Perdóooooooooooon, se que dije que actualizaría rápido pero.... es que creí que ya había subido este capi!!!! En serio, creía que ya estaba colgado desde hace dos semanas, y llego hoy para actualizar y me doy cuenta de qué no estaba!!!!! Perdón, perdón!!! Si es que un día de estos se me va a olvidar la cabeza!!!
En fin, aquí lo tenéis - finalmente - y espero que os guste. Es un capítulo que me encantó escribir, espero que el resultado guste a los que lo lean. Ggracias por leer y espero que os guste.
Un paso adelante
Draco siguió a paso tranquilo por los pasillos, dirigiéndose a la sala multiusos. Se había encontrado con Lise, que le había dicho que Harry quería verle. Una débil sonrisa e asomó a sus labios, muy débil. Aún seguía sintiendo escalofríos, aunque habían pasado ya tres días. Sus amigos se asombraron al ver que todo lo que tomaba lo verificaba antes, pero no consiguieron ninguna respuesta de su parte, excepto que debían de ser cuidadosos.
La desaparición de Flint se notó al día siguiente, y el director hizo llamar a sus amigos y compañeros de clase, para intentar averiguar donde estaba. Lo único que consiguió fue saber que el chico había ido al bosque prohibido a por unas plantas para pociones. Dumbledore mandó gente a buscarle, y dio un discurso, tediosamente largo, sobre la importancia de seguir las normas, y la confianza que depositaba en ellos para cumplirlas.
Encogiéndose de hombros, llegó hasta la Sala Multiuso, y pasó tres veces por delante, deseando encontrar a Harry. Una discreta puerta se abrió y el rubio se adentró en la sala. La puerta se cerró a su espalda, silenciosamente, pero él no lo notó. Sus ojos estaban puestos en la erótica escena que se desplegaba ante sus ojos.
Harry estaba despatarrado en un sofá de cuero negro, leyendo tranquilamente. Hasta ahí no había nada raro. Pero solo había que ver la forma en la que lo hacía. Medio tumbado, con la camisa totalmente abierta y las mangas por los codos, se apoyaba despreocupadamente mientras leía con tranquilidad. Sus ojos relucían tras unas gafas de pasta que caían negligentemente a mitad de su nariz. El cabello estaba despeinado y brillaba como el ébano. De fondo, para echarle más leña al fuego, se oía una canción con un ritmo sugerente y una letra aún peor. (nda: pensaba en closer de nine inch nails n.n).
Harry levantó los ojos de su libro al oír un jadeo en la puerta y se encontró con Draco que le miraba con unos ojos grises hambrientos y predadores, que se paseaban impunemente por su torso descubierto. Sonrisa de medio lado, marca Malfoy, los tres primeros botones de la camisa abiertos y la corbata deshecha pendiendo de su cuello blanco le hicieron morderse el labio, mirándole por encima de las gafas.
Joder, pensó el rubio, tenía que estar haciéndolo adrede. Se acercó con paso felino y observó como le seguían aquellos ojos de esmeralda que tenía el moreno. A la mierda todo, fue su único pensamiento mientras se inclinaba sobre el joven.
Harry gimió cuando una de las rodillas del Slytherin se coló entre sus piernas, rozando su pene, que se endurecía por momentos. El rubio se inclinó hacia delante, con sus brazos sosteniéndole sobre la forma recostada del león, hasta que le susurró con su aliento rozándole la oreja.
- Deberían multarte por ir provocando… Harry
Harry se estremeció al oír como el otro ronroneaba su nombre de esa manera. Se arqueó, haciendo que sus cuerpos se tocasen, ambos igualmente necesitados. Draco sonrió y finalmente, finalmente, unió sus labios con los de Harry. Fue un beso dulce, distinto a lo que imaginó. El rubio era increíblemente tierno, una mano se posó en su mejilla, acariciándola, hasta enredar sus dedos en sus cabellos rebeldes y el pulgar acariciaba su pómulo mientras sus labios suaves acariciaban los suyos.
