Ay...lo se, mi tardanza no tiene perdón de Dios, si supieran todo la situación ! Pero weno, creo q las excusas están de mas, así que mejor pasemos al capitulo...
CHAPTER 14 Extrañándote
DÍA 22 NORTEAMÉRICA. SOLEADO, TEMPERATURA 26 GRADOS, HUMEDAD 30 %
Siempre tengo problemas para acostumbrarme a esto del desfase horario, por eso sin darme cuenta me pase dormido casi 24 horas de corrido. Cuando me desperté vi a Jakotsu sobre su cama con su laptop en el regazo, aja… ¡Qué novedad! Estaba actualizando su estado en las redes sociales seguramente.
En casa de Renkotsu solo hay dos habitaciones aparte de la principal, así que Jakotsu y yo compartimos recamara, por eso aquí la privacidad se reducía considerablemente, lo único bueno es que Jakotsu es por demás aseado y no tengo que preocuparme por la limpieza, al despertar las pertenencias de ambos ya estaban propiamente en su lugar.
Me acerque a ver que hacia mi hermano en la notebook, no tenia nada más que hacer, así que irrumpir en lo que sea que estuviera haciendo era mi manera de matar tiempo. Me arrepentí, al caer en cuenta de que por alguna razón que yo ignoraba, Jakotsu miraba fotos donde aparecía Kanna. ¡¿Qué diablos?! Si ni siquiera yo tenía fotos de ella, sin pensar ni tardar mucho le quite la computadora.
"¿Qué es esto?" Alcance a decir.
"El contenido de la USB, la que me dio Abel."
¡Que regalito! Al ver los archivos me di cuenta de que era un álbum con fotos de nuestra escuela, de lugares cercanos a nuestra casa en Yokohama, del tren, del parque, en resumen: lugares que conocíamos. Al parecer los cómplices habían sido Kanna, y sorprendentemente también Kohaku, los cuales aparecían también en ciertas tomas. Ya me daba cuenta por que no habíamos visto a Abel en tanto tiempo, estaba preparando esto, para nosotros, para Jakotsu…para mi.
"Sinceramente no me esperaba esto."
"Es un regalo divino, ¿verdad?" Mi hermano se veía muy feliz.
Iba a darle la razón, aunque "divino" no era precisamente la palabra que yo usaría para describir este detalle.
Cuando vimos la última foto, ambos nos quedamos en silencio, era la única en la que salía Abel, y también era en la única en la que aparecían a cuadro los tres implicados en la toma de las fotos. Era una imagen con el parque al fondo, Abel se encontraba en medio, usando una chaqueta impermeable color negro; Kanna usando un vestido de volados color blanco y un sweater a juego con un paraguas transparente en las manos; y por ultimo Kohaku, con el gakuran de la secundaria y un paraguas color negro. Al pie de la foto estaba anexado con un editor de fotografías la frase: "¡Los extrañaremos!" escrito en inglés.
Esa última frase pareció resonar en mi subconsciente, yo también los extrañaría, estoy seguro.
0o0o0o0o0 POV. Kohaku 0o0o0o0
DÍA 22 JAPÓN. NUBLADO, TEMPERATURA 17 GRADOS, HUMEDAD 80 %
Me preguntaba si Abel había llegado a tiempo para darles las fotos, me preocupaba porque recuerdo que había tenido problemas de según él, "horarios", que le impedían a veces asistir a nuestras sesiones fotográficas, en donde el cargo de la toma de fotos recaía obviamente en Kanna y en mi.
No recuerdo con claridad como termine implicado en este "Proyecto de Despedida" pero no voy a negar que fué divertido. Aunque realmente Kanna no es la persona mas animada del mundo su compañía era de una interesante tranquilidad, muy diferente a las chicas escandalosas y ruidosas a las que estoy acostumbrado, incluyendo también la necesidad que tenia a veces de explicarle cosas aparentemente sencillas, pero extremadamente difíciles de exponer en palabras, es confuso, lo se.
