Hola! sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que subí un capítulo, pero el terminar la carrera no me ha dejado mucho tiempo para escribir.


"Me voy a retrasar un poco, luego te cuento". Había visto tres veces el mensaje y desde que apareció en la pantalla de su móvil, su contenido no había cambiado nada. Sabía que no tenía nada de qué preocuparse, pero era inevitable teniendo fogonazos de recuerdos y necesitaba a alguien que le aclarara si la chica de labios rojos y risa estridente pero contagiosa era real o sólo fruto de su imaginación. También podría ser alguien con quien hubiera tenido algo sin que Isabelle se enterase, pero dudaba mucho haber engañado a la joven porque para ser francos, el único que ligaba algo del grupo era Eric.

Con un suspiro se levantó y se fue a la barra a pedir un café deseando que el retraso de Isabelle no fuera mucho porque tenía muchas cosas que contarle. Se volvió a sentar en el mismo sofá donde había estado antes a esperar.

-Hola guapo, ¿me invitas a un café?- preguntó alguien al lado de Simon haciéndole sobresaltar y mancharse el brazo con el café desparramado.-También puedes pedirte otro.

El joven se volvió para ver quien le había sobresaltado sabiendo que no era Izzy y se topó con la chica de sus sueños, literalmente. Ahí estaba ella: labios rojos, ojos pardos, pelo rizado con reflejos rojizos…

-Perdona guapo,- llamó a un camarero que estaba limpiando la mesa de enfrente- ¿me puedes traer un capuchino con chocolate sin canela para llevar? Y otro brebaje de lo que quiera que se estuviera tomando aquí mi amigo.

-Tú estabas en la boda- comentó Simon con una sonrisa. Al menos su memoria a corto plazo no estaba dañada-, eras la que le lanzó un tacón a Jace.

La joven echó la cabeza para atrás en una sonora carcajada.

-Si sólo fuera un tacón lo que le he tirado en los siete meses que nos conocemos… ¿te acuerdas de algo más, como mi nombre o por qué estoy aquí?

-Dani- respondió algo inseguro frunciendo el ceño.

-¡Muy bien!- entregó un billete al camarero cuando trajo los cafés.- Vengo a darte una notica: enhorabuena, has sido seleccionado para el programa de Alzamiento de los Cazadores de Sombras. Los nefilim te queremos en nuestras filas.

-Por lo que mis recuerdos alcanzan no le caigo bien a las grandes esferas, no creo que me quieran entre sus filas como tú dices.

-Sí que es verdad que al Inquisidor no le caes muy bien, pero eso porque no quiere que su niña se haga mayor y salga con chicos, no tiene nada que ver contigo. Y en cuanto a la Cónsul… se siente culpable por confundir a su sobrino con el Chuky de los cazadores de sombras, y por eso si yo te propongo para el Alzamiento, ella te va a aceptar con todos los honores y Robert se tendrá aguantar.

El chico bebió un poco del café mientras recordaba otro fogonazo de sus recuerdos: el chico moreno que había salvado a Jace de un segundo tacón volador. Sebastian, el sobrino de la Cónsul y novio de Danielle.

-Debí ser muy importante en el pasado para que vengas tú a darme la noticia.

-Aún lo eres- contestó demasiado seria pero con una intensidad en la mirada que no creía que podría volver a ver.

La chica se volvió para coger algo del bolso y entregárselo mientras se levantaba.

-Estoy aquí hasta la semana que viene, pásate cuando quieras por el Instituto con la respuesta.

Antes de que Simon pudiera decirle nada, la chica había desaparecido.

-¿Cómo ha ido?- preguntó Isabelle cuando vio salir de la cafetería a Danielle.

-Está algo perdido, pero es normal cuando te borran los recuerdos y cuando vuelven parecen más un sueño que la realidad.

La morena se encogió un poco ante la posibilidad de que él dijera que no quería saber nada de aquella vida que les podía unir para siempre.

-Hey,- le alzó la barbilla par que la mirase a los ojos- no hay de qué preocuparse. Tú sólo dale las respuestas que necesita y antes de que termine el día seguro que te pide que lo lleves al Instituto para aceptar.

Las dos chicas se abrazaron y se despidieron. Aunque Danielle parecía bastante segura en que Simon iba a decir que sí, ella no estaba tan segura hasta que entró en el local y vio lo que su amigo sujetaba entre las manos mirándolo como si la respuesta de sus preguntas estuviera en aquella foto en la que aparecían ellos dos sonriendo y abrazados.


-Quiero darle a mis padres algo así como una luna de miel- comentó Clary mientras cerraba los ojos disfrutando de la mano de Jace en su pelo.

