Lian Vs Fuyu

Identidad y la forma de ser de uno

La naturaleza del sueño, una de las cosas más maravillosas de éste mundo, es difícil de comprender en ocasiones; un sueño puede tratarse desde una boda, un entierro, hasta un simple día de clases que se convierte en la peor pesadilla de una persona responsable cuando olvida llevar su estuche de lápices, todos tienen un fundamento al menos inconsciente en nuestros recuerdos, miedos o deseos, y quizás por eso es que nos gusta tanto dormir y soñar, porque nos hace recordar momentos que dábamos por perdidos en nuestro baúl de memorias, emociones que quizá hacía ya mucho tiempo no habíamos sentido, y al mismo tiempo no dejamos de sorprendernos de descubrir cosas de nosotros mismos.

Pues, cierta pelirroja estaba muy ocupada explorando los terrenos de Morfeo, enredada entre las sábanas… reconociendo el sueño que estaba teniendo, que siempre le causaba una tremenda opresión en el pecho sin aparente explicación: veía árboles y más árboles, y oía con claridad cascos de caballos, luego la imagen de un escorpión cruzaba la imagen y todo se volvía borroso, oía voces y el llanto de un bebé, entonces sentía un intenso frío que le calaba los huesos y la sensación de no poder respirar, para finalizar con un sobresalto que hacía que despertara de golpe y saltara en la cama, para descubrirse a sí misma sudando frío…

Se levantó de la cama y estiró los brazos, bostezando e intentando despejar su cabeza, el reloj marcaba las 9:30am, que era bastante más temprano de lo que solía levantarse, pero hizo acopio de toda la fuerza de voluntad disponible a ésas horas de la madrugada, y consiguió no volver a dormirse, tenía decidido hacer algo útil con ésas horas, tenía una teoría que quería comprobar, tenía que esforzarse para pasar la segunda ronda y tenía mucho sueño todavía…

Despertó de nuevo 20 minutos después, cuando su conciencia invadió el limbo en que se había sumido, sacudió la cabeza y tras concluir que inevitablemente volvería a dormirse y despertar desde ésa hora hasta el mediodía, decidió tomar una ducha para contrarrestar su instinto dormilón.

Cuando salió, totalmente despierta y con el humor templado, dio un largo suspiro frente al espejo de su tocador, mirando su reflejo, el collar que le daba de qué pensar de cada cuando en cuando, ése sujeto que le hacía pasar líos en sus propios pensamientos, bueno, ya era suficiente, ya se había permitido bastantes libertades por un tiempo, la libertad de sentirse confundida, de sentir algo por aquél individuo…

Sabía lo que significaba toda ésa maraña de emociones: siempre después de cualquier emoción de ése tipo había una tragedia, algo malo pasaba siempre, y no había excepción para esa regla, así que iba siendo hora de olvidarse de todas esas tonterías para poner atención en su misión: ganar el torneo.

Se quitó el collar y lo colocó delante de sí, para observarlo bien… era simplemente hermoso, y ciertamente costaba mucho dinero, aún no podía creer que alguien hubiera gastado semejante cantidad sólo para darle gusto… sacudió la cabeza tratando de sacar aquellos pensamientos que le atarantaban siempre la mente, iba a olvidarlo y punto, no había que torturarse más; miró el collar una última vez antes de salir, y luego lo guardó en el fondo del primer cajón del tocador, envuelto en un pañuelo, la única propiedad que había llevado al Torneo.

Salió de la habitación con la mentalidad bien fría y fue hacia el comedor, por ahí comenzaba su teoría, y de paso comería algo para aplacar las ansias de sangre que sentía, ya llevaba varios meses sin probar gota, y su instinto le pedía a gritos un poco de aquél elixir color carmín, pero se había prometido a sí misma que no mordería a nadie durante el torneo, la otra parte la había proveído la mala suerte, no aportándole víctimas durante los meses anteriores a la invitación.

Comió deprisa, sin fijarse en nadie en especial, sólo notó que unos cuantos chicos hacían escándalo en el lado opuesto del comedor a donde ella se encontraba, el principal de ellos era un chico de cabello azul, y eso sólo lo sabía porque su cabello resaltaba entre los demás a su alrededor.

Sólo un par de tostadas con mermelada de fresa, un poco de jugo y listo, su estómago podía darse por bien servido con eso; se levantó de la mesa y salió a explorar el palacio… tenía una teoría, la comprobaría durante ése rato y durante la competencia, se la jugaría por ella.

Caminando por los pasillos, asomándose a un par de puertas, así fue como llegó allí, era un pedazo de pasillo, que del lado izquierdo tenía una ventana enorme cuyo cristal tenía en la parte superior un bello vitral de colores azul y morado, pero a pesar de ser una hermosa pieza de arquitectura, con su marco estilo barroco, lo que más la había sorprendido era la buena vista que se tenía desde allí de su habitación, bastaba con asomarse un poco para ver su ventana, las cortinas de color crema parecían brillar con el reflejo del sol… hizo una nota mental: "no te cambies de ropa junto a la ventana cuando tengas la cortina abierta, desde aquí se podría ver todo con demasiada claridad."

Iba a dar la vuelta a la derecha cuando oyó un par de voces, una femenina y otra que le parecía muy familiar…

-¡Vamos, sólo es uno!

-Dije que no…

-¿Y desde cuándo sabes que yo acepto un "no" por respuesta?

-…

-¿Ves?

-Akemi…

Las voces se iban acercando, dejando helada a la ojiverde al reconocer la voz que le parecía tan familiar, se había dicho que lo olvidaría, ¿por qué rayos entonces se le helaban las manos? Cierto es que una cosa es decir y otra hacer, pero esperaba tener aunque sea un día de no verlo para poder ordenar sus sentimientos…

Cuando por fin recuperó el control de sí misma, dio media vuelta y un paso para comenzar a correr, la mejor cosa que se le ocurría hacer en ése momento, pero aquella persona la llamó:

-¿Lian?

Se quedó congelada justo en donde estaba al oír su nombre, tratando de tranquilizar sus latidos y los gritos mentales de: "¡Oh, diablos!, ¡Oh, diablos!" mientras quien había pronunciado su nombre se acercaba junto con su acompañante.

-¿Eh? ¿La conoces, Asassin?-preguntó la voz femenina a espaldas de la pelirroja.

-Sí, nos conocimos en el Torneo, gracias a Hanna…-respondió su interlocutor, aparentemente esperando alguna reacción de parte de la ojiverde, pero al no recibirla decidió preguntar: -¿Pasa algo?

-¿Pasar algo?, ¿a mí?, no, para nada…-respondió finalmente la aludida, dándose media vuelta para encararse a quien, por el momento, era su peor pesadilla vuelta carne, con una sonrisa algo fingida, tratando de utilizar toda la sangre fría de que era poseedora para no comenzar a arrepentirse allí mismo de la decisión que había tomado justo ésa mañana.

--------Aquí va el pedazo de descripción de Akemi y su plática con Lian--------

-Y… ¿qué haces por aquí?-preguntó el ojiazul.

-Yo… sólo daba una vuelta por el palacio… digo, el Torneo terminará pronto y creo que sería un desperdicio sino disfrutara de mi estancia aquí…-dijo la pelirroja, distorsionando la verdad con otra verdad.

-…puede que tengas razón…-puntualizó Asassin, asintiendo con la cabeza.

-Bueno, y ¿qué yo estoy aquí pintada o qué?-preguntó la otra chica, notando que la ignoraban y lanzándole una mirada cortante a Lian.- ¿qué relación tienes con Asassin?

-¿Eh?-se le escapó a la interrogada, aparentemente tan sorprendida por la pregunta como el pelinegro.

-¿Eres muy cercana a él? ¿Lo has besado?

Lian no alcanzaba a pronunciar una respuesta, aunque sabía bien que ésta sería un "no", la impresión que habían causado esas preguntas no le permitían articular palabra; un color carmín se apoderaba lentamente de sus mejillas, ¿cómo podía ser la determinación tan voluble? La simple idea de haberlo hecho era… era…

-Déjala en paz, Akemi.- intervino el chico.

-¿Por qué? No me vas a decir que ella te gusta más que yo, ¿o sí? Dime la verdad, ¿la has besado?

-Asassin y yo no tenemos ésa clase de relación.-intervino la ojiverde, reaccionando por fin.

Akemi se le quedó mirando durante lo que pareció una eternidad…

-¿Es cierto eso, Asassin?-preguntó finalmente a su acompañante, como para que diera la última palabra.

-Sí.-respondió el chico, con un tono extraño en la voz que la pelirroja nunca le había oído.

Pasaron unos instantes de silencio durante los cuales nuestra chica no supo qué decir, resignándose a mirar al piso y tratar, de nueva cuenta, de tragarse sus emociones, se repetía una y otra vez: "emociones como éstas son inútiles, deséchalas", pero sin resultado; era como si una vocecita muy dentro de ella le dijera que eso no estaba bien, que terminarían hiriéndose el uno al otro… y eso era bien posible, en más de un sentido, pues podrían enfrentarse aún en las rondas que faltaban…

-Yo… tengo que irme…-susurró, antes de darse la vuelta y comenzar a correr por el mismo camino por donde había llegado.

En la tarde, ya en el trabajo, había mucha más clientela de lo normal, todas las mesas estuvieron ocupadas durante la mayor parte del tiempo, cosa por la que dio gracias cuando cierto pelinegro llegó, como de costumbre, pero ésta vez acompañado por otras personas de las que sólo reconoció a Akemi.

A Areali le tocó hacerse cargo de ésa mesa, entonces hubo una excusa para no tener que hablarle al chico; ya de vuelta en el palacio, se quedó encerrada en su habitación, hasta que llegó la hora de comenzar con la segunda ronda…

En la sala principal no pudo evitar encontrarse con él, pero gracias a Maravillante, no tuvo que hablarle, pues comenzó a dar las instrucciones y enseguida los transportó a cada uno a una parte diferente del castillo.

Ella estaba en la torre Este, si su sentido de la orientación no la engañaba, pues la luna había cambiado de posición hacia la izquierda, entonces apareció el rostro de Maravillante en su tarjeta dimensional, dando los últimos detalles para finalmente dar paso a la imagen del que sería su oponente…

Era un chico de aparentemente la misma edad que ella, pero con un color predominante en su atuendo: ojos azules, cabello azul y ropas azules también… o la tienda estaba en oferta o nuestro amigo realmente tenía una afición algo extrema hacia ése color, pensó la pelirroja, tenía la piel morena y utilizaba ropa holgada de color azul, pero podían apreciarse un par de alforjas de contenido desconocido amarradas en su cinturón.

