Muy buenas! ¡Como me encanta actualizar sabiendo que tengo unos queridos lectores tan buenos y amables! ^^ Es una lástima que no pueda actualizar más en lo que queda de semana debido a unas tareas pendientes, pero la semana que viene volvemos a la carga! jijij
ElCJLokoshom21: Mi querido lector! Que alegría volver a verte de nuevo por estos mundos! Me alegro sinceramente que ya tengas la aprobación para traducir la historia! Tengo muchas ganas de leerla con tu toque, con tu magia! Seguro que quedará muy bonita! Con respecto al fic, bueno, regalo es el que ustedes me hacen siempre comentándome! Y si, quise incluir a Rinoa como un personaje alterno al universo de FF7 por que me gusta mucho! Es muy simpática y agradable! Pero también tengo en mente introducir a otros personajes, solo hay que tener paciencia para verlos llegar! Muchísimas gracias por comentarme siempre y ser tan simpático y agradable! Muchos besitos y abrazos!
Lady Yomi: mi querida lectora! No sólo me dejaste 1 review sino 2! Te lo agradezco de corazón! Si, la verdad que Aeris tuvo mucha suerte, dentro de la mala suerte, es decir, se casó algo obligada pero con un hombre bueno como Zack. Pero a veces, el corazón tiene razones que la razón no entiende y hay sentimientos que perduran para toda la vida :( entenderás lo que te digo cuando leas este episodio cielo! y si, yo también de ser Elmyra habría dicho la verdad, pero es comprensible que tenga miedo a su destino, como tu bien dices jiji Te agradezco mucho las palabras que me dedicaste, la verdad que este fic para mi supone un reto personal porque quiero contar algo (que se verá más adelante) desde una perspectiva diferente y espero que me salga todo bien! Aunque se que con el apoyo de ustedes, todo es posible! ^^Por desgracia, la señora Strife murió, pero tristemente es el ciclo de la vida :( a mi también me gustaba su personaje, pero para lo que tengo en mente, quiero centrar la historia en los nuevos personajes, aunque Claudine siempre tendrá un sitio especial en nuestro corazón! Y si, Ae es una madre muy cariñosa y llena de amor para dar, ya que ella, por el momento, intentará no cometer los errores de su mamá! Espero que te guste este nuevo episodio y como siempre, muchas gracias por tus bellos comentarios! Muchos besitos y abrazos! ^^
Reimy: Mi querida lectora! Te extrañé mucho! Tus reviews siempre están cargados de cariño como los de mis queridos lectores! Y eso se agradece mucho! Si, las cosas han cambiado mucho para nuestros queridos protagonistas, Cloud y Aeris, pero las cosas están a punto de dar otro vuelco inesperado! Y si estabas nerviosa con lo que podría pasar en el anterior capítulo, me imagino como te sentirás de emocionada con este! Espero que te guste mucho este episodio, que creo que el final se me ha quedado algo más poético que los anteriores, pero este lo he escrito con todo mi corazón e imaginando la situación ¡hasta me he puesto nerviosa yo también! Y sí, quise que el hijo de Aeris fuese Denzel jiji porque para mi siempre se me dio un aire, se me parecían, tenían la misma sensibilidad y bondad! Muchísimas gracias por tus animos y el cariño que siempre me envías a través de cada review, es un placer escribir! Muchos besitos y abrazos!
Capítulo 14
Tifa Lockhart se bajó del tren junto a los demás pasajeros, con energía. Quería evitar contagiarse del ambiente triste y apagado de Midgar, así que avanzó rápidamente entre ellos, sumida en sus propios pensamientos y con un papel en su mano que indicaba una dirección. La dirección donde se encontraba su nuevo bar, el bar que le había prometido a su padre que abriría algún día. Y por fin, estaba cumpliendo su sueño.
