Disclaimer: los personajes no me pertenecen, no gano nada con esto, no me demanden…

Ah: advertencia de yaoi, y lemon….

Parejas: principalmente SasuNaru, aunque se verán algunas otras en el transcurso…

-DIALOGO-

"PENSAMIENTO"

(n/a: NOTAS DE AUTOR)

Chapter 14:

El trabajo del día estaba lejos de haber terminado. Los sirvientes de la parte A de la mansión aún se encontraban trabajando, mientras el Mayordomo en jefe había procurado que los más jóvenes descansaran por unas cuantas horas, para que pudieran terminar las cosas al alba. Kakashi estaba de acuerdo con la medida, ya que el trabajo era agotador, y lo era aún más para aquellos que eran nuevos en la materia. Los veteranos, como él, estaban bastante acostumbrados a las anuales cosechas maratónicas y podían durar más.

Pero aún con esta benevolencia por los menores, no podía estar menos molesto por sus despreocupadas e incompletas labores. Miró hacia la zona que habían dejado inconclusa y se percató, como sospechaba, de una fogata desatendida. Hacer fuegos en un campo recién trabajado no era una buena idea: menos si estaba comenzando el invierno con aquellos impredecibles vientos. Una de aquellas brazas, llevada lejos de la supervisión constante, podría ocasionar un incendio de catastróficas proporciones. Pero estaban permitidas para poder apalear el frío del anochecer. El maestro suspiró.

Se dirigió, fastidiado, a la pequeña fogata. Al llegar ahí, se encontró con un cuerpo tendido que, refugiándose del cruel frío, se había quedado dormida. El peliplateado se preocupó de apagar la fogata y tomó a la joven en brazos. Tenía el cabello rosa; Sakura, creía que se llamaba: La anterior preferencia de Itachi. "Que extraño fetiche." Miró más de cerca el hermoso rostro de la chica, en especial aquellas marcas rojas que deja el llanto constante: "Que extraña crueldad". Se encogió de hombros y se dirigió a paso raudo hacia la mansión.

Entró por las cocinas de la parte B. Se sorprendió de ver ahí una gran actividad:

-Temari… -Llamó.

-Kakashi-sempai. ¿Qué sucedió?- Le preguntó al ver a Sakura en sus brazos.

-La encontré dormida junto al fuego.

-Yo me encargo. –Se ofreció Lee, de inmediato, quitándosela de los brazos.

Kakashi, extrañado se sostuvo el mentón de forma pensativa:

-¿Qué pasó aquí?

Temari, después de haber visto el asunto de Sakura había vuelto a su apresurada labor:

-Itachi-san ha pedido un carruaje urgente, para un viaje largo.

-¿Por qué?

Temari se encogió de hombros. Kakashi sonrió:

-¿Dónde está ahora?

-En sus aposentos, pero pidió que no lo molestáramos hasta que el carruaje estuviera listo.

-¿Estaba enojado?

Temari lo miró fastidiada, buscando que el inquietante maestro de armas se cansara de las preguntas incómodas, pero al ver que el interés no remitía, asintió con la cabeza:

-Jamás lo había visto tan furioso, y eso que, generalmente, es conmigo con quien se descarga.

Kakashi estuvo a punto de relamerse los labios y, sin siquiera despedirse de la ama de llaves, se dirigió a la habitación del joven amo:

-¡Sempai! –Oyó el alegato de Temari, en cuanto ésta se percató de lo sucedido, pero ya estaba demasiado cerca del cuarto para que pudieran detenerlo.

En cuanto llegó a la puerta de la habitación en la tercera planta, se detuvo por un momento. Dentro de la habitación se oía actividad, algo así como un refunfuñado Itachi revolviendo cosas y pateando otras. El mayor tocó, respetuosamente, la puerta:

-¡¿Quién es?!

-Kakashi, mi señor.