Pero ése no era el momento para criticar el modo de vestir de su enemigo, no era su ropa lo que la haría ganar; caminó hacia el Sur, procurando no tocar ninguna puerta o grieta que viera en el camino, su meta era llegar a la parte central del castillo para ir descendiendo poco a poco hacia los niveles inferiores…

¿Por qué hacia el sur? Porque su teoría era la siguiente: fuera la que fuera la composición de un palacio o castillo, la sala principal siempre se encontraba cerca de la entrada, e inevitablemente al lado del comedor; el paseo que había dado en la mañana había comprobado su teoría, y había descubierto además que, suponiendo que la sala principal se encuentre en el centro, después va el comedor, después los armarios de aseo, y finalmente las habitaciones.

La pregunta entonces era: ¿cuántas puertas tendría que abrir para superar el número de habitaciones y llegar a la sala principal?

Sólo había una manera de averiguarlo, bajó unas escaleras y vio frente a sí una puerta, la abrió y entró…

Se esperaba una luz cegadora o algo parecido durante el cambio de dimensiones, pero no hubo nada, parecía algo tan sencillo como entrar a otra habitación… o bien, quizás eso se debía a que había entrado en una habitación, todo estaba oscuro pero podía ver la silueta de una cama y un tocador, la única luz provenía de un televisor, se acerco y pudo distinguir bien a una pequeña chica de cabello negro sentada frente a la pantalla, abstraída en la película.

-¿Ho… hola?-dijo la pelirroja, tratando de captar la atención de la chica.

-¿Eh?...-dijo la pequeña, mientras volteaba a ver a Lian, luego preguntó.- ¿quién eres? ¿Qué haces aquí? Ésta es mi habitación, nadie tiene permiso de entrar…

-Y-yo… digamos que estoy aquí por error…-respondió la ojiverde, llevándose una mano detrás de la cabeza y mirando alrededor.

Al momento de entrar al cuarto sus ojos se habituaron a la oscuridad, pero viéndolo más detalladamente podían notarse un par de cosas que resultarían algo "anormales" en una habitación promedio: repisas llenas de frascos con contenidos extraños, y varios modelos anatómicos, ataviados con sombreros y estolas, y cosas por el estilo… éstos detalles fascinaron a la recién llegada, quien sin ningún cuidado se acercó a éstos objetos y dijo:

-¡Woah! ¡Son geniales!

-¿Tú… crees?-dijo la pequeña de cabello negro y ojos violetas, levantándose de su lugar, y acercándose con una sonrisa infantil a la otra chica.

-¡Claro! ¿Quién no lo pensaría?

-Hay personas así…

-Oh… puede que tengas razón… pero a mí me parecen hermosos…-dijo la pelirroja, sonriendo.

A la pelinegra se le iluminó la mirada y sonrió, conmovida por encontrar a otra persona con los mismos gustos de decoración.

-¿Cómo te llamas?-preguntó amistosamente Lian.

-Sunako…

-Mucho gusto, Sunako, yo soy Lian…

Por toda respuesta, la ojivioleta asintió sonriendo, y después de eso invitó a su nueva amiga a ver la televisión con ella, justo una película de vampiros con sangre por todas partes, y tan sólo de ver un par de escenas, la ojiverde ya se moría de hambre….

Faltaba poco más de un minuto para que apareciera la puerta dimensional, cuando se abrió la verdadera puerta de la habitación, entonces ambas chicas voltearon, y como si se hubieran puesto de acuerdo, gritaron y cayeron a un lado, sangrando por la nariz.

Un chico muy bien parecido, rubio y de ojos azules era quien había abierto la puerta, no llevaba camisa y tenía el cabello húmedo de la ducha todavía…

-Oi, Sunako, tengo hambre…-dijo el chico, secándose el cabello con una toalla que llevaba al hombro.

-Criatura… brillante…-se oía agonizar a la pequeña; un instante después, tras lanzar una mirada de reprobación y un bufido, el ojiazul cerró la puerta, dejándolas solas de nuevo.

-¿Q-q-qué fue eso?-preguntó la ojiverde, levantándose a duras penas del suelo, y limpiándose la sangre con la manga derecha de su blusa, algo enfadada consigo misma por reaccionar de una forma tan indignante… no es que fuera para menos… pero quizás se debiera a la dimensión en que se encontraba…

-Una criatura… que vive también aquí…-respondió Sunako.

-Qué mal por ti…-dio su pésame Lian, al mismo tiempo que una puerta aparecía de la nada, era su pase de regreso a Nexos, entonces tuvo que despedirse:-Fue un placer conocerte, Sunako, pero tengo que irme… hasta luego…

Dicho esto, abrió la puerta y entró… ¿o sería mejor dicho salió? Sea como fuere, apareció en el mismo pasillo donde había estado anteriormente, sólo que en el extremo opuesto, es decir, más cerca del sur.

Reemprendió su camino, hasta que al doblar en un pasillo, distinguió por el otro extremo una cabellera azul…

-Ay, no, ¿tan pronto?-se quejó, llamando la atención del chico, sin querer.

-Tú debes ser Lian, ¿cierto?-preguntó él, en tono alegre, como sino le afectara en lo más mínimo hablar con el "enemigo".

-Ajá…-respondió ella, de mala gana, en pose defensiva, esperando ser atacada, mientras Fuyu hacía lo mismo, por su parte.

Un minuto entero pasó sin que nadie hiciera un solo movimiento, más que observarse mutuamente… hasta que una puerta se abrió más o menos a la mitad de la distancia que había entre ellos, una persona salió envuelta en llamas, provocando que el ojiazul diera un pequeño salto, abriera una de las pequeñas cantimploras que llevaba consigo y apagara con el agua extraída de ellas al incendio humano.

El húmedo personaje era Kael… el competidor que no tendría oponente, pero que seguramente estaba considerando seriamente volver a Fuyu uno extraoficial, al sentirse empapado.

Cerró la puerta lentamente y volteó a ver a su "salvador", no precisamente para darle las gracias.

-¿Estás bien?-preguntó el peliazul, preocupado.

-Mojado… pero bien, gracias…-respondió el recién llegado, tratando de secar su cabello rubio con calor proveniente de sus manos.

-¿Pero no te estabas incendiando?

-Sí y no…

-¿Cómo?

-Es uno de mis ataques…

-Oh… en ése caso, lo siento…-dijo Fuyu, ruborizándose un poco de la vergüenza, y esperando no ser masacrado por el rubio.

Kael suspiró y sonrió amablemente, en un acto de tolerancia que asombró a Lian, para luego decir:

-No hay problema…-entonces se percató de la presencia de la pelirroja.-¿Lian?

-Ho-hola…-saludó la aludida, algo azorada aún.

-¿No deberían… ya saben, estar buscando a su oponente para vencerlo y ganar la competencia?

-Pues…no hizo falta buscar mucho…-respondió Lian, mirando a Fuyu de soslayo.

-¿Cómo? ¿Ustedes dos son oponentes?

-Sí…-respondió ésta vez el ojiazul.

-Ya veo…bueno, yo me voy, tengo que llegar pronto al salón principal, supongo que a alguno de los dos veré allí, ¡suerte a ambos!-dijo Kael, alejándose de ellos y abriendo otra puerta a espaldas de Fuyu.

-Bueno… supongo que… tenemos que pelear…-dijo Lian, pero el peliazul ya se había adelantado a abrir una puerta que estaba a poca distancia, ignorándola, entró, y ella lo siguió al interior…

Ésta vez sí hubo un cambio notable en el escenario, estaban a la mitad del desierto, sin vegetación o edificio en las aparentes cercanías.

-¿Dónde…?-comenzó ella.

-¿…estamos?-finalizó él.

Entonces una silueta blanca surgió a su derecha, un hombre de cabello azul y ojos azules también, tez morena… pensándolo bien, ése personaje podría ser familiar de Fuyu a simple vista, sólo que el adulto tenía un pedazo de lo que parecía ser una máscara en la mejilla.

-¿Quiénes son ustedes?-preguntó en un tono despectivo, deteniéndose junto al chico.

-M-mi nombre es Lian…-respondió ella, algo atemorizada por la presencia de aquél individuo, quién de por sí parecía poseer una mirada poco amigable.

-Y yo soy Fuyu…-dijo su acompañante, con una sonrisa amable en el rostro, con ése gesto de quien espera que los recién conocidos se conviertan pronto en sus mejores amigos.

-No son más que basura…-dijo entre dientes el sujeto.- no son rivales para Grimmjow Jeaguerjaques, háganse a un lado…-aparentemente no estaba de buen humor.

Ellos le dejaron paso, y él continuó su paseo, ignorándolos por completo, y entonces otra persona surgió por el mismo lugar por donde Grimmjow había llegado, ésta vez era un joven de cabello negro y ojos verdes, pero éste tenía el pedazo de máscara más por encima de la sien; tenía una mirada seria e indiferente que le heló la sangre a la pelirroja, pero Fuyu no pareció percatarse de lo poco amigable que parecía éste otro sujeto.

-Idiota…-dijo por lo bajo Lian, pero al parecer, el eludido alcanzó a escucharla.

-¿Qué dijiste?-preguntó, deteniendo su paso.

-¿Yo? No dije nada…-disimuló ella, mirando hacia el otro individuo que se acercaba.

-Dijiste algo, pequeña basura… y vas a decirme qué fue…-amenazó el moreno, tomando a Lian por el cuello de su blusa.

-¡Lian!-dijo Fuyu, preocupado, considerando seriamente si debía enfrentarse a un sujeto desconocido, a la mitad de un desierto, siendo que su poder incluía agua.

-¿Divirtiéndote, Grimmjow?-preguntó el otro individuo, que recién arribaba.

-¿Cómo podría divertirme con un par de miserias como estas, Ulquiorra?-preguntó irónicamente él.

-¡Suéltame!-pidió la pelirroja, algo temerosa.

-No hasta que me digas lo que dijiste antes…-amenazó el adulto ojiazul, acercando su rostro peligrosamente al de la chica.