Su inocencia me hacia preguntarme: ¿Cómo es que termino siendo novia de Bankotsu? No me podía imaginar a ninguno de los dos tomando la iniciativa, pero la duda que mas me asolaba era ¿Ellos realmente se querían?
Estaba haciéndome mentalmente esa última pregunta cuando Abel llego junto con Kanna a nuestro encuentro en un café local.
"Antes de que preguntes Kohaku, si se los di." Tomo asiento frente a mí y se quito un cubrebocas que traía puesto.
"Buenas tardes." Dijo Kanna antes de sentarse al lado de Abel.
"Buenas tardes Kanna." Le conteste. "Menos mal que se las entregaste a tiempo."
"Apenas." Menciono Kanna.
"Oh Princesa, ¡no me delates!"
"¿Qué paso? ¿Como que apenas?"
"Mn…veras…" Miro la carta del menú. "Pedimos primero, ¿quieres?"
Di un bufido, creo que esa explicación tendría que esperar un poco. Los tres pedimos bebidas calientes, y la mesera nos las entrego sin mucha tardanza, apenas estaba probando mi té cuando Abel empezó a hablar.
"Por cierto, nuestra Princesita quería preguntarte algo."
Ah…Nuestra Princesita. Me detuve un poco en ese pensamiento, porque vieras por donde la vieras si parecía una princesa, o una descendiente perdida de una familia real. Sus movimientos elegantes y fluidos, sus forma de hablar tan formal, e incluso también su vestimenta, aunque sencilla, parecía hecha a la medida con su estilo único y característico. Toda ella parecía salida de un cuento de hadas.
"Kohaku, ¿me acompañarías a ver los resultados del examen de selección pasado mañana?"
"Eh…yo… ¿quieres que te acompañe?"
"Si, por favor."
"Princesa, ¿solo eso le ibas a preguntar? ¿no crees que olvidas algo?"
Delante de mi, Abel se tomaba un café con leche, y solo había echo una pausa para dar el cometario y proseguir con su bebida para evitar interferir demasiado en nuestra platica.
Kanna no muestra muchas emociones, pero esta vez volteo a ver a Abel como buscando su aprobación y después bajo la mirada como si de repente su té fuera lo mas interesante en el lugar, pero a pesar de todo lo incomoda que pudiera estar prosiguió con lo que iba a decir.
"Quisiera, si es posible, que me dejaras ver a Whitey."
"Whitey…"
Iba a preguntar el porque, pero estuve a tiempo de abstenerme de hacer esa pregunta tan estúpida, Whitey en primera instancia había sido de Kanna, después de Bankotsu, y ahora era mi mascota, ya estaba claro en mi mente el motivo por el que quería verla, tan vez nostalgia, o simplemente quería asegurarse de que ella estuviera feliz.
"Esta bien, puedes verla cuando quieras." Le sonreí.
"Gracias." Me miro a los ojos.
Otra vez no, siempre que hacia eso tenía que desviarle la vista, tener sus ojos fijos en mi persona me perturbaba, pero en esto voltee a ver a Abel ¡Que gran error! Él también estaba mirándome, además de estar recargado en la mesa sosteniendo su barbilla con la mano, en resumidas cuentas: tenía toda una vista apreciativa de mi cara.
"Te ves lindo sonrojado Kohaku, se notan mas tu pecas."Que incomodo que lo mencionara. "Mn… cambiando el tema, les diré, últimamente he tenido muchas dificultades para venir, como se han dado cuenta." Le dio un trago a su café. "Ya no me va ser posible verlos entre semana, lo lamento."
"¿Y eso?"
"Dificultades escolares."
"¿Exámenes?" Pregunto ella.
"Si, entre otras cosas."
"Pensé que los exámenes finales ya habían terminado." Indague.
Se supone que estábamos a final de semestre y ya habían pasado la temporada de exámenes, estábamos a días de que los cursos terminaran.
"Bueno Kohaku, mi instituto tiene un sistema diferente a las escuelas mn… digamos convencionales."
"¿Eso que quiere decir entonces?" Le reclame.
"Quiere decir algo así como: Te encargo a nuestra princesa." Sonrió, de nuevo.