Ambos estaban en la habitación de él en medio de la cama revuelta y su ropa desperdigada por el suelo. Aunque Danielle era la única que estaba en el Instituto estaba lo suficientemente lejos para que no escuchara nada, por si acaso había hecho runas en las paredes para silenciar la habitación y otra en la puerta para que sólo la pudieran abrir desde dentro, toda precaución era poca en ciertos momentos.

-¿Quieres tener un hermanito?- preguntó divertido Jace con una sonrisa.

La pelirroja alzó la cabeza para alzarle una ceja y una mirada de advertencia, pero en momentos como ese sólo le salía una sonrisita tonta.

-Muy gracioso Herondale- le dio un suave puñetazo en el hombro.- Han estado mucho tiempo separados y peleando por estar juntos y ahora que lo han conseguido me gustaría darles algo de privacidad. Al día siguiente de la boda Luke abrió la librería.

-Dani tiene tres semanas de exámenes, pero ya ha dejado claro en varias ocasiones que podemos ir a su casa cuando queramos. Después de esas tres semanas.

Clary le alzó una ceja para que entendiera que aún eran menores y que, aunque Maryse aceptara encantada, Jocelyn no dejaría a su hija irse de viaje con su novio.

-Podemos decírselo a Alec y Magnus. También puede venir Izzy, pero no va a querer dejar a Simon y no creo que Simon pueda inventar una buena excusa para decirle a su madre que se va a Europa con sus nuevos amigos.

-A lo mejor puedo convencerles de que se vayan un fin de semana largo a la granja. En ese caso estaría sola en casa- añadió con una sonrisa que dejaba entrever sus segundas intenciones.

-Me gusta como piensas- sonrió Jace mientras se inclinaba para besarla.

De no ser por la campana que indicaba que alguien quería pasar al Instituto, la cama hubiera estado más revuelta de lo que ya estaba.

-Mataré a quien esté llamando a la puerta- el joven entrecerró los ojos y empezó a vestirse para ir a ver quien llamaba. En otra ocasión hubiera dejado a su tutora que abriera la puerta, pero iba retrasada en el temario de estudio y no quería interrumpirla.

Clary se vistió al mismo tiempo que su novio e hizo una runa a la cama para que quedara igual que hacía una hora- runa que había descubierto hacía poco y que era de gran utilidad en casos como ese-, después ambos abandonaron la habitación para ver quien llamaba.

El ataque fue por sorpresa, nadie se podía imaginar que los demonios llamasen a la puerta y en plena luz del día. Un puñado de demonios raum se abalanzaron sobre los desarmados jóvenes que intentaban cerrar la puerta para ganar tiempo e ir a por armas.

-¡Por el Ángel! ¿desde cuando llaman a la puerta a plena luz del día?- comentó Jace apoyado en la puerta mientras Clary hacía una runa para sellar la entrada.

-¿Y tú desde cuando no llevas armas encima?

-Normalmente las llevo, al no ser que alguien se tire encima mío y acabemos en la cama.

-Pues no he escuchado ninguna objeción mientras me arrancabas la ropa.

Los demonios se agolpaban en la puerta y daban golpes intentando hacerla saltar de sus bisagras, los chicos se apoyaron más en la puerta aunque sabían que era algo imposible si las criaturas estaban dispuestas a entrar.

-Si siguen así no va a durar mucho la runa- admitió Clary preocupada.

-Hay que apartarlos de la puerta.

De pronto unos chillidos fuera indicaba que algo estaba atacando a los demonios y los estaba matando. Abrieron una rendija para ver qué pasaba: alguien estaba lanzándoles flechas desde uno de los pisos de arriba.

-Dani- dijeron los dos a la vez mirándose con una sonrisa.

Salieron a ayudar a su amiga que estaba con la ventana de la armería abierta.

Clary se volvió a la ventana para que Danielle les tirara armas mientras Jace le cubría las espaldas y ahuyentaba a los demonios que no había matando aún su tutora.

No sabían si su amiga se había encargado de la mayoría o que por la sorpresa su cerebro había multiplicado los demonios cuando habían abierto la puerta, pero allí tan sólo quedaban cuatro bichos viscosos y con tentáculos.

-¡Clary, de tras de ti!- gritó Jace que veía como se acercaba un demonio a su novia.

Antes de que la joven pudiera atacar, el chico se puso en medio de los dos asestando un golpe mortal al último demonio y resbalando con su icor cayendo al suelo y golpeándose el hombro.

La pelirroja enseguida fue a donde estaba el chico tirado en el suelo, temiendo que se hubiera golpeado la cabeza al caer.

