Solo no me odien ni me lancen tomates, lean y disfruten. Nos encontramos más abajo xD
Porfa, antes de una parte importante coloque una canción para esa escena, el link esta de una vez solo tienen que borrar los espacios y escucharla al tiempo q leen, y luego al final me pueden lanzar los tomates #okno
Nos leemos al final! :)
La estaba observando atentamente mientras caminaba por toda mi cocina haciendo el desayuno y usando solo una franela de una de mis pijamas, que le quedaba inmensa. Tal cual como a ella le gustan.
Estoy seguro que parecía un acosador, o por lo menos así sonaba; pero, ante mis ojos veía la perfecta película de la mujer amada, admirada, adorada… Estoy completamente inundado de amor, amor por Kagome.
Por su menuda y bien proporcionada figura, su cabello azabache que caía como una capa obscura pero fresca de noche y de sus acciones delicadas, muy de ella. Como tomaba las cosas con finura imperiosa y miraba con detalle todo lo que tocaba, la maña envolvente que tiene de sentir la textura de todo lo que llega a sus yemas. Incluso como rascaba una pierna con la otra, muchas veces me parecía sexy la manera natural en la que se peinaba con las manos. Arrastraba su cabello con los dedos hacia un lado y este regresaba a su lugar poco a poco pero de una manera pausada y hermosa, dejaba lucir un rato su rostro.
-¿podrías dejar de verme así? Asusta.
-Lo siento – Salí de mi ensimismamiento cuando ella me hablo.
Kagome sonrió de medio lado, con coquetería. Coloco el plato con unos huevos revueltos y pan tostada con mermelada de fresa, en frente de mí.
-Aún se está haciendo el café. – dijo.
Se sentó del otro lado del bar de mi cocina con un plato del mismo contenido que el mío.
-No es necesario que siempre prepares el desayuno. – me sentía algo apenado, siempre es lo mismo, ella se disponía a cocinarme.
-Me gusta cocinar aquí, es bastante tranquilo sin la mirada inquisidora de mi madre o mi abuelo deseando que sea algo para él.
-Solo es porque me siento como un mimado, la verdad no me quejo, te ves bonita.
Kag me miro con sus ojos de chocolate y empezó a reír.
-¿te refieres a esta pinta de after-sex, lo casi vestida, despeinada y demás?
-La misma, es una vista… privada. Si es solo yo el que te está viendo así y quien participo en la causa, me parece que te ves bonita. –por no decir endemoniadamente sensual.
Kagome me observo interesada por mis palabras, de seguro la razón es que hace unas semanas yo no me hubiera atrevido a decirle eso, a hablar con el mismo deje de seducción con la que ahora me dirijo a ella. A mirarla con mas que ojos de un amorío infructuoso.
Tres semanas de intimidades con Kagome habían bastado para abrir otra etapa en mi vida y la de ella. Ya no somos solo amigos, somos… ¿Qué somos? Bueno, no tenemos un término pero creo que eso mismo es lo que nos hace, esto.
No tenemos una etiqueta.
No hay una línea punteada en la cual descubrir con una palabra que es lo que estamos o no haciendo, porque si fuera amigos con derecho, probablemente no compartiríamos el desayuno, no tenemos una relación porque ninguno ha establecido nada(o mejor dicho, Kagome no ha querido establecer nada)
Está bien para mí, estoy en una nube tan firme de felicidad que sin duda, mi mente no procesa una queja para ellos.
Estaba comiendo tan inundado de mis propios pensamientos y viendo fijamente a mi amiga en el proceso que ella de verdad se estaba alarmando, lo notaba por su rostro.
-Es en serio, deja de mirarme así…
-No te miro de ninguna manera especial – más mentiroso.
-Lo que tú digas. ¿Hoy vamos a salir con Sango y Miroku? – cambio el tema, yo asentí. – Entonces tengo que ir a casa por algo de ropa.
-Te dejare de paso a la Universidad, ¿llegaras allá?
-Probablemente le diga a Sango que me busque.
-Está bien por mí, entonces podre ir al trabajo y de allí para acá y luego al bar.
Kagome sonrió alegre, afirmo el plan y luego continuamos comiendo y hablando de cualquier tontería, como si entre nosotros nada cambiara.
