Hola, mis queridos lectores. He vuelto con un nuevo capítulo. Les recuerdo que ahora la historia está disponible en Wattpad, publicada por HanaeUchiha. Sin más que decir, disfruten de este nuevo capítulo.

Los Personajes de Fairy Tail pertenecen a Hiro Mashima.


Capítulo 13: ¡Juvia está de vuelta!

"¡Misión cumplida, Juvia!" pensé entusiasmado, saliendo del aeropuerto aun recibiendo miradas por mi maravilloso atuendo "ahora sí, Juvia, ni te creas que te vas a salvar de nosotros". Aceleré el auto de los Dragneel en dirección a la casa.

– ¿Por qué huiste, tonta?– grité golpeando el volante del auto ajeno.

Una hora después estaba estacionado frente a la casa, salí corriendo al interior. Encontré a mi padre hablando por teléfono, parecía algo alterado. Eran casi las 11 de la mañana.

– Estoy de vuelta– anuncié y subí corriendo a cambiarme.

– Bienvenido, Jellal– saludo mi padre, y volvió a lo suyo.

No tardé más de 15 minutos en la ducha, cuando baje vestido lo más cómodo posible, el día que se venía iba a ser largo. Nada más que unos jeans, una camiseta de Games of Thrones y unos zapatos deportivos. Mi padre acababa de colgar el teléfono.

– Llamé para activar el GPS del auto de Juvia, pero me dijeron que tuviera paciencia ya que tenían dificultades técnicas en el sistema– me explicó– Además estamos esperando alguna señal de su celular pero hasta ahora nada, le enseñe lo suficiente a Juvia sobre el rastreo del celular, no creo que sea tan tonta.

– Yo me puedo encargar de eso, papá– me quejé, no era el presidente de la compañía solo por ser el hijo del dueño. No quiero sonar arrogante pero soy bastante bueno en detectar y reparar las fallas de los sistemas.

– Tranquilo, Jellal, ya me hice cargo de eso...– dijo con un tono de voz cansado, pasándose una mano por el cabello– Ya mande un grupo de los mejores técnicos de la compañía– lo miré molesto– no es que dude de tus facultades– explicó– es solo que el estado que estas no es mucho lo que puedas lograr.

– Me subestimas, padre– dije irritado– ¿Crees que me voy a dejar agobiar por la situación?– se acercó a mí y posó su mano en mi hombro esta le temblaba.

– Sé que tú harías el mejor trabajo del mundo– suspiró– es solo que siento que si te pierdo de vista, también vas a desaparecer de mi lado– se le quebró la voz. Era la primera vez que veía a mi padre así, bueno no es que tuviera mucho tiempo a su lado, pero él parecía de los que no se quebraban con cualquier cosa. Le di un fuerte abrazo y le dije.

– Yo no me iré de tu lado. Será mejor que te vayas acostumbrando y espero no te arrepientas de tus palabras– aseguré sonriendo.

– Eso sería lo último que haría en la tierra– respondió serio– ¡Bien!– gritó– ¡Usemos todo nuestro poder para encontrar a Juvia!

– ¡SI!– le seguí.

– Por ahora tendremos que esperar, los muchachos dijeron que en más tardar una hora tenían eso listo– comentó– Además Igneel dijo que iba a movilizar a todos sus hombres para ayudar a encontrarla. ¿Por cierto qué fuiste a hacer hace un rato?

– Fui a hacerle un favor a Juvia– el rostro de mi padre cambió a uno de furia.

– ¡Que hipócrita de tu parte, Jellal!– exclamó ofendido– Estás aquí fingiendo no saber nada de la desaparición de Juvia y lo cierto es que tu encubriste su huida.

– Tranquilo viejo– hice una señal para que se detuviera con mis manos– No te inventes tanto teatro– caminé hasta la mesa del recibidor y le entregué la carta de Juvia que había estado segundos atrás en la mesa del recibidor.

– ¿Es que acaso quieres torturarme?– preguntó releyendo por encima el contenido de la carta. Me golpeé la frente en señal de frustración, le arrebaté la carta y le di la vuelta.

– Esto– le señalé el escrito de la parte de atrás de la hoja. Después de leerlo me miró avergonzado.

– Siento haber dudado de ti– dijo apenado– ¿Lo conseguiste?– pregunto– Porque escuché decir a Igneel que su vuelo salía a las 9:30 am.

– Por supuesto, soy un hombre de confianza– dije con aires de grandeza– Además no creas que salí corriendo hace rato en pijama por gusto o ¿sí?

– Tienes razón, con lo grande tu orgullo no lo creo– se burló mi padre– Por cierto, tengo días sin ver a ese par de amigas tuyas.

– Ni las nombres, que me entran los nervios– me quejé– Están de viaje a Kyoto– expliqué.

Llevaba más o menos tres horas de viaje, ya me dolía el trasero pero por lo menos había dado energía a mi cuerpo, cuando por fin hace una hora esa mujer hizo una parada para recargar el tanque. Ya estábamos en otra ciudad, mi celular no dejaba de chillar. Aproveché la luz roja del semáforo para revisar, mis ojos se abrieron como platos.

Natsu había creado un grupo de Whatsapp titulado "¡SOS! ¡JUVIA ESTÁ DESAPARECIDA!" pero eso no fue lo que me impresionó, él era así de dramático. Ni los otros 100 mensajes de los chicos, sino más bien lo que acaba de enviar Gajeel.

"Estaba en una sesión por eso no había respondido, gejee. Yo me encontré con Juvia a eso de las 8 de la mañana en una tienda de conveniencia al sur de la ciudad, cerca de la autopista 5. Llevaba mucha comida preparada y latas de café. Ella dijo que se iba a un día de campo"

Así que no habían sido alucinaciones mías, Gajeel si era el sujeto que había salido de la tienda. Cuando se supiera que ella no estaba en ningún día de campo se iba a armar la grande, si no acelera el paso la van a encontrar en cualquier momento.

