Probablemente sean estas, las razones por las que las siguientes generaciones maldecirán a sus progenitores. Al hacerlos cargar con sus propios errores y quitarles la posibilidad de crecer como personas, en un ambiente o lugar que no haya sido victima de nuestro salvajismo.
finaliza la batalla, un final para la deserción.
Han pasado algunas horas desde el incidente en la sede del concejo, los civiles han sido evacuados de todos los rincones al norte de la capital. Algunos heridos fueron sacados de los escombros de las calles. Otros en cambio, sus cuerpos quedaron sepultados sin dejar rastro entre los escombros que dejaron las explosiones de cada uno de los rayos que los hechiceros de Dragons of Vigrid arrojaron para escapar (lord of Vermillion).
Quedando el centro de la ciudad como única área intacta del choque entre gremios. La batalla finalmente comienza a terminar. Desapareciendo el humo junto al sol del atardecer.
En la entrada a la sede del concejo, Sagail y Maverick, junto a Rouget y Xavina. La cual en su cansancio y llanto por lo ocurrido en su primera experiencia, quedose descansando apoyada en las piernas de su hermano. En un banco en el que estaban sentados.
Rad, en cambio, no dejaba de dormir en la calle, haciendo que unos niños se entretuvieran con su exhausto cuerpo. Haciendo que se pegara con sus propias manos y haciendo que una sonrisa surgiera en ellos. Incluso en un momento como ese.
Rouget, mientras estaba sentada al un extremo del banco, observaba a Sagail, quien estaba en el otro extremo. Mientras ella curaba con medicina algunos golpes en sus brazos y rostro, observaba el rostro pensativo de Sagail. Por lo que paso un momento atrás.
Apenas sus ojos se voltearon hacia ella, prefirió no mostrar su preocupación a el y, con una débil sonrisa en su rostro, le preguntó si acaso necesitaba algo de medicina para sus heridas. Levantando un poco los ánimos de el.
Desde la iglesia, en esos momentos, Gunglian y todo su grupo, se dirigían a prisa rumbo a la cede. Aprovechando el hecho de que los civiles de la zona este, también fueron evacuados y refugiados en el cementerio de la capital.
Pinta, teniendo recobradas rápidamente sus energías después de un corto descanso, corriendo más aprisa que Gunglian y los demás (una vez más), se apresura en recorrer todo el camino que rodea el canal desde el norte. Con tal de llegar a tiempo para ayudar a los que pudiese.
Al sur de la ciudad, en esas horas, yo me encontraba junto al bardo, quien, en su cansancio, tuvimos que detenernos en un callejón. Debido a todos los golpes que recibió para protegerme del filo de las armas que apuntaban hacia mí.
Quedándose el bardo sin flechas para lanzarlas con su instrumento, aproveché de entregarle el saco extra de flechas que cargaba yo en ese momento.
Ayudando a cerrar sus heridas con mi propia habilidad de curación. Le preguntaba cual era el propósito para arriesgarse tanto en solo llegar a una ciudad.
El me dijo ese día algo que mas tarde seria mi motivación para tomar las historias de cada realidad de cada ciudad del reino.
El decía que este reino de por si la costumbres religiosas y sociales no le permiten respetar la escritura como medio de comunicación y transmisión de ideas. Pero lo que no han podido entender es que con esta, se ha podido saber la realidad que ocurre alrededor de todo el reino, siendo su deber exclusivamente el de recopilar como bardo toda la información que pudiese de cada persona y cada grupo que se empeñara a lo menos un poco en relatar la realidad de cada lugar.
El, de por si nunca le interesó convertirse en soldado, pero aun así veía en esto la posibilidad de ayudar al reino, si lograba algún día, al igual que yo, reunir dinero, recursos y entrenamiento suficiente. Como para viajar a los territorios extranjeros del norte. Rumbo a la tierra de los sabios, Yuno. Donde esperaba mostrarle a las otras naciones y territorios la realidad que este reino estaba viviendo. Y cuyos habitantes, no han deseado reconocer, ni sus principales entidades aceptar y sobrellevar.
Su objetivo en Payon, era el recopilar información sobre la crítica social que desea escribir sobre la profesión de los arqueros. Ya sea por la pobreza de su profesión, o la poca consideración que estos tienen al ser elegida por gente que no tiene un status social o económico alto.
Sin mencionar como los gremios de Dragons of Vigrid. Al no tener un solo líder, cada división hace de las suyas en ese territorio realizando todo tipo de abusos a los derechos de las personas. Desde impuestos hasta el mismo robo y incendio de hogares y granjas. Sin medir las consecuencias de sus actos.
El decía que allí, se encontraba otro bardo como él, el cual era su contacto en esa ciudad, el lo ha estado esperando por varios días con información de los actos criminales que han estado realizando los miembros de ese gremio. Con el fin de que una vez recibiese la información. Regresar de inmediato a la capital. Y reunir rápidamente algunos soldados sin importar edad o experiencia, y emprender guerrillas contra ese gremio. Con la finalidad de ir liberando a la ciudad de la influencia de cualquier gremio en pugna, antes del surgimiento de otros que, según él, se han estado formando a través de los desertores que anteriormente, eran soldados al servicio del reino. Y ya no reconocen la autoridad del concejo como tal. Pensando que la mejor solución seria la que estos como nuevos gremios planteasen. Siendo irónicamente, aprobados por el concejo del reino. Pero a la vez haciendo de eso una razón para convertirse en blanco económico y militar de gremios como la A.T.S. o de Dragons of Vigrid. Ocasionando la alianza de algunos gremios más débiles a estos, en búsqueda de la misma protección que algunos desertores han buscado este día.
No era sorpresa que lo desesperante de la situación llevara a los jóvenes de hoy a realizar algo así. Nunca el reino se había dispuesto a entrenar jóvenes de un poco más de 15 años ahora, para tener fuerza militar que los ayudara a proteger las ciudades de la amenaza de los gremios en pugna, y de otras amenazas que han estado apareciendo con el tiempo.
El bardo, estuvo desde el primer momento, consciente de la tragedia que ocurrió en el alcantarillado con muchos jóvenes. Mostrando la desesperación que el concejo tenía por salvar la capital. Entrenando en un lapso de tiempo corto, soldados que pudiesen contener la amenaza de que uno de los gremios intentara tomar a la fuerza la cede durante la batalla en plena ciudad, y finalmente apoderarse del reino. Razón por la cual el, pelea su propia guerra por sobrevivir, y recurrir a un aliado mas poderoso del exterior. Aprovechando que la diplomacia forjada por el rey Tristan III. Ayudaría al reino si los territorios vecinos lograban, entre la absoluta desinformación. Descubrir la verdad detrás del aislamiento comunicacional que ocurría por Rune-Midgard. Y así intervenir en esta cada vez más consumada guerra civil.
Apenas terminé de curar sus heridas, era el turno de descansar para mí, debido al gasto de energía mental y física que me ocasionó el usar una habilidad que no se me enseñó (siendo mayor el gasto), y que solo a través de una extraña carta, logre aprender desde el día que la recibí.
Estaba bien claro para mi eso de que en este reino, nunca se valoró la escritura de por si, debido a la amenaza que implicaba para algunas instituciones la llegada de ideas tanto en el interior como al exterior del reino. Ya que significaría el fin de muchas de estas, que se han apoyado en la ignorancia de las personas. Quienes lo único que por ahora les preocupa, es salir todos vivos de esta masacre entre gremios.
Una vez recuperado. Retomamos el rumbo, esta vez tuvimos que desviarnos debido al número de soldados de Dragons of Vigrid que patrullaban la zona.
Dirigiéndonos directamente hacia la entrada sur. Había un bloqueo de dos jinetes enfrente de nosotros. Siendo los dos del mismo gremio. Aprovechamos la distancia para atacar a uno a la vez con nuestras flechas.
Aunque yo de acertar, no lograba herir a los caballeros, con gran destreza, llegaba a derribar y empujar con sus flechas el bardo a ambos a la vez.
La extensión de la avenida principal, cerrada solo por las paredes de las casas que cubrían los extremos de esta, fue el escenario de un corto duelo entre dos caballeros de mediana experiencia, contra un bardo con habilidades de arquero experimentado y un arquero principiante que usaba su arco y flechas para "molestar" a los dos primeros.
Tratando de usar dos flechas a la vez, finalmente, pude acertar y derribar a uno.
Aunque de por si no cayó herido de gravedad, las heridas en su brazo y pierna ocasionadas por mis flechas lo dejaron fuera de combate apenas cayó de su montura.
Lo mismo ocurrió con el otro caballero, solo que el golpe de su caída, al morir su ave en la cual estaba montado, fue lo que lo dejó fuera de combate.
Con varias flechas en sus cuerpos, tanto sus animales de montura como ellos, no estaban en condiciones de continuar luchando contra el bardo. El cual, en su cansancio, se mostró satisfecho de no verse forzado a matar a muchos (sobretodo delante mío, al verme demasiado joven para esto) para avanzar.
Moviéndonos rápidamente de allí. Estábamos cada vez más cerca de la entrada sur de la capital. Siendo en ese instante cuando vimos a lo lejos, un nuevo bloqueo de caballeros pero de la A.T.S. siendo el bardo el primero en notarlo.
Retrocediendo un poco como para no ser vistos por ellos, antes de que pudiéramos tomar un camino alternativo, una lluvia de flechas venia directo hacia mí. Siendo recibidas estas por el mismo bardo, cayendo al suelo frente a mis impactados ojos.
Completamente herido, llegando las flechas a incapacitarlo para continuar. Queda tirado en el piso, mientras observo a mí alrededor la procedencia de las flechas.
Es en ese entonces, que, escuchando una melodía extraña con una guitarra. Veo aparecer por un callejón a una figura que estaba tocando y produciendo la melodía con esta.
Estando en estado de sorpresa, mientras trataba de salvar la vida del bardo con mi miserable habilidad de curación, observaba con cierto miedo la figura del responsable que se puso enfrente de mí.
Juzgando las ropas que este llevaba puestas y el sombrero que portaba, obviamente se trataba de un payaso, el cual estaba escondido por las calles cercanas a la entrada sur de la capital, a la espera de los soldados que se acercaran.
Mirando su rostro, estaba completamente tapado por una mascara, la cual, dividida en dos personalidades, la derecha, una expresión de tristeza, mientras que el lado izquierdo de esta, tenia la expresión de una sonrisa siniestra.
Sin mencionar la guitarra que el estaba portando. También por la parte de debajo de esta, estaba "perforada" con el mismo tipo de dispositivo que poseía el bardo en su instrumento.
En su espalda, cargando algunas flechas extra en un saco, sumado a un extraño arco, de aspecto levemente idéntico al mío. Llegó por un momento a parecerme familiar, llegándome a sorprender aun más de lo que esperaba.
Las calles de por sí se silenciaron en ese instante, no se escuchaba mas que la brisa del viento que estaba alrededor de mi y de el, junto a los cada vez más débiles ruidos de espadas que se producían.
Diciendo que no solo tenía suerte de haber sobrevivido desde que me encontré con su grupo en el camino a la capital, sino también el haber llegado hasta aquí y que alguien haya arriesgado su vida por mí, debería mostrar cierta gratitud al bardo como mínimo. Antes de que según este muriera, ya que no parecía quedarle en ese momento mucho tiempo debido a la profundidad con que algunas flechas se incrustaron en su cuerpo, de hecho fue una suerte que la que iba a mi cabeza, solo halla cortado de forma superficial entre su cabello.
Estando furioso en ese momento, le apunté con mi arco, preguntándole quien demonios era. El me dijo que su nombre no tenia por que saberlo. Ya que no me serviría de mucho en la tumba, si intentaba enfrentarlo.
Muy confiado de la diferencia de experiencia que tenia yo contra él. Decía que vencerme solo seria un gasto inútil de sus flechas. Sin mencionar que había alguien mas aquí que deseaba "encontrarse" conmigo. Recordándome que mi padre estaba por algún lugar de la capital peleando con su tropa de soldados.
Al juzgar por lo ultimo que me dijo. De alguna forma el ya sabia sobre mis objetivos en esta ciudad. Y de que ese alguien me estaba "esperando" para finalmente arreglar cuentas.
Pese a lo mucho que era mi deseo de derrotarlo, en el fondo no me sentía listo ese día como para intentar acercármele siquiera (basándome en lo ocurrido en el prado al sur de la ciudad, ni pude tocarlo). Razón por la que intenté, cargando al bardo, inconsciente por sus heridas, de rodear al payaso y correr directo hacia la puerta.
Pero antes de siquiera poder pasar sobre el, una flecha rozó mi rostro. Llegando a congelarme de la sorpresa y del terror que me ocasionó eso en fracciones de segundos.
El payaso, hablándome como si me hubiera conocido de hace mucho, me decía que con ese miedo que tenia a la muerte. No podría sobrevivir en ningún lado por mi cuenta.
Diciéndome que tenia que ir con el. No dudé en correr en otra dirección, con tal de evitar su ráfaga de flechas dentro de las calles alrededor de las casas.
El payaso, muy seguro de si mismo, iba persiguiéndome a través de estas. Como si supiese todo sobre mis limites, llegaba a ganarse siempre enfrente mío al llegar a una intersección entre los pasajes de los edificios.
En una larga persecución, no dejaba de escuchar las palabras de él, quien no dejaba de decirme que me faltaba aun demasiado entrenamiento como para recién escaparme de el siquiera.
Evitando unas flechas que iban hacia mí. Solo me bastó que fuesen simples disparos de advertencia como para hacerme cambiar de dirección.
Estaba aterrado, el solo hecho de no poder escapar de él, mientras me decía que debía acompañarlo, que yo no tenia opción alguna. Me resistí escondiendo al bardo herido en un callejón, dirigiéndome en otra dirección y finalmente, en una calle abierta, apunté con mi arco hacia el payaso, quien aparentaba no saber que me encontraba detrás de el.
En ese instante, un aire extremadamente frío paso por mi cuerpo, mientras el payaso, riéndose de algunas palabras que no alcanzaba a escuchar, llega a voltearse hacia mí. Encontrándome congelado mi cuerpo e inmóvil.
Solo podía apuntarle, pero no podía soltar la cuerda del arco para disparar la flecha.
Tampoco podía moverme, mi cuerpo estaba completamente atrapado en un hielo que se produjo en mi cuerpo al escuchar apenas unas palabras, mas bien unos balbuceos que ni siquiera pude prestarle atención ni mucho menos captar qué fue dijo.
Diciéndome que solo le bastó descargar su fuerza mental a través del sonido de sus palabras. Para que el aire junto al sonido se helara frente a mí, y mi cuerpo se congelara.
Diciéndome que era momento de que aceptara que no podía escapar. Sumado también que no merecía el huir al dejar a mi compañero tirado en un callejón solo por salvar mi pellejo. Frente a esas palabras me negué una vez mas, tratando de liberarme del hielo.
Pero antes de que pudiera liberarme por completo, él dispara con su propio arco 2 flechas que inutilizan mi brazo derecho y lastiman mi pierna derecha a la vez.
Cayendo al piso por un momento, comienza el payaso con su siniestra mascara a acercarse a mi. Diciendo si ahora entendía lo que quería decirme.
Le respondí que yo, por muchos deseos que tuviera de enfrentarme a gente como el, sobretodo por que me permitiría acercarme a mis metas, aún tengo una vida por delante y no puedo por ahora priorizar eso. Al menos no hasta tener más entrenamiento.
Curando mi pierna con mi fuerza mental, en un par de segundos, volví a correr para alejarme del payaso. El cual en su inexpresiva mascara, comenzaba en sus brazos a empuñar sus manos, en señal de frustración.
Corría lo más que podía, llegando a las cercanías de la academia de espadachines abandonada. Lugar donde estarían posiblemente los soldados de Dragons of Vigrid y la persona a quien vi saltar por los techos.
En ese extenso campo, no parecía haber nadie, llegué a sentirme arrinconado frente al campo de entrada al edificio abandonado y la única vía de escape, bloqueada por la figura del payaso. Quien estaba de por sí esperando que rogara por piedad.
Comencé a dirigirme, cojeando, directo hacia el interior del edificio. Con tal de no dejarme atrapar de nuevo por él, pero una vez mas, mis piernas y mi cuerpo fueron congelados por su extraña habilidad.
Preguntándome si acaso me extrañaba el que me pasara algo así cada vez que el decía un "chiste". Comencé a gritar que no quería ser un perro ni carne de cañón de la A.T.S. ni de ningún grupo como mi padre. Intentando liberarme del hielo.
Cada vez se acercaba más y más, a paso lento pero seguro, comencé a sudar. La sola idea de que estaba a su merced, no podía aceptarla. Mi impotencia era tal que no pude siquiera ayudar al bardo. Dejando su cuerpo maltrecho tirado por un callejón oculto.
Gritándole quien era, el me respondió que él no tenia un nombre. Pero era llamado por sus superiores como Gollet.
Dejándome en ese instante en la duda sobre el porque al igual que yo y Pinta, no tenia nombre ni apellido con el cual identificarse. Dejando espacio para un nombre/apodo al final.
Estaba a pocos pasos de mí, comencé a aterrarme cada vez mas mientras observaba como se acercaba este. Apuntándome con su propio arco a mi cuerpo.
Estando a punto de disparar sus flechas. Comienzan a aparecer detrás de mí otras flechas dirigiéndose a este a gran velocidad. Forzando al payaso a retroceder y a moverse a un lado.
Observando hacia la academia. La dirección por donde venían las flechas. Eran ni más ni menos que un grupo de cazadores que se habían puesto en el techo del edificio.
Aunque no fuese aliado de ellos, fue bastante oportuno que ellos tuvieran la orden de atacar a todo aquel que portara la insignia de la A.T.S. en sus ropas o uniforme.
Siendo varios los cazadores que estaban por el techo disparando contra el payaso, se vio forzado a retirarse. No sin antes decirme que yo había desperdiciado una "oportunidad" al no ir con el. Gritando que nos volveríamos a encontrar algún día, huyo en el momento mas oportuno para el. Desapareciendo entre las casas.
Volteándome hacia la academia, observé como los cazadores no dudaron en tenerme en sus miras. Razón por la cual, procuré no moverme ningún centímetro.
El aire alrededor de la academia comenzó a sonar a ras del suelo. Mis músculos comenzaron a quedarse tensos frente a la situación que me encontraba. Si hacia algún movimiento en falso, me convertiría en fracción de segundos en un cadáver lleno de flechas en su cuerpo.
Viendo la puerta de ingreso a la academia abandonada. Una la cual, con el tiempo que lleva esta sin cuidarse, no es más que un edificio destrozado y cuya madera se ha podrido con los años.
De su oscuro interior, comienza a salir un grupo de soldados de Dragons of Vigrid, los cuales deciden tomarme como prisionero de guerra de primera.
Siendo liberado del hielo, fui llevado a la fuerza hacia el interior del edificio, siendo mi arco, mi saco con flechas y el resto del equipamiento arrebatados en el proceso.
Dentro del lugar, estaba testado de soldados sobrevivientes del gremio, tras la batalla que tuvieron en los castillos fronterizos al norte.
Viendo a mí alrededor las cortantes miradas de cada soldado hacia mí, sabía desde un principio que no era bienvenido.
Había en el interior soldados de diversas profesiones, caballeros, cazadores, cruzados, hombres y mujeres de varias profesiones desconocidas para mí.
Alguien sentado en todo el grupo, dijo en forma sarcástica que parecían haber invitados a su pequeña reunión.
Siendo llevado por los soldados entre la multitud presente, haciéndose todos a un lado, vi que no era ni mas ni menos que una mujer francotirador.
Siendo el soldado que vi junto al bardo pasar hace unos momentos por los techos a gran velocidad. Estaba revisando los mapas que poseían ellos de la ciudad. Marcando ella con un trozo de carbón los lugares que ya no podían usar como ruta de escape debido a lo mucho que se prolongó la batalla.
Antes de dedicarse a observarme, preguntó por el actual número de muertos entre su tropa. Ella, al escuchar que ya había más de 35 muertes por parte de su unidad, contra la suma de 22 de los soldados de la A.T.S. comenzó a pensar detenidamente en los nombres de los soldados que no se encontraban presentes.
Llegando en su monólogo, a la conclusión de que una muerte es tragedia, una cantidad determinada de muertos, una estadística. Volvió a concentrarse en mí, encontrándome completamente a su merced, amarrado y desarmado, debido a que uno de los bandidos dentro del lugar me arrebató mí arco y las flechas que me quedaban.
