0Disclaimer: Gakuen alice desgraciadamente no me pertenece, propiedad de la crack Higuchi Tachibana (pero puedo permitirme a Natsume en mi mente ^_^). Pero la historia SÍ que es mía.

Así que …... DISFRUTEN Y LEAN (Por favor no duden en decirme si encuentran alguna falta de ortografía)

...

ANTERIORMENTE

Arrastró un documento con el cursor hacia la "papelera" y lo borró definitivamente.

Era anormal tener un documento con el nombre y apellido de la persona que te gustaba, y en el que escribías todos sus datos e información, además de parecer un reporte de lo que hacía cada vez que sabías algo de esa persona. Su mente le decía que había hecho bien, tener algo como eso era insólito.

Adiós a los días de Hotaru Imai barra acosadora de Ruka Nogi.

CAPÍTULO 14 DE GAKUEN RIVALS

–Yukihara e Imai, ¿no creéis que habéis estado llegando tarde últimamente?

Azusa-sensei las observaba a la espera de alguna respuesta.

–Sensei, ¡gomen! Yo soy la que hace que Hotaru llegue tarde también.

Azusa-sensei tenía toda la razón. Ya iba a ser una semana desde que habían vuelto a School GirlsAlice y todos esos días habían empezado por un retraso mañanero. Aunque la Academia ya estaba acostumbrada a que fuera la castaña quien los llevara a cabo, era inusualmente raro que la oji-violeta también estuviera incluida. Sí bueno... Puede que algún que otro día llegara tarde, pero... ¿toda la semana? No, no... Aquí había gato encerrado.

–Entonces encontrad alguna manera de no llegar tarde, no quiero tener que poneros ninguna falta a las dos.

Hotaru era consciente de que hacía mal, pero ¿por qué aún sabiéndolo seguía haciéndolo? Pues la respuesta empezaba por Ruka y acababa en Nogi. En efecto, Ruka Nogi era la causa. ¿Llegar tarde aposta para evitar ver al chico que te confesaste? Definitivamente su actitud indiferente estaba comenzado a verse afectada por él.

–Entendido –respondieron a la vez.

–Id y sentaros a vuestros asientos.

No tardaron en acatar su orden, estaban seguras de que la Sensei ya tenía suficiente de que interrumpieran sus clases por la mañana.

–¡Wow! Ya es una semana ¿estáis intentando conseguir el récord de llegar tarde?

Mikan se giró de su asiento hacia atrás, donde se encontraban Luna, Nana y Wakako. Esta última era quien había hablado con una mueca socarrona mientras que las otras dos estaban riendo.

–Cierra el pico, ¡cacatúa! –exclamó antes de girarse de vuelta escuchando las risas de la clase.

Sumire se inclinó hacia delante, ya que Hotaru (quien estaba entre ellas) le tapaba, y le levantó el pulgar a Mikan. Volteó la cabeza y disfrutó de la mirada indignada de Wakako.

Acto seguido la peli-verde, tras comprobar que la Sensei no estaba mirando, se acercó al oído de la oji-violeta.

–¿Sabes con quién he hablado esta mañana? –cuchicheó.

–No creo que me interese –le habló susurrando con la vista en la pizarra y en sus apuntes. Aunque a juzgar por el tono que estaba usando se hacía una idea, solo esperaba equivocarse.

–Oh sí, claro que te va a interesar. Tiene algo que ver con un chico muy amigo tuyo –hizo énfasis en la palabra muy.

–No sé de quién me estás hablando –volvió a negar. ¡Por favor que no se tratase de él!

–Ru-ka No-gi –pronunció las sílabas por separado con un sonrisa al percibir a su amiga alarmarse.

–Di lo que tengas que decir –masculló, quería de una vez por todas acabar con esa conversación.

–Parece que te echa de menos.

–Aclárate.

Su sonrisa se ensanchó cuando se dio cuenta de que la pelinegra la miraba directamente.

–A Ruka le parecía extraño no haberte visto estos días, pero bueno... Eso debe ser porque habéis estado llegando tarde.

A la oji-violeta empezaba a no gustarle la dirección de aquella conversación.

–Vuestra relación es más cercana de lo que creía.

–¿Ah sí?

–Vamos Hotaru dime algo –insistió–, estoy muriéndome de la curiosidad.