"Ves, Natsu. Ella solo está en un día de campo, no tienes que armar tanto alboroto" presione el botón enviar. Tenía que seguir la patraña del día de campo por lo menos por un rato más, para ganarle tiempo a Juvia. No me percaté de que la luz roja ya había cambiado sino hasta que escuche todas las bocinas de los autos de atrás. Deje el teléfono a un lado, me dispuse a alcanzar el auto de Juvia que se había alejado algo, cuando ya estuve a una distancia prudente recogí el celular del asiento del copiloto.

"Ella huyó de su casa, idiota. No está en ningún día de campo" contestó Natsu.

"¿Cómo estas tan seguro, Natsu?" preguntó Lucy ahorrándome el trabajo.

"Yo estaba en su casa, cuando su hermano y su padre… salieron alarmados diciendo que Juvia había huido de casa. Al parecer ella les dejo una carta" añadió Natsu.

"Esa idiota" pensé, no habría sido mejor llamar después de un teléfono público o enviar un E-mail. Demonios estamos en el siglo 21, ya nadie deja cartas. Volví la mirada al camino, para chequear que no hubiera un policía cerca que me detuviera por conducir utilizando el teléfono celular.

"Con razón parecía bastante nerviosa en la mañana" Gajeel.

"Entonces ¿por qué no la detuviste, idiota?" Atacó Erza por primera vez uniéndose a la conversación.

"Metalicana me iba a matar, si no llegaba a tiempo" se excusó Gajeel.

"Mi viejo me dijo que ya comenzó la búsqueda satelital a través de GPS del auto de Juvia, ya la tienen ubicada y mandaron un grupo de búsqueda a por ella" Natsu.

Mierda, ya me había hecho alguna idea de que eso podía pasar. Pero no espere que fuera tan pronto ¿Es que acaso se puede ser tan torpe en esta vida?, esa mujer no pensó en nada. Acelere el auto rebasando el auto de Juvia, cuando estaba frente a ella frene el auto de golpe, escuche el chirrido de los neumáticos del auto de Juvia.

...

Había estado viajando por lo menos por 4 horas, comía todo el chocolate que podía para por lo menos sentir un poco de felicidad falsa. Hace por lo menos una hora y media me había percatado que un Toyota de color azul me seguía a distancia, decidí ignorarlo. Me hice de cuenta que también que era una persona que buscaba irse lejos al igual que yo, además que había por lo menos dos autos más que venían a la par conmigo desde que abandoné la autopista 5 de Tokio. Después de todo esta era una vía pública, lo que más me había llamado la atención del Toyota era que había hecho la misma parada que yo en la estación de gasolina. De todas formas le reste importancia, si estaba de viaje tendría que recargar el tanque. Demasiado descuidada para ser alguien que no quiere ser encontrada, me había dicho mi conciencia en ese momento.

Subí un poco de volumen al estéreo, casi sufro un infarto cuando el Toyota me rebasó a toda velocidad y clavó los frenos justo frente a mí. Pisé el freno con todas mis fuerzas, si no hubiera sido por el cinturón de seguridad hubiera salido volando por el vidrio del frente. Apagué el motor del auto y me baje hecha una furia, esa gracia por parte del desconocido le hubiera podido costar la vida mi hijo ¿qué se creía esa persona, Toretto o Brayan? la sangre se me calentó más, si es que era posible al ver quién era el chofer del Toyota.

– ¿Qué mierda te pasa?– grité furiosa– ¿Juvia no te dijo que la dejaras en paz?

– Tranquila, Juvia– dijo Gray con voz tranquila, manteniendo su distancia– Estoy aquí para ayudar.

– ¿Ah sí?– pregunté sarcástica– Más o menos ¿cómo será eso? Matando al bebé de Juvia– Él me miró horrorizado.

– ¡Por Dios, Juvia!– exclamó– Sé que he sido un idiota, pero no recuerdo ser un homicida– En parte tenía razón, él podía ser lo que sea menos un asesino. De hecho él fue el primero que se opuso a la oferta de aborto del médico.

– Explícale a Juvia lo que acabas de hacer. Porque si no intentabas matar a su hijo, a ella no se le ocurre que otra cosa pensar– puse mis manos alrededor de mi cadera exigiendo una explicación.

– Si no lo hubiera hecho no te hubieras detenido– su voz salió con una calma exasperante– Además no seas dramática, puse suficiente distancia para que te diera tiempo de frenar. Esas deben ser las hormonas de embarazo.

– ¿Como para que quieres detener a Juvia?– pregunté– No te dije que Juvia podía irse por su cuenta.

– Tenía pensado no molestarte pero en vista de que alguien le dejó una carta a su padre y muy intenso hermano, ahora te están buscando por todo Japón– explicó con fastidio. Entre en pánico, me iban a encontrar… si papá movió sus influencias, era cuestión de tiempo. Todos iban a saber la verdad– Y esa no es la mejor parte. Tu padre ya activó el sistema GPS de tu auto, un equipo de búsqueda viene por ti.

– ¡Traidor!– le grite a mi amado camaro, mientras le daba una patada que estoy segura que me dolió más a mí que a él– Necesito tomar un taxi– dije sacando las maletas del auto y dejándolas junto a la vía. Vi a Gray llevarlas al Toyota– ¿qué crees que haces?

– ¿Eres sorda? no te dije que vine a ayudar– dijo metiendo mi equipaje en la maletera del Toyota.

– Tú eres el sordo– lo señale– Juvia te dijo que no necesitaba tu ayuda– comencé a sacar mi equipaje del auto.

– No seas terca, Juvia– regañó Gray, volviendo el equipaje al auto– Sabes que soy el único que puede ayudarte– Gray-1 Juvia- 0– Podemos pasar el resto del día, en esto o huir lo más lejos posible de ese auto– señalo a mi traidor amigo.

– Solo hasta que Juvia esté lo suficientemente lejos de aquí– accedí a ir con él, no me quedaba de otra.

– Como quieras– tendió su mano– Tu celular, dámelo.

– ¿Para qué?– pregunté. Mientras iba por él al auto.

– Será cuestión de tiempo para que rastreen esto– dijo refiriéndose a mi iPhone, que ahora estaba en sus manos– Con el simple hecho de que revises tu correo o tu Whatsapp, está acabada– No me sorprendía que él supiera tanto, después de todo su padre era la competencia más fuerte del mío. Que estúpida fui, no es que yo fuera una experta pero sabía lo suficiente sobre el tema. No estaba pensando con claridad, necesitaba calmarme. Gray tiro mi celular lo más lejos que pudo a la pendiente inclinada que llevaba al bosque en las vías.

