Tercera parte
Capítulo trece: Kanra y Shizuka
Barrio de Shinjuku
1 de agosto, mañana
Mientras aguardaba la llegada de Shinra y Celty, el informante se dirigió a su habitación. Namie le miró por el rabillo del ojo y reparó en que llevaba entre sus dedos la pieza del Rey. La mujer soltó un suspiro en señal de exasperación y luego continuó en la búsqueda de los documentos encargados por su jefe.
En el piso de arriba, Izaya se dejó caer sentado en la cama, junto a Shizuo. Le sonrió pese a que el monstruo se encontraba profundamente dormido; el haber ido a buscar al informante había consumido las pocas fuerzas que había logrado recuperar durante su tiempo de reposo en el hogar del médico clandestino.
Mientras pasaba la pieza de ajedrez de una mano a la otra, Izaya permaneció meditando en su proceder. Consideró que lo mejor era continuar con el plan que había elaborado durante la noche anterior. De ese modo, al menos podría mantenerse con vida y lo mismo el monstruo de Ikebukuro. Entonces, esperó que Shinra y Celty, así como Namie, creyeran en sus palabras.
Me vuelves un mentiroso, Shizu-chan.
Reparando en la respiración tranquila del guardaespaldas, el informante se preguntó que sería lo que había logrado que fuera a su encuentro. Sabía que Tsukishima fue a casa del doctor para avisar lo que se proponían hacer él y los otros dos Alternos con Izetsuki, pero supuso que la decisión de Shizuo ya había sido tomada con antelación. Después de todo, tuvo que haberse enterado de quien pagó por la atención medica que estaba recibiendo. Pensando en aquello, Izaya recordó la fuerza titánica de Pritzuo. ¿Cómo fue posible que consintiera la creación de un clon de tal naturaleza? Al momento, todos estaban pagando las cuentas por su error. Literalmente, Pritzuo le había hecho polvo los huesos al estúpido protozoario.
Tras escuchar a Namie llamarle, Izaya pasó su mano por los cabellos de Shizuo y depositó la pieza de ajedrez en la mesilla de noche. Después se reunió con Shinra y Celty en la sala.
Ante un gesto de Izaya, el doctor subió a realizar el chequeo diario de Shizuo. En tanto, Namie le tendió un par de portafolios a Izaya.
–¿Es todo? –preguntó Izaya en un tono de sorpresa que sonó de lo más convincente. Namie se cruzó de brazos.
–He revisado cada estante; no hay nada más.
[¿Qué buscas?]
Izaya no necesitó leer a la distancia el PDA de Celty.
–Solo estoy asegurándome de que no tendremos más problemas.
Calculo que se nos sumaran seis. A no ser que Shiki haya sido más ambicioso de lo que sospecho… Sí, serán solamente seis grandes problemas.
Izaya tomó asiento frente a su escritorio y comenzó a trabajar como si no tuviera que lidiar con un grupo de conflictivos Alternos. Namie Yagiri retomó sus tareas y Celty esperó a Shinra. Mientras lo hacía, se preguntó si podría confiar en que Izaya procuraría el bienestar de su amigo.
[Izaya, te advierto que tienes que arreglar lo que has hecho.]
El informante sonrió burlonamente ante la amenaza de la dullahan, pero asintió con la cabeza. Luego siguió tecleando en su ordenador. Cuando dio inicio a la sesión de chat, consideró cambiar su nombre de usuario dadas las circunstancias.
Sala de chat
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No hay nadie en la sala en este momento.
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Kanra se ha unido al chat.
T se ha unido al chat.
[Privade mode] Kanra [¿Dónde están?]
[Privade mode] T [¿Esas son maneras de saludar, maestro?]
[Privade mode] Kanra [No tengo tiempo; ¿quién las tiene?]
[Privade mode] T [El Awakusu.]
[Privade mode] Kanra [¿Cómo las obtuvieron?]
[Privade mode] T [No le pregunte por los detalles.]
[Privade mode] Kanra [¿Quién de los dos?]
[Privade mode] T [Shizuka; pero debes darte prisa. De lo contrario, alguien más las obtendrá.]
[Privade mode] Kanra [¿Shitsuo?]
[Privade mode] T [Sí.]
[Privade mode] Kanra [Dile que mandare a la transportista.]
[Privade mode] T [Aunque se cómo son el resto de los Alternos, no cometas el error de pensar que él o ella quieren escuchar lo que tenga que decirles. No todos están dispuestos a considerarte su razón de ser; su dios.]
