¡Hola a todo el mundo! ¿Qué tal están? Espero que estéis bien. Yo, primero de todo he de disculparme por la tardanza. Sé que debía de haber subido el capítulo hace dos días o más, pero es que me ha sido imposible, no he tenido tiempo. También os tengo que decir, que a partir del día catorce solo podré subir los capítulos los sábados o los domingos. Me sabe fatal, pero es que mis padres tienen esa norma puesta. Pero no os penséis que voy a dejar el fic por acabar, porque nunca, nunca dejo un fic por acabar, eso no está en mi diccionario. ¡Jajaja!
Y también quiero decir que este capítulo (todos los han sido, pero hoy, lo digo) este capítulo va dedicado a todas las personas que aguantan la espera de mi fic. ¡Gracias! Así, que hoy es para todas aquellas personas, ¡gracias! Y también, ¡muchas gracias por todos los reviews que recibo! Sabéis de sobra que me ayudan muchísimo, no tengo palabras de agradecimiento, de veras.
En fin, os voy a ir dejando ya, espero que os guste el capítulo y bueno, decir que los personajes de Naruto, no me pertenecen. ¡Besos!
Aviso: Este capítulo se le puede decir que contiene escenas algo, bastantes subidas de tono. Aviso para aquellas personas que no les guste. (Es la primera vez que hago algunas, así que lo mismo no me sale nada bien, ¡jajá! Pero por algo se empieza, ¿no?)
~Dos meses~
~Capítulo 14: La tercera fase: Masaki entra en acción
No se sentía preparada, era más, no tenía ningunas ganas de seguir allí, toda la gracia del torneo había muerto, como si de una flor se tratase, una flor que ya no te gusta, que ya no quieres para nada, pero que no quieres matar por el simple hecho de no querer sentirte culpable luego, la dejas morir a su ritmo. Igual que con el torneo, las risas, las ilusiones, las ganas, todo se había desvanecido ya no quedaba nada que les hiciese quedarse allí, ¿y la diversión? ¿El compañerismo? Nada, se había esfumado junto con Shikamaru, aquel compañero que siempre vio como alguien de admirar, por sus estrategias, por su forma de ser, él lo era todo para ella y ahora. Nada.
Aún seguía preguntándose el porqué se había quedado allí, torturándose silenciosamente, verle con ella era todo un infierno, sonreía triunfante, era de esperar Shikamaru siempre sintió algo por ella, siempre estuvo atento a ella. Ahora mismo odiaba a los dos, no quería ni verles, todo aquello era veneno para su sangre.
—Entremos —Ordenó Shikamaru sin mirar atrás, estaba tan distante. Aunque para qué iba a preocuparse, ya no eran nada y mucho menos, amigos.
Todos siguieron la sombra de Shikamaru, en completo silencio, ¿y es que cómo se supone que has de comportarte cuando todo se está desmoronando ante tus ojos y no puedes hacer nada para evitarlo? Supuso que eran preguntas retóricas, unas preguntas que carecían de respuesta que a la vez, eran las respuestas más anheladas del ser humano, ¿cómo se busca la felicidad? ¿Cómo vivo sin que nada me afecte? Aunque uno no quiera, siempre habrá algo que te haga sentir mal, que te haga llorar, siempre.
Entraron en la base, se extrañaron al ver que no estaba muy abarrotada, ¿tanta gente había muerto o abandonado? O incluso, no habían llegado aunque era extraño, quedaban veinte minutos para cerrar las puertas, los que no entrasen se les podía dar por muertos.
—¡Buenas noches! —Saludó emocionada Kana. Nadie sabía de dónde salía esa mujer, pero siempre que llegaban allí estaba, esperándoles con una sonrisa de par en par, ¿tan feliz la hacía ver como algunas personas perdían su vida? Nadie lo entendía. Tosió. —¡Vaya! Sois difíciles de pelar, ¿eh? ¡Jajá! No pasa nada, me da la impresión de que dentro de poco este grupo se va a deshacer… —Susurró mientras intercambiaba miradas con Ino. Aquella chica le llamó la atención, no estaba siendo feliz, se sentía igual que ella. Como si algo importante le acabasen de arrebatar.
