Hola!

Aquí estoy de nuevo, tal vez tarde un rato en subir más :S pero la verdad, como que la inspiración se me escapó, XD y tengo que ir a atraparla de nuevo... jejejejejje

*-* muchas gracias por sus comentarios, se me ha ocurrido algo... jejejeje...

Diosa Luna: Gracias por leer y tu comentario. XD resistirse a hacerle travesuras a los hermanos menores es una misión casi imposible jajajaja... pero siempre tendrán la revancha jajajajaja.... Es parte del amor de hermanos jajajaja... Gracias por contar lo de tu hermano... XD eso me da una idea divertida, jajaja... tal vez... jajajjaja

Antano: Gracias por tu comentario... jejejejjee... La verdad, eso de un dios del tiempo, jamás se me ocurrió :p jejejejje... Aquí parte de los invitados....

Bueno, hasta pronto, gracias por leer y a todos los que leen XD

Hora del Té…

Dante esperó un momento, antes de aventurarse escapar. Abrió un poco la puerta, se asomó afuera, al ver el pasillo desolado, avanzó con cuidado al dirigirse a la salida. Vergil estaba en la cocina, preparando algunos emparedados. En la puerta principal, Lady observa un momento la casa, le parece un monstruo en forma de mansión, el cual ansía por devorar todo lo que esté cerca; se dispone a entrar.

El cazador se esconde tras una armadura al ver pasar a su hermano. Vergil carga una mesa enorme como si fuera una pluma ligera. Dante piensa al verlo alejarse:

— Jamás imaginé que tuviera esos gustos. —

Lady brinca la cerca, se adentra al jardín al cuidarse de cualquier trampa que pudiera haber ahí. Dante llega a la puerta, pero una nube de vampiros aparece ante él, al hacerlo gritar e ir hacia el lado contrario. El cazador corre tanto como sus pequeñas piernas se lo permiten, mientras una voluptuosa peligrosa va tras él.

El grito hace que Lady se apresura a entrar y Vergil corra a buscar a su hermano. Dante termina su carrera al toparse de frente con algo y caer de sentó; eleva su mirada al encontrar a Vergil. Nevan se detiene, espera lo peor, pero lo que pasa le parece más aterrador; el mayor de los Sparda le da la bienvenida al invitarla a pasar al jardín.

Dante cree que ha entrado a una dimensión desconocida, donde le han lavado el cerebro a su hermano. Para la sorpresa del cazador, que iba colgado del cinturón, el jardín se veía hermoso, tal y como su madre lo tenía en los buenos tiempos, bajo un árbol frondoso estaba una mesa, rodeada de sillas, con los puestos listos y una tetera al centro; aquello le recuerda algo, pero no sabía qué.

Lady abre la puerta, se asegura de no caer en una trampa, entra al seguir esperando monstruos, hechizos algo, pero pareciera que no hay nada. Pronto se casa, así que decide ir de la manera más despreocupada. Ve a Vergil que corre hacia ella, con una gran sonrisa, duda por un momento que sea él. Él llega frente a ella, le sonríe, la toma de la mano al decirle:

— Te estamos esperando. —

Ella comienza a hacer miles de teorías sobre el comportamiento de Vergil, hasta cree que los extraterrestres le han implantado un chip. Corren por el pasillo, todo parece oscuro y normal, hasta que llegan al jardín, entonces no sabe si maravillarse o salir corriendo, es un lugar hermoso, muy distante a los gustos que Vergil había demostrado.

Nevan, Trish, Morrison, Patty y Dante en una sillita especial están sentados a la mesa. El cazador ya ha iniciado a devorar los pastelillos. Ahí está el asiento que ha sido dispuesto para ella. Ella pregunta son dar crédito a aquello:

— ¿Qué significa esto? — Vergil se sienta, toma una taza, comienza a servir al comentar de manera despreocupada:

— Sólo quiero conocer a los amigos de mi hermano. — Dante cruza sus brazos sobre su pecho al reprochar con indignación:

— ¿Cuado te peocupo? — Vergil lo ignora. — Tiemple me glitas, me pegas. Bo es malo comigo. — Vergil voltea a verlo, le manda una mirada de advertencia; la cual. Dante ignora. — Bo es un amagado. —

Vergil hace un disimulado movimiento y Dante comienza a ver millares de bichos subir por sus pies. El cazador comienza a llorar al pedir que se los quiten. Nevan que es la más cercana y la más rápida, le gana a las otras y carga al pequeño, lo consuela al aproximarlo a su cálido y suave pecho. Trish enarca su ceja derecha, sabe que Vergil trama algo.

Lady toma asiento, pone sus codos sobre la mesa, entrelaza sus dedos, sonríe de manera provocativa a Vergil, su instinto de mujer le indica que el adolescente quiere algo con ella, lo atribuye a la situación; pero Vergil es lindo, no la mató cuando pudo, aunque Dante la salvó varias ocasiones de morir, es un niño grande además de un desobligado dormilón, devorador de pizzas.

