Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki pero yo me he enamorado de casi todos ellos, por eso los tomo prestados.
Emboscada:
Una semana más tarde emprendieron el viaje a Otsu. Misao decidió viajar con ellos y se mostró muy alegre de acampar y caminar por senderos montañosos o cabalgar por el bosque, se notaba que disfrutaba del aire libre
- Yo podría vivir así siempre, de un lado a otro, sin un lugar fijo, me encanta despertar en un lugar sin saber dónde estaré mañana - le comentó alegre a Megumi
- Me gustaría tener tanta energía como tu Misao, aunque lo bueno de este viaje es que hemos encontrado muchas plantas medicinales, el doctor Genzai está contento, me ha enseñado sobre algunas plantas que no se dan en Kanto y me ha prometido que cuando estemos en Edo podré ser su ayudante en su clínica ¡eso me hace muy feliz!
Pararon para comer y descansar un poco, Kenshin les dijo:
- Estamos muy cerca de Otsu, si seguimos a este ritmo llegaremos al atardecer a la frontera, y mañana durante el día al palacio del señor de Otsu
Entonces Han'nya apareció de la nada y habló con Aoshi, también le entregó unos documentos para luego desaparecer tan rápido como había aparecido
- ¿Ocurre algo? - preguntó Kenshin
- Debemos hablarlo en privado - respondió Aoshi
- ¡Qué! ¡y nos dejarás con la duda! - le dijo Misao mirándolo con ojos suplicantes - no es justo
- Lo siento, pero no es tu asunto - respondió Aoshi
- ¡No es justo! - reclamo Misao
Kenshin rió y luego se alejó acompañado de Aoshi y Sanosuke. Misao dijo a Megumi
- No es justo que si pueda ir ese cabeza de chorlito y no yo
- No le digas así a Sanosuke-san, se más respetuosa
- Mejor vamos al río que vimos antes de detenernos, nos vendría bien refrescamos un poco
- Sí, vamos
Sentados los 3 en un lugar apartado del bosque Aoshi dijo
- Creo que tendremos problemas en Otsu
- ¿Acaso son como los Takeda? - dijo Sanosuke frunciendo el entrecejo
- No - respondió Aoshi - la familia Yukishiro es una familia respetada, ellos gobiernan Otsu con honradez
- ¿Entonces? - preguntó Kenshin
- Tomoe Yukishiro, hija del señor de Otsu y ahora tu novia, fue la prometida de Akira Kiyosato
- ¿Akira Kiyosato? - preguntó Kenshin
- Sí, él era de la guardia de Isami Kondo - respondió Aoshi
- ¿Estaba con él el día en que lo asesiné?
- Sí
- Entonces yo maté al prometido de Tomoe-san
- Así es
- Esto no es nada alentador - dijo Kenshin bajando la mirada
- Dudo que la familia de Tomoe-san quiera involucrarse en planes de venganza, pero el hermano de Akira, Enishi, es un hombre bastante desequilibrado y probablemente quiera atacarte de alguna manera. Han'nya piensa que quiere usar a la chica para tenderte una trampa
- Rechaza el matrimonio, el emperador comprenderá que tienes motivos suficientes para pensar que están conspirando contra ti - dijo Sanosuke
- Si hago eso los estaría condenando a muerte por traición - respondió Kenshin
- ¿Entonces? - preguntó Sanosuke
- Aoshi, agradecería que estuvieras atento a los acontecimientos. No diremos nada y continuaremos actuando como hasta ahora, esperaré a ver como se dan los acontecimientos, pero estaré prevenido por cualquier cosa
- Una cosa más, es muy probable que nos ataquen antes de llegar a Otsu, sugiero que avancemos rápido para evitar que sea durante la noche - dijo Aoshi
- Vámonos inmediatamente entonces - dijo Kenshin poniéndose de pie
Continuaron el viaje, los 3 iban adelante, atrás Megumi y Misao y después el resto de los hombres. Cuando cruzaron la frontera con Otsu, Misao se adelantó un poco y dijo:
- Hay algunos ninjas en los árboles de más adelante
- Ya lo habíamos notado Misao-san, dejaremos que ataquen primero, por favor mantente atenta - respondió Kenshin
Misao volvió a su posición y Sanosuke se retraso un poco, tenía a Megumi a la vista cuando los primeros kunais los atacaron, Aoshi, Misao y Kenshin saltaron de sus caballos y Sanosuke, unos segundos antes se cambió de caballo para tomar a Megumi y bajar con ella, la dejó en el suelo, detrás de él. Estaban los 5 juntos y más atrás los demás hombres puestos en guardia. Misao entonces dijo:
- Tengo a los ninjas localizados y traigo kunais de sobra
- Confío en ti - respondió Aoshi
Misao dio un salto y quedó de pie sobre su caballo entonces saltó nuevamente y dio un giro en el aire mientras lanzaba sus kunais, 6 hombres cayeron de los árboles y Misao aterrizó de pie en el suelo junto a Megumi
- Ahora vienen unos samurais - dijo Kenshin - por favor manténganse juntas - dijo mirando a las mujeres - ¿tienes más kunais?