Obviamente es mentira.
Allí estaba la planificación para ocultar lo obvio, un algo clandestino entre nosotros que nadie más podía saber.
El sostener una relación más íntima nos había llevado también a otro nivel, y es por eso que supongo que mi nivel de pajuismo con Kagome había aumentado en tan pocas semanas. De repente "infructuoso" parecía una palabra que coincidía a la perfección con nosotros.
Tanto así que la semana pasada en lugar de ir a un bar con Sango y Miroku como es usual, fuimos al cine, a que no adivinan ¿quién se tomó de las manos a escondidas entre las barras que separaban los asientos de la sala?.
No pude evitarlo cuando cruce mis manos y por coincidencia rose la de Kagome, sin pensarlo mucho, recorrí mis dedos entre los de ella y cerré nuestras palmas. Se supone que debería ser incomodo porque era la primera vez que hacíamos eso, tal cual unos tontos adolescentes, pero fue natural para ambos y sentir el calor de una palma con la otra fue un consuelo dulce para mi corazón. Me estaba permitiendo saborear estas cosas que había deseada con ella y no ver como las compartía con otro.
Pues sí, me he convertido en aun un más gran egoísta.
Sin restar el hecho de que cuando la mire disimuladamente, vi un poco de sonrojo en su rostro. Entonces me sentí victorioso.
-Inuyasha, por Dios, deja de estar en las nubes. – regañó.
-ah, lo siento mucho… - Kagome se giró y fue hacia al baño para ponerse su ropa.
No podía evitarlo, estaba por completo encerrado en una burbuja de felicidad donde estaba genialmente acompañado.
Con esto es claro que no hay que recalcar que nuestra relación, es un secreto para el resto del universo, excepto para mi jefe que tenía la capacidad de leerme los ojos como si fuera mi padre.
Inmediatamente mi alegría disminuyo un poco, si retrocedo el tiempo a hace unas maravillosas semanas cuando fue la primera vez que Kagome y yo lo hicimos, recuerdo la tranquilidad de fumar un cigarro de menta e ir paso a entrar a la tienda cuando escuche la voz fina y fría e insoportable de mí, algo así como, eeex-novia.
"Yo sé que sientes, sé que no es por mí, no puedo asegurar si de verdad es ella por la que estas prendado pero eso no quiere decir que me voy a rendir"
Kikyō me lo dijo con una firmeza que jamás le vi en los ojos y en todo el cuerpo, no estaba dispuesta a aceptar un rechazo y yo me cuestionaba la razón.
Ooo
Cuando yo pensaba que mi descanso de 5 minutos tomaría menos que eso, parece que me equivoque rotundamente.
Solté el cigarro de menta, luego lo pise para apagarlo y que el humo no molestara a Kikyō porque sé que sufre de asma.
Así de marica eres, aun a pesar de todo eres amable con ella.
-Gracias – dijo sabiendo porque descarte la colilla.
No dije nada pero la patee lejos y luego de meter mis manos en los bolsillos de mi pantalón, la mire detenidamente, esperando. Sin embargo Kikyō me miro detenidamente y luego se sentó en el banco con tranquilidad y la elegancia que la caracterizaba. Toda una dama.
-Es mucho pedirte que, bueno, te sientes conmigo un rato.
-Estoy bien parado – dije cortante.
-Sé que sigues molesto por el día que lleve a Kouga a tu apartamento cuando él y Kag estaban mal.
-¿Molesto yo? No, creo que más bien deberías agradecer de ser mujer.- mi vos seguía cortante y distante.
Kikyō cerró los ojos con fuerza y luego los abrió, me observo detenidamente antes de hablar.
-Estuvo mal, pero aun pienso que lo que hice fue justo, estaba tratando de evitar que algo pasara entre ustedes. No soy tonta, sé que sientes cosas muy fuertes por ella pero… Kag es tan noble que no se permitiría nada, pero la carne es débil. – Soltó un suspiro- Nada de lo que digo tiene coherencia, la verdad es que no confió en ninguno. Ni siquiera en mi… deje de hacerlo hace tiempo.
Es obvio que yo no tenía ninguna opinión al respecto, ella parecía creer en la absoluta inocencia de Kagome, pero no en la mía.
