El horror, mi compu murió. Pero eso no impide que siga esta traducción. Ya regresé a clases y es horrible que en vacaciones no tuviera tiempo de adelantar capítulos, pero bueno, espero que la disfruten.
Los personajes no son nuestros, tristemente…
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8 de Octubre
Harry tomó un sorbo de su amargo café, hizo una mueca ante el sabor pero se lo bebió de todas formas pues necesitaba la cafeína. Le dio una mirada al reloj, reprimió un suspiro cuando vio que casi era medianoche. Había estado en su puesto por más de dieciséis horas y aún no veía actividad incriminatoria alguna en el depósito.
La noche anterior se fue directo a la cama, estaba preocupado por lo que escuchó y seguía más que un poco borracho por las bebidas que Lucius mandaba flotando. Draco y Narcissa habían regresado a la fiesta poco tiempo después que él, actuaban con completa normalidad. Harry estuvo tentado a confrontarlo ahí mismo, pero sabía que las escenas públicas no eran algo que los Malfoy perdonaran fácilmente. Si estaba equivocado (y seguía esperanzado en que lo estaba), no quería que su primera impresión fuese una donde interrumpía las fiestas para hacer acusaciones inseguras contra Draco.
Los planes de Harry para hablar con Draco en el desayuno habían sido postergados por una llamada de emergencia en la red flú por parte del Ministerio, poco después de las 5 a.m. Un caso que habían seguido por meses por fin tenía su primera dirección real, y como prácticamente había sido un inútil últimamente gracias a sus fama renovada, era el candidato ideal para vigilar el lugar que su informante había dicho que sería el sitio del trato ilegal del día. Harry respiró hondo, colocó su taza de café de unicel en el tablero del auto que el Ministerio había acondicionado para servir como cubierta. Los hechizos desilusionadores eran fáciles de detectar para una bruja o mago experimentado, así que habían preferido el viejo truco de esconderse en la calle. Hoy eso significaba vestirse con ropas muggles y pasar hora tras hora en un auto desgastado con una copia de El Profeta y tazas interminables de mal café.
Con impaciencia revisó su reloj, notó que ya pasaba de medianoche. Sin duda Draco estaría dormido, pues tenía un caso importante que presentar ante el Wizengamot el día siguiente. Suspiró y se preguntó si debería enviar un Patronus a la oficina para ver si alguien había averiguado algo nuevo. Sería un golpe bastante grande, si lograban atrapar a los sospechosos en el acto de traficar artefactos mágicos prohibidos, aunque ahora eso parecía bastante improbable después de horas de constante vigilancia.
Harry estaba a punto de abandonarlo esa noche cuando un flash de color atrapó su mirada. Se encogió en su asiento con la varita en mano y escaneó el estacionamiento vacío. El punto de color regresó, lo miró detenidamente y al concentrarse fue capaz de ver el contorno de una persona. Esta era la razón por la que los aurores nunca usaban hechizos desilusionadores cuando era importante, eran fáciles de contrarrestar si sabías las protecciones correctas que poner.
Harry apoyó su mano en la manija de la puerta, listo para saltar. Otros tres puntos de color aparecieron, indicando que otros tres sospechosos aparecieron cubiertos por el hechizo. Sabiendo que no tenía mucho tiempo, Harry rápidamente mandó un Patronus al Ministerio para pedir refuerzos y salió del auto, convocó una red anti-aparición alrededor de los sospechosos invisibles mientras corría por el desgastado pavimento. Estaba tan concentrado en llegar a ellos antes de que tuvieran oportunidad de quitar el hechizo que nunca notó al hombre que se apareció tras él, derribándolo con un hechizo aturdidor bien puesto.
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Draco estaba furioso, caminaba por el pasillo en el Ministerio para llegar a la Oficina de la Aplicación de Ley Mágica. Harry no había llegado la noche anterior y ahora estaba rabioso de que el hombre no hubiera tenido la cortesía de mandarle una lechuza o de comunicarse por la red flú y decirle que estaba muy ocupado. Harry no pudo decirle la razón por la que había tenido que salir como murciélago del infierno antes del amanecer, pero le dijo a Draco que se había logrado un gran avance en un caso. Le llegó una lechuza a la hora de la cena diciéndole que no lo esperara por un buen rato. Aún así… ¿Quedarse toda la noche fuera, sin decirle una palabra?