No podía y no iba a reclamarle, además de que seria grosero de mi parte, mencionar algo en contra de cuidar a Kanna también estaría en contra de lo que pensaba en realidad, me resigne, era lo único coherente que podía hacer.
Después de dejar a Kanna en su casa Abel me acompaño a la mía, no se por que lo hacia, porque a simple vista se veía que estaba a punto de caer enfermo, me conto de cómo apenas llego para dejarles las fotos a los hermanos, ya me daba cuenta de cómo había echo para enfermarse de un día para otro, se había empapado con la lluvia, a mi parecer se había tomado muchas molestias, pero ¿quien era yo como para echarle en cara eso? Nadie.
Al entrar a casa ya me esperaba Sango sentada en el escalón del recibidor, ¿ahora que quería? Solo deje el paraguas que no había usado junto a la puerta.
"Como que últimamente sales mucho, ¿Verdad Kohaku?"
Hice una mueca.
"Que tu no tengas vida propia hermana, no quiere decir que yo tampoco."
Sango suavizo su tono de voz.
"Me preocupas Kohaku, perdón si soy muy molesta."
Me entro el remordimiento, mi hermana tenía todo el derecho de preocuparse, más porque era verdad que me ausentaba mas seguido de casa en estos últimos días.
"Lo siento hermana, solo que… he tenido unas cosas que hacer últimamente."
"Mn…ya veo. ¿Alguna novia?"
¿Novia? ¡Rayos! ¿Por qué me venia a la mente Kanna? Sera por eso de que ella es novia… pero de Bankotsu. ¡Ay! Ya no se ni lo que pienso. ¿Tendrá algo de malo que le cuente a mi hermana de Kanna? Lo cierto es que nadie me dijo que guardara el secreto.
"No, mas bien… ¿recuerdas a la novia de Bankotsu?"
"Si pero… ¿eso que tiene que ver?" Se veía consternada.
"Mn…veras… ¿Cómo te lo explico?".
"Descubriste que no es cierto, ¿verdad?"
La tenia donde quería, escuchando cada una de mis palabras y queriendo escuchar más, que entretenido.
"No, ella en realidad si existe. Y... ¿recuerdas a Abel?"
"Eh… ¿el chico moreno que Bankotsu parece odiar?"
No estaba seguro con lo de odiar, pero no quería darle muchas vueltas a ese asunto, ya se me figuraba lo suficientemente complicado.
"Si, bueno… estos días he salido mucho con él y con la novia de Bankotsu. Estuvimos sacando fotos para dárselas a Bankotsu y Jakotsu como regalo de despedida."
"Oh, ya veo." Se notaba que quería preguntar algo más.
"Ese es todo el misterio." Trate de finalizar mi explicación.
"Y Kohaku… ¿Cómo es la novia de Bankotsu?"
Ya lo veía venir.
"¿Para que quieres saber?"
"¡Ah! No seas así hermanito, cuéntame."
Si creía que con esa cara de anime chibi convencía a alguien, ese alguien no era yo. Pero aun así, darle algo de información no le hará daño a nadie ¿verdad?
"Esta bien, ella es…mn…es…"
"¿Aja?" Se le notaba ansiosa.
"Es em…bonita." Extrañamente baje la vista.
"¿Y?" Me miro extrañada. "Deja de sonrojarte, ¡y dime como es!"
¿Eh? ¿Yo estaba sonrojado?
"Esto…yo…" Aparte la vista, Sango me ponía nervioso con sus preguntas. "Deja me pienso una buena descripción y luego te digo." Solté esa última frase mientras corría a mi habitación.
Entre a mi cuarto y cerré con seguro por si Sango me seguía. A ver, ¿Qué es lo que estaba pasando aquí?
0o0o0o0o0o POV. Bankotsu 0o0o0o0o0
DÍA 24 NORTEAMÉRICA. SOLEADO, TEMPERATURA 22 GRADOS, HUMEDAD 40 %
Tenia entre mis manos un café que compre de una maquina expendedora, a decir verdad no tenia muchas ganas de beberlo, pero le di un trago, me ponía de nervios ver a Renkotsu fumar tan desesperadamente, podía incluso jurar que podía ver como temblaba el cigarrillo en su mano. Estábamos afuera del hospital, ya que él no podía fumar adentro y tenia esa imperiosa necesidad, la cajetilla medio vacía era la prueba.