-Te lo advierto, suéltame o…

-¿O qué, pequeña?-pero Grimmjow no alcanzó a terminar su frase, pues un golpe de fuego había impactado justamente en su pecho, en cuanto hubo pronunciado la palabra mágica.

-¡Maldita!-cortejó el atacado, alejándose un par de pasos de la lamparita humana, que ahora lo miraba como si quisiera atravesarlo con la mirada.

-Voy a…-decía el moreno, pero el pálido recién llegado lo interrumpió.

-…a malgastar tus energías como de costumbre…

-¡Métete en tus asuntos, Ulquiorra!

En eso una voz resonó a su alrededor, diciendo "Grimmjow" en un tono amable, pero al mismo tiempo autoritario.

-¡Aizen-sama!-dijo el peliazul, serenándose un poco.

-Ya ves lo que hiciste…-dijo indiferente el pelinegro.

Pronto otra persona apareció junto a ellos, un hombre alto de cabello castaño y ojos del mismo color, era bien parecido, y tenía un aire de complacencia y amabilidad difíciles de creer en un lugar así.

-¿Quiénes son ustedes?-preguntó el llamado Aizen.

-Lian…-dijo ella, pues algo dentro de sí le decía que no debía provocar a ése sujeto.

-Fuyu…-dijo él, correspondiendo con la mirada el peliazul.

-¿De dónde provienen, Lian y Fuyu?

-De la dimensión de Nexus…no está ni ligeramente cerca de aquí, según creo.- dijo Fuyu, con su inalterable sonrisa, muy parecida a la del sujeto con el que hablaba.

-¿Y qué hacen en Hueco Mundo?

-¿Hueco Mundo? ¿Así se llama éste lugar?-preguntó Lian, más sorprendida por el original nombre que por lo peligroso que sonaba.-Sólo estamos aquí por cinco minutos…

-Si es que sobrevivimos… me muero de sed…-dijo el ojiazul, mirando a su alrededor, como si esperara ver un oasis en medio del desierto o algo parecido.

-Y ¿por qué no haces algo al respecto? Hasta donde sé, tú manejas el agua, ¿correcto? ¿Por qué no haces aparecer una fuente o algo así?-preguntó la pelirroja, con cierto desdén.

-Estamos en terreno desconocido, además, ¿cómo quieres que concentre todo el oxígeno del desierto?

-Igual que yo.-dijo ella, mostrando en la palma de su mano una pequeña llama.

-No es tan fácil…-dijo él, intentando reunir unas cuantas partículas, pero sólo consiguió unas gotas… entonces puso todo su empeño, quedó rojo del esfuerzo, pero lo consiguió, algo por accidente, pues apuntó sus dos manos al suelo, y haciendo un hueco por la presión, se formó un pequeño pozo lleno de agua cristalina.

-¿Ves? No fue tan difícil.-apoyó Lian, pero notó la cara de Fuyu y se apresuró a tomar un poco del agua formada entre sus manos, y aventársela a la cara, para hacerlo reaccionar.-Listo, ya fue suficiente, creo que el pozo es bastante profundo… déjalo ya, Fuyu…

-¿Eh?-dijo éste, abriendo los ojos y viendo su creación.- ¡Woah! Yo sabía que podía.- y sonrió para sí mismo.

Pasaron un par de minutos mientras el chico se reabastecía de agua, entonces apareció de nuevo la puerta, y se dispusieron a salir, ante la extrañada mirada de uno de los tres nuevos conocidos, pues Aizen no parecía más que curioso, y Ulquiorra permanecía imperturbable.

Atravesaron el umbral y encontraron el pasillo, entonces Lian se volvió para sacarle la lengua al moreno que la había hecho indignarse, entonces siguió una explosión, proveniente de Hueco Mundo, que los hizo saltar y estrellarse contra la puerta de enfrente, abrirla y atravesarla también…

Cayeron juntos sobre un duro suelo de piedra, y para cuando se incorporaron, la puerta ya había desaparecido.

-¿Por qué pasó eso?-preguntó el chico, aún sin comprender.

-Quién sabe… -dijo Lian, sonrojándose un poco al tener que encubrirse.

En eso recorrieron con los ojos el lugar al que habían llegado, era un salón de piedra y mármol, como si formara parte de un castillo, con columnas y todo, pero sólo había un objeto en la enorme pieza: un espejo bastante grande, que tenía grabada una palabra en el marco… Oesed.

-¿Por qué estará este espejo aquí?-preguntó la pelirroja, mirando su reflejo con detenimiento, entonces se quedó petrificada.

-No sé… ¡creo que muestra el futuro!-dijo Fuyu, alegremente, mirándose al espejo.- ¡Ésos son mis amigos!

-¿Dónde?-preguntó la chica, sin ver a ningún desconocido en lo que ella veía.

-¡Ahí! Está Izumi y…

-Sólo veo a mis amigos…

Ése espejo debía tener alguna propiedad extraña, pensó Lian, pues ella veía a Claire, caminando como siempre, sana y feliz, Hanna estaba a un lado, dormida, y Asassin estaba junto a ella misma, observando el atardecer, bajo su árbol favorito.

¿Qué vería Fuyu? Quizás una escena parecida, ¿en verdad mostraría el futuro aquél espejo? Siguiendo a la lógica, la palabra "Oesed" que se distinguía en el marco, leída al revés, decía "Deseo", entonces lo más probable era que mostrara los deseos de quien se mirara en él, eso quizás explicaría el porqué en su reflejo, el pelinegro la abrazaba… ¡un momento! ¡Eso no debía ser! Se ruborizó y desvió la mirada lo más pronto que pudo.

-¿El espejo mostrará deseos, talvez?-preguntó el ojiazul, desviando la mirada para ver a Lian.- ¿estás bien?

-Sí, perfecta…-respondió ella, tratando de no reír nerviosamente y delatarse.

-¿Qué ves tú?

-Veo… a mí y a mis amigos, sanos y seguros… sin ningún problema que nos preocupe, sin amenazas…

-Qué visión tan agradable…

-¿Y tú?

-Yo veo… al mundo en paz y tranquilidad… en orden…

-Eso es bueno también, todos queremos vivir en un mundo tranquilo…

El chico se vio sumido en sus pensamientos… hasta que preguntó:

-Lian… ¿tú qué harás con el Orbe? Quiero decir, ¿para qué lo necesitas?

-¿Eh? Pues… para proteger a mis seres queridos… no quiero verlos en problemas, ni sentirme mal por ser débil y no poder ayudar… quiero que sean felices…

-Ya veo… yo… siéndote totalmente sincero, no estoy muy seguro de para qué lo quiero, es decir, soy el Avatar y…

-¿Avatar? ¿Qué es eso?-preguntó la pelirroja.

-Soy… bueno, controlo los cuatro elementos, soy el balance entre ellos, aunque por el momento sólo sé controlar el agua…

-¿Los cuatro elementos? ¿En serio?-preguntó la chica, abriendo mucho sus ojos color verde esmeralda, al notar que su oponente era alguien sumamente poderoso…

-Sí… pero… ¿para qué necesito el Orbe, realmente?-preguntó Fuyu, más para sí mismo que para alguien más, para luego sumirse en sus pensamientos, dejando que su eterna sonrisa disminuyera repentinamente.

-Yo… no quiero pelear contigo, Fuyu… sé que esto sonará a excusa, pero…no quiero enfrentarme a ti, no pareces el tipo de persona que golpearía a cualquiera por obtener lo que quiere… ¿qué te parece una simple carrera?

-Hum…-exclamó él, asintiendo ligeramente con la cabeza, y recuperando su sonrisa.

Pasaron el resto del tiempo en silencio, mirando sus respectivos reflejos en el espejo… hasta que apareció la puerta dimensional, ambos se miraron, como quien no quiere la cosa.

Pareció como si ambos evaluaran el momento correcto para comenzar a correr hacia la entrada de vuelta a su enemistad… entonces con una diferencia de casi una fracción de segundo, Lian comenzó a correr primero, y continuó corriendo a través del pasillo, ganando terreno, corrió y corrió hasta quedarse sin aliento, entonces miró hacia arriba y pudo ver una puerta enorme, del tamaño perfecto para una sala principal, el problema era… que estaba junto a otra exactamente igual… optó por la de la derecha, arriesgando todo el tiempo que le quedaba, que ya no era mucho.

No bien hubo abierto la puerta cuando un monstruo algo deforme la embistió hacia la pared opuesta a la entrada dimensional.

-¿Qué dem…?-iba a preguntar, pero la misma criatura la tomó por la cintura con una de sus extremidades, y la jaló de vuelta a su dimensión.

Lian invocó su hoz, y sin pensarlo dos veces, destrozó a la criatura, pero sin darse cuenta de que iba en caída libre a unos 30 metros de altura, y si no hubiera exterminado al monstruo, habría caído sobre blandito, al menos…

Cuando pisó tierra, pudo notar que estaba en alguna caverna, o una explanada cavernosa, llena de fuego… y había una batalla encarnizada enfrente de ella, un tipo con una gabardina roja, cabello blanco plateado y un par de pistolas hacía frente a una manada de demonios con una lluvia de balas que hubiera dejado sordo al mismo Beethoven.

Antes de que pudiera dirigirse a un lugar fuera del combate, un par de esos seres comenzaron a atacarla, pero ella, en un solo pensamiento, los hizo cenizas…

-¿Quién eres?-preguntó el de las armas, dirigiéndose a la pelirroja.

-¿Y tú?-correspondió la chica, sintiendo un poco de desconfianza.

-Dante…-respondió secamente el gabardinirojo.

-Lian…

-Bien, Lian, no te metas en la batalla…

-¿Y dejar que me coman mientras tú intentas darles como en juego de feria? Claro…-y diciendo esto, fulminó a otros tres demonios con el poder de la mente, no era tan divertido como hacerlo con la hoz, pero sí más rápido.

-No te quedes con toda la diversión.-finalizó el peliplateado, alejándose de nuevo.

-Bien… ya decía yo que me aburría sin algo de acción…

Lo consecuente durante un par de minutos fue una secuencia de balas y cortes de hoz intermitentes, hasta que la mayor parte de las criaturas se hubo encontrado descansando por partes en el suelo.

-No me queda mucho tiempo más… aún tengo que llegar a la sala principal…-se quejaba en voz alta la ojiverde, sintiendo su estómago revolverse por la presión.

-¿Hablas sola?

-Sólo cuando nadie me escucha…

-¿Y qué haces…-disparó a una criatura a su izquierda.- aquí, Lian?

