Capítulo 14) Entre Dragones, Parte 1: Hogar, dulce hogar.
Al dejar de ser fugitivos de la ley, Rhaegar y yo pasábamos gran parte del tiempo juntos, tanto era, que su presencia se fue haciendo costumbre en casa, hasta tal punto donde madre llegaba a preguntar más por el que por sus propios hijos.
Cierto día, durante los segundos exámenes del curso, nos reunimos (Brienne, Bronn, Renly, Jaime, Loras, Tormund, Oberyn, Rhaegar y yo) después de la escuela para terminar un proyecto que era gran parte de la calificación de este periodo. Nos encontrábamos en la sala de estar de mi casa realizándolo entre canciones y risas, cuando una de esas canciones tenía una letra algo romántica y comencé a cantarla viendo a Rhaegar, el cual sonrió para después besarnos, pero algo me distrajo.
-¿Quién cambió la canción?- Giré buscando al culpable, el cual no se ocultó.
-¿Ya acabaste o te esperamos?- Dijo Bronn fingiendo molestia. –Uff, escucha esta- Dijo cambiando la canción una vez más.- Esa si es una buena canción-
-¡Uy! Que lastima- Dije cambiándola.
-Amigos, no quiero distraerlos de su precioso pleito, pero ¿Podemos hacer el proyecto?- Dijo Brienne.
-De acuerdo, buscaré las tablas- Dijo Rhaegar.
-Por favor, tengo cosas que hacer por la noche y no pienso estar aquí para después- Dijo Oberyn.
-¿Cosas que hacer por la noche?- Preguntó Loras extrañado.
-Algunos se divierten más que otros- Respondió Tormund dando una palmada a Loras.
-Por favor- Dijo Renly molesto –A nadie le importa con que chica te iras esta noche, ¿podemos centrarnos?- Dijo tomando un libro.
-¿Qué te pasa?, a mi si me interesa- Dijo Bronn eufórico -¿Quién es, Shae?-
-A mí también, ¿A dónde iras?- Dijo Tormund.
-Pregunten a Lyanna- Respondió Oberyn riendo, mientras yo buscaba las tablas junto con Rhaegar.
-¿Qué?- Preguntó Loras extrañado –Vaya que esa si es una relación abierta-
-Fuertes declaraciones- Dijo Bronn riendo.
-¿De qué hablan?- Dijo Rhaegar al ver que todos me miraban.
-Ignóralos- Dije.
-Rhaegar- Dijo Bronn imitando que sostenía un micrófono -¿Qué opinas del hecho de que se llevaran a tu chica esta noche?-
-¿Qué?- Preguntó Rhaegar asombrado, viéndome.
-Yo no iré a ningún lado - Respondí tranquilamente –En la tabla I7 tenemos la presión- Dije levantando la mirada, para darme cuenta que era el centro de atención -¿Qué?- Pregunté.
-¿Por qué debemos preguntarle a ella en todo caso?- Preguntó Loras a Oberyn.
-¿Seguimos con eso?- Dije dándome cuenta –Hoy es la primera carrera callejera del año, es todo, es ahí a donde irá Oberyn- Respondí riendo, para que todos los demás dijeran un simple "Ah"
-Deberías ir, después de todo, tienes una racha que mantener- Dijo Oberyn sonriendo.
-Luego, cuando no tengamos que calcular un generador de vapor- Respondí centrada de nuevo a las tablas –Ahora, ¿alguien puede buscar modelo y capacidad?-Supliqué.
Todo el mundo comenzó a trabajar arduamente, a excepción de Bronn, el cual únicamente se encargaba de la música.
-¿Una racha?- Preguntó Rhaegar en voz baja.
-Te lo explico luego- Respondí sonriendo.
Estuvimos toda la tarde, con el proyecto, hasta que la noche cayó, por suerte para Oberyn habíamos terminado. Todo el mundo salió de casa, a excepción de Rhaegar, el cual permaneció unos minutos más.
Reíamos de lo lindo en la sala de estar, al yo contar de esa "racha", cuando después de un muy gracioso acontecimiento, soltamos una gran carcajada, la cual nos dejó sin aire. Todo fue silenció unos segundos después.
-Lyanna- Dijo Rhaegar seriamente.
-¿Qué sucede?- Pregunté asustada, viéndolo fijamente.
-Hay algo de lo que quería hablarte- Dijo con la misma seriedad de la frase anterior.
¡Madre mía! ¿Qué será eso que hace que se comporte de esta manera?, Obviamente pensé lo peor del cuento, mis manos se helaron y mi corazón comenzó a mil por hora.
-¿Estas bien?- Preguntó Rhaegar preocupado después de tomar una de mis manos.
-¿Qué era lo que querías decirme?- Pregunté consternada. -¿Es muy malo?, te juro que no lo vuelvo a hacer, perdóname-
-¿De qué hablas?- Preguntó Rhaegar riendo.
-Creí que había hecho algo que te disgustó-Respondí extrañada.
-Nada de eso- Dijo el riendo –Quería pedirte que me acompañaras a la boda de mi prima Daenerys, ¿Podrías?-
-Es eso- Dije dando un gran suspiro –Por supuesto, adoro las bodas, ya sabes bailar, comer y todas esas cosas- Dije sonriendo.
-Perfecto, será durante las vacaciones de la conquista- Dijo Rhaegar sonriendo.
Las vacaciones de la conquista, son esos hermosos tres días durante los cuales las clases quedan canceladas para "celebrar" como conquistaron al país, ¿Poético no?
-Hay otro detalle- Dijo Rhaegar temeroso.
-¿Qué?- Pregunté borrando esa sonrisa.
-Descuida, no hay… Mucho de qué preocuparse- Dijo Sonriendo hermosamente –Mi padre quiere conocerte-
-¿Tu padre?- Pregunté atónita.
-Sí, esta asombrado de que sonría más de tres veces por día y quiere saber la razón-
-¿Eso quiere decir que estoy haciendo las cosas bien?- Pregunté sonriendo.
-De maravilla- Respondió sonriendo -¿Entonces iras?-
-Si no muero de nervios antes, iré- Respondí suspirando.
-Tranquila, te adoraran-
La fecha de la dichosa cena tenía lugar el sábado de la siguiente semana, justo después del último examen, así es justo donde me veo más demacrada. Pero como todo en esta vida, terminé olvidándola por completo.
-¿Estas lista para mañana?- Preguntó Rhaegar mientras nos dirigíamos, junto con Brienne a la salida.
-¿Mañana?- Pregunté extrañada.
-Sí, la cena- Dijo Rhaegar haciéndome recordar, de momento me asuste al recordarlo, pero no permitiría que Rhaegar notara que lo había olvidado.
-Claro, la cena- Respondí lo más segura que pude –Sí, estoy preparada-
-Excelente, pasaré por ti… ¿7:30, te parece adecuado?- Preguntó él.
-Por supuesto- Dije tranquilamente.
-Bien-
Rhaegar tuvo que retirarse, ya que sus hermanos esperaban, mientras que los míos no aparecían por ningún lado, pero me quede con Brienne, la cual se llevó la peor parte cuando Rhaegar desapareció de mi vista.
-¡Qué lindo!, iras a cenar a su…- Decía Brienne encantada, cuando la interrumpí al tomarla de los brazos.
-Eso no tiene nada de lindo- Dije completamente consumida por los nervios –Será la primera vez que conozca a su padre y a sus hermanos- Dije nerviosa.
-¿Entonces es la primera vez que iras a su casa?- Preguntó Brienne.
-No precisamente- Respondí riendo –Digamos que es la primera vez que realmente veré la casa- Dije pícaramente.
-¡Lyanna Stark!- Dijo Brienne asombrada.
-¿Lo ves?- Dije preocupada -¿Con que rostro veré a su padre a los ojos?- Dije histérica –Además no tengo ni idea que usar, creo que moriré de los nervios- Dije exhalando rápidamente.
-Stark, contrólate- Dijo Brienne tomándome por los hombros –Nadie ha muerto por una cena-
-¿De veras?- Dije sarcástica.
-Sabes a lo que me refiero- Dijo Brienne seriamente –Además, los adultos te adoran, no veo porque esta deba ser la excepción-
-Tienes razón- Dije tratando de calmar mis nervios.
-Y por lo que debes usar, vamos a tu casa y te ayudaré con eso-
Después de comer, Brienne y yo entramos a mi habitación, donde literalmente saqueamos mi armario, hasta encontrar tres finalistas.
-¿Qué opinamos de este?- Pregunté con un vestido verde, con mangas y cuello alto.
-Opino que morirás de calor si lo usas- Dijo Brienne.
-Es cierto- Dije tomando una hoja para usarla como abanico –Siguiente-
Cambie el vestido verde por uno rojo hermoso, el cual era mi favorito para el momento.
-Adoro este, ¿Qué tal?- Pregunté sonriendo.
-Muy lindo, deberías usar ese-
-Decidido, lo hare- Dije dando una vuelta.