"¿Sabes si va a ser niña o niño?"
"No, Tsubaki no quiso que nos dijeran."
"Ojala y sea niño, uno muy lindo. Espero que se parezca a Tsubaki." Ese era Jakotsu que en ese momento salía a encontrarse con nosotros.
"¿Por que tendría que parecerse a ella?" Pregunto nuestro hermano mayor.
"Bueno hermano, sin afán de ofenderte, para que el niño sea bonito tendría que parecerse a Tsubaki y no a ti."
"¿Qué quieres decir?" Dijo Renkotsu claramente ofendido.
"¡Ay hermano! De todos es bien sabido que tu eres el menos agraciado de nosotros cuatro, no se de que te sorprendes."
"Pequeño hablador." Sujeto a Jakotsu rodeándole el cuello con el brazo.
"Es verdad, todos sabemos que el mas hermoso soy yo." Reitero Jakotsu.
"¡Que modesto!" Exclamamos Renkotsu y yo al unisonó.
Al menos, si era el más animado de los cuatro, realmente no tengo idea de porque salió a reunirse con nosotros, tal vez solo trataba distraer un poco a Renkotsu. No podía ni imaginar que sentiría nuestro hermano mayor en estos momentos, ¿el tener un hijo era motivo de tanto nerviosismo? Espero no averiguarlo pronto.
Basta, mejor hay que pensar en cosas más inmediatas, me he dado cuenta de que últimamente se me han estado presentando aspectos o cosas que me desagradan con bastante mas frecuencia de la normal, a decir verdad, este país saca lo peor de mi personalidad, me saca de mis casillas con facilidad. Espero resistir estos tres meses.
"El medico dice que ya podemos ver a la bebe."
Ni siquiera me di cuenta cuando Suikotsu salió, lo bueno que lo elegimos para que se quedara al pendiente del alumbramiento, creo que era el único con la sangre fría suficiente como para aguantar la espera dentro. El que estuviera aquí fuera quería decir que la espera había terminado, y si bien oí dijo que…
"La bebe…" Apenas pudo articular palabra Renkotsu.
"¿Una niña?" Grito Jakotsu.
Suikotsu solo atino a asentir.
"Vaya…" Solté, no había mucho por decir.
Fuimos al área de cuneros, y aunque no podíamos entrar a ver a la bebe, si se nos permitía mirarla a través del cristal, no podía concebir a Renkotsu mas emocionado, hasta parecía otra persona.
"Es ella." Señalo Suikotsu y la miramos.
"¡Que linda!" Exclamo Jakotsu. "¡Esto amerita una foto en mi muro!"
La cámara del celular de Jakotsu tenía muy buena resolución, además de que podía poner un zoom con alta definición en la imagen. Mas tardo en ajustar la imagen y sacar la fotografía que en subirla a la red. Al acercarme a mirar note la forma en que titulo la foto: El día que me hice tío. Eso también aplicaba en mí caso, pensé.
Vibró su teléfono casi inmediatamente después de meterlo a su bolsillo, al sacarlo lo miro con emoción.
"¿Qué sucede?" Le pregunte.
"Mi teléfono me avisa cada vez que me comentan una foto." Me dijo, aguantando una gran sonrisa, y yo con la curiosidad.
"¿Y?" Volví a preguntar.
"Mira." Me miro muy contento y me dio su celular.
Era un comentario en inglés… de Abel. Decía:
"Es un placer el ser la primera persona en comentarte, espero que tu y tus hermanos estén muy contentos con la gran noticia. Lo único que lamento es no poder estar con ustedes en un momento tan especial. Me alegro mucho en verdad. Cuídate, se te extraña a ti y a Bankotsu."