Le había costado dejar Costa del Sol atrás, después de haber pasado toda su vida allí. Pero sabía que Midgar era un lugar lleno de oportunidades para ella y que no estaría sola, puesto que contaría con la compañía de su mejor amiga, Aeris.
En ocasiones, Tifa soñaba con tener una vida parecida a la de Aeris. Quería tener hijos y encontrar el amor pronto, pero la joven sabía que le tocaría esperar. A pesar de que era muy bella y atractiva y que había conocido a hombres en el pasado, ninguno la había hecho sentir especial. Pero sabía que algún día, llegaría esa persona con la que compartir su vida.
Caminó por el andén de la estación de Midgar hasta salir a su exterior, dándose cuenta de la enorme magnitud de la ciudad. Casi todos los edificios tenían un tono grisáceo y apagado y las gentes iban de un lado para otro con prisas.
-¿Dónde está el sol aquí? - se preguntó Tifa, mirando el encapotado cielo de la ciudad. De repente, un viandante se chocó con ella.
-Disculpe, señorita - dijo el hombre, que siguió rápidamente su camino.
-No se preocupe…- contestó Tifa, aunque sin muchos ánimos, ya que el hombre se había esfumado tan rápido que ni siquiera la escucharía.
Tifa siguió caminando por la ciudad en busca de la calle donde se encontraba su tan esperado bar. Sabía que tenía que empezar de cero, pero no le importaba. Quería vivir esa nueva experiencia.
Mientras caminaba, se dio cuenta de que los habitantes de aquel lugar estaban casi tan apagados como la propia ciudad y sintió pena de ellos. Se preguntó si habría algún momento de tranquilidad en aquel sitio tan concurrido.
De repente, hubo algo que llamó la atención de Tifa. Pasó como un relámpago frente a ella, pero la vista de la joven lo siguió. Era un hombre alto y de cabellos rubios, que la joven juraría que era…
-¡¿Cloud!? - lo llamó Tifa. Pero…no podía ser. Cloud estaba muerto…¿no?
Sin pensarlo dos veces, Tifa lo siguió, llamándolo y abriéndose paso entre la multitud, pero Cloud no parecía escucharla entre el barullo habitual de la ciudad. Tifa empujaba a los viandantes intentando seguirle el paso, pero de repente, lo perdió de vista.
-No puede ser… - musitó Tifa. Tendría que ver a Aeris cuanto antes y contarle lo que acababa de ver.
—
-Por fin llegas - dijo Aeris, abrazándose a su amiga con cariño. Aeris tenía muchísimas ganas de ver a Tifa, su mejor amiga y a la que había echado de menos todo ese tiempo.
-Siento la tardanza - se disculpó Tifa, sonrojada - pero estaba dejando todo preparado en el bar.
-No te preocupes, cielo - contestó Aeris, tomándola de una mano - ya tengo muchas ganas de ir a ver tu bar.
-Eres mi invitada de honor - dijo la morena, con ternura - Por cierto…Denzel, ¡quiero ver ya a esa criaturita!
Ambas caminaron hasta la habitación de Aeris, donde se encontraba la cunita de Denzel. El niño estaba despierto, acostado mientras se deleitaba con los juguetes colgantes de su camita. Aeris lo cargó en sus brazos y, con una sonrisa, se lo mostró a Tifa.
-Te presento a Denzel Fair - dijo Aeris, con dulzura.
Tifa lo miró con ojos brillantes y, con timidez, hizo un gesto a Aeris como para cargar al niño. Aeris asintió con la cabeza y se lo tendió a Tifa, quien lo tomó entre sus brazos y acarició su cabello, con amor. Aeris contempló la escena, feliz, pues le gustaba mucho que tratasen a su hijo con tanto cariño.
-Es tan bonito - dijo Tifa - ¡Estás hecho un hombretón!
De repente, el niño comenzó a hacer carantoñas, parecía que iba a llorar de un momento a otro, provocando un sobresalto en Tifa. Aeris se acercó a su bebé y acarició su mejilla, con tranquilidad.
