- Titulo: De alegrías y errores
- Autor: WritersCompulsive (Miku_Cullen)
- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no nos pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Notas:
* Hola a nuestras lectoras. Como podrán ver esta historia no es parecida a ninguna que hayamos subido antes y es que no hemos hecho nada en conjunto. Esta idea es mía (Miku_Cullen) y surgió día completamente de la nada. Espero que les llegue a gustar y que me hagan saber qué es lo que les parece para seguir subiéndola o simplemente dejarla en mi computadora para mi entretención.
- Algo que deben saber:
1.- Los reviews se responderán a través de PM
2.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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Dos semana s habían pasado desde que Edward se había ido de la casa de sus padres y las cosas no habían mejorado para nada. Edward seguía viviendo fuera de su casa, en el bar de los Vulturi, donde además trabajaba de barman por las noches y participaba en las peleas de todo vale que se organizaban en este lugar.
Según los testigos de estas peleas, decían que Edward se había vuelto un animal en el ring y que de verdad parecía que algo lo poseía cada vez que ingresaba y alguien se le plantaba delante.
Había dejado por completo los medicamentos, incluso las terapias físicas y, a pesar que Eleazar y Charlie habían mandado a buscarlo a los paramédicos, ellos no podían obligarlo a asistir si es que este no quería.
Por otro lado estaban los Cullen, sufriendo por la decisión del más joven de la familia.
Esme no dejaba de llorar ningún día a causa de su hijo e incluso había dejado de ir los primeros días del mes de diciembre. Ahora se encontraba de vacaciones por las festividades de final de año y era por eso que pasaba horas en su cuarto, afligida por no saber de su hijo.
Rosalie se pasaba casi todo el día acompañando a su madre y tratando de consolarla, obligándola a comer y a salir en algunas ocasiones, pero no era mucho lo que conseguía. Emmett la acompañaba lo más que podía y a veces se pasaba el día completo en la casa de su novia tratando de subirle el ánimo a las dos.
Carlisle no dejaba de pensar en lo que estaba ocurriendo con su hijo y no podía dejar de cuestionarse si era la mejor decisión. Otra cosa que lo mantenía inquieto era lo que ocurría con su amada esposa. El intentaba, al igual que sus hijos, hacer que ella saliera de su ensimismamiento, pero no lo lograba y eso le preocupaba.
Jasper, por otro lado, hacía como si todo esto no le preocupara, pero la verdad es que se inquietaba al igual que todos al ver a su hermano matándose a sí mismo. Poco le importaba la cantidad de golpes que le dio las dos veces que pelearon cuando el apenas había llegado, lo único que quería era que su hermano tomara conciencia de lo que le podía ocurrir si seguía con estas condiciones de vida.
Los amigos de los Cullen sabían que ellos estaban sufriendo y no querían que eso siguiera ocurriendo. La que más estaba preocupada era Bella ya que ella, desde que eran pequeños, amaba a Edward y no se atrevía a decírselo, pero lo amaba y no podía imaginarse a Edward en un ataúd. Lamentablemente eso ocurriría si es que él no se cuidaba como correspondía y seguía con toda esta locura.
— Esme, amiga, no puedes seguir en este estado. Tienes que salir de esta cama— le rogaba Reneé a su mejor amiga al verla en el estado en el que estaba
— No quiero, no puedo— lloraba ella ya sin lágrimas. Ella creía que se le habían agotado después de tantos días sufriendo por su hijo
— Amiga, por favor- siguió insistiéndole Carmen ahora— Sé que es difícil el saber que tu hijo no está haciendo las cosas bien y que eso afecta su salud, pero él te necesita firme y fuerte para que lo apoyes cuando lo necesite
— Es que no puedo. No dejo de ver a Edward recostado en el interior de un ataúd, con un traje negro y completamente pálido… No puedo dejar de soñar eso y no puedo dormir— sollozó con pesar y sus amigas ya no sabían que decirle. Solo pudieron suspirar y acompañarla en este difícil momento
Carlisle estaba en la planta tan mal como su esposa, llorando mientras sus amigos trataban de alentarlo. A él le dolía lo de su hijo, pero más le dolía la situación de su amada esposa… Definitivamente este era el peor cumpleaños en muchos años.
Los hijos de la pareja se encontraban en el exterior de la casa junto a sus amigos y conversaban tratando de olvidar todo lo que estaba ocurriendo, trataban de distraerse
La tristeza de esa familia se podía sentir en cualquier lugar de la casa. La pena y culpa que todos sentían tratando de pensar que habían hecho tan mal como familia para que esto acabara así.
Sin que Carmen o Reneé pudieran evitarlo, cuando Esme se levantó para ir al baño, cayó desplomada en el suelo dejando a sus amigas que sólo pudieran reaccionar para que no se golpeara la cabeza. Carmen comenzó a tratar de despertarla al instante.
— ¡Carlisle!, ¡Carlisle! — comenzaron a gritar Reneé, desesperada.
