Canciones de inspiración Apologize de One Republic y la que escucha Bella es la de Come Home del mismo grupo
Miles de gracias a mi hermosa Beta Jocelynne Ulloa
Ahora si ¡a leer hermosas!
Bella estaba ansiosa. El beso que se dieron con Edward en la mañana, había despertado nuevas sensaciones, que eran totalmente ajenas para ella. ¿Esto era el deseo? no dejaba de preguntarse. En ese minuto recordó las palabras de Ángela, cuando tiempo atrás le dijo que la pasión y el deseo eran tan fuertes que eras capaz de hacer todo lo que tu cuerpo pedía.
Así era como ella se sentía. En ese momento lo comprendió todo. Ella sería capaz de hacer cualquier cosa por Edward, por aquel sinónimo de la perfección hecha hombre. Si él no hubiera bajado en ritmo del beso, seguramente Bella ya sería una mujer. ¿Tan profundo se podría amar a alguien en tan poco tiempo? Era su primera cita, su primera perfecta y hermosamente inigualable cita. Y eso era quedarse corto.
Estaba en mi dormitorio, mejor dicho, revolviendo mi closet buscando algo apropiado para la cena de esta noche. Ya conocía el gusto exquisito de Alice en cuanto al vestir, así también el de Esme, ambas muy elegantes, pero a la vez sencillas, siendo ésta una de sus muchas virtudes. De pronto escuché una canción sonar en la radio, primera vez que la oía, para ser honesta, y me sentí levemente identificada.
I get lost in the beauty
Of everything I see
The world ain't as half as bad
As they paint it to be
If all the sons
If all the daughters
Stopped to take it in
Well hopefully the hate subsides and the love can begin
It might start now..Yeah
Well maybe I'm just dreaming out loud
Until then
Es increíble, pero totalmente cierto, jamás hubiera imaginado lo que deparaba el destino para mí fuera del orfanato. Que Dios me perdone, pero creo que he tomado la mejor decisión de mi vida. Edward definitivamente es lo mejor que me pudo pasar.
Las notas de la melodía seguían escuchándose y encontré un vestido que Alice tercamente me había obsequiado hace unos días, era color morado, strappless con forma de corazón de la parte delantera y por detrás formaba una especie de "u" que dejaba descubierta gran parte de mi espalda nuevamente por frente tenía un cinturón a mitad de vestido adornado con lentejuela, shakira y perlas que le daban un toque exquisito. Posteriormente caía hasta la rodilla con una especie de holanes que se acomodaban con estilo. Sí, era muy al estilo Alice Cullen. Me animé a ponérmelo porque sabía que a Edward le encantaría, acomodé mi cabello suelto en ligeras ondas que hice con mi tenaza, me maquillé un poco y me puse unos hermosos tacones color plata, que también Alice me había obsequiado, prácticamente los últimos días ella se dedicaba a darle un cambio a mi closet. Terminé de darme los últimos toques y salí de mi habitación.
Ángela no había llegado aún. Rocié un poco de perfume y miré el reloj, Edward no tardaría en llegar… dejando ese pensamiento llamarón a la puerta y definitivamente era él.
Abrí la puerta y hay estaba él, tan hermoso con un traje negro, deliciosamente perfecto, traía un hermoso ramo de rosas blancas y en su otra mano traía una pequeña caja azul. ¿Qué sería? ¡Seguro Esme se lo había encargado! Lo invité a pasar y dejó el ramo y la caja en la mesa y prácticamente se abalanzó sobre mí besándome dulcemente.
— ¡Te ves preciosa Bella!— murmuró en mi oído una vez que se separó de mis labios, yo sonreí y lo miré directamente a sus perfectos ojos verdes.
—Tú no estás nada mal—, levantó una ceja, lo cual lo hacía ver adorablemente más hermoso ¡como si eso fuese posible!