Harry pasó las manos por sus hombros y las enredó en la nuca, abriendo los labios. Draco gimió y se hundió en su boca, que la esperaba ansiosa, haciendo que se le escapase un gemido. Aquello no tenía punto de comparación en el beso que había compartido con Chang, este le encendía y le hacía querer más y más, y no separarse nunca de él. Harry se sentía tan increíblemente bien que tiró de Draco para que se acercase más, y esto se apoyó en el sillón, profundizando el beso.
Un golpe les sacó de su mundo de sentidos y les devolvió a la realidad. El libro que Harry tenía en las rodillas había caído al suelo en uno de sus movimientos. Tras mirarlo un momento, como si fuese un extraterrestre, se miraron a los ojos, aún enlazados. Una enorme sonrisa apareció en el rostro de Harry.
Draco sonrió a su vez, habiendo temido por un momento una mala reacción. Pegó su frente a la del moreno, que finalmente rió alegre. El rubio sonrió cálidamente, haciendo que el moreno se acercase más, sus ojos brillaban alegres y felices.
- Debería estar prohibido incitar así.
- Se supone que estaba solo, a quién iba a seducir? – rió Harry.
- Ya, pero sabías que iba a venir.
- No… habíamos quedado?
- Mmm, creo que tu querida Lise realmente haría carrera como celestina.
- Bueno… se lo agradeceré más tarde.
Harry se enderezó, para que su compañero se pudiese poner más cómodo; pero no tuvo en cuenta que estaban en la sala de Demanda, así que cuando el sofá se transformó, perdió el agarre y cayó sobre algo blando, con Draco completamente sobre él. Ni siquiera miraron a su alrededor, se besaron de nuevo, completamente tumbados en la enorme cama. Se separaron un poco y miraron el cambio de decoración. Harry sonrió divertido y chinchó al rubio sobre él.
- En qué pensabas Draco?
- Si te soy sincero, - dijo el rubio acercándose mucho – quería tenerte exactamente así.
Enlazó sus dedos con los del moreno y le besó de nuevo. No podía dejar de hacerlo, aún creía que aquello era un extraño sueño, uno delicioso del que no quería despertar. Suspiró de contento y se tumbó de lado, mientras Harry se daba la vuelta y quedaba frente a él, mirándole seriamente.
- Me gustaría salir contigo – confesó con voz segura.
- No habrá salidas a Hogsmeade – dijo el rubio con voz grave – ni paseos por los jardines, ni desayunos en otra mesa. No podrá saberlo nadie.
- Lo sé, pero… quiero que lo nuestro sea algo serio.
- Siempre lo ha sido – dijo Draco con cariño mientras dejaba que el moreno le acariciase el cabello – Incluso cuanto intentábamos disimularlo.
- Cosa que no nos salió muy bien.
- No, desde luego.
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- Harry, amigo, te esperábamos
Esas fueron las palabras de Dean cuando Harry se introdujo en la sala común de Griffindor a una hora bastante avanzada de la noche. Llevaba una sonrisa soñadora en la cara y una aureola de felicidad a su alrededor, del tipo que sentías cuando una persona estaba especialmente contenta. Los tres amigos se miraron y sonrieron, parecía que le había pasado algo bueno al moreno.
- A buenas horas! Nev nos ha tenido aquí esperando con la intriga – "Está completamente radiante… Puede que finalmente haya echado un buen polvo. Merlín sabe que lo necesita"
Harry se sonrojó al oír esto, recordando las manos de Draco recorriendo su cuerpo sobre la ropa. No habían llegado muy lejos, sabían que tendrían tiempo para eso, y se habían dedicado a disfrutar de la presencia del otro en sus brazos. Se disculpó mientras verificaba las barreras de silencio a su alrededor. Sonrió y se sentó, sin poder borrar aquella estúpida sonrisa boba que sabía, por todos sus amigos que llevaba. La mente de Seamus canturreando "Qué bonito es el amooooor" no ayudaba demasiado.
El moreno, diciéndose que ya era hora de que Nev se lo dijese, le sonrió para que empezase. El chico estaba algo nervioso, pero seguro de que les gustaría Theo y no tendrían ningún tipo de problema con ello.
