-¿De qué se trata, oni-chan?- preguntó curiosamente.
-Bueno...la verdad es que he estado pensando en nuestra niñez, como te conocí y en muchas cosas respecto a nuestro pasado- respondió con sosiego.-Y me di cuenta nunca nos hemos comportado como verdaderos hermanos, siempre ha sido así, nos une un lazo tan fuerte que ninguno de los dos dudaría en dar la vida por el otro. A pesar de todo esto, todavía me cuesta mucho pensar en la posibilidad de poder llega a ser algo más, pero quiero saber cómo sucedió todo esto-.
-Yo no pude evitar enamorarme de ti oni-chan- respondió.- Y cuando me di cuenta, me sentí la mujer más feliz de mundo por haberme enamorado de un muchacho tan amable y al mismo tiempo tan fuerte.
Siempre he querido ser como tú: una persona tenaz, que no le tiene miedo a nada y a nadie, que protege a lo que más quiere con todo su espíritu y corazón. Siempre te he admirado por eso y de mismo modo me enamoré perdidamente de ti-.
-Ya veo...- respondió feliz por tan tierna confesión.- Pero no te esfuerces tanto en ser como yo, ya que no es fácil, además para mi tu eres perfecta y por nada del mundo te cambiaría, tu dulce y tierna personalidad me da la fuerza y el valor para seguir adelante. Nunca cambies-.
Kikyou se aferró más al pecho de Seto, en ese momento recordó el preciso instante en el cual ella se había enamorado.
La pareja de hermanos se encontraban en un parque cerca de su casa, jugando y pasando un buen rato. Habían pasado 4 meses desde que se conocieron y su relación parecía como si fuera de toda una vida, Kikyou ya no le costaba mostrar su verdadero ser y ya había desarrollado un amor muy profundo hacia él, pues en gran medida Seto era el responsable por la rápida recuperación de Kikyou. También Seto pasaba por un buen momento, nunca pensó que podría desempeñar el papel de hermano mayor y estaba mucho más feliz por tener semejante ángel a su lado.
-¡Atrápala Kikyou!- grito el joven.
-Si oni-chan- respondió con euforia.
Seto lanzó la pequeña pelota, pero Kikyou al tratar de alcanzarla, se resbaló de la mano y le pego en la cabeza. El muchacho se rió y fue a ver a su hermana .
-¿Estás bien, Kikyou?- preguntó.
-Si oni-chan- respondió ingenuamente.
-Debes tener más cuidado la próxima vez hermanita- Kikyou se ruborizó.
-Lo siento oni-chan-.
-No tienes por qué estarlo- afirmó con amabilidad.- Bien es hora de irnos, mañana tenemos que ir a la escuela-.
-Está bien, oni-chan- respondió obedientemente.
El joven la tomó de la mano y comenzó a caminar, Kikyou se ruborizó al sentir su mano unida con la de su hermano. Al ver esto, Seto sonrió levemente y le dijo.
-No tienes por qué ponerte nerviosa, eres mi hermana y yo quiero demostrarte mi afecto por ti- La pequeña niña le sonrió tiernamente.- Ahora vamos, que se nos está haciendo tarde-.
-Si oni-chan-.
De un momento a otro, Kikyou sintió que su corazón latía fuertemente, como si se fuese a salir, también no podía controlar su rubor, sentía mariposas en su estómago y lo peor era que no sabía lo que le estaba pasando. Lo que si pudo deducir, es que todos estos sentimientos eran causados por su hermano y asimismo se daba cuenta que estos sentimientos crecían cada vez más.
Mientras caminaban, Kikyou comenzó a observar a una joven pareja que estaba cerca de ellos. Se preguntaba por qué estaban actuando de esa manera, pero también se sentía bien al verlos tan felices. De pronto la pareja comenzó a besarse y la ingenua niña no tenía idea de que estaba pasando, entonces le preguntó a su hermano:
-Oni-chan ¿Qué están haciendo?- preguntó inocentemente.
-Bueno...- el joven se rió por la ingenuidad de su hermana.- Ellos son novios y quieren manifestar su cariño, y es por eso que se están besando-.
-Pero ¿no es desagradable, juntar sus labios?-.
-La verdad es que no lo sé, porque nunca he besado a una niña- respondió.- Pero es algo muy usual entre las parejas hoy en día, entonces me doy cuenta que al parecer no es nada desagradable o del otro mundo-.
-Oni-chan ¿te gustaría besar una niña o tener una novia?- pregunto la inocente niña.
-Nunca me he puesto a pensar en esas posibilidades, mi mente está enfocada en otras cosas-.
-¿Qué cosas?-.
-Tú, mis estudios y mi entrenamiento, pero para ser honesto no creo que sea tan mala idea-.
-¡Entonces yo seré tu novia!- Seto se sorprendió por la respuesta de su hermana.
-Lo siento Kikyou, pero tú y yo no podemos ser novios, somos hermanos y nuestra relación es muy distinta a la de una pareja-.
-Oooooo...-murmuró con tristeza.
-No te preocupes- respondió en tono conciliador.- Ya verás que algún día encontrarás a un hombre que será tu novio, pero ahora debes ocuparte de crecer y de ser una buena niña-.
-Si oni-chan-.
De este modo siguieron caminando hacia su casa, desde ahora en adelante, los sentimientos de Kikyou hacia su hermano comenzarían a cambiar drásticamente.
Justo antes de llegar a su casa, comenzó a llover fuertemente, Seto se sacó su chaqueta y la colocó en la cabeza de su hermana para que no mojara y después ambos corrieron hacia la casa, al llegar su madre los recibió con preocupación, sin embargo se sintió muy feliz al ver la chaqueta de su hijo cubriendo la cabeza de Kikyou.