-Estoy de paso…

-De acuerdo…

Ése sujeto debía ser extraño por naturaleza, no podría tener muchos amigos con una actitud tan indiferente como ésa, pensó la chica, analizando el perfil del peliplateado, mientras exterminaba al resto de los demonios… excepto a uno que era más grande que los demás y que, para su mala suerte, estaba a sus espaldas mientras ella blandía su hoz para destrozar a otro de los pequeños.

La bestia lanzó un puñetazo hacia Lian, lanzándola a varios metros, para cuando reaccionó del dolor, el demonio ya se encontraba de nuevo prácticamente sobre ella, entonces le lanzó un corte, e intentó incendiar uno de los brazos de la criatura… y funcionó durante unos instantes, pero luego el mismo ser apagó la llama con su mano, no quedaba otro remedio entonces, ya que Dante estaba muy ocupado con otra pequeña multitud de deformidades, que parecían haberse reconstruido de los pequeños montones de pedazos que yacían en el suelo…

Llegó a la conclusión de que no podría terminar con ésa criatura ni en los dos minutos que le quedaban, sino utilizaba aquella técnica… tomó la hoz por la parte filosa, y realizó un corte en la palma de su mano izquierda, dejando salir un chorro de sangre continuo que mojó rápidamente el filo del arma, entonces hizo una pequeña oración, y sus ojos se volvieron rojizos, como en la pelea contra su striker, y lanzó un corte hacia el demonio.

No bien hubo alcanzado al ser el corte, cuando ya se encontraba en llamas y lanzando un alarido que acalló al resto de los ruidos que ya de por sí eran intransigentes con los oídos de la chica.

Aún así, se mantuvo en pie, dando a entender que un ataque no sería suficiente para derrotarlo, entonces ella repitió la operación unas 4 veces más, desde diferentes distancias, y a pesar de que su enemigo no parecía más que un maniquí quemado, aún envuelto en fuego, seguía moviéndose, lanzando golpes a diestra y siniestra.

Ella cayó al suelo de rodillas, debilitada por la falta de sangre, incapaz de esquivar aquél ataque… sin remedio, invocó a su striker… Kazuma detuvo rápidamente el puño de su enemigo con un pequeño tornado, mientras le preguntaba a la pelirroja:

-Sabía que tarde o temprano me llamarías…

-Cállate, idiota, que tampoco es que me muriera de ganas de verte…-respondió ella desde el suelo, tratando de reunir fuerzas.

-De nada por la ayuda…-contestó Kazuma, lanzándole una mirada de ésas que una chica común no hubiera podido resistir, pero dadas las circunstancias, la ojiverde únicamente se puso de pie, sangrando aún, y lista para lanzar otro ataque, cuando se abrió la puerta dimensional, prácticamente tragándose a Lian, y cayó de vuelta en el palacio de Nexus.

Estaba cansada, y casi no tenía energías, y para colmo, al ver el pasillo, le pareció reconocer un lugar por el que había pasado antes, y eso definitivamente no era buena noticia.

-Me lleva…-se dijo a sí misma, mirando hacia ambos lados del corredor, como tratando de divisar algún camino que dijera "salón principal, por aquí", seguido de una flecha de luz neón, pero dicha flecha no apareció por ningún lugar…

No llevaba la cuenta del tiempo, así que no sabía cuánto tiempo había pasado o cuánto le quedaba, y aunque la hubiera llevado, seguro su sentido de la ubicación temporal se habría visto afectado por tanto cambio de ambiente repentino.

Dada la situación, el cansancio, la vista nublada y la sensación de ansiedad, se levantó a duras penas del suelo, y comenzó a caminar hacia la izquierda, ya casi sin esperanzas… hasta que al doblar divisó las mismas dos puertas de antes de abrir la derecha, sonrió y se apresuró hacia la perilla, cruzó el umbral, y dio una mirada fugaz hacia el pasillo de nuevo, le pareció ver una silueta azul, pero quizás fuera sólo una alucinación, miró de nuevo hacia el interior de la habitación en que había entrado, y pudo descubrir con alegría que era el salón principal, entonces, antes de poder pronunciar alguna expresión de felicidad, sintió que el suelo se movía bajo sus pies, las rodillas le flaquearon y en general, su cuerpo le reclamaba la falta de sangre, haciéndola caer inconsciente…

Un rato después, ya en la enfermería, al abrir los ojos, se encontraba en una cama como de hospital, lo cual la hizo estremecerse hasta lo más recóndito de su ser, pudo notar una aguja encajada en el dorso de su mano izquierda, y quedó pálida sólo de enterarse, ¡le tenía pánico a las agujas! Deprisa intentó zafarse la aguja y salir de la cama, pero una voz proveniente de su derecha, la detuvo.

-¡Alto! ¿Qué crees que haces? ¿Haces…?-resonó el eco.

Lian no respondió, sólo vio cómo una enfermera se le acercaba corriendo, e intentó en vano, correr hacia la puerta de la enfermería, pero la batiblanca la hizo volverse sobre sí, jalándola del brazo derecho.

-¡No, jovencita, tú no irás a ninguna parte hasta estar totalmente recuperada!-dijo la señora, en tono imperativo.

-Pero…

-¡No hay pero que valga! Recuéstate de nuevo

-No quiero…

-No me importa lo que quieras, yo soy la enfermera y mando aquí, ¿de acuerdo?

La ojiverde iba a repelar, pero al ver la mirada que la encargada de su salud le dirigía, se calló y se dirigió de nuevo a la cama, para cuando se hubo recostado, la enfermera ya estaba junto a ella, atándole lo que parecían un par de correas a las muñecas, que seguramente tendrían la función de evitar que tratara de escapar de nuevo.

Diez minutos después, sus ánimos ya se habían templado, dejándole sólo una melancolía de la que podía disfrutar en la soledad de su condición, viendo el lado bueno, nadie la molestaba allí.

El sonido de la puerta abriéndose llamó su atención, y pudo ver que el visitante era nada más ni nada menos que Asassin, quien se acercó a la paciente y le preguntó:

-¿Te encuentras bien?

-S-sí…-respondió la pelirroja, mientras sus mejillas, para variar, adquirían el color de su cabello, en presencia de aquél sujeto.

-Menos mal…temí que fuera algo realmente grave…

-Sólo tuve una pérdida de sangre considerable…-bromeó la chica, evitando por cualquier medio el contacto visual con su visitante.

-Espero… que te recuperes pronto…

-Ajá…-correspondió ella, antes de que se cerniera sobre ellos un silencio incómodo aparentemente irrompible.

-Yo…-comenzó a decir él, acercando imperceptiblemente su mano a la de la chica.

-¿Qué?

-Yo…-decía Asassin, mientras el color de su bufanda se apoderaba también de sus mejillas, y continuaba acercando su mano.

-¡Hola, Lianchi! ¿Cómo estás? Vengo a visitarte, así es, tu maravillosa amiga Hanna viene a visitarte, ¿dónde estás?

-Han… talvez no deberías hacer tanto escándalo…

-Podrías perturbar a los demás enfermitos…

Para fortuna o talvez infortuna de la pareja, los gemelos Darko aparecieron en la puerta de la enfermería, con esta entrada, Joshua traía en la mano derecha un pastel, y en la izquierda sostenía un cuchillo de pastelero, aparentemente un regalo para su recuperación, y junto con ellos había otra persona, a quien Lian no conocía.

-¿Hanna?-se le escapó a la ojiverde.

-No, el conejo de Pascua, sí boba, acabo de decir que la grandiosa yo vine a visitarte… bueno, yo y mis hermanitos, Joshua y Adrian…

Lian reconocía a Joshua por su inminente parecido con Hanna, pero Adrian era un total desconocido, aunque bien, si era hermano de su amiga, no podría ser tan desagradable, los tres tenían el mismo cabello de color rojo, sólo que el del último conocido era más oscuro, y los ojos eran rojizos.

-No esperaba verte aquí, Asassin…-dijo Joshua, en un tono que parecía falso, mientras asentaba el pastel en una mesita cercana a la visitada.

-Vengo de visita, igual que ustedes…

-Bueno, supongo que no debería extrañarme, ya que ustedes dos son hermanos…

Ante estas palabras, el ambiente de la enfermería pareció tensarse, y sintiendo paralizado cada músculo de su cuerpo, la herida no pudo evitar preguntar:

-¿Cómo dices?

-Que ustedes son hermanos, hijos de los mismos padres, de la misma sangre…-aclaró el gemelo, como si la definición fuera desconocida para el mundo entero.

-Eso no es posible…-dijo Asassin.

-Yo no tengo familia.-argumentó la involucrada.

-Oh, sí es posible, y tú si tienes familia, eres una Darko, Canella Darko para ser más exacto…

-No es posible…-exclamó el pelinegro.

-Una vez más: sí, es posible, lo leí en los recuerdos de tía Yuka, tú tenías una hermana, pero hubo un terrible acontecimiento en un bosque, y ella se extravió… dando como resultado que ella fuera criada como huérfana, y que tú nunca supieras de su existencia, porque eras apenas un bebé cuando eso ocurrió…-explicó Joshua, como si diera una clase de matemáticas y tratara de explicarle a un grupo de niños pequeños que el número pi es igual a 3.1416… o al menos eso les pareció a un par de los presentes.

-Vamos, vamos, hermanito, no puedes esperar que lo procesen en tan sólo unos segundos, ya sabíamos que no lo aceptarían a la primera.-dijo la hermana Darko, sonriendo.

-¿Cómo… dices que ocurrió?-preguntó Lian, viendo con temor que esa podría ser la única explicación para sus continuas pesadillas con la misma temática.

-Hace unos 12 años, tía Yuka, su esposo y sus dos hijos se trasladaban a la casa principal, en Gran Bretaña, desde Francia, pero en el camino te extraviaste…-dijo el pelirrojo.

-Eso lo explica…-procesaba difícilmente la enfermita.

Asassin, por su parte, permaneció callado durante unos momentos, mientras los hilos de memoria iban entrelazándose, para tratar de dar coherencia a lo que su primo le decía.

Increíble pensar que en un par de minutos, su relación había dado una vuelta de 180°… habían pasado de ser una acepción extraña de amigos, a ser… hermanos… entonces, todo lo que sentía… todo lo que pensaba… ¡era su hermano! La persona que la hacía sonrojarse era su hermano… la cabeza comenzó a darle vueltas, mientras su estómago hacía lo mismo…

-Sólo quería dejarlo en claro porque… según alcanzaba a notar… ustedes parecían sentir algo más que "amor familiar"…-aclaró el narrador de aquella novela.