– No tenías que darle un final tan fatal. Él siempre se portó bien con Juvia– me queje por cómo había terminado la vida de mi fiel amigo, que solo era cuestión de tiempo para que me traicionara también.

– Ya te comprare otro en el camino, con línea privada– afirmó, término de guardar mi equipaje y las compras.

– No, gracias– decliné– Juvia puede comprar uno por ella misma.

– ¿Sabes que cuando se den cuenta que dejaste tu celular y auto atrás, te intentarán rastrear por la actividad de tu tarjeta de crédito?– Sonreí triunfante. Abriendo una de mis maletas, estaba repleta de dinero en efectivo. Un silbido de fascinación salió de los labios de Gray.

– Me sorprende que hayas pensado en eso, y no en que podían rastrear tu auto o tu teléfono celular– hasta a mí me sorprendía– más a mi favor, necesitas ahorrar ese dinero para tu embarazo– decidí no discutir más el tema del nuevo celular, porque nos podíamos atascarnos en una discusión por era, y tiempo era lo que menos tenía.

– Será mejor que nos vamos– dije subiendo en la parte de atrás del auto– Ya que te ofreciste a ayudar a Juvia, tú conduce mientras yo duermo.

– Si, si– dijo Gray subiendo al auto, lo encendió y arrancó. Miro por el retrovisor– ¿Cómo se supone que sepa a donde tengo que ir? Si piensas dormir todo el camino.

– Puedes ver en el mapa que está en la carpeta de flores en el asiento del copiloto– explique, terminando con un bostezo. Estaba bastante cansada.

– ¿Cuál carpeta?– preguntó– Aquí no hay nada.

– Por supuesto que sí– me senté de golpe– ahí tiene que estar, Juvia la trajo de su auto– "o eso creo" añadí en mis pensamientos.

– ¿Estás segura?– cuestionó Gray, mirando desconfiado hacia mí a través del retrovisor. No respondí– Creo que alguien no va a poder dormir después de todo– se burló Gray.

– Por lo menos pon buena música– Ya me había resignado, cuando recordé que esa carpeta era la última cosa en la tierra que podía dejar olvidada en ese auto para ser encontrada por mi padre y Jellal, contenía mi historia médica. La razón de porque había huido de casa– Da la vuelta– ordene. Gray dio la famosa vuelta en "U" ilegal en cualquier parte del mundo– Por nada del mundo pueden encontrar esos documentos.

– Déjame adivinar– sonrió Gray burlón.

– Si, es lo que piensas… no te burles ¿quieres? Juvia no está pensando con claridad– confesé– Juvia no durmió nada la noche pasada.

– Puedes descansar todo el camino, te llevaré a donde quieras ir– puso el pare al auto– Dame un minuto– se bajó corriendo y busco la carpeta de flores. Cuando estuvo de regreso, me entrego los papeles– ten– antes de arrancar, me miró directamente a los ojos. Me hundí en esas fosas oscuras, que habían sido el paraíso para mi hasta hace menos de medio año– No tienes que luchar sola, Juvia, yo puedo estar contigo– llevó un mechón de mi cabello detrás de mí oreja– te prometo que no te voy a traicionar. De nuevo– parecía sincero ¿Puede creer en él? ¿No estoy sola? lo mire fijamente. La tranquilidad que me transmitió en ese momento, sumándole el cansancio y estrés que tenía encima. Me obligaron a caer en los brazos de Morfeo sin protesta alguna.

Estacione el auto frente a las oficinas de Loxar Company. Juvia estaba desaparecida por lo que esperaba que su hermano no estuviera aquí, aun así trabajo es trabajo y tenía que cumplir horario. No podía evitar sentir el deseo de estar con él. Adoraba a Juvia, seguro que la estaba pasando muy mal. Llegue al recibidor.

– Buenas tardes, Erza-sama– Saludó la recepcionista, al leer la placa del lado derecho de su pecho pude saber que se llamaba Milliana– Estamos cerrados por hoy, Jellal-sama no está en su oficina, si usted desea puede ir a casa.

– No, gracias– como sospechaba– Voy a hacer mi trabajo– ella sacó una llave dorada de uno de los cajones, me la entregó diciendo.

– Jellal-sama me ordenó entregar una copia de la llave de su oficina específicamente a usted– eso último lo dijo con un toque de envidia en su voz. Mire la fría llave que reposaba en mi mano "tanta envidia por este simple pedazo de metal".

–Gracias, nos vemos, Milliana-san– fue lo último que pronuncié antes de subir al ascensor ¿Quizás deba llamarlo? el ascensor hizo una parada dejando entrar a una despampanante rubia conocida para mí. Jenny, hoy no estaba vestida como una oficinista. Llevaba unos jeans entallados de marca, una blusa manga larga de seda de color celeste algo ajustado haciendo notar más sus muy pronunciados pechos, y unos tacones de aguja de color negro. El cabello lo tenía suelto y lacio, me encontré soltando un suspiro de alivio de que Jellal no estuviera aquí. Me sentí un espárrago en mis ropas. No estaban mal ni dejaban de ser de marca, pero no me veía como una modelo salida de la portada de un revista.

–Oh. Erza-san, ¿cómo estás?– saludó con un breve abrazo– Las cosas no están muy animadas por aquí hoy, aunque tú ya debes conocer el motivo– asentí.

– Si, todos estamos realmente preocupados– hice que mi voz sonara más preocupada de lo que realmente estaba. No es que no lo estuviera, es solo que algo me decía que ella estaba bien y no era una simple corazonada. Era el hecho de que Gray no había enloquecido como un toro cuando lo supo, de hecho lo manejo con mucha naturalidad y además de que esta mañana cuando fui a la cocina por un vaso de agua, no vi sus llaves en el llavero, y estoy segura que era lo suficientemente temprano para que Gray hubiera siquiera abierto un ojo. Ese chico siempre es el último en salir de la casa, si él realmente no supiera algo de ella, nadie me saca de la cabeza que estuviera junto a su para nada querido Jellal buscándola. Dentro de un rato intentare llamarlo.