—Si tú lo dices… —Susurró Shikamaru mientras se dirigía a un sofá que había en la sala, un no muy grande pero cómodo de color azul cielo.
—Sí, y quizás sea por tu culpa. Nunca se sabe. Aunque menudo capitán, pasota ante tu equipo, ¿de verdad estáis todos sanos? ¡Oh! No, que habéis estado a punto de abandonar… Ya veis, en este bosque se ve todo —Habló mientras se dirigía hacia Shikamaru, estaba segura de que él estaba siendo el culpable de que su equipo cayese en picado mas era él quien debía de ocuparse de ese tema, no ella. Sacó un rollo de su bolsillo trasero de su pantalón negro, unos minis pantalones. —Té, tenéis cuarenta minutos para descansar, comer, ducharos, etc. Luego, iréis a donde se os manda… ¿Quieres un consejo? —Le preguntó mientras le tiraba el rollo.
No contestó, o más bien no quiso contestar, ¿qué más le daba a él los consejos de una tarada que lo único que sabía hacer era hablar y hablar? No, en definitiva, no los quería para nada, aquello era basura, su vida lo estaba siendo.
Suspiró hondo, aquel chaval era desesperante, ¿cómo podía ser tan idiota? —Bien, luego… Luego no te quejes si la pierdes. —Acabó mientras que con un plof desaparecía de aquel lugar, dejándole atónito, sin saber qué decir.
—Ino… ¿quieres que comamos algo? —Le preguntó con timidez. Tenía hambre, pero no quería separarse de su amiga, ahora mismo era él su punto de apoyo, Shikamaru le estaba haciendo mucho daño, más del que nunca antes habría podido imaginar.
Negó. No tenía ganas de comer, prefería irse a dar un baño que comer, aunque se llevaría una buena bronca de Chouji, para él la comida era lo primero y el no verla comer, ¡le desesperaba! Y eso, en parte le gustaba, le gustaba verse protegida, sentirse querida, desde la muerte de su madre, poco cariño había recibido, todas aquellas palabras y abrazos le supieron a poco no obstante, día a día fue recordando lo importante que era para algunos, lo importante que les hacía sentir. Sonrió. —Prefiero irme a dar una ducha, ¡pero! ¿Me pides una ensalada de…? ¡De pasta! Si, ¿me la pedirías para llevar? Prometo comérmela, pero ahora quiero irme a duchar. —Habló mientras veía como su amigo le sonreía. Tenía hambre y no quería morirse de ello, ahí, perdida en un bosque a saber a cuantos kilómetros de su casa. La echaba en falta, escuchar a su padre, el olor que desprendía. Quería acabar pronto, ya no aguantaba más aquel dolor, ya no.
Chouji asintió y eso, la animó. Él lo era todo para ella y no iba a defraudarle, así que como había dicho, se iba a duchar y luego, ¡a comer!
Salió corriendo hacia las duchas, los pasillos estaban desiertos sin contar a dos o a tres personas que había por ahí, deambulando en busca de algo, algo que ni ellos mismos sabían. Buscaba los baños y no le costó mucho encontrarlos, tenía un gran cartel con la palabra "DUCHAS Y BAÑOS. ASÉATE ANTES DE PARTIR" Su mueca fue propia de asco, es cierto que había mucha contaminación, pero ¿qué pasaba si no te aseabas? ¿Te iban a penalizar? Negó con la cabeza, no iba a calentársela con asuntos tan inútiles como esos, había madurado. Ya era grande, ya iba teniendo una personalidad algo más normal, más madura y eso, le gustaba.
Entró a paso lento, nunca había entrado en un lugar como ese y claro, algo imponía mas no mucho. Solo se escuchaban a dos o tres duchas encendidas, eso significaba que más de la mayoría no estaba cumpliendo la normativa del cártel.