-¿Qué quieres decir, Joshua?-habló por primera vez Adrian, mirando a su hermano.

-Estos dos parecían llevarse demasiado bien, si sabes a lo que me refiero…

-¿Quieres decir…?

-Sí

-Ugh…-pareció captar el mensaje el otro hermano.- Asassin… ¿cómo pudiste?

El aludido no respondió nada, parecía sumido en su mundo, al igual que su recién descubierta hermana, poniéndose más pálidos de lo normal.

-Me repugnas…-se le escapó a Adrian, quien de mirar a su primo como si éste fuera un loco psicópata, pasó a ver peligrosamente el cuchillo que su hermano aún sostenía en la mano izquierda.

Permanecieron unos momentos más en silencio, hasta que Hanna pareció decidir que estaba muy cargado el ambiente allí dentro, y jaló a sus hermanos a la salida, deseándole una pronta recuperación a su nueva prima, y cerrando la puerta tras de sí.

Nadie podría decir a ciencia cierta si los buenos deseos fueron recibidos, ni si la pareja había notado la ausencia de los tres hermanos, por la cara que tenían, su palidez, parecía que ambos estuvieran en tratamiento.

-A-Asassin, yo…-dijo la chica, reaccionando al fin.

Notó que no era escuchada, entonces decidió tomar la mano que se encontraba oportunamente cerca de ella, logrando que el ojiazul reaccionara también.

-Yo…

-Lian…

-Lo siento, Asassin… no tenía idea de que esto era así…

Las ideas se acomodaban dolorosamente en su mente, por una parte le agradaba la idea de tener una verdadera excusa para no sentir nada "especial" por él… y por la otra, le dolía… eso sin duda alguna estaba mal, pero no podía evitarlo, era como si le apretaran el corazón, y tras años de no sentir nada parecido, notó que sus ojos se humedecían un poco… se controló, pero la sensación de humedad permaneció…

-Ojalá y no fuera así, pero… es…

La realidad no es cruel, más que en algunas ocasiones, pero ésta seguro que era una de las verdaderamente malas… dicen que el hubiera no existe, pero en ocasiones es inevitable pensar en él, e incluso, tratar de adaptarlo de nuevo para conseguir un nuevo resultado…

Las cosas son como son… ¿o no? El destino es cruel a veces… pero se puede luchar contra él, ¿verdad? Hay esperanzas aún en el rincón más recóndito de la tristeza…ella quería creer en eso… aunque estuviera mal…

-----------------------------------------------------------------------------------------------Fin------

Nota de la autora: Ok, ok, sé que no es mi mejor trabajo… pero tenía que escribir algo, tiene casi todo lo que le quería poner, mi narrativa es lo que me hace sentir mal en general… espero superarme poco a poquito…pase lo que pase, que sepan que me gusta estar en éste Torneo… o que me gustaba estar en el Torneo, uno nunca sabe lo que puede pasar…


Segunda batalla del Torneo OC

Fuyu vs Lian

"Carrera contra el tiempo…" o "¿En donde demonios estoy?"

ººººº

Fuyu contemplaba con falso interés el techo blanquecino de la habitación. Su ánimo no estaba en sus mejores momentos, por decirlo de alguna manera. La batalla contra Hanna le había afectado no su cuerpo, sino su alma. Pero no fue por la pelea en si, sino el final de ella. Fuyu tal vez solo usara su astucia en la pelea, pero de lo que podía contar al cien por ciento era de su instinto, y este le decía que la razón de Hanna era mas profunda que su deseo por ser reconocido.

Suspiro incorporándose, se sentía tan frustrado, pensando y pensando, sobre lo que estaba haciendo, y si tenia algún fin de importancia, porque, admitámoslos, ser el centro de atención era algo patético.

Ahora mismo estaba solo en la habitación que les habían designado. El resto del grupo estaba de paseo en compañía de los subordinados de Maravillante, en esta ocasión los estaban acompañando un chico de aire jovial, con una cicatriz en forma de cruz en uno de sus ojos, y una capa corta que parecía una bandera. Habría ido con ellos, pero no se sentía con ganas de hacer nada. Ni tampoco quería deprimirles, así que les dijo que se quedaría a descansar. Miko le lanzo una mirada suspicaz, de esas que te taladran el cerebro, en serio, en ocasiones esa chica le daba miedo, por suerte no le dijo nada ni a él ni al grupo, yéndose también a pasear.

Se tallo los ojos, tratando de liberar un poco de tensión. Seguía dándole vueltas al asunto una y otra vez, aun sabiendo que eso no era de ayuda. -Aaah… dios, ¿que tengo que hacer ahora?

-¿Hacer de que?

Fuyu brinco como gato-musaraña, cayendo estrepitosamente al piso. Se asomo por el borde de la cama con un leve temblor. Desde el otro lado estaba un Ryuu con cara algo divertida.-Te veías tan concentrado que no pude evitarlo jeje.

-¡No…! ¡No vuelvas a hacerme eso maldito! Como odio que me hagan eso…-se levanto trabajosamente, volviendo a sentarse en el colchón.- ¿y que haces aquí de todas formas? ¿No estaban de paseo con el tipo de la cruz o algo?

-Ah pues si, pero ya no me dio tanta gracia cuando se puso a pelearse con otro de los encargados, nos llevara a una habitación llena de trampas para ratones-conejo y el echo que no parecía diferenciar la derecha de la izquierda.-dio un suspiro final, dirigiéndose a una mesa con un tazón de frutas, en cortesía por no estar los tradicionales chocolates en la almohadas.

-Oh… que mal…-y dejo caer la cabeza en sus manos, de todos los que podían venir a molestarlo, le tenia que tocar el raro callado del grupo. No era que le odiara ni nada, simplemente no congeniaban y ya.

Pasaron un rato en silencio, solo interrumpido por los pasos de Ryuu dando vueltas, mirando algún que otro cajón de los muebles, a veces aparecían algunas cosas interesantes y pues… estando allí.

-Y se puede saber porque te quedas ahí mirándome…-murmuro con fastidio.

-Vaya, ¿como sabias que te estaba mirando?-Ryuu fingió sorpresa.

-Contesta la pregunta, hoy no estoy de humor…-gruño.

-Vaya, que sorpresa, nunca estas de humor cuando hablas conmigo.

-Te lo advierto.

-¡Que se yo! la tal Miko me mando a hablar contigo.- mordió un pedazo de lo que parecía una manzana amarilla, que no tenia mal sabor.

-¿A ti? Podría haber mandado a Izumi, que estaría gritándome y pateándome el trasero para animarme, o a Chizu, que estaría dando algún que otro discurso de vete a saber que…-murmuro, pero una sonrisa feliz cruzo por su cara, recordando buenos momentos de sus amigos.

Ryuu le vio de reojo, mirando al suelo. -Tienes suerte de tener amigos que se preocupan tanto por ti.

-Si.

Ryuu termino la fruta, tirando el corazón a un contenedor que asumió debía ser la basura.-Mirada… tal vez no seamos amigos, tu y yo, pero hemos viajado algún tiempo juntos, y lo que puedo decirte, por lo que vi, es que… te quieren. Y eso es motivo suficiente para seguir adelante, ser cada día mas fuerte, para protegerlos a ellos y todo lo que tu quieres… eso haría yo…-dejo la ultima frase en el aire, cerrando la puerta tras de si. Dejando a un sorprendido Fuyu, mirando el lugar que ocupara momentos antes.

ººººº

La noche fue relativamente tranquila, al menos para el grupito compañeros del Avatar azul. Luego de su paseo fueron devueltos a su correspondiente habitación. No encontraron rastros de Fuyu allí, lo que no tomaron demasiado enserio, ya que pensaron que quería tiempo a solas. Les trajeron la cena, chalaron sobre todo lo visto en el palacio, de las mascotas de la habitación secreta que los llevo a ver Ex, y otras cosas tan maravillosas que tomaría todo un libro describir. Finalmente, ya cansados se fueron a dormir, los chicos y las chicas a parte, claro.

Al otro día, a la mañana, los chicos salían de la pobre habitación, con las espaldas torcidas de dormir en el piso de piedra. Digamos que los ruidos de la derruida cama volvieron a desalentarlos de usarla.

Las chicas salían rucian bañadas y con ropas limpias.-Buenos días ¿durmieron bien?-dijo Izumi, tan educada como siempre.

-Noooo…-se crujieron los huesos de la espalda y cuello. -Izumi, podríamos las próxima vez dormir aquí? por lo menos este piso tiene alfombra.-pregunto Chizu con ojeras en los ojos.

-Mientras no espíen ¬¬-les taladro con la mirada la castaña de ojos azules.

-Oh vamos, no creo que sea tan malo.- Miko tenia un misteriosos brillo en los ojos.

-Por cierto, ¿pasó Fuyu por aquí? porque cuando despertamos no estaba con nosotros. -Chizu tenía una expresión de preocupación.

-No lo vimos…

Silencio…

-ARG! ADONDE SE METIO ESE IDIOTA?! SIEMPRE ME HACE LO MISMO! ES COMO UN CHIQUILLO AL QUE NO SE LE PUEDE SACAR LA VISTA DE ENCIMA!

-Izumi cálmate, estoy seguro que esta bien, en donde sea que este.-concilio los ánimos el de lentes, mientras que Miko solo se tapaba los oídos, Ryuu no tuvo tanta suerte.

-Si, pero no estará tan bien cuando yo lo agarre…!

-Pero porque tanto ruido? Estaba teniendo un sueño bonito…-hablando del rey de roma. Fuyu apareció por una puerta que el grupo no había notado anteriormente… porque era una puerta secreta. Todos los palacios están llenas de habitaciones secretas.

-Fuyu! Me tenias preocupada! Donde estabas?!... sabes que voy amatarte por esto no?-Izumi, la preocupada y enfadada amiga del pelizual, lo agarro de los hombros. Fuyu sudo la gota gorda.

-Yo preferiría que no, porque tengo una pelea esta noche, ¿de acuerdo…?-con tono de voz dudoso, se desprendió de las garras de la chica de la tribu agua.- Solo me quede dormido en esta habitación contigua, esta de lujo, tan buena como la principal, miren…

Todos asomaron la cabeza, y efectivamente, era como decía Fuyu, con varias camas enormes, de tela suave como plumas de cisnes-pavo reales.