-Yo sé que sientes, sé que no es por mí. No puedo asegurar si de verdad es ella por la que estas prendado pero, eso no quiere decir que me voy a rendir. – firme y decidida parecían las palabras correctas para describirla. – No me voy a rendir.
Solté un bufido.
Kikyō posee una belleza extraña.
Podría decir que paradisíaca pues sus facciones y su aire no parecía ser de esta época. Siempre se mantenía con una elegancia y educación absoluta, perfectamente limpia en todos sus actos, por supuesto, educada desde pequeña para ser una dama.
Su físico era muy atractivo, delgada y alta, con una figura que seguro siempre envidian sus compañeras, además de un rostro que pocas veces ves perder la razón, siempre serena y madura.
A menos que este obsesivamente enamorada de ti, entonces la veras perder la razón con estilo.
Pero regularmente, ella sabe mantener la compostura.
Antes de mis maravillosas semanas de Luna de Miel con Kagome, constantemente pensaba ¿Por qué no enamorarme de ella? Como si pudiera mi cerebro o mi melancolía demandar a mi corazón. Sin embargo con el tiempo, entiendes que de la misma manera estúpida que tratas de dominar el amor, comprendí que solo ella no fue hecha para mí.
No obstante, con paciencia, vas conociendo realmente a esta mujer. Una señorita que quiere desesperadamente, sentirse amada como en las novelas, con un final feliz, y no es el príncipe quien la escoge sino ella a él; porque su final debe estar, además, realizado bajo sus imposiciones.
Esa es mi razón para tener por seguro mi decisión tomada: Yo no soy para ella.
-Si estas consciente de que mis sentimientos por ti no son iguales a los tuyos, ¿Por qué aún me quieres? – la estaba viendo detenidamente, ambos cruzábamos las miradas. De repente tenía miedo que a través de ellos, ella viera todo lo que paso esta mañana.
-No lo sé, yo no mando sobre mi corazón, pero sé que puedo conseguirlo… puedo hacer que te enamores de mí y seamos felices.
-No puedes controlarlo todo, menos lo que sienten los demás. – estaba molesto.
Ella solo manejaba todo bajo sus deseos, realmente estaba siendo egoísta, no pensaba en mi felicidad.
-¡¿Entonces porque estuviste conmigo esos meses? –Gritó- ¿Sólo por sexo? – se hizo un silencio prolongado.
Estábamos en la entrada del local, donde hay una calle poco concurrida, pero concurrida al fin. La poca gente volteo a vernos como si el espectáculo fuera divertido. Me puse nervioso, a nadie le gusta ser visto por extraño en medios de sus tormentos personales.
-Kikyō, no grites, estamos en la calle… - susurre.
Me acerque a ella y la tome del antebrazo y la acerque a mí.
-No me sigas más. No soy para ti. – se quedó estática pero luego me miro directo a los ojos.
-No me importa. – sentenció.
Ooo
Lo último que le dije fue suficiente para sentirme mal, al separarla de mí, pude ver sus lágrimas asomarse por sus ojos.
Quizás mis palabras fueron malinterpretadas.
Yo nunca quise decir algo como que soy mucho para ella, porque creo que es lo que se entendió, más bien, me refería a que el indicado, algo así como su alma gemela, no soy yo. Pienso que todos en el mundo tienen su persona destinada, por eso yo no creo ser la de Kikyō, ni siquiera me catalogo como el ser perfecto para Kagome por mucho que me gustara.
Más bien, creo que esas cosas se comprenden bajo ciertos factores.
El primero de ellos, los sentimientos recíprocos.
Bastantes veces me cuestionaba si estaba haciendo yo el mismo maléfico juego inconsciente que Kagome tenía conmigo: rechazarme sentimentalmente y ser solo su paño de lágrimas y quien calienta su cama no solo para la compañía de historias graciosas sobre tonterías a través de la noche.
Me sentía mal conmigo mismo de pensar que eso es posible.
-¿Aun estas allí? Vaya…
-Discúlpame, estaba pensando.
Kagome enrollo sus brazos bajo su pecho y me veía detenidamente con su típica ceja derecha alzada.