Pensó en ponerse en la primera ducha, pero no, eso no era lo mejor, si alguien entraba a la primera que iba a ver sería ella, y eso, la ahogaba lentamente. Así que se dirigió hacia dentro, en una esquinita que había escondida, en efecto, aquel lugar era el más apropiado. Entró con delicadeza, aquellas duchas no le gustaba nada, la mampara transparentaba la silueta, algo que agradecer, claro estaba. Pero aún así, no se sentía cómoda sabiendo que alguien podía ver como se movía.
Cerró la puerta a su paso, se aseguró de cerrarla bien, lo mejor posible para que nadie entrase, ¡ella estaba allí metida y nadie entraría! Empezó a desvestirse y con ello, empezó a ducharse. Gimió al sentir el agua caliente acariciar su cuerpo, después de no haber podido sentir el agua limpiar todo su cuerpo durante tres días, aquello era gloria. Cerró los ojos con parsimonia, aquel momento era de recordar, aquella agua acariciándola, ¡un gusto!
—Mmm… Si a ti te gusta, imagina a mi… —Le susurraron desde atrás.
Su corazón paró de latir, ¿quién había entrado? ¿Cómo? Un montón de preguntas le venían a la mente, estaba segura de que había cerrado con todo lo posible, pero aún así. Se giró lo más rápido posible, intentando escapar de aquel hombre o por lo menos, darle un buen golpe para salir de allí. Intentó hacer lo último que pensó, pegarle, darle su merecido, aquel pervertido no se saldría vivo de aquel lugar.
No pudo hacer nada, aquel sujeto la agarró por las muñecas y la empotró contra la pared, dejándola indefensa, desnuda, sin tapujos. La miraba de arriba abajo, aquel cuerpo era el cuerpo del delito, no tendrían que existir tales cuerpos. Sus muslos tan bien torneados, su barriga tan plana, sus pechos tan rectos. Todo un gusto para cualquier hombre.
Quiso deshacerse del agarre, no pudo, aquel idiota la tenía agarrada muy fuerte, y encima, ahora mismo podía hacer lo que se le viniese en gana con ella. Estaba muy asustada, no quería ni pensar en lo que le podía hacer, tenía miedo, mucho miedo.
—Su…Suéltame, por favor… —Le rogó mientras intentaba que sus ojos se posasen en los suyos y dejasen así, de estar en sus pechos.
—Mmm… No quiero, ahora mismo me encanta verte así, tan indefensa, tienes un cuerpo precioso, ¿lo sabías? Supongo que vivir de dietas ayuda… —Susurró a la vez que en un movimiento fugaz cogía sus dos manos con su mano derecha. Con la misma fuerza, una que fuerza que no le iba a ser nada fácil para Ino.
Cogió un kunai con su mano izquierda y se lo posó arriba del ombligo —Me encantas, ¿porqué no dejas al de la coleta y te vienes conmigo? —Le preguntó mientras apretaba más el kunai contra su cuerpo. —Yo te daré mucho más juego, yo seré feliz y tú también… —Le susurró mientras se acercaba cada vez más a su oreja izquierda. Se la mordió un poco, haciendo que se estremeciese —¿Te gusta? —Volvió a susurrarle a la vez que bajaba al cuello. Había anhelado aquella parte habían pasado muchos días desde que lo probó, delante de aquella tienda de juegos.
Sonrió al ver como la piel se la había erizado, tan blanca, tan suave y tan erizada, cada vez le gustaba más aquella chica, su chica, la quería para él solo. —Tus pechos… Se nota que te gusta lo que te hago… —Susurró mientras juntaba su nariz con la de ella. Estaba llorando y su labio inferior le temblaba mucho, era perfecta. No la cambiaría por nada.
Con furia acercó sus labios hacía los de ella, quería probarlos, ya no podía dejarlos ir. Aquellos labios eran la lujuria, no quería dejarlos pasar. Se acercó lo máximo posible a ella, y con mucha fuerza la besaba, sin embargo ella no abrió la boca, no le dejaba adentrarse en ella.
