qué es mejor que eso? No es como si fueras a formalizar de inmediato, disfruten los dos de la atracción sexual.

—Jack, pero… en verdad…

—Mira, piénsalo, si quieres que bueno…sea tu compinche, lo haré, podemos ser un feliz noviazgo para cubrir tu aventura con Edward, proteger tu reputación antes que nada.

—¿Pensarlo? ¿Cuánto tiempo?

—Mira, honestamente en tu lugar no lo pensaría mucho, de inmediato lo buscaría para tu sabes, pero puedes pensarlo una semana –sonrió –pero no se te olvide informarme.

—¿Informarte? ¿Quieres que te diga acepté follar con él? –sonsacó.

—No, pero puedes decirme que aceptas mi propuesta –sonrió.

—Jack, esto no es sencillo –lo observó.

—Sé que no es sencillo –acarició su rostro –si no quieres nadie te obligara, eso tenlo por seguro Katie.

—Lo sé –sonrió.

—Piénsalo, sea cual sea tu decisión, no olvides en decirme, a mí, y sobre todo a él.

—Es que no puedo creer que pasara –se golpeó la frente –jamás sucumbí a Scorpius y él, Dios, con él… a la primera –lo observó –bueno, a la segunda.

—¿Segunda? –la observó sorprendido.

—Cuando Marshall me envió a ducharme por los productos esos –lo observó –Yessica nos descubrió, y realmente lo agradezco.

—Pero te acostaste con él al final de cuentas –la observó.

—Tienes razón –bajó el rostro.

—La pregunta es… ¿hubieses sucumbido ante él esa vez si no los descubre Yessica?

—No lo sé, creo que no, Jack, en serio, no quiero, no quiero hacerte ver como…

—¿El imbécil? –La observó –eso he sido mientras dejabas que Scorpius te manoseara.

—Jack, en serio, no ha sido…

—Katie, si decides salir con alguien mientras estás conmigo, aceptaré que sea Edward –expuso serio –no con Scorpius, por lo menos Lupin es soltero y sin hijos, además de ser una leyenda en la cama.

—Basta con eso –señaló con una sonrisa divertida.

—Admítelo, te gustó la manera en la que te hizo suya.

—Es bueno en la cama –admitió.

—Sólo sexo –la besó.

—Sólo sexo –aceptó –pero no estoy diciendo que aceptaré.

—Piénsalo, TODA la semana, no te apresures ¿de acuerdo?

—Sí –dijo seria.

No tenía nada que pensar respecto a eso, no iba a aceptar que las cosas con Edward se volvieran a repetir, dijera lo que dijera Jack y por bueno que fuera Ted en la cama, no iba a darle el lujo de presumirla como una más en la lista.

Suspiró cuando vio a Edward en el gimnasio, lo último que le faltaba era encontrarlo ahí, se suponía que él no hacía ejercicio, ¿qué hacía ahí?

Caminó sin darle importancia, se puso los audífonos y dejó que Alex Kapranos la distrajera de todos los que estaban a su alrededor, tenía que distraerse en algo que no fueran sus hormonas y Edward que estaba más cerca de lo que pensó que estaba en un inicio, intentó no observarlo haciendo abdominales, pero fue imposible.

—Genial –señaló molesta y caminó hasta sus cosas.

—¿Te vas? –le preguntó el entrenador.

—Sí, olvidé que tengo cosas importantes que hacer.

—Es fin de semana –le dijo –pensé que te quedarías un poco más –la observó –no creo que quieras que todo esto comience a crecer –le tocó el estómago y sonrió.

—En realidad no me importa ponerme gorda.

—Si no te importara no estarías aquí haciendo ejercicio ¿no lo crees? Y dudo mucho que estés aquí por salud –se burló –además, eres modelo, no puedes darte el lujo de comer todo y no hacer ejercicio, por mucho que sea tu estructura ósea, engordarás –dijo serio.

—Me encargaré de mi propio peso, gracias Sam.

Sam tenía razón, no iba ahí por salud, iba al gimnasio para intentar controlar sus hormonas alteradas, pero al parecer, eso no funcionaba mucho, y menos si Edward tenía pensado unirse al mismo gimnasio que ella.

—Pensaré en otra rutina, tienes que fortalecer esto –se hincó y puso las manos en su entrepierna.

—Espera –dio un respingo hacia atrás.

—¿Ocurre algo? –indagó Edward detrás de ella en tono serio.

—Nada –señaló ella un poco exaltada por el atrevimiento de Sam, que si bien era gay, no tenía por qué tomar tal atrevimiento con ella.

—A mi parecer estás muy fuera de forma –comentó Sam ignorando a Edward.

—En algo coincidimos –murmuró Teddy burlón.

—No es su asunto Señor Lupin –indicó girando hasta él.

—Déjanos solos por favor –le pidió serio.

—Por supuesto –se alejó.