El amo titubeó:

-Vete… Kakashi…

El peliplateado ni siquiera espero a que Itachi terminara de hablar y ya estaba dentro del cuarto.

Itachi le daba la espalda y tenía los puños apretados a sus costados. De todas las personas de la tierra que pudieron haber entrado en su habitación aquella noche, tenía que ser él: El único a quien no podía matar a golpes:

-Sale de aquí, Kakashi.- Le dijo, por última vez, con los dientes apretados.

El mayor, con la adrenalina fluyéndole a mares por las venas, cruzó los brazos sobre el pecho y se apoyó en la puerta cerrada a sus espaldas con una actitud claramente desafiante:

-Pensé que podías necesitar ayuda, señor, por eso he venido. Talvez quieras hablar de lo que te tiene tan contrariado…

-¡Cállate!

Itachi se giró rápidamente y se posicionó frente a su maestro con actitud agresiva. Jamás sus emociones habían estado tan a flor de piel, tan descontroladas. Avergonzado, disminuido, herido, salvajemente iracundo. "Vamos, vamos, Itachi, Atácame de una vez."

Cómo si le hubiera leído el pensamiento, el moreno avanzó hacia él en dos grandes zancadas y trató de pegarle un puñetazo que logró llegar a la puerta detrás de él, ya que Kakashi lo había podido evitar. El mayor sintió la fuerza, y pudo ver como el puño había dejado sus secuelas en una grieta de la fuerte madera. Sorprendido, apenas pudo contener el segundo asalto del menor, que le había lanzado una patada a sus zonas bajas.

En todas sus batallas, Itachi jamás había llegado a usar aquellos movimientos antideportivos como los golpes bajos. El maestro se excitó aún más.

Con lo enloquecido que estaba no tardaría en destruir la habitación. Incluso en su frenesí adrenalínico se dio cuenta de que el bienestar del señorito dependía de él, y no podía dejar que se lastimara con un ventanal roto o con la punta de una silla astillada. Así que procuró alejarse de aquellas cosas que podrían romper.

Lo que lo dejó, irremediablemente, acorralado contra la única pared lisa que había en la habitación, que no portaba más que un par de cuadros. "No importa". Ya se las arreglaría. Entra la lluvia de patadas y maniobras que había tenido que evitar en esos microsegundos, se dio cuenta de que el moreno estaba con los ojos llorosos, por lo que tendría la vista algo afectada.

Kakashi se apoyó en la pared en la que estaba acorralado para impulsar una patada directa a las costillas de su enloquecido oponente y así poder salir de la comprometedora situación. No se percató de la extraordinaria fuerza que poseía un Itachi iracundo hasta que sintió que su pie no fue liberado de la patada como de costumbre, sino que el moreno lo había agarrado y lo mantenía firmemente pegado a su cuerpo. Con esta ancla, se permitió volver a lanzarlo contra la pared en la que lo había acorralado. "Demonios".

Itachi se incorporó rápidamente y agarró al maestro del uniforme de trabajo para azotarlo contra la pared, sostenerlo con un puño y aventarle un puñetazo que le reventó el labio e hizo que ambos se tambalearan y cayeran al suelo en un enredo de piernas y brazos. "A la mierda su salud." Kakashi, enfurecido por su cuenta, se lo sacó de encima como pudo y le cruzó el nacarado rostro con otro puñetazo, que le dio el tiempo suficiente para ponerse de pie, cuando le propinó una patada en las costillas nuevamente. A Itachi no pareció afectarle y se levantó de nuevo.

Con este cambio de actitud en su maestro había vuelto a pensar, y su fúrica reacción a lo que había descubierto se había apaciguado momentáneamente. Pero aún estaba la energía con él. Aún las emociones no lo habían abandonado. Se encontraba en todo su esplendor.

Se rodearon el uno al otro, en un extraño baile sincronizado, mirándose fijamente a los ojos, por primera vez como oponentes verdaderos y no como maestro y discípulo. Por primera vez con verdaderas intenciones de hacer daño. Volvieron al ataque.