-¿Y no nos avisaste anoche porque…?-le miraron con aura oscura Chizu y Ryuu.

-Eh… porque me quede dormido, que no me escucharon? Están sordos o que?

Ese comentario le valió unas cuantas golpizas de los chicos, que tuvieron que dormir en el horrible cuarto para nada.

-Auuuu!… lo siento! Lo siento! Por favor Chizu, deje de retorcer mi brazo!

Una risita les hizo voltearse a todos, Miko se veía divertida.-Lo siento, no pude evitarlo. Pero tal parece que Fuyu ya no es tan deprimido como ayer no?

Fuyu se levanta, revolviendo los flecos de su frente.-Si. Estuve pensando en lo que me dijo Ryuu ayer… y pensé, que tal vez las razones que nos trajo aquí, ya saben, tal vez sean superficiales…- todos le miraron.-Esta bien! Son muy superficiales!... y fue por eso que me sentí perdido, al ver como mis otros contrincantes tienen objetivos mas profundos y personales, sean cuales sean. Lo mas importante para mi ahora es la amistad que tengo con ustedes… con todos…-dijo mirando significativamente al moreno pálido, quien al darse cuenta esquivo la vista, apenado.-Y eso es algo que protegeré a toda costa, es una de mis razones de seguir adelante y de hacerme mas fuerte cada día.

Todos estaban conmovidos por tan profundas palabras. Después de todo, el chico tenia parte de la sabiduría de sus anteriores encarnaciones.

-No se que es lo que hare si llego a ganar ese Orbe de los deseos, pero como Avatar, es mi deber mantener el equilibrio, ya se en nuestro mundo o en los otros, y no dejar que tan gran poder caiga en malas manos.

-Vaya Fuyu, eso fue profundo…-dijo con admiración la ojiazul.

-Eso, y de paso puedo saltarme todo eso del entrenamiento, y ser al Avatar mas joven en controlar los cuatro elementos… jajajajajajahhh!

-No aprende, es Fuyu simplemente.-suspiro general.

ººººº

El resto del día transcurrió de ocio. A pesar de que Izumi amonestaba al peliazul de pasarse de perezoso y no practicar con su agua-control, el solo contestaba que tenía todo bajo control. Fueron a uno de los salones que tenían de comedor general, aunque estaba bastante vacio en lo que concernía a los invitados, pero por lo menos allí estaban algunos de los encargados en sus descansos.

Extrañamente, ese comedor estaba adorno con distintas armas, colgadas en las paredes, quizás una colección personal del gran Maravillante. Como era de esperar, Fuyu y Chizu se pusieron a jugar con ellas, en escusa de investigarlas.

-Jeje miren, soy un gran guerrero de la tribu agua.- blandió una, para el, extraña espada curva.

-Fuyu, te vas a lastimar, o peor, lastimar a alguien mas con esas cosas.-gruño Izumi, como siempre siendo la conciencia del peliazul.

-Oh, ya deja de ser tan rígida Izumi… wow, estos son los que usan los ninjas no?-tomo un par de estrellas de acero que colgaba de ganchos.-Como es que las lanzan…-y antes de que alguien del grupo pudiera evitarlo, lanzo una de las estrellas a una zona despejada. Pero lo que no previeron fue que una chica de pelo negro entro por el pasillo del costado.

-Cuidado!-gritaron el grupo.

La chica, de ojos plateados, solo alcanzo a voltearse, viendo como la estrella iba a su encuentro. No había tiempo de esquivarla.

Pero una sombra negra se paro delante de ella, y empuñando una katana de una de las paredes, bloqueo el involuntario ataque, haciendo que la estrella se clavara en el suelo, sin peligro. Ryuu bajo la katana, suspirando aliviado.-Estas bien?

-S-si, gracias…-y la joven se fue a cumplir con su trabajo.

-Fuyu, estúpido! Por eso te dije que dejaras de jugar con objetos peligrosos!-le pego en la cabeza con un mazo, que también estaba colgado en la pared de muestra.

-Lo siento!… pero que bueno que Ryuu supo manejar la situación…

Ryuu se dio cuenta de que lo observaban.-Eh… a si, claro, por nada.

ººººº

Por suerte, no hubo más intentos de homicidio involuntarios, gracias a la supervisión de la castaña. Antes de que se dieran cuanta, ya se ponía oscuro, la luz dejaba de entrar por las ventanas, reemplazada por la luz artificial del palacio, que curiosamente era como si las paredes blancas y el suelo las emitieran, porque no había antorchas ni ninguna otra fuente similar.

Pronto, uno de los encargados encaro al grupo, diciéndole que pronto comenzaría la segunda ronda, y los acompañantes de los contrincantes debían de permanecer en sus habitaciones, por razones de seguridad.

Al llegar encontraron que les había dispuesto un pequeño refrigerio, unos cuantos dulces y frutas, probablemente para pasar el tiempo que durara la "pelea".

-Vaya día, nunca me había divertido tanto, que bueno que me dejaron venir con ustedes chicos.-comento Miko tirándose a la cama.

-Si claro, si por dejar significa pegarte a Chizu llorando y pateando.-la miro feo Izumi.

-No llore!

-Pero si me pateaste…-ahora fue el turno de Chizu, acomodándose los lentes.

-No fue mi culpa, si no fuera por ya sabes quien que no dejaba de tirarme de la ropa no te habría pateado ¬¬…

Las risas sonaron por la habitación. Fuyu observo esto, y sonrió. Todo estaba bien, mientras tuviera a sus amigos de su lado, no tenia de que preocuparse. -Ahuu… que día, creo que unas golosinas me devolverán la energía…

Y estaba camino a la mesita dispuesta, cuando su bolsillo empezó a brillar intensamente. Antes de poder siquiera notar esto, Fuyu desapareció de la vista de sus compañeros.

-Parece que la pelea ya comenzó.-dijo Ryuu, mirando por la ventana.

ººººº

Fuyu parpadeo, notando que extrañamente caía hacia arriba. Lo que sucedía no era que el mundo no estaba al revés, como pensó el peliazul, sino que había sido transportada a unos diez metros en el aire, con la cabeza apuntando al suelo.

Para su suerte, cayo en el agua, mas precisamente en el agua de un gran tanque de vidrio. Saco la cabeza expulsando un chorro de agua de la boca.-Porque siempre que me transportan termino cayendo en algún lugar extraño!

Miro por todos lados, dándose cuenta de un cartel en la pared, pero no alcanzaba a leer lo que decía porque había poca luz. -… ado… la… guil… ricas? hacia esa dirección para comprender la letras.

-Dice "Cuidado! Sala de anguilas eléctricas!"… ah claro!... espera… oh no…

Un chismorreo de luz amarilla y azul brillo por toda la sala de anguilas eléctricas. Fuyu salió arrastrándose del tanque, un poco deslumbrado y un par de quemaduras del primer grado. Tambaleante salió de la sala para encarar a uno de los tantos pasillos de piedra de mármol pulida.

Luego de que sus miembros dejaran de temblar, por noto que su bolsillo continuaba brillando. Tomo su contenido, que no era mas que la tarjeta dimensional que había olvidado hasta ahora. De ella salió una imagen, que recordó que era de Maravillante, que empezó a hablar.- Saludos participantes, con esto oficialmente ha comenzado la segunda ronda, recuerden todas las instrucciones que les he dado para que puedan salir avantes en esta etapa…

Explico la situación del concursante sin rival, aunque Fuyu no presto mucha atención a esto, por los pequeños rayito que salían de la punta de sus cabellos. Cuando por fin se acabo la electricidad almacenada en su cuerpo, un luz le volvió a cegar, ya comenzaba a fastidiarlo el tema de las luces cegadoras.- Acabo de reconfigurar el Palacio, moviendo partes, cambiando cuartos y pasadizos como si fuera totalmente nuevo…-continuo explicando la tarjeta parlante.

Finalmente, el sujeto de la tarjeta se despidió, dando una breve imagen del tal Suzaku no Kael, y de la quien seria su rival en esta ronda. Su rival era una chica pelirroja de ojos verdes, parecía de su edad.

-Otra chica? No es justo! Porque tengo que pelear con chicas?!... no es que tenga nada en contra pero a mi me enseñaron que hay que respetar a las mujeres, seres delicados de belleza divina…-se escucho otro estruendo, pero solo era su estomago.-Y ni siquiera comí nada desde las ultimas cuatro horas!... Esta va a ser una pelea muuuy larga…

Pasó un rato recorriendo el pasillo, parecía que no importaba cuanto caminara, el pasillo nunca terminaba, solo un largo corredor con puertas y ocasionalmente una ventana, alguna estatua decorativa y más pasillo.

-Augh, tengo hambre, si por lo menos encontrara algo de comer, tendría mas anergias para correr.- siguió quejándose por su estomago.-Oh un momento, ahora me acuerdo que dijeron que si entro por alguna puerta o ventana o hueco, me mandaría a algún sitio de otro mundo, tal vez con suerte, llegue a alguna parte donde tengan comida.

Sin ni siquiera pensarlo, se lanzo por la primera puerta que tenia enfrente. En un flash de luz cayo a un sitio boscoso.-Donde estoy?

Mas un par de jóvenes, uno con una extraña criatura amarilla, parecida a un ratón de mejillas rojas, colgando de su hombro, pasaron corriendo por su lado. -Waaaaaaaaahhh! Corran por sus vidas!-detrás de ellos venia toda una colmena de las abejas mas grande que hubiera visto en su vida. Con un grito también corrió, por suerte por unos cinco minutos, hasta que un vórtice se formo delante suyo, tragándoselo, y devolviéndolo por donde había entrado.

-Wow… eso fue extraño. Veamos que pasa si me tiro por esa ventana.-un poco dudoso en esta ocasión, se lanzo por la ventana. Otro flash de luz. Ahora estaba en un lugar mas civilizado, en un camino de tierra a las afueras de un poblado. Dos hombres y una chica de ropa rosa pasaron por su lado.-Oigan, de casualidad tendría algo de comer?-pregunto Fuyu.

El tipo de camiseta roja y pantalones muy holgados, con un gesto de suma molestia lo encaro.-Comida, comida, es en lo único que pienso!-El otro hombre, de pelo negro recogido y unos lentes, un kimono azul, solo gruño, tan muerto de hambre como el otro.