–Ahora no –dijo tras unos instantes de silencio.

–Vale –suspiró dando por finalizada la conversación.

. · . · . · . · . · . · . · .

–Oye Mikan, muy bueno lo de cacatúa. Le queda perfecto a «Wakaka» –se carcajeó.

En cuanto llegó la hora de la comida, Sumire no pudo esperar para contarle a Misaki de la audacia de la castaña. La pelirrosa se río del hecho, felicitándola a su vez. Rara vez, Mikan formaba parte de las peleas verbales entre las «lapas» y sus compañeras, normalmente eran Hotaru y Sumire.

–¿Será que te has vuelto más tenaz? –le dijo la oji-verde codeando su brazo.

–¿Tú crees? –cuestionó.

–Sí, parece que un poco –afirmó Misaki.

–Hyuuga debe de haber influido en ti –dedujo Hotaru.

–Mooo... no lo hagas sonar como si fuera malo.

Hotaru se encogió de hombros.

–Heey, tranquila. Que no es nada malo, me encanta que seas así.

–Qué cosas dices –rió–, pero ahora que lo pienso, ¿no será que estoy siendo grosera?

–¿Grosera, tú? ¡¿Con las «lapas»?! –articuló con voz incrédula–. No creo que te guste que te repase el historial tan considerado que comparto con ellas, ¿verdad?

Aquella respuesta hizo reír a Mikan. Como bien podía apreciarse en el sarcasmo de su compañera, "considerado" era la última palabra que podría usarse para describir su relación.

–Así que ni se te ocurra volver a pensar eso –reiteró.

–Mmm –pronunció no muy convencida.

–Tonta deja de preocuparte por eso.

–Valeeee –asintió con una sonrisa.

Siguieron comiendo de sus bentos cuando Sumire, entre bocados, dio un bote aún sentada. Por un momento creyeron que se estaba atragantando hasta que vieron que por sus ojos había asomado un brillo de emoción. Sus amigas la miraron interrogantes mientras terminaba de tragar la comida.

–Hoy es viernes y bueno... hace mucho tiempo que no organizamos una pijamada. ¿Qué os parece tener una hoy?

–Tienes razón, ¿por qué no? –respondió la mayor.

–¡Me apunto! –contestó emocionada la oji-castaña–. ¿Y tú Hotaru?

–Mmm –asintió no obstante, su mente titubeó en la decisión. Estaba segura de que Sumire usaría esa noche para sonsacar toda la información posible entre ella y Nogi.

–¡Genial! Porque tengo un montón de aperitivos que compró Ryo y dudo que podamos terminárnoslos los dos.

–¿Os parece que sea en mi casa? –sugirió Mikan.

Todas aceptaron la propuesta.

–Vale, pues cuando salgamos de S. GA. cada una irá a su casa y cogerá el equipamiento necesario para quedarnos hasta el domingo. Como siempre hacemos.

–Okeeey –asintieron.

Se oyó una ligera melodía antes de que por los megáfonos sonara la voz de Hime-sama.

–Atención mis pequeñas flores –habló–, debido a que hay una avería en las tuberías del gimnasio, se van a suspender las prácticas deportivas del día de hoy. En cuanto, se haya solucionado este problema, se volverán a retomar. Eso es todo, que tengáis un buen día.

La misma melodía de entrada finalizó el mensaje.

–¿No es fantástico? Si no hay prácticas, saldremos antes de . y no acabaremos muertas del cansancio. ¿Cómo es que hoy parece que llueven las sorpresas?

Sin embargo, la cabeza de la oji-violeta se había quedado en el «saldremos antes» que había dicho Sumire. Esas malditas palabras serían su perdición, puesto que con ellas ocurriría lo que ella había estado tratando de impedir durante toda la semana: encontrase con Ruka.

Oh oh... gran problema.

. · . · . · . · . · . · . · .

–Ay... ¡Que ya falta menos de un mes!

–Buff, si es que el tiempo se pasa volando.

–Ne Misaki, ¿estás emocionada?

La Presidenta hablaba con sus compañeras de clase mientras la Sensei se había ausentado un momento para ir a buscar algo de material que se había olvidado en la sala de profesores.

Su diálogo era una mezcla de voces animadas que conversaban sobre la llegada de las vacaciones de verano, lo cual significaba que pronto acabaría el curso escolar –exactamente, unas semanas después del festival deportivo–. Para ellas, que se encontraban en el último año de curso, quería decir que faltaba muy poco para que se graduaran. Vaya...De verdad que el tiempo volaba.

–Tanto como vosotras –afirmó–. No me puedo creer que el próximo año estaremos en la universidad.

–Resulta muy poco creíble ¿verdad?

–Sí –rieron.

–¿Ya habéis elegido universidad?

–Nosotras iremos a Sendai –dijeron las dos.

–Yo aún no me decido –comentó la pelirrosa.

–Kaichou –puso la mano en su hombro–, con tus calificaciones puedes ir a cualquiera.

–Si es que en realidad están esperando tu presencia.

–Es por eso que debes decidirte rápido y honrarlos con tu aparición –manifestó con diversión.

Una carcajada se oyó pocos sitios adelante, Misaki pudo apreciar que se trataba de Shania. Observó con recelo a su espalda sacudirse por la risa. Antes de poder preguntar por su repentina actitud, la Sensei volvió a la clase.

. · . · . · . · . · . · . · .

Las siguientes horas de clase transcurrieron con gran rapidez para pesar de cierta oji-violeta, que deseaba que las agujas del reloj avanzasen con más lentitud. Sabía que aunque disparará con el Baka-gun hacia el reloj y este quedase destruido, eso no haría que el tiempo se detuviera; no merecía la pena gastar munición.

Tras meditarlo un poco y divagar por su mente en busca de algo que retrasara su salida de S. GA, decidió usar la excusa que parecía ser la más sólida y la que más se adaptaba a ella. Por un segundo le pareció un poco exagerada su conducta, pero la otra opción era plantarle cara y... Por el momento, no era algo que tuviese planeado hacer. Bueno puede que no ahora, ni la semana que viene... O nunca.

¡Maldito seas Ruka Nogi!

. · . · . · . · . · . · . · .

–Hotaa... ¿no regresas con nosotras?

–Hay algunas cosas que tengo que revisar en la biblioteca antes de irme –controló su expresión para que su amiga no notase la mentira.

–Vale pues entonces ya les diré a las demás. No te tardes mucho –asintió–, nos vemos más tarde.

–Sí, adiós.

Dio media vuelta y se encaminó hacia la biblioteca con el objetivo de quedarse ahí unos veinte minutos, puede que el tiempo suficiente que le aseguraba que no iría a toparse con él.

Abrió la puerta del lugar y soltó un suspiró al percibir el olor de los libros. Caminó con parsimonia hasta una de las mesas y movió la silla más cercana para sentarse. Sacó de su mochila su mini-portátil y esperó a que terminara de iniciarse tras encenderlo.

Sintió su móvil vibrar en uno de los bolsillos de la mochila y se agachó para revisarlo. Vio en la barra de notificaciones que se trataba de un mensaje de Sumire.

SUMIRE: Sé lo que estás tratando de hacer pero esa no es la mejor manera.

Esa era una verdad que sabía muy bien ella, no obstante, ¿qué debía hacer? ¿Enfrentarse a Ruka y esperar a que la rechazara? Aquello no haría más que hacer incómoda su relación, por no añadir que era el mejor amigo del novio de su amiga. Bien... Puede que existiera una mínima posibilidad de que él también sintiera lo mismo, mas ella no se sentía preparada para establecer una relación amorosa. No después de eso. Le diría que quería hacerle saber de sus sentimientos y ya está. No quería mentirle diciéndole que había sido una pesada broma. No sería capaz de cargar con ese peso cada vez que le mirase.

¡Eso es! Iría a Gakuen Boys y hablaría de una vez con él.

Con la mente un poco más despejada recogió sus cosas y salió corriendo hacia la salida. Divisó desde la distancia la verja de la Academia y movió sus pasos hacia ahí, infundiéndose valor para lo que iba a ocurrir. Con la respiración agitada por la carrera llegó a Gakuen Boys. Tomó una profunda respiración y movió su cabeza por los alrededores intentando divisar su figura. Solo pudo ver a algunos chicos en sus actividades extraescolares pero nada... Ni rastro. Lo más seguro es que ya se hubiera ido.

Sintió la decepción apoderarse de ella y soltó un pesado suspiro al mismo tiempo que apoyaba la espalda contra uno de los muros de ladrillo de la entrada.

Había perdido su oportunidad.

Volvió a tomar una profunda respiración intentando calmarse y con los hombros caídos se alejó del lugar. Por una parte estaba aliviada pero la otra que superaba con creces a esta, desilusionada. Si es que tenía que ser ahora cuando se decidía.

Cruzó la calle con sosiego sin importarle que el semáforo estuviese a punto de cambiar de color, no estaba de humor. En realidad no tenía ganas de hacer nada más que ir a su casa y atiborrarse de cangrejo, desgraciadamente las reservas se habían acabado y durante la temporada tan calurosa como era aquella, resultaba muy poco atrayente gastarse una fortuna.

Pasó cerca del parque que siempre veía cuando se dirigía a casa. Sin embargo, esta vez se detuvo y por alguna extraña razón, se dirigió hacia él hasta quedarse en el centro. Dándose cuenta de que el sol no hacía más que proporcionarle un calor que no deseaba para nada, se movió en busca de la sombra de un árbol lo suficientemente alejado para evitar encontrarse con miradas indiscretas. Se sentó bajo uno que cumplía con sus requisitos y descolgó la mochila de su hombro para dejarla sobre el césped, a su lado.

Se permitió relajar los hombros y cerrar los ojos. Percibió el sonido de algunos grillos y el de una fuente de agua que no debía de estar muy lejos. Disfrutó de la sensación de paz durante un buen momento cuando su móvil volvió a vibrar. Se levantó y lo sacó de su bolsillo.

MIKAN: No sé si sigues en la biblioteca pero he salido con las demás a comprar más comida. No vayas a mi casa aún; no hay nadie.

PS: ¿Quieres que compremos algo para ti? ^o^

HOTARU: Cualquier cosa está bien, gracias.

MIKAN: Valeee ;)

Bloqueó su móvil y lo volvió a guardar en su falda. Cogió las asas de su mochila y se dispuso a regresar a casa.

–¿Hotaru?

Se dio la vuelta al escuchar la voz y cuando sus ojos se enfocaron en su rostro, un torrente de recuerdos atravesó su cabeza.

· . · . · . · . · . · . · .

–¡Hotaaaa!

La castaña abrió la puerta de su casa, después de escuchar el timbre, y se dispuso a abrazarla cuando un cañón que no había visto se interpuso en su camino golpeándola; haciendo que retrocediera unos pasos atrás.

–Oh... Ya has llegado.

Misaki y Sumire bajaron la escalera y la saludaron, ignorando a su amiga que estaba en el suelo lloriqueando.

–¡Hotaru mala!

–Mikan ya sabes que a ella no le gusta que la abracen –le palmeó la espalda.

–Pero Misaki-senpai, soy su mejor amiga... ¡Y yo quiero abrazarla!

La peli-verde suspiró y caminó hacia la morena.

–Venga Imai... Por un abrazo no va a pasar nada.

La oji-violeta la observó un momento titubeante y pasó la vista por sus amigas. La mayor asintió y tras encogerse de hombros, Mikan ya la rodeaba con sus brazos.

–¡Hotaaa! –dijo con alegría.

En cuanto Mikan ya tuvo suficiente del achucha-taru cogió el bolso que había soltado al usar el Baka-gun y cerró la puerta una vez dentro de la casa.

–¿Y Yuka-san?

–Mamá volverá el domingo; está con papá en Kyoto.

Con un asentimiento, se dirigió con las demás hacia su habitación. A diferencia de la suya, era el doble de grande, con unas paredes que tenían un leve tono anaranjado y unos cuantos muebles más.

–¿Qué os parece si todas dormimos en el suelo? Tengo un montón de mantas y colchas.

No tardaron mucho en cubrir el suelo hasta quedar una superficie mullida que evitase que alguna de ellas despertase con un dolor de espalda. Pese a ello, todas habían acordado usar un saco de dormir, así que simplemente los pusieron sobre las colchas.

–Esto ya está listo –comentó la pelirrosa.

–Oye... ¿a qué huele? –Hotaru olfateó el aire y notó el olor de las palomitas.

–Waaa –la castaña salió de la habitación corriendo–, me había olvidado las palomitas.