— ¡En serio! Demuéstrame cuánto te gusto—. Dijo en tono seductor que me provocaba sensaciones que nunca había experimentado. Me levanté un poco sobre las puntillas de mis pies, el bajó un poco su cabeza y nos hundimos en otro delicioso beso.
Nos separamos a regañadientes y tomó la pequeña caja azul.
—No es la gran cosa amor, pero lo vi y me recordó tanto a ti, tu estilo, tú forma de ser, tú misma—. Sonrió preciosamente y la abrió, era una cadena preciosa de oro blanco, con un diamante solitario, ¡estaba preciosa! La observé y luego miré a Edward a los ojos y siguió hablando.
—Si no te gusta la puedo…—. Puse un dedo en sus labios para que guardara silencio.
— ¡Esta preciosa Edward! Pero no tienes… porqué… comprarme este tipo de regalos... Yo con tu amor soy feliz—. Volvió a sonreír y sacó la cadena de su cajita.
—Es algo que yo te quiero regalar con todo mi amor. Acéptala por favor, ¿si? Además, te quedará estupenda con ese vestido—. ¡Por Dios! Yo sí que metería las manos al fuego por este hombre, con la mirada que me pidió que aceptara su regalo solo me limite a asentir.
—Está bien—.Una vez que acepté el regalo... recogí mi cabello, y él tan galante como siempre, abrochó la cadena. Cuando terminó, extrañamente no volvió a estar frente a mí, sino que se quedó en mi espalda, acariciando suavemente mis hombros descubiertos. Estaba tan concentrada sintiendo sus suaves manos que me tomó completamente por sorpresa cuando sentí sus labios en el borde de mi hombro derecho, seguido por una sucesión de besos que ya no eran tan superficiales como al principio. Ahora podía sentir como su lengua trazaba pequeños caminos desde mi hombro a mi cuello, deteniéndose allí y dejando pequeños besos que a estas alturas ya me tenían cerrando los ojos y anticipado ese nudo en mi estómago que sólo había experimentado esta mañana.
Sus besos fueron avanzando hasta el lóbulo de mi oreja, y cuando sentí su respiración me estremecí sin querer. No sé cómo lo tomó Edward, pero lo siguiente que hizo fue girarme con un poco de ansiedad y atacó mis labios, profundizando el beso al dejar salir su lengua a encontrarse con la mía. Sentía sus manos subir y bajar por mi espalda con un leve tono como a... ¿desesperación? Tal vez estoy sintiendo cosas que no corresponden o qué, pero podría jurar que Edward no estaba tan controlado como esta mañana. Sin saber como y mientras nuestra respiración se volvía un tanto irregular me vi tirando de la camisa de su camisa para poder sentir mis haciendo contacto con su piel. Al parecer fue del agrado de mi novio, ya que un leve jadeo salió de sus labios mientras sus manos aprisionaban mis caderas junto a las suyas y wooow... ¿esa cosa dura que sentía en mi bajo vientre era lo que yo pensaba que era?
Me tensé inmediatamente. O sea, sé que podría seguir besándolo y bueno, según lo que decía Ángela, una cosa llevaba a la otra, pero ¿no era demasiado pronto? ¿No se supone que en uno debe esperar hasta el matrimonio?, o al menos un tiempo bastante prudente y considerable teniendo en cuenta que esta sería recién nuestra segunda cita. Y luego vi el escenario, !por Dios! un hombre y una mujer, en una casa completamente vacía, sin padres, ni amigas de quien preocuparse, fue ahí donde una lucecita iluminó mi cabeza y decidí apartarme de Edward.
—Edward—, mi respiración era entrecortada, qué vergüenza. —Creo que tus padres deben estar esperándonos, y no me gustaría causar una mala impresión.
—Lo siento Bella, yo...— al decir esto comenzó a pasearse por el medio de la sala, llevando su mano derecha a su cobrizo cabello.— este mmm... lo siento, de verdad. No fue mi intención hacerte sentir incómoda o algo por el estilo.