-Tú siempre piensas demasiado, Inuyasha. – dejo sus brazos caer a los lados de su cuerpo. – A diferencia de muchos hombres, no te dejas llevar siempre por lo que sientes.
He allí la prueba de que tan buen actor o mentiroso soy, y estoy seguro que la segunda opción está más acertada.
Kagome se sentó en el sofá, cogió el mando de la tv y comenzó a hacer zapping.
-Anda a vestirte o llegaras tarde. Te espero aquí, no es como si tuviera otra opción, Taisho.
¿Qué tipo de ser humano era yo? Definitivamente uno para nada egoísta, lamentaba mi felicidad, allí sentada en el sofá, por los sentimientos de una mujer que no es para nada lo que yo deseo, preguntándole a mi conciencia si estaba yo siendo el malo de esta historia.
Camine aun en pijamas hasta el sofá y me arrodille en las piernas de Kagome, ella se sobresaltó pero antes de que pudiera preguntarme, recosté mi cabeza en su regazo y la abrace por la cintura.
-¿Estas bien? – su voz vibraba preocupada por mí.
-No me siento muy bien, no quiero ir a la Universidad…
-Claro que no quieres, ¿tienes fiebre, o es tu estomago? - toco mi frente y luego mi rostro con dulzura.
-No, solo me siento mal en general. – el calor de sus piernas y su olor particular era mi única tranquilidad, mi sanación a sentirme traidor cuando de alguna manera no lo soy.
Me sentía mal, por estar siendo egoísta por una vez, quizás no está en mi naturaleza, pero lo he sido o lo estoy siendo, con Kagome, estoy traicionando a muchos, agregándola a ella, para ser feliz y sentirme completo.
Disfrutar de un amor épico.
¿Es muy difícil para mí conseguir el egoísmo sin sentirme mal por tenerlo?
Kagome había empezado a acariciar mi cabello y me hablaba con un tono de voz preocupado y bajo.
Inmediatamente me tranquilice y cerré los ojos.
Poco a poco los lamentos se fueron y llego la tranquilidad, junto con un olor a vainilla y unas manos cálidas.
Mucho tiempo, había estado deambulando alrededor de ella esperando algún día tener el 10% de la intimidad con la que ahora la toco y, por mucho que a los demás les pasara, me había comprometido conmigo mismo a ser egoísta por una vez y tratar de ganarme algo en lugar de ver como los demás me pasan por encima.
-¿Quieres que nos quedemos un rato? – Preguntó con gentileza.
Estaba, desesperadamente, disfrutando de tenerla para mí.
La abrace con fuerza y afirme en silencio.
Kagome continúo haciéndome cariños hasta que el nudo en mi garganta se desato y sentía que podía respirar más tranquilo, sin lamentos.
-Recuéstate a mi lado, así no puedo ver tu rostro.
Hice lo que me pidió pensando que así la tendría más cerca y sentiría su calor más conciliador.
Me levante tranquilo, y de nuevo, me senté en el sofá junto a ella y acosté mi cabeza en su regazo. El regazo tibio y cómodo de la mujer de la cual estoy enamorado a cada segundo que pasa y cada vez que respiro su aroma.
-¿Así estas mejor? – tomé su mano más cercana y asentí. - ¿Te sientes mejor? – asentí de nuevo.
Podría decir que esto es algo parecido a cuando me acostaba en las piernas de mi mamá a escuchar los cuentos de cuando ella y papá eran jóvenes, o en su mayoría de ella relatándome todas las tonterías que hacia cuando fue adolescente, antes de conocer a papá y no tener juicio absoluto de lo que hacía.
Pero es un confort muy distinto, de alguna manera es una paz absolutamente invasiva, te llena todos los sentidos y de repente es como si el único sonido que escuchas es el de ella respirando, o el único tacto importante es el de sus manos o cualquier parte que toque piel a piel, todo ese tipo de cosas que una novela medieval tendría en ella para relatar cuentos viejos.
Demasiadas ocasiones me he cuestionado a mí mismo, si es más bien una obsesión fetichista la que tengo por ella.
Pero mi corazón me dice que no, que de verdad estoy maricamente enamorado de Kagome.
-Has estado raro toda la mañana, pudiste decir que te sentías mal. Te hubiera hecho un té, o algo así, podría hacerlo ahora.