Los trucos, las fintas, los golpes. Cada una de las rápidas estrategias y maniobras estaban cargadas con pasión, furia, y también con ese cálculo mortífero con el que gozaban ambos luchadores. Se enzarzaron en una pelea violenta y equitativa, donde ninguno podía sacar ventaja del otro. Donde ninguno podía sacar provecho de los errores del oponente, porque no habían. Se enzarzaron en una lucha perfecta.

Itachi mandó una patada hacía el rostro enmascarado de su maestro, quien agarró la pierna con fuerza y rapidez y la lanzó al suelo. El moreno se dio rápidamente vuelta, para poder ver a su maestro a la cara, mientras éste se preocupó de inmovilizarlo de un hombro mientras se proponía molerle la cara a golpes. Itachi trató de detenerlos, pero la certeza y fuerza de aquellos ataques lo impedían. Por un momento pensó que estaba perdiendo la batalla. Que nuevamente sería vencido. Que nuevamente quedaría en segundo plano. "¡No!".

Con su brazo libre logró desequilibrar al peliplateado, y se aferró de lo primero que pudo agarrar para inmovilizarlo. Pronto Itachi pudo agarrar a su maestro de la ropa y sacárselo de encima. Kakashi quedó desconcertado por un momento, al haber sido lanzado de su posición anterior. Había quedado sentado en el suelo, en una posición en que era algo difícil levantarse. De pronto, la silueta de Itachi se movió rápidamente ante sus ojos y le dio un puñetazo que le cruzó el rostro.

Kakashi pudo adivinar que ni siquiera se había molestado en incorporarse y le estaba dando puñetazos arrodillado frente a él. Aún aturdido se las arregló para tomar al moreno de las muñecas y separarle las manos, para que dejara de golpearlo.

Pasaron muchas cosas en ese crucial segundo.

Entre los múltiples puñetazos que había recibido el peliplateado, Itachi se había percatado que esta había sido la pelea más larga de su puta vida y que estaba agotado corporal y mentalmente. También se percató de que no estaba en condiciones de resistir otro asalto por parte de su maestro. Y, lo más importante, se percató de que entre los golpes había podido rasgar la tela que le cubría eternamente el rostro.

"Necesito algo que lo desenfoque. Debo terminar esto." Y sin pensarlo dos veces adelantó el rostro y, sin cerrar los ojos, chocó sus malheridos labios contra los del mayor. Kakashi se quedó inmediatamente inmóvil. Como él suponía no supo como reaccionar, así que pudo despojarse del agarre de sus muñecas y tomarlo de las solapas de su camisa, con la intención de acabar la pelea de una buena vez, pero Kakashi, advirtiendo sus movimientos, lo agarró fuertemente de la nuca y no lo dejó retirarse.

"Pues si es esto lo que busca." Itachi se acomodó rápidamente a horcajadas de un, cada vez más, sorprendido Kakashi, y movió sus labios buscando acomodarse en aquella violenta presión. No tardó mucho en lograr que el peliplateado cerrara los ojos y abriera la boca, permitiéndole el paso. Mientras aquella violenta pelea corporal se iba transformando paulatinamente en un furioso juego de lenguas, las desesperadas manos de Kakashi dejaron de aferrar la nuca de su oponente, y los enloquecidos puños del menor habían dejado de agarrar las solapas de la camisa. Se convirtió en un beso. Un beso puramente sensual: De aquellos que la mitad de la población femenina del país ansiaba recibir.

Se separaron extasiados.

Itachi se incorporó rápidamente y le dio un último y certero puño a su maestro:

-Te pude haber matado… La victoria es mia.

El peliplateado se acarició lentamente la mejilla adolorida y miró a su pupilo por el rabillo del ojo, que tomaba una maleta olvidada de encima de la cama.