[Privade mode] Kanra [¿Y tú?]
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T ha abandonado la sala de chat.
Kanra ha abandonado la sala de chat.
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No hay nadie en la sala en este momento.
–Transportista –llamó Izaya, cruzándose de piernas y recargándose en su sillón ejecutivo–, necesito que consigas algo por mí.
[¿De qué se trata?]
–No necesitas saberlo ahora, ya te darás cuenta. Después de todo, harás lo que sea necesario para salvar al imbécil de Shizu-chan.
Celty iba a protestar hasta que vio la expresión de Shinra, al pie de la escalera.
[¿A dónde debo ir?]
–Con Shiki-san, de inmediato.
En algún lugar de la ciudad de Ikebukuro
1 de agosto, mañana
Sin poder ser socorridos en la oscuridad del callejón, algunos de los miembros de aquella pandilla de color se dejaron someter por los hombres del Awakusu. Mientras el dinero se recolectaba, Shiki permaneció en el interior del auto, fumando. Frente a él, su guardaespaldas le imitaba, al tiempo que movía los dedos sobre la pierna, en señal de ansiedad.
Shizuka intentó ignorar el olor a tabaco que fumaban los otros dos y siguió mandando mensajes de texto con el celular. Se pasó el rubio cabello por encima del hombro, temiendo que el Alterno fuera a quemárselo con el cigarro. También se alejó en el asiento, pues no quería ensuciar su ceñido vestido blanco. Ante el gesto de la mujer, Ruby rio.
Shiki iba a comentar algo, pero un subordinado suyo se acercó a la ventana del coche, avisándole del reciente forcejeo entre los miembros de la pandilla y el Awakusu. Ruby no tardó en mostrarse bien dispuesto a intervenir, de modo que Shiki abrió la puerta del auto.
–Hazte cargo –dijo, dejando caer la colilla de cigarro en el suelo.
Ruby se precipitó al exterior y dio caza a los hombres que intentaban escapar por las estrechas calles. En tanto, Shizuka se colgó su bolso sobre el hombro, con la evidente intención de marcharse. Ante la mirada inquisidora de Shiki, la mujer se encogió de hombros, como si pensara que no necesitaba explicarse. Como esperaba, su jefe no la detuvo pues decidió aguardar por el regresó de sus subordinados.
[Estoy en camino.], tecleó Shizuka en su celular.
La respuesta de Kanra fue inmediata.
[Estaré contigo en cinco.]
Shizuka se detuvo en una esquina y mientras esperaba, revisó una vez más el contenido de su bolso. Todos los informes de los Alternos fueron revisados por la mujer, que se daba cuenta de que no estaba muy segura de si debía entregarlos o no. Pero, pensando en que el maestro merecía un castigo justo, no le importó más traicionar a su jefe y puede que incluso a Ruby. Aun así, decidió que no iba a darle a Kanra la droga ordenaba por el maestro. Shizuka pensó que este no tardaría en notar que le habían robado unas cuantas horas atrás.
Seguro que habrá reprimendas.
Cuando las clones se reunieron, abandonaron el lugar y se las ingeniaron para escabullirse del Jinete sin Cabeza. De lo contrario, ambas tendrían que rendirle cuentas a sus respectivos compañeros.
-o-o-o-
Horas más tarde, el Alterno de Izaya despertó con la cabeza palpitándole. Tras sentarse sobre la cama, intentó recordar cómo había llegado a ese cuarto mugriento. Recordaba que, tras haber sido engañado y ridiculizado por Izaya y sus hermanos, Pritzuo le encontró. Al traer a su memoria la expresión de culpabilidad del hombre, Izetsuki se levantó, queriendo marcharse de aquel lugar. Apenas se puso en pie, se encontró frente a frente con el rostro aburrido de una mujer. Con media sonrisa, Izetsuki fue capaz de ocultar su sorpresa.
–¿Cuál es tu nombre? –preguntó el Alterno, pese a que poco le importaba saberlo. Lo imperante era escabullirse y nada más.
–Kanra –respondió ella, mientras le instaba a seguirle.
Aunque con desconfianza, Izetsuki siguió a la clon por los corredores. Al igual que el maestro, Kanra vestía por completo de negro y, sin duda, de todos los Alternos, ella era la más parecida a Izaya. Claro, salvo por la abundante melena oscura que llevaba recogida con una cinta roja.
–Entonces, ¿qué piensa hacer Shitsuo ahora que nos ha reunido?
Kanra no se molestó en girarse a Izetsuki.