-No, ya me estoy sintiendo mejor. – Más o menos mentía para que ella se quedara.
Kagome sonrió.
-Eres un niño mimado, Taisho. –Continuó acariciándome.
Me levante de su regazo y la mire a los ojos con una sonrisa, una sonrisa sincera, una que mostrara lo mucho que disfruto su compañía.
Me acerque con lentitud y bese sus labios con suavidad.
Kagome me observo preocupada, más que antes. Yo sonreí.
-Estoy bien. – Tomé su manos entre las mías y me recosté de nuevo en su regazo pero mirando a su rostro. – No te he preguntado, ¿Cómo vas con tu canción?
Ella sonrió con calidez, mi alma pudo sentirse tranquila.
-Ya grabe 2 partes, falta otra y habré terminado. – dijo contenta.
-Pensé que la presentación era en vivo.
-Y lo es – afirmó.
-Ah… ¿debes tener el demo a mano entonces?
-No - La mire confundido. – Digamos que, es un tipo de presentación diferente.
-No tratare de entender, ustedes las mujeres son ciertamente demasiado extrañas para tratar de comprenderlas.
Kagome se echó a reír y luego me miro.
Era increíble lo que su risa podía hacerme, traer la paz aun cuando no este perturbado.
-¿Tienes que ir formal? – pregunte.
-Supongo, es una presentación, en ellas siempre hay que ir elegante. No sé qué usare, quizás mamá tenga alguna idea.
-Ah, ¿entonces irán tus padres? Bueno, es lo más natural.
-Papá tiene que trabajar, pero mamá seguro que ira, y Sango me dijo que también quería ir.
-¿Entonces puedo ir yo también?
Kagome me miro con extrañeza.
-¿Por qué me miras así?
-Bueno, pensé que estaba sobre entendido que tú irías.
Ella siempre tenía que sorprenderme. Yo jamás me creí invitado de presenciar su actuación pues, bueno… lo considere correcto y académico esperarla afuera. ¿No?
-Tú nunca dijiste nada, ¿Por qué tendría que estar sobre entendido?
Pude preguntar algo así como, ¿Por qué somos como amantes?
-Supongo que nunca te lo había dicho, pero, tú siempre me traes calma, Taisho. – me quede estático y abrumado. – Por eso me gusta estar contigo, te lo he dicho eres al contrario de muchos otros hombres, o personas.
-Oh…
Me senté en el sofá de nuevo, mire a Kagome y la abrace con fuerza.
-Supongo que a veces olvido lo necesario que puedo ser para ti. – Dije con una sonrisa.
-Oh, ¡eres un idiota! – Una almohada bastante agresiva vino acompañada de eso.
Abrumado, quedaba como una palabra corta pues, siempre me había sentido así cuando descubro que formo una parte importante de su vida.
Que soy, más altamente considerado que otros quizás.
Ese tipo de cosas, son las que me hacen darme cuenta también de que mi egoísmo va por un camino correcto, que no me estoy equivocando del todo con mis decisiones y que algún día, no sé si cercano o lejano, Kagome si me diga esas 2 palabras que tanto espero recibir luego de que yo las diga y ella me responda con las mismas.
Claro que, Dios no me quiere tanto.
-¿Y de que se tratara tu tema? – dije sobando mis pierna, cortesía de la almohada agresiva.
Kagome sonrió con suficiencia, apretó mi mano y miro hacia las ventanas.
O más allá de ellas.
-De una transición de sentimientos horribles.
OOO
3 años después.
-Taisho, y ¿Cuál ha sido tu mejor polvo? – mi compañero me apunto con el tabaco y me miro esperando una respuesta.
Una canción de Jazz bastante vieja estaba al fondo.
Habíamos hecho un largo viaje a un hotel en Aruba para cerrar un trato con un buen amigo de la compañía, era como una especie de familiar. Miroku estaba sentado del otro lado de la mesa junto a la piscina donde hablábamos, con otro largo tabaco en la mano.
Sonreí y mire de nuevo al chico que me preguntaba lo del polvo.
Típicos hombres, estábamos hablando de sexo y mujeres luego de que el Señor Shuang firmara el trato.