Itachi, con una sonrisa arrogante en los labios, le dirigió la mirada una última vez antes de retirarse.

Kakashi sonreía.

Alba.

Sasuke miraba por la ventana con una expresión pensativa. A pesar de su fatiga, estaba de pie junto a la ventana, con un cigarrillo en la mano, mirando como aclaraba el horizonte. En su pálida frente se habían posicionado dos pequeñas arrugas de preocupación que sabía que no se irían tan fácilmente.

Estaba casi seguro de que Itachi los había descubierto. Aspiró de su cigarrillo ansioso:

-Mmnhhh… Ahhh… -Volteó para encontrarse con su koi desparramado en la cama. Probablemente los síntomas de la droga habían vuelto a hacer efecto. Aunque a medida que pasaban las horas el ansia era menor, todavía quedaban estragos en su cuerpo. El moreno terminó rápidamente su cigarro y se dirigió hacia él.

"Si nos descubrió, ¿por qué no dijo nada?" Se preguntaba, mientras se acomodaba entre las agotadas piernas de su koi. "¿Por qué no entró y me molió a golpes? ¿O se llevó a Naruto? ¿O le dijo a padre?" El miembro del rubio reaccionó rápidamente a sus caricias "¿Por qué, demonios, no ha sucedido nada?":

- Sss… Sasuke… Mmhh… -Sin duda eso era una mala manía; decir su nombre tras cada orgasmo… Sasuke sonrió. Naruto ni siquiera se había molestado en despertar.

El moreno se acomodó a su lado, abrazándolo con ternura, mientras el kitsune, inconcientemente se pegaba a él. Nunca se había puesto a pensar en el problema real que significaría que Itachi los descubriera. Ambos sabían que había que evitarlo a toda costa, pero no sabían el porqué ¿Hasta dónde podría llegar con su sed de venganza? ¿Qué podría hacer? De sólo ponerse a pensarlo al moreno le entraban escalofríos. Ojala fuera sólo una paranoia suya e Itachi le hubiera dado el afrodisiaco a Naruto para castigarlo y no para forzarlo a venir con él…

La noche anterior no había podido sacarle mucha información a Naruto acerca de lo que realmente había sucedido. Sólo que había ido a su habitación, él le había dado un trago, Naruto se tomó dos de golpe y luego le dejó retirarse. Se pasó una mano por el entrecejo… Era demasiado sospechoso. Itachi no solía ser así.

¿Qué haría él si en verdad los descubrió? ¿Qué haría si tenía que enfrentarse a Itachi por Naruto? ¿Si tenía que enfrentarse a su familia? ¿A toda la puta sociedad? ¿Qué haría?

¿Cumpliría la promesa que le había echo una vez al rubio de escaparse con él si fuera necesario? Que si alguna vez los forzaban a separase el renunciaría a toda su vida por estar con él. Era una estupidez preguntarse esas cosas: sabía la respuesta. Lo amaba, renunciaría a esa apestosa vida que llevaba a la fuerza por él. Escaparía de aquella prisión de por vida en la que vivía. Nada lo separaría de Naruto. Haría todo lo posible para que pudiera vivir feliz.

Para que pudiera vivir feliz.

Naruto abrió los ojos con pesar. Su cuerpo estaba totalmente agarrotado. El pequeño mareo le señaló que estaba fatigado y que no había cenado la noche anterior.

"La noche anterior" Lo que había ocurrido era confuso. Podía recordar a Sasuke entre sus lagunas mentales. Recordaba su olor, su voz, sus besos, sus caricias. Sonrió aletargado y levemente ruborizado.

¿Por qué no podía recordar con claridad?:

"-No… No, usuratonkachi, no me toques.

-¿Por qué no?

-Porque tú estás drogado y esa droga, de seguro, va a superar tus límites. Estoy cuidando de que no sobrepase los míos también."

