Wow, sólo podemos decir mil gracias por todos los comentarios, alcanzamos más que nunca y eso nos ha animado a actualizar más rápido, nos alegra ver que disfrutáis de la historia. Aquí tenéis la continuación, esperemos que os guste y dejad vuestra opinión ;)


Capítulo 14

-¿Puedo quedarme a dormir aquí?-

Regina miraba por la ventana, nevaba tanto que la carretera estaba llena de nieve; luego miró a su alumna que la observaba esperando una respuesta. Abrió la boca, sabiendo que no podía responder otra cosa y aunque no había nada que deseara más en ese momento, sabía que sería un problema.

-Claro-

Emma sonrió abiertamente.

-¿Seguro no hay problema? Mi abuela dijo que si había algún inconveniente podía pagarle o algo-

-No digas tonterías, no hay ningún problema, lo único que sólo tengo un cuarto, pero el sofá no está mal- pensar en la idea de dormir en la misma cama que la rubia después de lo muy excitada que se había sentido le parecía una enorme locura.

-Perfecto, dormiré aquí entonces- se quedó mirando a la otra mujer, la situación era rara, pero no le desagradaba en absoluto.

En aquel momento, Regina no sabía qué hacer, así que miro la hora.

-Es pronto, ¿vemos una peli o algo?- estaba demasiado nerviosa pensando que dormirían bajo el mismo techo. No podía dejar de pensar en las cosas que le haría a Emma si la tuviera en su cama.

-Vale- cogió la botella de licor y sirvió ambos vasos de nuevo.

-Hey, para ya con la bebida- le quitó el vaso y la botella, riñéndola pero a la vez jugando -Ya bebiste mucho, eres una nena pequeña- la morena no quería ni pensar en lo que podía pasar si seguían bebiendo ahora que pasarían la noche juntas.

-¿Me ve tan pequeña? Digo... ¿nunca ha estado con alguien de mi edad?- la pregunta no venía a cuento, pero dada la situación a Emma no le importó atreverse a decirlo. No era normal el tipo de relación que ellas tenían y la rubia quería saber si podía desencadenar en algo más.

-No, nunca- negó con la cabeza mientras la miraba fijamente a los ojos -Pero te veo más bien como una mujer la verdad, no me pareces una niña- ya que estaban tan sinceras aprovechó para dejar claro lo que pensaba de su diferencia de edad.

-¿En serio? A veces no sé qué pensar, dependiendo de la ocasión me trata como una niña o como una adulta- aprovechando que estaban entretenidas con la conversación volvió a coger el vaso y le dio un sorbo.

-No es mi intención tratarte como una niña... todo lo contrario- Regina hablaba seria.

Al escuchar aquello, Emma la miró fijamente a los ojos.

-¿Y cuáles son sus intenciones? Si se puede saber...- el efecto del alcohol no se le había pasado del todo a ninguna de las dos y eso hacía que estuvieran más desinhibidas que nunca.

-No te las puedo decir... son secretas-

Emma entrecerró los ojos.

-Creo que merezco saberlas...-

Sin haberlo planeado se encontraban hablando de lo que ambas querían saber hace mucho tiempo. Regina bajó la mirada a los labios de la rubia, estaban tan a su alcance... no tenía que responder a esa pregunta, simplemente podría besarla y dejarle claro cuáles eran sus intenciones. Pero en vez de eso, zarandeó un poco la cabeza y volvió a fijarse en sus ojos.

-No, creo que no- carraspeó mirando al frente -¿Qué peli quieres ver?-

-La que usted quiera...- Emma se acomodó en el sofá dándose cuenta de que la otra mujer había dado por zanjado el asunto -¿Qué tiene?-

-Pues de todo... acción, comedia, drama, temática lésbica -sonrió levemente mirando a la joven -¿Has visto "Imagine you and me"? Es muy bonita-

-No, nunca-

Regina se levantó, puso la película y apagó la luz sin decirle de qué iba la película. Se volvió a sentar en el sofá quitándose los zapatos.

-Oh... ya sé qué temática ha elegido- dijo Emma a los pocos minutos de empezar la película y sonrió.

-Pero si va a casarse con un hombre...- sonrió pensando en lo evidente que era que las protagonistas iban a tener algo.

Emma decidió quitarse también las botas y se acercó a la otra mujer haciendo el amago de apoyar la cabeza en las piernas de Regina.

-¿Le importa?-

La morena la miró intentando disimular un poco su sorpresa, al principio pensó en decirle que sí, que sería demasiado, pero deseaba que la joven estuviera cerca de ella y poder tocarla. Le encantaba que Emma fuera tan impredecible.