-Inuyasha jamás hablara – contesto Miroku por mí – es el chico más reservado al respecto que conozco, ni siquiera con años de haber pasado ya.
Mi compañero de oficina, al que le decía Otis, porque me recordaba al perro Pug que tuve de chico una temporada, me miro expectante aun.
-De hecho, si lo iba a contar, Miroku. Podría decir que el mejor polvo fue luego de la noche en que tú y Sango nos dijeron que se iban a mudar juntos, ¿recuerdas?
-Oh, el amor juvenil, sí que puede ser sublime. – contesto el señor Shuang.
Yo me reí con él, la misma sonrisa de picardía.
-Miroku y Sango nos obligaron a vestir bien y todo eso, nos llevaron a un restaurant caro solo para decirnos que se mudarían juntos. – conté. – Mi amiga de aquel entonces, o compañera… pude haberme lanzado por un barranco si ella me lo hubiera pedido. Era muy bonita, con un cuerpo matador.
-Yo lo certifico. No sabía que ya en aquel entonces ustedes estaban juntos. – hablo mi amigo.
El señor Shuang y yo tomamos una calada del tabaco al mismo tiempo, pero el soltó el humo primero y hablo.
-De seguro, las jóvenes son tímidas pero hermosas.
-Yo no diría que tímida es la palabra que la describa, pero estoy segura que hermosa sí. Por seguro que estaba coladito por ella, esa noche usaba un vestido negro, con la espalda descubierta y sus tacones, solo verla así fue suficiente para mí.
Miroku y Otis rieron de mis fantasías.
-Entonces ya la querías en tu cama. – dijo Otis.
-La verdad no, solo quería tomar su mano y decirle que hermosa se veía. – solté el humo y reí de nuevo. – el ingenuo Inuyasha de aquella época solo le hacía falta verla para sentirse un idiota.
Miroku me miro como cuestionando el hecho con sus ojos, pero no me interrumpió.
-Luego de que cenamos, fui a llevarla a su casa, pero yo no paraba de verla y ella se dio cuenta, así que me dijo que pasaríamos la noche juntos. Yo me quedé sorprendido pero tampoco iba a quejarme. Ella no era tímida pero tampoco disimulaba, así que fuimos a mi casa, pasamos a mi cuarto, ella conecto su Ipod, y lo demás pasó.
Los 3 hombres me miraron expectantes a que continuara como esperando que yo relatara todo con detalle, pero de repente el mayor de los 4 se echó a reír a carcajadas gigantes y le siguió Miroku, Otis nos observó a los 3 pero no entendió, siendo el más joven del grupo era natural.
-Ya me parecía extraño de ti. –
Shuang me dio una palmada en el hombro y sonrió conmigo.
-El amor juvenil mi amigo, el verdadero siempre es leal. – me felicito y luego me invito un nuevo tabaco.
-Yo no entiendo nada… - Otis parecía decepcionado.
-Inuyasha siempre será un caballero, el no contara nada.
No era necesario aclarar más para saber que, estaba dispuesto a decir que esa noche fue una de las mejores de mis días más joven, pero nunca contaría con detalles lo que paso, es algo que simplemente no estaba correcto, y más aún, estaba solo reservado para mí y para Kagome, un recuerdo que solo nosotros dos compartimos.
No importan los años, son el tipo de cosas que compartimos y se mantienen entre nosotros.
OOO
Kimbra – Withdraw ( http: /www. youtube. com/ watch?v=sqeDUf7mZic ) Escuchar antes de Leer esta parte.
Kag estaba acostada boca abajo en mi cama. Sin nada excepto su pequeña ropa interior bastante sencilla, sin encajes ni figuritas, solo de color negro y los tacones bajos cerrados con los que llego al restaurante.
Habíamos empezado un jueguillo lento desde que pusimos el IPod de Kag en las cornetas, y canciones variadas nos regalaban un ambiente distinto esta noche. Una música lenta y romántica creaba el ambiente para nosotros.
Desde hace un rato estaba sobre ella dejando un camino de besos lentos, húmedos y muy suaves; como pequeños roces. Había empezado desde el tatuaje detrás de su oreja, seguí bajando por su cuello y continúe mi nueva vía por el centro de su espalda, entre sus omoplatos hasta su espalda baja, lentamente, seguí.