Drogado. Itachi. El afrodisíaco. Además estaba ebrio. Con razón le dolía el cuerpo como si un tren le hubiera pasado encima. Miró en rededor para encontrarse con la hermosa habitación de Sasuke, pero no. Estaba en su propia habitación: En su habitación, completamente aseado y con pijama. Volvió a sonreír; Sasuke lo seguía sorprendiendo con su escasa y exquisita ternura.

Volvieron a tocar la puerta. ¿La habían tocado antes? Probablemente eso fue lo que lo despertó en primer lugar:

-Adelante.

Sakura entró en la habitación:

-¿Estás bien?

Naruto la miró extrañado:

-Si… ¿Por qué?

La pelirosa se sentó a su lado:

-Pues has dormido mucho. Ni siquiera la hora de almuerzo te despertó.

-Ouh…

Su estomago rugió corroborando la información:

-Temari me dijo que, probablemente, te hubieras sobrecargado de trabajo el día de ayer. ¿No estás enfermo?

-No… No, sólo muy cansado.

-¿Te traigo algo para comer?

-Por favor, Sakura-chan.

La chica se apresuró a la salida:

-Naruto-kun… ¿pensaste en lo que te dije ayer?

-¿Ah? –Intentó recordar…- Sí… sí… -Dijo, no muy convencido.

Sakura sonrió levemente:

-Mentiroso… -Le dijo, antes de retirarse.

El rubio no pudo más que sonreír ante verse descubierto. No recordaba la conversación con Sakura… El día anterior había sido un día tan, pero tan largo…

"-¿Por qué crees que te ama? ¿Qué ha hecho él para demostrarte que lo hace? ¿Qué te hace pensar que no es igual a su hermano?" Naruto sufrió un doloroso flash-back: "¿Por qué estás tan seguro de que no te va a desechar en el momento en que llegue otro a su vida?"

¡Demonios! Había sido una conversación estúpida. ¿Cómo no estar seguro de que lo amaba tras esa tortuosa noche? ¿Por qué Sakura insistía en eso? Nunca antes se había sentido tan confiado del amor que profesaba Sasuke hacia él. ¡Si hasta lo había bañado y acostado!

Sonriendo, posó sus manos tras su nuca, buscando una posición más cómoda en su cama. Daría lo que fuera por tener a Sasuke entre sus brazos en ese momento… Distraído, espero a Sakura: especialmente a la comida que traía.

La chica no tardó en hacer su aparición. Entró a la pieza con cautela y se sentó a su lado:

-¿Naruto-kun? ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Claro…- Respondió el rubio, distraído.

-¿Qué pasó con Itachi-san anoche?

Naruto tragó despacio, tratando de pensar. La pregunta le extrañó, por lo demás: Sakura evitaba tocar el tema de los encuentros con Itachi, porque generalmente le eran muy dolorosos:

-¿Por qué preguntas?

-Mmhmm… Los chicos estaban hablando de lo furioso que estaba Itachi-san anoche…

-¿Furioso? ¿Cuándo?

-Cerca de las 2.00 am… Cuando nos ordenó que le preparamos el carruaje. Pensé que podías estar involucrado.

Naruto se puso rojo y el estomago se le revolvió repulsivamente:

-¿Dónde se fue?

-Nadie sabe…

Por fin ahora podía pensar con claridad y el encuentro con Itachi se hizo espantosamente presente. El alto moreno le había dado de beber aquel licor de chocolate artesanal y luego le había dicho que podía retirarse… En el licor estaba el afrodisíaco, eso era seguro, pero ¿por qué no esperó a que la droga hiciera el efecto? ¿Por qué hizo que se retirara antes? ¿No habría estado completamente atrapado por el deseo? ¿Por qué no se aprovechó?

¡Demonios! No debió haber ido donde Sasuke la noche anterior. Debió haberle rogado a Itachi por que lo aceptara nuevamente… Pero, ¡mierda!, había hecho lo que su cuerpo había demandado en ese momento y en ese momento de débil histeria lo único que quería era estar con Sasuke:

-Naruto-kun…

-¡¿Ah?!