– Masamune parecía realmente destrozado cuando me llamó esta mañana– comentó Jenny. Sentí una punzada de culpa por el papá de Juvia, porque mi mejor amigo probablemente hasta estuviera con ella y yo no lo iba a traicionar. Juvia está en buenas manos, la última persona que le haría daño a Juvia, por segunda vez, sería Gray. Ya se había arrepentido bastante de haberlo hecho la primera vez. El ascensor hizo otra parada– Aquí me bajo– Jenny salió del ascensor despidiéndose con un gesto de sus muy arregladas manos. Luego de un par de minutos estuve frente a la oficina de Jellal, introduje la llave en la cerradura y la puerta se abrió para mí. Toda lo oficina estaba hecha un desorden, nada comparado con el día anterior… La única parte de la oficina que está impecable es su escritorio. Sobre el hay una portátil Apple, un florero sencillo de color rojo y una pequeña placa que decía en letra cursiva "Erza Scarlett" nada de eso había estado el día de ayer. Sonreí un poco, ese idiota. Comencé por recoger el inmenso desorden que había arrasado con el lugar, papeles por aquí y por allá. Los ordene por orden alfabético de acuerdo al enunciado de cada uno, llamé a la recepción para que mandaran a mantenimiento para que sacaran las bolsas de basura.

Después de un par de horas el lugar estaba como nuevo, y viéndolo bien se veía algo plano y aburrido. Antes de ir a casa pasaría a comprar unos adornos. Me dejé caer en la butaca de Jellal admirando mi trabajo satisfecha. ¿Será que lo llamó? pero no tenemos ese tipo de relación "¡AL CARAJO EL TIPO DE RELACIÓN QUE TIENEN!" gritó mi conciencia "Él lo está pasando mal. ¡Es tu deber como su prometida darle tu apoyo!" tal vez sea cierto, además no es que le vaya a preguntar ¿Qué estás haciendo, amorcito? solo quiero saber cómo esta con respecto a lo de Juvia. Le marque a su celular, escuche unos cuantos repiques Supongo que está ocupado, no tiene tiempo para contestar el celular. Cuando había decidido colgar escuche su voz provenir de la otra línea.

Siento no haber podido ir hoy a la oficina– su voz salió ronca y cansada– Me disculpo si te hice perder tu tiempo yendo hasta allí– Él usualmente no era así.

– N-no te preocupes– mi voz salió nerviosa– Es mi trabajo– ambos quedamos en silencio, no sabía que más decir.

¿Erza?– salió de la otra línea. Salí de mi burbuja.

– ¿C-como t-te sient-tes?– me atreví a preguntar. Lo escuche suspirar.

Sé que ella no es estúpida. Y es fuerte, puedo estar tranquilo de que no va a cometer una locura…– hizo una pausa– pero aun así, estoy muy preocupado– confesó– no sé qué haría si algo le pasara– Sentí otra punzada de culpabilidad porque yo "sabia" o más bien sospechaba con quien estaba ella. Apenas colgara llamaría a Gray para confirmar– Es mi culpa por no estar con ella mientras la pasaba mal.

– No es tu culpa– intenté animarlo– Ella nunca lo pensaría así, la conozco. Juvia está bien, tú mismo lo dijiste. Ella es fuerte– él se quedó en silencio por un momento

Tienes razón– parecía un poco más animado– Gracias por tu preocupación– sentí la necesidad de ir junto a él.

– ¿Dónde estás?– pregunté– ¿Puedo ir a ayudar en algo?– "¡Hipócrita!" gritó mi conciencia. "Haciéndose la que no sabe nada, solo te vas a aprovechar de que él está vulnerable". "Eso no es cierto" respondí de vuelta. "Si lo es" volvió a decir en un tono burlón.

Gracias, no sabes lo mucho que eso me gustaría– me brotó un sonrojo por sus palabras– Pero eso no es posible ahora– me sentí un poco decepcionada– Porque voy conduciendo detrás del equipo de búsqueda, y estamos como a tres horas de la ciudad.

– ¿Ya saben dónde está ella?– pregunté alarmada. Me sentí un poco triste por la huida frustrada de Gray y Juvia.

Más o menos. Rastrearon su auto y estamos como a una hora de la ubicación– explicó.

– Ah– existe la posibilidad de que ella no esté ahí ¿no? Conociendo a Gray ya debió de haber pensado en eso. Me reserve mi opinión– Eso es grandioso– dije a cambio.

Si, esperó encontrarla pronto– dijo esperanzado.

– Yo también espero que la encuentres pronto– mentí. Lo cierto era que esperaba que ella pasara más tiempo con Gray y volvieran como una pareja feliz– Entonces dejó de molestarte, buena suerte.

No me molesta escuchar tu voz– dijo algo seductor. Otro sonrojo de poso en mis mejillas, ¿hasta en esta situación él podía ser así?

– Estás conduciendo, puedes tener un accidente– me excuse. No quería dejar de escuchar su voz tampoco, pero la necesidad de aclarar mis sospechas era mayor en ese momento.

Eres muy responsable– dijo en un tono burlón– Adiós, niña fresa– escuche el sonido que anunciaban que la llamada había concluido.

– ¿Niña fresa?– pregunté al aire. Le reste importancia, tenía que llamar a Gray. Mire la hora eran las 3 de la tarde pasadas. Marque el número de Gray.

...

Juvia dormía en el asiento trasero, hace algunas horas que me había unido a ella en vez de ser el acosador. La miré dormir por el retrovisor, se veía hermosa, bajo sus ojos había sombras negras producto del insomnio. Insomnio que estaba remotamente lejos de ser causado por mí, de hecho cuando le había dicho por milésima vez que yo estaría con ella en todo. Prácticamente había confesado mi amor a ella, pero a ella le pareció mejor dormirse. ¿Desde cuándo Gray Fullbuster se había sido tan aburrido como para dormir a una chica? El mismo Gray que tenía a más de una gritando su nombre debajo de él, pero ella no era así. Suspiraba por otro imbécil que no era yo, y por si fuera poco llevaba en su vientre un hijo que no era mío. Estaba absorto en mis pensamientos hasta que escuche sonar mi celular. Vi que en la pantalla que era Erza. Tardó bastante, decidí ignorar la llamada.