-Aunque aún me gusta más el de Ovejitas- Dijo Brienne bromeando de uno de mis atuendos de baile.
-A sí, claro- Dije burlándome -¿Por qué no llegó a la cena con el traje de policía?, será una mejor idea- Dije sarcásticamente.
Entre bromas y comentarios como "Te comerán viva los dragones" de parte de mis hermanos, llegó la dichosa hora de la cena y con ella, Rhaegar a mi casa. Terminaba de alistarme cuando escuche la puerta de la entrada abrirse.
-Rhaegar, pasa- Escuche a lo lejos decir a Madre -¿Qué planes tienen que tienes a mi pobre niña muerta de los nervios?-
Gracias Madre, gracias por acusarme de estar muriendo por dentro.
-NO TARDO, SOLO UN SEGUNDO- Grite desde mi habitación.
-Únicamente cenaremos con mi familia- Respondía Rhaegar a Madre-¿Realmente está muy nerviosa?, le he dicho que no tiene por qué preocuparse-
Por favor Catelyn no contestes.
-¿Nerviosa?- Dijo Theon uniéndose a la conversación a lo lejos –Estuvo toda la tarde mordiéndose las uñas con esa mirada perdida en el infinito, ya sabes la clásica de ella-
Gracias Theon, tu comentario era lo único que faltaba. Y aunque aún me faltaban detalles en mi maquillaje, decidí tomar los faltantes y acabar de camino.
-Gracias por decir mis más profundos secretos familia- Dije apareciendo en la sala-¿Nos vamos?- Pregunté sonriendo a Rhaegar.
-Vamos- Dijo levantándose y tomando mi mano.
Los nervios traicioneros, más el movimiento del auto no hacían fácil terminar mi maquillaje.
-Deja de temblar Lyanna- Me dije en voz baja.
-¿Qué?- Preguntó Rhaegar al escuchar el murmullo.
-Nada- Dije disimulando –Solo que… el auto se mueve mucho- Dije como coartada.
-Claro, el auto- Dijo Rhaegar sarcásticamente –Debes estar tranquila, no tienes nada que temer-
-¿Nada que temer?- Dije dejando de lado todo -¿Qué sucede si no les agrado, te recuerdo la última vez que la familia se metió en todo esto?-
-Claro que les agradaras-Dijo con una leve risita –A decir verdad, te admiran…-
-¿Qué?- Pregunté incrédula –Eso es imposible, ni siquiera yo me admiro, no tengo nada de admirable-
-¡Por los Dioses Lyanna!- Dijo levantando la voz –Eres la mujer más maravillosa que conozco- Dijo al detener el auto frente a su casa –Hermosa, Inteligente, Carismática, Amorosa, Competitiva, ¿Tengo que seguir?- Dijo Sonriendo dándome esa mirada que me hace derretir.
Baje la mirada sonrojada, para recibir un beso en mi mejilla.
-¿Llegamos?- Dije preocupada, al levantar la mirada.
-Llego el momento- Dijo Rhaegar saliendo del auto.
Rápidamente me coloque la pintura de labios lo mejor que pude, Antes de que Rhaegar llegara a darme la mano para ayudarme a bajar del auto. Recordando a los padres de mis amigos, tuve varias imágenes de cómo podría ser el padre de Rhaegar y no eran nada buenas. Comencemos por el padre de Oberyn, aunque hoy en día, llevo una muy buena relación con su familia, la primera vez que lo vi, realmente me aterre, era un hombre que imponía mucho respeto y miedo. Siguiendo con mis amigos, no podemos dejar de lado al padre de Brienne, el solo había sacado adelante a su familia y eso era de admirar y aunque es muy simpático, pero si algo le molesta, es para salir corriendo de ahí, como dejar de lado a Tywin Lannister, Padre de Jaime, él sí que impone respeto, si vas en su camino, mejor apártate, porque no será una buena mirada la que te dé y desgraciadamente, esa era la impresión que esperaba del Padre de Rhaegar.
Caminábamos hacia la entrada de la mano, yo con la mano gélida y el corazón agitado, tanto que poco falto para desmayarme, cuando la puerta de la entrada se abrió de par en Par.
-¡Niña!- Dijo Un hombre de cabello platinado y una gran sonrisa familiar –Eres la imagen de los nervios, Mírate, cálmate un poco y dedícame una sonrisa- Dijo tomando mi mano, Para yo hacer lo que me decía -¿Pero dónde están mis modales? Aegon Targaryen-
Su saludo había sido tan cálido que mis nervios desaparecieron casi de inmediato.
-Lyanna Stark- Dije estrechando su mano.
-Pero si eso ya lo sabíamos querida- Dijo tomándome del brazo para entra a la casa –Escuchamos maravillas de ti, pero vamos dentro, pongámonos cómodos y cuéntanos más de esas maravillas-
-Espero no decepcionarlo- Dije sonriendo camino a la sala.
-Mientras esa sonrisa se mantenga en su rostro, no lo harás- Dijo Apuntando hacia Rhaegar. –Ve por tus hermanos y por Nan- Dijo a Rhaegar, el cual partió a su búsqueda.
-Pero si yo ya esto aquí- Dijo una mujer mayor que llegaba detrás de Aegon.
-Excelso, Nan, quiero presentarte a- Dijo Aegon ayudando a la mujer a bajar los pequeños escalones que llevan a la sala de estar -…Lyanna Stark-
-Es un placer- Dije sonriendo estirando la mano hacia la mujer.
-Por fin sé a dónde se van mis más hermosas flores del jardín- Dijo sonriéndome –Rhaegar siempre llega a preguntarme por unas bellas rosas invernales, la primera vez estuvo buscando por toda la ciudad, sin saber que crecían en el jardín-
-Siempre son hermosas- Dije a la mujer.
-No tanto como tu niña, ahora comprendo porque siempre sonríe- Dijo viendo a Aegon, refiriéndose a Rhaegar.
Cuando me preparaba para devolver el cumplido, un alboroto que venía bajando de las escaleras me interrumpió.
-¿Qué cenaremos?, Huele exquisito- Dijo uno de los hermanos Targaryen, llegando a la sala de estar.
Al estar los tres de frente, pude ver por primera vez las similitudes y las grandes diferencias entre los tres, dejando en claro que había hecho la elección correcta. Al ver a Rhaegar de regreso, ingenuamente sonreí.
-Espero que esa sonrisa sea para mí- Dijo, el que después me enteré, era Viserys.
-Por supuesto- Dije de inmediato con una leve risita –Ya nos habíamos visto, pero… Soy Lyanna- Dije estirando mi mano frente a él.
-Tenías razón cuando decías que era directa- Dijo Viserys a Rhaegar. –Viserys- Dijo dándole la mano.
-Supongo que tú eres Aerys- Dije al otro de los hermanos.
-¿Cómo lo sabes?- Preguntó este último.
-Soy bruja- Dije bromistamente –Mentira, Rhaegar me habló de ustedes-
-Espero que sean cosas buenas-
-Todo el tiempo- Dije sonriendo.
Cuando toda la familia se acomodó sobre los sillones y sillas, comencé a enterarme de varias cosas de ellos, pero al igual ellos de mí, ya que comenzó el temido cuestionario.
-Cuéntame de ti Lyanna- Dijo Aegon sonriendo -¿Qué haces en tus tiempos libres?-
Creo que pensar en el limbo, emborracharme y dormir no era las respuestas que se esperaban, así que por ahora debía ser una dama.
-Todo depende de cuánto tiempo tengo- Dije tranquilamente –Comúnmente, tomo algún libro y lo hojeo, otras veces, escucho música y bailo al ritmo, otras veces con mis hermanos-
-¿Practicas algún deporte?- Preguntó Aegon.
-Ninguno a la totalidad- Respondí, vaya eso de hablar refinadamente era más difícil que una entrevista de trabajo.
-Imagina si lo hicieras- Dijo Viserys riendo –Aun así nos ganaste en la competencia-
-¿Fuiste tú?- Preguntó Aegon asombrado.
-Sí- Respondí asombrada.
-Quede completamente impactado- Dijo Aegon – ¡Vaya!-
-Ustedes también estuvieron espectaculares chicos- Dije viendo a los tres hermanos.
-Permíteme ver si entendí- Dijo Aegon haciendo énfasis – ¿Ganaste la competencia, eres aficionada a la lectura, bailas, y estudias ingeniaría mecánica?- Preguntó impactado.
-Y es muy buena- Dijo Rhaegar.
-No es para exagerar- Dije sonrojada –Pero… si hago todo eso- Respondí con sonrisa de nervios.
-Maravilloso- Respondió Aegon sonriendo.
-¿Hay algo que hagas mal Lyanna?- Preguntó Aerys bromistamente.
-Las finanzas no son lo mío y mi Valyriano es pésimo- Dije riendo.