Por un momento, se dedicó a observarme fijamente con sus ojos agresivos y a la vez interrogantes, preguntándome cosas sobre que hacia en este lugar y porque me perseguía un soldado enemigo según ella.
Antes de que pudiera responder algo, observaba como el lugar se hacia mas incomodo para mi, al aumentar la ira y frialdad en la mirada de todos los que me rodeaban. Antes de que pudiera responder algo, ella me dijo que si no pensaba responder, me haría entrar con ella junto a otros ayudantes a una habitación donde según ella, se me haría más fácil "responder" sus preguntas. Creyendo que trabajaba para la A.T.S. en primera instancia.
En una habitación cerrada, fui tirado al piso por los soldados que me sostenían.
En el suelo, tratando de levantarme solo conseguí voltearme hacia los soldados que me pensaban interrogar, lanzándose sobre mi la francotiradora. Quien comenzó a golpear mi rostro y estomago con tal de hacerme hablar sobre el soldado que me perseguía.
Diciendo que yo no lo conocía, ella no me creyó, volviendo a golpear mi rostro.
Con tal de que no me siguiera golpeando, le dije que el soldado me perseguía por que pensaba intentar matar a alguien de la A.T.S. con voz y tono que netamente decían la verdad, logré detener la golpiza que me propinaba ella por unos segundos.
Diciéndole que estaba ayudando a alguien a escapar de la ciudad, aproveché esa oportunidad para de alguna forma adentrarme en la zona de guerra y así, arreglar cuentas con un soldado que había de por si arruinado mi vida, razón por la que buscaba matarlo. Pero solo conseguí que un soldado quien, diciendo que me conocía, me ofrecía ir con el para cumplir con mi deseo. Pero no le creí y por eso traté de escapar de él. Pero solo conseguí salir de ese problema para pasar a este, y dejar abandonado a alguien a quien debía ayudar a salir de la ciudad.
Pese a la solidez de mi argumento, ella no quiso seguir escuchando, al creer que solo era un simple perro de guerra mentiroso, continuó golpeándome, mientras no dejaba de decir que eso que hice, al acercarme a este lugar y al sobrevivir ese soldado. Permití que el enemigo descubriera su posición y por tanto, están preparando ya un ataque directo a este lugar.
En un momento que me golpeó el rostro, llegó a derribarme, al punto que al caer al piso, salió entre mis ropas la hoja que colgaba de mi cadena. Llamando un poco la atención de la francotiradora y deteniendo la golpiza finalmente.
Al ver detenidamente esa cadena, ella comenzó a recordar que un soldado de considerable antigüedad, usaba durante algunos años una cadena del mismo tipo. Ella me preguntó de donde había sacado eso que llevaba como cadena.
Le dije que esto, era el regalo tanto de mi familia como de una persona muy especial que formó parte de este gremio hace unos años, pero murió asesinado por alguien que, siendo de mi propia sangre, mató a toda mi familia y casi logra matarme a mí. Razón por la que, en parte, buscaba encontrarme de todas formas con gente como ella. Pensando que podía ella haber conocido a mi difunto mentor y maestro. Al pertenecer a una profesión similar a el.
Levantándome del suelo, comenzó a observar mis ojos apegando mi rostro al suyo. Viendo en mis ojos de color castaño, un parecido a aquella persona de la que deseaba saber.
Ella me dijo que había conocido una vez a ese soldado. Pero en ese tiempo ella aun era joven y nada más que una soldado raso. Razón por la que no lo vio mucho en su entrenamiento, por lo que desconoce su nombre, pero recuerda que el siempre hablaba de una promesa que pensaba cumplir a una familia que protegía a la distancia. Siendo la mía aquella familia.
Comenzando a despertar la curiosidad en ella, me preguntó que era lo que tanto quería saber de este gremio. Sobre el soldado que conocí.
Mientras trataba de mantener abiertos mis ojos, le dije que esa persona, conocía la ubicación de un lugar nevado dentro del reino. Llamado Lutie. Y que una vez él se dedicó a reunir dinero trabajando como soldado para su gremio con el único fin de llevar a mi familia a vivir allá, lejos de las guerras. Donde podría encontrar también a mis otros familiares.
Sabiendo a que me refería, ella dijo que ese lugar antes estaba bajo el control de su gremio, pero el curso de la guerra y la perdida de territorios que tuvieron al norte, no les permite hasta la fecha posibilidad alguna de llegar hacia ese lugar.
Sabia perfectamente que ellos no iban a ayudarme, pero al menos con ello sabrían cuales eran mis intenciones al haberme arriesgado tanto para llegar hasta ellos. Ganándome el interés de la francotiradora en el proceso. Por lo familiar que me veía al portar la cadena y tener los ojos de esa persona.
No solo eso fue lo que hizo sospechar sobre mí. También estaba el hecho de que poseía el mismo arco compuesto que mi mentor usaba. Ya que este fue lo que me regaló el día de su muerte.
Ella cuando observó por completo mi aspecto y uniforme. Dio por conclusión que no parecía en nada a un soldado de la A.T.S. ya que según ella. Un soldado de ese gremio, incluso desarmado y herido, seria capaz de pelear contra ella y sus hombres hasta la muerte.
Preguntándome que se supone que estaba haciendo un simple soldado de primera profesión dentro de la zona de guerra. Le contesté que de primera pensaba buscar a alguien de la A.T.S. con quien deseaba arreglar cuentas. Pero por querer ayudar a alguien a salir vivo de la capital, cambiaron mis prioridades.
Razón por la que llegué tan lejos gracias a la experiencia de ese soldado. Aunque resultó herido por aquel sujeto que me perseguía hace un rato. Escondiendo su cuerpo herido entre las calles con tal de que nadie llegue a matarlo.
Al decir eso, comencé a preocuparme por el bardo, sus heridas no pude cerrarlas bien con mi habilidad de curación. Por lo cual comenzó en un momento a perder sangre. Sentí la necesidad de regresar rápido al lugar donde escondí al soldado. Pero como ahora el payaso sabe donde me escondo. Estará con más gente de los suyos en su compañía.
La francotiradora. Preguntándome por donde escondí a mi "amiguito". Le dije que lo dejé entre los callejones de los edificios que estaban camino a la entrada sur de la ciudad. Pero estaba completamente bloqueada por los hombres de la A.T.S.
Al saber esto. Notó que no había lugar más cercano, ni opción mejor para escapar de la ciudad con sus soldados. Por un momento, comenzó a mostrar interés en mí como informante.
Muy segura de si misma, me dijo que por esta vez, se dignaría a ayudar a un petizo como yo en su problema. Pero el sobrevivir el tiempo necesario para que la batalla terminara definitivamente. No seria su problema.
Con esas condiciones, no dudé en aceptar su ayuda, ya que en esos momentos, no había derecho para mí de pedir algo mejor. Mucho menos si provenía de gente que no conocía, y que perfectamente podría haberme matado sin remordimiento alguno. Gracias a la memoria de esa mujer, salvé mi propio pellejo de morir a golpes en el interrogatorio. Confesión que ella me hizo al golpear mucho a las personas de la A.T.S. que tendía a someter a este.
Los cazadores que estaban sobre el tejado, tratando de descansar un poco de sus heridas. Hechas más al norte de la ciudad. Mientras el cielo pasaba de naranjo a rojizo en el atardecer. Comenzaron a ver como comenzaban de una densa neblina que surgió de los incendios, a aparecer un colosal grupo de soldados de la A.T.S. al mando del sumo sacerdote y del payaso. Exceptuando a mi padre. Quien junto a otro grupo se quedaron al noroeste de la ciudad acabando con la resistencia que quedaba.
Acercándose a lo lejos lentamente ese grupo de soldados. Protegidos de las flechas enemigas dentro de la neblina que el sumo sacerdote hacia surgir con su fuerza mental. Causaron la inmediata alarma de los cazadores sobre el techo y de aquellos que observaban entre las ventanas de la academia abandonada.
Al saber lo que estaba ocurriendo afuera, la francotiradora, sorprendida de que la reacción del enemigo haya sido muy pronta. No dudó en hacer salir a todos por el frente del edificio, lejos de la arena y el césped donde estaban los sacos de arena.
Ella pensaba dejar que ellos realizaran el primer movimiento. Mientras se veían ellos obligados a cruzar por ese lugar para llegar al edificio. Aunque no podían disparar a ciegas a la neblina, tenía pensado compensarlo con una sorpresa que sus cazadores habían puesto debajo de ese lugar.
Sin entender a que se refería ella. Le pregunté por donde pensaba escapar. Ella, teniendo ya experiencias de ese tipo, dijo que apenas comenzara eso que tenia planeado. Saltarían todos sus hombres a través el muro. Mientras los cazadores colocaban trampas en el piso para encubrir la retirada de todos.
Diciéndole también de que podían caer ante la ráfaga de flechas del payaso. No dudó en hacer que sus sacerdotisas crearan una densa neblina alrededor de todo su grupo. Mientras comenzaban a saltar el muro.
Retirándose la mayoría, algunos soldados aprovecharon de quedarse un momento para atacar a los soldados de la A.T.S que lograran pasar a través de la sorpresa que la francotiradora había puesto.
Llegando a ocurrir lo que esperaba, un colosal ruido de explosión, retumbó en mis oídos e hizo aparecer una sonrisa en ella, volteándome para ver donde comenzó a ocurrir.
Justo en el césped y la arena del campo de entrenamiento. Comenzaron a explotar ciertas trampas que ella y sus soldados pusieron en caso de que esto pasara, llegando a saltar en pedazos por los aires aquellos soldados de la A.T.S. que recibían la explosión de lleno.
Deteniéndolos lo suficiente, casi toda la tropa de la francotiradora ya había saltado el muro, quedándose solo algunos para encubrir la retirada de ella.
Insistiéndoles a estos que no era momento para héroes, le desobedecían. Pensando que la vida de ella como una de las lideres del gremio, valía mas que la simples soldados como ellos. No aceptaron el escapar de su destino, enfrentándose a los soldados que se acercaban para detenerlos lo suficiente.
Gritándoles que por favor no lo hicieran, ellos le dijeron que se olvidara de ellos y cumpliera con su objetivo. Quedándose cinco soldados de Dragons of Vigrid peleando contra el grupo de soldados de la A.T.S. que sobrevivieron a las explosiones.
A un paso de saltar la muralla, se quedó observando por un instante tristemente como sus hombres se sacrificaban por ella y el resto de su tropa. Llegando a un momento en que comenzaban a salir algunas lagrimas de ella.
Pero sin tiempo para llorar, se dio cuenta que el sumo sacerdote, había sobrevivido a las explosiones y generó ante sus ojos una colosal aura defensiva entre sus soldados con su fuerza mental, llegando a asemejarse al ruido de las campanas y al coro de una iglesia. Dejando en dificultades a sus hombres.
Ella disparó rápidamente algunas flechas contra los soldados que atacaban a sus acorralados compañeros de armas. Aunque lograba derribar a algunos, ellos le insistían que no perdiera mas el tiempo y huyera de una buena vez.
Tratando de al menos vengar la inminente muerte de ellos con la cabeza del sumo sacerdote. Intentó disparar sus flechas contra este, pero un caballero de elite protegió a este con su escudo en fracción de segundos. Mientras el sacerdote seguro de si mismo, descargaba su fuerza mental en la constante cura de las heridas de sus soldados.
Apareciendo entre ellos dos el payaso, quien también había sobrevivido a las explosiones. Se inclinó en posición de lanzar con su guitarra una colosal ráfaga de flechas que estaban dentro de esta. Preparándose para agitar su guitarra y con ello, accionar el dispositivo que las disparaba.
Al darse cuenta la francotiradora de que iba a hacer eso. Me tomó de mis hombros y me arrojó junto a ella al otro lado del muro, entre la lluvia de flechas que pasaba encima de nosotros.
Una vez en el otro lado, noté que su brazo estaba herido con una flecha incrustada en este.
Mientras intentaba atender su herida. Ella apartándome dijo que no perdiera el tiempo malgastando energías y corriéramos. Arrancando la flecha de su brazo y rompiéndola con su propia fuerza, se puso a correr incluso con la sangre corriendo en este.
Al escuchar entre el ruido de espadas los gritos de agonía de sus soldados al otro lado. Comenzó a observar e imaginar por un momento con tristeza el posible escenario de sus muertes al otro lado del muro.
Colocando una trampa mientras veía como el payaso trataba de saltar el muro. Aproveché de cerrar un poco su herida curándola contra su voluntad. Insistiéndome que corriéramos por que no estaba su brazo en condiciones para sostener su arco.
Rápidamente moviéndonos entre las calles, escuchó que el payaso hizo accionar la trampa, explotando en el momento. Creyendo que finalmente se deshizo del problema, solo hizo que este resultara herido por la explosión y con ello, se viera forzado a detenerse y dejar de perseguirnos, mientras revisaba que las cuerdas de su guitarra y arco estuviesen en buena condición antes que su propio cuerpo.
A través de las oscurecidas calles, la llegada de la noche se reflejaba en la ausencia de luz en todos los callejones.
Los ruidos de las espadas perdían intensidad, razón por la cual no podíamos quedarnos aquí por mucho. Ya que las tropas de la A.T.S. pronto perseguirían a ella y al resto de sus hombres. Apenas el último soldado que hacia tiempo. Cayera finalmente, y las espadas dejaran de sonar.
Y así fue en el momento que encontramos al bardo, quien dejó de sangrar afortunadamente. Pero no estaba en condiciones para realizar ninguna clase de movimientos. Razón por la cual decidí cargarlo en mi espalda mientras ella buscaba a sus soldados.
En un largo trayecto entre las calles, mientras colocaba trampas explosivas que entorpecían el paso de los perseguidores. Ella finalmente hizo contacto con otra mujer soldado. Que la esperaba al final de una de las calles.
Guiándonos a la avenida principal, todas las tropas que lograron escapar de todos los frentes originados en la ciudad, se habían puesto en formación de espera de todos sus comandantes. Siendo ella la última que quedaba por llegar.
Al observar en ese lugar el grupo de soldados de Dragons of Vigrid. Me costó creer la variedad de profesiones que habían presentes peleando esa batalla de aquel día. Desde caballeros, hasta hechiceros, sacerdotes, cazadores y un sinfín de unidades de segunda profesión. Siendo ella de las únicas personas con una profesión de elite entre sus filas. Cuyo ascenso por ahora me es un misterio.
Ella, al ver cierto potencial en mí como informante para otra ocasión. Me dijo que la próxima vez, haría el intento de no verme como un enemigo, a menos que me tuviese como objetivo.
Antes de iniciar la marcha para retirarse, llamó a su grupo principal de ataque.
Entre ellos la mujer caballero que la esperaba. Subiéndose la francotiradora en la montura del animal que esta montaba. Preparó su arco y flechas para comenzar a encubrir su retirada.
De izquierda a derecha, exceptuando su segundo al mando y compañero Sergei, un caballero experimentado. Puso en formación a sus caballeros Ivanov, Tsuki, Vassili, Irene, Isa y Pavel. Los cuales conformaban su grupo principal de ataque, apoyados por las auras defensivas y protección que la fuerza mental de sus sacerdotes, descargaban desde la retaguardia.
Una vez terminado, la francotiradora, observando a su primer grupo en formación, no tardaron los demás soldados en formar las que le correspondían a cada uno. Produciendo una sonrisa en ella.
Muy segura de si misma me dijo a mí, quien todavía cargaba al bardo en mi espalda. Que ahora presenciaría como su gremio realiza sus retiradas, arrasando todo lo que esta delante de su camino de regreso a casa.
Ocurriendo tal y como lo dijo ella. Pasando el colosal grupo de soldados al lado mío, ella decía que nos volveríamos algún día a encontrar. Observé impresionado como ella junto a su tropa avanzó y arrasó con el bloqueo de los soldados de la A.T.S. en pocos segundos. Pasando todos por encima de los derrotados cuerpos de estos.
Desde una distancia segura, observé la rápida retirada de ellos, abandonando la ciudad finalmente. Dándose por terminada la batalla de ese día en la capital del reino. Entre estos dos gremios.
Fui corriendo de inmediato hacia el centro de la ciudad, con tal de evitar el toparme con el payaso una vez más, o cualquier otro soldado de la A.T.S. incluyendo a mi padre. Ya tendría otro día para arreglar cuentas con él finalmente.
Mientras iba cautelosamente por las calles vacías, muchos lugares de la ciudad fueron vaciados de civiles con el fin de reducir al mínimo los daños. Sin mencionar algunas barricadas destrozadas que Dragons of Vigrid realizó mientras la batalla estaba en sus inicios. Quedando por los suelos los cadáveres de soldados que trabajaban para ambos gremios.
La pestilencia de los cuerpos de hombres y mujeres soldado que permanecían en el suelo era algo evidente. Los daños producidos en algunos edificios poco llamaban la atención en comparación con los cadáveres que llegaba a encontrarme.
Como no podía quedarme en el centro de la ciudad por mucho tiempo. Decidí irme desde la plaza al sector este de la ciudad, al notar que más al norte de la avenida. Un edificio llegó a derrumbarse, como si algo bastante poderoso camino a la sede hubiera sido el causante.
Comenzando a preocuparme por mis compañeros de armas, al ver todos los destrozos que habían sumado al silencio absoluto de la ciudad. Siendo el humo y algunas llamas de las casas que con el viento solas se apagaban lo único que había de sonido presente en esa noche.
Pasando por el este de la ciudad. Iba callejón por callejón, oculto de las tropas de la A.T.S que, siendo una gran cantidad la que estaba presente, comenzaron a patrullar las calles en busca de soldados de Dragons of Vigrid que aun quedasen vivos.
Hubo más de una ocasión en la que casi soy descubierto. Tratando de mantenerme lejos de la vista de ellos, en la oscuridad de los callejones, observaba a todos lados con tal de que nadie me siguiese.
Desde casas destrozadas, cadáveres de hombres, mujeres y niños, hasta algunos incendios en los alrededores de la plaza. Mis ojos presenciaron una vez mas, los horrores que una guerra puede ocasionar.
Lo peor de todo era que esta vez, no era un niño de corta edad observando esto. Ya estaba siendo entrenado para matar en caso de ser necesario. Por lo que tarde o temprano me tocaría a mí realizar esta clase de destrucción si se me llegaba a dar la orden de hacerlo. Y no tendría el derecho de cuestionar órdenes de ese tipo. Desde la desobediencia a una orden que se nos entregó en Izlude. Yo y algunos otros, estamos a un paso de convertirnos en desertores, en traidores y enemigos directos de la autoridad del concejo, y con ello del reino.
Realmente no era algo que a mi me diese risa, en comparación con esos sádicos que la A.T.S. tenia de soldados.
Algunos de ellos, en una fogata que hicieron con los escombros y algunos cadáveres en la plaza. Comenzaban a gritar, beber extraños líquidos contenidos en botellas para terminar completamente exaltados y con ansiedad de destrozar todo a su paso, así como algunos "jugaban" con sus espadas enterrándolas sobre los cadáveres en los que estaban algunos sentados.
Escuchando los gritos de que matarían todo, mezclado entre la risa y los destrozos que realizaban por las abandonadas casas de la ciudad. No dudé en desaparecer del lugar de inmediato, mientras estaba cada vez más cerca de la sede del concejo.
Alejándome de los sectores peligrosos de la ciudad. Busqué un callejón donde curar las heridas del bardo.
Encontrando un lugar seguro justo en la avenida principal, entre una masa de cadáveres tirados por la calle. Solo que estos, al ver que eran varios de los jóvenes que sobrevivieron a la expedición al alcantarillado. Un ataque a gran escala debió ocurrir para que llegaran a encontrar su final aquí.
Una vez que decidí sentarme a descansar de algunas heridas que me hice en el camino. Comenzaba a observar los alrededores una vez más por si alguien nos seguía en ese entonces.
Escuchando unos quejidos y la voz de alguien. Me volteé inmediatamente para ver como el bardo despertaba.
Su rostro, completamente herido y su sangre saliendo desde su boca. Pareciese que las flechas que lo habían herido llegaron a tener mayor penetración en su cuerpo.
Sin pensarlo, traté de curar sus heridas como podía. Aprovechando que nadie nos seguía, arriesgando una medicina que tenia a mano con tal de curarlo. Todo lo que hice resultó ser inútil.