—No te preocupes amor, es sólo que todas estas son emociones nuevas para mí, yo mm... bueno, tú sabes, jamás había tenido novio y mucho menos había sido besada.
—Lo sé mi amor, mi dulce Bella, y jamás podrás imaginar cuan agradecido estoy por eso—. ¿Ah? no entiendo, me perdí. ¿Él estaba feliz de que no tuviera ningún conocimiento con respecto al amor de pareja? Bueno, eso se lo preguntaría en otro momento.
En eso tomé mi chaqueta y salimos de casa.
Nos pusimos en marcha a casa de los Cullen, en cuanto llamamos a la puerta nos recibió una muy amorosa Esme y una muy eufórica Alice que saltaba prácticamente de alegría porque use uno de 'sus bebes' como llamaba a sus vestidos, el amor maternal de Esme me hacia bien, en algunas ocasiones echaba tanto de menos a Reneé que creo que Esme sabría reconfortarlo un poco con sus atenciones y mimos. Edward en cuanto habló me sacó de mis pensamientos.
— ¿Y mi padre?— Preguntó algo extrañado porque siendo una "ocasión especial" según los Cullen era extraño que Carlisle no estuviera.
—Viene en camino querido, oh por cierto Bella ¡que hermosa estás!— me guiñó un ojo y mis mejillas no tardaron en arder.
—Muchas gracias Esme—, ella y mi novio sonrieron ante mi sonrojo, luego de ese incómodo momento nos dijo que pasáramos al living, donde se encontraba un hombre grande… muy grande. Su piel era blanca como la de Edward a diferencia que ese tipo era musculoso y sus ojos eran azules, mi novio también era musculoso pero no tanto, estaba sentado en un enorme sillón color beige muy claro con sus orillas talladas en madera, en su regazo tenia una bandeja con palomitas y veía atentamente un partido de futbol.
Edward se hizo notar carraspeando un poco su garganta, él en cuanto se percató de nuestra presencia se puso de pie, dejando la bandeja en la mesa central que hacía juego con los sillones tallada en pura madera, saludó a Edward y luego se dirigió a mi abrazándome repentinamente y agradeciendo millones de veces Edward lo interrumpió diciéndole
—Emmett ¿podrías presentarte al menos? Agh olvídalo. Bella, cariño él es Emmett mi hermano mayor—.Él sonrió y me miró alzando pícaramente sus cejas.
—Tú eres muy hermosa Bella ¿Cómo pudiste hacerle caso a Mr. Gruñón limón peregrino?—. Sonreí ante el gracioso apodo que le dijo a Edward mientras éste lo fulminaba con la mirada.
—Edward no es gruñón, es… ¡genial! Y muy amoroso—, mi novio sonrió hermosamente ante lo que respondí y Emmett rió escandalosamente.
—Ahora resulta que tú eres Romeo y Bella es Julieta—, volvió a reír.
— ¡Deja de decir estupideces!—. Bufó Edward enfadado, le di un apretón en la mano para que no se alterara. Me gustaba la forma de ser de Emmett y al parecer, él y Edward eran muy diferentes.
— ¡Y dices que no es gruñón!, pero me alegro que te haya encontrado, en serio ¡bienvenida a la familia Bella!—. Me abrazó nuevamente y luego me soltó a regañadientes, ya que mi novio le dijo que me lastimaría.
Edward me susurró al oído que si quería conocer su casa, a lo que yo asentí, recorrimos desde sótanos hasta el jardín, cuartos y todo, lo que más me llamo la atención era que en un cuarto tenían un enorme piano. Cuando estuvimos ahí, recorrí la habitación con mis ojos ¡era perfecta! Aunque nunca había tocado un piano y con lo torpe que era no creía lograrlo nunca. Unas suaves notas me volvieron al momento y Edward tocaba con delicadeza, era una hermosa melodía que no conocía, se veía aun más hermoso de lo que era, sentado en ese piano dejándose llevar por el compás de la música que tocaba. Finalizó con un toque único y finamente exquisito, suspiré ante la belleza que sus manos lograban tocando ese piano.