Se estaba cabreando, Ino estaba siendo demasiado mala con él y eso, no lo aceptaba por nada en el mundo. Apretó un poco más el kunai, clavándole así la punta.
Ante el dolor abrió la boca para soltar un pequeño gemido de dolor, ¿de verdad ese hombre iba a hacer eso? Iba a quitarle lo que era suyo, aquello que quería perder con la persona que amase, no lo creía, no quería creerlo. Ser violada no era nada agradable. Estaba muy asustada, nunca antes había creído que podía estarlo tanto, sus piernas le flaqueaban, sus manos temblaban, al igual que sus labios. Sus ojos le lloraban y su corazón no dejaba de latir a trillones de latidos por segundo.
Sintió como la lengua de aquel sujeto se adentraba en su boca, saboreándola lentamente pero con insistencia. Odió a aquel idiota, quería gritar, quería llamar la atención e impedir que algo fuese a pasar, algo horrible.
—Quiero que seas mía… —Susurró el sujeto cuando se separó de ella para coger aire.
La volvió a observar, Ino estaba espectacular, quería probar todos los rincones de su cuerpo, sin dejar ninguno. Dejó el kunai clavado en su barriga y con su mano izquierda acarició el pecho izquierdo, sintiendo como se estremecía a cada caricia, a cada roce.
—¡SUÉLTAME! ¡AYÚDADME! ¡POR FAVOR QUE ALGUIEN ME AYUDE! —Gritó desesperada, aquello no podía continuar, aquél individuo estaba llegando a unos lugares que nunca antes habían llegado, nunca.
—¿Ino? —Escuchó a alguien preguntar mientras abría la puerta con fuerza. —¡¿Dóndes estás, Ino?!
—Mierda… Esta me las vas a pagar, pu… —No pudo acabar, escuchó como los pasos de aquella persona se acercaban a toda prisa. Ella se lo iba a pagar muy caro, nunca antes le habían dejado a dos velas, nunca.
Abrió la puerta con ímpetu, temor, miedo, horror… Todos los calificativos que demostrasen su miedo. Al escucharla gritar su corazón desapareció, nunca antes había escuchado a Ino gritar ayuda, no con tanta mezcla de horror.
La vio tirada en el suelo, en la esquina derecha de la ducha, abrazándose a sus piernas, con su cara escondida en ellas y meciéndose hacia delante y hacia atrás, llorando como aquel día en el entierro de su madre. Aquellas lágrimas eran de puro miedo, y ahora mismo estaba en un estado de pánico.
Apagó la ducha, no era el plan de malgastar el agua y menos aún de que él se mojase, no quería ducharse, no aún. Entró y cerró la puerta tras de sí. Se quedó observándola un rato, con su cuerpo desnudo un cuerpo precioso para su gusto, se notaba lo bien que se lo cuidaba. En silencio se sentó a su lado, observándola, estaba temblando y sus temores estaban siendo descubiertos, a Ino le habían hecho algo, algo que le iba a dejar una larga espinita clavada en su corazón, en lo más hondo de él.
No habló, debía de esperar a que Ino diese el primer paso, siempre lo hacían así, ella llegaba a su casa y le abrazaba sin importarle quien estuviese con él en ese momento, necesitaba ser escuchada y siempre recurría a él. Tenía los ojos cerrados, le gustaba cerrarlos cuando recordaba algo, así veía las imágenes con más claridad, y las disfrutaba más.
Sintió algo caer sobre su cuerpo, era ella. Le acababa de abrazar y había empezado a llorar más fuerte, intentando así reprimir todo el dolor que había en su cuerpo, corazón, mente, alma. En todo su ser. Posó su mano sobre su hombro derecho, estaba resbaladizo, pero a la vez suave aunque tembloroso.
Un intenso calambre recorrió toda su espalda que llegó al corazón, haciéndole sentir que había algo que Ino le hacía sentir, que era especial aunque ahora mismo no lo demostrase, y mal se sentía por eso, muy mal.