-Vamos chicos, estoy segura que si hacemos algún espectáculo, la gente no dará algo de dinero para la comida!-exclamo tan enérgicamente como pudo.

-Fuu, eso hicimos la ultima vez, si no fueras tan glotona todavía nos quedaría para un poco de pan.-le dijo el de lentes.

-Arg! Se acabo! Voy a matar a alguien y robarle toda la plata!-grito del de rojo

-Mugen! Por eso no metimos en quilombos la ultima vez!

Y los tres salieron corriendo, el tipo de lentes y la chica de rosa persiguiendo al maniático. Fuyu sudo la gota gorda. Pronto volvió al pasillo inicial.

-Dicen que la tercera es la vencida, si no consigo nada, me resignare…-suspiro, atreviéndose a entrar a la ultima puerta, que tenia un cartel que decía "Solo personal autorizado"

Al abrir los ojos, Fuyu se encontró en una gran sala casi vacía, en una de las paredes había una enorme pantalla de cristal, parecida a la que vio en donde se encontró con Miko. No había nadie en ese lugar, excepto por un par de jóvenes, uno que estaba recostado en la mesa durmiendo, y el otro de pelo negro mirándolo fijamente, mordiéndose el pulgar.

-Eh… hola?-comento Fuyu nervioso por tan inquisitiva mirada.

-Hola.-le dijo el moreno, abrazando sus piernas recogidas en su pecho.

-Tienes comida?-pregunto tímidamente. El otro lo miro lo que le pareció una eternidad, luego alargo un brazo a la mesa, empujando un plato.-Te gusta el pastel de fresa?

Fuyu no contesto, solo se abalanzo sobre el plato, de verdad que tenia hambre. Luego de que termino el pedazo de pastel, que no era chico por cierto, se limpio las migas de la cara.-Gracias, hacia rato que no comía bocado…-pronto se abrió un portal tras suyo.-Hora de irme, nos vemos!-saludo y desapareció en el portal, que luego se cerro.

El otro que dormía se despertó súbitamente.-…De que me perdí?

-Un chico azul apareció de la nada, se comió mi paste y se marcho por un portal de colores.

-Creo que la falta de sueño te esta afectando, Ryuuzaky.

-Tal vez tengas razón, Light-kun.-y miro el plato vacio que fuera su postre.

Volviendo con Fuyu, que ahora se sentía con más energía, trotaba por el pasillo, aunque dándose cuenta que no era el mismo que por donde había comenzado. Temía que si se metía por tal o cual puerta terminaría en otro dimensión rara, así por el momento se limito a seguir por el largo pasillo.

-Me pregunto cuanto tiempo me queda? Como sea uno que se esta acabando el tiempo? Adonde estarán el resto de los participantes? Tan grande este palacio? Porque no paro de preguntar?-como siempre Fuyu no podía evitar hablar cuando había mucho silencio. Cuando se arto de preguntarse tantas cosas, opto por cantar en voz alta.

-Porque estoy solito… no hay nadie aquí a mi laaadooo… no habrá problemas hoy… de mi ya sea han burladoooo… AAHHH!

El grito de al final no era parte de la canción, lo que paso fue que cuando estaba por pasar por una esquina, se tropezó con otra persona que venia en la dirección contraria, y terminaron chocándose estruendosamente. Se sobo la frente, viendo con quien se tropezó, era un chico rubio de piel morena, con una saco larga con llamas dibujadas en las mangas y otras partes.-Ouch… lo siento…-le dijo.

-No esta bien, yo tampoco veía por donde iba.-se sentó. El otro le miro. -Oye, no sabes de casualidad si la sala principal queda por allá?-señalo el pasillo por donde venia Fuyu.

-Eh, pues no lo creo, sino yo no estaría aquí.

-Suena lógico. Pues mejor me doy prisa, no te aconsejo que vayas por allá-señalo el pasillo por donde el rubio venia.-Solo hay puros pasillos llenos de trampas.-y señalo los agujeros de su saco.-Nos vemos amigo.

-Ah… bien, nos vemos…-y lo vio alejarse.-Oye espera, no eres el tal Suzaku… oh que importa, ya se fue…

Un rato más continúo con su camino interminable. Todavía preguntándose si le quedaba tiempo, o tal vez ya se había acabado y como tonto seguía dando vueltas sin sentido, pero se dijo que eso no podía ser, tendrían qué avisarles si se había acabado el tiempo. Se palpo el bolsillo, recordando la famosa tarje. La saco, viendo que la tarjeta marcaba una cifra, arriba decía "tiempo restante de la competencia".

-Tal vez es lo que falta para que termine, parece que todavía falta 69 minutos para que termine, uff y yo que creí que ya había terminado. Pero igual no tengo idea de donde estoy y adonde tengo que ir, y por ahí me estoy alejando aun más de la sala principal. Demonios, no me queda otra que meterme por algunas de esas puertas…

Eso fue lo que hizo, se metió por una puerta que decía "Armario" y que lo llevo a un lugar para comer, se topo con dos tipos, uno con lentes morados y otro rubio muy sonriente, pero no le prestaron mucha atención porque estaban mas ocupados rogándole a una mujer rubia muy atractiva por trabajo o algo así. Después llego a un lugar lleno de bosques verdes, donde tres niños y un hombre mayor de pelo gris con un ojo tapado, dos de los chicos peleaban una chica de pelo rosa y el otro rubio, le recordó un poco como Izumi y el se llevaban.

A la vuelta de cada viaje le dejaba en lugares diferentes, pero aun si, su instinto le decía que todavía le faltaba para llegar a la meta.

-Arg! Si sigo así nunca llegare… pero por lo menos no me encontré con esa chica que…

-Hola, tu eres Fuyu verdad?-dijo una voz a sus espaldas.

-Ya decía yo que no podía irme tan bien.

Detrás estaba, no podía ser otra persona, la chica pelirroja con la que le tocaba pelear.-Y tu debes ser Lian, no?

-Lian Sarageth.

Se miraron fijamente, a Fuyu le pareció como un chica cualquiera, pero percibo cierto aire de poder, parecido al de Hanna, su anterior rival. Después de esa pelea sabia que no podía subestimar a nadie en lo de combate se tratara.-Tu venciste a Hanna, debes ser fuerte para hacer algo así.

-¿Se conocen?

-Somos amigas cercanas.-dijo de forma reservada.

-Bien. Entonces supongo que no debo dejarme llevar por las apariencias, ¿cierto?

-Muy cierto. No me gusta que me traten como una niñita.

-Empezamos a pelear?-pregunto, como si le estuviera preguntando si quería ir a comer algo.

-En lo posible, me quedan 55 minutos para llegar a la sala principal.

-Genial, me toco otra con alta autoestima.-gruño.

Lian salto hacia tras, preparándose para el combate. Fuyu también se puso en pose, y palmeo a su costado, dándose cuanta con horror, que no traía su saco de preciada agua.-Oye espera! No tengo agua para pelear! No atacaras a un chico indefenso verdad?

-Que olvidaras tus herramientas no es mi problema, yo puedo pelear con mis piernas y brazos.

Sin más palabras comenzó el combate. Lian corrió hacia el, dispuesto a golpearlo en el pecho de una patada, pero Fuyu salto al costado, esquivándolo. Una vez más, recurrió a su táctica de correr y mantener su distancia. Si no hubiera sido tan distraído de dejar su saco en la habitación, no estaría haciendo de nuevo el ridículo frente a su contrincante.-Vuelve aquí! Cobarde!-le gritaba la pelirroja.

-No soy tan tonto, de paso adelantamos algo de camino!-grito en respuesta.

-Ush, eres un…!-pero su frase quedo colgada porque la chica se resbalo y cayo. Pero rápidamente recupero la compostura para seguir la persecución.

-Otra vez perseguido, por que me pasa esto a mi ToT -lloriqueo el peliazul. Lo malo de ser un maestro de un elemento es que se depende mucho de dicho elemento, especialmente los maestros agua. De todos los elementos, el agua era el único que podía estar casi completamente ausente en determinadas zonas, a diferencia de la tierra y el aire, con el fuego casi no hay problemas, pero bueno este no era su caso.

-YA me arte de correr, ahora vas a ver!-grito Lian, extendiendo su brazo derecho, convocando a su arma, una hoz negra. Aumento la velocidad de sus piernas, sobrepasando a Fuyu, y clavo su hoz en el suelo, haciendo que una estela de fuego bloqueara el camino de Fuyu.

-Tu también controlas el fuego? Esto esa absolutamente genial.

-Vamos a pelear aquí y ahora.- Lian alzo su hoz, comenzando a dar cortes al aire, y que Fuyu, ni tonto ni zonzo, se movía a distra y siniestra.

"No tengo otra opción, necesito ayuda" pensó Fuyu. Cuando pudo, metió la mano en su bolsillo, sacando el Orbe Striker.-Orbe, trae a Hiei ahora!-el orbe brillo, deslumbrándolos a ambos. Una silueta negra apareció en la luz. Luego de que la luz se apagara, el pelinegro de ojos rojos aprecio en medio de los dos. Miro para ambos lados, sin mucho interés. Lian se quedo en guardia.

Hiei se volteo y agarro a Fuyu del cuello de su camiseta.-Que te dije de convocarme cuando estaba durmiendo?

-Oye no seas malo, como iba a saber que estabas durmiendo!

-Eso no me importa! A mi nadie me molesta cuando duermo, cuando como, cuando mato a mis enemigos, cuando…

Lian se quedo con cara de "¿y yo que?" y sin prestar atención al nuevo, reinicio el ataque contra Fuyu. El peliazul grito espantado, escudándose detrás de Hiei, y como Lian lo seguía, ambos daban vueltas arrastrando al moreno.-Ya basta, suéltame!

-Nooo! Esa chica quiere matarme, sálvame!

-No voy a matarte, solo voy a herirte lo suficiente para que no puedas moverte.-repuso Lian con cara de inocencia.

-Waa Hiei, sálvame de ese monstruo! X0

Fuyu continuo aferrado a la capa de Hiei, dando vueltas esquivando las tajadas. Hasta que Lian, sin querer, hizo un tajo enorme en el pecho de Hiei, por suerte fue superficial, solo alcanzo a abrir su capa negra que le cubría. El aire se puso de pronto denso, ambos, Lian y Fuyu notaron que Hiei tenía un aura negra.