No podía detener el sangrado de algunas heridas debido a su profundidad. Mi habilidad de curación solo podía sanar heridas externas que no fuesen demasiado graves. Pero esto iba mas allá de lo que podía por mi cuenta. El bardo estaba en un estado completamente grave. Lo peor de todo. Era que por mi culpa, no se salvó de las flechas que ese sádico de payaso lanzó contra mí de primera.
Diciéndome que por favor acercara mis oídos. Debido a que una flecha en su cuerpo parecía debilitar su voz. Lo hacia sangrar mas si llegaba a mover esta ultima.
Acercando mi oído hasta poder escucharlo. Me dijo que por favor revisara su bolso. Realizándolo sin chistar, recogí de su bolso, unos cuantos textos y cuadernos donde tenía escritos y crónicas de todos los lugares del reino que el visito.
Pidiéndome él un único favor debido a que no estaba en condiciones de hacer nada. Era que por un tiempo no definido. Hasta que él recuperara sus heridas. Por favor fuera el reemplazo de él en su trabajo.
Aunque no tenía las ropas de un bardo, ni las habilidades de este como para pasar bien como espía por las ciudades. Tendría que de ahora por delante. Hasta que se recuperara. Realizar el trabajo de escribir y recibir en las ciudades. Crónicas y textos que narrasen la realidad de cada persona y de las ciudades mismas.
Debido a que no había suficientes espías ni informantes al servicio del concejo. Así como personas realmente interesadas en la escritura. Como medio para mostrar la realidad a la gente tanto de este reino como del extranjero. Debido a la fuerza que las costumbres de la iglesia tenían impuestas en esta. Mostrando la ignorancia de las personas del reino por el valor de la escritura como algo superior a solo su uso como medio de comunicación.
Con esto di comienzo a mis días como escritor y cronista en reemplazo de este bardo. Llegando a las puertas de la sede, cargando su cuerpo lleno de heridas. Noté que no había demasiadas personas en el puente de ingreso a este.
Estaban algunos cazadores y arqueros en el tejado apuntando a todos los rincones que sus ojos pudieran divisar en la oscuridad de la noche, sumado al humo de los incendios dentro de la ciudad. Los cuales nadie esa noche, se molestó en ir a apagar.
Llegué caminando a través de una masa de varios cadáveres de soldados que una vez fueron mis compañeros de armas. Los cuales, tenían plasmados en estos rostros de horror y dolor al punto de que, observándolos detenidamente a sus rostros sin vida. Llegaba casi a sentir el mismo dolor en mi mente al que podrían haber sentido ellos.
Muchos de estos cadáveres. Siendo recogidos por otros espadachines y acólitos con tal de limpiar las heridas de estos y, al no tener posibilidad ya de salvarlos. Pensarían prepararlos para su entierro al día siguiente.
Por el momento, en la oscuridad de las calles. Los guardias y soldados apenas nos veían acercándonos al puente. Solo al momento que quedé en la mira de los arcos, flechas y ballestas de los arqueros. Notaron que estaba cargando a alguien. A un herido según ellos. Ayudándome a llevarlo hacia el interior de la sede.
En el interior de la sede. Esta vez con una cantidad menor de personas a la primera vez que lo visité. La primera persona con quien me encontré. Era con Gunglian. Quien no dejaba de leer los textos y documentos en la biblioteca de la sede. No dejaba de pensar que la información de estos era demasiado antigua como para servirle de algo al concejo. Llegaba a preguntarse como y porqué escribían la historia de este reino si tarde o temprano no les serviría de nada. El pensaba que solo el centrarse en las necesidades reales. Que son según el, comida techo y abrigo. Serian las cosas que realmente servirían para el futuro. Teniendo razón solo en algunas cosas.
El creía que eso se lograría a medida que hubiese gente capaz de dejar de lado sus propias necesidades. Con tal de que, teniendo un cargo importante en esta vida. Con responsabilidad y liderazgo, darían solución a los problemas. Razón por la cual no dejaría que el incidente que hace poco observo. Destruyera sus aspiraciones para el futuro. Mostrando su ansiedad por entrenar con su espada. Mientras empuñaba esta con firmeza desde su vaina. Así como apretaba las hojas del documento que leía.
Antes que él pudiese embriagarse en sus palabras, le pregunté donde estaban los demás. Diciéndome que se encontraban mas a dentro en el salón, el quería descansar de la presión por lo vivido hace poco. Razón por la cual quería estar solo por un rato. Con tal de así calmarse.
En las afueras del castillo. Un exhausto Rad, que había observado entrar a mí y al bardo a quien yo cargaba. Incluso a esa hora. Aun estaba exhausto por el gasto de energía que usó para lanzar su ataque hace unas horas. Siendo despertado por los niños. Debido a que ellos, inocentes de lo que ocurría, lo consideraban un héroe junto a Arke, debido a que evitaron una tragedia en la iglesia y a la vez según estos, Rad se lució con su esfera de agua que según ellos. Había originado con magia.
Aunque el sabia que no era magia del todo, sino la técnica para controlar los elementos de su alrededor. Así como el hecho de que Arke no fue el único que ayudó a prevenir una tragedia en la iglesia hace unas horas. Prefirió no arruinar las sonrisas de los niños, siguiéndoles el juego. Y a esas horas, comenzando a hacer un pequeño espectáculo con su "magia" y algunos chistes que el improvisó en ese momento para ellos.
Arke en ese momento, aparece también con el propósito de entregarle una botella de medicina a él, la cual recibió de Kezia y Athenn. Rad la recibe con gratitud, con lo cansado que estaba, aceptaba cualquier cosa para recuperarse aunque fuera un poco.
Arke también quiso en ese momento ayudarlo a entretener a los niños. Kezia y Athenn al ver eso se acercan con tal de unirse a ellos dos. La sonrisa de un niño, era algo que realmente hace falta en días como esos. No esa sonrisa que reciben por lo material. Sino por el hecho de realmente sacar una sonrisa sincera en ellos.
Una sonrisa que solo se consigue con afecto verdadero que solo la crianza en forma adecuada puede generar. Cosa que se reflejaba en la reacción de ellos al ver como Rad hacia algunas locuras con el agua que controlaba y llegaba a lanzarles a Arke y a las dos sacerdotisas. Provocándolos a lanzarse agua como entretención ese día.
Al juzgar por lo ocurrido, ese fue uno de los pocos momentos felices de aquel día.
Dentro de la sede del concejo, había varias personas heridas, siendo atendidas de forma desesperada por los acólitos en su deseo de salvar sus vidas. Y otros, en algunos pasillos comentando hazañas propias, enorgullecidos de cosas como el hecho de haber logrado herir a un soldado de la A.T.S. entre otras de menor importancia.
Algunos otros soldados, en estado de shock desde el momento que vieron la sangre de sus compañeros de armas derramarse, su mirada bastaba para expresar el pánico que sentían por dentro, y su impotencia por no haberlos podido proteger ni salvar sus vidas.
También habían otros como yo, los cuales, aunque con una conducta algo apática, tomaban con demasiada indiferencia lo que ocurría a su alrededor. Y solo se enfocaban en entrenar y pulir sus armas en la sala. Mas que a preocuparse por aquellos que los rodearan, en señal de aislamiento.
Llegando a una de las salas de más al fondo, estaban un centenar de libros y archivos de todo tipo relacionados con la historia del reino, y algunas obras de moderado reconocimiento. Las cuales, por la censura que abunda en el territorio. No son mas que simples cuentos de hadas de poco sentido y excesivo fundamentalismo entre lo que es bueno y malo. Siendo desmotivador el hecho de tener que leer semejante porquería a la edad que algunos tenían.
En el interior de esa sala, en su ocio, encontraba a muchos soldados dedicándose a leer. Pero lo que leían, era un tipo especial de texto, al incluir tanto escrito como imágenes que narraban las escenas por si mismas. Cada una con sus propios temas y argumentos, unos más infantiles que otros. Basándome en mi memoria. Se les conoce como historietas y aportan bastante en lo que es las letras y el arte en el reino. Lamentablemente. La censura impuesta por los templos de religiones locales. Impide todo desarrollo literario simplemente por el temor que tienen estas instituciones de que conozcan los pobladores algunas libertades que pueden tener y con ello, hacer perder autoridad a estas instituciones y salir así de la ignorancia.
La mas injusta medida que ha tomado hasta la fecha estas instituciones son el acusar de herejía a los escritores y quemarlos junto con sus obras en la hoguera, en la plaza de la ciudad. Con el motivo de mostrar y hacer creer a los pobladores que los libros y escritura de cualquier tipo son símbolo de herejía y pecado. Y que solo los textos que ellos autorizaran, incluido el mantener a la gente ignorantes de todo. Creerían estos que se salvarían del "castigo divino". Siendo ni más ni menos que el sistemático, brutal e injusto asesinato de personas que esta institución llevaba a cabo durante sus años.
Era esa la razón por la cual desde hace tantos años, la gente de este reino es tan reacia a lo que es la escritura, no lo reconocen como un arte y apenas lo aceptan como un medio practico de comunicación. Permaneciendo muchas personas analfabetas e ignorantes de la realidad por ello.
Tampoco existe en este reino la diversidad de género, al haber tanta censura. No existe la variabilidad en temas que los textos podrían tratar. Parecen simples recuentos o sucesiones de acontecimientos con poco argumento y significado. Los cuales se manifiestan de peor manera en las caricaturas dibujadas en las historietas. Debido a que la censura impidió que, creyendo que cualquier niño o niña menor a la edad que algunos apuntan estos, les haría algún daño. Censurando las imágenes o el contenido escrito de forma que pudieran apuntarse a estos y dar publicidad a uno que otro juguete u objeto de valor que solo la ignorancia e ingenuidad de los niños podrían darle a estos.
Yo recordando mi pasado. Siempre pensé que mi crianza no sufrió esa ignorancia que tienen los niños de estos días. Tal vez la dureza no me permitió mantener mi inocencia del todo. Pero entre esa frialdad que mi padre tuvo conmigo. Pude de mi difunta madre y hermano disfrutar de su calidez y afecto. Manteniendo mi inocencia lo suficiente no como para desaparecer, sino para convertirme en la persona que yo, espero algún día ser. Y el haber estado aislado de forma tan cruel de las cosas, me hizo por lo menos estar más consciente de la realidad a corta edad.
Tomé uno de los libros, comprobando mi forma de pensar, aproveché de leer algunos párrafos mientras buscaba a mis compañeros de armas por la cede.
Al concentrarme demasiado en la lectura, como era aquello costumbre que formé al leer libros de hace tiempo. Llegué sin fijarme a darme media vuelta y salir una vez más a las calles de la ciudad.
Deteniéndome en ese instante. Observaba como varios soldados de primera profesión junto a algunos acólitos provenientes de la iglesia, continuaban buscando en los alrededores sobrevivientes entre la cantidad de cadáveres.
Saliendo de entre los callejones, un acólito corriendo desesperado de regreso a la sede, en busca de camillas y medicina, como si hubiera encontrado alguien.
En mi curiosidad, decidí aproximarme al lugar. Terminando por avanzar a través un oscuro pasillo entre dos casas para ir a parar a un pasaje. Donde se encontraban Nathalia y su grupo descansando junto a una pared.
Al verlos heridos, sobretodo a ella. No dudé en acercarme para ayudarla a ella y a su grupo. Sus golpes y heridas mostraban llevar bastantes horas sin ser tratadas, razón por la cual estaba en un estado de gravedad.
El acólito no término de cerrar sus heridas por lo visto. Aun tenia en su brazo y en su cuerpo graves cortes ocasionados por una espada. Usando yo mismo mi habilidad de curación una vez más, ella despierta al ver que soy yo quien atiende a ella y a sus compañeros de armas.
Apenas reconociéndome con sus ojos entreabiertos, tuvo fuerzas solo para preguntarme que hacia yo aquí y por que la estaba ayudando si ella no habría hecho lo mismo por nadie. Desperdiciando su fuerza en eso y no en dar las gracias una vez mas.
Le dije que no se esforzara en hablar. Porque eso podría reabrir alguna de sus heridas.
Ella no aceptaba que alguien tan introvertido, o mejor dicho, alguien que no hablara mucho, como yo. Le salvase la vida más de una vez.
Le sorprendía que alguien como yo se preocupara por ella y su grupo como si me debiese algo, sin entender que yo siempre he querido ayudar a las personas sin poner precio a esta.
Esto es porque desde que no nos vimos desde que éramos estudiantes, ella durante su entrenamiento como soldado olvidó completamente que yo buscaba de tiempo atrás el ser su amigo. Al haber sufrido bastante. Pero parece que, el rencor que ella tenia a su familia, hacia a ella solo pensar en llegar luego a convertirse en una soldado de elite y así sentirse importante frente a sus padres quienes tenían otro futuro planeado para ella. Al cual desde hace mucho ha estado luchando sola por evitarlo.
Era lamentable que ella haya olvidado en su sufrimiento durante el entrenamiento, su pasado con su familia, sus compañeros como yo, y solo se haya ligado a su meta y a su deseo de demostrar lo que vale al mundo. Llegando a actuar de forma desconsiderada incluso con sus compañeros de armas. Quienes por lejos, son mas cercanos a ella de lo que yo me considero.
Quedándose casi dormida en su cansancio, terminé por cerrar la mayoría de sus heridas con mi propia fuerza mental y algo de medicina. El mismo acólito que vi pasar hace un momento regresa con unas camillas y un grupo de soldados que en ellas llevarían a los heridos dentro de la sede.
Con sus ojos entreabiertos, ella me observaba mientras era colocada en la camilla. Preguntándose si lo que hacia por ella y su grupo, era por el deseo de ayudar, o por algo mas.
Ella es de las pocas personas a las cuales yo llego en buenas y en malas a querer apoyar y mostrar mi utilidad como persona. Lamentablemente, no puedo esperar que ella, en la condición sicológica en que se encuentra como soldado, llegue siquiera a notarlo.
Regresando a la sede, mientras caminaba al lado de la camilla en que estaba recostada, no dejaba de mirar con sus ojos entreabiertos a mí mientras buscaba retomar la lectura del texto que tenia en la mano, evitando perder total atención de ella en el camino.
Una vez adentro, es puesta junto a los otros heridos de forma que finalmente se duerme, y no vuelve a entreabrir sus ojos.
Sabiendo que ya estaba bien, retomé la búsqueda de mis compañeros de armas por el palacio de la sede. Gunglian ya no estaba observando ningún artefacto antiguo que estaba en exposición dentro del salón. Tampoco estaba en los archivos de la ciudad, ni tampoco buscando textos a medida que lo buscaba. Probablemente se reunió con los demás.
Encontrándome con Saint a las puertas de la siguiente sala, él me dijo que el resto del grupo estaba reunido allí dentro.
Él me había dicho que pensaba ir afuera un momento a ver si podía recoger las armas de los cadáveres, con el fin de limpiarlas por si existía la posibilidad de usarlas o venderlas. Haciéndome llegar a la conclusión que de momento, él solo estaba pensando en hacerse de dinero y no en su grupo como debería ser.
No podía determinar si lo hacia por motivos de solo hacer dinero. O si iba con ello a distraerse del estrés y la desesperación que abundaba en el interior del castillo por la cantidad de jóvenes heridos que había tan solo por culpa de unos cuantos soldados enemigos.
Llegó a ser algo desesperante para él, al ver sus ojos la cantidad de mutilaciones y amputaciones (ya sea por veneno o fragmentos de metal o madera que interrumpían las vías de circulación) que tuvieron que realizarse ese día para tan solo salvar unas cuantas personas. Aunque fuese al precio de dejar de ser soldados por el resto de sus vidas.
La sola imagen del dolor y llanto de hombres y mujeres al no poder salvar a un compañero o al perder finalmente un brazo o una pierna por sus heridas, era más que suficiente para haber forzado a Saint a actuar de forma tan apática. Con el fin de en lo posible, no afectarse por ello.
Una vez dentro de la sala, había una gran cantidad de asientos y sillones donde estaban reunidos algunos soldados y otros grupos de personas. Cada uno hablando de por si de distintas cosas pero que al juzgar por lo que escuchaba, tenían que ver todas con los hechos ocurridos ese día.
En una parte del salón, estaban un mesón y un grupo de asientos alrededor de este. De izquierda a derecha, observaba en estos a Rouget y Sagail, tendidos en el sofá leyendo cualquier cosa para pasar el rato, mientras que en el otro asiento estaba Pinta dormido por el aburrimiento, finalmente Maverick leyendo también un texto de entre los que había en el mesón mientras Xavina continuaba durmiendo acurrucada en el.
El resto del grupo, se encontraban Gunglian, Ellie y Hanna junto a los estantes donde buscaban textos para leer y matar el tiempo.
Ellos no parecían haberme estado esperando, pero aun así Sagail tuvo al menos la intención de preguntar donde había estado todo este tiempo. Él al igual que muchos del grupo, sabían que fui de los últimos en llegar a la sede entre todos los soldados presentes. Por lo que por un momento los miembros del concejo casi agregan mi nombre (o mejor dicho, número de identificación) a la lista de muertos en acción.
Es muy raro que además del número de las placas de cada soldado, se le incluya su nombre completo. Eso recién en estos días se toma en cuenta a aquellos soldados que alcanzan algún rango de importancia. Ya sea un soldado de segunda profesión o un veterano de mayor rango.
Me puse enfrente de mis compañeros. La mirada vacía y molesta de Maverick y Sagail. Mostraba que de alguna forma mi presencia era necesaria en esos momentos.
Ahora que el grupo estaba reunido. Sagail dijo que un miembro del concejo. Quien comandaba a las tropas ese día. Necesitaba la presencia de todos los grupos sobrevivientes de la batalla que hoy día ocurrió.
La razón por la que ordenaba eso, era para averiguar quienes desobedecieron las ordenes de quedarse defendiendo el puente de ingreso a la cede. Sin importar las razones, tenían que ser cada uno de ellos, incluyéndome a mí, juzgado por sus acciones.
Una cosa era cierta, dependiendo de lo que haya realizado cada soldado que desobedeció las ordenes del concejo, podría ser o no, acusado de alta traición por "desertar" de la batalla. Como ocurrió con aquellos soldados que Pinta y Hanna enfrentaron aquel día.
Sagail decía que mientras yo (como si fuera el único que desobedeció las órdenes) me las daba de valiente al arriesgar mi pellejo en plena zona de guerra, ocurrió una masacre en la entrada a la cede ocasionada solo por unos pocos caballeros de la A.T.S. lo cual mientras me acercaba a la cede se hizo notar por los destrozos y los cadáveres que llevaban unas horas allí.
El me dijo que por haberme desaparecido por tanto tiempo, a diferencia de Pinta o ellos del punto a defender. Lo más probable era que me consideraran desertor. Y con ello, ser ejecutado en la mañana junto a los otros desertores en la plaza de la ciudad. Esto ya no se limitaba a perder mi derecho a ejercer mi profesión de soldado. Debido a la gran cantidad de muertes que hoy día hubo en juego. Lo mas probable era que según el, iría a ser eliminado con los otros traidores que capturaron.
Justo en ese momento, un caballero del concejo. Con su rostro cubierto entre la mascarilla de su casco. Nos llamó a mí y a todo el grupo. Incluido a Saint y a Rad. Quienes por otros soldados fueron traídos adentro con muchos mas.
El caballero, observando que todo el grupo estaba reunido, nos llevó a todos nosotros, exceptuando a Xavina y a Maverick. Los cuales serian juzgados aparte por su desobediencia. A una sala donde 3 miembros del concejo, nos esperaban con cierto disgusto y una gran frialdad en sus miradas.
Los primeros en ser juzgados, Sagail y Rouget, delante de los soldados de segunda profesión que estaban de guardia junto a los miembros del concejo presentes. Se les consideró su desobediencia a sus órdenes por haber ido a dar caza a algunos soldados de los gremios en conflicto. Aunque hayan logrado con ello sacar de los hogares a algunos civiles y así llevarlos a refugiarse dentro de la cede. No se les acepta el hecho de haber involucrado parte importante de la defensa del puente. Haciendo mención a Xavina y Maverick. Quienes decidieron seguirlos y sumando a ello unos cuantos soldados de primera profesión que, en su frustración por los hechos ocurridos en el alcantarillado, al ver como soldados como ellos desobedecían las ordenes. Decidieron de alguna forma imitarles creyendo que con ello tendrían oportunidad de vengar a sus compañeros muertos en el alcantarillado por las salvajes plagas que había. Terminando muertos todos al estar ciegos de ira y no ver siquiera alguna conducta ejemplar que pudiese haberles dado un día de vida mas como para entrenar y tener una oportunidad "real", de hacer frente a los soldados del gremio responsable de tantas tragedias este día.