- Sí - respondió Misao
Sanosuke, Aoshi y Kenshin se pusieron en guardia, Misao más atrás también, Megumi estaba atrás de ella. Misao le dijo:
- Mantente a salvo mira que después tendrás mucho trabajo curando heridas
- Sí - dijo Megumi
Fueron atacados por una gran número de samurais, pero los hombres de Kenshin lucharon valientemente pese a estar en inferioridad numérica. Aoshi y Sanosuke no tenían mayores dificultades en detener a quienes iban por ellos y Misao lanzaba kunais a cualquiera que intentara acercarseles
- Son demasiados, se me acabaron los kunais - le dijo Misao a Megumi - pero no te preocupes que todavía me queda el kempo
Misao derribó a dos hombres, pero un tercero la sujetó por la espalda
- Suéltala - dijo Kenshin
- ¿Y qué me darás a cambio de soltar a tu joven esposa? - preguntó el hombre
- Una oportunidad de atacarme - le dijo Kenshin sonriendo
- Eres un maldito engreído - respondió el hombre - sin embargo, eres un maestro de la espada enfundada
- Pero mi mano está bastante lejos de la empuñadura de mi espada ¿aún así no te atreves? - preguntó
El hombre soltó a Misao y atacó, Kenshin desenfundó tan rápido que nadie pudo ver el movimiento hasta el choque de espadas, las espada del hombre salió volando, Kenshin quedó atrás de él dio un giro y atacó, su espada dio un golpe mortal en la espalda del hombre. El hombre cayó al suelo y Kenshin se puso delante de las mujeres, sacudió la sangre de su espada y varios hombres lo atacaron. Kenshin se deshizo de todos sin dificultad; su habilidad, velocidad, fuerza y determinación en el combate sorprendieron a las mujeres. Poco tiempo después la batalla se acabó, la mayoría de los atacantes murieron y otros pocos huyeron. Megumi buscó al doctor Genzai, quien se había ocultado durante la batalla, y ambos se pusieron manos a la obra para ayudar a los hombres heridos. El resto de los hombres armaron el campamento y entraron a los heridos dentro de las carpas en espera de atención.
- ¡Eres increíble! - dijo Misao a Kenshin visiblemente emocionada - fuiste demasiado rápido, él te atacó y de pronto sus espadas chocaron, creo que ni él se dio cuenta de cuando desenvainaste. Y después ¡todos esos hombres que derribaste!