-Punto a nuestro favor- Dijo Viserys -¿Todos recuerdan las clases de Alto Valyrio cierto?- Dijo a sus hermanos.
-Valar Morghulis- Respondió Aerys.
-Valar Dohaeris- Respondí –Eso hasta yo lo sé- Dije riendo.
-Esa todo el mundo lo sabe- Dijo Viserys –Perdónalo, es el que menos aprendió- Dijo Burlándose de su hermano.
-La cena esta lista- Dijo Nan llegando de la cocina.
-Vamos querida, quiero escuchar más de esa fascinante vida que llevas- Me dijo Aegon dándome el brazo para caminar a su lado. La cena se sirvió tan exquisita, que de no ser penosa, habría pedido otra ración.
-¿Tus padres son nativos de la ciudad?- Preguntó mientras comíamos el postre.
-No- Respondí –Mi madre nacida y criada en Riverrun- Dije tomando un sorbo de té–Mi padre, por otro lado, nació en Winterfell en el norte- Dije sonriendo.
-Eso lo explica- Dijo Aegon viéndome fijamente –Tienes mucho del norte en ti-
-Es lo que siempre dice mi padre- Dije con una leve risita –De mi hermano Jon y yo, Robb es otra historia-
-¿Winterfell, Lo conoces?- Preguntó Aerys.
-Sí, es muy lindo- Dije recordando –O es lindo para mí, Tal vez por valor sentimental- Dije bajando la mirada, pero con una sonrisa en el rostro.
-Lo lamento- Dijo Aerys –No quería… Entristecerte-
-No lo hiciste, Simplemente recordé la última vez que fui- Dije levantando la mirada.
Nostalgia, eso era lo que sentía, un hermoso momento recordado, que se convierte en dolor.
-¿Y qué otras partes de Westeros conoces?- Preguntó Viserys.
-Supongo que no tantas como ustedes, según he escuchado- Dije viendo a Rhaegar con una sonrisa.
-No seas modesta- Dijo Rhaegar –Tu familia viaja bastante-
-Tal vez a lo que te refieras, es que no terminarías la lista de tantos que son- Dijo Aegon.
-No son tantos para decir eso- Dije sonrojándome -…Aun-
-Aun, esa actitud me agrada- Dijo Aegon –Dime, ¿Por lo menos conoces Dragonstone?-
-En mi vida lo he visitado dos veces- Respondí con una mueca –Pero he de admitir, que poco recuerdo, era una bebe cuando visitamos-
-Entonces la oportunidad cayó como anillo al dedo- Dijo Viserys, dejándome intrigada.
-Muy cierto, ¿Lista para regresar?- Preguntó Aegon.
-¿Regresar, A dónde?- Pregunté sorprendida.
-A Dragonstone- Dijo Aegon –Rhaegar mencionó que nos acompañarías a la boda-
Mi rostro pintó una mueca de sorpresa e intriga en una sola, mostrándosela a mis anfitriones, los cuales miraron a Rhaegar de inmediato.
-Rhaegar- Dijo Aegon seriamente, haciendo atender a este – ¿No habías dicho que le habías mencionado lo de la boda de tu prima?-
-Lo hice- Respondió Rhaegar –Únicamente olvidé mencionar que sería en Dragonstone-
-Pequeño detalle, ¿No lo crees?- Dijo Viserys burlándose de su hermano.
-Bueno querida, un pena que te enteraras de esta forma que la boda será en Dragonstone- Dijo Aegon viéndome fijamente -¿Tienes algún problema con eso?, Obviamente nosotros cubriremos los gastos del viaje, no tienes de que preocuparte, ¿Pero podrás acompañarnos aun así?-
¿Dragonstone?, ¿Era esto cierto?, eran demasiadas cosas que pensar en un poco tiempo ya que todos esperaban mi respuesta. Tenía que pensar en mis padres, aunque le tenían confianza a Rhaegar, no sabría si era la necesaria para dejar ir tan lejos con su familia. Además teníamos el dilema de la escuela, Mucho menos mis padres aceptarían si intervenía con la escuela. Pero… ya había respondido que iría a la boda, ya me las ingeniare para resolver este rompecabezas, ya saben lo que dice, sobre el camino se levantan la dudas, no podía desperdiciar un viaje pagado.
-Sí- Respondí con una leve sonrisa en el rostro –Claro que iré-
-Magnifico- Dijo Aegon pintando una gran sonrisa – Y por las clases no debes preocuparte, iremos en las vacaciones de la conquista-
-Aquí solo vacacionan del Martes al Jueves padre- Dijo Aerys –El viernes extrañamente si laboran-
-Por un día no creo que haya mayor problema- Dijo Aegon con una risita –Además si todos son tan buenos ingenieros como lo presumen, dudo que tengan inconvenientes- Dijo Viendo a cada uno de los chicos y a mí.
La convivencia continúo por varias horas más, de las cuales cada minuto fue agradable. Al regresar a casa pensaba seriamente como haría para que mis padres accedieran, ahora era un hecho que iría, necesitaba hacer algo al respecto, Seguramente mis hermanos pegarían el grito en el cielo y que hablar de mis padres….
Cada día que más se acercaba la dichosa fecha de partida, le daba más vueltas al asunto sin encontrar una buena razón para que todo el mundo accediera.
Cierta vez, cuando regresaba de la facultad con mis hermanos, llegó a mi mente el asunto, por lo tanto pensé en enfrentarlo de una buena vez. Y sabía que si me echaba a mis hermanos a la bolsa, sería más fácil obtener el permiso de mis padres.
-Chicos- Dije desde el asiento trasero -¿Qué opinan de una boda en Dragonstone?-
Tal vez no escogí las palabras adecuadas, ya que Theon que iba a mi lado me miro perplejo, Jon por su parte giro desde el asiento delantero y me vio fijamente., Supongo que imaginaron lo peor.
-¿Ahora qué hiciste?- Dijo Robb viendo por el espejo retrovisor con una mirada de seriedad.
-Nada- Respondí –Tranquilos no hablo de mi boda- Dije comprendiendo sus miradas -¿Qué clase de mentes tienen?-
-¿Entonces a que se debe que tengas una boda en mente?- Preguntó Jon.
-Bueno…- Dije dudando un segundo –Resulta que he sido solicitada para acompañar a Rhaegar y a su familia a una boda a Dragonstone-
-¿Cuándo?- Preguntó Theon.
-En la conquista- Respondí.
-¿Y cuánto tiempo te iras?- Preguntó Theon una vez más.
-Desde el martes…- Respondí viendo mis pies.
-¿Hasta?-
-…Domingo- Respondí nerviosa.
-Que buenos planes, pero…- Dijo Robb -¿Ya lo hablaste con nuestros padres?-
-…- Apreté mis labios -…No…- Respondí.
-Entonces ve deshaciendo los planes, ya que obviamente los rechazarán- Dijo Theon.
-Además, te dirán algo como "¿Qué hay con las clases del viernes?- Dijo Jon imitando la voz de madre.
-Por eso los necesito hermanitos- Dije sonriendo.
-Oh no, yo no participaré en esto- Dijo Robb riendo.
-Espera, escucha mi plan primero- Dije tomando su hombro –Sabemos que Benjen dará una de sus grandes fiestas y hasta donde sabemos, será el Jueves- Dije chantajeándolos –Por lo cual, todo el mundo tendrá una resaca infernal para el Viernes y ustedes no serán la excepción, así que si convencemos a nuestros padres de que no habrá clases el viernes, todos ganamos- Dije con una gran sonrisa.
-Tienes una mente maquiavélica- Dijo Theon riendo –Pero es un gran plan… me uno- Dijo dándole la mano.
-Esa es la actitud- Dije festejando -¿Y ustedes?- Dije colocándome en medio de los otros dos restantes.
-¿Engañar a padre y madre por una borrachera?- Dijo Jon dudando –No me parece buena idea-
-No lo hagas por tu borrachera, hazlo por mi hermano- Dije sujetándolo por lo hombros.
-No das muchos alientos- Dijo Jon –No lo sé Lyanna, ¿irte toda la semana?, No tengo nada contra tu relación, pero sabemos cómo podemos llegar a ser los hombres-
-Junto lo mismo pensaba- Dijo Robb.
-Chicos- Dije tratando de hacerlos entrar en razón – Es una boda, con su familia, solo eso, no sé qué clase de cosas harán ustedes, pero es solo eso… Boda-
-Dulce niña del verano- Dije Theon -¿Nunca has ido a una boda sola, cierto?-
-Ahh, los detesto- Dije volteando los ojos –Está bien, Conseguiré ese permiso sin su ayuda, suerte con su resaca el viernes- Dije bajando del auto una vez que llegamos.
Después de comer, era el momento de arribar el tema con mis padres, sabía que madre tal vez estaría encantada con la idea, pero padre sería un hueso duro de roer, así que comenzaría con él.
-Padre- Dije sonriéndole, con la voz más linda que pude.
-Dime princesa- Dijo él poniéndome atención.