-No se me habría ocurrido otra forma mejor de dejar Relaciones Internacionales- comentó Danielle cuando apareció en la entrada.

Bajó hasta donde estaban los chicos y examinó el brazo izquierdo de Jace que sostenía contra su pecho.

-Hay que ir a la enfermería,- ordenó después del examen médico- se te ha salido el hombro.


-Me da miedo cuando se pone en modo enfermera- le confesó en voz baja Jace a Clary cuando iban de camino a la enfermería.

-Dijo el que quería verme con un traje de enfermera.

-A ti, no a ella.

Danielle mantuvo la puerta de la enfermería abierta mientras la pareja entraba y la chica le ayudaba a sentarse en una cama mientras le ayudaba a quitarse la camiseta. Por otro lado, la tutora estaba cogiendo una venda del armario del fondo de la sala.

-Vale, cuando cuente tres te voy a colocar el hombro- avisó cogiendo el brazo del chico.-Vas a notar un fuerte dolor pero es un momento, en seguida se te pasará.

Jace tan sólo asintió con los dientes fuertemente apretados. Clary le cogió de la mano y le dio un suave apretón para que supiera que estaba a su lado.

-Uno. Dos. Tres.

Nada.

El joven abrió un ojo para ver porqué no le había colocado el hombro.

-¿No dijiste a la de tres?

-Sí, pero así estás preparado para cuando te lo vaya a colocar y tienes que estar con la guardia baja, sino no funciona.

-¿Cómo pretendes que esté con la guardia baja cuando…?

Antes de poder terminar la frase escuchó un crack (indudable señal de que el hombro volvía a estar en su sitio) y enseguida un horrible dolor que terminó en un aullido.

-¡Zorra!- exclamó en cuanto pudo articular palabra.

-Es mi segundo nombre. Como siempre el factor sorpresa funciona- dijo sin inmutarse mientras le hacía una runa en el brazo y le ponía el brazo en cabestrillo después de ayudarle a ponerse la camiseta-. Estate así hasta la noche. Debería inmovilizártelo pero creo que me vas a hacer caso y no lo vas a mover.

Fue otra vez al armario a sacar un poco de algodón empapado en antiséptico que lo aplicó en la frente de Clary que tenía un pequeño corte.

-Voy a por una crema que me han dado que te cierra los arañazos en menos que un iratze. Y una cosa más- se acercó al oído de la chica a decirle algo.

Mientras Danielle abandonaba la habitación, la otra chica fue despacio a donde estaba su novio con una sonrisa perversa. Delicadamente le puso una mano en el botón del pantalón.

-¿Clary?- preguntó Jace temblándole la voz ante el gesto de su novia. Su tutora podía aparecer en cualquier momento y con un brazo inmovilizado no le apetecía mucho lo que quisiera que se le estuviera pasando a la chica por la cabeza.

La otra mano de la joven fue hasta la cremallera y lentamente se la subió.

-Es material muy sensible-su sonrisa se hizo más grande cuando vio tragar saliva y soltar el aire que había estado reteniendo.

Hacía poco había descubierto la placentera tortura de ponerle nervioso. Sin poder evitarlo le dio un rápido beso antes de reírse.

Danielle volvió a la enfermería con la crema para aplicar en el arañazo.

-Tenemos que establecer como una palabra clave o algo cuando en ciertas circunstancias no podáis abrir la puerta- comentó sentada en una cama enfrente de la pareja-. Lo digo por las camisetas del revés, las cremalleras sin subir… esas cosas. Que conmigo no pasa nada, pero igual Maryse no piensa lo mismo.


Cuando Isabelle y Simon llegaron vieron a sus amigos en el salón, Jace con el brazo en cabestrillo.

-¿Qué ha pasado?- preguntó la chica al ver a su hermano herido.

-Una horda de demonios raum querían merendarnos- respondió Jace.

-Exagerado- opinó Danielle-. Sólo ha sido un puñado pequeño de demonios que jugaban al truco o trato, unos ocho o nueve. Pero eso ahora no importa, lo que importa es lo que Simon tiene que decir.

Todos miraron al joven que no sabía muy bien porqué había venido. Todo lo que le había contado Isabelle le parecía una vida de lo más emocionante, pero ahora que tenía cuatro pares de ojos clavados en él esperando una respuesta no se sentía tan seguro.

-Quiero saber más de los cazadores de sombras y tal vez entrar en el programa de Alzamiento.

Clary se levantó del sofá y fue a abrazar a su mejor amigo. Eso era una gran noticia, por fin podían volver a estar juntos como antes.