-No te preocupes. Suele hacerlo con las personas que no conoce. Pero es muy cariñoso. Pronto cogerá confianza contigo. - le explicó la joven de ojos verdes.
Tifa se quedó algo más tranquila.
-¿Por qué no vamos al jardín? Quiero que me cuentes como va todo por Costa del Sol. Y a Denzel le vendría bien tomar algo de aire fresco. - propuso Aeris.
La morena asintió y ambas mujeres se encaminaron hacia el jardín de Aeris, lleno de flores blancas y amarillas, con una mesita y unas sillas. Tifa negó cariñosamente con la cabeza, pensando que el jardín de su mejor amiga era inconfundiblemente de Aeris.
Ambas se sentaron en la silla y Aeris sentó a Denzel en su falda, empezando a jugar con sus manitas.
-Todo sigue igual por Costa del Sol. Incluso Yuffie parece más tranquila - comentó Tifa.
-¿Después de lo de Vincent?
-Sí. Sigue cuidando de él, por supuesto. Y el doctor dijo que pronto podría recuperar la movilidad en su mano. Pero el susto fue tremendo. Han tenido que posponer su matrimonio para vete a saber cuando. - explicó Tifa.
Aeris bajó la mirada, apesadumbrada. Vincent había tenido un accidente mientras trabajaba y había perdido la movilidad en una mano. Pero Yuffie, su prometida en aquellos momentos, se había asustado mucho con lo ocurrido, debido a que su padre había fallecido por un accidente similar cuando ella era una niña.
-Por lo menos todo ha quedado en un susto - suspiró Aeris.
-¿Y tú? ¿Cómo te va con Zack? - preguntó Tifa.
Aeris se mantuvo en silencio unos instantes.
-Soy feliz con él… pero todavía recuerdo a Cloud. Es inevitable. Me gustaría querer a Zack tanto como quise y quiero a Cloud, pero… parece que mi corazón no me ayuda. Es injusto, ¿verdad? Zack me ha dado un hijo maravilloso y una vida tranquila y aún así… - explicó Aeris, apesadumbrada.
Pero Tifa la comprendía perfectamente. Puso una mano sobre la de su amiga, reconfortándola.
-Te entiendo. Amaste a Cloud como no has amado a nadie. Y el primer amor nunca se olvida. Pero…Aeris, hay algo que quiero contarte - dijo Tifa, algo nerviosa.
-¿Sobre qué? - preguntó Aeris, que, sin saber por qué, también se sentía nerviosa.
-Es que… puede que te parezca algo ilógico e increíble pero… me ha parecido ver a Cloud aquí, en Midgar.
Aeris sintió su corazón encogerse mientras sus ojos se abrían mucho, sorprendida. Pero Cloud…había muerto hacía cuatro años. Era imposible que estuviera vivo y en Midgar.
-Pero Cloud murió…-dijo Aeris, con un nudo en la garganta.
-Lo sé…pero te juro que ese hombre era idéntico a él. Se parecían mucho. La misma forma de caminar, el mismo pelo, los mismos ojos… juraría que era él.
Aeris evitó la mirada de Tifa y frunció el ceño, preocupada. Nunca tuvo la certeza absoluta de que Cloud estuviera muerto, a pesar de que tanto la señora Strife como él habían desaparecido del mapa, sólo contaba con la versión de su madre. Pero… ¿por qué iba Ifalna a mentirle con algo tan grave?
-Puede que fuera sólo eso. Que se parezcan…- dijo Aeris, que ahora sentía curiosidad por ver al hombre del que Tifa había hablado. Pero su amiga le restó importancia rápidamente.
-Sí, será eso. - dijo la morena, suspirando y recostándose en la silla.