Draco mantuvo la compostura toda la mañana, triunfó en la apelación de su cliente frente al Wizengamot sin problema alguno. La corte estaba en receso y decidió tomar ventaja del tiempo libre para buscar a Harry. Sólo tenía veinte minutos pero no creía que necesitaría más de la mitad de ese tiempo para despedazar el trasero del imbécil desconsiderado y regresar a la corte.
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Harry parpadeó e instantáneamente se arrepintió del movimiento. La luz del cuarto era muy brillante, gimió y luchó por poner una mano sobre su cara y así bloquear la luz. Sin embargo, su brazo se sentía como si fuera plomo sólido y volvió a quejarse por el esfuerzo que hacía al tratar de mover sus piernas, un sentimiento de pánico empezó a crecer en su pecho.
–Shh –una voz suave sonó en su oído. Casi instantáneamente el cuarto se oscureció y audiblemente suspiró con alivio. El dolor en su cabeza disminuyó a un malestar soportable en vez un martilleo y trató de abrir otra vez los ojos.
– ¿Ginny?
Ella acarició su rostro, cuidadosa de evitar las cortadas que los sanadores no se habían arriesgado en sanar antes de despertarlo. Sus anteojos se habían roto cuando cayó y una de las profundas cortadas estaba peligrosamente cerca de su ojo. Los sanadores le pidieron permiso para empezar el tratamiento de hechizos y pociones para curar su vista y así evitar que pasara de nuevo, y ella se los dio.
–Estás en San Mungo -dijo suavemente y tomó asiento en la cama. No era la primera vez que ella iba al hospital después de una llamada a media noche por una misión que había salido mal. Se sabía la rutina, se despertaba confundido y con dolor, incapaz de tolerar la luz brillante y los sonidos fuertes.
– ¿Aturdidor? –preguntó, su garganta estaba seca.
Ella le sonrió y tomó un vaso de agua helada que estaba en la mesa de al lado. Mantuvo el popote en sus labios y él bebió sin quejarse.
–Sí, también otros hechizos pero lograron restablecerte, como siempre –dijo, el tono de su voz estaba lleno de reprimenda.
La magia de Harry reaccionaba de forma más violenta que la de otros magos a los hechizos aturdidores. Esta vez sólo había sido noqueado por doce horas, pero otros más fuertes podían dejarlo inconsciente por días.
Luchó para sentarse mientras el recuerdo de la noche anterior regresaba de golpe, gimió al poner presión en su brazo roto.
–No te muevas –lo regañó, presionó su mano gentilmente contra su pecho para retenerlo –. Martinson estuvo aquí hace rato. Me dijo que la emboscada fue un éxito. Tus refuerzos llegaron justo a tiempo para ver a uno de los sospechosos noquearte.
Tuvo la delicadeza de parecer molesto mientras ella le daba una mirada preocupada. Lo ayudó a acomodarse en las almohadas antes de salir al corredor para llamar a un sanador y que lo revisara ahora que ya estaba despierto. Era un procedimiento de rutina y con el que ella estaba familiarizada. Harry fue golpeado con una repentina ola de gratitud de que ella estuviera ahí, sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas.
–Esa es la poción –dijo ella con una sonrisa cuando lo vio parpadeando furiosamente para eliminar las lágrimas –. Las pociones para el dolor siempre te ponen un poco emocional.
Él se rió, efecto o no de la poción, se sentía bien tenerla ahí.
– ¿Draco?
Ella sonrió de nuevo, tomó su mano y la sostuvo entre las suyas. Las pociones también bajaban su temperatura y él se relajó con el toque cálido.
–Le mandé un mensaje a Ron esta mañana y él ha tratado de localizarlo. Dijo algo de que Draco tenía un caso esta mañana que necesitaba ser oído.
Aunque Harry asintió, no pudo evitar sentirse un poco herido de que Draco no hubiera dejado todo e ido a su lado en el momento en el que se enteró de que Harry estaba herido. Parte de él sabía que Draco era demasiado práctico para eso, que iría tan pronto como pudiera, pero la mayor parte de él se preguntó si su ausencia tenía algo que ver con lo que escuchó en la mansión Malfoy.
– ¿Y tú? –preguntó Harry apretando la mano de Ginny. Casi no habían hablado el mes anterior a parte de la lechuza ocasional que llevaba cuentas del departamento o quien se iba a quedar con una cosa u otra.
–No has actualizado tu contacto de emergencia –dijo ella, sus mejillas se sonrojaron un poco –. Llegué tan rápido tan pronto me contactaron por chimenea, te encontrabas en tan mal estado que no podía irme así nada más y pensé que Malfoy no recibiría bien una llamada mía, así que le dije a Ron que lo hiciera.