-Quería comentarte…- Dije lindamente –Rhaegar pidió mi compañía en la boda de su prima-
-Es tan encantador- Dijo Madre sonriendo.
-Suena increíble- Dijo Padre –Dime, ¿Dónde será la boda?-
-Esto es lo complicado- Dije cambiando mi mueca -…Dragonstone…- Dije con una sonrisa forzada.
-Bueno…- Dijo padre viéndome consternada –Es algo… lejano- Dijo Nerviosamente –Será un largo viaje, ¿Volaran supongo?-
-Así es- Respondí –Inclusive su familia insistió en cubrir todos los gastos- Dije sonriendo.
-¿Cuándo será la boda cariño?- Preguntó madre, ya que padre se veía perplejo.
-Será el fin de semana de las vacaciones de la conquista- Dije viéndola alegremente, para dedicar una mirada a mis hermanos y cambiarle en la totalidad –Pero… quieren aprovechar el tiempo durante las vacaciones en familia, saldríamos el Martes al amanecer- Dije viendo mis pies.
-¿Y que hay con las clases?- Preguntó Madre –Siempre habrá clases esos días-
Estuve a punto de hablar, cuando…
-Benditas vacaciones- Dijo Theon –Toda la semana libre, únicamente el lunes habrá clases, ¿No es así?-Dijo viendo a Jon y Robb.
-Así es hermano- Respondió Robb.
-Nada mejor que una semana libre- Dijo Jon sonriendo.
-¿Inclusive el viernes?-Preguntó Padre.
-Viernes libre padre- Respondí sonriendo, al igual que mis hermanos asintieron la cabeza –Entonces… ¿Puedo ir?- Dije sonriendo.
-No lo sé, ¿Qué opinas Cat?- Dijo Padre dudando.
-Es mucho tiempo- Dijo Madre –Pero es un honor que la hayan invitado, debe ir- Respondió madre guiñándome el ojo detrás de padre.
-Es un compromiso- Dijo Padre –De acuerdo Princesa, puedes…ir- Dijo con una sonrisa frustrada.
-Son los mejores- Dije sonriendo –Prometo ser muy cuidadosa y responsable-
-Más te vale- Dijo Robb amenazando -no queremos ninguna sorpresa a tu regreso-
-Lo prometo- Dije riendo.
Tenía el consentimiento, tenía las ganas y la invitación, todo pintaba para ser las mejores vacaciones de la vida.
Al alistar mi maleta, consideré un vestido digno para la ocasión, pero al parecer, nunca eh asistido a una boda en la playa, ya que no encontré nada adecuado, solo un vestido suelto rosado, que era lo más parecido a un vestido de playa.
Justo un día antes de partir, Rhaegar recibió una llamada de su prima Daenerys, donde le rogó llevar una corbata turquesa, ya que todos sus primos la llevarían y dado que él no cuanta con este accesorio, me pidió acompañarlo para conseguir la bendita corbata.
Caminábamos por los pabellones de una plaza en su búsqueda, cuando finalmente encontramos una tienda de etiqueta. En su interior había más corbatas de las que había visto en mi vida, desgraciadamente, solo unas cuantas turquesas. Después de examinar toda la tienda, encontramos las únicas 5 existentes.
-Me agrada esta- Dijo Rhaegar con una en sus manos.
-Es muy linda- Dije a su lado.
-Pero no lo sé…- Dijo torciendo los labios –Tiene algo que no…-
-Bueno…- Dije tratando de comprenderlo – y… ¿Qué hay con esta?- Dije tomando otra.
-En acabado no me agrada- Respondió.
-De acuerdo, ¿Qué hay con aquella?- Dije.
-No se parece nada al tono de la de mis hermanos-
¡Dioses!, esto era más complicado que comprar con una chica, pero no era la excepción, ya que esto era cada vez que compraba con mis hermanos, ellos tardaban HORAS escogiendo prendas de ropa para, para llevarse la primera que vieron, así que supuse que esto sucedería esta vez. Dejé a Rhaegar admirando las dichosas corbatas, mientras yo caminaba por la tienda, buscando una forma de no morir de aburriendo.
Llegue al fondo de la tienda, donde había un espejo y un ligero escalón para admirar lo que llevas puesto. A su lado se encontraba un perchero con varios sombreros de copa, tomaba uno y veía como me lucía.
Después de varios minutos de juguetear con los sombreros y un bastón, además de murmurar las canciones de ambiente, posé mi vista en el fondo del reflejo, donde Rhaegar me veía con una linda sonrisa.
-¿Qué haces?- Preguntó dulcemente.
-Seré uno de esos tipos ricachones de sociedad- Dije acercándome con el sombrero y bastón, haciéndolo sonreír
-Lamento tardar tanto- Dijo tomando el sombrero haciendo caer mi cabello sobre mis hombros –Sé que estas exhausta-
-Solo un…- Dije con una mueca de sufrimiento – No, descuida, tómate tu tiempo- Dije sonriéndole.
-Hagamos esto más rápido- Dijo tomando mi mano -¿Cuál llevarías tú?- Preguntó.
-No seré yo quien la usara, no sería justo- Dije riendo.
-¿Tienes vestido?- Preguntó.
-Si…- Dije dudando y con algo de desagrado en la respuesta.
-Eso no me suena a un sí- Dijo el riendo.
-No es como que me agradé mucho, es… rosado- Dije con desagrado. –Pero es lo más parecido a un vestido para la ocasión que tenía-
-Hagamos un trato, tú escoge la corbata y yo el vestido-
-¿Y si no te gusta la corbata?-Dije.
-¿Te preocupa más la corbata que el vestido?- Dijo él extrañado –Confió en tu buen gusto, anda, escoge-
Después de admirar unos segundos más las corbatas hice mi elección.
-Esta- Dije tomándola en manos, que casualmente era la primera que habíamos seleccionado.
-Excelente elección- Dijo Rhaegar sonriendo.
Después del drama con las corbatas, nos dirigimos a una tienda de vestidos grandísima, pero con lindos diseños. Juré en mi mente que no tardaría mil años en escoger el dichoso vestido.
Después de hacer cumplir la promesa, Envié a Rhaegar a recorrer la tienda en búsqueda de él vestido indicado, pero que error el mío. Después de alrededor de un cuarto de hora, regresó con al menos 10 opciones.
-¡Vaya!- Dije levantándome para ver las propuestas –Son… muchos-
-Sí, tomé todos los turquesas que encontré-
-¿Es una broma?- Dije asombrada –Bien descartemos los imposibles-
-¿A qué te refieres con imposibles?-Preguntó sorprendido.
-Bueno… Esto nunca me quedará- Dije tomando el primero.
-¿De qué hablas?, claro que entraras es eso- Dijo Riendo.
-Créeme, yo sé lo que tengo- Dije pasando los otros vestidos –Y sé dónde no van a entrar…-
Después de descartar algunos… horrendos, quedamos con 3 opciones, que serían dos de no ser porque alguien quería vérmelo puesto, ya imaginaran como era, y con esas 3 opciones, me dirigí a los vestidores.
Primeramente probé el capricho de Rhaegar, que no lucía mal, pero lamentablemente no era para la ocasión, posiblemente para una noche de fiesta, sería adecuado. El segundo, era casi perfecto de no ser por su mala hechura y corte. Así que se acordó llevaría el ultimo que era completamente el indicado, Largo, con un lazo grueso sobre el estómago y tela ligera que volaría con el viento.
Madre estaba encantada con el detalle del vestido y la corbata, cuando le contamos esa noche en la cena.
Di los últimos detalles a mi maleta, que realmente iba llena entre la ropa, bikinis, zapatos, tacones, maquillaje y el dichoso vestido que fue toda una hazaña doblar para no hacerle ninguna arruga.
Desperté temprano el martes, para alistarme y tomar un delicioso desayuno al cual se me unieron mis padres. Me despedí de mis hermanos que seguían durmiendo, pero aun así me dedicaron una afable sonrisa, uno que otro consejo y una amenaza de no terminar embarazada.
Finalmente la familia Targaryen arribó a casa, donde al tocar el timbre, yo ya está lista con la maleta en la puerta. Al abrirla, observé a Rhaegar en la acera, el cual se acercó a saludar tanto a mis padres como a mí. Pero no fue el único, ya que de inmediato, una de las puertas del auto, se abrió, de donde descendió Aegon y se acercó a nosotros con esa sonrisa característica de él.
-Buenos días querida- Dijo una vez junto a mí –Buen día señores Stark- Dijo extendiendo la mano hacia mis padres –Aegon Targaryen-
-Ned Stark- Respondió mi padre dando su mano.
-Cat- Dijo Madre con una sonrisa.
-Ahora veo de donde proviene tanta belleza de Lyanna- Dijo Aegon haciendo un cumplido a mi madre, lo cual era algo falso, ya que poco tengo de mi madre.
-Que amable y eso que es temprano- Dijo madre riendo.