—
La semana transcurrió rápida y el viernes llegó a la ciudad de Midgar. Aquella tarde, Aeris, Tifa, Elmyra e Ifalna se dispusieron a ir en busca de un vestido bonito para la fiesta inaugural que le gustase a la joven de ojos verdes. Mientras tanto, Zack, aprovechando su día libre, se había quedado al cuidado de Denzel.
Las mujeres caminaban por varias tiendas, pero en ninguna Aeris lograba encontrar el vestido perfecto. Era una noche de gala y bastante importante, en la que conocería a todas aquellas personas que se codeaban con su marido. Sería presentada como su esposa y la joven de ojos verdes quería dar una buena imagen a los presentes.
Tifa observaba los escaparates con avidez, buscando el vestido perfecto para su mejor amiga cuando, de repente, chocó contra algo duro como una roca, de mucha altura, cayendo al suelo.
-Auch - dijo la morena, mientras se pasaba una mano por la espalda. Entonces, una mano enfundada en un guante negro se alzó frente a ella. Tifa alzó sus grandes ojos rubí y se encontró con unos ojos profundos de color gris. Sin poder evitarlo, la joven se sonrojó. Aquel hombre era muy atractivo.
-Disculpe, señorita. ¿Se encuentra bien? - preguntó el hombre, que rondaría su edad.
-Si…sí. - dijo Tifa, sintiéndose tremendamente patosa. Tomó la mano del hombre, que la ayudó a levantarse.
-Lo siento. - se disculpó de nuevo. - Iba distraído y no la vi, señorita…
-Tifa. Tifa Lockhart. - se presentó, estrechando la mano del hombre, que se la había ofrecido y el cual esbozó una pequeña sonrisa.
-Squall Leonhart - se presentó también él. Tifa sonrió dulcemente. - Encantado de conocerla. Bueno, no la molesto más. Que tenga un buen día. - se despidió Squall, retomando su camino.
-Igualmente, señor Leonhart - musitó Tifa, sonrojada y dándose la vuelta para ver marchar al hombre que respondía al nombre de Squall.
Aeris se acercó a la escena y sacudió una mano frente a Tifa, pero esta no se inmutaba.
-¿Tifa? - dijo Aeris. De repente, Tifa se sobresaltó, mirando a su amiga, tremendamente roja. - Un hombre atractivo, ¿verdad? - preguntó Aeris, pícara.
-Va…¡vamos a por tu vestido! ¡Que se nos va la tarde! - dijo Tifa, cambiando de tema con rápidez. Aeris rió suavemente.
—
La noche del sábado llegó. Aquel día, Cloud se había levantado algo nervioso y no sabía por qué. Había algo desde que había conversado con Squall que lo había hecho sentir extraño. Sin embargo, no le gustaba creer en supersticiones, así que evitaba pensar en aquel sentimiento y en aquella conversación lo máximo posible.
Se encontraba ajustándose el nudo de su pajarita cuando Rinoa apareció tras él, vestida con un elegante vestido blanco, largo hasta los tobillos y de seda. Llevaba los cabellos sueltos y tenía un broche de diamantes que adornaba un lado de su pelo de terciopelo negro.
-¿Y? ¿Estoy guapa? - preguntó Rinoa, con inocencia.
-Mucho - dijo Cloud, echándole un vistazo.
Pero Rinoa puso los brazos en jarras, al parecer, poco satisfecha con su respuesta.
-¿Sólo mucho? Pensé que ibas a decirme que estaba preciosa. - se quejó la morena.
Terminando de ajustar su pajarita, Cloud se giró hacia ella y le dio un pequeño beso en los labios.
-Lo siento. Estás preciosa. - rectificó el rubio, ante la sonrisa de aprobación de su esposa.
-¿Sabes, Cloud? Tengo el presentimiento de que esta noche muchas cosas van a cambiar para nosotros. - dijo Rinoa, acariciando la mejilla del rubio.
Cloud la miró sin comprender.
-¿Qué cosas? - preguntó él.