Harry sonrió y acarició el dorso de su mano con su pulgar. Su piel era lisa como la seda y más suave que la de Draco.
–Escuché que todo va bien con los preparativos-dijo con calma forzada, sentía que debía mencionar su situación de alguna forma pero no quería ofenderla. Había sido maravilloso no despertar solo y estaba más que agradecido de que se quedara.
–Bengino me lo propuso hace unos días. También me sorprendió-dijo, su sonrojo se profundizó.
–Me alegro que seas feliz –dijo Harry, se sorprendió a sí mismo, porque de verdad sentía las palabras. Sin importar lo que ella pensara, había amado a Ginny. Ya no estaba enamorado de ella pero quería que fuera feliz.
–Lo soy –dijo ella simplemente, sus dedos se apretaron contra los suyos –De verdad lo soy. Y lo siento tanto, Harry. Lamento todo lo que te hice pasar. He sido horrible por años.
Sintió un retortijón al recibir una disculpa de corazón que nunca esperó recibir.
–Está bien…
Sus labios se curvaron en una sonrisa pequeña mientras negaba con la cabeza, su largo cabello rojo caía sobre sus hombros, acentuando su piel pálida y rasgos finamente esculpidos. Luchó contra la necesidad de acariciar su mejilla como ella lo había hecho antes, sabiendo que sería inapropiado.
–No lo está. Te he dicho cosas horribles, te engañé. Merlín, estoy avergonzada sólo de pensar en la forma de cómo reaccioné cuando me dijiste que estabas atraído por Malfoy.
Harry se encogió de hombros, hizo una mueca cuando el movimiento lastimó su brazo. El dolor subió por su clavícula y miró hacia abajo preguntándose si también estaba rota.
–Brazo, clavícula y pómulo –dijo ella al seguir su mirada.
Parpadeó de nuevo, por primera vez se dio cuenta de que no llevaba los lentes. Ella sonrió ante la mirada interrogante.
–Tus gafas casi te cuestan la vista cuando se rompieron. El aturdidor te golpeó mientras estabas corriendo y no pudiste poner los brazos para detener la caída. Los sanadores sugirieron curar tu vista y yo accedí.
Asintió, su mirada esmeralda vagó por la habitación, se maravilló de su nueva habilidad para ver cosas que no estaban cerca de su cara.
–Hay otras pociones que te tienes que tomar, pero la parte difícil está hecha. Afortunadamente estabas inconsciente en ella; los sanadores dijeron que de lo contrario podía ser doloroso. Es parte de la razón por la que los dejé hacerlo –dijo, lucía un poco insegura. Sabía que se había pasado de la línea, tomando ventaja de que Harry había estado muy preocupado últimamente como para actualizar el papeleo que le daba derecho a ella para tomar ese tipo de decisión. Ella y ron habían discutido sobre ello esa mañana –. Tu vista deberá volverse más clara con cada dosis.
Harry se inclinó hacia adelante con cautela, cuidadoso de no lastimar sus heridas mientras la rodeaba con un brazo, envolviéndola con un cálido pero dudoso abrazo. Para empezar, tenía tan poca gente en su vida y odiaba la idea de que había perdido a alguien. Pero, la Ginny con la que estaba hablando… la que había corrido al hospital en medio de la noche porque él estaba herido y le había importado lo suficiente como para asegurarse que su novio había sido informado y para quedarse a cuidarlo… esta era la vieja Ginny de la que se había enamorado años atrás. Le dio un ligero apretón, enterró su cabeza en su cabello y aspiró el aroma familiar. Aunque no sentía ni una pizca de deseo por ella, era reconfortante hacer algo tan familiar cuando el resto de su mundo parecía estar volteado de cabeza.
Draco se resbaló al detenerse en la puerta abierta, se quedó con la boca abierta al ver a Harry y a Ginny abrazados. Se tragó los sentimientos de dolor y traición que se abrían paso al frente de su mente; él sabía que ella estaría ahí. Ron le había advertido y le había dicho que parecía bastante obstinada en su deseo por renovar su amistad con Harry. Todo en él gritaba que era una mala idea, pero no quería alejar a Harry tratando de hacer algo tan estúpido como prohibírselo; esos dos tenían más historia que él y Draco, el rubio estaba medio preocupado de acercarse al límite con ese ultimátum.
