Sí, no estais alucinando, este es un nuevo cap donde os dejaré a medias xD (me gusta hacerlo, le agrega emoción jajaja) como sea, esperaba llegar a los diez comentarios por capítulo, pero ustedes se empeñan en no comentar xDD

igual, es un enorme agrado para mi ver a tantas personas apoyando este fanfic, muchas gracias.

Para ustedes el capítulo número 14

Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son de Masashi Kishimoto -el puto amo (?)-, esta historia sin embargo es mía y si la plageas te guindaré de los pulgares -sonrie- y no es joda -sonrie aun más amplio- xDDD


"Sakura está muerta…" murmuré mentalmente…y ahora… ¿Qué haría yo sin ella?

Por mi mente comenzaron a pasar miles de maneras de echarme a la muerte encima, aunque no debía pensar demasiado, con la simple idea de echarme sobre una hoguera, era suficiente para matarme.

"Hazlo ahora, no vale la pena continuar mirando un cadáver", soltó mi voz interna. Nuevamente la vista se me nublaba, era demasiado fuerte aquel dolor dentro de mí.

Solo, nuevamente estaba solo, había hecho la cosa más estúpida que existía. Apreté mis puños con odio. Me había enamorado de la hija del asesino de mis padres.

Por mucho que hubiese intentado odiarla…yo… ¡Espera!

Mi mente cayó en un colapso, la idea que surcaba mi mente era majestuosa. "La muerte no está a su lado". Aun podía recordar con claridad el olor de aquella peculiar conocida.

Ella había llegado muchas veces mientras yo me encontraba cerca del cadáver de mis victimas. Ella era un demonio muy descarado, que no temía mostrar su rostro a los mortales e inmortales.

Pero en aquella ocasión era diferente, ella no estaba y aquello era una clara señal de que Sakura…

—Está viva —gritó Suigetsu con euforia, soltando el agarre que me mantenía fijo en el suelo.

Me deslicé debajo de su cuerpo hasta llegar al pie del mueble. Mantuve mi mirada sobre el pálido rostro de Sakura; y escuché su corazón, latiendo brioso dentro de su pecho inmortal.

Sus parpados se abrieron, dejándome ver aquella mirada de color jade, demasiado diferente a la que poseía en vida.

Su cuerpo se echó hacia adelante, dejándole sentarse sobre el polvoriento mueble. Sus orbes miraron expectantes hacia Kazuki, quien no paraba de juguetear con los cabellos de ella.

—Que adorable —rió Kazuki, observando la expresión de horror en mi rostro. Ella no era Sakura, no podía serlo… ¿o sí?

Me perdí en su mirada llena de luz fantasmal. Una sensación extraña recorría mi espina dorsal. Su mirada era tan extraña y exuberante, demasiado penétrate para mi gusto.

—Es una lástima, ya no huele a mortal —murmuró Kazuki, olisqueando el cabello de Sakura. Le hice apartar con una mirada desafiante mientras que Sakura seguía en el limbo.

Ella enredó sus dedos en mis cabellos y me atrajo hacia ella en un abrazo lleno de deseo. Sentí sus labios hacer presión en mi cuello y fue entonces cuando le aparté.

—No seas inconsciente, beberás mas tarde —le gruñí con desprecio. Por alguna razón toda aquella tristeza de antes seguía mareándome a pesar de sentir cierto odio hacia aquel nuevo ser inmortal.

Ella era mi amada, no podía negarlo más, pero a su vez, era el vivo recordatorio de mi pasado, mi familia muerta en manos de los demonios y en manos de su padre.

Fruncí el ceño y me levanté de suelo, me sentía verdaderamente estúpido. Dejé a los demás allí abajo u subí a la habitación para darme un baño.

El olor a cerezo se me incrustaba en la piel. Me vestí con rapidez y al bajar encontré a Sakura sentada al borde de las escaleras.

Observé su pequeña figura moverse ligeramente y luego voltearse hacia mí, y allí estaba su mirada de nuevo. Era demasiado inhumana, pero debía acostumbrarme a la idea de que ella ya no era más una humana.

— ¡Vaya descaro el tuyo de dejarle sola!, apenas acabas de transformarla —regañó Kazuki.

—Jodete —espeté con desagrado, ahora me encontraba más cerca a ella. A su lado para ser preciso. Me quedé observándola por un par de minutos, completamente pasmado, no podía escuchar sus pensamientos.

Se mantenía tan inmutable que daba la impresión de ser una muñeca de porcelana, completamente hueca, vacía de sentimientos y características normales.

—Ya viene siendo hora de que te vayas con ella, ¿Cómo pretendes irte? —preguntó Suigetsu, mirándome con desagrado; estaba molesto por la manera en la que trataba a Sakura.

—Supongo que nos iremos por tierra, es lo que menos esperan ellos ya que deben estar evaluando las vías de escape menos notorias.

Sentí las frías manos de Sakura acariciar la piel de mis brazos. Miré con detenimiento su acción, que no era más que un intento por abrazarme.

—Vámonos —le dije, ella me miró expectante, fascinada y estúpidamente sensual. — ¿No sientes mareos?, debemos ir a pie —le dije, evaluando sus síntomas.