- Pues yo… bien, sabéis que salgo con alguien – dijo con una seguridad que no hace tanto no tenía.
- Nos vas a decir quién es??!! – se exclamó Seamus alborozado "Bien, ya me moría de curiosidad.
- Pues sí, es Theo, Theodore Nott.
- Guau!
- Enhorabuena Nev! Está cañón.
- Dean!
- Qué? Es verdad.
- Hmpf!!
- Nev, gracias por decírnoslo.
Todos miraron a Harry y fruncieron el ceño, con el mismo pensamiento en sus mentes, "Porqué me da que ya lo sabía?"
- Bueno, Harry, hora de confesiones. Porqué no nos cuentas qué te ha pasado?
El moreno suspiró, pero se moría de ganas por decírselo a alguien. Sonrió, al pensar que con Weasley y Granger habría sido imposible, y ese ambiente de camaradería no se habría podido dar.
- Pues yo también he empezado a salir con alguien, con Draco…
- JA!! Gané!! – rió Neville, ante el pasmo de Harry – Ya estáis soltando la pasta.
Refunfuñando, Dean sacó una bolsita que le tendió al castaño, mientras Seamus replicaba con un puchero, cruzándose de brazos.
- Joooo, y cómo íbamos a saber que tardarían tanto?
- Habíais apostado si saldríamos? – exclamó atónito Harry.
- Oh, no, solo cuando lo haríais.
- Y habéis tardado.
Harry rió mientras todos pensaban que aquello sería bueno para él. Allí se quedaron, con Seamus sonsacándoles los detalles a ambos, y Nev y Harry contestando entre carcajadas.
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En las mazmorras, en las habitaciones del jefe de Slytherin, Snape miraba al fuego, en una gran butaca, con una copa de brandy brillando en su mano. El ceño fruncido, el profesor cavilaba sobre su asunto favorito de aquellos días: Potter y su aparente cambio.
"Se acerca Halloween… y soplan vientos de cambio"
Esa frase se repetía constantemente en su mente, y lo único que pasó en Halloween fue que llegó aquella alumna nueva. A Snape, inmediatamente le había intrigado y había desconfiado de ella al instante casi.
Era muy cercana a Potter, mucho más que cualquiera de sus amigos o examigos. En eso, se le escapó una sonrisa de medio lado, parecía que por fin Potter tenía el buen gusto de dejarles. Volviendo al tema, no era normal que una alumna entrase tan tarde, y menos que Dumbledore no la hubiese admitido antes de Halloween.
Como siempre, el director no soltaba prenda pero estaba interesado, demasiado interesado y no estaba muy contento de que, al parecer, fuese amiga de Potter.
Esa chica escondía secretos, al igual que el niño que vivió, pero Snape no era un espía por nada. Su especialidad era descubrir secretos.
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- Y bien?
- Si no fuese porque es el mejor día de mi vida, te mataría aquí mismo.
Lise rió alegremente mientras Harry daba vueltas con los brazos extendidos mirando al cielo, a ese hermoso atardecer que nunca se acababa, como cuando eran niños y jugaban.
- Supongo que eso es un bien, entonces.
- Es un más que bien.
- Oh, ya está, se acabó, cuéntame – ordenó Lise – y quiero detalles!
- Debería dejarte con la intriga por engañar a Draco. Por cierto, cómo sabías que iba a pasar algo?
- Te olvidas de que te he visto cuando te pones "cómodo" para leer? Si pareces un anuncio de estos de colonias! Draco no podría resistir eso.
- Eso es jugar sucio, - rió el moreno – ahora ya no te cuento!
- Harryyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy – rogó ella con una cara de perrito mojado a la que era imposible resistirse. Harry rió.
- Bueno, Draco vino y se me quedó mirando, y merlín, nunca me habían mirado así – suspiró él.
- Y te besó!
- Sí.
- Y?
- Y?
- MORGANA! Hay que sacarte las cosas con sacacorchos!! – se impacientaba ella, mientras Harry se reía, haciéndola rabiar – Cómo fue?
- Uff – la cara de ensoñación del moreno lo decía todo..
- Jooooo, me das envidia.
