Disclaimer: Nada de esto es mío. Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia original es de PaigeMishel. A mí solo me pertenece la traducción.

Advertencia: Este capítulo tiene lemmon, asi qe ya sabes…"


La pasión nunca va a poder comprar lo que el verdadero amor desea:

Verdadera intimidad, amor a uno mismo y compromiso."

-Desconocido.

Capítulo 13. Intimidad

Edward bajó su rostro hasta mi expuesto y ligeramente abultado torso. Lo besó delicadamente y habló con un calmado y suave tono. "Buenas noches, mi precioso bebé. Te amo."

Tranquilamente, Edward llevó sus labios hacia los míos, Cuando nuestras lenguas se juntaron fueron delicadas y suaves, no duras y apresuradas. Esto no iba a ser esa clase de sexo. Claro, tal vez hemos estado privados de sexo durante varias semanas, pero eso no quiere decir que no podamos demostrarnos nuestro amor entre nosotros en el proceso, ¿cierto?

Sus tibios labios delicadamente maniobraron mi boca hasta mi mandíbula y suavemente empezaron a succionar diferentes zonas de mi cuello. Un gemido se escapó de mis labios y mi cabeza quedo inclinada hacia atrás sobre la exagerada almohada. Empecé a desabotonar cada uno de los botones de su camisa, al mismo tiempo que no pude evitar pasar mis dedos por su duro y ondeado abdomen. Apenas eran definidos y eso era perfecto para mí.

Amaba a Emmet hasta morir. Pero algo acerca de demasiada musculatura me enfriaba rápidamente.

Una vez que su camisa fue exitosamente removida, Edward empezó a tirar de sus pantalones y sus bóxers con tal de sacárselos. Y mientras lo hacía, sus labios nunca abandonaron mi piel. Sus labios comenzaron a descender y cuando llegaron a mi bra negro sin tirantes se detuvo. Rozando su cabeza a un lado de mi pecho, lentamente pasó sus dedos por mi cuerpo y deshizo el seguro que mantenía a mi bra en su lugar. Removiéndolo delicadamente, e tomó un segundo para admirar mi cuerpo.

"Bella," murmuró con una profunda y áspera voz. "Eres absolutamente perfecta, amor." Sus labios comenzaron a succionar mi pezón derecho al mismo tiempo que su ferviente mano acariciaba el otro. Él se aseguró de darle a cada uno de mis senos una apropiada atención, y mis gemidos comenzaron a fluir más libremente.

"Edward," Gemí, jadeando. El increíble dios que se encontraba encima de mí era lo único que ocupaba mis pensamientos.

Sus labios aún seguían ocupados alrededor de uno de mis pezones al mismo tiempo que sus dedos hacían círculos sobre el otro. Sentí su otra mando deslizarse hacia la parte baja de mi cuerpo y no dudó cuando me quitó mis empapadas pantis. Pronto, nos encontramos expuestos el uno al otro – justo como debería ser.

Justo de la forma en que nos amamos mutuamente.

Sentí la redonda punta de Edward presionar mi entrada suavemente. Sus ojos se encontraron con los míos y lo conocía lo suficiente como para leer la pregunta en sus ojos. Rápidamente asentí y Edward delicadamente entró en mí. Ambos gemimos ruidosamente ante el contacto. Tan pronto comenzó a mecerse de atrás hacia adelante mis piernas se deslizaron hasta envolverse alrededor de su cintura, permitiéndole llegar más profundo.

"Ugh, Bella," Gimió con este nuevo nivel de penetración.

Mis caderas comenzaron a moverse al compás de las suyas, y nuestros gemidos y jadeos aumentaron. Para mantener el aire romántico, hice un esfuerzo en contener mis maldiciones, pero las sensaciones eran muy fuertes y poderosas.

"¡Mierda!" Grité al mismo tiempo que Edward agarró más velocidad. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y jalé su rostro hacia el mío. Nuestros labios se juntaron y continuamos moviéndonos en sincronización, al mismo ritmo de nuestras caderas. Para respirar nos alejamos y tuve una mejor vista del hombre de mis sueños – otra vez.

Todo en Edward era perfecto.

Su rostro estaba estrujado y sus ojos se encontraban ambos sellados. Sus labios estaban ligeramente abiertos y su aliento cálido y dulce llegaba a mi piel con cada gemido y jadeo. La ligera capa de sudor yaciente en su cuerpo lo hacía brillar ligeramente en cada embiste. Sus desordenados cabellos cobrizos caían sobre sus ojos y se pegaban sobre su húmeda frente. Encontrándome a mi misma moviendo mis caderas a su compás, alcé una de mis manos y retiré su cabello de su rostro.

Edward era hermoso. Era tan hermoso que hermoso parecía ser un malentendido. Lágrimas empezaron a asomarse en mis ojos cuando pensé como este dios quiere a alguien como yo. Me eligió para amarme, y para ser la madre de sus hijos. Soy yo la que el quiere como su mejor amiga, amante y alma gemela. No a Jessica o a Lauren, o incluso a alguien tan desampararte como Rosalie.

Siempre ha sido y siempre será solamente él y yo.

Y pronto podremos agregar el niño producido por nuestro amor e intimidad a nuestra pequeña lista.

"Bella, te amo," Edward jadeó mientras continuaba embistiendo sus caderas contra las mías. Mi espalda se arqueó y gemí.

"Yo también te amo, Edward."

Mi cabeza cayó sobre la almohada, y mis ojos se cerraron de un golpe. El estrecho nudo en mi estómago se encontraba al borde de romperse, y yo estaba lentamente descendiendo de un borde en el que me encontraba insegura. Me sentí rápidamente ardiente alrededor de Edward al mismo tiempo que mi orgasmo llegaba a todo mi cuerpo. Él también gritó mi nombre cuando se venía dentro de mí. Al mismo tiempo que me estrechaba junto a él, me repartía pequeños besos de mariposa por mi rostro y cuello. Mis dedos pasaban a través de su cabello, sosteniendo su cuerpo junto al mío y sintiéndome completa.

Antes de que lo supiera la familiar ola de inconsciencia llegó sobre mí, y esa fue la primera noche que soñé con Edward y nuestro bebé.