Todas las personas que se encontraban dentro o fuera de la casa la escucharon y subieron corriendo a ver qué era lo que había sucedido. Carlisle, al ver a su mujer en el suelo con Reneé cogiendo la cabeza para que no se golpeara, sintió como su corazón dejaba de latir por los nervios. Tanto él como todos los demás se acercaron corriendo y Carlisle comenzó a revisarla, con la mano temblorosa y con miedo de lo que pudiera pasar.
—Amigo — le llamó Eleazar tratando de que volviera a la realidad— Tenemos que llevarla al hospital. Esto solo ha sido un aviso y no queremos que pase nada peor— dijo y Carlisle asintió.
Emmett, que claramente era el más fuerte, cogió a Esme en sus brazos y comenzó a bajar las escaleras hasta el Mercedes de Carlisle. Charlie fue quien lo condujo ya que él rubio estaba demasiado nervioso para hacerlo. Reneé se metió en el coche con ellos mientras que Emmett llevó a todos los chicos en su coche.
Los mellizos estaban con el corazón en un hilo, tenían miedo y ahora no solo por la salud y vida de su hermano menor, sino también por la de su madre. Ambos estaba prácticamente llorando y pedían desesperados que todo esto acabara.
Al llegar al hospital todos estacionaron donde pudieron y entraron corriendo justo cuando los médicos se llevaban la camilla donde estaba Esme ya despierta pero desorientada.
— ¿Cómo está? — preguntó Rosalie viendo seria y preocupadamente a su padre.
— De seguro le van hacer algunas pruebas… Despertó en el camino a acá— dijo Carlisle sentándose mientras suspiraba y dejaba que las lágrimas comenzaran a caer sin control por sus ojos. Todo esto ya había sido demasiado y su cuerpo no aguantaba guardar más todo lo que sentía.
Carmen fue a abrazar a su compañero y amigo para tratar de consolarlo mientras que Eleazar colocó una mano sobre sus hombros, presionándolo para infundirle tranquilidad. Charlie y Reneé intentaban calmar a los chicos que no estaban mucho mejor que su padre. Los tres estaban muy afectados por todo eso.
En otro lado de la ciudad, casi a la salida, Edward estaba en el bar apoyado sobre la barra del bar, con un paño en sus manos y con un vaso hecho añicos en el suelo del lugar. Konan, su fiel compañero desde que sus hermanos se habían ido, lo miraba atentamente, como si supiera que su dueño no estaba bien y que necesitaba más de la ayuda que él le podría proporcionar si es que algo pasaba.
Edward comenzó a toser fuertemente y se tapó la boca con la mano, tratando en vano de dejar de hacerlo. Cuando por fin logró detenerse se limpió la mano con el paño que tenía, pero no esperaba ver una mancha roja en este. Asustado miró que era lo que ocurría y se impresionó al ver unas gotas de sangre que manchaba el pulcro blanco de la tela.
Un estruendo en la entrada lo sacó de sus pensamientos y lo hizo voltearse hacia la puerta por donde entraban los Vulturi, riéndose, con unas latas de cerveza en sus manos y uno que otro papelillo encendido.
— ¡Edward, pero que madrugador! — exclamó eufóricamente Alec, sonriendo y acercándose a pasar un brazo por los hombros de Edward
— Ya son las doce del mediodía, Alec— le dijo el chico sonriendo, pero contrariado por las palabras de su amigo
— Si, bueno. Es que estamos recién levantándonos. La fiesta de anoche estuvo increíble, pero el dolor de cabeza no me lo quita nadie… Mentira, a lo mejor una cerveza lo hace ¿Qué mejor para quitar la resaca producida por el alcohol que otra botellita de alcohol? — le preguntó tendiéndole una lata de cerveza— Ten, bebe con nosotros.
— No, gracias. No tengo sed— dijo el chico
— ¡Bah, que aburrido! — se burló Alec y se fue a sentar con los demás chicos
Jane se acercó al chico y lo tomó por la solapa de su camiseta para acercarlo a ella, besándolo con pasión en los labios. Edward no correspondía su beso, pero tampoco se alejaba de ella para evitarlo. Estimaba a Jane, pero no la quería ni mucho menos la amaba como para besarla como ella lo hacía con él.
La chica se separó de él y se fue a donde estaban su hermano y amigos, quienes comenzaban a probar una nueva droga que habían preparado mezclando algunos químicos nuevos. Tenía sus ventajas que Félix fuera químico farmacéutico, así podían probar químicos sin sufrir ningún problema.
Edward miró a sus amigos y les ofreció prepararles algo más aparte de la cerveza que ya estaban bebiendo. Ellos aceptaron con gusto y siguieron planeando sus fechorías.
Mientras preparabas los tragos no pudo evitar mirar el calendario y ver qué fecha era hoy. El cumpleaños de su padre… De seguro estaban celebrando en la casa, entregándole regalos caros a su padre y comiendo hasta hartarse. También debían estar los amigos de la familia acompañándolo y sus abuelos llamaron en la mañana para saludar a su hijo como cada año.
— ¡Oye Edward, ven a acá! — lo llamó Alec para que se acercara hasta la mesa donde ellos estaban sentados contando dinero, drogándose y bebiendo. El chico cerró el mezclador que tenía en sus manos y se acercó a ellos para saber qué era lo que querían llevando condigo la bandeja con los tragos.