-Sabes que tienes que cortar toda relación con tu madre y tu hermana en cuanto te alces, ¿verdad?- aunque la tutora también quería a Simon como nefilim, el dejar a tras a la familia no era algo fácil.

-Isabelle me ha dicho que Magnus podría hacer un hechizo para que mi madre y mi hermana se olvidaran de mi. Me gustaría poder estar con ellas, pero prefiero saber toda la verdad.

-En ese caso llamaré a Magnus y Alec para que vengan y hablar todos.

La chica se fue a la biblioteca a por el móvil para llamar y recoger sus apuntes que los había dejado desperdigados al ir a combatir los demonios.

En seguida llegaron Margnus y Alec con champan para celebrar que Simon se uniría pronto a sus filas.

-Por Simon,- alzó Magnus la copa para brindar- porque pronto se alzará como nefilim.

-Aún no he dicho que sí- aclaró el chico azorado por la celebración.

-Lo harás- insistió Magnus bebiendo casi la mitad de la copa-, en cuanto veas a Izzy con la ropa de entrenamiento.

-¡Magnus!- le reprocharon los tres hermanos. Aunque Jace siempre había sido el de moral más relajada, desde que Alec se fue a vivir con su novio había adoptado el rol de su parabatai.

Estuvieron hablando un rato hasta que llegó Maryse para dale la noticia. Simon pensó que solo iba a conseguir un asentimiento de cabeza por parte de la directora del Instituto, pero para su sorpresa le abrazó y le dio la enhorabuena.

-Aquí siempre tendrás una habitación para cuando quieras empezar a instruirte- dijo la mujer con una sonrisa.- Bueno, me voy al despacho a dar la noticia a Irdis.


El tener que estudiar las guerrillas de Oriente Medio a ciertas horas de la noche no era muy bueno.

Danielle miró a Iglesia que dormía plácidamente encima suyo.

-A mi también me aburre, pero tengo que terminar el tema- comentó la chica en español suspirando.

-¿Tan desesperada estás que hablas con el gato?- preguntó Jace desde la puerta junto a Isabelle.

-Desesperada no, aburrida.

Los chicos entraron en la habitación y se acomodaron en la cama junto a su amiga.

-Cómo si estuvierais en vuestra cama- añadió al ver que repartían la ropa de cama entre los tres.

-Aquí sobra gente porque no me llega la manta- comentó Isabelle tirando en un vano intento por conseguir algo más que le tapara.

-Totalmente de acuerdo- dijo Danielle.

-Pues Izzy ya sabes lo que tienes que hacer- apuntó Jace mientras se estiraba y buscaba una buena posición.- Aunque puede que sea yo. Esta cama está muy dura, ahora entiendo el mal humor de por las mañanas.

Estaba preparado para el almohadazo en la cara, o incluso que le ahogara con ella, pero el golpe nunca llegó. Miró a su amiga para ver qué era lo que le había hecho renunciar a la violencia.

-Yo que tú pensaría dos veces los comentarios antes de decirlos, nunca sabes dónde puede ocurrirte el próximo accidente que te impida "deshacer las camas"- sonrió dulcemente, cosa que hizo que su comentario fuera aún más perverso.

-¿"deshacer las camas"?- preguntó Izzy mirando a su hermano con una ceja alzada- ¿algo que contar?

-Nada- respondió con un bostezo acoplándose mejor en la cama. La almohada olía a la colonia de Danielle lo que hizo echar de menos su almohada que olía a Clary.

-Pobre que está cansado de tanto ejercicio.

Izzy, no seas mala y deja dormir a tu hermano que el pelear con demonios gasta mucha energía. Aunque claro, si haces otras cosas antes de pelear con demonios que requieran también energía…

-Así que es oficial, comienza la venganza- sonrió Isabelle perversamente.

Ante la sonrisa de las dos chicas, el joven sólo pudo hundirse todo lo posible intentando fundirse con la cama y desaparecer. Sabía que cuando a Danielle e Isabelle incurrían en un plan, la venganza iba a ser terrible.

Sabiendo que su tiempo de estudio había terminado por esa noche, Danielle dejó los apuntes en la mesilla de noche y comenzó a trazar el plan para la venganza de su pupilo.

Un rato más tarde fue Iglesia quien apagó la luz de la mesilla de noche, todos los humanos de la habitación se habían quedado dormidos y él no podía dormir con la luz encendida. Se acopló en el trozo de almohada quedaba libre al lado de la tutora de los Lightwood dispuesto a dormir.


Tan sólo me falta comentar que ya que nadie me comenta (sólo alguien bajo anónimo para decir que mis historias son una mierda) no sé cuanto voy a tardar en escribir pero tened paciencia y que sólo quedan unos pocos capítulos.