-Haz cometido un grave error niña…-la sonrisa de Hiei le dio escalofríos a la pelirroja. Esa mirada tan aterradora era la mirada de un demonio de sangre pura. No tenía posibilidades con ese demonio, al menos no ahora. Rápidamente retrocedió.

Fuyu se alejo de Hiei, notando como el aire alrededor de el se ponía caliente, su puño derecho, cubierto con unos vendajes, empezaba a despedir llamas. Lian sintió la energía asesina del pelinegro aumentar a cada segundo. -Maldición… Bien, dos pueden jugar el mismo juego…-y procedió a sacar su orbe, convocando a su Striker. Paso lo mismo que cuando Hiei apareció, un joven castaño de ropa casual apareció. Miro a los costados, intentando comprender en donde estaba, miro a la pelirroja.-Ah… eres tu, justo estaba trabajando…

-Cállate por un segundo y ayúdame si? Para eso te traje.-le amonesto.

-Ya ya, ugh que pesada…- miro a Hiei y Fuyu. Hiei se había tranquilizado un poco, esperando a ver que era lo que hacia Lian y su nuevo amigo.-Me trajiste aquí para pelear con este enano y ese otro con cara de tonto?! Tienes suerte que trabaje gratis para ti niña.

Una venita se hincho en la frente de Hiei, su aura asesina volvió a aumentar.-No soy un enano, ya suficiente tengo con que me lo diga el estúpido cara de mono…

Kazuma Yagami, el nombre del Striker de Lian, sintió a todos sus sentidos poner en alerta máxima. Se puso en pose de ataque, el aire empezó a correr con fuerza, en unos minutos casi parecía que hubiera una tormenta dentro del palacio. Ambos se sonrieron.-Esto será interesante.-murmuro Kazuma.-Que ganara? el viento…?

-… o el fuego?-termino la pregunta Hiei. Lian y Fuyu retrocedieron por las fuerzas de sus Strikers. La tensión crecía y crecía al igual que la energía que chocaba, y cuando la situación se hizo insoportable, ambos atacaron. Sus puños chocaron, con toda la fuerza acumulada. Gran parte del pasillo no pudo resistirlo y se quebró en pedazos. Todos volaron a distintos lugares a través de los agujeros de las paredes.

Fuyu despertó de su inconsciencia con un tipo de pelo blanco y un ojo verde mirando.-Estas bien? Te vi caer del cielo…-dijo poniendo en su boca un cigarrillo encendido.

-Eso creo, mi espalda me duele un poco es todo.

-Hmmm…-el tipo le tomo la cabeza, tratando de examinar todo los orificios de su cabeza, como la boca, las orejas, la nariz.

-Oiga que esta haciendo?!

-Solo esta viendo si algún tipo de mushi hace que tengas el pelo azul, no es un color de cabello muy común sabias?

-Mushi-que? Ah olvídelo… no tengo tiempo que perder…-y salió corriendo dejan a un confundido maestro del mushi.

Ya volviendo al palacio, miro a su tarjeta a ver cuanto tiempo le quedaba.-Solo 30 minutos para llegar a la sala, y estoy mas perdido que nunca!-se lamento, tirándose los pelos de la nuca.

-Y ahora porque gritas, idiota?

-Eh, Hiei! Como me encontraste?-casi se fue a abrazar a Hiei, pero rápidamente recordó como odiaba eso, y se contuvo.

-Te busque con mi tercer ojo, la verdad que por un momento ni siquiera pude sentir tu existencia, pero luego… volviste a existir, este lugar es tan confuso…

-Pues si… oye, podrías buscar la sala principal, no tengo idea de donde me encuentro T_T

-Hmmm…-Hiei se quito la venda de la frente, mostrando un tercer ojo demoniaco que todo lo veía.-Y como es la sala, lo sabes?

-Pues creo que tiene una enorme esfera que le dicen "Orbe transportador" en el centro.-se rasco la mejilla, tratando de recordar. Hiei cerró sus dos ojos naturales, concentrándose en buscar. En unos minutos volvió a abrirlos.-No esta muy lejos, es derecho por ese pasillo y luego a la derecha, en la gran puerta adornada.

-Muchas gracias.- Fuyu no tardo en ponerse en camino, con Hiei siguiéndolo de cerca.-Ahora que lo pienso, ya usaste un ataque, no?-se dirigió al pelinegro, que este le miro de reojo.-Si, el Jaou Ensatsu Rengoku Shou. Porque lo preguntas?

-Según las reglas, solo puedes hacer tres ataques para ayudarme, ya hiciste uno, así que luego de que hagas os otros dos, lo mas probable es que desaparezcas, y vuelvas a tu mundo.- pensó inteligentemente.

-Solo tres, que aburrido, ni me molestaba en meterme en todo esto.

Fuyu rio. Volvió otro vistazo a su tarjeta, solo quedaban 20 minutos para que terminara la ronda, y demonios que no perdería.

Había llegado al ultimo pasillo, a la vuelta de este estaba la Sala Principal. Sonrió emocionado, después de tantos desastres y encuentros fugaces con gente extraña, al fin terminaría. Dieron la vuelta, y adivinen quienes dieron la vuelta en el extremo contrario. Sip, Lian y Kazuma también se habían dirigido a la meta.-Vaya, y yo que creí que se había acabado la diversión.-rio Kazuma. Aparentemente se había emocionado de encontrar a un oponente fuerte como Hiei.

-Ese tipo me revuelve el estomago. Si no fuera porque es humano ya lo habría matado.-gruño Hiei por lo bajo.

-Ey Fuyu, que tal si dejamos que nuestros Striker pelen por su lado y nosotros por el otro?-dijo Lian, tratando de ganar tiempo así.

-Pues, lo haría si guardaras esa hoz tan filosa que tienes ahí.

-Si claro, allí ahí una fuente, por que no usas el agua de ahí eh?

Ciertamente, había una linda fuente, una estatua de una mujer con un cuenco de donde salía el agua. Fuyu se alegro. Al fin ya no estaría tan indefenso. Levantado el brazo, un chorro salió disparo y envolvió sus brazos. Kazuma alzo una ceja ante esto, pero siguió concentrado en los movimientos del pelinegro.

Lian tomo la iniciativa, corrió dispuesta a golpea a Fuyu con el mango de su hoz, pero el la detuvo, congelando momentáneamente el agua, Lian salto hacia atrás, lista para atacar por otro costado, pero Fuyu fue mas rápido, y usando el agua como extensión de su brazo, la golpeo en las costillas, estrellándola contra la pared. Tenia la idea de dejarla allí congelada, pero estaba por hacer eso, la peliroja corto la este cristalina con su hoz, evaporando la major parte con su poder de fuego. Fuyu tuvo que hacerse para atrás, con todas sus fuerzas, saco tanta agua como pudo, rompiendo la estatua, se rodeo con ella, haciendo una forma como de pulpo, esperando que Lian atacara.

Mientras, Kazuma trataba de hacer enfadar a Hiei.-Oye enano, ¡no te cansas de estarte allí sin hacer nada! Vamos, porque no nos divertimos por nuestra cuenta.

Hiei le ignoro, mirando de tanto en tanto como le iba a Fuyu. Tal vez no se conocieran mucho, pero le recordaba a un amigo, un humano prepotente pero con gran espíritu. Y el, aunque no lo admitiera, valoraba muchos a cada uno de los que estimaba.

Kazuma suspiro, arto de no hacer nada. Después de los problemas que Lian le había traído, ni siquiera le estaban pagando por sus esfuerzo! Eso es algo que lo exasperaba. Miro a Lian hacerle frente a esa criatura de agua, tal parecía que ambos estaban bastante iguales y les tomaría mucho rato. Como no quería esperar ese rato, concentro sus energías, y lanzo varias ráfagas de viento, Lian exclamo y esquivo las cuchillas de aire. Fuyu trato de cubrirse, pero las cuchillas cortaron su defensa limpiamente y sin esfuerzo, hiriéndole en el hombro.

Fuyu cayó de espaldas, sosteniéndose el hombro derecho. Hiei corrió a su lado. -Fuyu!-Le miro como corría un hilito de sangre entre sus dedos, Fuyu miro que no era una herida profunda, pero dejaría una marca.-Estoy bien… no es grave…-le sonrió con esfuerzo.

Hiei lo miro con fijeza. Se levanto y camino unos pasos al frente. Encarando a la peliroja y su Striker. Se quito las de su brazo derecho, el aire volvió a ponerse denso y caliente, descargas de energía negra fluían alrededor del pelinegro.-Voy a acabar con esto ahora… Jaou Ensatsu Koku Ryu!

Un dragón de fuego negro flujo desde su brazo, el rugido de la bestia podía ser oído por todo el Palacio Nexo, el piso tembló a su paso y se destrozaba. Kazuma, instintivamente, se protegió con su viento, para su suerte, Hiei no tenia intención de matarlos, y el gigantesco dragón solo paso por su lado, pero el golpe de energía los dejo agotados.

El dragón negro siguió su paso, destrozando gran parte del techo, ni siquiera el palacio Nexo era capas de albergar tan gigantesca criatura, dio vueltas sobre las torres y cúpulas, y lentamente se extinguió como una vela al apagarse por si sola.

En el pasillo, Fuyu tenia los ojos tan abiertos que casi podrían salir de sus cuencas. Era increíble el poder de Hiei, que suerte que no peleo con el con todas sus fuerzas. Hiei se tambaleo un poco, cayendo de rodillas. El peliazul llego como pudo hasta el.-Como…?

-No te preocupes… es solo un efecto secundario… ahora voy a hibernar unas horas… mas te vale que no tenga dibujos en mi cara… cuando despierte…-y sin mas cayo en un profundo sueño. Fuyu rio nervioso.-Claro, como no…

Lian y Kazuma estaban inconscientes, este último empezaba a desvanecerse en el aire, probablemente volviendo a su mundo al haber usado dos ataque y el último como defensa. Fuyu se paso un brazo sobre el hombro, arrastrando a Hiei hasta la sala, que sus puertas empezaban a cerrarse. Como solo uso dos ataques, parecía que Hiei se quedaría un rato rondando en el palacio.

A los últimos 3 minutos de la competencia, Fuyu y su Striker, Hiei, habían llegado, por fin, al Salón principal. Detrás suyo, las puertas se cerraron con un golpe seco.