Ella negó levemente con su cabeza, y por un instante pude escuchar sus pensamientos, en ellos se encontraba mi nombre.

—Olvídate de eso, Suigetsu es muy inteligente y os preparó un auto —dijo Kazuki, riendo entre dientes.

Cogí las llaves que Suigetsu lanzó hacia mí y me largué del lugar sin siquiera despedirme. Yo estaba seguro de que aquello no debía tomarlo como una despedida, Suigetsu era un metiche al igual que Kazuki, por supuesto que volverían a atravesarse en mi camino.

Sin darme cuenta ya me había metido en el carro, una camioneta sencilla que pasaría desapercibida.

Sakura yacía a un lado, se abrazaba a si misma debido al frio ambiente que le rodeaba y su propia temperatura decadente.

Comencé a pensar en las opciones que tenía para hospedarme. Debíamos permanecer en Japón. Los demonios fuera de Japón notarían rápidamente que Sakura y yo éramos los seres que buscaba medio mundo inmortal.

—Sasuke…—susurró Sakura, me sorprendí al escuchar mi nombre de sus labios. Por primera vez desde que le convertí, ella me parecía adorable.

—Hmp —mascullé, intentando parecer sereno, aunque por dentro me encontrase eufórico. —Dime —dije, posando mi mirada ligeramente hacia ella, que se abrazaba aun más fuerte.

—Olvídalo —murmuró, fruncí el seño. Odiaba que se echase para atrás, y mucho más que lo hiciera en aquel tono lleno de dolor.

No pude evitar mirarle por unos segundos, sumido completamente en la rabia, ¿por qué demonios no podía leer su mente?

Continué conduciendo, sin saber aun a qué lugar debía ir. ¿Qué tal un barrio pobre?, "perfecto", murmuró mi voz interna.

Un barrio pobre era un lugar perfecto, quizás no un barrio pobre, más bien uno de clase media, lleno de gente que compartía siempre la cotidianidad.

Y si yo me encontraba bien informado, el lugar perfecto estaba bastante cerca y fuera de la vista de cualquier demonio o en su defecto, cualquier ángel o ser inmortal.

—Colócate el cinturón —ordené a Sakura, ella obedeció torpemente y yo pisé el acelerador, dejando que el auto surcase el asfalto como si en algún momento pudiese despegarse del suelo.

Rápidamente habíamos llegado a una pequeña ciudad, bajé la velocidad y volví a tomar la autopista hacia un pequeño pueblo que se encontraba entre dos escandalosas ciudades.

Continué conduciendo, adentrándome en las estrechas calles de aquella especie de pueblo ejemplar.

Y entonces llegué al lugar indicado, al menos aquel seria el lugar donde permaneceríamos por lo menos un mes, pero me encontraba abierto a la posibilidad de que fuese quizás menos de un par de semanas.

—Una habitación —pedí en la recepción, el hombre de avanzada edad deslizó sus huesudos dedos sobre una hoja de papel y luego colocó unos números en ella.

—Estas son las llaves, si desea le digo al botones que os suba el equipaje —ofreció el anciano, buscando las maletas con su mirada pero no las encontró.

—Venimos ligeros —dejé que una sonrisa burlona se dibujara en mi rostro, me encantaba ver el desconcierto en los rostros humanos. Cada uno, a su manera, dibujaba las expresiones de diferente manera a pesar de sentir lo mismo.

Subí las escaleras rechinantes, seguido por Sakura, quien no paraba de sacarme de mis casillas. Permanecía demasiado callada y eso no era normal.

Miré las llaves, con aquel ridículo pedazo de cartulina negra que ponía en letras negras el numero diez.

Caminé por el amplio pasillo hasta llegar a la puerta que ponía el mismo número. Introduje la llave en la cerradura y la puerta abrió fácilmente.

Al adentrarme en la habitación sentí deseos de escapar o en su defecto, quemar todo el maldito hotel; un hedor a viejo escapaba de cada rincón de la habitación, la cual era pequeña y de bajo nivel.

—Mira los lugares en los que me meto por tu culpa —mascullé, buscando a Sakura con la mirada, quien se encontraba cerrando la puerta. Se recostó de la puerta, visiblemente exhausta.

Algo definitivamente iba mal, sus labios se encontraban pálidos al igual que su piel, dándole un toque realmente fantasmal.

Ella llevó sus manos a su estomago y elevó su mirada hacia mí, dejándome ver aquella orbes verdes que ahora despedían un brillo escalofriante.

—Me siento extraña —confesó adolorida, sus orbes comenzaban a volverse opacas... ¿Qué diablos estaba pasando?


Bien, como sabrán, se supone que Sakura como vampiro no debería sentir dolor, pero lo siente así que os dejo el temilla hasta allí para que queden con saborsillo en la boca y comenten xD

Agradezco enormemente a Pamys-Chan , aRiElLa 95 , Dark Saarai , Jesybert , sakuritha-haruno , wildsasuke-kun , Shina Uchiha , .xKristenx. , Misa Hatake

Por leer y comentar. Muchas gracias por tomarse el tiempillo de comentarme el fanfic, en serio. Todas están locas y son geniales xD

¡Hasta pronto!