— ¿Te gustó?—, asentí con la cabeza y recosté mi cabeza en su hombro—. Esto es lo que hago en mis tiempos libres y cuando tengo inspiración y hoy mi inspiración fuiste tú.
Levanté la cabeza y lo mire
— ¡Es preciosa Edward! Todo lo que haces tú es perfecto ¿acaso vuelas?
Hizo esa sonrisa torcida que tanto amaba y respondió.
—Quedó preciosa porque tú fuiste mi inspiración y eso es más que suficiente, y no, no vuelo pero por ti podría hacerlo—. Me besó la frente, se levantó y me brindó su mano para regresar al living, ya que Esme había anunciado que la cena estaba lista.
Cuando estuvimos de vuelta en el living, se encontraba un hombre muy apuesto de cabellos rubios y sus facciones perfectas a lo que supuse sería Carlisle el padre de Edward, a su lado estaba Esme, Alice y Emmett.
—Padre—, el hombre sonrió y nos miró atentamente— ella es Bella mi novia
— ¿Qué tal Bella? ¡Eres muy linda cariño! Ahora prácticamente eres de nuestra familia así que ¡bienvenida!—, me abrazóy Esme sonreía como si encontrara a una 'hija nueva' o algo así.
—Muchas gracias…— me interrumpió diciendo.
—Llámame Carlisle cariño, nada de señor ni habladas de 'usted' aún soy joven—. Sonrió nuevamente y repuse mi frase.
—Muchas gracias Carlisle— tomé la mano de mi novio y todos pasamos al comedor.
Platicamos de muchas cosas. Desde la infancia de Edward, hasta cuando Emmett fue golpeado rudamente debido a que le robó un beso a una chica que practicaba karate. Con cosas como esas reía hasta que mi estómago dolía. La familia de Edward era maravillosa. Alice como siempre, hablando de modas de compras y avisándole a todos que el bebé que traía puesto yo era de gran mente, cuando terminó la cena Esme me mostraba fotos de Edward siendo prácticamente un bebé ¡era adorable! En una ocasión salió una foto donde él y Emmett estaban desnudos siendo unos niños.
— ¡Mira Eddie! Siempre has tenido a tu amigo más pequeño que mi dedo meñique, en cambio el mio siempre ha sido grande como una anaconda—, musitó Emmett al ver la foto yo me carcajeé ante el comentario de Emmett aunque a Edward no le hizo ni pisca de gracia.
—Emm ¡deja de decir tonterías! Tu cerebro siempre ha sido del tamaño del amigo de Eddie— dijo Alice, mientras Edward los quería asesinar con la mirada, ¡juró por Dios que mi estomago dolía de tanta risa!
— ¡Basta chicos!— intervino Esme defendiendo a su 'príncipe' como solía llamar a Edward.
Emmett y Alice se callaron y luego de unos minutos estallaron a carcajadas, ¡esos chicos si que sabían molestar a mi novio! Pero pareció relajarse y se unió a nuestras risas.
Terminamos de ver las fotos, me despedí de Esme y Carlisle, quienes me pidieron que regresara pronto, de Alice quien dijo que el lunes me veía en Juicie Coutture y de Emmett, quien me pidió por lo que más quisiera que no dejará a Edward porque volvería a ser el mismo grinch de antes.
Con un 'nos vemos luego' nos dirigimos hacia mi casa.
¡Lo prometido es deuda bebes! aqui esta el capitulo 14 ya seré puntual ahora si ¡muchisimas gracias a las hermosas que se molestaron en dejarme review! son poquitos pero valiosos en serio '¡GRACIAS!
¿Me dejas review? porfitas (:
