¡Hola! Antes de nada, tengo que decirlo… ¡He aprobado selectividad y entro en Medicina! Lo siento, no he podido evitarlo…

Bueno, os dejo con el capi, es de los más largos, y hay bastante Sirius.

Espero que os guste.


**************

CAPITULO 14

Yo sonrío, y me recuesto en el sillón que me ha dejado calentito. Con la sonrisa en los labios, me quedo dormida. Vuelvo a tener horribles pesadillas, bueno solo una, la misma de siempre, pero ahora ya no me despierto temblando y sudorosa, ese sueño se entrelaza con otro en el que Sirius y Peyton tienen tentáculos en lugar de manos, y se tocan todo el cuerpo, mientras yo les miro. Y Black me devuelve la mirada, así estamos durante mucho, mucho rato, hasta que empiezo a salir de mi sueño con la sensación de que alguien me está mirando de verdad. Entre abro los ojos y veo al Sirius de carne y hueso arrodillado frente a mí, mirándome mientras duermo. Un escalofrío me recorre.

- Sirius - digo en estado de sopor, él continúa mirándome sin dar ninguna muestra de bochorno al haberle pillado mirándome - ¿Me puedes acercar la mantita? - le pregunto - Tengo frío.

Él sin decir nada, se levanta y hace lo que le he pedido. Extiende la manta sobre mí, abrigándome, antes de volver a sentarse frente a mí. Y yo vuelvo a dormirme tranquila, esta vez sin soñar. Pero me despierto sin despertarme unas cuantas veces, y Sirius sigue en el mismo sitio, aunque a decir verdad no estoy segura de no sea producto de mi imaginación, que todo es posible.

- Tash - escucho mientras salgo lentamente de mi estado onírico - Tash - repite la voz de Sirius - ¿Sigo soñando? Abro los ojos, y ahí está, a escasos centímetros de mi cara. De la sorpresa no me sale ni mi gruñido matutino - En media hora la Sala Común se va a llenar de niños, es mejor que te levantes. - Me estiro en el sillón, joder, como me duele el cuello. Arqueo la espalda, para estirar los músculos, y al hacerlo se me sube la camiseta del pijama. - No me provoques, Tash.

Me incorporo de golpe, no es un sueño, es real, Sirius está ahí frente a mí, despertándome, y ha estado toda la noche velando mi sueño. Es un tierno detalle por su parte, pero no entiendo el motivo.

- ¿Por qué no subes, te lavas la cara, te pones esos vaqueros que te quedan tan bien, y me acompañas a desayunar? - me pregunta, yo incapaz de pensar y soñolienta, no dudo en asentir con la cabeza.

- De acuerdo - digo con voz ronca - Dame cinco minutos.

- Te espero aquí - contesta.

Subo corriendo a la habitación y entro al baño en silencio. Me lavo la cara a fondo, no entiendo por qué se me tiene que hinchar la nariz cuando duermo, lo odio; y me cepillo los dientes. Cuando tengo el pantalón vaquero puesto, me doy cuenta de que Black ha conseguido que me quite el chándal que se había convertido en mi prenda permanente. Sonrío sacudiendo la cabeza. Me pongo una camiseta blanca, y cojo una chaqueta marrón antes de bajar a la Sala Común, recogiéndome el pelo en una coleta mientras bajo las escaleras.

- Has tardado siete minutos, Tash - me dice señalando su reloj de pulsera - Pero la espera ha merecido la pena.

Se que miente, por supuesto, no estoy en mi mejor momento; pero aún así resulta halagador, hacía mucho que no me piropeaban. Sonrío, algo confusa por la situación, Black, Sirius Black y yo vamos a desayunar juntos, solos, cuando aún apenas habrá bajado nadie al comedor. Nunca hemos hecho algo así, ni siquiera cuando nos llevábamos bien. Ayer le apunto con mi varita a la cabeza, y hoy me pide que desayune con él. No le veo la lógica, y me parece absurdo, e hipócrita. Black no me cae bien, de hecho no le soporto. Mentira, claro que le soporto, y por supuesto que me cae bien; me irrita cuando me ignora, eso sí, y tengo ganas de golpearle cuando finge que no existo. Pero ahora, estoy bien en su compañía, tranquila como hacía tiempo que no estaba; me siento segura a su lado, no puedo evitar sonreír cuando le pillo mirándome el culo. A partir de ahora, me digo, prometo dejar de buscarle la lógica a las cosas, no reprimir mis impulsos, dejarme llevar, dejar de ser correcta, y hacer cosas absurdas, muy absurdas. Pero sobre todo, voy a dejar de mentirme a mí misma, empezando por reconocer que me gusta Black, bueno tampoco hace falta tanta sinceridad, dejémoslo en que existe cierta atracción física. Sí, eso es. Sólo atracción física.

- Bueno - digo - ¿Y a qué se debe esta invitación a desayunar?

- A que tengo hambre, y tú eras la única que estabas despierta - contesta.

- Perdona, Black - digo mirándole ceñuda - Pero no estaba despierta, tú me has despertado.

Pienso en preguntarle por qué demonios se ha pasado toda la noche mirándome, pero prefiero no hacerlo, porque sé que si sabe que le he visto, va a fastidiarlo con algún comentario, así que prefiero quedarme con el momento para mí.

- Entonces, me apetecía empezar el día con una chica guapa - dice arrancándome, a mi pesar, una sonrisa.

- Creí que para eso ya tenías a Novel - le digo.

- Pero de ella puedo disfrutar cuando yo quiera - contesta sonriéndome con complicidad - Tú en cambio, últimamente estás muy solicitada, y ya nunca estamos solos.

- Sirius, tu y yo nunca hemos estado solos - respondo sin contener una carcajada.

- ¿Tienes siempre que buscarle las vueltas a todo? - dice contrariado - De acuerdo, tenía la esperanza de que, sin intentar hacerlo de nuevo, me explicases por qué ayer me quisiste arrancar mi preciosa cabeza de los hombros.

Al verle llevarse las manos al cabello, y mirarme fingiendo temor, no puedo evitar echarme a reír, de forma un poco histérica, lo admito, pues me sorprende escuchar mi propia risa cuando ayer mismo creía que no volvería a reír. Consigo sofocar las carcajadas cuando entramos en el Gran Comedor, donde sólo están los profesores desayunando. Creo que nunca había entrado tan temprano en el comedor, resulta imponente, tan silencioso y con los profesores ganándonos en número.

- Me pillaste en un mal momento - contesto obligándome a mirarle a los ojos en los que distingo matices azules entre tanto gris - Me recordaste algo que en ese instante me esforzaba por enterrar en lo más profundo de mi mente… y me diste la excusa perfecta para culpar a alguien que no fuese yo, por algo que fue decisión mía.

- ¿Puedo decir que creo que hiciste lo correcto? - pregunta.

- Aunque no pudieses ya lo has hecho - apunto cogiendo una cucharada de cereales de mi bol - Pero sí, yo también lo creo, ahora. Ayer cuando…, bueno, en el vestuario opinaba lo contrario. ¿Quieres que me disculpe?

Él se ríe.

- No, déjalo - dice - Eres pésima disculpándote.

- Como si tú lo hicieses mucho mejor - me pico.

- Claro que sí - dice alzando la barbilla - Yo todo lo hago perfectamente.

- Yo no diría tanto - contesto con indiferencia, centrando mi atención en mi desayuno. Pero alcanzo a ver una chispa desafío en sus ojos.

- Cuando quieras te lo demuestro - dice medio en broma medio en serio.

- ¿El qué? - pregunto - ¿Lo bien que te disculpas? Me encantaría verlo.

- Si quieres llamarlo así…

- Se te va a enfriar el desayuno, Black - desvío la conversación.

- Vale, vale - dice - Ya lo pillo.

Comemos un rato en silencio. Se está a gusto desayunando sin tantas voces alrededor, creo que podría acostumbrarme a esto, a desayunar temprano con Sirius todos los días, con camarería, como amigos. Ni de lejos estoy preparada y dispuesta a implicarme físicamente con nadie; ni emocionalmente tampoco, y tampoco quiero hacerlo. Pero no voy a negar que estoy cómoda en este momento con Black.

- Hay algo que me preocupa, Tash - dice, parece dudar en seguir adelante.

- ¿El qué?

- No te enfades, ¿vale? - me advierte, lo que me hace fruncir el entrecejo - No te lo digo para eso, pero pasas mucho tiempo con mi hermano y … déjame terminar, por favor, te prometo que no tiene nada que ver con vuestra relación. - dice al ver mi expresión - Lo que pasa es que, sé que sois amigos, y me preocupan las compañías con las que se junta Régulus últimamente.

- ¿Qué ocurre? - le pregunto interesada de verdad.

- Sólo quería saber, que me aseguraras que no está haciendo ninguna tontería - dice mirándome con seriedad. Por un instante pienso en Remus, pero no creo que esto tenga nada que ver con ese tema.

- ¿A qué te refieres? Admito que estas últimas semanas no le he prestado mucha atención, pero no me parece distinto.

- Supongo que habrás oído hablar de que Voldemort está reclutando seguidores - dice. Y yo asiento intentando no estremecerme ante la mención del mago tenebroso. Theo me puso al día respecto a eso. - Bien, pues tengo el presentimiento de que mi hermano se una, si no lo ha hecho ya, a ellos. Sé que los Carrow ya lo han hecho - Vuelvo a asentir con la cabeza, eso lo sé, y muchos otros de Slytherin y algunos de Ravenclaw también. - Por eso me preocupa que se junte tanto con Amycus.

- No te voy a asegurar nada Sirius - le digo - Porque no lo sé, pero hablaré con Reg, ¿de acuerdo?

- Si, pero dímelo, sea lo que sea.

- Lo haré - contesto - Bellatrix, estoy segura de que se ha unido.

- Siempre ha sido una zorra - dice con vehemencia.

- Y sé de alguien más - susurro inclinándome hacia él.

- ¿Quién? - pregunta también en voz baja acercándose a mí desde el otro extremo de la mesa. Por un momento mi mente se queda en blanco al aspirar su olor - Tash, ¿quién más está ahí metido?

- Curtis - confieso, sin saber las consecuencias que tendrán mis palabras.

- Me da asco - sentencia.

- Sirius, cariño - una voz llama a mi compañero, alzo la mirada para encontrarme con la de su novia, mirándonos con suspicacia, o algo parecido viniendo de ella, al advertir la cercanía de nuestros labios, de la que no me había percatado hasta el momento, y que me hace esbozar una sonrisa de lado cuando Black se echa hacia atrás en el banco.

- Peyton, hola - ella se inclina para besar a Sirius y yo, por educación, que no por repulsión, aparto la mirada. Pero las imágenes de mi sueño de anoche invaden mi mente, y vale, lo admito, hace que se me revuelva el estómago. ¡Qué asco! - ¿Conoces a Tash?

Yo pego un respingo y me obligo a mirarles y forzar una sonrisa.

- Tasha Green, ¿verdad? - dice Novel extendiéndome una mano. Yo amplío más la falsedad de mi sonrisa.

- Natasha Greengrass - la corrijo mientras estrecho su mano con frialdad disfrazada en cordialidad. - En quinto fuimos juntas a Aritmancia, ¿recuerdas?

- Sí, me acuerdo - contesta sentándose junto a Sirius en la mesa de Gryffindor. ¡Qué desfachatez! Me indigno olvidando que yo he compartido mesa con los Slytherin en varias ocasiones.

- Hace tiempo que no te veo por clase, ¿lo dejaste? - pregunto recordándola sutilmente su desastroso TIMO de esa asignatura.

- Sí, suspendí el TIMO - contesta bajando la mirada avergonzada - Recuerdo que tu eras muy buena, siempre quise pedirte ayuda o a Evans, pero al final no lo hacía.

- ¿Por qué? - la pregunto, me estoy empezando a divertir.

- No sé - contesta encogiéndose de hombros y robándole a Sirius una tostada - Parecíais siempre tan seguras de vosotras, que… no sé, no me atrevía.

- Menuda tontería - espeto haciéndola dar un respingo - Te hubiésemos ayudado encantadas. Si necesitas cualquier cosa, a partir de ahora, no dudes en decirlo, estás dentro del grupo, ¿verdad, Sirius?

- Eee, si, claro que lo estás, cielo - responde - Tash es muy amable por ofrecértelo.

- Sí que lo es - responde ella mirando a Black embelesada, casi produciéndome arcadas - Muchas gracias, Tash.

- Tasha - la corrijo - Será un placer, Novel.

- ¿Y qué haces levantada tan temprano? - la pregunta Sirius.

- Tenía que hacer cosas - contesta sin mirar a su novio a los ojos.

- ¿Qué cosas? - insiste él, no sé si curioso o irritado. Algo me dice que le ha estado espiando, o el rubio de su pelo no es natural…

- Pues Sirius, cari, cosas de chicas - responde ella sonriendo y mirándome cómplice.

- Sirius, cariño - le digo parodiando con sorna a la Huffelpuf - De verdad que a veces puedes resultar de un obtuso… ¿Tu te crees que las chicas nos levantamos así por las mañanas? - Me mira alzando una ceja con sarcasmo - Vale, a mi no me tengas en cuenta, pero, si no viene nadie a despertarnos para bajar a desayunar a las seis y media de la mañana - proclamo a propósito - Tenemos que ducharnos; como en el caso de Peyton, alisarnos el pelo, o teñírnoslo; tenemos que depilarnos, con más frecuencia si, como Peyton, tenemos novio; maquillarnos, elegir la ropa… Y millones de cosas más. ¿Verdad, Novel?

- Sí - contesta sonrojada. ¿Por qué narices se ruboriza? Ni que hubiese dicho algo de lo que avergonzarse.

- ¿Qué hacéis aquí los tres? - pregunta Peter, con un tono no muy amable, a mi espalda, haciéndome dar un respingo sobresaltada. ¿Qué hago yo ahora? ¿Me voy, o aguantará mi presencia con esa bocaza que ostenta últimamente, cerrada?

- Natasha y yo nos hemos despertado pronto, y hemos decidido bajar a desayunar - responde Sirius. Ah, ahora soy Natasha. Muy bonito. - Y hemos tenido la suerte de que Peyton tuviese que hacer cosas de chicas y bajase también temprano. - Oh, si, una suerte bárbara - ¿Los demás ya se han levantado?

- Lunático sí, pero no sé dónde está - responde Peter.

- ¿Lunático? - le interrumpe Novel.

- Remus - aclaro - Lupin.

- Ah, vale - dice sonriéndome. ¡Merlín, qué tonta es!

- ¿Y James? - pregunta Sirius.

- Le he despertado antes de bajar.

- Bien hecho.

- Bueno, amor, tengo que irme ya - dice Novel. ¿Amor? Creo que me van a dar arcadas. Oye, ¿y por qué Peter la mira de esa manera? No me gusta.

- ¿Tan pronto? - pregunto - Si apenas has desayunado.

- Bueno, ya sabes, Tash… - dice

- Tasha - corrijo.

- Tasha, tengo que mantener la línea - dice palmeándose el muslo.

- Claro - contesto haciendo una mueca de desdén - La línea.

- ¡Hola! - la voz alegre de Beth me hace sonreír - Hola Novel. - la aludida va a decir algo, pero mi amiga le da la espalda y se gira hacia mi, haciéndome ampliar mi sonrisa - ¿Qué haces levantada tan pronto?

- Tenía hambre - contesto, quiero dejar claro que Black me ha despertado para desayunar juntos, pero no quiero crear malos rollos entre Peter y Sirius. - Y por lo visto tú también - añado al ver cómo Beth se llena el plato. Sonrío con malicia - Tienes que cuidar la línea, Beth, comiendo así no vas a encontrar novio en la vida, ¿verdad Peyton?

- ¿Qué tonterías son esas? - dice mi amiga sin dejar a la novia de Sirius contestar - Yo como lo que me da la gana, y a quien no le guste, que no mire. Además, ¿desde cuando te preocupan a ti esas gilipolleces?

- A mí no me preocupaban - contesto - Pero Peyton me ha hecho ver que es importante, mírala, lo estupenda que está. ¿Verdad?

- Black, ¿te importaría decirle a tu novia que no le meta más tonterías en la cabeza a mi amiga? - le pregunta Beth a Sirius antes de meterse en la boca una loncha entera de beicon.

- Yo…, lo siento, no quería ofenderos - se disculpa Novel - Ya me iba. Luego nos vemos, cari.

- Peyton, espera - dice Sirius levantándose - Os habéis pasado. - nos dice antes de salir corriendo tras su novia.

Beth y yo nos miramos, y nos echamos a reír.

- ¿Qué es tan gracioso? - pregunta James llegando de la mano de Lily, y sentándose junto a ella donde antes estaban Sirius y Novel.

- Greengrass, que no sabe comportarse - espeta Peter - Y ha echado a Peyton de aquí.

Yo suelto una carcajada irónica.

- ¿Es eso cierto? - me pregunta Lily.

- Claro que no - contesto - Parece que Pettigrew vive en un mundo alterno, e interpreta a su manera lo que ocurre en el mundo real. Si es que entiende las cosas, claro.

- Sólo hablábamos de esa tontería de no comer para no engordar - interviene Beth antes de que mi ex novio diga alguna otra estupidez. - Le estaba metiendo mierda de esa a Tasha en la cabeza, y solo nos hemos limitado a hacerla ver lo estúpida que era. Su dieta, claro; no ella.

Me río entre dientes.

- Comportaos - dice James.

- ¿Es una orden capitán? - le pregunto.

- Si es necesario lo será - dice - Y tú come bien, que esta tarde tienes entrenamiento.

- ¿Tengo? - pregunto confundida.

- Te recuerdo que pasado mañana nos jugamos la copa, y tu estás en muy baja forma - contesta - Míralo por el lado positivo, vas a tener un entrenador personal guapísimo para ti sola.

- ¿Guapísimo? - pregunto con fingido interés - ¿Y quién va a ser?

- Yo, por supuesto - responde.

- Vaya, pensaba que decías en serio lo de guapísimo - digo meneando la cabeza con pesar. - ¡Qué desilusión!

- Me alegro que te desilusione - interviene Lily entrelazando su brazo con el de James, posesivamente - Pero deberías revisarte la vista, porque es más que guapo.

- Lo que tu digas, Lils - dice Beth limpiándose la boca con una servilleta - Pero como no te des prisa vas a llegar tarde a Transformaciones. ¿Nos vamos, Tasha?

- Sí, vamos - accedo levantándome.

- Por cierto, Tasha - me llama Lily - ¿Qué me preguntaste ayer de los animagos?

- Nada, una tontería - contesto apremiando a Beth para irnos - Ya te lo preguntaré luego.

*************

Puff, menudo aburrimiento, me van a quedar marcas en la mejilla de sujetarme la cabeza con la mano para que no se me caiga. ¿Por qué Historia de la Magia es obligatoria en los EXTASIS? No sirve para nada, y ya he terminado de hacer los deberes que nos ha mandado McGonagall… Me pongo a garabatear en el pergamino, no entiendo cómo Lily puede estar cogiendo apuntes con tanto entusiasmo. Encima al sentarnos por orden alfabético, la más cercana a mí es Lily con tres mesas de separación, pero aunque estuviese a mi lado, tampoco me iba a servir de mucho… De pronto aparecen unas palabras en mi pergamino.

"¡Qué divertido, ¿verdad?"

"Mucho" escribo como respuesta "¿Quién eres?"

"El tío más bueno del colegio"

"¿Te aburres, Remus? Porque te veo muy concentrado."

Sé que es Sirius, pero es divertido picarle.

"No soy Remus"

"¿James?"

"No, he dicho, el más bueno del colegio, no el segundo ni el tercero"

Miro a mi alrededor, compartimos clase con Ravenclaw. Mi mirada se encuentra con la de Black, que me mira ceñudo.

"De acuerdo… ¿Chang?"