-Seto, ve a darte una ducha por favor para que no te resfríes-.
-Está bien- Seto subió las escaleras.
-Hija, tu ve a cambiarte ropa- Kikyou también subió las escaleras.
Ya en la noche, la lluvia era más fuerte y a eso se le unieron relámpagos y truenos. Kikyou se encontraba en su habitación tratando de dormir, sin embargo estaba muy asustada debido a los estruendos y a la ruidosa lluvia. Entonces decidió ir a la habitación de su hermano, pues con él ella se sentía protegida y segura.
Todavía en su mente recordaba esas palabras que de alguna manera la hirieron, aunque no está muy segura de la razón de ello.
-" Lo siento Kikyou, pero tú y yo no podemos ser novios, somos hermanos y nuestra relación es muy distinta a la de una pareja"- Kikyou pensó con tristeza.
Al llegar a l a habitación de Seto, Kikyou tocó la puerta suavemente pero no obtuvo respuesta, al tocarla un poco más fuerte sintió que su hermano se levantaba y que se dirigía hacia la puerta. Al abrirla, Seto le dijo:
-¿Qué sucede Kikyou?- dijo Seto.- Son las 2 de la mañana-.
-Lo siento oni-chan, pero tengo miedo de la tormenta- respondió un poco apenada.-¿Puedo quedarme contigo esta noche por favor?-.
Kaiba se rió ligeramente, de verdad que era un niña inocente y en realidad le gustaba que ella fuese de esa forma, pues le gustaba protegerla y cuidarla.
-Está bien- afirmó.- Pero te estarás quieta-.
-¡Si oni-chan, te lo prometo! Muchas gracias- respondió la excitada chica.
Ambos entraron a la habitación, Seto apagó la luz de la pieza y dejó prendida una luz más tenue en su lado de la cama para así continuar leyendo. Por otro lado, Kikyou se quedó acostada en la cama de su hermano mirándolo leer, siempre admiró a su hermano por su devoción a la lectura y más aún debido que él la estimulaba a hacerlo.
-¿Qué estás leyendo oni-chan?-.
-Poesía-.
-¿De quién?- preguntó curiosamente.
-Es una antología de poetas latinoamericanos, son varios autores-.
-Ahhh...¿Cuál es tu favorito?-.
-Se llama José Asunción Silva y es colombiano- respondió cerrando el libro.-Apropósito, he empezado ha hacer mis primeros intentos con la poesía y he escrito un poema dedicado a ti-.
-¿A mi?- preguntó inocentemente.
-Así es ¿te gustaría que te lo leyera?-.
-Si- Seto sacó un papel y lo comenzó a leer.
-Se llama "Elogio a la niña de mis sueños", y dice así:
Oh, mi niña que sonríes como el sol,
tan tierna y luminosa
Esa sonrisa que me convierte en humano y me despierta
de mis pesadillas.
Oh, mi niña que haces de mi mundo una tormenta
de sentimientos, tú que destruyes todas mis defensas con tu suave
toque de ángel y me obligas a caer de rodillas a ti.
Me haces sonreír con tu mirada y sonrojarme con tu sonrisa,
me haces feliz con sólo hecho de estar a tu lado, oh mi niña.
Quieres hacer feliz a la persona que amas y te entregas por completo a él
sin importar lo que pase, niña inocente, niña que nació de la flor del cerezo primaveral,
niña a la que amo y a la que he decidido proteger,
pues sería pecado extinguir la llama que enciende tu esencia.
Niña que se duerme en el dulce pecho de tu amado, niña que haces del tiempo algo más abstracto de lo que lo abstracto mismo.
Tenerte es mis brazos es como si estuviera en el paraíso,
seguro y feliz, junto a la niña que sonríe como sol.
Devota y amorosa
¿Qué más puedo pedir?
¿Qué puedo hacer para devolverle a la vida tan maravilloso regalo?
Sólo la promesa de mi entrega eterna y consecuente.
Oh, niña a la que amo-.
Kikyou sintió como si el paraíso mismo llegara a su corazón y lo llenara de felicidad, ese poema le aclaró todo lo que en su ser sentía por su hermano. Sin embargo se sentía triste debido a que no sabía cómo devolverle todo el amor que su él le había entregado con tanta dedicación, ahora se sentía completa y se prometió a sí misma ser devota y amarlo a él por el resto de su vida.
-¿Kikyou te gustó el poema que te escribí?- la niña no respondió-¿Kikyou estás despierta?-.
-¡Oni-chan!- clamó con lágrimas en sus ojos.-¿Por qué eres tan bueno conmigo, si yo no he hecho nada para merecerte?-.
-Tú sabes que eso no es cierto, eres mi hermana menor y lo que quiero en la vida es hacerte feliz, además tú me has hecho cambiar y me siento muy agradecido por tenerte a mi lado- Seto abrazó a su hermana.- No tienes que sentirte de esa manera, tu de veras mereces todo lo que tienes y aun más.
-Gracias oni-chan- murmuró suavemente.-Gracias por todo, te prometo que nunca te fallaré-.
-Lo sé Kikyou- respondió.-Ahora vamos a dormir, buenas noches y me alegro que te haya gustado mi poema-.
-Buenas noches oni-chan- la niña le sonrió tiernamente.-Que duermas bien-.
Rato más tarde Seto ya se había dormido, pero Kikyou no podía dormir aunque se sentía más segura estando en los brazos de su hermano. Todavía seguía pensando en el poema que él le dedicó y cómo esto influyó en los sentimientos que ya existían. Y sólo había una respuesta:
-Me he enamorado de ti oni-chan, te amo y haré lo que sea por ti-.