—¿Desde cuándo viene al gimnasio a esta hora señorita O'hara? –la observó detenidamente.

—Eso no le incumbe en nada a usted Señor Lupin.

—Sólo pregunto –bajó el rostro divertido.

—Ni se le ocurra creer que es por usted –vociferó al verlo.

—Parece que disfruta de leerme la mente, pero no se preocupe, sé que no está aquí por mí, ya lo dijo Samuel, está tan fuera de forma, que… puedo ofrecerme a ponerla en forma.

—¿Usted? –se burló –dudo que…

—No en estos aspectos –se acercó más a ella –ya sabes en cuales, que sin duda también estás muy fuera de práctica.

—Usted no se queda atrás –golpeó su estómago débilmente.

—Soy una persona ocupada.

—Felicidades.

—¿Quieres ducharte? –Lily volteo a verlo, sus ojos brillaron cargados de deseo.

—Quédese con ganas –dio media vuelta y se alejó.

Por si las dudas, tuvo que ir a ducharse a su casa, no quería otra intromisión en la ducha.

Entre el trabajo, la insistencia de Jack a que lo pensara y los repetidos acercamientos "accidentales" que Edward hacía con ella, estaba a punto de explotar y decir que no al final de la semana, después de todo, le había prometido a Jack pensarlo la semana completa, pero era imposible que eso volviera a repetirse.

—¿Necesita ayuda con el cierre? –Indagó en su oído –déjeme ayudarle con eso –sonrió, Edward se acercó más a ella pegando sus labios en su nuca, besó detrás de su oreja —You know that it would be untrue, you know that I would be a liar, if was to say to you girl, we couldn't get much higher –cantó en su oído –listo –la pegó a su pelvis y se alejó como si nada.

Lily lo observó, era un maldito descarado, Jack tenía razón, Edward sólo buscaba diversión sexual con ella, y fue tan estúpida que había permitido que la línea se viera afectada, ya no podía actuar como si nada pasara cuando ya habían estado involucrados sexualmente en tan buen sexo ¿Qué podía ocurrir? Ninguno de ellos sentía algo más que atracción sexual el uno para el otro, cuando se cansaran, podrían seguir sus vidas como si esto jamás hubiese pasado, era tan sencillo.

—¿Lo estás considerando verdad? –indagó Jack cuando llegó hasta él.

—Basta por favor –le suplicó –aún tengo tres días para pensarlo ¿no dijiste?

—Katie –sujetó sus mejillas –en serio ¿qué es lo que tanto piensas?

—Jack, eso… realmente ¿has pensado la propuesta que hiciste? Para ti puede parecerte fácil y muy sencilla, pero soy yo, la que será señalada si…

—Ya lo sé –la miró –y no voy a dejar que ese imbécil haga lo que con las otras, seguiremos tú y yo.

—Jack…

—Piénsalo –rozó sus labios con los de ella –por favor Katie.

—¿Qué te beneficia si acepto? –curioseó.

—Cariño –sonrió –quiero detalles pervertidos de ti.

—Jack –susurró –pregunto en serio.

—Sabes muy bien que quieres hacerlo, más que te guste él, son tus hormonas que no puedes con ellas.

—Esas puedes trabajarlas tú –sonrió.

—¿En serio lo crees? –la observó –somos muy buenos amigos Katie, ambos disfrutamos de tenernos uno al otro, admito que tenemos atracción sexual, pero no tanta como la que tienes ahora con Edward, y lo sabes, es sólo que tu orgullo no te deja pensar con claridad, tampoco las hormonas claro.

—A trabajar –indicó Edward junto a ellos.

—Claro –dijeron los dos serios.

—Por favor cariño, sabes la respuesta –sonrió.

—A trabajar –repitió Edward molesto.

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Lily regresó hasta su camper, era un poco tarde, Marshall era un imbécil cuando se lo proponía, comenzaba a creer que el mal trato era porque Jack le gustaba más que ella, sonrió por su pensamiento tonto, pero sin duda Jack era atractivo y bisexual, pero jamás se fijaría en Marshall, tal vez eso no podía soportarlo y la trataba mal por eso.

—Es algo tarde –le dijo Edward a sus espaldas.

—Lo sé –lo observó y entró al camper seguida de él.

—¿Puedo ayudar con eso?

—Señor Lupin, es algo tarde ¿Qué hace aun aquí?

—Es temprano para ir a casa –se encogió de hombros.

—Claro –comentó sin creerle.

—Y el guardia me dijo que usted aún no se iba, que sólo quedábamos usted, él y yo.

—¿Acaso revisa mi hora de llegada y mi hora de salida?

—Tal vez –sonrió.

—Está loco y es un descarado –se giró y trató de bajar el cierre por ella misma.

Edward caminó hasta ella y lo deslizó lentamente rozando la yema de sus dedos por su espalda mientras la miraba atentamente por el espejo.