"¿Me estás vacilando, Green?"

Chang no es muy agraciado, por decirlo suavemente.

"Tampoco eres Chang… Entonces eso reduce las posibilidades a uno"

"Al único"

"¡Samuels! ¿De dónde has sacado tanto ego?"

Algo golpea inesperadamente mi frente, haciéndome alzar la mirada y encontrarme con un gesto bastante grosero de Black. Río entre dientes.

"¡Ah! Black, eres tú" escribo "Es que con eso del tío más bueno del colegio me has despistado"

"Basta de bromas, ¿A qué ha venido el numerito de esta mañana?

"¿Numerito? ¿Qué numerito?"

"Con Peyton"

"No ha sido ningún numerito, creo que he sido de lo más simpática"

"Demasiado, para ser tú"

"¿Insinúas que no lo soy?"

"No lo insinúo, lo afirmo totalmente. No eres simpática con los que no conoces"

"Pero si yo a Novel la conozco, fuimos juntas a clase, ¿no lo has oído?"

"Pues no seas tan simpática con ella"

"¿Quieres que sea borde con ella?"

"No"

"Entonces aclárate, amor, o soy simpática o borde"

"Natasha…"

"Sirius…"

Le oigo bufar exasperado desde mi asiento, y río entre dientes.

- ¿No está de acuerdo, señor Black? - le pregunta el profesor Bins

- No, profesor - contesta Sirius con descaro - Yo opino que la guerra entre los gigantes….

Y le empieza a soltar un discurso de diez minutos, dejándome sorprendida al percatarme de que estaba prestando atención.

************

Voy a matar a Potter, s i salgo viva del entrenamiento. Es implacable, y no quiere compadecerse de mí. Y encima, como si no tuviesen nada que estudiar, Lily, Remus y Black han venido a ver mi castigo… .

- Una vuelta más, Natasha - grita James mirando un cronómetro. - Tienes que superar tu marca.

- Oye, James - oigo que le llama Lily - ¿Por qué la mandas correr, si en el Quidditch hay que volar?

Buena pregunta Lils, por desgracia no alcanzo a escuchar la respuesta. Una vez superada la dichosa marca, me puedo subir a la escoba. James ha soltado la snitch al empezar el entrenamiento, y ahora la tengo que encontrar, en el cielo azul… No sé cómo pretende que lo haga, pero en fin, las órdenes son órdenes; y si quiero jugar el último partido del colegio, tengo que encontrarla. Dando vueltas por lo alto del campo, veo un destello rubio, y mis esperanzas de que sea la pequeña bola se van al traste, cuando me veo que son Curtis y Novel, acercándose a mis amigos. ¿Qué hará la zorra de Curtis con Novel?

Intento centrarme en la búsqueda de la pelota, pero ver a James poniendo en su sitio a alguien que no sea yo, no es un espectáculo que tenga desperdicio. Pero ahora la cosa tiene pinta de que James ha perdido la discusión, ya que las dos chicas se sientan en la grada con mis amigos. Por fin veo la snitch, entre las cabezas de Novel y Black. Me lanzo en picado hacia ellos, rogando a todos los dioses paganos no estrellarme contra nada, hasta que mi mano se cierra sobre la escurridiza pelota y enderezo de nuevo mi escoba hacia arriba, con la cara de pánico de la novia de Sirius aún en mi mente.

- Bien hecho, Tasha - me grita James cuando bajo al suelo - Pero intenta tener más cuidado, la próxima vez.

- Si - le apoya Sirius abrazando por la cintura a Novel - Has estado a punto de volarnos la cabeza. Y a mí ya van dos en una semana.

- ¡Qué exagerados! - exclamo - Si ni siquiera os he rozado, ¿lo he hecho, Peyton?

- No - contesta ella - Pero me ha asustado.

- Y el aire ha pasado silbando en mi oreja. - insiste Sirius.

- ¡Por favor! ¿Cómo puedes ser tan quejica, Black? - pregunto - Por cierto, ¿qué pintas tú aquí, Curtis?

- ¿No puedo venir a ver cómo entrena la buscadora de mi casa? - pregunta con inocencia.

- ¿No tienes clase de Adivinación a esta hora? - contraataco. Al ver que no responde añado: - ¿Y tienes el permiso firmado para saltarte la clase?

- No, pero no importa, ya me inventaré algo - dice haciendo un ademán indiferente con la mano.

- De eso nada, Curtis - desde que se lió con Sirius antes de la boda de mi primo, no la puedo ni ver - Te acabas de ganar que le quite cinco puntos a Gryffindor, y que hable con McGonagall.

- No puedes hacer eso - protesta.

- ¿Cómo que no? - digo con tono gélido antes de mirar a mis amigos - Lo que me sorprende es que habiendo aquí dos Premios Anuales y otro Prefecto, te hayan dejado sentarte aquí libremente.

- No sabíamos que tenía clase - se escusa Lily.

- Me da igual. - digo, me encanta usar mi cargo para fastidiar a los que me caen mal. En un momento voy con Novel - Te doy la oportunidad de ser tu quien hable con McGonagall, Curtis. Si cuando me reúna más tarde con ella en la junta de Prefectos, no has hablado con ella, le diré que me deje encargarme de tu castigo, lo que por cierto, no te conviene.

- Pero Tashy, somos amigas - dice incómoda. Cómo si haciéndome la pelota se fuese a librar…

- Si me vuelves a llamar así, Curtis, vas a perder algo más que puntos. - la amenazo - Y ahora vete al castillo.

- De acuerdo - dice alegremente, como si no pasase nada - En la cena os veo, chicos.

Me giro a encarar a mis amigos.

- No teníamos ni idea de que tenía clase - repiten.

- Pues os inventáis cualquier otra norma, ella no se las sabe - contesto - ¿Y tú, Peyton? No sabía que fueses de Gryffindor, ¿te has cambiado de casa para poder asistir a los entrenamientos?

- ¡Coño! - exclama James - No me acordaba de que era de Huffelpuf.

- Menudo capitán, que deja que espíen los entrenamientos de su equipo - le digo.

- Relájate, Green - interviene Sirius, rodeando protectoramente los hombros de su novia, pero mirándome divertido, yo me esfuerzo por no esbozar una sonrisa. - Peyton no va a decir nada.

- Sirius, cariño - digo como si le estuviese hablando a un niño de cinco años y utilizando el apelativo con el que le llama Novel - ¿Recuerdas lo que me has estado diciendo esta tarde en Historia de la Magia?

- Si - contesta sonriendo, y yo tengo que morderme la lengua para no reírme.

- Pues aclárate, o una cosa, o la otra - le digo - Pero las dos, según te convenga, no puede ser.

- Vale, vale - dice - Pero es suficiente por el momento. Ya nos vamos.

- Sí, mejor, desaparece de mi vista.

Cuando están a una distancia prudencial, rompo a reír para asombro de Remus, James y Lily. Es divertido eso de atemorizar a la gente, es una pena que haya descubierto tan tarde el poder que me da mi placa de prefecta.

- ¿A qué ha venido todo eso? - me pregunta James.

- Curtis me cae mal, y por su culpa yo me tragué un castigo con Slughorn a principios de curso y todavía no se la había devuelto - contesto - Y en Historia, Sirius me ha recriminado que he estado demasiado simpática con su amada para su gusto. Sólo me he limitado a satisfacer su deseo.

- No entiendo a este chico - dice Remus.

- Yo sí - dice James mirándome molesto. ¿Qué he hecho yo ahora? - Vete a duchar anda, que hueles mal.

Bufo antes de encaminarme a los vestuarios, ya con cristales en las ventanas. Me relajo un rato bajo el agua, evitando pensar en el resto de la semana que me espera… Cinco días encerrada en la biblioteca, pues el lunes empiezan los EXTASIS, y el sábado nos despedimos del colegio para salir al mundo real que, he de admitir, me asusta un poco.

- ¿Cuándo empiezan las clases en la academia? - nos pregunta Beth a Lily y a mí, por la noche mientras nos ponemos los pijamas.

- En octubre - contesto - ¿Y tú en el colegio de medimagos?

- Septiembre - dice - ¿Sigue en pie lo de alquilarnos un apartamento las tres?

- Claro - aprueba Lily - Llevamos hablando de eso desde los TIMOS.

- Cierto - la apoyo.

- Pues deberíamos empezar a buscar algo, tu recibes el Profeta, ¿verdad, Lily?

- Sí - contesta - Mañana le echaremos un ojo a la sección de alquileres.

- Perfecto - digo - Pero ahora vamos a dormir, estoy reventada.

*********

Ya es lunes, en una hora tengo mi primer EXTASIS de Pociones, el sábado jugamos el partido contra Slytherin, y ganamos, por los pelos, pero la Copa es nuestra… No me puedo creer que en menos de una semana vaya a dejar Hogwarts para siempre, siete años deseando ese momento, y ahora…

- Vamos yendo para las mazmorras, Tasha - me dice Lily antes de que termine de desayunar, aunque la verdad, tengo el estómago tan cerrado que casi se lo agradezco. Me levanto, y mientras andamos hacia el aula, Lily me va haciendo preguntas que posiblemente caigan en el examen, al apenas corregirme, me tranquilizo, porque si Lily no ve fallos, es que me lo sé al pie de la letra.

El examinador nos empieza a llamar por orden de lista y entramos.

Dos horas de examen, menuda salvajada… Creo que no me ha salido del todo mal, al menos la práctica, la teoría es otro tema. Ahora toca Historia de la Magia, y después Transformaciones. Luego es la hora de la comida, y por la tarde toca Defensa. Mañana es más tranquilo, sólo tengo Encantamientos, que lo llevo bien, y Aritmancia. Y después ya he terminado los EXTASIS.

**********

Jardines de Hogwarts

¡Soy libre! Al fin he acabado los exámenes. Me parece increíble… Esta noche habrá fiesta en la Sala Común, y mañana Blake me ha hecho prometerla que me iré con ella de fiesta a Hogsmade, tanto para celebrar el fin del colegio, como su despedida de soltera. Porque Samuels y ella se casan en un mes… y Samuels ha tenido el valor de mandarle una invitación a Beth, me sorprende que conserve las dos piernas, y me asombra aún más que mi amiga quiera ir. Le pregunté a Blake antes del examen de Defensa, que qué tal le iba con Jorge, y me dijo que sigue contenta con la idea del matrimonio, pero que admitía que ahora que Beth y él no están juntos, ha perdido parte de su encanto. Yo me reí con ella por cortesía, pero me parece fatal; aunque conozco a Blake lo suficiente como para no tomármelo mal, ella es así…

- ¿En qué piensas? - me pregunta Sirius sentándose a mi lado bajo los rayos de sol. Me he propuesto ponerme morena este verano.

- En Blake - contesto.

- Vaya, que decepción - dice. Le miro confusa. - Creí que estabas pensando en mí.

- En este momento no - respondo cerrando de nuevo los ojos, cuando Sirius me imita tumbándose en la hierba.

- Eso quiere decir que en otros muchos momentos sí lo haces - dice.

- Cuando no te callas sí, pienso en las miles de maneras que puedo cerrarte la boca. - contesto. Y abro los ojos al sentir que una sombra se interpone entre los rayos de sol y mi rostro. Veo a Sirius, la cara, las facciones perfectas de Sirius, y sus ojos grises, a escasos centímetros de mí, sobre mí; pero sin llegar a tocarme con ninguna parte de su cuerpo.

- ¿Quieres que te muestre una que te daría muy buenos resultados? - susurra acercando sus labios aún más a los míos.

Le mantengo la mirada, indecisa, deseo que me bese, pero algo en mi cabeza refrena ese deseo. Al ver que no me aparto, Sirius acorta más la distancia, y mi corazón comienza a palpitar con fuerza. Cuando nuestros alientos empiezan a fundirse, como un acto reflejo, giro mi cara apartando mis labios de los suyos, antes de que se rocen.

- Sirius, yo… no puedo - digo titubeando. Él se incorpora, y vuelve a tumbarse a mi lado.

- Lo entiendo - dice - No te liarías con el novio de otra.

- ¿Qué? - pregunto aturdida por su conclusión - ¡Oh, no! No tiene nada que ver con Novel, es que no… creo que todavía es pronto. Y ahora que hemos vuelto a llevarnos bien, no quiero fastidiarlo.

- Tienes razón, lo siento - dice sorprendiéndome - No tenía que haber hecho eso, pero me confundes, Tash. Estoy confuso en todo lo que se refiere a ti.

- ¿Qué quieres…?

- ¡Hola chicos! - que pesada es Novel, ¿por qué tiene que venir a interrumpir una conversación importante? - ¿Qué tal os han salido los exámenes? - Al no recibir respuesta por ninguno de los dos, pregunta: - ¿Os pasa algo?

- Nada de tu incumbencia - contesto levantándome, cabreada conmigo, con Black, y con ella - O bueno, ahora que lo pienso, tal vez sí que lo sea. ¿Lo es, Sirius?

Me voy, dejándoles ahí plantados a los dos. ¿Qué se ha creído Black? ¿Piensa que puede intentar besarme, y luego irse con la imbécil de su novia como si nada? ¡Pues no! Si quiere besarme, que lo haga, pero que lo haga cuando no tenga que esconderse para hacerlo, y cuando yo no tenga que cubrirle el culo si lo hace. No pienso tolerar que se crea que puede hacer lo que quiera cuando le de la gana, al menos no conmigo. No es por Novel, a mí ella me importa un bledo, pero no voy a consentir que me utilicen. Eso ni hablar. Nunca.

- ¡Natasha! - me grita alguien, interrumpiendo mi andar furioso. Régulus llega corriendo a mi lado. - ¿Qué tal los exámenes? Ya has acabado, ¿no?

- Si - contesto - Creo que bien, pero ya veremos… . ¿Tu cómo llevas los TIMOS?

- De eso quería hablarte, mañana tengo el de Aritmancia, y me preguntaba si podías aclararme algunas cosas - me dice.

- ¡Claro! - accedo - Cuando quieras.

- ¿Tienes ahora un rato libre? - pregunta.

- Si, ¿vamos a la biblioteca?

- No, está a rebosar de gente - dice - Mejor nos quedamos aquí, si te parece bien, que hace buen día.

- Claro, dime, ¿qué es lo que no entiendes? - un rato explicándole Aritmancia a Reg me distraerá de mi cabreo.

****************

- ¿Vas a salir? - me pregunta Beth al verme alisarme el pelo.

- Si - contesto.

- Estás demasiado delgada, Tasha - opina al verme en ropa interior ante el espejo. Yo no creo que esté tan delgada, es cierto que he adelgazado un poco, pero yo me veo bien. - ¿Dónde vas?

- A Hogsmade - contesto cogiendo el lápiz de ojos de Beth, confiando en que no me pregunte con quién.

- ¿Con quién? - si antes lo digo… La miro a través del espejo, con disculpa, o esa es mi intención al menos. - ¡Oh, vale, no hace falta que lo digas! ¿Yo no estoy invitada a la despedida pero sí a la gran boda?

- ¿Por qué me pones en estos compromisos, Beth? - pregunto irritada, antes no era tan irascible… - Sabes perfectamente que a mí esos asuntos ni me van ni me vienen, si quieres ir se lo dices a Blake, no a mí. Además paso de vuestros rollos. Ya va a terminar el colegio, y en cuatro días no vas a tener que volver a verla, ni a ella ni a Samuels en el resto de tu vida. Así que, ¿por qué no lo dejas estar? Odio estar en medio.

- No lo decía en serio, Tasha - me dice - Tampoco iría aunque pudiese. Y necesitas echar un buen polvo, desde que lo dejaste con Nott no hay quien te tosa.

Intento ignorar la sacudida que da mi estómago, y la sangre que hierve en mis venas. Miro a la que se hace llamar mi amiga con chispas en los ojos, y ella retrocede.

- Tasha - dice con voz suave - Lo siento, no quería decir…

Pero no la dejo terminar su disculpa, miro a la puerta del baño, y con un hechizo no verbal, esta se cierra dejando a Beth en la habitación y a mí en el baño. Me obligo a tranquilizarme, aunque en verdad tampoco me he exaltado tanto, ha sido una furia fría, más por la impresión de que esas palabras saliesen por la boca de mi amiga, que por las palabras en sí. Termino de maquillarme, hacía meses creo, que no me molestaba en arreglarme, y la verdad, el cambio es agradable para mi ego. Ahora que estoy más delgada me veo genial, también hacía tiempo que no me miraba al espejo detenidamente, examinándome. Cuando entro de nuevo en la habitación para vestirme, casi se me ha olvidado mi molestia con Beth, sobre todo porque ha dejado sobre mi cama un conjunto de ropa que sabe que me encanta. Es su ofrenda de paz. Pero no voy a ponerme falda, no me he depilado y no tengo ni tiempo ni ganas para hacerlo, así que cojo unos piratas blancos, también del baúl de Beth, contenta de que ahora me entren, me quedan un poco más largos que a ella, pero da igual, no me quedan mal; y me pongo la camiseta roja que ha dejado en mi cama, tiene escote palabra de honor, y una raja en la espalda, que hace que me sienta medio desnuda, pero me gusta el conjunto con los zapatos de tacón rojos que también tomo prestados, como castigo. Me miro de nuevo al espejo, y satisfecha con el resultado que me devuelve su reflejo, salgo de la habitación.

Al bajar a la Sala Común, unos críos me silban con admiración; ya sé que son críos, pero me siento halagada, ya ni me acuerdo cuando fue la última vez que me piropearon en serio. Sonrío y rezo por no tropezarme, Beth, Lily, y los chicos están en el sillón de siempre. Lily le da un codazo a James para que cierre la boca que ha abierto teatralmente, Remus me guiña un ojo con aprobación, Peter me mira de reojo, y Black me mira de tal manera que me da la impresión de estar completamente desnuda. Lucho por no sonrojarme.

- La madre… - exclama James - ¿Quién eres tú, y qué has hecho con el saco de patatas en el que se había convertido Natasha Green?

- ¡Calla, Potter! - digo sin poder quitar la sonrisa de mi cara.

- Estás muy guapa, Tasha - dice Remus. Yo le guiño un ojo antes de girarme hacia Lily.

- Me voy a la fiesta de Blake - la informo - No sé a qué hora llegaré.

- Esos pantalones son míos - dice Beth.

- Toda la ropa que llevo es tuya, Elisabeth. - digo con una frialdad que en realidad no siento, pero ya sabéis que soy orgullosa - Tal vez me impregne de tus feromonas, y pueda seguir el consejo que, tan consideradamente, me has dado hace un rato en la habitación.

Mi amiga suspira.

- Estás sexy - opina dejando pasar mi comentario - Black se ha quedado sin palabras. ¡Parpadea, chaval!

El aludido sacude la cabeza y vuelve a adoptar su postura regia, arrancándonos a todos, excepto a Peter, una carcajada.

- Bueno, me voy, que al final llego tarde - anuncio - Mañana nos vemos. Y como se os ocurra despertarme antes de la comida…

- De acuerdo - dice Lily - Lárgate ya. Y diviértete.

Me despido con un gesto de la mano, y salgo por el retrato. En la puerta del castillo, nos está esperando un carruaje para llevarnos al pueblo. Es una salida legal, autorizada por el director. El trayecto es agradable, y divertido. Vamos algunas chicas del colegio, y allí Blake ha quedado con unas amigas suyas, que también lo eran mías cuando éramos pequeñas, pero muchas fueron a Beuxbatones y como con Blake, perdimos el contacto. La anfitriona ha reservado la planta de arriba de la discoteca nueva de Hogsmade, para que podamos tener algo de intimidad. Ha preparado mogollón de juegos, no se puede negar que Blake Roberts es la reina de las fiestas. Aunque no quiero beber, las chicas me convencen para brindar con un chupito… detrás de otro. Me he reencontrado con varias amigas de la infancia y hemos estado rememorando anécdotas, la verdad me lo estoy pasando genial. En momentos como este es cuando me olvido casi totalmente de Theo, a quien no puedo evitar reservar algún pensamiento al día. Me he dado cuenta de que en realidad no le odio, actuó de la forma que él creyó correcta, aunque para mí no lo era. Pero que haya comprendido esto, no significa que quiera, o pueda, volver a verle, ni perdonarle por lo que dijo, porque sus palabras me hirieron, y su presencia me haría daño, ya lo hace en la distancia. Así que atesoro los momentos en los que vuelvo a ser una chica alegre y despreocupada que no piensa en él.

- ¡Nat! - me llama Keira, una de esas antiguas amigas que os he comentado, chasqueando los dedos frente a mis ojos - ¡Vuelve!

- Sí, perdona - digo - Ya estoy aquí.

- Vamos a jugar a atrevimiento y verdad - anuncia Blake. - Empieza tú, Nat. ¿Qué eliges?

- Mmm… Verdad - contesto.

- Veamos… - dice - A parte de Pettigrew, que luego nos tendrás que explicar cómo pudiste estar con él, ¿te has enrollado con alguno de esos mendrugos de tu casa?

- Define mendrugos - digo en un intento de ganar tiempo.

- Black, Potter y Lupin - contesta Blake - Bueno, ampliémoslo a los hermanos Black, porque también se te ve mucho con Régulus.

- Régulus y yo sólo somos amigos - aclaro.

- Eso no responde a la pregunta - interviene Keira.

- No - miento - Nunca me he liado con ninguno de ellos.

- Prenda - dice una voz masculina, me giro y veo a un chico que me resulta familiar, pero no consigo recordar de qué.

- ¡Alec! - exclama Blake con sincera alegría, y se levanta veloz para abrazar al chico. Ya sé quién es, Alec Turner… Bailé con él aquel día, cuando me lié con Black, trago saliva con dificultad, y algo avergonzada al recordar cómo bailé con él. - ¿Recuerdas a Natasha? Iba a mi curso, pero ella es de Gryffindor.

- Sí, la recuerdo - contesta mirándome fijamente, yo le sostengo la mirada desafiante. - Pero no solo por el colegio…

- Bueno, bueno - dice Blake sonriendo y frotándose las manos - Esto se pone interesante. ¿De qué os conocéis?

- A finales de año compartimos un baile - contesta sin apartar la mirada de mí, me sonríe con malicia - Y a Black no le sentó muy bien, ¿no es cierto, Natasha?

- Cierto - contesto alzando la barbilla con dignidad - No se tomó muy bien que se te fuera la mano con la novia de su mejor amigo.

- A la novia en cuestión, no parecía importarle mucho - dice - En cualquier caso, no creo que el asunto que le molestó fuese la novia de su mejor amigo.

- Turner - le interrumpo - Lo que a ti te parezca, o lo que tú creas, no es relevante. - al ver que abre la boca para contestar, me giro hacia mis amigas - Así que chicas, ¿vamos a seguir jugando o qué?

Escucho a Blake reírse entre dientes, y a Keira y Monique intercambiar una mirada.

- Sí - contesta Blake - Alec, ¿quieres jugar?

- No sé si… - empieza a decir el aludido, yo esbozo una sonrisa, lo que parece hacerle cambiar de opinión - De acuerdo, juguemos, tengo la impresión de que será divertido.

Miro con molestia a mi amiga, que se limita a mirarme petulante antes de cederle a Turner su sitio, junto a mí, y sentarse ella en el otro extremo.

- Venga, Nessa, te toca, ¿atrevimiento o verdad?

Continuamos con el juego, aunque cada vez le presto menos atención. Turner me está poniendo nerviosa, jugueteando todo el rato con un vaso de chupito, haciéndolo rodar sobre sus dedos con una sola mano. Admito que lo que está haciendo tiene su mérito, pero cuando sus largos y hábiles dedos comienzan a acaparar mi atención, me irrita, en especial cuando me sorprendo preguntándome si será tan diestro con los dedos para otras cosas, aparte de para jugar con un vaso.

- ¿Te gusta? - me susurra al pillarme mirando su mano. Yo doy un respingo, avergonzada por mi descaro.

- No - contesto - Me está poniendo nerviosa, ¿te importaría estarte quieto?

- Claro - dice complaciente, volviendo a poner el vaso sobre la mesa - Por nada del mundo querría ponerte nerviosa, Natasha.

Se está burlando de mí, no sé qué me irrita más, si saberlo; no poder hacer nada para evitarlo; o que ahora que está quietecito, me siga poniendo nerviosa.

- Bien - dice Blake - Me toca atrevimiento. Alec, ¿qué me propones?

El aludido sonríe.

- El sueño adolescente de cualquier chico - dice, pasa sus ojos por todo el círculo de chicas hasta llegar a mí, deteniéndose más segundos de lo necesario - ¿Te atreves, Blake, a besar a Natasha?

- ¡¿Qué?! - exclamo. Blake sonríe, provocadora, y se acerca gateando hasta ponerse de rodillas frente a mí. Yo nunca me he besado con una chica, y, la verdad, tampoco tenía planeado hacerlo.

- Venga, Nat, sólo es un beso - dice mi amiga - Ponte de rodillas.

- Pero yo…, yo no.

- Si quieres, puedes dar prenda - me propone Turner - Tampoco me importaría, dado las pocas que llevas.

Bufo.

- Vamos Blake - ordeno. Me giro hacia el chico - Un beso.

Blake coloca una mano en mi nuca, y comienza a acercarse lentamente a mi boca, con los ojos cerrados, inclina la cabeza hacia su izquierda y entreabre los labios. Me sorprende comprobar que tiene cierto morbo. Estoy segura de que el beso, va a ser un simple roce de labios, por lo que me permito cerrar los ojos y relajarme. Pero cuando por fin nuestras bocas se unen, abro los ojos al sentir los dientes de mi amiga apresando mi labio, y cuando sorprendida, separo ligeramente los labios, la lengua de Blake se introduce en mi boca, que se abre más por el asombro. No puedo decir que sea desagradable, pero tampoco me imaginaba que fuese a ser atractivo. Antes de que me de cuenta, le estoy respondiendo al beso, y poniendo una mano en su cuello.

- Bueno - dice Turner haciéndonos separarnos - Esto ha sido más de lo que me esperaba.

Yo estoy algo aturdida, nunca había hecho algo así. Blake para su dedo pulgar por sobre mis labios, y se ríe cuando mis mejillas se tiñen de color escarlata.

- Besas muy bien, Nat - me dice.

- ¿Gracias? - contesto sin estar segura de que esa respuesta sea la correcta.