-No, ponte cómoda- sonrió aparentando estar despreocupada y la cabeza de Emma se acomodó en sus piernas. Al principio, la profesora estaba tensa como un palo mirando fijamente la pantalla sin saber dónde poner sus manos. Pero luego de unos minutos bajó la mirada fijándose en lo atenta que estaba Emma viendo la película. No pudo evitar sonreír, se veía realmente linda así de concentrada, sin pensarlo más bajó una de sus manos y la pasó suavemente por su cabello rubio, rezando para que Emma no reaccionara de manera extraña.

La joven sonrió al sentir el tacto de la otra mujer, se sentía realmente bien.

-Las caricias me relajan tanto que puede que me quede dormida-

-Entonces mejor paro... quiero que veas la película entera- Regina apartó la mano dejando de tocarla.

-Está entretenida, no creo que me duerma, mejor siga- sonrió mirándola de reojo y se acomodó poniendo una de sus manos en la pierna de la morena.

La profesora estaba realmente disfrutando de aquello, no podía creer que estuviera de esta manera con Emma. Y mejor prefería no pensarlo mucho, porque sino empezaría a sentirse mal y no disfrutaría del momento. Su mano volvió a acariciar el cabello suave de la rubia y esa vez se atrevió a jugar con los mechones entre sus dedos, en ciertos momentos, bajaba hasta su cuello y lo acariciaba con las uñas.

Esas atentas caricias hacían que muchos escalofríos recorrieran el cuerpo de Emma y sentía cómo se le erizaba el vello.

-Me gusta el personaje de Luce- dijo la joven.

-Sí, es genial, y bueno la actriz es demasiado linda- conforme pasaban los minutos, Regina se sentía más cómoda y bajó con su mano por el hombro de la rubia haciendo círculos y recorrió su brazo acariciándolo suavemente.

La piel de Emma se erizaba con cada una de sus caricias y sabía que la morena era consciente de ello. Estaba sintiendo de nuevo un cosquilleo en la parte baja del estómago, su cuerpo pedía a gritos las caricias de su profesora en otro sitio. Cerró los ojos por un momento intentando controlar su respiración.

Regina notaba cómo estaba reaccionando su alumna y eso era suficiente para volver a encenderla. Mordió su labio levemente conteniendo sus ganas de hacérselo ahí mismo. Por suerte -o desgracia-, la película terminó y la morena carraspeó intentando volver al mundo real.

-¿Te gustó?-

[Si supieras lo que realmente me gustó...]

-Sí, mucho- resopló y se incorporó sentándose en el sofá y quedando muy cerca del rostro de la morena. Por un momento pensó que no iba a poder resistirse y que iba a acercarse a besarla... a besar a su profesora. ¿Cómo podía estar sintiendo ganas de hacer eso?

Regino miraba seriamente a la chica que tenía frente a ella, vio cómo sus mirada pasaba de sus ojos a sus labios y sintió cómo si una fuerza estuviera a punto de hacerles juntar sus bocas. Le dio la sensación de que Emma deseaba besarla tanto como ella, pero quizás sólo eran imaginaciones suyas. Si fuera la rubia la que se lanzara... dejaría de lado su cobardía y su miedo y le correspondería sin importarle nada más. Pero el rugido del estómago de la joven rompió el momento.

-Deberíamos cenar algo, se ha hecho tardísimo con la película- Regina se levantó del sofá, entre decepcionada y triste.

-Puedo cocinar algo, prometo no quemar su cocina- sonrió levemente levantándose del sillón y siguiendo a la morena hasta la cocina.

-¿Segura? ¿Sabes cocinar? No sé si fiarme- se sentó sobre la encimera cruzada de brazos y con una sonrisa divertida en el rostro.

-Tampoco soy una experta, pero pasar tiempo a solas con mi abuela ha servido de algo- al ver la actitud pasiva de Regina pensó que le estaba dando permiso. Así que fue a abrir la nevera -Bueno, no me das opción a hacer muchas cosas...- rió levemente y sacó algunas de las pocas verduras que tenía, luego buscó en otro armario espaguetis -Intentaré hacer pasta con alguna salsa decente- giró su rostro mirando a su profesora con una sonrisa.

Regina miraba atenta cada uno de los movimientos de la joven, estaba disfrutando viéndola con esa actitud, la hacía parecer mucho más mayor.

-Eres toda una jovencita ama de casa- dijo riendo.