—Gracias –sujetó con rapidez el vestido antes de que se vieran sus pechos.

Teddy la observó una vez más, la sujetó por las caderas y la giró hasta él.

—Le ayudé a subir el cierre, ahora a bajarlo –le recordó.

—¿Quiere una carta de agradecimiento? –averiguó.

—No, sólo quiero ayudar a quitárselo completamente.

—¿Y que se supone que debo contestar al más ridículo y tonto intento de seducción Señor Lupin? –curioseó.

Ted no le respondió como esperaba, sino que la besó, deslizó delicadamente el vestido de Lily que resbaló por su cuerpo dejándola sólo en pantaletas, acarició sus pechos y volvió a besarla, la tomó por las caderas haciendo que rodeara su cintura con sus piernas.

Come on baby, light my fire –murmuró él en sus labios.

Lily sintió el golpe de las persianas en su espalda cuando Edward la recargó en una de las ventanas del camper, se desabrochó el cinto, los pantalones y mostró su miembro, ella se acercó a él y lo beso mientras él entraba en ella sin perder más tiempo, podía jurar que el guardia iría a ver si todo estaba bien a causa de los gemidos de ambos y el movimiento del camper.

—Katie –murmuró Edward mientras se movía en ella.

Los movimientos se hicieron un poco más rápidos, era tan pasional el encuentro, ella gimió fuertemente cuando sus músculos se contrajeron y la hicieron explotar en una inmensa masa de placer, Edward la embistió más y después terminó por completo.

—Lo estás permitiendo –señaló Edward aun dentro de ella.

—¿Permitir qué? –se alejó de él y comenzó a vestirse.

—Esto, lo que ocurre entre nosotros cuando estamos solos.

—¿Quiere que pase frente a todos? –se burló.

—Sabes a qué me refiero Katie.

—No, Señor Lupin, no lo sé.

—Ya veo, así que sólo pasa, y al final vuelvo a ser el Señor Lupin.

—Para mí, usted es el Señor Lupin –le recordó –así que para usted, yo soy la Señorita O'hara.

—Debería llamarla Señora –la observó –después de lo que hemos hecho, lo señorita es como una burla.

—Usted no fue el primero y aun así me llamaba Señorita O'hara.

—No sabía.

—Si según usted era la amante de Carl…

—Tienes razón ¿bien?

—Lo sé –sonrió.

—Aun así, parece fuera de práctica, o no es tan buena en la cama –sonrió.

—Perdí mi virginidad a los quince con un chico de veintitrés años –mintió –fui activa hasta los dieciocho, hasta que decidí, que no lo haría con cualquiera por mucho que me gustara el sexo.

—Y lo retomó conmigo –sonrió.

—No, ciertamente no –le devolvió la sonrisa.

—Claro, Jack –dijo burlón.

—Es bueno en la cama –se encogió de hombros.

—Tú también.

—Hablo de Jack –lo observó.

—Así que negarás esto, lo que hacemos.

—Nunca negaría mi trabajo, sólo trabajo para usted.

—¿También sexualmente? –Edward le sujetó la mano –puedes negar lo que pasa Katie, me quedo con lo que pasa cuando estamos solos, no me importa el lugar, sólo lo que ocurre cuando nos dejamos llevar –la besó de nuevo apasionadamente.

—Sólo sexual Señor Lupin, al final me aburriré de usted.

—No pido que te enamores –sonrió –aunque podrías –dijo con ese tono fresco.

—¿De usted? –Se burló –se necesitaría ser muy idiota e ingenua para eso y yo no lo soy.

—Bien –expuso Ted –eso me deja más tranquilo, saber que usted no querrá nada más allá al final de todo, sólo sexual.

—Con permiso.

—Así que… —la detuvo –esto es… sólo y meramente sexual ¿no?

—Así es –sonrió.

—Bien, acepto sus términos y condiciones, sólo un buen rato en la cama, nada más, nada de un "me enamore" –aclaró para que ambos lo tuvieran claro.

—Nada de eso Señor Lupin, somos grandes, usted más que yo, ciertamente, pero el primero en romper los "términos y condiciones" como usted lo llamó, hará que termine todo en ese momento, no estoy buscando algo más que un buen rato y buen sexo, como usted lo dijo, así que con permiso.

—Implica también podré salir y acostarme con todas las mujeres que quiera y no tendré ninguna escena de celos de su parte.

—Exactamente.

Lily salió del lugar, le tomó cinco minutos conseguir un taxi.

—Deberías aprender a conducir –indicó Carl.

—Lo sé, pero… no me siento con la capacidad de conducir.

—Lleva a Mikey, por mí no hay problema.

—Gracias –sonrió.

—Por cierto… ¿Cuál es el motivo de tu tardanza?

—Vestuario complicado –contestó y fue a su cuarto a tomar una ducha.


La canción que le canta Teddy a Lily es la de Light My Fire de The Doors.