Disfrutando de sus suspiros; esta noche no eran gemidos desenfrenados, eran suspiros placenteros, respiraciones profundas y exhaladas a través de sus labios y nariz.
Mientras seguía bajando y sintiendo los vellitos casi invisibles por su fineza tocar mis labios antes de dejar cada beso, olía su perfume de esta noche; dulce. De alguna marca, que no se pero me encanta. Estaba extasiado por él. Sentirlo al pasear mi nariz por su cuerpo era exquisito.
Kag estaba muy quieta y con los ojos cerrados, todavía suspirando.
Mis dedos estaban enredados a ambos lados de su única pieza de ropa íntima, el diminuto hilo dental negro. Sonreí porque, una pieza tan sexy y vulgar en ella se veía sublime y sensual.
Mis besos de rosas llegaron al inicio de sus nalgas, una de las partes de su cuerpo más perfectas por su tamaño y su suavidad, donde su piel de leche era más blanca. Tuve que escoger cuál de las 2 besar, fue difícil pero cerré mis ojos y al azar bese su nalga derecha.
Su risilla, divertida llego a mis oídos y escuche como apretó la almohada que abrazaba.
-Mmm, Inuyasha...
No respondí pero me reí con ella.
Tome la pieza de lencería y empecé a bajarla con lentitud, Kag alzo las caderas para ayudarme y pausadamente las deslice por sus piernas. Al llegar a los tacones también los quite y bese sus pantorrillas.
Quizás fuera la música o la noche, o el placer... Pero hoy, no estábamos teniendo sexo desenfrenado en la sala o borrachos a la orilla de la playa. En silencio había empezado a hacerle el amor a Kagome. Me estaba realmente tomando el tiempo para saborear cada centímetro de su cuerpo.
Deslice mis manos desde sus pantorrillas hasta su cintura, permitiéndole a mis dedos grabarse que no había cosa más suave que la piel de ella.
De nuevo me posiciones sobre Kag sin aplastarla y mordí sus hombros y su cuello, ella aumento el volumen de los suspiros hasta hacerlo gemidos bajos y melódicos.
Veía su rostro disfrutando realmente nuestro rato de hacerlo con lentitud. Como si el tiempo pasara lento para ambos, y de hecho creo que era así.
Ella se giró sobre su propio cuerpo, quedo de medio lado. Le mostraba su perfecto perfil a Dios desde mi cama. Giro su cabeza hasta verme y con su mano más cercana toco mis mejilla, cerré los ojos y la sentí, los abrí de nuevo y mire a sus ojos chocolate, Kag rosaba mis labios con sus yemas. Las profundas piscinas de chocolate.
Nos quedamos unos segundos mirando el uno al otro.
Kag, sonrió de nuevo con tranquilidad.
Las canciones del iPod seguían pasando, una tras otra parecían regalarnos el ritmo apropiado para querernos.
Y con los ojos fue como entender a través del otro el mismo mensaje, que nos pertenecemos y que este es nuestro momento.
Nuestro momento de disfrutarnos con lentitud.
-Quítatelo. - susurró lentamente.
Yo asentí tranquilo y me quite la única pieza de ropa que llevaba puesta, mi bóxer. Regrese a estar a su espalda y ella aún me miraba.
Baje la cabeza y bese sus hombros de nuevo, ella tomo mi mano y la guió hacia uno de sus senos.
Lo masajes suavemente, queriéndola estimular poco a poco. Gire mi rostro y bese sus labios. Los masajee con los míos y deje que gimiera en mi boca, compartiendo el aire caliente. Kagome se pegó más a todo mi cuerpo, baje mi mano de su seno tanteando hasta los huesos de sus caderas, un poco más abajo acaricie, sin rasguñar pase un poco mis uñas y las yemas con delicadeza, sentí que le agradaba.
Bese más efusivamente, pero continúe manteniendo un ritmo paulatino, creo que la palabra correcta para definir un beso así no existía. Puesto que sí, era un beso hambriento, deseoso, de carne y pasión pero, no era agresivo, solo nos quitaba el aliento.
Podía sentir pequeños detalles, como el cabello de Kag cayendo en mi hombro y haciéndome cosquillas juguetonas y placenteras.