— ¿Qué pasa? — pregunto Edward colocando la bandeja sobre la mesa y dejado que los chicos cogieran sus cosas.
— Te necesitamos— dijo Alec mirando atentamente a su amigo, aunque Edward pudo notar que su amigo iba drogado y bebido hasta hartarse.
— ¿A mí? ¿Para qué? — preguntó Edward confuso.
— Pues para un trabajito ¿Para que más va a ser? — preguntó Alec con una sonrisa maliciosa en su rostro
— ¿Trabajito? Alec, tu sabes que yo no quiero estar metido en esto, sabes que no quiero tener problemas con nadie — le recordó Edward a su amigo
— ¿Pues sabes qué? Si estas con nosotros vas a tener que hacer lo que te digamos ¿Entendido? — inquirió molesto el chico, seriamente, apagando un papelillo que había encendido hace poco y del cual no quedaba ni un centímetro para fumar.
— Pero Alec…— iba a replicar Edward
— ¡Pero nada! — gritó golpeando la mesa con fuerza, trisándola en una esquina— ¡No sabes cuánto me molesta que me digan pero!... ¡Tú vas a hacer todo lo que yo te diga y no hay derecho a reclamo!
— Pues tu no me mandas, Alec. Yo puedo hacer lo que a mí se me plazca y no te voy a seguir tu jueguito— se defendió Edward
— ¿A no? — preguntó el pelinegro— Ya vamos a ver eso…
Félix se levantó de su puesto y tomó a Edward rápidamente por los brazos para que Vladimir comenzara a golpearlo. En ese momento es que Edward odiaba haber dejado que su perro saliera a dar una vuelta por el patio trasero del lugar hace solo unos segundos atrás.
El chico golpeaba a Edward con fuerza y este trataba de zafarse del agarre del grandote, pero era en vano. La fuerza del mastodonte era mucho mayor que la de él.
Después de varios minutos recibiendo golpes Alec les indicó que lo dejaran y el pobre cayó en el suelo mientras se afirmaba las costillas con sus manos y trataba de respirar con normalidad. Escupió la saliva mezclada con sangre que salía desde su boca.
— Entonces… ¿Vas a ayudarnos? — le preguntó, pero Edward no lo escuchó o más bien no le prestó atención— Mira, mira, le trabajo es muy sencillo. Tu solo tienes que ayudarnos a meter drogas en el colegio en el que ibas y así podremos aumentar la cantidad de personas que nos compran. Además de hacer lo imposible por sacar al director de ese lugar… Hay que… Sacarlo del camino, por decirlo de una forma.
— No… No lo haré— le respondió el chico, sabiendo que con eso tal vez firmaba su sentencia de muerte, pero no podía dejar que esos chicos llevaran a otros por sus mismos pasos y que se metieran en ese mundo lleno de excesos.
— ¿Qué cosa? — preguntó Alec, molesto
— Que no lo haré— respondió con todo el aire que había tomado
— Perfecto… Pero no te saldrá barato— agregó el chico haciendo un gesto con la mano e indicándole a sus secuaces para que golpearan nuevamente al chico.
Un gruñido se escuchó desde la puerta del lugar y cuando se voltearon divisaron al perro de Edward, a Konan. Este mostraba sus blancos colmillos con fiereza y, sin pensarlo más y al ver que su dueño estaba en peligro, se lanzó contra los muchachos y los mordió en sus brazos, piernas y muslos.
Jane, presa del miedo, salió corriendo del lugar de inmediato, Vladimir y Félix estaban tendidos en el suelo afirmándose sus extremidades que habían sido atacadas por el perro y Alec… Este miraba con miedo al perro que estaba fijo en el parado frente a su dueño, protegiéndolo.
— Maldito perro del demonio— se quejó el pelinegro, sacando un arma desde la parte trasera de su pantalón y apuntándolo, tratando de evitar que el perro lo atacara. Lamentablemente para este no le importó que el chico tuviera un arma y se lanzó sobre su brazo.
Alec, instintivamente, presionó el gatillo haciendo que un gran estruendo inundara el lugar.
— ¡Konan!— gritó el chico quien, tras abrir los ojos, vió a su perro tendido en el suelo sobre un gran manchón de sangre y debatiéndose entre la vida y la muerte. Se quedó paralizado, sin saber qué hacer, sentía miedo, hacía mucho tiempo que no se sentía como ahora. Lo único que escuchaba eran las risas de Alec, que resonaban por todo el lugar.
— Eres un paquete, siempre lo fuiste— dijo Alec riendo y Edward vio como el puño se le acercaba pero no se movió y solo espero a sentir su puño en su cara y este no tardó en llegar. Alec estuvo golpeando a Edward hasta dejarlo inconsciente.
Continuará…
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Los agradecimientos van a las autoras Sandryttaa y Jnnfrmrz por sus consejos y ayudarme en esta locura que les acabo de dejar y a Candy1928 por su review.
Un beso, para todo los que leen y doblemente para los que dejan reviews haciéndome saber su opinión… Hasta la próxima.
Feliz navidad ya pasada y próspero año nuevo :D