-¿Y? ¿Pasó algo?

-N… No lo se… Por favor Sakura-chan, necesito levantarme.

La pelirosa asintió y se dirigió a la puerta:

-Se me olvidaba… Itachi-san nos dijo que tenías libres los días en el que él estuviera afuera.

Naruto arrugó el entrecejo:

-¿Qué…?

-Pues eso… Siempre lo hace, no te preocupes.

Y lo dejó sólo. Naruto se sentó en la orilla de la cama y se agarró la cabeza tratando de ordenar sus pensamientos. ¡Demonios!

"Necesito hablar con Sasuke".

Sasuke se encontraba en la sala de música. Ese siempre había sido su santuario, incluso antes de que Naruto apareciera en su vida. En ese momento, estaba apoyado en la ventana, mirando las hermosas tierras de la Mansión, tratando de distraerse de sus crueles pensamientos.

No tardó mucho en escuchar los sigilosos pasos del rubio por el pasillo. Naruto entró con cautela a la sala de música y se apoyó un momento en la puerta, mirando a Sasuke directamente a los ojos:

-¿Cómo te sientes? –Preguntó el moreno, en un bajo, pero aún audible susurro.

-Bien.

Naruto atravesó la habitación con paso firme y se detuvo frente a su koi, como si estuviera a punto de lanzarse a un precipicio. Sasuke lo miró extrañado hasta que el sirviente se adelantó y le plantó un beso hambriento, que los dejó a ambos sin respiración.

-Disculpa… No me pude contener…

-Mentiroso… Lo viniste planeando. –Naruto sonrió. Le hacía gracia que a cada gesto suyo el moreno se molestara un poco y sus mejillas se ruborizaran levemente. Era la forma más fácil de saber que algo le había gustado.

-No juegues, Naruto. Quería hablar contigo.

El rubio asintió y se sentó en uno de los sillones. Sasuke lo siguió inmediatamente:

-¿Qué recuerdas de anoche?

-No mucho…

-Itachi te llamó a su pieza y te dio…

-Licor de chocolate, que nunca antes había probado…

Sasuke arrugó el entrecejo ante la interrupción, pero decidió ignorarla:

-… el afrodisiaco…

-Supuestamente.

-¿Qué quieres decir?

-Que no sabemos si me dio un afrodisiaco o no. Tú supones que me dio un afrodisiaco.

-No. –Sasuke estaba confundido.- Estoy seguro que te lo dio.

-¿Cómo lo sabes?

- Lo vi…

-¿Lo has probado?

-… No.

-Entonces, ¿Cómo…?

-¿Qué pretendes? –Naruto sonrió.

-No creo que Itachi me haya dado un afrodisiaco… Creo que lo que paso anoche fue porque estaba ebrio y muy cansado y en verdad necesitaba estar contigo. Eso es todo.

Sasuke había aprendido hace mucho tiempo a quedarse callado; sabía que lograba escuchar más si lo estaba:

-Mira, pongámoslo así: Tu hermano preparó una velada especial, ya que lo había estado evitando por toda la semana, así que me llama; me da unas copas de licor de chocolate y después de decirle un par de veces que en verdad estaba muy cansado, se rinde y me deja ir. Más tarde, recibe una noticia urgente que requiere su presencia y enojado, porque nada le estaba resultando bien, manda a preparar un carruaje. Eso es todo…

Naruto estaba serio. Miraba a Sasuke directamente para dejarle en claro que hablaba en serio… ¿Pero cómo podía ser tan ingenuo?

-¿Por qué crees eso?

-Me dio los días libres… Como cualquier otra vez que haya salido… Nada distinto…

Para Sasuke la película no podía estar más clara. Había estado años tratando de pensar como su hermano. Tal vez lo estaba logrando. Tal vez no:

-Esa es tu versión.