-Bueno. Van a ir muchos actores y actrices. Seguro que también habrá algún director de teatro. Quien sabe si esta sea mi oportunidad para actuar en el nuevo Teatro de Midgar. - explicó Rinoa, con un brillo especial en sus ojos.
-Estoy seguro de que, en cuanto vean tu talento, te pedirán que trabajes para ellos. - dijo Cloud. Rinoa sonrió.
-Por cierto. Hoy quiero que me presentes al presidente Shin - Ra. - dijo ella, separándose de él y poniéndose unos pendientes de perlas.
-¿Al presidente?
-Sí. ¿Lo conoces, no?
-Bueno…solo lo he visto de vez en cuando. Pero tendremos que saludarlos cuando lleguemos, de todos modos. - explicó Cloud.
-¿Saludarlos? - preguntó ella, terminando de abrochar su pendiente.
-Si. A el y a su esposa.
-Ah…¡me haré amiga de su esposa! - dijo Rinoa, que solía ser siempre muy simpática y amigable.
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-¿Aeris? ¿Ya estás lista? ¡Tenemos que irnos ya o seremos los últimos en llegar! - dijo Zack, desde el salón, mientras que Ifalna caminaba de un lado a otro, asegurándose de que todo en su vestimenta estuviese en perfecto estado. Elmyra, mientras tanto, cargaba con Denzel, del que cuidaría aquella noche, ya que aún era muy pequeño para asistir a aquellos actos sociales.
-¡Ya voy! - exclamó Aeris, desde la habitación. No sabía por qué, pero estaba muy nerviosa. Tenía un presentimiento extraño, como que algo iba a ocurrir y su corazón latía con fuerza.
Aeris se miró en el espejo. ¿Qué podía ocurrir? Seguramente sería un evento aburrido más. Se observó de nuevo, examinando su reflejo. Llevaba un vestido largo, de color azul claro y el cabello suelto. No se había maquillado mucho, ya que prefería ser más natural, aunque sabía que muchas miradas se centrarían sobre ella al ser la esposa del presidente Shin - Ra.
Respiró profundamente, fijándose en sus ojos verdes, que brillaban distinto aquella noche. Se mordió el labio, rojizo y suspiró, dejando escapar todo el aire del interior de sus pulmones. Se puso sus guantes, del mismo color que el vestido y salió al encuentro de su familia.
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Zack y Aeris iban cogidos de la mano en el interior de su coche, mientras el chófer los llevaba hasta el Teatro de Midgar, donde se llevaría a cabo la fiesta de inauguración. Zack había notado el nerviosismo en Aeris y su forma de tranquilizarla era tomarla de la mano.
-Tranquila - le dijo él. - Estás preciosa esta noche. Vas a ser el centro de atención de la fiesta.
-Eso es justo lo que no quiero - dijo Aeris, evitando su mirada.
Zack rió, le parecía muy adorable ver a su esposa tan nerviosa.
-Ya casi llegamos. - comentó él, mirando a través de la ventanilla del coche.
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Cloud y Rinoa se adentraron en las inmediaciones del gran Teatro de Midgar, donde a las nueve de la noche, ya estaba repleto de auténticas celebridades y personajes pertenecientes a la alta sociedad, no sólo de Midgar, sino del mundo en general, que se habían reunido aquella noche allí. No sólo era una fiesta inaugural, también era una excusa para forjar negocios y para crear nuevas amistades en aquellos mundos.
La pareja se abrió paso entre la gente, situándose en un lugar más tranquilo.
-¿Habrá llegado ya el presidente Shin - Ra? - preguntó Rinoa, con curiosidad, mientras caminaba del brazo de Cloud.
-No lo creo. Ya lo habríamos notado. - dijo Cloud, buscando con la mirada al presidente Shin - Ra, al cual había visto alguna que otra vez, pero sin encontrarlo. Sin embargo, su mirada si captó a un incómodo Squall, enfundado en un esmoquin negro, que daba largos sorbos a su copa de champagne. -¡Squall! - lo llamó Cloud.