Por llevar a cabo una desobediencia tal, de llevar sus metas personales por sobre las ordenes impuestas por el consejo. Como castigo serian dejados a su suerte económicamente. Por lo cual si quieren sobrevivir, deben cazar, mendigar a otros miembros del grupo, o realizar trabajos aparte con tal de abastecerse y sobrevivir ese periodo de tiempo. Considerando el concejo el hecho de que por lo menos salvaron algunos civiles de la carnicería que estos gremios dieron origen.
Pero con ello detallándoles la posibilidad de que por lo que hicieron. Pudieron faltar soldados como para defender la cede del concejo en el momento que atacaron los caballeros de la A.T.S. a este último.
Terminando el juicio, la suspensión de salario y la baja temporal que le dan a Sagail y a Rouget. Terminan algo aliviados por el hecho de que solo les afectaría el hecho de tener que ser más calculadores con el dinero que les resta para sobrevivir el mes entrante.
Después fue el turno de Gunglian, Pinta, Arke, Ellie, Saint y Rad. El concejo notó algo interesante en estos miembros del grupo, por el hecho del desempeño que tuvieron a pesar de desobedecer la orden principal de defender el puente de acceso a la cede.
En el caso de Gunglian, Pinta y Ellie. Al dedicarse a sacar de las casas unos cuantos civiles y en la iglesia. Haber detenido una posible masacre ocasionada por los soldados desertores del consejo. Resaltando la labor de los tres esa tarde al permitir capturar a la mayoría de estos y haber salvado la vida de varias personas de la iglesia. Entre ellos los acólitos como Hanna, quienes en estos momentos gracias a estos se están salvando algunas vidas en el interior de los pasillos. Mostrando cierto orgullo por el desempeño de los tres, en el que mostraron mayor interés por la fuerza de pinta para haber derrotado por su cuenta a varios soldados de su rango y a la vez haber salvado a muchos acólitos que estaban a punto de morir por sus heridas.
Terminando absueltos de todo cargo en contra de su desobediencia. Los tres regresan a la formación con cierto alivio y cierta envidia de Gunglian a Pinta. Quien estaba observando a Hanna ese instante, alegre por el hecho de que haya resultado todo bien en su caso. Ellie comenzó a observar cierta ternura entre las miradas que Hanna y Pinta mostraban el uno al otro. Gunglian aprovechó el momento de felicitar a Pinta y molestarlo diciendo que su suciedad lo salvó de terminar degradado. Ocasionando una rabieta en Pinta y forzando a Ellie a sostenerle junto con Hanna sus brazos que apuntaban al rostro de Gunglian. El cual estaba riéndose por el hecho de que su conducta no cambiaba en nada a pesar de lo vivido este día.
En el caso de Saint y Arke. Al haber ayudado a una importante mayoría de civiles junto a varios otros soldados presentes en la sala. Y haberlos a estos escoltado al interior de la cede y mas tarde en el interior de la iglesia con tal de obtener refugio. Terminan absueltos de su desobediencia a las órdenes del concejo. Permitiéndoles a la vez tener algo de dinero de recompensa junto a otros soldados por servicio a la iglesia y a la ciudad de por si.
En el caso de Rad. Junto a otros magos que demostraron este día sus destrezas protegiendo la entrada de la cede. Resaltando sobretodo la labor de él, quien logró junto a otros detener el avance del caballero de elite con una gigantesca esfera de agua que dio origen para atacarlo. Mostrándose los miembros del concejo cada vez mas interesados
En las habilidades que aprenden estos soldados en cuanto a la manipulación de los elementos. Rad no mostró mucho interés en lo que decían los miembros del concejo. Parecía estar prestando más atención a los niños que los siguieron al interior de la sala. Ansiosos por que volviera a entretenerlos junto a los otros del grupo.
Lo particular de esto es que Rad, no se le consideró el hecho de que haya desobedecido la orden de proteger la cede del concejo. De hecho solo se le consideró su particular desempeño al momento de defender el acceso a este. Recibiendo por ello absolución total de cualquier desobediencia a estas ordenes.
Volviendo a las filas bastante tranquilo, sonriendo muy seguro de si mismo a los niños que observaban y con ello, observando a Lavian y a Zelena. Las dos arqueras que estaban a un lado de la fila. Con sus frías miradas al ver lo suertudo que era Rad al no haber recibido alguna baja en sus privilegios como soldado.
En lugar de compartir esa mirada despectiva de ellas. Rad les sonríe de igual forma que con los niños que lo esperaban. Provocando cierta reacción en las miradas aquellas de querer tratarlo de payaso o algo así al no darse cuenta que no les agradaba por su suerte.
Regresando a las filas todos los demás del grupo. Maverick y Xavina iban a ser citados mas tarde para recibir otras ordenes de parte del concejo. Los cuales tenían en sus mesas varios documentos en los cuales pensaban entregarles a los soldados de segunda profesión sus siguientes trabajos a hacer por los alrededores del reino después de la batalla.
Razón por la cual, quedaba solamente yo. Al ver en los miembros del concejo una mirada aun más fría que la que tuvieron con Sagail y Rouget. Me daban a entender que mi caso era mas serio de lo esperado.
El silencio rondaba en el interior de la sala. A pesar de la cantidad de gente presente, incluida la fila de jóvenes de primera profesión detrás mío. El único ruido que por lo menos podía escuchar a mí alrededor era de los relojes que había por la sala. En señal de que lo que me esperaba era posiblemente algo peor que una baja de sueldo como la que dieron a otros.
Si llegaba a decir algo. Perfectamente podrían usarlo en mi contra. Sobretodo si era algo sobre el haberme alejado tanto de la posición del puente que me tocaba defender como arquero.
Escuchando solo unos cuantos susurros entre algunos soldados de la formación detrás mío. Obviamente estos apuntando hacia mi. Mi mirada tuvo que voltearse a los tres miembros del concejo apenas comenzaron a hablarme.
Ellos al juzgar por las órdenes que desobedecí, no estaban interesados en escucharme. Tampoco esperaban el saber el porqué realicé tales acciones. El solo hecho de tener una profesión que consideraban tan simple como la de ser arquero, era algo que me impedía delante de ellos ser escuchado.
Lo que no podían aceptar era el hecho de haberme apartado tanto de la entrada a la sede, seguido del haberme arriesgado a cruzar la zona de guerra y más aún desde tan lejos traer gente herida hasta aquí.
Al saber ellos que se trataba de uno de los informantes del concejo aquel bardo que llevaba cargando en mi espalda. Tenían claro que estarían desinformados completamente de la situación que estaba ocurriendo por territorios como Payon.
Razón por la cual de no ser que salvé la vida de ese soldado al servicio del concejo. Perfectamente habría sido ejecutado según ellos a la mañana siguiente por deserción.
Mi castigo correspondía a una baja de sueldo durante dos meses. Y a la vez de ahora por delante, hasta la total recuperación física del bardo. Si no quería perder mi profesión y con ello. Ser tratado igual que a un enemigo de ellos. Tendría que obligatoriamente escribir e ir entregando informes de cada territorio que visitase dentro de los trabajos que me asignaran.
Consistiendo en que cada ciudad y territorio que visitara. Al igual que mi labor personal que tendría que realizar por el bardo. Tendría que ir a las sedes y palacios de cada ciudad para recibir de los regentes un informe de la situación actual económica, social y política de cada una de estas. Mientras las campañas de desinformación por culpa de los gremios en guerra, persistiesen.
Las condiciones claramente dadas, si no traía informe alguno. Seria dado de baja no precisamente como lo hicieron con mi sueldo. Sino que permanentemente (a través de la pena capital) debido al haber desobedecido mis órdenes y sobretodo, haber sido el probable responsable de perder un valioso informante del consejo (del cual con tal de no salir perjudicado, guardé silencio absoluto). Y ya no seria útil para nadie, sobretodo por el hecho de que dicen algunos guardias que sobrevivieron en la entrada sur. Que hubo un soldado del consejo teniendo contacto con el gremio Dragons of Vigrid. Los cuales al poco tiempo ya sospechaban que ese soldado, era yo.
Resaltándome que por mis acciones ahora cargaría un colosal peso de parte del consejo. Comenzaría de ahora por delante a ser una especie de "informante" de reemplazo para los miembros del consejo. No solo por considerarme responsable de la pérdida del bardo, sino también por el hecho de que en escasez de soldados de segunda profesión que protejan la capital de ahora por delante, no podrían permitirse el lujo de arriesgar las pocas tropas que tenían para tan solo intentar traer un informe del posible caos que ocurren en otros territorios. Sabiendo que sin un ejército experimentado, no podrán hacer nada.
Razón por la cual la mayoría de los trabajos de menor importancia, llevados a cabo solo por los soldados de primera profesión. Les permitían atravesar las fronteras militarizadas de ambos gremios por los alrededores del reino.
Una buena razón por la que aprovechaba esto el concejo era que, como los gremios saben que andan reclutando jóvenes de corta edad. Aún sus mentes son demasiado "inmaduras". Por lo cual al ser influenciables ven en estos jóvenes soldados prometedores al servicio de estos gremios. Razón por la cual los dejan merodear con gran libertad por los alrededores de cada territorio que controlan.
Entendiendo un poco el plan que tiene el concejo en soldados como yo. No iban a dudar el aprovechar sus limitadas y arriesgadas oportunidades de controlar la guerra a gran escala que está por desatarse entre estos gremios.
Una vez dada mis nuevas órdenes, no soportaron más mi presencia, razón por la cual fui echado rápidamente de vuelta a la formación. Esta vez podría decir que me salvé de un grave aprieto. Ya que no tengo un buen rango como para "mandarme solo". Por tanto, mientras siga así, no tendré derecho a voz ni voto mientras de ahora por delante no realice los trabajos que me encomendaran ahora los miembros del concejo y entrenar más para cambiar de profesión y rango y así ganar mas poder para continuar con mis metas.
Apenas volví a ponerme en las filas, observé a un Sagail que me miraba con cierto desprecio. Diciendo que tuve mucha suerte esta vez para no ser incluido en el grupo de soldados desertores que en ese momento, estaban poniéndose enfrente de los integrantes del concejo.
Rouget comenzó a observarme, parece que por un momento comenzó a sentir interés en las razones por las que elegí esta profesión y no otra. Y el hecho de soportar la discriminación que Sagail tiene hacia mí como persona y profesión. En su temor de que ella quedase igual a mí, al compartir una misma meta personal.
Los soldados desertores, en un estado completamente deplorable, sus uniformes manchados en la sangre de sus propias heridas, su débil y torturado estado tras la "interrogación" que los soldados de segunda profesión debieron haberle dado, y para terminar sus rostros mostraban una completa depresión y dolor por los golpes y heridas que tenían en sus destrozados cuerpos y uniformes.
La mayor parte de estos pertenecían a los soldados que atacaron la iglesia junto a dos miembros de la A.T.S. los cuales según un informe del cardenal traído por los guardias del templo, decía que por culpa de estos uno de los miembros de ese gremio llegó al interior del templo y robó un objeto de preciado valor desde el punto de vista religioso para este.
Entre los soldados y ladrones que estaban presentes, siendo un total de siete. Debido a que los otros que estaban en las celdas no estaban en condiciones de levantarse siquiera por la cantidad de golpes recibidos en el interrogatorio. Uno de ellos reunió fuerzas para responder ante las causas de las que se les acusaban.
Diciendo que solo buscaban refugio de esta inútil masacre que el concejo nos envió a todos nosotros. Desde lo ocurrido en el alcantarillado, ya no querían saber nada mas de la batalla de por si, solo querían buscar algún medio de escape de esta posible guerra. Aunque fuese como desertores, pero por lo menos podrían ellos llevar a cabo una vida mas pacifica dentro de este reino. Pero para ello, se vieron forzados a buscar protección en un gremio como la A.T.S. aprovechando el interés que tiene este en los soldados más jóvenes al igual que su enemigo.
Creyendo fielmente ellos en las promesas de ese gremio, de regresar a la vida a sus compañeros asesinados en el alcantarillado. Y posteriormente, asesinados otros más por los guardias de la iglesia. Lucharon con todo lo que tenían con tal de cumplir con la "misión" que les dio un soldado de la A.T.S. un sumo sacerdote cuyo nombre/apodo de por si era conocido como Panzer.
Diciendo que si se unían a ellos. Dejarían de una vez por todas de obedecer a un concejo que encontraban corrupto por el hecho de mandar "niños" a la guerra. En su incompetencia por no detener un simple conflicto en la ciudad. Olvidándose de los civiles que vivían por la capital y refugiándose como ratas en su coladera de sede usando a los sobrevivientes de la tragedia del alcantarillado como escudos humanos. Pensando que no habían sufrido daño sicológico o físico desde ese entonces.
Aumentando la fuerza en su voz, decía que los verdaderos traidores no eran ellos. Sino los mismos miembros del consejo, al no aceptar la realidad de los hechos al saber que, estando sin un ejercito, y mucho menos con el apoyo del Rey que tanto esperan su regreso. Ya de por sí eran inútiles para el funcionamiento de este reino. Confiando plenamente en la autoridad que un gremio como la A.T.S. podría ejercer si se les daba la oportunidad.
Resaltando que en algunos territorios, los pobladores ya no confiaban ni en sus propias autoridades locales, por lo que mucho menos podrían esperar que el concejo real de por si sea una autoridad confiable al no resolver la crisis que estaba ocurriendo por el reino. Ocasionando cierta reacción entre los demás soldados de primera y segunda profesión que estaban presentes en la sala.
Teniendo mas fuerza en su discurso, el espadachín que estaba diciendo todo esto fue callado de golpe (literalmente) por uno de los guardias de la sala.
Los miembros del concejo, conscientes de sus debilidades en estos últimos días. Comenzaron a hablar entre ellos. Comenzando a planear algo que mas tarde discutirían entre los doce miembros en una reunión.
El concejo dudaba mucho sobre los ideales que tenía la A.T.S. personalmente, ellos no creían, a excepción de algunos miembros de la iglesia local, en un mito como el de los bosques Yggdrasil. Y mucho menos estos creían que un mito como ese podría restaurar el reino de todos sus problemas sociales, políticos y económicos. Llegando a creer mas posible el llevar a cabo las ideas imperialistas de Dragons of Vigrid. Aunque el concejo, enemigo de ideas como esas, no permitirían el destruir la libertad de los civiles solo por regresar la prosperidad al reino. Mucho menos si no estaban conscientes de lo que ocurría en los alrededores del reino.
Una vez terminado el discurso del espadachín, el concejo tomó la decisión de acabar con todos los desertores que atacaron a traición a la iglesia y a aquellos que hicieron trato con gremios como la A.T.S. incluyendo el dar caza a todos los que no se han reportado ni mucho menos cumplieron sus ordenes a partir del entrenamiento en el alcantarillado.
Retirándose los soldados de primera profesión apenas se terminó la "reunión". Siendo el último en salir, observé los rostros de duda y de cierto cansancio en los miembros del concejo presentes. Entre sus lentes dos de ellos ocultando el nerviosismo en sus ojos, analizando las palabras dichas por aquella persona que al día siguiente, matarían casi injustamente por atacar a la iglesia, matar unos guardias y de paso hacer esto bajo las ordenes de un gremio enemigo del concejo.
Algunas cosas que el espadachín dijo esa noche, dejó a muchas personas en varias dudas sobre lo vivido en esta batalla. Ya sea por el hecho de por que estaban peleando o porque tenían que soportar ver a sus compañeros de armas muertos en algunas salas o camillas.
Esto se produjo por que algunas cosas, eran en cierta forma bastante acertadas. El concejo de por si estaba con su autoridad netamente mermada. Y en su desesperación ha estado cada vez reclutando más y más jóvenes de corta edad. Esperando con ello tener algo de protección de la amenaza constante de estos gremios en pugna.
Finalmente, son llamados a la sala algunos soldados de segunda profesión entre los cuales estaba Maverick y una casi inconsciente Xavina. A diferencia de nosotros. No se les habían dado órdenes directas de proteger la sede. Pero sin embargo por algunas razones desconocidas para mí, fueron llamados adentro de la sala con motivos de asignación de nuevos trabajos.
Al verlos entrar, noté el rostro de preocupación que tenia Maverick en ese instante, al notar los ojos y depresión que Xavina mostraba en el suyo. Definitivamente quedó plasmada en su rostro la escena cuando vio el rostro del caballero que murió ante sus ojos y aun así estaba determinado a querer matarla.
Con una mirada netamente de pesadilla para la pobre chica, era la razón por la cual en su rostro se escondía un pánico terrible al ver la clase de cosas que realmente se han estado enfrentando su hermano y varios soldados de segunda profesión como ella últimamente a tan corta edad.
Pensando detenidamente en lo que vi en ella, me preguntaba en ese momento si terminaría tanto o peor que yo si seguía viendo el horror que una guerra puede causar.
Una vez que Maverick y ella entran en la sala, los miembros del concejo uno a uno por pareja o grupo, se les entregaba una carpeta sellada con los distintos trabajos que deberían llevar a cabo.
Desde que me convertí en soldado, tenia claras muchas cosas sobre la dureza de la realidad, al ejercer esta profesión, lo que no he podido ver todavía en carne propia, es el hecho de comenzar a hacer trabajos mas "delicados" como soldado de segunda profesión. Lo cual por necesidad de poder y experiencia, necesito llegar a ser para cumplir mis metas.
Una vez más reunido todo el grupo. Esperando el regreso de Maverick y Xavina de la sala, estábamos entre los asientos cercanos a los grandes estantes de libros del castillo. Muchos del grupo, entre ellos Sagail, Gunglian y Rouget, esperaban que todo resultase bien en el caso de ellos, ya que Maverick de por si era el líder del grupo.
Por cuestión de rango lo era, pero en el fondo el liderazgo lo asume más Sagail. Por tener más fuerza y autoridad en sus decisiones de grupo. Aunque siempre él ha considerado a Maverick el líder del grupo, como si el concepto de "ser líder" no lo considerase propio de el.
Pinta como siempre estaba más dedicado a mirar al techo en su ocio, como si después de lo vivido en la sala ahora solo tuviese que esperar que le asignaran otra tarea y ponerse a entrenar.
Pinta, Rad y Arke de por si eran los que menos se preocupaban de la situación en la que estábamos, eso tranquilizaba a muchos tanto como desesperaba a otros sus actos imprudentes.
Saliendo de la sala la gran cantidad de soldados de segunda profesión presentes aquel día. En su mayoría caballeros, cazadores, asesinos y cruzados provenientes de la iglesia.
A cada uno se le asignó trabajos acorde a sus límites y experiencia según profesión. Desde dar cacería a bestias que estaban sueltas y causando daño por los alrededores del reino y traer sus pieles como evidencia, juntar grandes sumas de dinero mediante la venta de objetos que sacaran de sus viajes y que por lo general algunos monstruos llevan consigo, hasta tener que dar caza y asesinar a determinadas personas pertenecientes a un gremio o grupo corrupto dentro del reino. Siendo esta ultima la mas difícil al tratarse de luchar con soldados de por si lejos mas experimentados que cualquier persona presente aquel día.
Todas y cada una de estas cosas, las fue explicando Maverick al salir de la sala a nosotros.
Mientras que Xavina, aun cansada por lo vivido, Hanna y Ellie la cargaron y la recostaron en un sillón. De forma que pudiese descansar.
Tocando el tema del descanso, la ciudad de por si era inaccesible. Aun estaban los soldados de la A.T.S. a horas de la madrugada patrullando por el sector. En su búsqueda de soldados de Dragons of Vigrid que pudiesen quedar sueltos y aun dispuestos a pelear.
Los miles de civiles, protegidos por los guardias de la ciudad y soldados de segunda profesión, acamparon esa noche en el bosque en la salida norte del castillo. A salvo de cualquier amenaza de bandidos o los mismos gremios en pugna. Sin mencionar la provechosa escasez de monstruos o bestias en ese sector. Lo cual era completamente seguro pasar la noche para todas las familias en aquel lugar.
Nosotros los soldados de primera profesión en cambio, junto con otros más de segunda, estaríamos de guardia por unos minutos más y apenas dormiríamos cinco horas. Y cada dos horas y media seriamos despertados por temor a que la A.T.S. intentara entrar al castillo y atacar mientras dormimos.
El problema era que no dormiríamos en la comodidad del césped ni mucho menos en una carpa o saco de dormir. Como aún estaba latente la posibilidad de que la A.T.S. preparase un ataque directo a la sede con sus hombres restantes, la mayoría de los soldados de segunda profesión se quedarían durmiendo tras los muros del tejado o debajo del puente, ocultos de manera de estar preparados para el posible ataque.
La puerta de la sede, hasta el amanecer, permanecería bloqueada. Y el "peso" detrás de estas, los cuales harían hombres y mujeres que portaran las armaduras de caballeros y cruzados. De forma de que apenas intenten atacar, sean los primeros en enterarse y hacer frente a estos.
Nosotros no tendríamos el privilegio siquiera de poder dormir en los sofás. Cosa que solo a soldados de segunda profesión como Maverick y Xavina tendrían. Nosotros dormiríamos como soldados de primera profesión, en pleno suelo.
Lo peor y más extraño aun era que, ni siquiera podríamos dormir en cualquier lado ni de cualquier forma. Por órdenes del concejo y sus subordinados, tendríamos una "formación" para dormir y reaccionar en caso de que los soldados de la A.T.S. entraran e intentaran matarnos.
De primera, estaríamos la mayoría durmiendo entre los estantes de libros. En los cuales en cada orilla, los espadachines estarían ubicados allí, ellos al tener armadura, aunque siendo de cuero no era demasiado incomoda. Podrían resistir a un golpe siquiera y alertar a los arqueros, mercantes y ladrones que estarían al lado de estos, mientras que más al centro y protegidos, estarían los acólitos y magos. Nuestras únicas posibilidades de sanar nuestras heridas y detenerlos de momento estaban centradas en ellos, razón de esta peculiar "formación".
Ninguna mujer ni hombre se darían el lujo siquiera de poder dormir tranquilo con la posibilidad de que atacaran caballeros con la misma fuerza que aquel que enfrentaron aquella tarde. Pero esta vez no serian uno, serian cientos, si uno mató a tantas personas, bastaba una cantidad equivalente a una brigada para que nada ni nadie sobreviva.
El pánico en los ojos de algunos soldados que estaban frente a mi, yo acomodé mis cosas de forma de tenerlas a mano apenas escuchara el ruido de la puerta destrozándose y prepararme para atacar. Usando mi armadura de cuero como cojín, y mis botas permaneciendo al lado de mi arco y mi saco de flechas.
Antes de dormir, muchos aprovecharon, más que por hambre, sino por ansiedad, a comer algunas raciones de comida que habían sobrado desde la expedición al alcantarillado.
Aunque en cantidades reducidas, la comida de estas raciones estaba preparada de forma que no sintiéramos hambre y solo comiéramos cuando nuestro cuerpo no soportara más. El solo hecho de que se trataba de carne de perro y ratas del mismo alcantarillado mal asadas junto con unos cuantos nutrientes extra, quitaba el hambre (mas bien los deseos de comer semejante porquería) a cualquier persona normal.
En el caso de los acólitos, muchos ya venían alimentados de la iglesia, por lo que tenían pan y frutos de sus jardines para sobrevivir aquella noche, el cual cada segundo llegaba a sentirse como un minuto o dos.
Observaba a mi lado como Rad, Arke y Pinta, no se preocuparon por casi nada y solo acomodaron sus ropas de forma de dormir lo más cómodos posible. Hanna y Ellie, la sola idea de tener que dormir entre gente como nosotros, les hacia pensar cualquier cosa que podrían intentar aquel persona desesperada, imprudente y malintencionada. Razón por la cual juntaron al momento de dormir sus espaldas y cada una tenía en sus manos su maza de guerra, cosa de reaccionar al instante que alguien intentase tocarlas.
De eso en cambio no se preocuparon mujeres como Rouget. Mucho menos las arqueras Zelena y Lavian. Estas últimas dos comiendo sus raciones agradecidas de al menos permanecer con vida y tener algo siquiera "comestible".
Rouget sabia que contaba en buenas y malas con la protección de Sagail, quien cubriría la espalda de ella con la suya propia. Saint en cambio, dormiría, al igual que otros mercantes, en la seguridad de sus carros. Durmiendo ellos y ellas debajo de estos, aprovechando el espacio que sobraba.
Los soldados heridos en cambio, serian trasladados a los campamentos donde dormirían los civiles. No falto el soldado entre los presentes que se hizo el herido o se abrió una herida a propósito con tal de dormir con mas comodidad. Pero la mayoría de ellos termino además con sus propios cortes, con una golpiza por cobardes, de parte de los caballeros que estarían a cargo de nuestra protección mientras dormíamos.
Algunos se dedicaron a conversar antes de dormir, otros, entre ellos algunas parejas, llegaban mis oídos a escuchar algunas confesiones que se hacían mutuamente en caso de que algo pasara. Otros mas fríos, realizaban apuestas del tipo "quien moriría primero" señalando algunos ya sea por defectos físicos o por profesión. Enojándose Pinta en el instante que lo señalaron dentro de las apuestas y siendo sostenido por una casi dormida Hanna. Cayendo dormido al instante al ver el sueño casi contagioso que mostraba ella en su rostro. Desplomándose en su manto que usaba de cojín y cayendo dormido.
A otros les escuchaba apostar por Sagail y por Rouget, al parecerse ella a un chico con el cabello corto y un cuerpo poco atractivo. La confusión era clara, mientras que en el caso de Sagail por esa razón llegaban a mal pensar de él sin mencionar el rostro de asesino que tenia en su rostro incluso dormido.
Otros apostaban por los mercantes, al tener en sus carros cosas que tal vez podían darles algo de dinero a los mas "necesitados" o por ultimo por los acólitos, ya sea por mera "estrategia" de acabar con nuestra única forma de curar nuestras heridas y así no sobrevivir nadie ante lo que podría ocurrir.
Lo extraño es que nadie apostò por los arqueros, como si no tuviesen valor o posibilidad alguna de ser considerados alguna amenaza contra las espadas de los caballeros. Sintiendo cierto aire de rechazo a los que son de mi profesión.
Demostrando el distinto valor que se les daba a cada profesión entre la gente. Finalmente, caen todos dormidos, incluido yo, que terminé con mi cuaderno encima de mi cara mientras dormía al estar cansado escribiendo.
Pasaban las horas, a pesar de que algunos dormían placidamente, tuve la tendencia de despertarme repetidas veces, pero no me moví ni tampoco reaccioné de golpe, solo mis ojos, reaccionaron a lo que mis oídos escuchaban, los ruidos al otro lado de la entrada, aquellos sonidos de marchas que daban a parar a las calles de la capital.
Esa noche, los soldados de la A.T.S. se dieron varias vueltas entre los escombros cercanos a la cede, observando, esperando algún intento de que saliera alguna presa para divertirse matándola lentamente. Siendo esto uno de los "frutos" que ocasionó el entrenamiento de mi padre en la mente y sicología de los caballeros que comandaba.
Justo esa noche, mi padre estuvo en la primera fila, junto a Gollet y a Panzer.
Comenzaron a realizar una tortura sicológica a los soldados que estaban de guardia en el tejado y detrás de la entrada del concejo, comenzando a arrastrar por el suelo y las calles de piedra sus espadas y haciendo rechinar las puntas de estas.
Un sonido que en gran cantidad de personas que le acompañaron mientras andaban por las calles, despertaron a muchos, incluido a los de mi grupo. Muchos llegaron a asustarse al punto de que daban por empezado el ataque, comenzando varios a tomar sus armas y equipo en cuestión de segundos. Acabando con su sueño, el cual se limito solo a cuatro horas, y aun no salía el sol siquiera.
Los caballeros y soldados de la A.T.S. estaban frente al castillo, a la espera de una orden, todos en formación de forma que apenas alguien de la defensa los provocase, arrasaran con todo entrando algunos en frenesí, como lo hizo el soldado apodado "lanza agitada".
Mi padre, al ver que en un lado estaba la armadura y cuerpo descompuesto del caballero de elite. Al ver que no poseía cabeza, se le ocurrió la idea de llamar la atención a los arqueros del techo, los cuales todos y cada uno de ellos observaban ocultos tras los muros de piedra como se acercaba arrastrando el cadáver sin cabeza.
Tomando con extraño humor la perdida de ese soldado entre sus propias filas, les gritó a viva voz, despertando incluso a los que estaban detrás de la puerta de entrada. Diciendo que se les olvido recoger una basura, una que pertenecía a su gremio, pero que ahora era nuestra según el, lanzando con todas sus fuerzas el cadáver agusanado contra la puerta.
La colisión llego a hacer sonar y vibrar la puerta de forma que el susto y la sorpresa definitivamente nos despertó a todos dejando de dormir aquella noche.
Tomé mis armas incluso en ese momento de forma ordenada. Siempre pensé que si voy a morir algún día, quería al menos tener el lujo de morir como una persona recta y ordenada. Y no necesariamente como otro perro de guerra más.
Apenas terminamos de equiparnos, todos nos levantamos, sin excepción. Pinta incluso se despertó de su profundo sueño, aunque al igual que como con Rad, lo tuvieron que sacudir un poco para que despertaran, pero ellos en cambio tomaban esto como una oportunidad para probarse a si mismos de qué estaban hechos como soldados.
Mientras todos los grupos además del que me encontraba yo se despertaban y se ponían en formación detrás de la puerta, no ocurría ninguna nueva reacción por parte de los soldados de la A.T.S.
De hecho, todavía esperando órdenes de sus superiores, mi padre, sabiendo que perfectamente podía atacar incluso sin una señal, prefirió esperar entre sus filas mientras hacia sonar su lanza por el suelo al dirigirse a esta, ocasionando el destrozo de los nervios entre los jóvenes ocultos tras las paredes del castillo.
El privilegio de decidir nuestro destino se lo daría precisamente a su hija, la
Bio-alquimista Melfina, quien venia con su propia unidad junto a su hermana Lorette, una caballero de elite cuya armadura a pesar de las manchas de sangre, la vestía con orgullo y se daba el lujo de limpiarla un poco.
Desde ese día, muchos tuvieron la incertidumbre de lo que podría pasar si ellos llegaban a tomar la cede del consejo y con ello matar a sus miembros.
Dependiendo de la decisión que ella tomara, decidiría el destino de nosotros y del posible futuro del reino, si llegaban con ello a tomar ventaja absoluta de Dragons of Vigrid.
Muchos arqueros en ese momento y los demás miembros de mi grupo fueron enviados al tejado donde tendríamos que prepararnos para el inminente ataque.
Ganándose cerca mío Sagail, Rouget, Pinta, Gunglian, Hanna y Ellie. Suponiendo que recibiría ayuda de ellos en caso de ser herido por alguna lanza o flecha que lanzaran.
El nerviosismo entre los arqueros y ladrones apuntando con piedras y flechas a los soldados de la A.T.S. era notable, a muchos les temblaban las manos. Solo los soldados de segunda profesión como los cazadores y caballeros no mostraban sentir esas emociones.
Recordándome en ese momento donde podrían estar Maverick y Xavina en ese instante. Ellos se encontraban justo por debajo del puente de ingreso. Esperando junto a otros asesinos para atacar por detrás a los que pasaran por este.
En ese momento, Xavina solo se había recuperado un poco de su traumante experiencia, aun manifestaba ese horror y temor que tuvo que pasar en su rostro.
Melfina en un momento comenzó a observar hacia los muros de la entrada junto a mi padre. Comenzó a notar la marcada diferencia de edades entre los soldados de primera y segunda profesión.
Dando por hecho de que estaban usando solo a niños la gentuza del concejo para defenderse de su inminente ataque, iba a cerrar sus ojos mientras pensaba su decisión.
Pero antes de poder siquiera detenerse a pensar. Ella y mi padre me encontraron entre las filas. Sumándose a sus miradas la que se ocultaba dentro de la mascara de Gollet. Quien justo se ganó detrás de Melfina para poder guiarla al haberme visto primero.
Los lentes de mi padre, cuyo brillo provenía de la luz de la luna, la cual aún a unas horas de amanecer, continuaba su brillo sobre las débiles llamas de los incendios ocurridos más adentro de la ciudad.
Pinta, Sagail, Rouget, Gunglian, Hanna y Ellie también comenzaron a observar los rostros que esa noche encontré.
Las miradas de mi padre y de Melfina, observando a los "defensores" del castillo, se cruzaron con las miradas de Pinta, Hanna, Ellie y la mía. Encontrando ella algo familiar en el rostro de Pinta, el cual al tener solo vendas en su cabeza en lugar de su sombrero, no era tapado este con el brillo de la luna sobre nuestras cabezas.
Hanna y Ellie también comenzaron a observar con detenimiento el inexpresivo rostro de Melfina, los ojos de ella, a diferencia de su hermana mayor Lorette, no mostraban absolutamente sentimiento alguno. Realmente su frialdad y deseo de guerra era palpable en sus ojos. Realmente era el sueño cumplido de mi padre.
Quedando plasmado su rostro en la memoria de Pinta, el comenzó a tener una vez mas dolores de cabeza, como si la hubiera visto hace mucho tiempo atrás.
Llegando de alguna forma a sentir realmente un deseo de acabar con ella, uno que ni el mismo entendía porque, pero su cuerpo parecía tener mas fuerza que antes solo por llegar en su dolor de cabeza a ver cosas borrosas cargadas de odio y desprecio.
Similares emociones encontradas se encontraron entre las miradas de Lorette y Nathalia. Quien se había recuperado de sus heridas como para ponerse en formación aquella noche, observando desde una esquina el escenario que estaba solo a una señal de montarse.
La única diferencia era que, ella si tenia memoria a diferencia de Pinta, razón por la cual sentía cierta curiosidad. Al punto que mientras volteaba mi mirada hacia ella, no dejaba de apretar la empuñadura de su espada. Mostrando una mirada de odio que incluso yo no podría superar mientras observaba la mirada de mi padre, la cual comenzó a mostrar de nuevo su siniestra sonrisa hacia mi, ocasionando la ira de Rouget, forzando a Sagail a sostenerla mientras también observaba el rostro siniestro de mi padre junto a la mascara de Gollet, el cual también comenzó a observarme, pero no pude determinar que emoción sentí al mirar a cierta distancia mi rostro. Dándome la idea de haber visto antes a esa persona dentro de mi destrozada memoria. Realmente solo con las miradas pretendían jugar con las cabezas desesperadas de todos los que estaban junto a mi, incluyéndome.
El silencio presente entre todas las filas de soldados y a la vez el único sonido que se podía escuchar, eran los del viento y los de algunos incendios mas adentro de la ciudad.
Había encontrado finalmente una oportunidad de llevar a cabo mi venganza finalmente. Pero realmente aunque lo intentara, no iba a poder lograr mi cometido.
Comenzando los arqueros y cazadores sobre las murallas del tejado a apuntar a sus blancos, Rad, Arke y Saint habían estado observando los enfurecidos rostros mío, de Pinta y de Rouget, los cuales comenzaron a mostrar cierta preocupación por lo que podría en ese momento según ellos pasar por nuestras mentes.
Panzer, quien también observaba a Hanna y a Ellie, pero a una distancia mayor que sus dos líderes. Mostró aprender a tener la misma sonrisa siniestra que mi padre, como prueba de haber podido ser compañero de armas desde hace mucho.
Comenzando a preparar sus lanzas, escudos y espadas, los soldados de la A.T.S. comenzaron a preparar una fila de forma que pasarían rápidamente la lluvia de flechas que pensaban preparar en ese instante los arqueros que me acompañaban.
Una vez formada la fila, Melfina y su grupo de caballeros se acercaron un poco para observarme a mí, con cierta curiosidad de averiguar si nos habíamos visto antes, sumándose a esto su hermana.
Comenzando a apuntar con mi arco y flechas a la cabeza de mi padre, el comenzó a ponerse en una posición la cual cualquier flecha podría llegar a golpearlo y herirlo. Mostrando su exceso de confianza frente a todas las tropas de la sede. Llegando a enfurecerme cada vez más, produciéndose lo mismo en Rouget, a quien le prestaron también un arco, deseosa de que dieran una señal para acabar con él. Sagail tenia un escudo y daga para protegerse en caso de que arrojaran sus lanzas contra el. Lo cual era más que probable. Sin perder de vista segundo alguno a cualquier reacción que tuviese Rouget o Gunglian. El cual se mostraba por lejos mas tranquilo que cualquiera del grupo en ese momento.
Repentinamente, una flecha mal sostenida, la cual apuntaba hacia Melfina, comenzó a volar torpemente contra ella, perdiendo control y velocidad esta, antes de llegar siquiera a tocar si cuerpo, ella con sus manos desprotegidas toma la flecha en el aire, la cual estuvo a pocos pasos de llegar a su cuello o a su brazo.
Con cierta risa en su inexpresiva cara, los soldados al lado de ella trataron de no voltear su mirada hacia ella, esperando que la torpeza del arquero que disparo, se de la señal que necesitaban para dar inicio a la masacre.
Rompiendo la flecha con la misma mano que la atrapó, ella comenzó a gritar que ni siquiera sabían los arqueros a tensar su arco de forma decente y tampoco podían controlar sus nervios ante su inminente muerte.
Diciendo que con esto demostraban los miembros del concejo su patetismo y a la vez su desesperación al enviar gente torpe, poco experimentada, y sobretodo de corta edad a la guerra con tal de sobrevivir ellos. Comenzando a sentir lastima de nosotros y de todos los soldados al servicio del consejo, mostrando un desprecio absoluto a sus acciones al querer meterse en su guerra contra Dragons of Vigrid.
Dándonos a todos la espalda, comenzó a gritar que si había algún miembro del consejo oculto entre los soldados, que escuchara lo que iba a decir.
Gritando que no tenia que perder el tiempo lidiando con niños, pensaba darle la siguiente oportunidad al concejo por lo que paso ese día.
Dándole un plazo de tres meses, para que firmaran un acuerdo con su gremio de entregarles el mando y control del reino.
Con la promesa de que con ello, detendrían su abuso de control económico a nivel de gremio sobre los territorios que estaban bajo su cuidado y control. Regresando así la estabilidad del reino y derrotando a Dragons of Vigrid una vez que con el control de Rune-Midgard. Pudieran recurrir al apoyo de los territorios aliados a este reino para llevarlo a cabo. Resaltando el hecho de que en territorios como los de la republica de Schwarswald, tenían aliados de gran importancia.
Parecía una promesa bastante convincente, llegando a hacer que muchos soldados que bajaron en ese momento la guardia, comenzaran a hablar y cuestionar de por que estaban al servicio de un concejo que no tenia un líder fijo.
Y solo esperaba el retorno de su rey.
Pero mientras seguía hablando, una mujer, una de los doce miembros del concejo, apareció entre las filas de arqueros, precisamente para decirle que su labor era investigar el estado económico del reino. Y también a través de sus informantes se percataba de la realidad de los dos reinos.
A pesar de tener el aspecto de una mujer adulta, su cabellos y rostro arreglado y maquillado le hacia resaltar su espíritu de juventud que rebosaba delante de todos nosotros.
Acercándose hacia donde Melfina y sus subordinados pudiesen observarla. Comenzó a sacar en cara lo que sabía de este gremio y de su rival llegando a mostrar a todos los planes que estos gremios tenían.
En el caso de la A.T.S. basándose en los datos que ella tenia, usaban los recursos económicos de los civiles dentro de las tierras que controlaban precisamente para comprar extrañas armas y objetos con los cuales daban inicio a sus "investigaciones".
Sacando de sus bolsillos una extraña rama de árbol. Levantándola y mostrándola a los ojos de todos. Ella le preguntaba a que venían con el hacer uso de esta clase de objetos y pagar tantas sumas de dinero en recursos naturales a un territorio ajeno a nuestra realidad solo para realizar grandes desastres en las ciudades como el ocurrido en el alcantarillado. Gracias a sus experimentos y el gasto de los recursos que difícilmente los civiles reunieron para evitar una muerte por parte de sus soldados en lugar de las atrocidades que llegaban a dar origen.
Reviviendo heridas que parecían haberse bloqueado en los soldados del concejo. Ella fríamente les recordó a todos la cantidad de muertos y desaparecidos en el interior del alcantarillado. Del cual con tal de evitar que las plagas los persiguieran a estos y los mataran. Afortunadamente una explosión testimoniada por uno de sus informantes, permitió bloquear el paso de estas. Al precio de tener que pasar varios meses sin agua en gran parte de la capital, por el simple hecho de que el alcantarillado esta destrozado, quedando todavía la posibilidad de que esa monstruosidad que invocaron, finalmente lograra avanzar entre los escombros para salir al exterior y volver a lo mismo o peor.
Diciéndole a Melfina y a sus hombres que fuesen realistas con sus creencias. Ni su gremio ni sus enemigos eran mejores ante los ojos del concejo. Por las ideas de utilizar las vidas de la gente para sus propios fines, sean o no egoístas a su modo de ver las cosas.
Quedando atónitos por las palabras de la mujer los soldados que hace unos momentos dudaban de los propósitos del concejo. Comenzaron a retomar sus posiciones anteriormente abandonadas y con ello dejaron de tener la guardia baja.
Melfina, aun sin entender la realidad que ella le mostraba a su gremio, le reafirmó que le bastaba con dar una orden para acabar con su ridículo concejo, con sus débiles protectores y con ella misma. Pero por el deseo de cumplir la promesa de crear un edén nuevo en este reino, encontrando a través de sus experimentos el paradero de los últimos bosques Yggdrasil y con ello arreglar la vida a las muchas personas que han estado torturando. Pensaba por esta vez darle un plazo al concejo para que tomaran una decisión.
Con la advertencia de que en tres meses mas volverían con una cantidad de soldados diez veces mayor a la que mi padre tenia a su mando esa noche, esperarían en ese mismo lugar la decisión de todos los miembros del consejo. En caso contrario, ella no daría en ningún momento la señal que acaba de darles a sus soldados…
La de retirarse y volver a sus cuarteles al norte de la capital.
Gritando algunos caballeros entre las filas que nos habíamos salvado gracias a la decisión de esa perra. Comenzaron a retirarse las tropas de la entrada a la sede. Desapareciendo entre las calles.
Mientras se retiraban Melfina y mi padre, el le preguntó a ella junto con su hermana porque tomó esa decisión tan blanda de su parte.
Mostrando su inexpresiva mirada a mi padre, la cual incluso alguien como él
Sentiría respeto. Comenzó a explicarle que la razón por la que no pensaba desperdiciar la fuerza de sus soldados en una inútil batalla eran las siguientes:
aunque fuera imposible en la práctica llegar a perder una batalla contra solo jóvenes y personas poco entrenadas como soldados. Lo más probable seria que el concejo llamaría a los mismos civiles a defenderlos y eso además de hacer durar mas la batalla, ocasionaría que una vez todos ellos sean exterminados, llegarían a mostrar sus intenciones como gremio de la forma con que no esperan llegar a la mente y corazones del resto del reino.
en estos momentos estaba terminando también una batalla en Payon. En la cual las tropas que ella envió, fueron derrotadas y dispersadas en los alrededores del lugar, llegando algunos a escapar al desierto rumbo a Morroc. Razón por la cual veía la necesidad de ir allá antes que la líder de Dragons of Vigrid comenzara a reagrupar sus unidades de forma que pueda comenzar a dar caza a sus unidades sobrevivientes. Cosa que de por si no permitiría.
Comprendiendo el valor estratégico de sus razones. Mi padre acepta la decisión de su hija, ordenando también golpear a aquel que paso a tratarla de perra entre las filas. Adelantándose ella a la orden al tomar de la cota de malla al caballero que la insulto y con su fría mirada. Lo levanta comenzando a sacar de sus bolsillos una botella de acido. Forzándole a repetir lo que dijo.
En su temor, el caballero aterrado por que el acido llegase a ser derramado por ella en su rostro, no quiso decir nada por temor a lo que Melfina podría hacerle.
Lanzándolo al piso, le dijo que otra razón por la cual no iban a pelear una batalla que de por si tenían ganada, era por que, como seguidores de la religión nórdica. Lucharían siempre con un enemigo tanto o más fuerte que ellos. Con tal de dar lo mejor de cada uno y así cumplir los deseos de lucha que al ser humano, como criatura naturalmente belicosa, ha tenido que soportar como uno de sus errores al ser creado por los dioses.
Tomándole del cuello una vez más, deja de pie al caballero en el momento que le levantó.
Para tener un cuerpo aparentemente más débil, ha aprendido a sacar mas fuerza de lo normal en su entrenamiento con mi padre y ha llegado a valerse de las fortalezas de sus enemigos como debilidad. Siendo una de esas el peso de las armaduras de los caballeros.
Desapareciendo finalmente rastros de la A.T.S. por la ciudad, el sol finalmente vuelve a surgir frente a nuestros ojos, había comenzado a amanecer.
A pesar de lo cansados que estábamos, no se nos permitió dudar en comenzar a reagruparnos y salir de la sede para revisar por las calles de la ciudad algún soldado de la A.T.S. que aun estuviese ocasionando destrozos.
Las nubes originadas por los incendios, sumado a los destrozos y los cadáveres en la calle. Eran algo que solo una guerra podría provocar. Y eso que aun nada estaba claro hasta el momento. Si acaso vivíamos en paz o no entre nosotros y entre las criaturas y bestias del reino.
Pinta, Rouget y Sagail. Comenzaron a pensar sobre las miradas que vieron hace unos momentos.
Sobretodo Rouget, a quien le bastó ver el rostro de mi padre para que ella tuviese ese incontrolable deseo de acabar con el por venganza.
Pinta no podía entender por que le pareció tan familiar y por que a la vez no puede recordar nada, sufriendo incesantes dolores de cabeza cada vez que ve o conoce algo que parece según el haberlo visto antes. Solo que esta vez, comenzó a preocuparle al tratarse de una persona y no de un lugar que parece recordar.
Ellie, empezó a mostrar una mirada distinta al ver al sumo sacerdote anteriormente, realmente al igual que Hanna, parecen sentir un deber personal de vencerlo.
Sagail en cambio, desde que vio la reacción de Rouget al ver a mi padre. Cada vez me mira con más odio y comienza a pensar también en prepararse para ayudar a Rouget a evitar llevar a cabo su venganza. O a derrotar a esa persona sin llevarlo a mayores.
Gunglian comenzó a preocuparse por el estado de Rouget y la reacción de su hermano, así como la de muchos del grupo que parecían darle importancia a sus problemas personales mas que antes. Razón por la cual esta mas que motivado a entrenar con su espada. Para no volver a ser derrotado y proteger a todos.
Saint comenzó a preparar un inventario de objetos que pensaba ir a buscar a la tienda si es que esta no fue saqueada del todo. Pensaba preparar el dinero y provisiones para el grupo apenas se les asigne un trabajo nuevo por parte del concejo.
Arke pensaba regresar junto con Kezia y Athenn de vuelta a la iglesia, junto con otros acólitos y soldados, de forma de preparar el área para que los civiles regresaran a sus hogares y dar inicio a las labores de reparación. Aunque se convence antes de acompañar a Rad y a Saint en nuestra labor de patrullar los alrededores al igual que otros grupos.
Nathalia volvió al interior de la sede a reunirse con su grupo, con el fin de recuperar sus heridas completamente antes de cualquier cosa. Apenas pude siquiera ver una mirada de ella. Aunque mostraba disgustarle el hecho de que la observara, siendo prueba de que aun no me recuerda en absoluto.
Todos los soldados de primera y segunda profesión comenzaron a ir en grandes grupos a patrullar por las calles de la capital, despejando casas hasta el revisar todos los callejones, con tal de no encontrarse con ningún soldado de la A.T.S. apenas comiencen los civiles a regresar a sus hogares.
Todo parecía bien organizado, bastante más relajado que lo vivido anteriormente, por el hecho de que solo había humo en algunas casas que estaban reducidas a solo escombros.
Maverick y Xavina volvieron a reunirse con nosotros, esta vez ella pedía disculpas por no haber estado en si hace un rato, realmente era algo traumante según ella, que el solo hecho de tocar el tema llegaba a causarle terror y dolor de cabeza.
Sagail habló con él para preguntar la condición de ella, pero el basto con decirle que la mirara a su rostro para darse cuenta de las cosas que pasaban en ese momento por su cabeza.
Hanna a pesar de tener cierto rencor por el sumo sacerdote, responsable del ataque a la iglesia de Prontera. Observaba con preocupación el estado de Pinta. Dedicándose a poner un paño húmedo en su lastimada cabeza. Sin perder de vista a Ellie con ello.
Estaban todos y cada uno preocupados por los sentimientos encontrados aquella mañana.
Cuando estábamos terminando de patrullar por algunas calles. Repentinamente, desde el techo de una casa, una figura se lanza cayendo al lado mío, empujándome y haciéndome estrellarme de espaldas contra una pared.
Tratando de mantenerme consciente, observé que era mi padre, observándome con cierta decepción y desprecio por el hecho de no haberme atrevido a pelear contra él.
Diciéndome que era tan patético como siempre el creyó, comparándome con mi hermano y con mi madre, me dijo que con ello me presentaba a mí y a Rouget sus sucesores definitivos en su familia.
Esto último ocasionó la reacción de Rouget, quien se apartó de Sagail al (estarla sosteniendo de su brazo) y decide lanzarse con un sable que obtuvo anoche contra mi padre.
El aire por las calles en ese momento, por la avenida principal, vuelve a ser denso en señal de que inicia un duelo entre mi padre y una enfurecida Rouget ansiosa de venganza por su pasado con él.
Pensaba ayudarla, pero apenas pude levantarme y preparar mi arco y flechas para atacarle, todo eso con el choque de espadas que había empezado ella no dejaba de atacar con su espada a mi padre, quien sin usar su lanza o escudo, bloqueaba sus ataques solo usando la protección de su armadura, su espada y su agilidad para moverse.
Con un golpe que asesta Rouget se le va de las manos su sable, desenfundando sus dagas al instante que ocurre aquello, creyendo que dio una brecha en ese momento arriesgó su cuello en tan solo alcanzar con una de ellas el estomago de mi padre, casi lográndolo.
Hartándose de juegos, toma del brazo con que empuñaba Rouget una de sus cuchillas y la lanza con fuerza contra una pared. Quedando casi noqueada al instante. Demostrando una diferencia de fuerza abrumadora ante todos en ese instante.
Sagail y Gunglian reaccionan ante el golpe que Rouget recibe e intentan atacarlo.
Esta vez se limita a usar su escudo contra Gunglian y su agilidad para esquivar el veneno de la daga de Sagail.
La velocidad de los ataques era admirable para ser de solo soldados de primera profesión contra uno de elite. Pero se notaba que el solo estaba jugando con ellos.
Aprovechando una brecha en la guardia de Gunglian, arremete rápidamente mi padre golpeándolo en su rostro. Siendo vencido este de un solo golpe.
Con el agitar de su capa, comienza a cegar a Sagail, quien buscaba atacarle por la espalda. Antes de que pudiera ver después de que la capa lo hizo retroceder. Rápidamente se acercó mi padre y bastaron dos golpes en el estomago y un gancho en su cara para derribar a Sagail.
Ahí es cuando el deseo de sangre de este comienza a aflorar. Pero apenas volvió a levantarse para atacarlo aún mas rápido que antes, su ira fue opacada con el deseo de sangre que mi propio padre tenia al ver una mirada de ese tipo. Ocasionando cierto terror en la mirada de Sagail a pesar de los variados golpes que intentaba asestar con su arma.
Repitiendo la misma golpiza, Sagail cae derribado y esta vez, en el suelo mi padre se empeña a golpear su rostro.
Tratando de bloquearse, Sagail termina inconsciente en el suelo después de tal cantidad de golpes en su cara. Pero antes de darse cuenta, una flecha le había alcanzado por la espalda, una flecha que yo le había logrado disparar mientras presumía de su fuerza ante Sagail.
Comenzando a mostrarme de nuevo esa sonrisa demencial, decide atacarme una vez mas, no sin antes recibir una estocada con la cuchilla de Rouget en su brazo izquierdo mientras corría. Terminan su arma clavada en la armadura de este.
Desviándose para derribarla de un golpe en su cara, vuelve a darme caza con tal de matarme a puños. Diciendo que los mariposones fracasados iban primero que las mujeres.
Afortunadamente, antes de que se acercara a mí, es empujado por el carro de Saint, quien con su hacha en mano, se prepara para atacar, pero se le adelanta un enfurecido Pinta, al ver como castigaba a sus compañeros de armas.
En un rápido combate, Pinta comienza a mostrar unos ojos que tenían plasmado el miedo de morir. Pero su velocidad no bastó para hacer daño alguno a mi padre, pero si lo forzaron sus incesantes ataques a mantener el uso de su espada.
En un rápido duelo, Pinta a través de varios giros con su espada, ataca sin piedad a mi padre. De forma demasiado impulsiva, ya que solo tocándolo con la punta de su espada, alcanzaba el cuerpo de Pinta y le lastimaba, aunque él no se daba cuenta de ello y continuaba sus rápidos golpes de espada.
Apareciendo en su ayuda por detrás un recuperado Gunglian, gracias a la curación de Ellie y Hanna, comienza a realizar fuertes estocadas contra mi padre, el cual las recibía con su escudo en mano.
Diciendo que no esperaba que un grupo en el que un espadachín sucio y loco junto con un niño y su espadita se atrevieran a pelear contra él con tal de protegerme a mi y a sus ridículos compañeros. Decide en un rápido movimiento hacer un colosal giro con su espada la cual, al friccionar con el suelo genera una gran llamarada donde terminan lanzados lejos Gunglian y Pinta. Cayendo los dos al piso.
Acudiendo Hanna a ayudar a Pinta en ese momento, Ellie, al ver que mi padre trabajaba para el mismo gremio que el sumo sacerdote, intenta atacarle con su maza de guerra. Pero rápidamente es vencida por una patada que le propina en su estomago.
Tratándola de perra estupida, Hanna reacciona ante ello y se prepara para atacar con su habilidad de luz sagrada. Recibiendo de lleno el impacto de esta.
Aunque no es herido realmente por esa técnica, comenzó a sonreír por el potencial de los muchos soldados de mi grupo que ha enfrentado. Acercándose para golpear con su espada a Hanna, un exhausto y herido Pinta se pone enfrente de el, preparándose para protegerla, conservando aún entre su lastimado rostro, su mirada de sangre.
Adelantándose Maverick y Xavina, deciden atacarle con una ráfaga de golpes con sus Katar y dagas. Finalmente es herido después de mucho. Al punto que con ellos se toma en serio la pelea e intenta matar a Maverick.
En un rápido movimiento, iba a golpear su rostro con su espada, razón por la cual en solo fracción de segundos disparé una flecha hacia el cuerpo de mi padre, empujándole como para que la espada solo rasgara el cuerpo de Maverick. Cayendo este herido al piso.
Xavina, al ver como hirió a su hermano, rápidamente su mirada cambia y se decide a atacar por detrás a mi padre, hiriéndole en su hombro derecho con una de sus dagas, la mirada asesina de mi padre surge y, bastando el solo mostrar sus sanguinarios ojos, ella cae en desesperación por lo idéntica que era su mirada a aquel caballero que vio morir ante sus ojos.
Perdiendo el control y quedándose hincada de rodillas, mi padre se voltea para golpearla con su espada, pero antes de que alcanzara a golpearla, intervine otra vez disparándole dos flechas al mismo tiempo contra su cuerpo. Cambiando su atención hacia mí y dejando sola a Xavina, la cual estaba en estado de shock.
Aunque ninguna flecha logró herirlo como para detenerse, su atención hacia mi fue total, al punto que comenzó a mostrar cada vez mas su sonrisa siniestra.
Atravesándose Saint y Arke en su camino. Intentan detenerlo una vez mas empujando su carro contra el, pero él esquiva este último e intenta cortar la cabeza de Saint, pero es por muy poco salvado por el sable de Arke. Terminando por ser empujados por la fuerza de otro golpe que lanza esta vez contra ellos.
Rad, aprovechando una llave de agua que estaba rota dentro de unos escombros, aprovechó una vez más sus conocimientos para manipular los elementos y así lanzar otra esfera de agua. Pero esta vez seria más débil que la primera, debido al poco tiempo que había para reaccionar.
Mi padre no usó ese día ninguna habilidad o técnica que había aprendido durante su entrenamiento como caballero, solo estaba usando su propia fuerza bruta y el poder de sus puños y espada para vencernos a todos.
Pero parecía tener planes conmigo, al no querer matarme y dejarse intentar matar por mí y por Rouget. Intenté alejarme y seguir disparándole, pero cada vez se acercaba más. Pero antes de que lograra cortarme con su espada, Pinta se atraviesa en el camino, recuperado un poco de sus heridas gracias a la habilidad curativa de Hanna. Estaba dispuesto a vencerlo.
Mi padre comenzó a ver el potencial en muchos de los soldados de mi grupo, notando lo ciertas que eran las palabras de sus superiores. Que cada joven recluta al servicio del reino, estaba en una edad donde podrían traerlos a su bando y así tener un ejército que formaría el futuro de este reino.
Peleando un poco mas en serio con Pinta, decide mostrarle lo que es un verdadero golpe con la espada, empujándole y lanzándolo lejos con un solo golpe. Pinta es vencido por la fuerza de mi padre finalmente.
Esta vez pensaba golpear a Hanna con todas sus fuerzas. Pero logro detenerle una vez mas con otras flechas que disparé, quedándome cada vez con menos para ayudarlos.
Esta vez un enfurecido Sagail, por los golpes que recibió, se lanza a atacar por detrás a mi padre, pero el se adelanta y le patea en su estomago, de forma que cae una vez mas al suelo.
Justo detrás de Sagail, aparece Rouget, con sus dagas untadas en esporas venenosas, intenta matar a mi padre, pero el bloquea su ataque tomándola de sus dos brazos. Comenzando a apretar sus muñecas con una fuerza tal, que llegaron a sonar sus huesos y no pudo sostener más sus armas.
Gritando del dolor, una Rouget desesperada, intenta patear a mi padre, envuelto por una extraña sensación de placer al tener en sus manos a una más que posible victima de sus asesinas manos. Sagail al escucharla, intenta agarrar a mi padre de una de sus piernas, con tal de que la soltara.
Recibiendo otra patada en su rostro, es apartado. Esta vez Gunglian intenta atacarlo de nuevo. Pero sus golpes eran demasiado torpes al estar lastimado,
Que mi padre solo soltó uno de los brazos de Rouget para golpearle con su espada, causarle un corte en su cuerpo, y dejando con ello fuera de combate a Gunglian.
Rad comenzaba a desesperarse al ver el escenario que se armó, pero no podía perder la concentración todavía hasta tener preparada su esfera de agua para lanzarla contra él y vencerlo de un golpe si era posible.
Comenzando a esta vez tomar del cuello a Rouget, cuyos brazos ya estaban rotos y con ello a darle múltiples golpes con su rodilla derecha a su abdomen, la sangre empezó a salir por la boca de ella, al no poder mover sus manos fracturadas, sin fuerzas para mover siquiera su cuerpo para escapar, un último golpe que esta vez mi padre le manda con su brazo libre al estomago, la deja fuera de combate, quedando solo capaz de ver como mi padre se reía de su precaria condición de esos instantes. Despertando aun más ese sentimiento de rencor en ella, y a la vez en mi. No pude hacer nada para dispararle al tenerla delante de él como escudo.
No pude soportar mas escuchar su risa, al despertar con ello mí pasado con él, esta vez arriesgue mis últimas flechas disparándole a su espalda. Pero las flechas no golpeaban su cuerpo como para perforar esta y solo ocasionan que el las recogiese y así, romperlas delante mío y lanzar a una noqueada Rouget como proyectil humano contra mi. Derribándome apenas chocó su noqueado cuerpo contra el mío.
Acercándose mi padre lentamente, queda solo a unos pasos de mí y una noqueada Rouget. Tan solo para decirme y preguntarme si acaso esto que estaba viendo, era toda la preparación militar obtenida de parte de aquellos que no pudieron tener lo necesario para ser sus sucesores dentro de su linaje.
Inmediatamente comencé a reunir fuerzas para levantarme y atacarlo, esta vez con mi daga la cual pertenecía a mi madre.
Recordándole una escena idéntica unos años antes cuando fue a matar a mi familia. Comenzó a reírse de mi, tomando a gran velocidad mi brazo y con un solo golpe a mi estomago logra detenerme, siendo lanzado en mi dolor una vez mas contra una pared.