En vez de eso, apretó los dientes y tocó en el marco de la puerta dándoles un aviso y caminó hacia adentro. La mayoría de sus miedos fueron aplacados por la forma en que el rostro de Harry se iluminó cuando lo vio, pero aún no podía evitar preguntarse si el descubrimiento de la parte amable de Ginny era parte de un plan para ganarse a Harry de nuevo. Si era así, parecía que estaba funcionando, reflexionó, al notar que Harry no había soltado su mano cuando la liberó del abrazo.
–Gracias a Merlín que estás bien –Draco respiró, se paró a los pies de la cama e inspeccionó con la mirada las heridas de Harry. Ron le había asegurado que Harry estaba en recuperación pero no le había creído hasta ahora. Estaba bastante seguro que la imagen del frío y arreglado Draco Malfoy corriendo a toda prisa por el Ministerio para llegar a la red flú era una que no muchos que la hubieran visto la olvidarían pronto.
Estaba completamente furioso cuando la secretaria de la ALM se había negado a darle cualquier información sobre Harry, diciendo que él no era el contacto de emergencia anotado en los papeles de Harry. Su corazón se le había caído a los pies cuando la bruja había usado ese término, todo su enojo porque Harry no regresó la noche anterior se convirtió instantáneamente en una desgarradora preocupación en el estómago. Por suerte, Ron había entrado a la oficina en ese momento, salvando a la bruja de una maldición en la lengua de la que probablemente nunca se hubiera recuperado. Aparentemente había tratado de localizar a Draco antes de que desapareciera en el juicio a puerta cerrada esa mañana pero no lo vio y se había salido de todas sus reuniones para revisar el juicio toda la mañana, esperando encontrar a Draco fuera de la corte en un receso.
–Se va a recuperar por completo –dijo una voz cortante desde la puerta. El sanador entró y alejó a Ginny y a Draco de la cama mientras convocaba diversos encantamientos de diagnóstico. Satisfecho de los resultados, se concentró en sanar las heridas de la cara de Harry antes de revisar la forma en que sus huesos sanaban.
Harry hizo una mueca cuando un vial familiar apareció en la mesita al lado de la cama, el sanador salió de la habitación. Ginny caminó hacia él y lo destapó inconscientemente, tan acostumbrada a ayudarlo en situaciones como ésta que no se le ocurrió no hacerlo. Harry inclinó su cabeza hacia atrás, arrugó la nariz al tomarse la poción crece huesos. Ginny se rió, masajeó su garganta ligeramente para ayudar a calmar el ardor de la poción al bajar.
–Nunca me he acostumbrado a esa –croó Harry, bebiendo el agua que ella sostenía para él.
–He escuchado que es bastante desagradable –dijo Draco desde una esquina, tratando de que su molestia no se notara en su voz. Por mucho que odiara el hecho de que ella se estaba haciendo cargo de Harry, no podía restringirle al hombre ningún tipo de confort que pudiera tener. Sintió una punzada de dolor al darse cuenta que ella había actuado por puro instinto, probablemente por estar en esta posición una docena de veces a lo largo de los años que estuvieron juntos. No podía competir con eso; aunque ellos compartieran una historia larga, él y Harry sólo habían estado juntos un poco más de un mes.
–Oh –dijo Ginny, enrojeciendo cuando se dio cuenta de lo que había hecho. Dio un paso hacia atrás de la cama de Harry, sosteniendo el vaso para que Draco lo tomara.
–No, está bien –dijo Draco con amabilidad forzada, adelantándose para tomar el vaso, a pesar de sus palabras. Se acomodó en el sitio en el que ella estaba en la cama de Harry, ofreciéndole más de beber –. Me imagino que estás bastante acostumbrada. Realmente parece que termina aquí más de lo que debería ¿no?
Ginny se rió a pesar de todo.
–También tú te acostumbrarás –dijo ella y le guiñó el ojo a Harry –. Debo irme. Benny ha estado en la sala de espera la última hora. Sólo me quedaba hasta que alguien llegara a sentarse con él.
Draco asintió con rigidez, conteniéndose cuando Harry extendió su mano hacia ella, invitándola a un beso en la mejilla antes de que se fuera. Puso el vaso otra vez en la mesa, acomodándose para averiguar más sobre lo que le había pasado a Harry. Difícilmente importaba quien llegó primero, mientras él fuera el que se quedara al último ¿verdad? Estudió a Harry cuidadosamente mientras el hombre hablaba, la pregunta dando vueltas sin cesar en su cabeza.
TBC