-No me gusta esa palabra, ¿no quedamos en que era una mujer?- lo dijo en tono bromeando mientras metía los ingredientes en la olla.

-A ver, da una vuelta que te vea bien- la morena observaba cómo Emma giraba sobre sí misma riendo y ella aprovechaba para mirarla bien de arriba a abajo -Mmm no sabría decir, con ropa puesta no puedo llegar a una conclusión definitiva-

La rubia abrió su boca algo sorprendida, pero a la vez quiso seguir el juego.

-¿Debería quitármela?-

Regina sonrió pícaramente.

-Si quieres que te juzgue bien sí- dijo para ver hasta dónde iba a seguirle el juego.

Emma la miró fijamente, estaba jugando con ella, lo podía notar, pero no le desagradaba en absoluto.

-Quizás después de cenar- se giró de nuevo prestándole atención a la comida. Sus mejillas estaban coloradas pero era más que entretenido tener ese jueguito con su profesora.

A Regina también le estaba gustando la charla que tenía con Emma, después de todo ambas estaban aún algo tomadas.

-¿Te está gustando este segundo cumpleaños?-

-No sabía que tendría que cocinar pero sí, me está gustando mucho- la rubia sonrió y dejó de prestarle atención a la cocina para mirar directo a su profesora, tenía muchas dudas acerca de ella todavía, quería sacárselas de a poco -¿Hace mucho que vive sola? Digo, antes de mudarse aquí…-

La morena carraspeó su garganta. Creía que nunca llegaría el momento en que Emma preguntaría acerca de ese tema. Vivía, en teoría, con Cersei, aunque poco estaba allí, pero al fin y al cabo no vivía sola. Miró la cara de su alumna expectante por una respuesta pero no pudo hacer otra cosa más que mentir, después de todo, no tenía por qué decirle la verdad si no quería, sumado a que su novia no estaba casi nunca ahí.

-Sí, desde que salí del internado he sido independiente- la respuesta fue un poco ambigua, quizás con la intención de que si en un futuro tuviera que darle explicaciones no sería tan difícil.

Lo primero que pasó por la cabeza de la rubia al escuchar esa respuesta fue que su profesora era soltera. Por alguna razón eso le agradaba más de la cuenta. Que hubiese una persona que le rondara tan seguido a su profesora creía que podría llegar a molestarle –o causarle celos-.

-¡Ah!- fue lo único que dijo Emma, no quería que Regina se diera cuenta que le parecía una buena noticia lo que le acababa de contar.

Un rato después, la cena estuvo lista. Decidieron ir a comer a la sala con la televisión de fondo, pero sin prestarle prácticamente atención ya que estaban teniendo una conversación acerca de un libro que desencadenó en una "discusión" literaria de lo más interesante.

Más tarde, Regina se percató de la hora que era. Eran pasadas las dos de la madrugada.

-¡Ya es tarde! Se nos ha pasado el tiempo volando- la morena comenzó a llevar los platos hacia el fregadero y luego volvió a la sala –Me quedo yo en el sofá y tú en la cama, ¿te parece?-

-Oh no- Emma negó con su cabeza muy segura, se moriría de la vergüenza si dejaba a Regina durmiendo allí y ella dormía en su cama –No puedo hacerle eso a una persona mayor- se rio –En serio lo digo…-

-¿Persona grande?- se acercó y golpeó suavemente a su alumna en el hombro -¡Te mereces dormir en el suelo!-

Emma se rio a carcajadas.

-Dormiré aquí sin problemas, en el suelo o en el sillón, dónde usted elija-

-Dónde quieras, no me importa- [Mejor en la cama, sobre mí] -¿Te dejo un pijama?-

-Sí, por favor. También necesito sábanas para usar aquí, está haciendo mucho frío-

-Te voy a dar eso y mantas, aunque nada calienta como dormir con alguien más- la morena se retiró a su cuarto para buscar las cosas.

-Lo tendré en cuenta…- Emma pensó en voz alta pero su profesora ya se había ido sin posibilidad de escucharla. Zarandeó un poco su cabeza y se sentó a esperarla.

La morena volvió.

-Aquí tienes todo- le dejó las mantas y un pijama bastante discreto.

-Gracias- Emma se fue al baño para poder asearse y luego se puso el pijama. Volvió a la sala para acomodar todo y se acostó.