-¿Qué crees tú?

Sasuke inspiró profundamente:

-Itachi te llamó a su habitación para darte el afrodisiaco. Luego te dejó ir a acostarte para ver que hacías después: Si ibas a mi habitación o a la de él…

-Pero, ¿para qué ponerme una trampa?

-Tú no conoces a Itachi, Naruto. Siempre anda probando que todo siga bajo su control, que las amenazas no existan para él…

-Estás siendo demasiado paranoico, tu hermano no tiene nada que sospechar. ¡Y si así fuera, no le pondría una trampa a su propio hermano!

-¡Demonios, Naruto! ¡¿Cómo puedes ser tan ingenuo?!

-¡¿Cómo puedes ser tan pesimista?! ¡Tu teoría no se basa en nada más que en suposiciones paranoicas, Sasuke! ¡Siempre has creído que tu hermano te tiene un rencor especial, y que jamás te va a dejar vivir en paz y que sólo porque apareciste una vez en la escena siempre lo estarás!

Sasuke estaba enfadado. Apretó las mandíbulas con fuerza:

-Tu hermano no es un genio malvado, Sasuke. No urde planes para hacerte la vida imposible. Sólo es un tipo egocéntrico que no le interesa nadie más que él mismo ¿Por qué tramaría un plan contra su propio hermano por un sirviente? No tiene sentido.

Aún enfadado, Sasuke razonaba. "Puede que tenga razón".

-Si quieres irte de acá, no uses a tu hermano para hacerlo. Vámonos. Tú sabes que no tengo problemas. Nos iríamos a Sabaku no Manor lo antes posible, mejor para mí.- La cruel puntada de celos hirió nuevamente al moreno.- Pero aún tienes una vida aquí… Una vida que es mucho mejor que la de un refugiado, la de un perseguido. Si no quieres vivirla, bien. Pero no culpes a tu hermano de habértela arruinado.

Sasuke cerró los ojos un momento ya que los fijos zafiros de Naruto no lo dejaban pensar con claridad:

-Hay muchas otras versiones a la historia y tú sólo…

-Cállate. –Susurró entre dientes.

-… piensas en la peor…

-¡Cállate! Déjame pensar por un momento…

Se quedaron un minuto en silencio. Naruto jugaba nerviosamente con sus dedos y pies, deseoso de abrazar a su koi en ese momento que se sentía tan perturbado, pero sabía que lo mejor era quedarse afuera de su proceso mental. Para que pudiera asimilar las cosas de mejor manera:

-¿Qué haremos si te equivocas?

-Nos vamos…

-¿Cómo lo sabremos?

-¿De qué tienes miedo? ¿De que nos eche?

-No sé de lo que es capaz de hacer…

Naruto sonrió y se sentó a los pies del moreno con su mejilla apoyada en su pierna:

-No creo que nada tan terrible…

-Hn…

-Ya verás como todo se soluciona…

Sasuke esperó, contra todo su instinto, que así fuera…

(8) Perdooooooooonenmeeeeeeeeeee (8)

(8) (8)

Se que merezco el infierno y más y no daré más excusas ni haré falsas promesas, sólo anunciaré que esto está que arde y no le quedan más de tres capítulos… tal vez dos.

También anuncio que, aunque como cualquier historia, la tengo toda en la cabeza, no tengo nada escrito excepto el primer bosquejo de la historia donde aparece el final, así que estaré a entera disposición de mi perezosa inspiración. TToTT

Pero una promesa que no es falsa: ¡Terminaré ese fic, aunque sea lo último que haga en mi vida!

Y luego, si pblico algo aquí, serán one-shots, para no tener que hacerlas esperar por años por una historia.

recordándoles que las amo y, les ruego, me disculpen.

Un besote a la distancia.

Daksidein Deem

Go! Go! GO!