La paz no duró mucho, otra llamada entrante de Erza. Sí que es persistente, esta vez desvíe la llamada para que comprendiera que no quería hablar.

Una tercera llamada de Erza irrumpió la paz del auto, si no le contestaba esa mujer podía pasarse el resto de la tarde llamando, conteste la llamada.

Tú sabes donde esta ella ¿verdad?– exigió saber Erza. Y no era una pregunta, era una afirmación. Mierda, no pensé que lo descubriría tan rápido.

– No sé de qué estás hablando, Erza– me hice el desentendido.

Tú sabes perfectamente de lo que estoy hablando– su tono de voz exigía respuestas, pero no parecía estar molesta.

– De verdad no lo sé, Erza– seguí mintiendo.

Tú dices– dijo sarcástica– ¿Dónde estás? Iré a verte– eso sí que me tomo con la guardia baja.

– No puedes venir aquí– Dios, no podía ser más molesta.

¿Por qué no?– insistió– ¿O es que acaso no quieres que nadie te encuentre? Porque estás ocultando algo o mejor dicho a alguien.

– Deja de imaginar cosas, Erza– dije en son de burla– Estoy en una cita.

¿Donde?– Maldición, ojalá nunca hubiera contestado el celular.

– Adiós Erza– me despedí dispuesto a colgar.

¡Espera!– me abstuve de colgar porque su voz parecía desesperada– solo quiero saber si ella está bien. Su hermano y su padre están desesperados– sentí un poco de lástima por el padre de Juvia, pensar que había perdido a la mamá de Juvia y ahora perderla a ella. Sería un golpe muy fuerte para ese viejo.

– Ella está bien– no pensaba decir más que eso.

Lo sabía– dijo Erza triunfante– ¿Puedes hacerme un favor?

– Depende– contesté, no porque no quisiera. Haría lo que sea para ayudar a Erza, solo que ahora estaba un poco ocupado.

Convence a Juvia que llame a su familia y les haga saber que está bien– eso no es tan difícil, tenía planeado hacerlo de todas formas.

– Bien, cuenta con conmigo– haría que Juvia lo hiciera en la próxima estación de gasolina.

Gracias, Gray. La dejo en tus manos– dijo una agradecida Erza.

– No tienes que decírmelo– no la iba a dejar sola, así me rechazara todos los días– Por cierto, inventa algo por mi ausencia. Sólo será un par de días– colgué la llamada.

Tenía planeado apoyar a Juvia en todo, pero eso no quiere decir que me pueda quedar con ella. No podía darme el lujo de que supieran que yo conocía el paradero de Juvia, conociendo a mi padre me lo sacaría a golpes si es necesario y armaría un escándalo. Eso sería perjudicial para Juvia, ya que gracias a mi trabajo como modelo era algo conocido. Llamaría mucho la atención, siendo Juvia totalmente descubierta. Por ahora solo tengo que llevarla a su destino.

...

A la distancia pude ver el auto de Juvia. Me había calmado un poco al hablar con Erza, pero al ver su auto varado al borde de una pendiente imagine lo peor. Mi corazón se paralizó por una fracción de segundo. Pise el acelerador rebasando al equipo de búsqueda, frene con brusquedad junto al camaro plateado de Juvia. Baje corriendo de mi auto, mi padre venía corriendo hacia mí. Las manos me temblaban, abrí la puerta.

– No está– mi padre recalco lo obvió. Me acerqué al borde de la pendiente, un paso en falso y caería rodando hasta el bosque. No había señales de Juvia. Mi padre revisaba el auto– no hay nada dentro– intenté llamar a su celular por milésima vez en el día. Al fondo de la pendiente se escuchaba algo.

– ¡Papá, escuchó algo!– este vino corriendo hasta mí, afiné mi oído lo las que pude. Lo escuché, la cursi canción de amor que Juvia tenía como repique de llamada. Me precipite a bajar por la pendiente.

– ¡Jellal!– gritó mi padre– ¡Detente!– hice caso omiso. Y seguí con mi trabajo. Llegó un punto que la pendiente era muy empinada, sin poder evitarlo resbale siendo arrastrado hasta el comienzo del bosque– ¡Jellal!– me dolía hasta el alma. Como pude me puse de pie, vi que mi padre intentaba bajar la pendiente pero era detenido por su mejor hombre Simón.

– ¡Estoy bien!– grité para tranquilizarlo. Pero lo cierto es que me ardían todas las partes donde mi piel se había raspado, intente luchar con eso. Vi el celular de Juvia a un par de metros de mí, lo recogí. Tenía toda la carcasa destrozada, nuevamente no había rastro alguno de Juvia. Sentí la frustración, al mismo me tiempo me sentía aliviado de no haberla encontrado en este lugar. De no haberla encontrado muerta.

– ¡Jellal, quédate donde estas!– ordenó mi padre– Ni se te ocurra moverte más allá. Un equipo de rescate ira por ti.

– ¡No hay rastro de ella aquí!– grité.

– ¡Tu hermana es más inteligente de lo que pensábamos!– gritó mi padre de vuelta. Así es, parece que esto no va a ser tan fácil como creíamos. Después de todo ella no quería ser encontrada.

...

Desperté de mi sueño profundo porque escuché que alguien me llamaba.

– Juvia, despierta– era Gray sacudiendo mi brazo. Me talle los ojos, me percate que ya estaba oscuro.

– ¿Qué hora es?– pregunté con voz somnolienta, me senté pude ver que estábamos en una estación de gasolina.

– Son las 8 de la noche– contestó Gray– Todavía estamos a hora y media de camino.

– Ah– había dormido bastante. Me rugió el estómago– Juvia tiene hambre.

– Lo supuse, ten– Gray me tendió una bolsa de papel. Dentro había unos cuantos sándwich, al verlos ataque el primero– Cuando termines tu cena, vas a llamar a casa.

– Juvia no quiere– ya les había dejado una carta ¿no? No era necesario llamar.