-Les aclaro, no tienen nada de qué preocuparse su niña estará en buenas manos- Dijo Aegon –Tienen mi palabra, la cuidaré más que a mis propios hijos- Dijo riendo –Cualquier duda, este es mi numero- Dijo sacando una tarjeta de presentación de su bolsillo –Bueno se hace tarde, debemos irnos o perderemos el vuelo-
Los tres nos despedimos de mis padres y fuimos a la SUV que esperaba en la calle, al entrar vi a Nan, con una dulce sonrisa, y en el asiento trasero, a Aerys dormitando, despertando justo a mi llegada, pero Viserys estaba totalmente varado con la boca abierta.
Los pases de abordar y las maletas documentas y una que otras más se dejaron y tomaron detrás del primer mostrador. Al esperar el vuelo, en la sala de espera, donde Rhaegar estaba a mi lado, mientras que frente a nosotros se encontraban los restantes. Yo pasaba la mano dulcemente por la cabellera de Rhaegar, sin darme cuenta que cayó dormido sobre mis piernas. Mientras tanto, Aerys, que dormía abiertamente, apoyó su cabeza en el hombro de Viserys y con un gesto de desagrado este último cambió su lugar a mi lado.
-Comenzará a babear en cualquier momento- Dijo Viserys una vez a mi lado.
-Supongo que es algo natural- Respondí.
-Es algo natural, pero él- Dijo apuntando a Aerys –Quedaras más seco si tomas una ducha, observa eso- Dijo al ver un hilo de saliva que caía.
-Ugh- Dije con cierta sonrisa forzada, para después bajar la mira y ver a Rhaegar con una mueca.
-Tranquila, el no hace eso- Dijo Viserys viendo mi gesto.
-Uff, que bien- Dije riendo.
-Te apuesto que todos estarán completamente dormidos al momento de abordar- Dijo rápidamente –Los aeropuertos son como somníferos para nosotros, hemos perdido vuelos incluso-
-Esperar un vuelo siempre es cansado- Dije con un bostezo.
-Sí, tal vez, pero esta familia es… - Dijo apuntando a su padre que comenzaba a cabecear.
-Ya veo- Dije riendo -¿Y cómo es que tu no mueres de sueño?-
-Es una historia interesante- Dijo con una sonrisa de demente –Digamos que hice un experimento de combinar una bebida energética con mi café y ahora tengo miedo de morir-
-Creo que deberías temer- Dije riendo.
Continuamos hablando por varios minutos más, donde descubrí que Viserys era una persona bastante agradable. Y como lo predijo al momento de anunciar el vuelo, todo el mundo (A excepción de nosotros) dormía cómodamente. Difícilmente logramos despertar a todos, justo a tiempo para ascender al avión.
Después de dar los clásicos informes de la tripulación, comenzamos a elevarnos más y más cada vez, hasta estar por arriba de las nubes, que eran pocas ese día, dejando ver a nuestro paso ciudades enteras, caminos, verdes prados y al final, el océano. Fue un vuelo corto, algunos minutos más de una hora. Al descender, buscamos las maletas y lo que hasta este momento note, era un estuche de una guitarra. Al salir del aeropuerto, de inmediato sentí el primer golpe de calor, el clima era tan diferente al de la capital, vaya que la primavera llegó a Dragonstone, pero esto parecía aún más verano, yo no estaba acostumbrada a este infernal calor, lo mío era el frio y la nieve, pero esto era demasiado para mí. Pensé que pediríamos un taxi para llegar a nuestro destino, pero…
-Justo a tiempo hermano- Gritó un hombre detrás de nosotros, el cual de inmediato abrazó a Aegon.
-Hermano- Dijo Aegon abrazando al hombre –Me alegro de verte de nuevo, fue poco tiempo, pero…-
-Lo mismo digo- Dijo el hombre estrechando su mano –Aunque a algunos- Dijo volteando a ver a sus sobrinos -…hace tiempo no los veo, sobrinos- Dijo -¿Qué es lo que sucede con la capital, acaso no hay chicas lindas que trajeran?...- Cuestiono a los chicos -No es nada personal linda- Dijo viéndome, a lo cual dediqué una sonrisa.
-Necesitaríamos el avión completo si trajéramos a cada chica linda que vemos allá- Dijo Viserys.
Nos dirigimos a una SUV donde jugando al clásico tetris, hicimos encajar todas las maletas y después nosotros mismos. No tenía referencia alguno acerca de nuestra siguiente locación, sabía que iríamos a las casa de sus abuelos, pero Rhaegar nunca había mencionado nada al respecto, así que deje volar mi imaginación o mejor dicho, mis referencias.
Estaba realmente encantada con la ciudad, vaya que no recordaba nada al respecto, era muy linda, cada avenida, cada casa y puesto comercial, tan viva, tan radiante y además la costa, con la arena y el mar. El camino duró aproximadamente 40 minutos, la mayoría de ellos en una avenida cercana al océano. Conforme avanzábamos, las viviendas se iban haciendo más y más escazas, pero también más extravagantes entre sí, dejando casas que asemejaban hoteles. Viramos hacia la izquierda en la gran avenida de la costa, donde se alzaba una enorme mansión, pensé "No quede ser aquí", pero al ver como las puertas se abrían lo único que pude hacer fue quedarme boquiabierta.
-Bienvenida- Susurro Rhaegar a mí oído mientras el auto se detenía.
Mi casa debía parecer un nido de ratas en comparación a este palacio y eso que aún no entraba.
-Debes estar de broma- Dije cuando Rhaegar me daba la mano ayudándome a bajar –Vives en un sueño-
-Siempre es bueno regresar a casa- Dijo Rhaegar sonriendo.
Bajábamos las maletas cuando:
-Por fin llegaron mis bebes- Dijo una voz femenina con gran euforia desde la entrada.
La voz provenía de una mujer de edad mayor, su cabello (Como el de "casi" todos ahí) era platinado y su dulce sonrisa. De inmediato se acercó a abrazar a Aegon.
-Querido hijo mío- Dijo la mujer mayor besando la mejilla de Aegon.
-Siempre un gusto verte madre- Respondió este.
Era una hermosa imagen de ver, madre e hijo juntos.
-¿Lista para que la abuela pellizque tus mejillas?- Dijo Viserys burlonamente detrás de mí.
-Demasiado tienen mis mejillas con el calor- Dije colocando una mano sobre mi mejilla.
-Su mano será gentil- Dijo Viserys una vez más riendo –Aunque a mí una vez me dejó un dolor…-
Solté un ligero quejido de dolor y vi a Rhaegar.
-No le creas a este…- Dijo Rhaegar apuntando a su hermano –La abuela nunca hará eso-
-¿A no?- Dijo Viserys – ¿Porque no le preguntas a las niñas?-
-Tal vez solo a ellas, pero hace años que no lo hace a nosotros- Respondió Rhaegar.
-Supongo que es algo que todas las familias tienen, como el tío borracho y solterón- Dije riendo -Mi abuela también pellizcaba nuestras mejillas- Dije.
-¿Tenemos un tío Borracho?- Preguntó Viserys. – ¿O somos nosotros?-
-¿Pero que tenemos aquí?- Dijo la mujer mayor que venía llegando con una linda sonrisa –Mis niños…- Dijo abrazando a sus nietos –Creo que crecieron desde la última vez que los vi- Dijo con una leve risita.
-Abuela, nos fuimos hace pocos meses- Dijo Viserys -¿El abuelo?- Preguntó.
-Está dentro, ve a saludarlo- Dijo la mujer, haciendo que Viserys se alejara -¿Pero quién es la dama?- Al escuchar esto, los nervios me consumieron.
-Abuela, ella es Lyanna- Respondió Rhaegar.
-Lyanna, por supuesto, soy tan olvidadiza- Dijo riendo –Mi nieto me ha contado todo sobre ti, poco dejo a la imaginación, pero niña permíteme decírtelo, las descripciones no te hacen justicia- Dijo giñando el ojo.
-Es muy amable…Señora…Targaryen- Dije dudando, preguntándome ¿Cuántas señoras Targaryen existen?
-¿Señora?, soy vieja niña, pero nunca me ha gustado el "señora"- Dijo tomándome del brazo para comenzar a caminar hacia la casa –Llámame Rhaella- Dijo sonriéndome –Tu hermano sigue dormido, iré por el- Dijo a Rhaegar.
Ambos continuamos caminando por la explanada hacia la entrada de la "casa" (Por no decir mansión) Entonces en la puerta apareció un hombre mayor, con un gesto de seriedad, que imponía respeto pero a la vez confianza, pero eso no evitó que me detuviera en seco.
-Tú debes ser Lyanna- Dijo el hombre viéndonos –Niña, eres la imagen del nerviosismo, no seas tímida, acércate- Dijo con una sonrisa.
-Lyanna Stark- Dije tendiendo mi mano frente a él.
-¿Pero de dónde vienes?- Dijo riendo –Acércate y dame un gran abrazo- Dijo iniciándolo –Aemon- Dijo cuando finalizó el abrazo –Estas en tu casa- Dijo haciéndonos la seña para entrar.
Una vez que entramos, quedé más impactada de lo que ya estaba, el interior era mil veces más impresionante que el exterior, todo con un acabado de alguna piedra, parecida al cristal, oscura, pero simplemente hermosa. Notaba los pequeños detalles cuando un gritó agudo inundo ese gran recibidor.
-¡Llegaron!- Se escuchó otro gritó agudo, para dejar paso a una estampida por las escaleras.
Cuatro niñas pequeñas llegaron hacia nosotros con gritos y sonrisas y sin notar, con gran agilidad, se aferraron a Rhaegar. Una de ellas colgaba de su pierna derecha, otra de su brazo izquierdo, mientras que la más intrépida había subido a uno de sus hombros, la última de ellas únicamente lo abrazaba por la cintura.
-¡Rhaegar! me alegro que llegaras- Dijo la que colgaba de la pierna -¿Estás listo para la boda?-
-¿Boda?- Preguntó la del brazo -¿Sera también tu boda?- Preguntó casi a gritos.
-¿Y ella será la novia?- Preguntó la que tenía en hombros, apuntándome.
-¡Sí!- Gritaron tres de ellas -¿LO HARÁS, LO HARÁS LO HARÁS?- Preguntaron eufóricas.
-Niñas, tranquilas- Dijo Rhaegar haciendo malabares para no perder el equilibrio -¿Qué pensará Lyanna de ustedes?-
-Que somos muy divertidas- Respondió la que tenía en hombros.
-Lo son- Respondí riendo.
-Lyanna, te presento- Dijo Rhaegar riendo –La pequeña de mi pierna es Daena, la de mi brazo, Elaena, La pequeña escaladora es Rhaena- Dijo bajando a Rhaena –Y por último ella es Sheeryn- Dijo apuntando a su cadera, la cual me sonreía dulcemente.
-Espero poder recordar sus nombres- Dije viendo su parentesco.
-Sigamos jugando- Dijo Rhaena corriendo por las escaleras, con las demás detrás de ella.
-Veo que conociste a la estampida- Dijo Viserys que venía llegando.
-¿Es cierto lo que escucho?- Dijo un joven muy cercano a mi edad llegando al gran recibidor –Una linda voz de niña- Dijo llegando a nuestro lado.
-Lyanna- Dije sonriendo.
-Me refería a Viserys, pero…- Dijo viéndome fijamente – ¡HERMANO!, VEN A VER ESTO- Gritó a todo pulmón –Hola, soy Aeryon- Dijo sonriendo y tomando mi mano para besarla.
-¿Qué sucede?- Preguntó otro joven llegando.
-Ven a admirar la más hermosa flor de la capital- Dijo Aeryon a su hermano.
-Bien hecho primos, finalmente trajeron un tributo digno para los dioses- Dijo el joven que apenas llegaba –Pero vaya que si lo es… Daemon Targaryen, leyes- Dijo arrodillándose y besando mi mano.
-Ahh…. Lyanna Stark…. Mecánica- Respondí con una sonrisa fingida.
-Lo siento hermano es de las mías- Dijo Aeryon apartando a su hermano –Entonces querida, yo pongo el pistón, tu pones el cilindro…hagamos combustión…- Dijo sonriendo.
-Vete de aquí Aeryon si quieres conservar todos tus dientes- Dijo Rhaegar –También tu Daemon, créeme, a ella no la conquistarás con leyes-
-Aléjense Buitres- Dijo Viserys apartando a sus primos.
-Con justa razón huele a estiércol- Dijo una joven de extrañamente cabello negro azabache y extraordinarios ojos verdes–Viserys ya llego-
-Por lo menos yo no tuve que usar pañal hasta los 6 años- Respondió Viserys riendo.
-Rhaegar- Dijo la joven pasando frente a nosotros.
-Rhaenys- Dijo Rhaegar sonriéndole.
-Hola, Rhaenys- Dijo dándome la mano con una linda sonrisa.
-Lyanna- Respondí con una sonrisa igualmente.
Viserys y Rhaenys se abrazaron eufóricamente.
-¿Por qué hay tanto escándalo?- Dijo una chica rubia con ojos azules – ¡Oh! llegaron- Dijo sonriendo –Daenerys, Dany prefiero, la novia- Dijo frente a mi sonriendo –Tu debes ser Lyanna, ¿es correcto?- Preguntó a lo cual asentí –Gracias por acompañarnos a la boda-
-Gracias a ti por invitarme- Respondí sonriendo.
-¿Lo harás?- Preguntó Dany a Rhaegar.
-Por supuesto, ya lo tengo preparado- Respondió Rhaegar sonriéndole.
-Será hermoso- Dijo Dany.
Ignoraba completamente a lo que se referían. Después de unos segundos Dany subió las escaleras y desapareció.
-Los estábamos esperando, estamos hambrientos- Dijo una mujer unos años mayor que nosotros, de cabello rubio y ojos verdes, llegando con un cucharon en mano y lo más prominente, una enorme barriga de embarazo –Todos a la mesa- Dijo volteándose –Que grosera, Rhaenyra- Dijo dándome la mano y sonriendo.
-Lyanna- Dije sonriendo de la misma forma.
-Todos a la mesa o se quedan sin comer- Dijo Rhaenyra girándose, pero haciendo una pausa y detenerse -¡AHORA!- Dijo firmemente.
Todos los primos que se habían desaparecido, a excepción de Dany y las pequeñas, se encontraron de nuevo en el recibidor, hablaban entre ellos, cuando:
-No puedo creer que todos estaremos…- Decía un chico de unos 14 años llegando con unos papeles en la mano, los cuales cayeron cuando tropezó con una de sus cintas, cayendo el también al piso.
-¿Estas bien?- Pregunté acercándome a él levantando las hojas.
-Sí, es solo que…- Dijo quedando con la boca abierta de par en par, al igual que sus ojos y totalmente inmóvil.
-¿Le sucede algo?- Pregunté viendo a los demás preocupada.
-No, está bien, le sucede cada que ve una chica linda- Dijo Rhaenys, mientras que los demás primos reían -¡Daeron! Reacciona, pensara que eres un retrasado-
-Lo siento es solo que…- Dijo el chico levantándose del piso –Pensaba que dormiríamos en el mismo piso…Tu y yo… quiero decir, en el mismo cuarto… no, me refiero cama, ¡NO!- Dijo el chico titubeando, más rojo que un tomate –Lo siento Rhaegar no me mates- Dijo cubriendo su rostro.
-¡¿QUÉ NADIE PIENSA VENIR A COMER?!- Se escuchó un grito desde dentro.
Mientras caminábamos a lo que sería una gran mesa, todos continuaban conversando con los demás.
-No te juzgamos Daeron –Dijo Aeryon –Tienes buenos gustos primo-
Esta sí que era una familia realmente grande, no imaginaba la enormidad de la maesa, hasta que realmente la vi. Compuesta de una gran mesa central, tenía a cada uno de los lados otra más para que todo el mundo tuviera una silla y así comer todos juntos.
Justo en este momento comprendí como era que estaba conformada esta familia, Aegon, Rhaenyra, Baelor (El que fue por nosotros al aeropuerto) y otros dos hombres (los cuales desconocía su nombre) eran hermanos, cada uno de ellos tenía hijos y en el caso de los dos hombres extraños, llevaban esposa. Aeryon y Daemon, son hijos de Baelor, Daena, Elaena y Rhaena son hijas de uno de los hombres desconocidos, por lo que veía su madre las mantenía a raya. Dany, Daeron y Sheeryn, son hijos del otro desconocido y su esposa, la cual se notaba una muy feliz mujer por el matrimonio de su hija. Por ultimo estaba Rhaenys cuya madre es Rhaenyra, y aunque se notaba embarazada, no se veía por ningún lado el padre de este.
La mesa estaba atestada de comida hasta más no poder, desde fruta fresca, hasta cosas más elaboradas como pan tostado y panqueques.
Clásico de una familia moderna, la mayoría de sus miembros miraban sus teléfonos en lugar de convivir con el resto de los presentes.
-¿Cómo estuvo su vuelo chicos?- Preguntó Rhaenyra a Rhaegar, el cual poca atención puso por estar en su teléfono.
-¿Disculpa?- Dijo Rhaegar después de que yo llamara su atención.
-Olvídalo- Respondió Rhaenyra.
-¿Alguien podría pasarme la mantequilla?- Preguntó Aemon desde el otro lado de la mesa, pero nadie contesto y por desgracia no estaba a mi alcance.
-TODO EL MUNDO, ¡TELEFONOS AL CENTRO!- Gritó firmemente Rhaella, haciendo alterar a todo el mundo.
Rápidamente todos colocaron su teléfono en algún hueco que encontraran y yo no fui la excepción, no lo haría después de ese grito.
Me preparaba un pan tostado con fresas y miel, cuando observe que Sheeryn, la cual estaba frente a mí, no dejaba de mirarme, por lo cual le dedique una gran sonrisa.
-¿Qué comerás tú Sheeryn?- Pregunté mientras espacia miel sobre las fresas.
-No lo sé- Dijo tímidamente.
-¿Quieres una tostada?- Pregunté apuntando a mi plato.
-Se ve deliciosa, pero es tuya- Respondió.
-No te preocupes, cambiemos de plato y listo- Dije dándole mi plato y tomando el suyo.
-Yo también quiero una- Dijo Daena, haciendo que sus hermanas la imitaran.
-Enseguida las preparo- Respondí tomando las cosas.
-No tienes por qué hacerlo, ellas pueden hacerlo- Dijo su madre.
-No hay ningún problema, puedo hacerlo- Dije sonriendo.
Cuando por fin acabe, prepare otra para mí y finalmente comí.
Estaba sorprendida cuando note la poca cantidad de comida que sobraba sobre la mesa. Todo el mundo hablaba entre ellos y yo me sentía un bicho raro, ya que estaba completamente callada, muy raro en mí, Por suerte alguien acabó con mi tortura.
-Lyanna- Dijo Dany, haciéndome atender –Supongo que debes estar sufriendo bastante con el clima, ¿O me equivoco?-
-Muero de calor- Respondí con una leve risita.
-Una vez fui a la capital, su clima es más amable-
-Así es, pero aun así ahí sufro con el calor- Dije.
-¿En todo caso, el frio es lo tuyo?- Preguntó Rhaenyra, que se había unido a la conversación.
-Así es, el frio es… increíble, inclusive en la nieve me siento tan bien- Dije sonriendo.
-¿Eres del norte?- Preguntó Aemon desde el otro lado de la mesa.
-Lamentablemente no- Respondí – Nací y crecí en la capital, mi padre es del norte-
-¿Pero lo conoces?- Dijo Baelor introduciéndose a la plática.
-Por supuesto, desde White Harbor hasta Mole´s Town y claro, Winterfell- Respondí sonriendo.
Cuando lo noté todo el mundo estaba atento a mi conversación, que para este punto, no sabía con quién era. Todos me preguntaban cosas respecto a mi vida, desde mis pasatiempos, hasta mi familia.
-…Supongo que siempre me ha interesado saber el cómo funcionan las cosas en genera, creo que por eso estudié ingeniería- Respondí después que Aeryon preguntó ¿Por qué mecánica?
-Lo mismo decía yo, cuando estudiaba- Dijo Aemon.
-¿Es ingeniero mecánico?- Pregunté sorprendida.
-Antes de mi retiro, lo era- Respondió –Pero no hablemos de trabajo, Deja hacerte notar que tienes una voz encantadora-
-Ojala mis hermanos lo escucharan- Dije riendo.
-¿Cantas querida?- Preguntó Rhaella.
-Algo así…- Respondí.
-Que no les mienta- Dijo Rhaegar –Lo hace increíble-
-No es para tanto- Dije modestamente.
-Seria increíble escucharte, ¿Podemos?- Preguntó Rhaella.
-¡Sí!- Dijeron las niñas al unísono.
-¡Dioses! Qué vergüenza- Dije sonrojada.
-No tienes por qué avergonzarte, vamos a la sala, ahí está el piano- Respondió Aemon.
-Padre, no obligues a la podre niña- Dijo Aegon.
-No la obligo, pero admitámoslo todos, si es tan buena como Rhaegar lo dice, sería magnífico escuchar esa voz-
-¿Y quién mejor para la música que Rhaegar en esta familia?- Dijo Rhaenyra.
Todos me miraban suplicando, por lo cual no tuve mucha opción.
-De acuerdo- Respondí haciendo que las niñas gritaran de la emoción.
-¿Podemos cantar contigo?- Preguntó Elaena.
-Claro que sí, ¿Qué cantamos niñas, el aleluya? Vamos al piano- Respondí sonriendo.
Todo el mundo se levantó sonriendo, rápidamente, cuando:
-WOOO, familia, tranquilos- Dijo Aeryon –Tengo una mejor idea, ¿porque no mejor vamos a la piscina y convivimos con unas cervezas en mano, un póker, hacemos unos lanzamientos de Futbol y Lyanna puede cantar en el transcurso del día, les parece?-
-Hermano, eres un genio, vamos por esas cervezas- Dijo Daemon.
Por suerte para mis nervios, toda la familia accedió a esta última opción. Tres pisos tenia esta "Casa" y al parecer nuestra habitación era de princesa, en la torre más alta, pero la vista no tenía igual. Era muy diferente la habitación de Rhaegar de Dragonstone con la de la capital. Esta era mucho más lujosa, tenía un armario que ya quisiera yo tener, que hablar del baño y mucho menos del bonito balcón que daba al patio trasero. Quede asombrada, aún más de lo que ya estaba.
-Hogar dulce hogar- Dijo Rhaegar lanzándose a la cama –Como la extrañaba-
Su rostro no tenía igual en este momento, tanta calma, tanta felicidad, era magnifica. Después de unos minutos, se levantó y fue al armario, de donde salió con una bermuda roja listo para entrar a la piscina.
-Ahora usted mi lady- Dijo al salir, dejándome entrar al armario con mi maleta.
-Mil gracias caballero- Respondí sonriendo con mi maleta detrás –Te veré abajo, baja si gustas- Dije
-¿Tardaras mucho?- Preguntó riendo.
-Tal vez…- Dije con una sonrisa –Pero tengo un dilema… Solo tengo bikini, ¿Hay algún problema?-
-Para mí no- Respondió sonriendo –Que cosa más bella-
-¡Rhaegar! Estoy hablando seriamente- Dije sonrojada.
-¿Si fuera un problema, que harías?- Preguntó.
-Le pediría algo a tu prima, o… te pediría que me llevaras a comprar algo más adecuado-
-Tranquila, no hay ningún problema, además, te hará bien quitarte algo de ropa- Dijo sonriendo –En que problema te metí, mueres de calor-
-Solo un poco- Dije simulando que me derretía.
-Lady Snow- Dijo riendo –De acuerdo, haz lo que tengas que hacer- Dijo saliendo del armario y después de unos segundos escuche como se cerraba la puerta de la habitación.
Tranquilamente, abrí mi maleta, deje mi vestido colgado, para evitar que se le hicieran arrugas, después comencé a buscar mis bikinis, y en cuanto encontré uno, lo saqué y cerré la maleta. Puse música, me deshice de mi ropa y cantaba alegremente. Me coloque la parte de abajo, pero la parte de arriba se ataba con varias cintas.
-Vamo´ a portarnos mal- Cantaba felizmente, mientras ataba las cintas detrás de mí cuello, con las otras aun colgando.
-Pues vamos a portarnos mal- Dijo Rhaegar entrando al armario.
-¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO AQUÍ?!- Dije cubriéndome lo más que podía, totalmente en pánico.
-¿Qué hay haces?- Preguntó viéndome mientras hacía maniobras para cubrirme.
-No me veas, sal de aquí- Dije nerviosamente.
-Pero te ves muy bien- Dijo el dando un paso al frente.
-¡NO!- Dije dando un paso atrás –Aléjate- Dije moviendo mi pierna simulando que pateaba algo – ¡Shu!-
-Lyanna eres hermosa- Dijo sonriendo.
-No cuando estoy así- Dije -¿Puedes?…dame dos segundos, solo me faltan dos tiras-
-¿Porque no mejor te ayudo?- Dijo con una sonrisa pícara.
-Hmm- Dije de mala gana.
-¿No confías en mí?- Preguntó ofendido.
-Si…- Dije acercándome a él, aun cubriéndome –Pero no confío en mí-
Me giré frente a él, para darle la espalda y que me ayudara, gentilmente apartó hacia un lado mi cabello, dejando mi espalda descubierta, después de ajustar todo, ató las cintas entre sí.
-Listo- Dijo al terminar de atar –No hubo nada de que temer, ¿o sí?-
-No- Dije sonriendo nerviosamente.
-Que hermosa es mi novia- Dijo besando mi cuello, haciéndome erizar.
-¡ATRÁS!- Dije lanzándolo, para después dar unos brincos hacia mi maleta.
-¿Qué tiene de malo?- Preguntó riendo.
-¡No! No, no- Dije tomando un pantalón corto y una blusa fresca, las cuales me coloqué rápidamente –Vamos- Dije después de colocar mis sandalias y salimos de la habitación.
Todos sabíamos como terminaría esto si seguíamos este juego y Benjen ya me había llamado la atención por eso, así que, mejor no.
El día siguió entre juegos y risas con toda la familia, que me hacían sentir como si yo fuera parte de la familia. También jugueteamos en la piscina, donde el vóley bol me dejo muy cansada. La parte más reconfortante fue cuando salí de la piscina y finalmente ese aire caliente fue delicioso.
Al final del día, después de la cena en el jardín junto a la piscina, todo el mundo fue a sus alcobas. Insistí que estaba tan cómoda en ese momento que deje que Rhaegar se duchara antes, cuando terminó fue mi turno. Me tomé mi tiempo, lave mi cabello y cuando terminé me coloque mi pijama.
Al salir de la ducha, vi que ese hermoso balcón estaba abierto de par en par y en un sofá, estaba Rhaegar tocando un par de acordes en una guitarra, con la luna de fondo. Me acerque y tome asiento a un lado de él.
-Nunca te he escuchado- Dije tiernamente –Toca algo para mí- Pedí.
Las notas comenzaron a fluir, en mi mente trataba de reconocerlas, pero no lo lograba no fue hasta que la letra me hizo reconocer la canción.
-If we live our life in fear, I'll wait a thousand years, Just to see you smile again…-
-Me encanta- Dije sonriendo –Love is a resistance…- Cante.
-¿Y quién mejor que nosotros para comprobarlo?- Dijo Rhaegar antes de cantar la siguiente línea.
La noche siguió con varias y hermosas canciones hasta que lentamente me deje caer entre notas y acordes.
A la mañana siguiente, yo juraba que estaría recostada en el sofá, pero no ya que desperté recostada en la cama viendo hacia el balcón. Tomé mi teléfono donde vi mi reflejo, era de entristecerse. Mi cabello totalmente esponjado y alborotado, y si eso le sumamos mi poco color en la piel por la mañana, esto sería una decepción y que decir de mi aliento, tenía que hacer algo. Tenía la esperanza que Rhaegar continuara dormido, pero me giraría para encontrarme con lo contrario. Delicadamente pasé mis manos por mi cabello, tratando de acomodarlo, pero poco logre, después pase las yemas de las manos por debajo de mis ojos y de paso intente rizar un poco mis pestañas. Por ultimo tenía que hacer algo con mi color de ultratumba, así que tuve la brillantísima idea de golpear mis mejillas, para darles algo de color. Estaba en el cuarto o quinto golpe cuando tuve un susto me muerte que me dejaría ese color para siempre.
-Lyanna…- Dijo Rhaegar detrás de mí -… ¿Qué haces?- Preguntó dejándome helada.
-Hmm… yo solo…- Dije girándome –Intentaba no parecer un muerto en vida…- Dije sonriendo.
-¿De qué hablas?- Dijo él –Eres la persona más linda cuando duermes-
-Pero no cuando despierto- Dije sonriendo.
-Lo eres aún más- Dijo Besando mi frente. –Así que no vuelvas a golpear tus mejillas de nuevo- Dijo riendo.
-No, pésima idea la mía- Dije con una mueca de dolor –Es muy doloroso-
Después de alistarnos con algo de ropa más decente, bajamos a tomar el desayuno que este día no era tan diverso como el día anterior, esta vez consistía en cereal con leche simplemente.
Al terminar el desayuno, Rhaegar me llevó a un enorme recorrido por la ciudad, desde el centro de la ciudad, hasta los puntos más alejados. Cuando regresamos a casa, era de noche y estábamos hambrientos.
-Tomemos unas galletas y listo- Dije mientras buscábamos algo en la enorme cocina.
-No- Dijo Rhaegar tomando unos cuantos recipientes de la nevera –Te preparare la cena-
-¿Haz cocinado antes?- Pregunté.
-Alguna vez- Respondió haciéndome dudar –Confía en mí, quedaras asombrada-
-Perfecto-
-Ahora, toma asiento y cuéntame una de tus múltiples aventuras-
-¿Qué será bueno contarte?- Dije buscando en mi mente –Lo tengo… Un día fui a pasear con un chico muy lindo…- Contaba yo haciendo que Rhaegar dejara de hacer todo lo que hacía en ese momento.
-¿Qué?- Preguntó viéndome fijamente -¿Con quién?, ¿En dónde?- Preguntó de inmediato.
-…En Dragonstone- Respondí sonriendo.
-En todo caso, esa historia también la conozco- Dijo con una sonrisa –Cuéntame de alguna de las carreras con Oberyn-
-Excelente tema- Dije sonriendo –Una vez casi se pone a llorar, porque rayé la pintura de su auto…- Contaba yo.
Al cabo de unos minutos la cena estuvo lista y mi historia terminada.
-…Pero me estaba enseñando- Dije justificándome, después de que Rhaegar me había culpado del todo –Además, fue una tormenta en un vaso de agua, fue una ligera rayita-
-Agradezco que ya lo controles bien- Dijo Rhaegar acercándome un plato con algo que no tenía la más mínima idea de que era, pero olía delicioso –Bien, ¿Quieres comer aquí o arriba?-
-Escoge tú- Dije sonriendo.
-Entonces, vamos arriba- Dijo tomando los platos.
Caminábamos por el recibidor cuando escuchamos un ruido en la sala de estar.
-¿Qué fue eso?- Pregunté asustada.
-Quédate aquí- Dijo Rhaegar dándome los platos mientras caminaba hacia la sala.
No había sido un sonido común, y eso era lo que más me alarmaba, así que temía. Rhaegar se acercó cuidadosamente y cuando llegó al sofá más grande se detuvo.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó Rhaegar.
Rápidamente me acerque a él para ver de quien se trataba.
-Aeryon y Daemon me echaron de la habitación- Decía Daeron a Rhaegar cuando yo llegaba –Lyanna… Estas aquí- Dijo cubriéndose con una manta.
-¿Por qué no duermes en otra habitación?- Preguntó Rhaegar.
-Todas están ocupadas, ¿Con quién?- Preguntó Daeron.
-… ¿Aerys?- Dijo Rhaegar.
-Para terminar cubierto de su saliva, mejor me quedo aquí- Dijo Daeron.
-Viserys- Propuse.
-No- Respondieron ambos al unísono.
-¿Porque no con tu hermana?- Dijo Rhaegar –Tiene una habitación completa para ella-
-Mis padres dijeron que no molestara a la novia- Respondió el muchacho.
-Bueno, creo que estas acabado- Dijo Rhaegar.
-Lo sé- Dijo Daeron.
-¿Por qué no duermes con nosotros?- Pregunté amablemente.
El chico lucía una gran sonrisa, pero a su vez se notaba sonrojado, lamentablemente todo acabó con una simple palabra.
-NO- Dijo Rhaegar –Buenas noches Daeron- Dijo tomándome de la mano para salir de ahí.
-Duerme bien cariño- Dije mientras caminábamos hacia las escaleras.
Al parecer, la cena (La cual había sido deliciosa) me dejó llena de energía, ya que cuando llegó la hora de dormir, no podía cerrar mis ojos y dejar de dar vueltas tratando de encontrar una posición para lograr dormir. Miraba de un lado hacia otros completamente aburrida y entonces busqué si Rhaegar tenía el mismo problema que yo.
-Rhaegar…- Dije inocentemente.
-¿Hmm?- Dijo él Dándome a entender que estaba dormido o a punto de hacerlo.
-No, nada olvídalo- Dije con una leve sonrisita.
-¿Qué sucede?- Preguntó el girándose hacía mí.
-Es que no puedo dormir- Dije triste.
-¿Y qué quieres hacer?- Preguntó con una leve sonrisa.
-No lo sé… ¿Hablemos?- Pregunté sonriendo – O algo más divertido- Sugerí.
-Tengo una mejor idea…-
Nota: ¡Regrese! Lamento mucho haberlos dejado tanto tiempo sin capítulo, considerando la buena racha que llevábamos, lo siento no es como que quisiera dejarlos así, pero me fue complicado escribirles, aunque tuve muchas ideas en el proceso y de eso quiero hablarles, ¿Qué opinarían de un capítulo en el pasado acerca de Lyanna y Oberyn? En este capítulo les di una probadita de las famosas carreras callejeras, ¿Pero qué opinan de entrar más a detalle con todo eso?, Luego, otra idea sería el pre de este fic, de cómo llegaron a la ciudad la familia Targaryen. ¿O que otra cosa se les ocurre? Ustedes pidan y yo se los daré. Como vieron en el capítulo, tenemos una cantidad obscena de nombres y personajes, lo lamento mucho, pero realmente quería una familia grande, hablando de la familia Targaryen, no me maten por no hacer los lazos tal y como son, yo solo busque un árbol genealógico y mientras se me iba ocurriendo un personaje escogía un nombre al azar y por favor no me maten por meter a Sheeryn en esta familia, realmente sufrí bastante con su muerte y no podía dejarlo así, por eso le daré otra oportunidad en mi fic, espero y les guste como esta pequeña va a provocar grandes cosas conforme avancemos (Ups, Spoiler) Disfruten mucho este lazo nuevo que tenemos, llamado "Entre Dragones".
Sigan dándole amor a este fic, me despido por ahora no sin mandarles un beso para todos.
-Lilo Ny.