- Gracias Misao, tú también eres muy buena
- Qué esta chiquilla no se asusta con nada - dijo Sanosuke mirándola con curiosidad
- ¡Miedo! miedo sentiría si él fuera mi enemigo - dijo divertida Misao apuntando a Kenshin - bueno, iré a buscar a Megumi, tal vez pueda ayudar en algo - dijo Misao alejándose de los chicos
Kenshin miró a Aoshi que miraba a Misao alejarse, le dijo:
- Ella es realmente buena
- La entrené desde muy pequeña, los kunais siempre han sido sus armas favoritas
- ¿Que haremos Kenshin? hay muchos hombres heridos - interrumpió Sanosuke
- Enviaré un mensajero a Otsu explicando la situación, pediré que envíen más hombres por si nos atacan de nuevo ya que no podemos movernos hasta que los que estén más grave puedan soportar el viaje - respondió Kenshin
- Mientras tanto iré a interrogar a los ninjas que hirió Misao - dijo Aoshi
- No me gustaría estar en el pellejo de esos desgraciados - dijo Sanosuke poniéndose pálido
- A mi tampoco - dijo Kenshin, quien gritó - ¡Aoshi no seas cruel por favor! - Aoshi quien ya se había alejado respondió
- Lo necesario
Misao limpiaba la herida de uno de los hombres que estaban en la carpa donde Megumi atendía a los heridos, no era nada grave, pero Megumi si tenía un caso difícil, la hoja de una espada incrustada en el abdomen y estaba sola porque Genzai operaba a otro hombre que estaba desangrándose.
A la mañana siguiente Misao fue a llevarle el desayuno a Megumi y a Genzai, ambos habían trabajado muy duro durante la noche atendiendo a los hombres que estaban graves. Misao les dijo:
- Por favor coman y descansen un poco, yo me quedaré aquí, si noto cualquier cosa extraña les aviso
- Esta bien - dijo Genzai - pero sólo un momento, después Megumi y yo nos iremos turnando
Genzai y Megumi salieron de la tienda y fueron a desayunar donde se encontraba Kenshin, Sano y Aoshi. Kenshin los miró y les dijo:
- Están muy cansados, les agradezco mucho el esfuerzo
- ¿Han sabido algo sobre quienes nos atacaron? - preguntó Genzai
- El hermano loco de uno de los guardias de Isami Kondo a quien Kenshin asesinó - respondió Aoshi - según los ninjas envió a todos sus hombres a emboscarnos, así que por el momento no hay riesgo de un nuevo ataque
- Iré a ver cómo le va a Misao - dijo Megumi poniéndose de pie, mientras se alejaba Kenshin se puso de pie y dijo:
- Yo también iré, después de todo son mis hombres los que están heridos
Megumi entró a la tienda, Misao la vio y le dijo
- ¿Por qué regresaste tan pronto Megumi?
- Comí rápido, la verdad prefiero estar aquí
Kenshin entró y fue saludado por algunos de los hombres que se recuperaban en el lugar, él se acercó a ellos y les agradeció por su valor. Habían dos hombres inconscientes, Kenshin se acercó a Megumi y preguntó:
- ¿Crees que esos dos se recuperaran?
- Sí - respondió Megumi sin mirarlo - será lento, pero están fuera de peligro
- ¿Puedes acompañarme un momento Megumi? - preguntó Kenshin, quien sin esperar respuesta salió de la tienda. Megumi salió tras él.
Una vez afuera Kenshin observó a Megumi, ella miraba el suelo esperando que Kenshin hablara
- ¿Ocurre algo Megumi? - preguntó Kenshin - desde ayer que apenas me hablas y ya ni me miras
- No ocurre nada - respondió Megumi
- Dime por favor
Megumi levantó la cabeza y le miró, sus ojos estaban llenos de lágrimas y Kenshin se alarmó
- ¿Megumi te ha ocurrido algo?
- No, es sólo que… perdóname, sé que sólo nos defendiste Ken-san, pero me dio mucho miedo verte así… es como si te convirtieras en otra persona, hasta el color de tus ojos cambia
- Lo siento, no fue mi intención asustarte
- Lo sé
- Haré todo lo posible porque nunca más tengas que verme así, pero por favor recuerda que jamás te voy a lastimar. Es cierto lo que dices; soy consciente de que cuando desenvaino mi espada me veo muy diferente, pero sigo siendo el mismo, el mismo que siempre querrá protegerte Megumi
- Gracias por tus palabras Ken-san, fui una tonta… lo siento
- Te prometo que nunca desenvainaré mi espada mientras pueda evitarlo
Megumi asintió y le sonrío.