– He estado al pendiente de la situación en casa todo el camino. Tu padre y tu hermano están como locos. Imagina como debe de sentirse tu padre, perdió a su esposa y ahora a su hija– me sentí culpable, era cierto mi papa no se había recuperado de la muerte de mi madre hasta hace poco. Deje a un lado mis sándwich– Solo tienes que decirles que estas bien. Toma– puso en mis manos un par de monedas– ahí hay un teléfono público– señaló una cabina de teléfono que estaba a unos metros– Si llamas del mío vamos a estar en problemas. Ahora, ve.

Baje del auto con paso vacilante. No imagine que sería tan difícil hacer una llamada, me temblaban las manos ¿Jellal habrá hecho lo que le pedí? Me moría por saber. No puedes extender mucho la llamada Juvia, tienes que ser breve me dije a mi misma. Entre a la cabina, introduje la moneda. Después del tono marque el número de Jellal, me lo sabía de memoria. Al segundo tono, contestó.

¿Juvia?– su tono de voz salió ansioso– ¿Eres tú?– permanecí en silencio por un rato.

– Si, es Juvia– Jellal soltó un suspiro de alivio.

Realmente eres tú– dijo aliviado– Estamos muy preocupados por ti ¿Estas bien? ¿Dónde estás? Iré por ti– me alarme.

– No, Juvia está bien– me apresuré a decir– No busquen a Juvia. Dile a papá que no se preocupe, Juvia estará en contacto. Los amo– colgué el teléfono antes que Jellal pudiera decir algo más. Caminé de vuelta al auto, subí al asiento del copiloto. Gray me miraba ansioso.

– ¿Y?– preguntó.

– Juvia les dijo que está bien y que no la buscarán– contesté seca. Solo quería llegar a mi destino, de una vez por todas. Volví a devorar los sándwich.

– Bien– asintió Gray. Arrancó en auto– Pronto estaremos en el monte al que quieres ir. ¿Segura que quieres ir ahí?

– Si– contesté. Por supuesto que quería ir allí, nadie se imaginaría que iría a ese lugar. Después de todo tenía diez años sin volver allí.

...

Estaba descansando en el hospital más cercano a donde tuve el accidente. Cuando lograron sacarme del bosque, mi padre me había golpeado diciendo "¡Maldito mocoso, casi me matas de un infarto!" él había salido hace unos minutos a hablar en el pasillo. No tenía nada grave, solo unos cuantos raspones y moretones que habían dolido un montón cuando los desinfectaron, aparte de me duele el cuerpo por la caída. Pero mi padre había insistido en que descansará, vi mi teléfono reposar en la mesa junto a la cama. Cuando lo tuve en mis manos entró una llamada, era un número desconocido. No dude en contestar teniendo la esperanza de que fuera Juvia.

– ¿Juvia?– Me precipité a preguntar– ¿Eres tú?– no obtuve respuesta

Pero podía escuchar su respiración, seguía en línea.

Si, es Juvia– suspire aliviado, era ella.

– Realmente eres tú– le dije aliviado. Ella estaba viva– Estamos muy preocupados por ti– expresé mi preocupación– ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Iré por ti– Ya estaba de pie, caminando hacia la salida.

No, Juvia está bien– Como sospeché, ella no quería ser encontrada– No busquen a Juvia. Dile a papá que no se preocupe, Juvia estará en contacto– Ella hablaba tan rápido que no me dejaba decir nada– Los amo.

– ¿Juvia?– grité inútilmente. Escuché el tono que indicaba el final de llamada. La puerta se abrió de par en par, dejando entrar a mi alterado viejo.

– ¿Qué paso con Juvia?– preguntó alterado.

– Me llamó– expliqué.

– ¿Qué dijo?– exigió saber. Mi padre me tomó por los hombros y me zarandeó.

– ¡Duele!– me quejé, me dolía todo el maldito cuerpo. Me soltó de inmediato, y me ofreció una disculpa.

–Lo siento, Jellal. Me deje llevar– parecía apenado.

– No te preocupes, viejo, se exactamente cómo te sientes– Sonreí un poco para tranquilizarlo– Lo que ella dijo fue: "Estoy bien. No me busquen. No se preocupen, estaré en contacto"

– ¿Qué no me preocupe?– gritó mi padre exaltado– Mis hijos son un par de idiotas.

– ¡Hey!– me defendí– yo si uso la cabeza.

– Perdiste credibilidad en el momento que te tiraste de cabeza por la pendiente– expresó negando con la cabeza– Cuando la encuentre la castigaré por el resto de su juventud.

– Padre– le llamé. Él se giró a verme– Creo que deberíamos en paz por un par de días. Ella eventualmente volverá. Solo necesita pensar, paso por un momento muy difícil. Ella se escuchaba tranquila, no como una psicópata suicida. Además ella dijo que estaría en contacto.

– Una semana– dijo mi padre no muy convencido– Si no ha vuelto para entonces, se va retomar la búsqueda por completo– asentí estando de acuerdo– Por ahora descansa. Mañana nos iremos a primera hora de la mañana, tienes un montón de trabajo.

...

El avión aterrizó. Sacudí un poco a la persona que dormía en mi hombro.

– ¡Mavis, despierta!– ella no se movió ni un centímetro. Que molestia. Esta chica se la paso parloteando todo el vuelo, luego de que le contará una muy breve reseña de mi vida amorosa. Intente no revelar mucho sobre mi identidad, solo le dije que tenía 22 años. Descubrí que ella tenía 21, una hermana llamada Zera y montón de cosas que ya olvide porque no eran de importancia para mí. Aunque ella era muy bonita, su cabello era largo incluso más abajo de sus rodillas y despedía un agradable olor a flores. Sus ojos esmeraldas brillaban como las piedras preciosas de dónde provenía su color. Aunque era bastante baja de estatura y no tenía un cuerpo de infarto como ella, tenía unas muy bonitas piernas que se podían apreciar por el vestido de color celeste que traía puesto. No estaba de ánimo para conocer nuevas personas, tal vez si la hubiera conocido antes me hubiera interesado un poco por ella. Después de todo ella también amaba los libros al igual que yo, pero era otra la que ocupaba mis pensamientos.

Mire alrededor ya todos los pasajeros habían dejado el avión.

– ¡Otra vez ustedes dos!– escuché detrás de mí a la mujer que nos había ayudado antes.