Ya veo…no negare que estaba sorprendido, ya que Abel estaba al pendiente de nuestra situación en Norteamérica, a decir verdad me parecía incluso que el sabia demasiado de nuestras vidas, y nosotros ¿qué sabíamos de él? Mn… prácticamente solo su nombre, o por lo menos en mi caso ni siquiera estaba enterado de su edad. Algo no anda bien con esto, me empecé a sentir un mal tipo, ¿Por qué un total desconocido como Abel se preocupaba tanto por nosotros? Y yo, nunca le he devuelto un buen gesto, de mi incluso no ha obtenido ni un gracias, ¡diablos! esto estaba para pensarse.
Jakotsu me quito el celular.
"Déjame contestar el comentario por lo menos." Empezó a teclear.
"Ok, esta bien."
Él era rápido en mandar mensajes por celular, y en comentarios en línea fue igual.
"Pu-bli-car." Volteo a verme y sonrió. "¿Quieres ver mi comentario?"
"Mn…si te parece bien."
Esta vez no me dio el teléfono, solo me mostro la pantalla.
"¿Qué?" La verdad me sonroje. "¡¿Por qué pusiste eso?!"
"Es mi cuenta, mi foto y mi comentario, ¡yo pongo lo que quiera!"
Intente quitarle el móvil, ¡eso era demasiado vergonzoso! Como se le ocurre responder:
"¡Gracias A.B.! Si estamos contentos, pero nos gustaría que estuvieras aquí, también te extrañamos mucho ¡en especial Bankotsu!"
Mis intentos fueron infructuosos, en momentos como estos maldigo a mi estatura, por eso no pude quitarle el teléfono a tiempo. Volvió a vibrar…era otro comentario.
"Abel respondió: ¡Que malo eres!, sabes que me encantaría estar con ustedes, pero aguardare a su regreso. Y claro que estaré esperando a que Bankotsu me diga él mismo que me extraña. Hasta luego." Leyó en voz alta mi pesadilla de hermano tratando de imitar el acento de Abel.
¡Maldito Jakotsu! ¡Esta me la pagaría!
0o0o0o0o0o Especial Shiori: Start 0o0o0o0o0
Bankotsu esta en Norteamérica, lo extraño, pero el probablemente ni siquiera se acuerda de mi, ¿por lo menos estará usando mi obsequio? Me gustaría verlo, pero al parecer a él le desagrada que yo este a su alrededor, claro que me daba cuenta de eso. Ya se que soy molesta, yo también odio eso pero… ¡no puedo evitarlo! Él… Bankotsu…realmente me gusta. Algo anda mal conmigo ¿verdad?
Suelo recordar como lo conocí, como lo vi por primera vez… como me enamoré.
Mi padre es de ascendencia europea, mi madre es japonesa, y cuando ambas nos quedamos solas, decidimos residir permanentemente en Japón. Lo malo es que mientras mi madre regresaba a su país natal, yo llegaba a un lugar totalmente desconocido.
He de decir que saber el idioma y las costumbres japonesas no bastan para caerles bien a los japoneses. Eso lo comprobé al entrar al segundo año de educación secundaria, es bochornoso como te presentan los profesores ante todos en el primer día, y mi aspecto físico llamaba la atención, el moreno de mi piel, lo claro de mi cabello y el inusual aspecto de mis ojos hablaban por mi. Extranjera, palabra que para los nipones era sinónimo de indeseable.
Mientras el profesor estuvo en el salón después de presentarme a mis compañeros no hubo problema, pero al salir…
"Ah, ¿que es esto? Con un extranjero en la clase era suficiente, ¿no les parece?" Menciono un chico con hastió en la voz.
"¿Algún problema con eso? Si tienes algo que decirme, estoy justo aquí. Y no me gusta tu estúpido tono." Declaro un voz masculina, hermosa y con un acento que no supe reconocer.
Me estaba defendiendo, y al mirar a mi salvador, fue un flechazo instantáneo. Largo cabello oscuro amarrado en una trenza, lustrosa piel moreno bronceado y unos hermosos ojos azules, el chico más apuesto que hubiera visto en este país.