No soy lesbiana, me digo, me gustan los chicos, y mucho. Esto ha sido una tontería, un juego, y no tengo que rallarme, aunque me haya gustado. Un beso es un beso, independientemente de quién te lo de. Me he besado con chicos y no me ha gustado, y eso no ha significado que no me atrajesen los chicos. Pero teniendo en cuenta que llevo algún tiempo sin besarme con nadie, lo que me ha gustado ha sido el beso, no besarme con Blake.

- ¿Por qué no dejamos ya el juego, y vamos a bailar un rato a la planta de abajo? - propone Nessa.

- De acuerdo - contestan las otras chicas a coro.

- Yo creo que me voy a quedar aquí un rato - digo - Me duelen un poco los pies, ahora en diez minutos bajo.

- Como quieras - dice Keira - Pero no tardes.

Asiento con la cabeza antes de levantarme del suelo, y sentarme en uno de los sillones, cuando veo a las chicas bajar.

- ¿Estás bien, Nat?

- ¡Blake! - exclamo - Creí que ya habías bajado.

- Si, pero he vuelto a subir al verte aquí sentada - contesta - ¿Qué te pasa?

Sonrío con timidez.

- Te vas a reír de mí - le digo. Ella sonríe y niega con la cabeza.

- Te prometo que no.

- Verás, yo no había besado nunca a una chica y … - comienzo a explicar.

- Ha sido algo, digamos intenso, para ser el primero, ¿no? - concluye ella por mí, que asiento con la cabeza - Si lo llego a saber, hubiese sido más suave.

- No, si no ha sido eso, el beso ha estado bien - digo gesticulando con las manos - Es solo que… Esto es ridículo. No soy lesbiana, Blake.

Ella se empieza a reír.

- Lo siento - se disculpa llevándose una mano a la boca para ahogar las carcajadas - Ya dejo de reírme, pero Nat, claro que no eres lesbiana, yo tampoco. Pero es divertido besarse, y si lo haces con una amiga, te libras de tener que dar futuras explicaciones, y de todos los problemas que dan los hombres.

- Tu… ¿acostumbras a hacerlo? - pregunto anonadada.

- Sí - contesta - La primera vez me resultó raro, pero te acostumbras.

- Vaya.

Blake vuelve a reírse, y se acerca más hacia mí.

- Venga - dice con energía - Bésame, Nat.

- ¿Cómo? - pregunto abriendo los ojos - ¿Ahora? ¿Así, porque sí?

- Exacto.

- Pero…

- Natasha, no eres lesbiana - dice agarrándome de los hombros - Te vas a besar con una amiga, eso va a ser todo. Y ahora venga, hazlo.

Respiro hondo, tiene razón, no soy lesbiana, por lo que no tiene que suponer ningún problema hacerlo, así que inclino la cabeza, y la beso. Esta vez es más suave, como más tierno; y no puedo evitar que me de la risa haciéndome separarme de Blake.

- ¿Mejor? - me pregunta sonriendo.

- Sí, pero ahora me parece más ridículo que antes - contesto sonriendo.

- Ridículo, pero divertido - dice. - ¿O no?

- Si - admito. La miro, sonriendo de medio lado - ¿Otra vez?

Blake se ríe antes de besarme de nuevo.

****************

Llego a la Sala Común sintiéndome ligera, admito que es posible que vaya algo contenta por el alcohol, antes de volver, volvieron a insistir en brindar con chupitos. Debe de estar a punto de amanecer. Al atravesar el retrato me río entre dientes al recordar que me he besado unas cuantas veces más con Blake, sigue pareciéndome raro…

- ¿Qué horas son estas de llegar? - me sobresalta una voz. Miro a mi alrededor, y veo a Black y a Peter en el sillón.

- ¡Chicos, me habéis asustado! - les acuso llevándome una mano al pecho - ¿Qué hacéis levantados a estas horas?

- No teníamos ganas de dormir - contesta Peter - James y Remus han ido a la cocina.

- ¿Qué tal te lo has pasado? - me pregunta Sirius haciendo que vuelva a reírme, y siento el calor subiendo a mi cara - ¿Estás borracha, Tash?

- No - contesto - Puede que un poco achispada, pero borracha no.

- Vale - dice - Te creo. ¿Lo has pasado bien entonces?

- Si, jeje, bastante bien.

Una lechuza golpea con el pico la ventana, la reconozco como la lechuza de Lucius. ¿Por qué me escribe a estas horas? Peter se levanta para abrir la ventana, cediéndole paso.

- Es para ti, Natasha - anuncia.

- Es de mi primo - digo desatando la carta, acaricio la cabeza del ave antes de abrir el sobre.

"Natasha, ha ocurrido algo, quiero que te enteres por mí antes de que salga mañana en El Profeta. Theodore ha sufrido un accidente, le ha atropellado un coche muggle cuando paseaba por Londres.

Theo ha muerto, Tasha.

Estaremos en contacto, Lucius"

Siento la sangre abandonar mi rostro.

- No - digo, leyendo las últimas líneas repetidas veces - No puede ser - no consigo entender lo que significa.

- ¿Qué ocurre, Tash? - Black se levanta veloz cuando le miro ausente, con los ojos vacíos. Al no recibir respuesta por mi parte, me arrebata la carta, y vuelve a mirarme, asustado.

" - Te odio, Theodore Nott. Me has jodido la vida, no quiero volver a verte nunca. Por mí como si te mueres ahora mismo, de hecho desearía que lo hicieras."

"Desearía que lo hicieras"

Las últimas palabras que le dirigí, acuden a mi mente como si se las hubiese dicho ayer mismo.

- ¿Qué pasa? - pregunta Peter, acercándose a Sirius y a mí.

- Theodore Nott ha muerto.

******************


¡Uy! Casi se lían Sirius y Tasha!! Lo siento, pero no podía permitir que el orgullo de Natasha sucumbiera a liarse con él cuando tiene novia… Lo entendéis, ¿verdad? De todas formas, ¿qué le pasa a este chico por la cabeza? A ver si se decide de una vez…

En el próximo capítulo, vamos a dar un pequeño salto de tres meses. No me apetece pasar por el trance de Tasha tras la muerte de Nott… ¿Cómo se la tomará? ¿Qué os parece su muerte? ¿Os alegráis? Tampoco era tan malo, ¿no? En verdad me ha dado un poco de pena matarle, pero era necesario para el futuro de Natasha.

Pronto Peter se va a enterar de lo que hicieron Sirius y Tasha… ¿Qué hará al respecto?

¿Y Peyton? ¿Os cae bien? Espero que no…

¿Y Tasha besándose con Blake?

¿Y qué pinta Alec Turner en todo esto? Más adelante tendrá un papel importante, ¿qué pensáis de él?

Bueno, espero que hasta la semana que viene.

Un saludo. Eli.