– ¡Disculpe!– ya habíamos causado suficientes problemas. No había querido ser brusco con ella, le debía unas cuantas pero no me quedó de otra. Me levanté y la cabeza de Mavis cayó, se despertó de golpe.

– ¡Que cruel eres, Zeref!– se quejó con voz somnolienta. Mi trabajo está hecho.

– Tú eras la que estaba babeando en mi hombro. Yo me voy yendo– comencé mi andar a través del avión para por fin poder estar en tierra firme. El nuboso aire de Londres invadió mis fosas nasales, había extrañado este lugar. Después de que revisaran mi pasaporte, fui por mi equipaje no había visto a Mavis desde que baje del avión, esperaba mantenerlo así. Estaba demasiado cansado para lidiar con una persona tan recién recargada, cabe destacar.

Mientras esperaba el taxi me estaba congelando, era verano pero ya era entrada la noche y mi sudadera no era lo suficientemente cálida. Por fin llegó mi taxi, guarde mi equipaje en la maleta. Cuando estaba por subir al auto, escuche a mi escandalosa compañera de viaje.

– ¡Nos vemos, Zeref!– sacudía su pequeña mano en forma de despedida y sonreía de lo más feliz– ¡Fue un placer conocerte!– todo el mundo miraba la escena ¿Acaso este día me había tocado ser el centro de entretenimiento de los aeropuertos? Le devolví el gesto de despedida y entre al auto.

En menos de media hora estaba parado frente a mi apartamento. Cuando entre todo estaba como lo había dejado, estaba un poco desordenado. La última vez que estuvimos aquí salimos casi que corriendo, todo seguía igual pero al mismo tiempo todo había cambiado. La última vez ella había estado aquí conmigo y ahora estaba completamente sólo. Ella no iba a volver, entre a mi habitación. Deje mi equipaje en el piso, entre al baño. Necesitaba una ducha para despejar mi mente, vi su cepillo de dientes junto al mío. Creo que me mudare, todo aquí me recuerda a ella, además de que sus cosas están regadas por todos lados.

Sacudí mi cabeza intentando alejar todos los pensamientos negativos, me despoje de mi ropa. Cuando el agua cayó sobre mi cuerpo se sintió genial, necesitaba esto. Me percaté de que aún llevaba la esclava que ella me había dejado, un poco de agua no le hará daño o ¿sí? Pensado que el agua podría dañar esclava decidí terminar mi ducha lo más rápido posible.

Abrí las puertas de mi armario, otra herida para mi destrozado corazón. Ahí estaba toda la ropa de ella, ordenada de forma que junto a la mía cupieran a la perfección. Tome el primer pantalón de pijama que vi y cerré el armario. Me puse el pantalón de pijama y aventé la toalla que había estado rodeando mi cintura al suelo. Ya mañana limpiaría todo este desastre, me deje caer en la cama. Para mi desgracia toda mi cama aún conservaba el olor a ella, su dulce aroma estaba impregnado en mis sábanas. Un par de lágrimas rodaron por mis mejillas, si tan solo no hubiéramos vuelto. Esto no estaría pasando, si tan solo hubiera esperado un poco más de tiempo ella seguiría a mi lado, seguiría siendo mía.

"Te equivocas, ella jamás fue tuya" mi conciencia me abofeteó con esas palabras "Si ella realmente hubiera sido tuya, así hubieras tardado un día o mil en volver a Japón, ella seguiría a tu lado" ya lo sabía, solo quería creer que ella fue mía. Aunque no hubiera sido mía, los momentos que pase junto a ella si eran míos. Y los conservaría por el resto de mi vida. Después de todo ella es mi muy preciada amiga, y aunque ahora no pueda soportarlo en el futuro estaré al lado de ella para ayudarla a levantarse todas las veces que sea posible. Incluso si tengo que entregársela a él. "Ah. Realmente eres un masoquista" me dije a mi mismo. El cansancio me cayó encima como una tonelada, tenía más de un día sin dormir. Mis ojos se fueron cerrando lentamente, antes de perder la conciencia completamente recordé los destellos de una sonrisa que brillaba como la luz del sol, cegando todo a su paso.

El apartamento se sentía increíblemente vacío, hace ya un tiempo que estaba acostumbrada a vivir en compañía. Luego de salir de la oficina pase por la tienda de decoraciones, conseguí algunos adornos para la oficina. Compre un juego de 4 bolas de cristal, en cada una se podía observar una estación diferente. Verano, otoño, invierno y primavera. Eran preciosas, en la del verano se podía ver una silla playera con un paraguas de colores haciéndole sombra y arena de playa brillante. La del otoño tenía un gran árbol en el medio, sus hojas se habían caído en su gran mayoría, estaban desparramadas en el suelo y al agitarla podías ver una lluvia de hojas rojizas y naranjas. La de invierno, tenía un muñeco de nieve en el centro y muchos copos de nieves dispersos, al agitarla se formaba una gran ventisca. La de primavera era mi favorita, como en la de otoño tenía un árbol en el centro pero esta vez era un Cerezo en flor, en el suelo estaban regados todos los pétalos que ya habían abandonado el árbol, y al agitarla se formaba una lluvia de pétalos muy brillantes. Podía pasar todo el día mirándola, espero que a él le gusten. ¿Qué habrá pasado? Mire el reloj, eran las 19:25 pm. ¿Sera mucha molestia si llamo de nuevo? No, después de todo él dijo que no le molestaba escuchar mi voz. Cuando por fin decidí a llamarle, me gruño la panza. Tenía mucha hambre, fui a lo cocina a preparar algo de comer.

Abrí el refrigerador, se me estaba acabando mi reserva de pastel de fresa con cremas. Me decidí por hacer panques, la mezcla ya estaba preparada sólo tenía que ponerla en el sartén con un poco de aceite. Después de un rato tenía una pila de panques listos para saciar mi hambre, una coca-cola y como si pudiera faltar un pedazo de pastel.

Entre a mi habitación, para por fin poder llamarlo. Había dejado la cocina como nueva otra vez, me deje caer de espaldas al colchón.
Él respondió después del tercer repique.