"El asunto no es contigo Bankotsu, es con la chica nueva." Dijo el tipo en su defensa.
"Pues lo pensaste muy tarde, hubieras escogido mejor tus palabras." Aclaró con todo amenazador.
"No quiero problemas."
El chico había cambiado muy rápidamente de expresión, tenia miedo de Bankotsu, eso era obvio. Después de eso nadie volvió a molestarme, o por lo menos no en presencia de mi salvador.
Explicare un poco. Al ser una chica, se podría decir que yo era blanco fácil para las personas malintencionadas, intolerantes e insolentes como ese muchacho que pretendía molestarme. Bankotsu era todo lo contrario, su forma de ser era amenazante para los demás, nunca lo vi golpear a nadie, pero la realidad era que los demás lo evitaban. Pero yo quería acercármele, por eso lo espere a la salida de la escuela.
"Eres Bankotsu, ¿verdad?" Sentía a mi piel enrojecer, ¿el lo notaria?
"Si, ¿necesitas algo?"
"Bueno yo... quería preguntarte, ¿eres extranjero también?"
Empecé a jugar con mis dedos, estaba bastante nerviosa.
"Ah, si. Creía que eso había quedado bastante claro hace rato." Empezó a caminar hacia la salida de la escuela.
"Y… ¿puedo saber de donde eres?" Dije caminando a la par de sus pasos.
Hizo una mueca, ¿no le gustaba hablar de eso?
"Norteamérica. Sabes… lo siento estoy con algo de prisa."
"Oh si, bueno…solo quería darte las gracias por ayudarme."
Lo mire a los ojos, Bankotsu también me miraba, esas hermosas orbes azules me miraban solamente a mi, y la verdad mi corazón empezó a latir como loco.
"De nada… supongo." Se acomodo su mochila. "Nos vemos mañana Shiori."
¡Vaya! Así que por lo menos si escucho mi nombre cuando me presente, solo eso basto para sentirme sonrojada y feliz. Inmediatamente después se fue, pero también se había llevado mi corazón con él.
Poco después de conocerlo, también fue que conocí a Sango, me intereso hacerme su amiga porque ella sabía mucho sobre Bankotsu, pero a pesar de eso entre nosotras surgió una verdadera amistad. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Alrededor de dos años y medio, pero se me figuraba como si hubiera pasado mas tiempo. Mi personalidad no ha cambiado, pero se que al menos con Bankotsu soy un poco diferente que con otras personas. Por lo regular soy reservada, y no me gusta tener contacto con los demás, excepto con él, ¡como me gustaría que me tomara de la mano o que me sonriera!… ¿eso es mucho pedir?
Todo estaba en un… termino medio por así decirlo, no había avances de ningún tipo con Bankotsu pero nuestra situación seguía a una escala soportable. Bueno eso fue hasta hace poco, cuando me entere de que él tenia novia… ¡me sentí tan miserable! No la conocía, así que eso me daba esperanzas de que fuera un error, un pretexto, o simplemente una broma. ¡Todo era tan injusto! He puesto tanto empeño en que Bankotsu se fijara en mi, y aun así… aun así… quiero llorar.
¿De que me servía quererlo si el no siente nada por mi? Eso me lo preguntaba, pero el cuestionármelo no cambia nada, ¡como me gustaría cambiar las cosas! No se…tal vez, fijarme en alguien mas, enfocarme en otros asuntos, e incluso el odiarlo, creo que eso me haría todo mas fácil.
Me siento estúpida, y aun con eso no puedo evitar pensar en él, querer verlo, extrañarlo tanto, aun sabiendo…que el ni siquiera se acuerda de mi.
0o0o0o0o0o Especial Shiori: End 0o0o0o0o0
CONTINUED…
Lo ultimo fue Cursi...claro, exageradamente, solo q queria poner un punto de vista diferente a la situacion y entendieran un poko al personaje de Shiori... por lo demas, espero que no exista tanta queja...
Muchas gracias, a los que leen, (bueno...si es q hay alguien) que me he sentido abandonada en esta historia... snif... en serio no merezco reviews? No sean malos...
Nos vemos...