Entonces Squall lo miró y, poniendo cara de alivio, se acercó a su mejor amigo. Saludó con dos besos a su esposa y estrechó la mano de Cloud, con confianza.
-Amigo mío, no sabes lo feliz que me hace verte aquí. No aguanto este traje ni aguanto a todos estos estirados con dinero. - explicó Squall.
Cloud rió levemente. Sabía que el mundo de Squall no era estar rodeado de tantas pomposidades, sino en el campo de batalla, dándolo todo de si en su cómodo uniforme de soldado.
-Tranquilo, sólo será un par de horas - lo intentó reconfortar Cloud.
-¿Un par de horas? Para mi son demasiadas. Esto va a durar una vida si nos descuidamos. Así que bebamos champagne, lo suficiente como para olvidar que estamos en este tugurio. - dijo Squall, con sarcasmo.
Los tres hablaron tranquilamente hasta que algo llamó la atención de Squall, quien interrumpió el tema de conversación, mirando hacia la entrada del gran Teatro de Midgar.
-Vaya. Parece que el presidente Shin - Ra y su esposa acaban de llegar. - comentó Squall.
Sin saber por qué, Cloud sintió una punzada en su corazón y rápidamente, miró hacia la dirección en la que Squall miraba. Sin embargo, su vista solo alcanzaba a ver al presidente Shin - Ra, ataviado con un esmoquin negro, ya que los demás presentes tapaban con sus figuras a la esposa del presidente. El rubio se dio cuenta de que la pareja se había parado a saludar a los presentes, pero conseguía sin ver a la esposa.
-¡Cloud! ¡Vamos a saludarlos! - dijo Rinoa, con alegría y emoción. Tenía mucha curiosidad por conocer al presidente Shin - Ra y a su esposa.
-¿Eh? - dijo Cloud, volviendo en sí, pero Rinoa ya tiraba de él y de Squall, acercándose a la pareja.
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Aeris se sentía un poco agobiada. Acababan de entrar al gran Teatro de Midgar y se habían detenido en el vestíbulo, un lujoso habitáculo de paredes doradas y suelo de mármol, lleno de personas elegantes ataviadas con sus mejores esmoquines y sus más bellos vestidos. Celebridades a las que su marido conocía muy bien, pero de las que ella no tenía ni idea. Zack la presentaba ante ellos como su esposa y los presentes estrechaban su mano y besaban sus mejillas con cariño. Aeris sólo sonreía, con dulzura. No sabía muy bien que decir.
Entonces, unos invitados se acercaron a ellos, pero Aeris los vio por el rabillo del ojo, dándoles la espalda, pues unas mujeres se habían acercado a estrechar su mano, mientras su marido los saludaba.
-Señor Presidente - dijo Squall, estrechando la mano de su superior. -Soy Squall Leonhart, soldado de primera clase.
-Encantado, Squall - respondió Zack, también estrechando su mano con una sonrisa. Entonces se giró hacia el hombre rubio que acompañaba a Squall - ¿Y usted es…? ¿Con quién tengo el honor?
-Cloud Strife, señor. También soldado de primera clase. Y ella es mi esposa, Rinoa. - se presentó Cloud.
Zack estrechó la mano de Cloud con fuerza y con una sonrisa y besó las mejillas de Rinoa. No cabía duda de que aquel hombre era bastante agradable, pensó Cloud.
-Hablando de esposas. - dijo Zack - ¡Cariño! - llamó a su esposa. - Les presentaré a mi mujer.
Entonces pasó.
Como un choque de espadas.
Como el mar contra el fuego.
Como la luna contra el sol.
Como un corazón que se encoge y otro que deja de latir.
Verde frente azul.
El aire frente a las nubes.
Aeris frente a Cloud.
FIN DEL CAPÍTULO