Las demás salieron tras ella hacia la cocina, donde la oji-avellana sacaba del microondas un cuenco.

–Buff –suspiró aliviada– he llegado a tiempo.

Colocó el plato encima de la mesa mientras calentaba algo en el microondas que había sacado de la nevera y cogía algo de la encimera.

Oyó unos «crunch-crunch» detrás de ella. Y se volvió hacia la mesa viendo con ojos inquisidores a sus amigas, la cantidad de las palomitas era ligeramente menor que antes.

–Hmm –pronunció achicando los ojos, lejos de parecer enfadada pues su sonrisa la delataba–, con que os habéis organizado para acabar con la vida de los pops.

Así era como llamaba a las palomitas desde que había escuchado por primera vez el sonido de un grano de maíz explotar hasta que se convertía en una hermosa palomita.

–Pues que sepáis que es mejor si le añadís sal-tequilla, muajajaja –risa maléfica modo on.

En otro pequeño plato había mantequilla y sal fundida y lo volcó encima del cuenco grande.

–¿Deberíamos decirle que se ha dejado la nevera abierta? –susurró Misaki a las otras.

–No –negó Sumire divertida–, ya sabes que disfruta de estos momentos.

· . · . · . · . · . · . · .

Encendió la luz a la vez que los créditos de la película aparecían en la pantalla del ordenador.

–No lo entiendo... Cuando vas al cine, las palomitas se te terminan en un santiamén y te pasas el resto de la película con la boca seca.

–Para eso existen los refrescos Shouda.

–Pero es que eso significa gastar más dinero

–Entonces muérete de sed.

–Claro como yo no tengo un pase especial como tú...

–¿Un pase especial? –preguntaron Mikan y Misaki.

–Sí, Imai consiguió sobornar al dueño del cine para obtener un pase especial que le permite coger todas las palomitas y refrescos sin pagar.

–¿En serio? –la contemplaron con admiración.

–Gajes del oficio –los ojos de la morena brillaron.

Sumire abrió otro paquete de patatas y se metió un par en la boca.

–Bien... ¡noche de confesiones!

Se sentaron sobre los sacos de dormir formando un círculo con varios aperitivos en el centro.

–¿A quién le toca esta vez?

–Si mal no recuerdo... –se llevó un dedo al mentón–, es el turno de Hotaru.

–¡Empiezo yo! –levantó las manos la peli-verde.

Antes de empezar con las preguntas, la oji-violeta hundió la mano en una de las bolsas y se llevó la mano a la boca saboreando el contenido.

–¿Qué es lo que está pasando entre Nogi y tú?

¡Diablos! Tragar comida nunca se le hizo tan pesado.

–Oye Sumire, acordamos que no le preguntaríamos aún –le codeó la castaña.

ESPERA...

–Me da igual quiero saberlo de una vez.

¿Ellas lo sabían?

–¿Vosotras ya...?

No terminó su pregunta pero sus amigas entendieron lo que quería decir. Misaki le sonrió relajadamente.

–¿Qué clase de amigas seríamos si no estuviéramos al tanto de tus sentimientos? –le dijo–. Realmente no sabemos qué está ocurriendo entre vosotros pero desde luego no os sois indiferentes el uno del otro.

–No vamos a forzarte a que nos lo cuentes si no...

–¿Ah no?

Mikan volvió a darle un codazo a Sumire.

–No vamos a forzarte a que nos lo cuentes si no quieres –repitió.

Se removió un tanto perturbada y nerviosa, todo lo relativo a Ruka que la involucrase a ella prefería guardárselo para ella misma, pero por una vez en la vida, decidió que se sinceraría con sus amigas respecto a sus sentimientos.

Les contó todo desde el principio: su llegada a Gakuen Rivals, de cómo había empezado a afectarle, su encuentro en Osaka...

–¿¡No me jodas...?! –Sumire abrió mucho los ojos–, ¿habéis tenido una cita?

Sintió sus mejillas calentarse y apretó las manos en un intento de tranquilizar al cosquilleo que se había instalado en su estómago. Ella también había llegado a creer por unos instantes que se trataba de una cita, no obstante, aquellos pensamientos nunca habían salido a la luz hasta ahora.

–Deja de interrumpirla –le riñeron.

Continuó contándoles sobre sus miedos y preocupaciones.