Buenas noches, preciosa– saludó animado. Me sentí algo feliz de que su voz no sonara tan deprimente como esta tarde.

– Veo que estás mejor– saludé.

Si, pero se supone que debería estar descansando– bajo su tono de voz– Si mi viejo se entera que desobedecí sus órdenes, me tendrán que internar por lo menos tres días más en este aburrido hospital– comentó de lo más tranquilo. ¿Hospital? ¿Qué demonios hacía en un hospital? ¿Está internado?

– ¿Estas en el hospital?– pregunté bastante alarmada– ¿Estás bien?

Si, eso dije ¿no?– parecía divertirse.

– ¿Qué paso?– seguí preguntando– ¿Cómo fue que terminaste ahí?

No mucho– no parecía la voz de un enfermo en lo absoluto– Solo resbalé un poco por la pendiente. Nada grave, solo un par de rasguños– ¿rodó por una pendiente y él dice que nada grave? Sentí la necesidad por segunda vez en el día de estar junto a él y asegurarme que realmente estuviera bien.

– ¿Te parece poco caer por una pendiente? ¿Nada grave?– cuestioné– creí que eras más consciente.

Estoy vivo ¿no? Eso es lo que importa– su poco interés por su bienestar físico me irritaba un poco.

– ¡Jellal, piensa más en ti mismo!– chillé. Él se quedó en silencio por un rato– ¿Jellal?

Es la primera vez que me llamas por mi nombre– ahora que lo pienso es verdad. No me molestaba seguirlo haciendo

– Técnicamente es la segunda vez– dije.

¿Así que… Estás preocupada por mí?– ¿Eso hacía? ¿Estaba preocupada? "Por supuesto, cariño, casi te da un infarto" Me echó en cara mi consciencia.

– S-supongo que s-si– no pude evitar tartamudear por la vergüenza.

¿Oh?– aquí venía con su arrogancia– Suelo causar ese efecto.

– Como digas– resté importancia a su arrogancia– ¿Qué paso con la búsqueda de Juvia?– por fin la conversación tomó el rumbo esperado inicialmente.

Encontramos su auto abandonado en la vía– contestó tranquilo, demasiado tranquilo de hecho.

– ¿Cómo te sientes con eso?– pregunté.

¿Desde cuándo esto se volvió una cita con el psicólogo?

– Lo siento, no era mi intención...– me disculpe.

Solo bromeaba– se rió un poco– vaya, que sería.

– Muy gracioso– contesté sarcástica, era muy divertido hablar con él.

Lo cierto es que ella se comunicó con nosotros– confesó. Sentí un poco de alivio en mi consciencia– No quiere que la busquemos, ella estará en contacto.

– ¿Qué van a hacer?– interrogué.

La dejáremos en paz, por una semana para que aclare su mente– explicó– Si no ha vuelto para la fecha, la buscaremos con todo nuestro poder. O eso fue lo que dijo mi padre.

– Entiendo.

Después de hablar con ella y reflexionar un poco, creo que deberíamos dejarla hasta que ella esté lista para volver– admitió Jellal.

– Creo que eso es lo mejor que pueden hacer– era hora de ayudar a mi amigo– Si la traen de vuelta a la fuerza, ella se volverá a escapar.

Ya había pensado en eso, mañana se lo explicare a mi viejo– un bostezo acompañó sus palabras.

– Veo que estas cansando. Será mejor colgar– dije aunque quería continuar con la llamada.

Aunque no quiero, creo que te tomare la palabra esta vez– otro bostezo de su parte– Estoy agotado.

– Buenas noches, nos vemos mañana en la oficina– me despedí.

No puedo esperar– fueron sus últimas palabras antes de dar por terminada la llamada. Lo cierto es que yo también estaba muy cansada, deje mi teléfono en la mesa de noche y apague las luces. Sentí el sueño arrastrar lo poco que quedaba de mi consciencia.

...

Después de un largo camino, Gray apago el Toyota frente a una casa de estilo japonés tradicional bastante conocida para mí. Se sentía muy nostálgico este lugar, respire el aire fresco del campo. Tome un segundo respiro para darme valor, presione el timbre un par de veces. No pasó mucho tiempo, cuando abrieron la puerta. Una mujer que estaba en sus 40 abrió la puerta, tenía el cabello corto. De hecho me parecía familiar, demasiado diría yo. Pero no podía recordar de dónde.

– ¿Ul?– fue Gray quien hablo. Volteé a mirarla sí que era Ul, solo que unos años mayor.

– Si, eres Ul– repetí lo obvio.

– Vaya que has crecido, Juvia. Eres igual a tu madre– dijo con una sonrisa en sus labios– ¡Yuko-san, tu nieta está aquí!– gritó– En cuanto a ti– corrió hasta Gray y lo abrazo por el cuello– ¡Tienes la misma cara asquerosa que tu padre!– le alborotó el cabello Gray con fuerza.

– ¡Y tú pareces una momia!– gritó Gray molestó. Ul se sostuvo los pechos.

– ¡Estas siguen igual que antes!– aplasto sus pechos en la cabeza de Gray– Lo que quiere decir que sigo en la flor de mi juventud.

– ¡Suéltame, vieja pervertida!– intentó Gray soltarse, pero lo cierto es que veía muy feliz. Los miraba divertida hasta que escuche una voz bastante familiar detrás de mí.

– ¡Ul, ya deja el muchacho en paz!– Era mi abuela. Me volteé a mirarla.

– Yuko-obaasan– mi abuela estaba casi igual a la última vez que la vi, solo unas cuantas arrugas más bajo sus ojos y unas canas en su cabello del mismo color que el mío y el de mi padre.

– Estas igual a tu madre– dijo mi abuela poniendo su delicada mano sobre mi mejilla. Puse mi mano sobre la de ella– ¡Bienvenida a casa, cariño!– Un par de lágrimas se me escaparon.

– ¡Juvia está de vuelta!– me largué a llorar en los brazos de mi abuela.

– Será mejor que entren– dijo la abuela.


Hasta aquí el capítulo de hoy ¿qué les ha parecido?

Espero que se tomen la molestia de dejarme sus opiniones en un Rewiers, me encanta leerlos.

Nos leemos en el próximo capítulo, Hasta la próxima.

EAUchiha