—No… No sé qué ha pasado… Yo me es-estaba duchando cuando alguien se posó detrás de mí… Me dijo algo, pero no sé qué es… Luego me empotró contra la pared y me agarró por las muñecas… Empezó a tocarme… —Empezó a llorar con mucha fuerza, todo aquello le había dolido mucho, nunca antes se había sentido en tal situación, fue una cosa horrible, sentir como alguien te tocaba con total libertad en contra de tu voluntad. No quería volver a repetirlo. Nunca, jamás.
—Ino… Perdona, debía de haber venido alguien contigo, no debías de haber estado sola…
—Shika… Shika lo siento, y-yo no quería, n-no podía defen…derme, ¡ha sido horrible! —Gritó a la vez que se agarraba más a él, Shikamaru lo era todo para ella y siempre estaba ahí cuando lo necesitaba. Se había comportado mal y lo sabía, no debía de haber tratado a Shikamaru de esa forma, se sentía culpable, muy culpable. —Lo siento… Lo siento mucho.
Negó, ella no debía de disculparse de nada, aquello no había sido culpa de ella, sino de aquel bastardo que se había atrevido a humillarla y a deshonrarla, Ino no se merecía aquello, nunca, por mucho mal que pudiese llegar a hacer. —No ha sido tu culpa. ¿Qué tal si te duchas y te espero fuera? Pero no tardes, yo también quiero ducharme… —Le susurró mientras le besaba la cabeza.
—Shika… ¿Te ducharías conmigo? —Le preguntó con un leve sonrojo en sus mejillas. Sabía que era una proposición indecente, pero quería hacerlo, ahora mismo no se sentía bien sola y quizás, pudiesen bañarse a tiempo y salir justo antes de partir.
Se estremeció, ¿aquello estaría bien? No lo sabía, por un lado deseaba ducharse con ella, no iba a negar, pero por otro, por el otro lado no estaba seguro de que fuese a ser una buena idea, puede que se dejase llevar. No lo podía permitir.
—No pasará nada. Prometo no mirar, nos duchamos espalda contra espalda… —Propuso mientras acariciaba su mejilla. Deseaba que Shikamaru sintiese lo mismo que ella, que fuesen correspondidos, pero no lo eran, no estaban hechos el uno para el otro.
—Sin mirar. —Habló tajante. Podría llamarse tío duro, pero no quería que pasase nada malo, no quería que se dejasen llevar por algo, que luego al final iban a hacerles mal, eso era irrompible.
Se levantó con pesadez y con la misma empezó a desvestirse. Sabía que Ino estaba mirando y él, estaba incómodo, el tenerla allí mirando como iba despojándose de sus ropas le ponía nervioso, aunque lo negase. —¿Piensas mirar? Hemos quedado que nada de mirar. —Habló nervioso.
Sonrió, Shikamaru tenía razón, no debía mirar, había hecho un "trato" aunque no lo dijesen. Se puso mirando a la pared, sintiendo como el frío se calaba en sus poros, sintiendo como poco a poco iba calentándose la pared con su tacto. Deseaba que Shikamaru fuese esa pared, que él fuese quien penetrase todo frío en su cuerpo.
En un acto involuntario se giró, viendo como ella estaba pegada en la pared, jugando con sus dedos, haciendo dibujos. Casi había olvidado lo que minutos antes le podía haber pasado con aquel sujeto no obstante, no lo había olvidado del todo, su respiración seguía entre cortada, sus piernas le temblaban al igual que sus dedos. Y ella, de vez en cuando decía algo así como "Traidor… Cuando te pille…"
Se acercó a ella con lentitud, no quería que notase sus pasos, no quería que notase su proximidad hacia ella, solo quería sentir su aroma sin que ella se diese cuenta.
Empezó a olerlo, sin embargo no se dio cuenta de que cada vez se estaba aproximando más, era como en la noche de la cena, cuando él empezó a abrazarla y a inhalar todo aquel aroma con más fuerza, Ino tenía una fuerza que hacía que él cayese rendido, sin pensarlo dos veces.