–Pero ya sabes que lo que pasó con tu padre no tiene que afectarte en esto.

–Sí lo sé... Pero me asusta mucho.

–Hotaru –le llamó Misaki–, ¿a ti te gusta Ruka?

Asintió ligeramente. Aún no se acostumbraba a que sus sentimientos fueran públicos.

–Entonces no tienes por qué tener miedo de lo que sientes. Nogi-kun no es el tipo de chico que se toma a la ligera cosas como esas. Estoy segura de que con un poco de paciencia, vuestra relación irá progresando.

–¿Y si él no siente lo mismo?

Esa pregunta cargaba su inseguridad más grande y se sintió como si fuera una niña que le pedía a sus padres si podían revisar en el armario o debajo de la cama, para comprobar que no había monstruos.

–Oh por favor –exclamó indignada–, se nota a leguas que tú también le gustas.

Le dedicó una mirada vacilante, no segura de sus palabras.

–Hotaaa, Sumire dice la verdad. A ti te trata diferente, ¿lo sabías?

La mayor, dándose cuenta de que aún dudaba, dijo:

–Es mejor que hables con Nogi-kun de esto. Estoy convencida de que terminarás por creértelo.

–Vale –respondió con un suspiro.

–¡Ostia...! ¡Qué son las ya las tres!

–¿Ya? –echó una mirada al reloj de la pared y sonrió–. Qué rápido pasa el tiempo. Venga chicas... A dormir.

–A sus órdenes sargento –contestaron Sumire y Mikan al unísono con la mano en la frente.

Recogieron las bolsas de comida, apagaron la luz y se acomodaron sobre las colchas, dentro de sus sacos de dormir.

–Oyasumi –se dijeron entre todas.

Minutos después, se empezaron a oír unos bostezos y una a una comenzaron a caer rendidas a los sueños.

–Hotaru... –susurró la castaña con los ojos cerrados.

La morena emitió un sonido sin despegar los labios haciéndole entender que le escuchaba.

–Buenas noches.

Volvió a emitir el mismo sonido con el que le decía que le había escuchado y deseaba buenas noches.

Hotaru se acomodó en su lugar y, antes de quedarse dormida, creyó visualizar un rostro de ojos azulados.


Holaaa! Lo sé, lo sé... Sé que he tardado mucho en actualizar pero es que... ¿Recordáis cuando dije que como eran vacaciones tenía más tiempo para FanFiction? Pues LO RETIRO TOTALMENTE: me vuelvo mucho más vaga de lo normal y me convierto en un murciélago (dormir por de día y fiestuki por la noche [lo de la fiesta no va en serio]). Y bueno... Por la noche no me da por escribir... Pero por el momento estoy volviendo a ser persona jejejeje.

He intentado hacer este capítulo un poco más largo. Ah... Comentadme (pooorfiiis) si os parece que hay muchos cortes de escena, no estoy segura si me he excedido con ellas.

Aclaración: esa noche de confesiones se trata de que todas las personas del grupo tienen que preguntar a una persona y esta debe de responderlas. Quería cambiarlo un poco para hacerlo diferente del juego que ya conocemos.

Kiran: Holiwiis Kira-taan! OMG O.o Flipé cuando me contaste que vas a dos colegios... Hija mía ¿cómo has sobrevivido a eso?! Te admiro, yo soy una persona super desorganizada y no duraría ni una semana.

Por otro lado, tomaaa! (Te lanza el cap. y se va corriendo a esconderse) Siento el retraso! Estoy muy happy de que te haya gustado el cap. anterior y espero que disfrutes de este tanto como el anterior.

Neko2101998: Senpaii (me acabo de dar cuenta ahora de que se escribe con /n/ en vez de "sempai", LOL) Holiiiis! ¿Allá hace frío? Yo estoy asándome con el verano...

Me pareció muy graciosa tu experiencia y me reí un montón cuando me comentaste sobre el futuro de Hotaru como agente XD. Gomen, sé que a nadie le gusta que le dejen con la intriga pero en este cap. voy a tener que dejar un poco de eso ^o^.

PREGUNTA DEL CAP: ¿Con quién creéis que se ha topado Hotaru en el parque?

A las personas que acierten tendrán el siguiente capítulo dedicado.

Muakisses.