Planeando "divertirse" conmigo al preparar sus puños, comienza a acercarse a mi, pero es detenido a tiempo cuando Rad le llama la atención diciendo que si quería pelear, que lo intentara con el.
Mostrando una gigantesca esfera de agua, la cual era 2 veces su tamaño. Decide lanzarla contra mi padre. El impacto parece lograr empujarlo, al punto de que logra apartarlo de mí y hacerle estrellar contra otra pared.
Cuando pude ver como quedó después del golpe, noté que se había bloqueado con su escudo. Manteniendo su siniestra sonrisa, le dice a Rad que le hacia falta un baño después de tantos días, queriendo mostrar su gratitud corriendo hacia el y derrotándolo a golpes.
Exhausto por la descarga de fuerza mental y física que tuvo que realizar para ese ataque, Rad no pudo defenderse y cae al piso con pocos golpes que recibe.
Deseoso de proseguir con mi tortura física y sicológica, el estaba dispuesto a recordar la impotencia que poseía al no poder salvar a nadie, sobre todo por el hecho de no haberlo logrado en mi pasado, queriendo tapar mis oídos por no querer que me hiciera recordar una vez mas toda la tortura que tuve al ser entrenado por el y al haber sido torturado por el.
Reafirmando que mí nombre verdadero valía tanto como yo mismo, no tenia importancia para él que lo recordara finalmente.
En ese instante paso por mi cabeza el querer preguntarle cual era mi verdadero nombre, todo este tiempo he estado viviendo con solo apodos y sobrenombres que me insultaban. Mi memoria fue borrada por culpa de él mismo, razón por la cual tenia que por lo menos en algún momento decir mi nombre.
Estaba a solo unas palabras de descubrir mi identidad, pero mi padre, manteniendo su sonrisa, me dijo que no valía lo suficiente en esta vida como para tener siquiera un nombre o apellido.
Estaba intentando en ese momento levantarme para atacarlo, pero terminé por hincarme del dolor. Mi padre, al sentir una lastima y desprecio hacia mi, dijo que nunca iba a saber mi nombre verdadero, pero que por lo menos sabría ahora como y cuando comencé a perder mi memoria.
Comenzando a recordarme aquel tiempo en que vivía con el y mi familia, mi padre mostraba mucho odio hacia mi por el hecho de que mi madre y mi hermano se interponían en los planes que tenia conmigo, de convertirme en el niño prodigio y perfecto que siempre ha deseado y así convertirme en su sucesor, el cual continuaría cualquier guerra que comenzara con sus propias manos.
Aunque según él, pude haber olvidado mi identidad y muchos recuerdos de mi pasado, al haber estado desde que cumplí trece años, variadas cantidades de narcóticos entre los alimentos que él me entregaba precisamente para perder todos mis recuerdos de mi familia y enfocarme solo en mi entrenamiento.
Estos según el, los miembros del gremio de la A.T.S. se lo entregaban mezclados en la comida que estaba envuelta en variadas raciones. Pero las cantidades al ser muy pequeñas, no alteraban el sabor de la comida, razón por la cual me fue imperceptible para mi cuerpo a la hora de ingerirlas.
Parecía todo marchar sobre ruedas según él, ya que desde que había terminado mi educación a los dieciséis, necesitaba prepararme de forma que solo viviera el presente y así solo convertirme en el culto a su imagen que siempre quiso. Aunque fuera a través de la tortura física y sicológica.
Lo que detesta desde siempre, ha sido el hecho de que mi madre y mi hermano habían estado interviniendo en sus planes, permitiéndome al menos guardar en mi memoria no solo el dolor y el horror de la vida y la guerra en conjunto, sino también poder conservar el afecto y aprecio que solo una madre puede dar a su hijo como el resto de su familia, recordando así que con eso pude al menos recordar los bellos momentos que pase con mi familia a pesar que vivía bajo la sombra de un asesino como mi padre.
Esa clase de cosas lo molestaron desde siempre, que no hayan bastado narcóticos, golpizas y un duro entrenamiento físico para quitar lo blando de mi corazón, a pesar de haber llevado mas de dieciséis años perdidos con ello. Apuntando lo mismo en el caso de Rouget.
Esa fue la razón por la cual, por amor a mi familia, quería en ese momento más que nunca vengar la muerte y los sueños que con tanto esfuerzo mi madre y mi hermano pensaban cumplir y que fueron destruidos por mi padre como lo hizo con mi vida.
Sabiendo ahora la causa por la cual perdí mi memoria, pensaba preguntarle mientras empuñaba de nuevo mi daga como durante tantos años se las arregló para conseguir semejante cantidad de narcóticos como para haber borrado mi memoria, o por lo menos la mayor parte de esta.
Diciéndome que no tenía caso decírselo a alguien que algún día, tarde o temprano los efectos de esta le borrarían por completo su memoria, lo único que me merecía según él era morir en el olvido, no era más que un miembro de una familia que no probó tener lo necesario para hacerse de un sucesor como lo consiguió con otra.
Diciendo estas últimas palabras al nivel que Rouget también logró escucharlas con facilidad. Lagrimas comenzaron a salir de sus noqueados ojos, al ver la clase de monstruo que compartió su pasado con el nuestro.
Que no haya torturado con la muerte, sino con una vida que nadie, nadie, ni siquiera a él, se la hubiera deseado hasta el momento por mucho odio que le tuviese.
Lo de que mi memoria perecería algún día por completo, fue la cosa que mas me afecto entre todas las cosas que me recordó, comenzando a reunir fuerzas solo con la rabia que sentía para levantarme e intentar atacarlo.
Pero solo conseguí ser golpeado una vez mas por el y ser arrojado de mis ropas al suelo una vez mas cerca de Rouget.
Volteando mi rostro hacia el suyo, entre sus noqueados ojos, ella escuchaba todo, pero al recordar mí pasado junto con el suyo, las lágrimas comenzaban salir de ella, de forma que no pude soportar mucho el seguir viéndola a la cara.
Un enfurecido Pinta, llama la atención de mi padre a la distancia. Al haber escuchado el hecho de que tampoco tenia memoria como él, comenzó a tener deseos de acabar con mi padre, al ser la única persona que por lo menos debía darme el derecho a tener una identidad y un pasado. Pero al no querer darse la molestia mínima después de tantos años de dolor y sufrimiento que me hizo pasar a mí y a Rouget, a cada uno a escondidas entre ellos. Era tanto o peor que cualquier demonio que llegara a enfrentar algún día.
Reafirmándole a mi padre que a diferencia mía, él era un simple vago que ni siquiera tiene a que, o a quien poder pedirle ayuda para recuperar su desaparecida memoria, y que lo peor de todo, teniendo la oportunidad de regresar la mía, ni siquiera se atreve a matarme al menos con mi memoria recobrada.
Hanna estaba en el suelo, exhausta al haber descargado sus últimas energías para curar a Pinta de sus heridas, razón por la cual a pesar de estar sosteniendo torpemente su espada con lo lastimado que estaba, de ninguna forma pensaba rendirse ante mi padre.
Viendo que ya nadie mas de mi grupo tenia fuerzas para pelear y detenerle, apenas quedando en pie Saint y Arke, apenas recuperados con las medicinas que tuvieron que ingerir rápidamente, una Xavina completamente paralizada del terror arrodillada en el suelo. Y un Pinta malherido con pretensiones de atacarle. Vio que su diversión había terminado.
Al escuchar que venían mas soldados que parecían haber escuchado la pelea, a pesar de lo distanciados que estaban cada grupo entre el silencio de las calles.
Solo se limitó a observarme a mí y a Rouget tendidos en el piso por los golpes.
Viendo su rostro y sus lentes que eran emblanquecidos con la luz del sol, que ya había alcanzado su posición de mediodía. Comenzó a decirme a mi y a una maltrecha Rouget que al final no tenia caso matar personas que de por si, al no tener identidad y al haber perdido todo, ya no valían la pena en esta vida.
Queriendo atacar Pinta a mi padre, este lo empuja con su espada una vez más. Diciéndole que espera algún día enfrentarlo de nuevo como caballero. Pero hasta entonces no podrá ser capaz de tocarlo siquiera con su espada.
Haciendo a un lado a Maverick con su espada en un nuevo intento por atacarlo, desaparece corriendo por las calles ante nuestros ojos, mientras otra figura desde un tejado estuvo observando a distancia toda la pelea, ni más ni menos que el payaso que el día anterior enfrenté.
Observándome tendido en el piso con su rostro enmascarado, parecía que fuese a decirme algo. Pero en lugar de eso, dejó de observarme y se fue corriendo a través de los techos de las casas apenas escucho venir a los demás grupos de soldados.
Entre los soldados que nos encontraron, quedaron perplejos al ver como solo una persona, sin esfuerzo alguno, hubiera propinado semejante paliza a un grupo entero de soldados de primera profesión, y teniendo a la vez algunos de segunda profesión para protegerles.
Rad, Arke y Saint. Fueron los únicos en condiciones para contar todo lo que pasó. Debido a que estábamos la mayoría heridos en el piso. Siendo todos trasladados al interior de la sede para algo de atención medica junto a los otros heridos.
Xavina, aunque no resultó herida de gravedad, como lo fue en el caso de Rouget o Maverick. Estaba por decirlo de una forma, fuera de si. No reaccionaba prácticamente. El trauma que sufrió la noche anterior le ha afectado de forma que no puede enfrentar el miedo a esa mirada que a cualquiera de su edad, lo marcaría por el solo hecho de que esa sed de sangre en esos soldados, sobre todo los que fueron entrenados por mi padre, era netamente palpable. A diferencia del corazón joven y aun inocente de ella, al haber sido protegida de toda violencia por su hermano, exceptuando la de su entrenamiento.
El resto de mi grupo, exceptuando Pinta, Gunglian y Hanna. No pudieron levantarse de las camillas que una improvisada enfermería en el interior de la sede. Se dio origen por el riesgo que había al dejarnos por la ciudad.
Yo pude recuperar mis heridas solo gracias a que me quedaban fuerzas para usar mi habilidad de curación en mi mismo. Pinta pudo recuperarse extrañamente rápido de sus heridas. A diferencia de Gunglian. Cosa que sorprendió a muchos.
Rouget estaría bajo el cuidado de un recién despertado Sagail. Quien al no poder siquiera ocasionar un indicio de temor en la mirada de mi padre hacia él. Comenzó a golpear el suelo en su frustración. Al ver lo malherida que estaba Rouget.
Levantándome de mi lugar donde descansaba de mis heridas, fui a ayudar a Sagail, preguntándome que era lo que pensaba hacer con Rouget, sin responderle, comencé a sanar lentamente las fracturas de sus manos.
Sagail, al haber alcanzado a escuchar sobre mi pasado y el de Rouget, pero esta vez de la persona que ocasionó eso. El no iba a soportar que me mantuviese cerca de ella por mucho tiempo. Debido a que mi odio a esa persona, solo fortalecería el rencor que ella le tiene.
Sin dejarme terminar de curar sus fracturas. Fui empujado por él. Diciendo que me apartara de ella y que me mantuviera lejos. Decidí obedecerlo pensando que tenía razón.
Pero sin darnos cuenta que ella estuvo escuchando a pesar de tener sus ojos cerrados todo el dialogo de hace poco.
Realmente Sagail estaba desesperado por adquirir mas fuerza, aunque fuera recurriendo a algo que tuviera que llevarlo a traicionar al resto de sus compañeros de grupo. Con tal de proteger a su hermano y a Rouget. De los cuales se siente culpable por no haberlos protegido, como por lo menos cree que logró Maverick.
Dirigiéndose a ver como estaba el, Rouget abrió finalmente sus ojos. Volteando su mirada hacia la espalda de Sagail, quien observaba a su compañero con su cuerpo vendado por sus cortes.
Ella se puso a pensar en las últimas palabras que dijo mi padre, siendo incapaz de quitárselas de su cabeza. No soportaba el hecho de que la hubieran utilizado de tal forma durante su destrozada juventud. Y que más encima, hubiera hecho lo mismo con más personas como yo. Desde desecharme a mí y a ella como persona, y más encima pensar más en sus órdenes como soldado que en nosotros y nuestras difuntas madres y hermanos como familia.
Tomando entre sus cosas, con las manos aun sin estar sanas completamente, saca su daga y, cortándose el pelo, al punto de parecer más hombre que mujer, una vez mas cambia su aspecto.
Rouget recordó la promesa que se hizo a si misma de que no iba a permitir que nadie mas sufriera, ni se encargara de ella. Empezando por descansar para sanar luego sus heridas y así entrenar aún mas duro de forma que pueda llegar algún día a ser capaz de vencer a mi padre y lograr su venganza.
Levantándose a pasos lentos, se acerca torpemente a Sagail, quien no se dio cuenta de lo que hizo ella hasta que vio que el mechón de pelo que le quedaba, finalmente ya no estaba. Recordándole a Sagail lo mucho que solía ella imitar hace un tiempo la forma de actuar y pensar que tenia el.
Ella comenzó a decirle a Sagail, quien estaba observando a Maverick completamente dormido debido a sus heridas, que no hace mucho le prometió que no iba a dejar que nadie la protegiese. Cosa que planeaba cumplir. Pero eso según ella, no significaba que no iba a arriesgar su vida por quienes mas quiere. El y su hermano Gunglian.
El dolor de sus heridas seguía latente, llegando al punto de desplomarse ante el. Usando su propio cuerpo para amortiguar su caída al desmayarse del dolor.
Comenzando a notar que en unos pocos días, logró crecer la parte de su pelo que perdió de forma que cuando se hizo el corte, quedando más parejo su cabello que antes, siendo solo un poco más largo por detrás y sus vendas, ahora cambiadas debido a las manchas de sangre que ensuciaron la otra. Le venia mejor que antes.
Surgiendo una leve sonrisa en Sagail, al ver que aún su odio y rencor no la ha matado sicológicamente. Al estar apoyada su espalda al borde de la camilla en que estaba Maverick dormido, comenzó a acariciar la cabeza de Rouget. Al punto que ella, al sentir la calidez de las manos de Sagail, usó las energías que tenia para acomodarse. En señal del gusto que tenia por tener a una especie de "hermano mayor" a su lado.
Xavina no estaba en su camilla en ese momento, ella estaba a las afueras de la sede. Observando las aguas del canal que pasaba por el puente de ingreso su propio reflejo. Pensativa por como estaba y se sentía en realidad.
Ella se sintió muy decepcionada de si misma. Esperaba como soldado poder ayudar y ser más útil para que nadie más tuviese que protegerla. Sobretodo su hermano, del cual hace notar su sentimiento de culpa al no haber reaccionado a tiempo y haber tenido mas valor para pelear y así haber evitado que Maverick hubiera resultado herido.
Pinta se acerca en ese instante junto a Gunglian y Hanna. Ellie estaba recuperándose en esas horas en una habitación de la iglesia. Razón por la cual repentinamente la encontraron a ella en su camino de regreso a la sede.
Hanna le dijo que era normal que ella hubiera pasado por lo que sucedió hace unos momentos. Era demasiado joven para enfrentar una situación así. Pero debería considerar el hecho de que a tan corta edad, ha sido mejor entrenada que muchos de los que estaban a su lado al punto de ser hasta el momento una de los pocos soldados de segunda profesión que el concejo real tiene como fuerza militar.
Pinta, una vez mas siendo imprudente, dijo que entrenando mas duro, les patearía el trasero a todos solo con su espada y su fuerza. Creyéndose mejor que Xavina, le dijo que podría haber ganado la pelea contra el vejete de mi padre si hubiera tenido la agilidad que ella desaprovecha.
Comenzando a reír un poco por las tonterías que Pinta decía y presumía. Perdió la seriedad de la situación en que estaba y comenzó a molestar una vez más junto a Gunglian de que en realidad habría ganado la pelea de no ser que tenía el rostro "sucio". Al saber que una vez más lo molestaban con su lunar, volvió a actuar de forma que Hanna se vio forzada a sujetarlo por detrás. Al estar ansioso por pegarle a una Xavina que había recuperado en buena parte su confianza.
Recuperándola sobre todo al escuchar de Gunglian que las heridas de Maverick no eran de gravedad, gracias a que ella evito que la espada le cortara con más profundidad. Ella propuso entonces ir a ver como estaban los demás dentro de la cede.
En esas horas, una gran cantidad de personas, en su mayoría civiles, estaban saliendo de la entrada para volver a sus hogares. Escoltados por grupos de soldados de distinta profesión.
La calma estaba volviendo a la capital finalmente. Empezando por las labores de reconstrucción y reparación de los daños ocurridos en muchos hogares. Sobre todo los que estaban en dirección a la entrada oeste. Donde se habían sacado a muchos muertos. Entre ellos soldados de la A.T.S. y de Dragons of Vigrid.
Lo menos preocupante en ese momento fueron los daños a las construcciones. Debido a que aun había personas que quedaron desde la noche anterior sepultadas entre los escombros. Siendo recién este día rescatados, mediante el esfuerzo conjunto entre civiles y soldados.
Saint, Rad y Arke. No solo reportaron al concejo la última confrontación con un soldado de la A.T.S. que aún andaba por las calles de la ciudad. También tuvieron que separarse momentáneamente de nuestro grupo para guiar a los civiles refugiados en la iglesia, de vuelta a sus hogares. En compañía de muchos otros soldados.
Ese día, Saint conocería a una persona con una conducta especial, que lo motivaría a formarse una meta que llegaría a compartir con esta. Cosa que pasado los días, la primera persona a quien le comentaría sobre esta, seria a Maverick, por el hecho de ver si esta podría unirse a nuestro grupo con una simple consulta al concejo.
Pero no todo iba a estar alegre pasado las horas, la gente que vivía en la capital de Rune-Midgard estaba furiosa, desesperada, y en muchos casos, llegaron a perder literalmente todo.
Familiares, hogares, hijos, padres, amistades que no conocimos pero que pudieron tener al menos algún valor significativo para ellos. Algo que no se puede igualar su precio con un nuevo hogar o una colosal suma de dinero, porque ni eso, podría reemplazarlo.
Yo, saliendo de la sede y reuniéndome con Pinta, Hanna, Gunglian y Xavina. Quienes observaban detenidamente las filas de personas que venían de los campamentos que la noche anterior se vieron forzados a levantar. Propuse ir a las calles que daban a la entrada oeste. Había algo que necesitaba ver.
Encontrando lo que me encomendaron mostrar en mis páginas posteriores. Una vez que llegué con ellos a las desoladas calles donde la gente buscaba desesperadamente a sus parientes y conocidos. Encontramos una niña, de corta edad. Llorando en su soledad entre la gente.
Desesperada por encontrar a su padre. Trata de mover por su cuenta los escombros de un edificio que parecía haber sido su casa. Sin recibir ayuda siquiera de alguna persona con un mínimo de interés en ayudar a los demás.
Xavina cuando vio la desesperación de esa niña, comenzó a recordarse a ella misma si habrá llorado de la misma forma, con su hermano al perder a sus padres.
Cosa que su memoria no puede recordar debido a la fuerza que ha tenido el olvido en su entrenamiento como asesina al servicio del consejo.
Ella junto a Pinta, sin pensarlo, fueron en ayuda de la niña a levantar con sus propias manos las grandes montañas de escombros con la sola esperanza de encontrar a sus padres entre estos.
Apareciendo una mujer entre estos. Claramente estuvo inconsciente por los golpes que recibió en la cabeza. Acudiendo en ayuda de esta Hanna y Gunglian. Curando rápidamente las heridas de ella, pudo levantarse a paso torpe. Siendo sostenida por Gunglian.
La niña comenzó a preguntarle donde se encontraba su padre. Estaba desesperada por saber en que parte se encontraba. Sobretodo quería saber si estaba bien. Cosa que yo mismo fui a averiguar con su madre mientras me adentre en los escombros de la casa.
Quedándose la niña en ese momento bajo el cuidado de Pinta y Xavina. Hanna decidió seguirme por si existía la posibilidad de sanar cualquier otro herido que encontráramos.
Pasando por los restos de la cocina en aquella casa, observe detenidamente unas manchas de sangre que daban a una pared.
Pidiéndole ayuda a Gunglian para sacar los escombros con su fuerza bruta. Dejando a la mujer bajo el cuidado de Hanna, comencé a ir lentamente apartando los escombros. De forma que ninguno llegase a dar origen a un derrumbe en caso de ser extraído.