—Tardas… —Habló mientras se giraba. Sabía que estaba mal, pero si veía algo de Shikamaru, se podía decir que en eso le había ganado a Temari, podría decirle "¡Ei! He visto el miembro viril a Shikamaru… ¡Y no puedes ni creer que dimensiones! Si es que… No importa cuáles sean sus sentimientos, ¡yo te gano en casi todo!" ¿Pervertida? Puede, pero eso era un secreto que pocas personas sabían, al fin y al cabo, todo el mundo tiene alguno, ¿no?
Ninguno de los dos pudo no evitar que sus labios se juntasen, sintiendo así como era el tacto de cada labio. Empezaron a besarse, sabían que estaba mal, pero ya no podían evitarlo, necesitaban sentirse, necesitaban notarse.
Encendió el agua, quería ver como el agua acariciaba el cuerpo desnudo de Ino, un cuerpo que hoy por hoy deseaba más que nunca, que no podía evitar no acariciar. Introdujo su lengua poco a poco, sintiendo como las dos se enredaban entre sí, acariciándose. Todo un lujo para los dos sin pensar en lo que vendría después, ahora, iban a disfrutar este momento, este beso.
~CONTINUARÁ~
~Notas adicionales~
~Eiko Hiwatari: ¡Hola! ¿Qué tal estás? ¡Jajaja! Normalmente me leo y me releo todos los reviews que me dejáis, y claro, el tuyo en cierta parte me hace gracia. Porque cuando no sabes lo que va a pasar y ves que te escriben sobre el beso de Temari y Shikamaru y que no tienen idea de dónde van a salir los tiros, y de pronto, ¡escribes sobre otro beso! Es como, ¡guau! ¡Jajá! Le he dado la vuelta a la tortilla en dos segundos. ¡Mil gracias por tu review! Y sobre todo, mil gracias por lo que me dijiste sobre las sensaciones, de verdad que nunca había pensado que las plasmaba tanto como para llegar. ¡Y le alegra! Lo juro, es algo que me gusta, porque pienso que entonces para cuando llegue a la parte… ¡Os haré sentir como ella y él! Pero para eso, hay que esperar. ¡Jajá! Un beso muy fuerte (Guau, me he emocionado, ¡jajaja!)
~Kelly: ¡Hola! ¿Qué tal? ¡No me asustes! Suelta el cuchillo, no vayamos a hacer locuras (antes de tiempo, ¡jajaja!) ¡Muchas gracias por tu review! Me has hecho reír mucho, sobre todo con lo del cuchillo y el gran amor, ¡jajá! ¡Mil gracias por tu review! Un beso muy fuerte.
~Kotorii-Chan: ¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Jajá! ¿Han mejorado las cosas? ¡Bien! ¡Jajá! No voy a decir nada más, no quiero adelantar acontecimientos que no debemos, ¡jajaja! Hay que esperar, ¡jajá! ¡Muchas gracias por tu review! Me ha gustado mucho y como siempre, ¡gracias por hacerme saber lo que piensas! Un beso muy fuerte.
~mitsuki: ¡Hola! ¿Qué tal? ¡Muchas gracias por tu review! Ya sabes que me encanta todo lo que me escribes, y no sé qué decirte, ¡te estoy muy agradecida! Eso sí, siento que a veces tarde, pero es que me es imposible, y más ahora que estoy con lo de las clases. Pero no te preocupes, ya lo he dicho antes, puede que tarde un poquillo más, pero no pienso abandonar nunca un fic. ¡Bueno! Un beso muy fuerte ¡gracias!
Y como siempre, ¡mil gracias a todas las personas que leen mi fic! De verdad que si no fuese por vosotras no tendría sentido que siguiese escribiendo, y está claro que es una gran afición, ¡así que os lo agradezco mucho!
Y también, me gustaría saber vuestra opinión, eso me ayuda a mejorar y a saber cómo va mi camino por el fic, ¡gracias!
Un beso muy fuerte, ¡y nos vemos en el próximo!