–Lo que trame no debería interesarte; no creo que llegues a enterarte del resultado –dijo en voz desinteresada.
–Así que ya despertaste –se anunció Shitsuo.
Izetsuki dio un brinco al encontrarse con el Alterno. Pese al susto, también logró reconocer a Prizuo en la parte más alejada del cuarto. Sin embargo, Izetsuki no había visto antes a la persona que estaba fumando, al lado de Pritzuo.
–Ahora que estamos casi todos presentes, me parece bien decirles lo que haremos –Shitsuo tomó asiento y los otros prestaron su atención.
Para sus adentros, Izetsuki esperó que pudiera llegar a ver lo que los otros estaban tramando hacer. Se distrajo cuando vio a Kanra tenderle un montón de papeles a Shitsuo. Este solo les dio un vistazo, antes de tomar dos de las coloridas carpetas.
–¿Y lo otro? –quiso saber Shitsuo, sin apartar su atención del perfil de Hibiya. La clon no dijo nada, pero Shitsuo pareció verse satisfecho ante los gestos de Kanra.
–Te advierto que Psy no querrá conformarse con las sobras –intervino el que fumaba. A Izetsuki le pareció que llevaba puestos unos audífonos.
–Ya le preguntaremos a quien quiere cargarse cuando le encontremos –respondió Shitsuo, ahora con el perfil de Izetsuki en sus manos.
–Entonces, serían Hibiya, el maestro y… Zetsu, ¿eh? –canturreó el otro, antes de sacar un nuevo cigarro.
Izetsuki no trató de alegar a su favor. Aun así, posó su vista en Pritzuo que le ignoró por completo. Dándose cuenta de los temores de Izetsuki, Shitsuo puso una mueca que quizá podría considerarse una sonrisa. Regodeándose en silencio, Shitsuo comentó lo que esperaba que el resto hiciera. Vi le hizo saber que estaba conforme y Pritzuo asintió con sequedad. En cambio, Kanra se llevó las manos al interior del abrigo y, al sentir el paquete que le había robado a Shizuka, se sintió ligeramente culpable, pero no tardó en desviar sus pensamientos.
Cuando terminó de explicarse Shitsuo, Vi no tardó en marcharse para empezar cuanto antes la recopilación de los datos que requería su empleador. Kanra le pidió a Izetsuki que le siguiera y, antes de obedecer, este le lanzó una última mirada esperanzada a Pritzuo, pero el Alterno continuó con la vista en el piso y luego en la pequeña cruz que llevaba al cuello. La cruz que utilizaba como arma, estaba recargada en la pared que tenía frente así.
Ahora que la miraba con detenimiento no le pareció tan bonita.
Viéndose solos, el Alterno tomó por el brazo a Shitsuo.
–Mientras repartas justicia, está bien. Puedo ayudarte, sin embargo, si veo que no cumples con tu palabra, te aseguro que no quedará nada de ti. Nada en absoluto. Sufrirás aún más que Heiwajima-san –dijo Pritzuo con el rostro ensombrecido.
–Lo que yo hare es necesario. Es una promesa, solo acabare con esos tres. Los demás pueden pasar de mí –acordó Shitsuo, fingiendo que al apretón del Alterno no resultaba de lo más doloroso–. Tu dios no tendrá nada que reprocharte, ¿cierto? Haces lo correcto.
Pritzuo lo dejó ir y luego se marchó del sitio. Durante el camino, le pareció que ambas cruces pesaban más, de momento a momento.
[ … ]
Próximo capítulo: Tsugaru e Izetsuki (12 de junio).
N del A. ¡Buenos días a todos! Espero que se encuentren muy bien. Hemos llegado a la tercera parte y, como podrán notar, ahora tenemos más personajes… [^w^]/ Muchas gracias por leer. ¡Hasta la próxima!
Respuesta a los comentarios.
Ale baskerville: Ja, ja, ja. Gracias por eso; como viste, tome en cuenta tu comentario. Espero que te haya gustado el capítulo y que sigas leyendo. ¡Te mando un abrazo!
Karasu-shiro: Lo sé, lo sé, me encanta el drama… Intentare actualizar con regularidad. Me gustaría saber que te pareció la presente actualización. Como siempre, me hace muy feliz leer tus comentarios. ¡Abrazos y besos! Ten un bonito fin de semana.
Delic Heiwajima: ¡Hola, hola! Me dio mucho gusto verte de nuevo por aquí. Ahora la espera no fue larga… [n_n] ¡Espero que te haya gustado el capítulo! Cuídate y hasta la próxima semana.