Esto rápidamente se logró con la fuerza de Gunglian. Pero cuando habíamos retirado todas las masas de escombros del cuerpo. La mujer comenzó a mostrar unos ojos de pánico, al notar que aquel cuerpo pertenecía a alguien cuyos aterrados ojos mostraban ser netamente de alguien familiar a ella.
Sacando unos últimos escombros que impedían dejar su rostro a la vista. Notamos que era un hombre adulto, cuyas ropas a partir de los hombros estaban testadas de sangre. Debido a las heridas que tenía en la cabeza. Y un afilado trozo de ladrillo termino incrustado en esta.
Apartando con Gunglian el cadáver de los escombros, notamos un hedor completamente desagradable. Esta persona llevó horas perdiendo sangre de su cabeza y su rostro con sus ojos emblanquecidos, no mostraba señal de vida alguna.
La única cosa que pude hacer, ante los ojos de una mujer desesperada que se lanzó y se puso a llorar entre las desangradas ropas del inerte sujeto. Fue tan solo el cerrar los ojos de este, en mi deseo de que descansara en paz. Después de algo que de principio a fin, fue todo lo contrario.
Hanna, al no soportar ver el cuadro que usualmente una guerra tiende a dar origen. Me pidió a mí y a Gunglian que nos apartáramos.
En su pretensión de salvar la vida de aquel sujeto, procedió con los pasos que por lo general se siguen en los primeros auxilios. Desde intentar ver si había pulso siquiera en sus frías manos, hasta intentar usar su habilidad de curación extrayendo el fragmento de piedra en la cabeza del cadáver y cerrar la herida de este.
Había perdido demasiada sangre como para que eso tuviera efecto, y ese trozo de ladrillo termino rompiendo todo el cráneo del sujeto, llegando a incrustarse en pleno cerebro.
Incluso cerrando y limpiando todas sus heridas era inútil. Pero Hanna, decidida a salvar vidas como medico que aspira a ser, intenta todo lo que estaba a su alcance, pero era inútil.
El sujeto estaba muerto de hace varias horas. Era demasiado tarde, incluso para poder llamar a un sacerdote para que este intentase su habilidad de resurrección en esta persona. Cosa que solo se logra cuando aun no hay señales de descomposición de un cuerpo en transición de la vida a la muerte.
Esa habilidad, según estudios que Hanna nos decía, solo se lograba cuando en solo ese margen de tiempo, quedaba algo de fuerza física y mental en el sujeto que complementara la descarga de energía que el sacerdote debía realizar para "resucitarlo". Recurriendo también al apoyo de extrañas gemas que usan como catalizadores del proceso.
Explicado todo el proceso, Hanna comenzó a quedarse quieta, incluso el llanto de la mujer llego a dejar de sonar. El silencio llego a rondar entre los escombros.
Solo el viento que hacia eco entre las destrozadas paredes del edificio, era lo que en ese momento llegamos a escuchar.
Pasaron los minutos, pero solo el silencio llego a romperse cuando la mujer puso pausa a su llanto y se volteo a ver a Hanna, de quien en ese instante no se podía determinar si estaba bien o no.
Escuchando repentinamente un fuerte golpe hacia el suelo cubierto en tablas de madera. Una Hanna frustrada por el hecho de que no hubiese logrado siquiera poder salvar la vida de este sujeto, o por lo menos haber logrado tener una reacción en su inerte cuerpo. Pero nada consiguió, cosa que la frustró aún más y no se detuvo golpeando el suelo con el gorro en su mano hasta que sujeté su puño, el cual quedo tan lastimado como la cabeza del cadáver.
La mujer en su mirada mostró cierta compasión al ver como una joven como ella, perdiendo varias horas en solo tratar de salvar la vida de su esposo, no se haya rendido, a pesar de que ya era demasiado tarde como para que ella, pudiese lograr algo.
Al ver como surgían lagrimas en Hanna, por el solo hecho de que era la primera vez que como acolito, una profesión que era netamente hecha para salvar y proteger vidas, sufriera un fracaso de este tipo.
Tratando de pedirle que se tranquilizara, ella reaccionó golpeándome con su mano con la que golpeo el suelo, incluso sangrando esta.
En lugar de bloquear sus golpes o intentar devolverle alguno, sostuve su mano y use mi habilidad de curación para detener el sangrado de esta.
Quedando en cierto estado de depresión, al ver como alguien que perfectamente podría haberse empeñado en darle una paliza por su conducta agresiva, hizo todo lo contrario. Quedándose en silencio cabizbaja delante mío.
Los segundos que la observé en ese instante, llegaron por un momento a parecer horas, sobretodo al momento en que iba a cargar a la mujer a mi espalda, la cual aun estaba lastimada por los golpes de mi padre. Llegando a notar eso la mujer, en señal del esfuerzo que algunos soldados realizan solo para proteger y salvar las vidas de su gente. Cosa que en realidad, no he hecho en ningún momento.
Gunglian, con una mirada igualmente fría que la de su hermano. Incluso aún mas que él, decidió arrastrar el cadáver a espaldas de mi y de la mujer desde los tobillos, llegando a hacer pasar su cabeza sobre los destrozados suelos y abriendo una vez mas la herida que difícilmente Hanna pudo cerrar.
Saliendo de los escombros Hanna primero seguido de mi. Pinta se acercó inmediatamente hacia ella a preguntarle que pasó. Apenas vio su rostro sollozando, ella termino gritándole como no se daba cuenta aún de lo evidente. Quedándose Pinta pasmado delante de nosotros en ese momento
Terminando sus llantos sobre el suelo al lado del cadáver, en su frustración por no haber salvado la vida de aquella persona como pudo al menos lograrlo con Pinta. Pero las diferencias eran completamente notables. Él siempre ha tenido la condición física para resistir los golpes. A diferencia de lo que un simple ciudadano puede soportar en realidad. Sobretodo por el entrenamiento que posiblemente, en su borrada memoria, debió haber recibido.
Pinta me preguntó que era lo que había ocurrido en el interior de los escombros de la casa. Al ver que también la niña, sostenida por Xavina al no poder ver nada delante, estaba desesperada por averiguarlo.
Volteando mi mirada a Gunglian. Cuyo inexpresivo rostro, traía al cadáver arrastrado de sus tobillos hasta afuera. Su frialdad era tal, que no se detuvo siquiera a poner un pañuelo al rostro del cadáver que en su herida, una vez más abierta, comenzó a emanar ese hedor a muerte una vez más.
Diciéndole con un descaro tal a la niña y a su madre que ahí estaba el cuerpo de su padre. La mujer pretendía atacarle, pero la sujeté, de forma que no se moviera.
Gunglian no cambió siquiera su expresión en su rostro en ese momento. De hecho decía que los llantos de Hanna no eran más que un desperdicio de su tiempo.
Por mucho que fuese la primera vez que veía a alguien muerto. Y no podía hacer nada para solucionarlo. No tenia caso como supuesto "medico" según ella llorar por solo una perdida. Cuando hay cientos de personas igual de perjudicadas y damnificadas por la batalla ocurrida en esta ciudad.
Apuntándole directamente a los otros lugares donde había mas personas llorando y otras esforzándose por encontrar a sus familias con ayuda de otros soldados.
Decía que no tenía sentido llorar por una persona que no era importante en realidad para una institución como el concejo real. Porque de ser así, le propuso fríamente a Hanna que llorase por todos los demás cadáveres que no pudiese resucitar.
Comenzando a enfurecerse Pinta por lo que le dijo a Hanna. Diciendo que él no era quien para decir quien era importante y quien no. Pensaba golpearlo hasta el momento que ella una vez mas lo sostuvo, esta vez para decirle que en cierta forma tenia razón. Pero en lo que nunca tendría razón sobre un acólito, es sobre qué persona merece ser salvada o no. Para los acólitos, como personas con conocimientos de medicina. Todas eran igual de importantes para ellos. Razón por la cual estaba en su "derecho" a sentir frustración por no lograr su cometido.
Secando sus lágrimas, observó como la niña estaba llorando en el regazo de Xavina.
Llevando a la mujer donde la niña, las dos comenzaron a compartir su dolor. Pero diciéndole esta a la niña que ya estaba su padre descansando en paz, que ya no tenia sentido seguir llorando, cosa que se contradecía absolutamente a las lagrimas que salían de los ojos de ella.
Comenzando varias personas a gritar donde estaban los culpables de semejante destrucción. Y donde quedaron los cuerpos de ellos. Decidieron muchos tomar pedazos de madera y otros escombros para ir a lanzar a las paredes de la cede. Incluidas las antorchas que improvisaron algunos con determinados escombros.
Siguiendo los soldados a la multitud que iba en dirección a la cede, con la sola intención de protestar por todas sus perdidas. Materiales, sentimentales, entre muchas otras cuya importancia se limitaba en las mentes y corazones de cada persona que las sufría.
Pero al pasar estas por la plaza de la capital. Notaron una gran fila de cruces. Donde estaban atados los cuerpos de cada uno de los cadáveres de cada gremio que los soldados del concejo capturaron y propuso ponerlos junto a los soldados de primera profesión de forma de hacer creer que todos son prisioneros que el concejo tomó y que aprovecharon de hacer sufrir durante el interrogatorio. Siendo nominados a ejecución por parte de este. Los soldados de primera profesión. Aquellos que Pinta y Hanna enfrentaron en la iglesia. Acusados de alta traición, serian ejecutados por las flechas que lanzarían los cazadores al servicio del consejo. No sin antes permitir el desahogo de las personas, que solo creían en lo que veían y que el consejo les decía.
Saint, Arke y Rad. No solo fueron enviados a la iglesia para llevar a los civiles de vuelta a sus hogares. También junto a otros soldados fueron a cargar varios troncos de madera a los cuales pusieron cuerdas en las que atarían a los cadáveres y a los prisioneros que en una fila alrededor de la estatua de Odin de la plaza, mezclarían a los soldados que seguían con vida junto a los cuerpos inertes de los otros soldados que realmente pertenecían a los gremios en pugna.
Vestidos con ropas y uniformes que imitaban a los de la A.T.S. por el color de estas. Engañaban a los ojos de las masas. Ignorantes de lo que ocurría realmente.
El concejo planeaba eliminar a gente que de por si en su desesperación por evitar la guerra. Se les acuso de deserción solo por buscar protección en uno de los gremios. Resultando engañados completamente y muchos de ello muriendo antes de ser atados siquiera.
Algunos de ellos, observando los rostros perplejos de Pinta y Hanna. Les preguntaban porque hallaban necesario hacerles lo que estaba realizando el consejo en ese instante. Si solo lucharon contra soldados. No tenían porque haberlos involucrado a los civiles. Ellos solo ansiaban una existencia de paz.
Preguntándoles a ellos dos si al final era mucho pedir. Ninguno fue capaz de responderle. Pero yo al igual que Gunglian. Pude darme cuenta que el consejo planeaba usarlos para el desquite de la población ingenua frente a todo su sufrimiento. Pensando que con la mentira, recuperarían la paz después del caos que por esos días, reinó en la ciudad.
Cosa que, extrañamente termino por funcionar, los soldados de primera y segunda profesión presentes mantenían apartados de los cuerpos atados a una muchedumbre furiosa que empezaron a lanzar escombros a los cadáveres y a los prisioneros por igual, pensando que algunos de ellos aun vivían para sentir el dolor y la ira de la gente al perder todo lo que una vez, formo parte de su felicidad.
Llegando algunos de los presos atados a morir por las piedras que recibían. Pinta quedaba cada vez mas confundido si lo que había hecho al final, estuvo correcto o no. Lo mismo termino preguntándose Hanna, si acaso lo mejor hubiera sido el haberse unido a la lucha de ellos por lograr una existencia pacifica en este mundo.
Un cazador, al no soportar el sufrimiento de los soldados que estaban atados frente a sus ojos. Decidió terminar el sufrimiento de ellos iniciando la ejecución antes de lo previsto. Matándolos a todos los que apunto con sus flechas al primer tiro. Dejando de sufrir por las piedras y uno de ellos, llego a mostrar perdón a lo que tuvo que verse forzado el cazador a hacer. Al ver que cada vez más llovían las piedras y antorchas sobre los cuerpos atados. Llegando a encenderse uno de ellos y muriendo quemado al no haber recibido alguna flecha que lo liberase de su sufrimiento.
Cosa que en lugar de disparar flecha alguna los cazadores. La gente furiosa mostró cierta exaltación y extraña alegría al escuchar los gritos de dolor y muerte de aquel hombre quemándose vivo ante los ojos furibundos de la salvaje población.
Legando hasta la niña que anteriormente vimos, influenciada por la ira de las masas, a lanzar piedras y más cosas junto con los demás pobladores a la persona que incluso quemándose, se resistía a morir.
Su cuerpo, carbonizado al momento que dejó de gritar. En lugar de ser dejado en paz. El salvajismo de la gente llegó a ser tal que continuaron lanzado piedras a este y a la vez recibiendo escupitajos de estas.
El salvajismo fue tal, que uno de los civiles, al lograr pasar entre la barrera que los soldados habían puesto, se dirigió a uno de los cadáveres solo para cortar con un cuchillo que poseía, el cuerpo de este y despedazarlo ante la demencia de la gente que parecía apoyarle en su excitación y rencor.
Viéndose el concejo a intervenir, llamó a dos soldados especiales de segunda profesión a aplacar la furia de la gente.
Lo particular de estos. Era el hecho de que eran hechiceros. La segunda profesión que un mago, controlando los elementos de forma destructiva. Podía alcanzar.
En una potencial revuelta de las masas. Los hechiceros, poniéndose enfrente de la masa de personas, comenzaron a dar origen a extraños sellos a los pies de estas.
A viva voz advirtiéndoles que si no detenían su revuelta, muchos más civiles morirían por culpa de la violencia. La gente no escuchó y cada vez más excitada, continuaron empujando a la gente al punto que alcanzaron los cadáveres atados y comenzaron a despedazarlos con lo que tuviesen de arma a mano.
Con un estruendoso grito. Llamando en su colosal descarga de energía mental los dos hechiceros ante la barbarie de las masas, al "Señor del bermellón"
(Lord of Vermillion), el cielo en la plaza se nublo de forma casi instantánea.
Ocasionando una colosal tormenta de rayos dentro del área que dieron origen a esos sellos. Valiéndose con un mínimo de viento y humedad para dar origen a esta. La protesta furiosa de los civiles fue violentamente convertida en una masa desesperada por buscar refugio mientras las otras morían calcinadas en la caída de los rayos que acabaron brutalmente con las vidas de estos.
Terminando la tormenta de rayos, la violencia de la gente se detuvo de golpe, transformando su ira en pánico y de esta a un terror descomunal. Los hechiceros a viva voz gritaron si alguien mas iba a atreverse a perder el control después de lo que ellos, al no hacerlo, dieron origen.
Al resistirse algunos, fueron violentamente reprimidos por los caballeros y golpeados por estos.
Terminando así la revuelta y el desorden de los civiles. Resumiendo el día, buena parte de la población que vivía al oeste de la capital murió no en manos de los gremios en pugna. Sino calcinada en manos de los soldados que el concejo real poseía y que sin embargo, no pudo tener la autoridad suficiente para aplacar el salvajismo de esta.
Al no tener un líder que pudiese tener logrado el equilibrio de las emociones de la gente, sobretodo en momentos donde puede romperse fácilmente. Era más que suficiente prueba de que el concejo real no tenía lo necesario para reemplazar lo que una vez logró el rey Tristan III en un pseudo-perfecto equilibrio entre medidas pacificas y violentas.
Lo vivido aquel día, dejó marcada algunas dudas en Gunglian sobre quienes eran peores en el fondo. La masa, o los grupos reducidos que "controlaban" a esta. Quienes eran peores. Y si existía acaso alguna forma de no pertenecer a ninguna de las dos.
Rad quedó aterrado y a la vez impresionado por el poder de los hechiceros como solo soldados de segunda profesión. Llegando a imaginarse lo que podrían lograr si llegaban a convertirse en la elite de su clase. Comenzó a dudar en el potencial de su control sobre los elementos como medida para proteger y no para destruir como la usaron ellos. Quienes dejaron una gran cantidad de cráteres entre los carbonizados restos de los civiles que perdieron el control y se abalanzaron entre los pobres soldados. Pereciendo entre esa masa la niña y su madre.
Saint, preguntándose si realmente la guerra no había comenzado todavía. Decía que esto era tanto o igual a lo que seria una en caso de no serlo.
Todos los soldados de primera profesión presentes, quedamos perplejos ante las medidas que se vieron forzados a recurrir al no poder controlar a una masa descontrolada de personas. Ahora corriendo la mayor parte lejos de vuelta a sus hogares. En temor a quedar igual que los otros. Como hormigas apenas la fila se dispersa, todas y cada una toma una dirección distinta a la de las otras.
Nosotros apenas terminado el espectáculo, se nos ordenó volver a la sede del concejo para continuar recuperando nuestras heridas. Sobretodo una Xavina, que cada vez más, empezaba a perder la cordura al haber presenciado los momentos de salvajismo durante la ejecución como el asesinato de decenas y decenas de inocentes por culpa de su misma gente.
Cuando llegamos a la sala donde estaba cada una de nuestras cosas, un despertado Maverick, junto a Sagail y una Rouget recostada en camilla con su cabello completamente cortado. Nos preguntaron que había ocurrido afuera, debido a que vieron pasar a los prisioneros que iban a ser ejecutados en la plaza. Pero parece que demoraron menos de lo esperado en terminar. A menos que se hubieran saltado la fase donde se mostraban los cargos en contra de estos y haber procedido directamente con la ejecución.
Tomando uno de mis cuadernos, comencé a anotar todo lo que viví ese día, mientras Gunglian, Saint y Hanna. Decidieron contar a los oídos de todos lo ocurrido en ese día. Quedando sorprendidos por lo que hace pocas horas presenciamos.
Caída la noche de aquella fecha, el consejo real, una vez más reunido sus doce miembros y el representante del rey. Guardaron silencio absoluto sobre la medida que acaban de tomar para aplacar la ira de los ciudadanos.
Diciendo uno de los doce miembros que "tanto el pueblo como los gobernantes debían temerse mutuamente y de paso a si mismos…". Obviamente les daba señal de que no funcionaria por mucho tiempo el tomar esa clase de medidas para aplacar la ira de la gente.
Ya que si continuaban así, serian peores que los propios enemigos del reino a los cuales querían destruir.
Respondiendo otro ante el discurso de este, que como creyente del fin del mundo nórdico. Decía que el verdadero final de los tiempos nunca fue en la catástrofe de varios miles de años atrás, sino que las profecías indicaban claramente que la maldad en los corazones de las personas se apoderaría de tal forma que tomó por ejemplo de como un hijo, llegaría a tener tanto odio a su padre, que al no haberlo criado a este libre de todo mal. Se convertiría en su enemigo numero uno. Así como lo seria una generación pasada contra la nueva. Plagada de ideas que se oponían completamente a la experiencia y pensar de la otra.
La hija contra la madre. El hijo contra el padre. La suegra contra la nuera. La nuera contra la suegra. Los tiempos finales de las personas estaban llegando desde el corazón de cada uno. Quienes cada vez mas perdían su inocencia en un mundo cada vez más corrupto.
Después de los hechos posteriores a la batalla en la capital y la ejecución, el concejo comenzó a hacer preparativos para los trabajos que tendrían que hacer los soldados de primera profesión. Así como ver si reorganizar los grupos de forma que hallan 3 soldados de segunda profesión protegiendo a cada grupo, aunque eso implicara desarmar algunos ya formados, así como terminar creando grupos nuevos al haber tantas perdidas de efectivos después de lo acontecido.
Mientras tanto, en territorios como Payon, la paz parecía regresar temporalmente. Debido a que ahora las flamas de guerra comenzarían a encenderse en el calor y aridez de los desiertos de Morroc. Debido a un nuevo experimento que la A.T.S. pensaba dar inicio aprovechando la multiplicidad de lugares que tenia a su disposición.
En los territorios de Yuno y Hugel. Muchas personas afirman haber visto una aparición de las valkirias. Sobrevolando los pueblos y dirigiéndose posiblemente al lugar que una vez fue conocido por las naciones extranjeras como el templo de Odin. Siendo ahora más que una isla abandonada donde se dice que rondan los fantasmas de una gloria pasada.
Otra figura que aparentaba ser lo mismo, se dirigía desde Yuno volando rumbo a las tierras de Rune-Midgard. En señal de que algo estaba por dar inicio.