Escuche sus gemidos en mi oído cuando baje más mi mano para llegar a su intimidad y tocarla como yo verdaderamente sabía hacerlo, como tantas veces después de hacerlo por toda la casa, había aprendido que la tocara.
Moví los dedos sobre su punto exacto creando la tensión puntual en ella para que disfrutara.
-¡Ah! –grito ahogadamente en mi oreja, sonrojada.
Aprovechando la cercanía mordió mi lóbulo y suspiro sus gemidos tibios en mi oreja.
Mi otro brazo antes quieto, lo pase detrás de su espalda y lo saque por el otro lado de su torso, tome su seno en mi mano y jugué con él.
Todo con la paciencia necesaria y el tiempo correcto, no apresurándome en nada, porque como dije, esta vez el tiempo se estaba deteniendo para los 2. No estábamos desesperados.
Kag ya estaba en el punto, detuve ambas manos y la acosté boca arriba rápidamente, ella no se sorprendió. Me posiciones entre sus piernas, alce su cadera y la puse a mi altura (porque estaba de rodillas), su pelvis descanso sobre mis rodillas perfectamente, pase una de ellas sobre mi hombro y la otra la deje caer a un lado de mí.
La tome de la cintura con firmeza, Kagome gemía lentamente viéndome. Los 2 sudados por lo previo y lo que venía. Me encantaba ver su piel sudada, brillaba y el efecto de su pecho subir y bajar víctima de su respiración entrecortada me volvió loco.
Era de noche, pero las luces a través de mi ventana me ayudaban.
Kag alzo una mano y tomo la mía viéndome a los ojos firmemente.
Sin torturarnos, bese sus dedos y la penetre lentamente. Saboreando lo más íntimo de Kagome. Disfrutando su reacción.
Disfrutando de hacerle el amor.
Me moví a un ritmo lento y a medidas que nuestros gemidos aumentaban, con él, nuestro ritmo. Kag apretó mi mano con firmeza y sentía el olor de su perfume abandonando su cuerpo para dejar el olor a sexo y pasión.
Escuche como las uñas rajaban sin romper las sabanas y veía como se arqueaba y gemía desde lo más profundo de su garganta, como las gotas de sudor bajaban de su cuello, viajaban a la clavícula y se desaparecía entre sus perfectos pechos en movimiento. Al igual que el resto en su cuerpo, estas caían a los lados.
-Kagome... – gemí ronco.
- Si... Inuyasha, sigue... - claro que no me detendría pero estaba cerca del final.
Di embestidas fijas y bajo un ritmo placentero hasta que llegamos al orgasmo esa noche. El mejor orgasmo que haya tenido en la vida, y los dos siguientes a ese.
Esa noche, tuvimos relaciones, por alguna razón, mucho mejor que las otras. Fue pausado, disfrute aún más allá de su cuerpo, con suavidad y le di besos de rosa.
Dormimos desnudos y con las manos enredada una con otra.
El iPod de Kag siguió sonando toda la noche hasta que su batería murió.
Y... no sé qué tanto puedo llegarla a amar más, porque si no explotare.
-Ummm, Inu, te quiero...
Fue lo que dijo antes de caer rendida. Cuando me percate lo suficiente de que estaba dormida le conteste.
-Yo te amo, demasiado. - bese su frente y no supe más nada.
OOO
Hoy, 3 años después, puedo decir que es un recuerdo que siempre regresa a mí, y con el que además soy bastante egoísta.
Pero la verdad, es que nunca fue un polvo.
Si vamos al caso Kagome jamás fue solo eso, pero si fue la mejor de las veces que hice el amor.
Les conteste a mis amigos su pregunta luego de que deje escapar el humo del cigarro.
Es probable que muchas quieran ahorcarme pq si, tienen razón, me perdí mucho tiempo.
Digamos que la inspiración huyo de vacaciones, la universidad tomo mi cerebro y lo secuestro, y mi cuerpo se disolvió en problemas familiares.
Pero heme aquí, fiel a ustedes hasta el final ;)
Ahora espero su amor… y no tomates xD.
Es importante que escuchen este lemon con la canción, es lo que le termina de dar el sentimiento que yo buscaba, no es la canción perfecta pero se le acerca. C:
Besos!
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