Vergil al ver la indirecta de la cazadora, traga saliva con dificultad, decide clavar su vista en la mesa, esconde el rubor de sus mejillas, esa mujer, desde el primer momento que la vio le atrajo, es fuerte, bonita, inteligente y osada, algo tonta en ocasiones a su parecer.

Trish sonríe para si al notar ese juego entre Lady y Vergil, suelta una pequeña risilla, mira con el rabillo de su ojo a Nevan, al pensar que el duelo será entre ella y la vampiresa.

Nevan se sienta con Dante en su regazo. Vergil comienza a servir, sonríe de manera feliz, cosa que extraña a los presentes. La vampiresa pregunta al pequeño al pasar su mano por la nariz del pequeño:

— ¿Quién es la más bonita?… — Dante responde al cruzar los brazos y responde sin pensar:

— Las tles. — Trish insiste:

— ¿Cuál te gusta más? — Él niño hace de conocimiento de todos lo que opina en ese momento.

— Las tles. — Lady cuestiona con alegría:

— No podrías quedarte con las tres. Si tuvieras que elegir a una a cual elegirías. — El cazador confirma lo que dijo:

— No impota…. — Trish pregunta al quitarle la palabra a Nevan:

— ¿Qué es lo que no te gusta de cada una?… — Dante la señala al decirle:

— Das miedo… — Su rostro se desencaja, tiene ganas de que ya sea mayor para reclamarle. Señala a Lady. — Tú coblas y glitas… — Lady cruza los brazos al borrar su sonrisa. Señala a Nevan al comentar. — Hueles dado… —

Nevan es la única que parece tomarlo con alegría, pues ríe divertida. De pronto entra corriendo un singular sujeto, de cara blanca, vestido como un arlequín. Lady se estremeció al verlo, le recordaba al maniático de de su padre, incluso Dante aplaudió al gritar:

— ¡CHETE!… ¡CHETE!… —

El arlequín se aproxima, sonríe al hacer una reverencia, parece que es mudo, sólo hace ademanes, brinca, sonríe, parece alguien divertido. Lady desconfía de ese sujeto. Vergil le ofrece un lugar en la mesa, el arlequín se sienta de buena gana al disfrutar de los pastelillos, sonríe un tanto infantil. Trish voltea a ver a Dante y luego al recién llegado, ambos tienen un gesto similar. Lady interroga al ver a Vergil, quien ha terminado de servir el té:

— ¿Quién es éste?… — Señala al arlequín. — ¿Es un demonio?… — Vergil deja de tomar el té, responde como si aquello fuera lo más normal del universo:

— Claro que es un demonio. Es un arlequín, ¿no lo ves?… — Lady enarca su ceja derecha, esa respuesta le pareció muy adolescente. —

Nevan suelta a Dante, pues, el pequeño quería correr. El cazador comienza a jugar en el jardín, como cualquier niño lo haría. El arlequín salta de su asiento con gracia, va con Dante para jugar un rato. Trish deja el pastelillo que estaba comiendo sobre el plato, cuestiona con una sonrisa:

— Tengo entendido que no te relacionas con sujetos buenos. ¿Qué traes con ese arlequín?… — Vergil comenta sin inmutarse:

— Tengo relación con Dante y ustedes no lo consideran un mal sujeto. — Nevan suelta una risilla traviesa, Vergil sigue siendo como recuerda. — No les incumbe lo que traigo en mente. — Nevan interviene en la plática:

— Cariño, no seas tan rudo con las chicas. — Voltea a ver a Dante, que juega a la persecución con el arlequín. — Dante se divierte con ese sujeto.

Vergil voltea a ver al arlequín, no le agrada lo que ve, pues se está portando más amable de lo normal. Comienza a vigilarlo, pues no confía en ese demonio. Lady voltea a ver al cazador, sonríe al verlo tan feliz. Trish observa un poco, pero no le parece normal lo que ocurre. Lady comenta:

— Es un lugar agradable.

— No soy alguien desagradable. — Las chicas ríen. Nevan comenta antes de tomar un poco de té:

— Eres un terroncito de azúcar… incluso de niño. —

Vergil agacha su mirada, no quieren que noten sus chapitas, pues está avergonzado, no por el comentario, sino por las cosas que hizo desde que comenzó a rejuvenecer. Las damas ríen de nuevo. Lady saca su celular, busca algo con una enorme sonrisa, recarga su codo derecho sobre la mesa y su mentón sobre su mano; se comienza a escuchar la voz de dos niños cantando pimpón. Trish se aproxima al igual que Nevan, entonces ven a los gemelitos cantando con singular alegría. Vergil se levanta de la mesa rojo como un tomate, le grita a Lady:

— ¡DIJISTE QUE LO BORRARIAS! — La cazadora le guiña el ojo, al regalarle una sonrisa traviesa, le responde:

— Lo borré, pero hice algunas copias. —

Trish y Nevan estás enternecidas por lo genial que se ven ambos gemelitos. Lady le da el teléfono a la rubia, se levanta al caminar hacia Vergil, se aproxima al comentarle de manera provocativa:

— Sería una pena perder aquel momento… ambos se veían tan lindos. — Vergil piensa:

— Al menos no tiene algo más bochornoso. — Cruza sus brazos al decir de manera determinada. — Una promesa es una promesa. —

Lady levanta sus brazos, suspira al bajarlos, va por su teléfono, se lo quita a Trish haciendo que las otras dos féminas exclamen de descontento. Se detiene frente a Vergil y borra el archivo. Dice con falso enojo:

— Lo hice, ¿ves? —

Vergil sonríe complacido, sin saber que Trish tiene también los videos, además hicieron un DVD con todos los momentos de los gemelitos Sparda. Lady piensa:

— Si supieras… —

Trish se percata de algo. Dante está jugando felizmente con el arlequín, pero el cazador, no ha tenido tantos cambios de personalidad como Vergil. El Dante que conoce, es infantil, tal vez ahora lo sea más, pero le agrada jugar y enfrentarse con demonios que le diviertan. Nevan saca sus alas, al dirigirse hacia el arlequín que está sujetando a Dante con la intención de llevarlo.

Vergil voltea al ver aquello, corre hacia su hermano. Lady dispara. Trish lanza un rayo intentando no herir a su amigo. Nevan saca sus garras, pero antes de alcanzarlo un campo de energía la detiene y el arlequín desaparece al hacer una reverencia.

Vergil hace un conjuro rápido, hace aparecer al demonio; pero el arlequín trata de volar. Nevan va hacia él con mayor velocidad, lo ataca con una nube de murciélagos. El sujeto suelta al niño, quien caen con velocidad. Trish salta para tomarlo, mientras Lady dispara y Vergil regresa al arlequín por donde vino.

Todos se aproximan a la rubia, quien sostiene al pequeño. Lady voltea a ver a Vergil, comenta al verlo:

— Creciste. —

Vergil voltea a verse, la ropa le queda un poco pequeña. Su alegría se disipa al recordar lo que pasó la ocasión anterior. Se apresura a ver a su hermanito, quien está entre los brazos de la rubia. Todas se han quedado en silencio, pues el cazador es un pequeño de menos de un año. El niño comienza a llorar después de la sorpresa de caer de tan alto. Trish trata de arrullarlo, pero se pone nerviosa. Vergil se aproxima, le quita a Dante, lo toma de los costados al observarlo.

Dante se calma, tiene sus ojitos llorosos, observa a su hermano, parece sorprendido, mientras él se siente extraño. Vergil observa al bebé que tiene entre sus manos, es suavecito, cálido, luce frágil, además sus lagrimitas aún ruedan por sus mejillas, sabe que trata de calmarse. Los pantalones de Dante caen, al dejarlo sólo con la camisa que le queda cubre hasta los pies. El cazador trata de decir algo, pero de su boca sólo salen balbuceos. Vergil dice en tono decidido:

— Yo cuidaré de ti… — Cosa que le parece tierno a todas las féminas presentes.

Vergil decide dar por terminada la reunión, al menos tomar té y entran a la mansión. En otro lugar, el arlequín, se detiene frente a una sombra al decir:

— Hice lo que me ordenó… —

El eco de dos teléfonos celulares, resuena en la estancia. Lady y Trish responde, se trata de trabajo, podían dejarlo pero varios humanos morirían, además Vergil se encargará de Dante y Nevan está con ellos. Las chicas se despiden de los chicos al prometer regresar lo antes posible. Al cerrarse la puerta, Nevan informa a Vergil:

— Cariño, debo irme también… — Vergil guarda silencio. — No puedo durar mucho tiempo en este mundo, si Dante está así. Regresaré cuando pueda terroncito de azúcar… — Le da un beso en la mejilla a Dante antes de desaparecer entre una nube de murciélagos.

Vergil mira a su hermanito al comentarle:

— Nos dejaron solos… — Dante asiente antes de tomar el dedo de su hermano y morderlo con los pocos dientes que tiene en ese momento. Aquello no le parece divertido a Vergil, quien retira su mano de las fauces de su hermanito. Vergil mira a su hermano, le pregunta. — ¿Qué haremos?… —

Dante no tiene idea ni qué harán o qué pasa, sólo siente comezón en las encías, mucha, tanta que si pudiera se comería un edificio. Le parece todo extraño, como si hubiera pasado a alguna dimensión diferente. Siente algo raro su cuerpo, un poco torpe, con movimientos poco coordinados. Además ve a Vergil desde una perspectiva diferente. Intenta hablar, pero no escucha su voz, sólo percibe el balbuceo de un bebé; comienza a pesar lo peor. Su pánico se acrecienta cuando Vergil le sonríe al decirle:

— Todo estará bien… — Dante trata de gritar pero sólo se escucha el alarido de un bebé.

Vergil trata de reconfortar a su hermano, decide llevarlo a su habitación, no tiene idea qué hacer, todo se está poniendo tan raro que no le agrada, definitivamente no le agrada nada nadita.