Mientras tanto, Regina estaba en su habitación poniéndose su pijama que se basaba en una camiseta larga y unas braguitas minúsculas como siempre. Cuando estuvo por meterse en la cama, una idea un tanto perversa vino a su cabeza. Casi sin dudarlo se acercó al termostato de la sala dónde Emma dormía y lo apagó. Se metió en la cama sintiéndose un poco mal porque quizás el plan no funcionaba y todo se resumiría a que simplemente su alumna se levantara con un resfriado, pero pensó que en la vida había que arriesgar. Apagó la luz y cerró sus ojos.

El sillón de Regina era bastante cómodo, pero luego de un rato a pesar de estar cubierta hasta la nariz con las mantas, Emma comenzó a sentir mucho frío. Recordó lo que su profesora dijo antes "Nada calienta como dormir con alguien más"… no sabía qué hacer, tampoco iba a morirse de frío toda la noche. Se levantó siendo muy cuidadosa y golpeó en el cuarto de la morena. No había respuesta, seguro estaba muy dormida y le daba mucha vergüenza molestarla. Abrió la puerta muy despacio y el cuarto estaba increíblemente caliente. Caminó con mucho cuidado y se metió en la cama de su profesora lo más suave que pudo.

Regina que estaba dándole la espalda a su alumna, sonrió al notar que entraba en su cama. Un cosquilleo recorrió su vientre.

La rubia quería estarse quieta pero inevitablemente sentía la necesidad de moverse para acomodarse y no sabía cómo ponerse para no despertar a su profesora. Algo sucedió que la hizo comenzar a sudar, Regina se dio vuelta quedando con el rostro pegado al suyo y con una mano sobre la cintura de Emma. Si la adolescente antes se estaba muriendo de frío, en ese momento comenzaba a sentir que era estufa. Tener a la morena tan cerca hizo que su respiración de agitara, no entendía como Regina no lo notaba o si se lo estaba haciendo a propósito, pero tenerla así hizo que se empezara a excitar.

Regina cada vez estaba más pagada a Emma, y la rubia tenía una mano en el aire para no tocarla, y tampoco tenía sitio donde ponerla que no sea sobre su profesora. Cuando ya no pudo retenerla más en el aire, se vio obligada a bajarla y apoyarla sobre la espalda de la morena. En el fondo sabía que quería hacerlo, y notar que Regina no traía sujetador no la ayudaba más. La intriga y la excitación comenzaban a nublarle los pensamientos a Emma, quería saber que más no llevaba su profesora. Deslizó su mano tan lentamente como si haciéndolo de esa forma la culpa luego sería menor. Llegó hasta donde pretendía: las pequeñas bragas de su profesora, más específico, al culo de su profesora.

Regina casi abrió sus ojos de la sorpresa al sentir la curiosa mano de su alumna. Ahora estaba claro: Emma también sentía algo por ella. Quizás era la admiración y curiosidad por el mundo en el que ella estaba sumergida, "el mundo lésbico", o quizás los sentimientos de su alumna iban más allá. No pudo evitar respirar fuerte, su entrepierna vibraba y sentía como se estaba mojando sin tener contacto directo con Emma.

La reacción de Regina alteró a la rubia. Aunque estaba muy entretenida detallando con la punta de sus dedos la diminuta tanga de su profesora, que Regina pudiera estar despierta en cierta forma la asustaba, y en el caso contrario, la rubia estaría tocándola descaradamente como una degenerada. Quitó la mano lentamente e intentó darse vuelta de a poco.

Regina pudo notarlo, Emma se había asustado por eso había parado. La morena hubiera querido seguir, terminar con lo que fuera que estaban haciendo porque sentía que iba a explotar pero jamás forzaría a su alumna a nada. Se separó también un poco disimulando.

Emma seguía muy alterada y excitada por el momento que había tenido con Regina, pero como ya estaban algo más separadas pudo relajarse y luego de un largo rato dormirse.

En la mañana inconscientemente la rubia se despertó a la hora de la escuela y se giró para ver a Regina. Estaba dormida todavía. Suspiró recordando lo que había pasado en la noche y se levantó con cuidado no sin antes acomodar un poco las sábanas. Se dirigió a la cocina para preparar algo de desayunar mientras pensaba: si Regina estaba realmente dormida, seguro no recordaría nada de lo sucedido. Sólo le quedaba esperar que su profesora se levantara.

Cuando Regina despertó sucedió lo que esperaba: Emma se había ido de su cama y hecho como si nada hubiera pasado. No sabía si lo que había pasado en la noche era un paso bueno o malo, era obvio que Emma quería más pero le había dado miedo. Era totalmente normal dado que Regina era mujer y encima bastante mayor que la rubia. Se puso una bata y se dirigió a la cocina. Tantearía el terreno antes de actuar.