Comienzo: ¡Hola!
Bien, tendría que disculparte antes que nada. Y eso es lo que espero hacer debidamente;
Lamento de gran manera el haberme tardado tanto, sé que de seguro fue causante de exasperación para más de uno. Y lamento de sobremanera de que se debiera por mi causa.
Me gustaría contarles qué fue lo que me sucedió para tardarme TANTO. Pero es que no me alcanzarían las hojas, porque en realidad pasó mucho, y algunos me dan pudor tratarlos. Pero fuera de todo aquello, espero que me entiendan, y que, de la misma manera, me disculpen. Porque mi tardanza fue titánica. Casi podría decir que tardé más que una pelea de árboles :P (Tardan cerca de 200 años en caer).
Bueno, espero que sean comprensibles, y que les enseñe a disculpar mucho, porque no sé si esto volverá a pasar. En la vida no sabes qué esperar, pero por lo menos esta vez puedo asegurarles que me tardaré poco en el capítulo siguiente a este.
Como en Argentina, esta semana hay días festivos, tendré mucho más tiempo para dedicarle a esto, sin embargo no prometo días, solo que tardaré menos que una semana (espero).
Bueno, terminaré con esto para no aburrirlos.
He aquí el capítulo 14, espero que sea de su agrado y, si son tan amables, comenten qué les parece…
Capítulo 14
Debería dejar de cuestionarlo, o tal vez ni siquiera pensarlo. Ya que la llenaba de inseguridad y pesadumbre su extraña situación, porque en ese momento no podía considerar como una salida rápida a ninguna de sus posibilidades. Tal vez, si se atreviera, debería comentarles a sus amigos lo que le estaba sucediendo. Sin embargo, sabía cuál sería la situación y la respuesta a todo esto; Incertidumbre. Ya nada de lo que pudieran ofrecer sus amigos sería una respuesta y una solución. Lo sabía, porque había llegado a la exacta idea de que no sabrían cómo protegerla. Hasta ese mismo demonio, el cual la había estado llamando incesantemente días atrás, y hasta esa misma noche y ese mismo día en el baño de su instituto, le había comentado cuál sería la respuesta de sus colegas después de todo aquello. Lo único que podría esperar de ellos sería una batalla contra algo que en realidad no sabían si existía, sin mencionar el hecho de que ninguno tenía una idea de cómo llegar al lugar de residencia de ese ser. El cual le había recalcado millares de veces en sus sueños que en realidad solo buscaba sosiego para su espíritu.
Entonces, en ese momento le llegaba la indecisión, porque las ideas habían escapado de su cabeza. Y hasta su mismo cerebro le avisaba de que no había escapatoria alguna. Pero… ¿escapatoria a qué? Ya no sabía qué era lo que podía pensar, ya nada instructivo nacía en su cabeza, la cual atareada simplemente deseaba un descanso. Y eso es lo que había estado intentado, de otra manera no encontrarían respuestas a porqué se encontraba echada sobre su cama, y cobijada en busca de calor. Varias vueltas de había dado a su cuerpo sobre ese colchón, sin embargo ahora tenía la seguridad de que no se trataba de su lecho y su incomodidad para dormir. Había algo más que perturbaba sus sueños. Y era el hecho de que no podía dejar de cuestionar cada pensamiento naciente en su cabeza. Porque había salido de sus pensamientos el hecho de que todo aquello llegaba atañer su futuro, aunque lejos de ello vacilaba su conciencia, porque le había dejado de importar qué sucediera con ella, con tal de que susodichas pesadillas dejaran de atormentarla. Ya que se lo llegaba a vislumbrar desde la lejanía como un tormento procedente de un problema en común.
Aunque, al parecer ya había parecido ceder a las engañosas pero ciertas palabras de esa bestia. Porque encontraba veracidad en su hablar, no podía dudar que se encontraba en un aprieto, que al parecer era más penoso que el suyo. Ya que se debía no solo a una simple atracción de un emblema muy diferente al suyo, completamente diferente, siendo que era nada más y nada menos que su contrario. Esa bestia lloraba por su tan desdichado destino; el tener que estar viviendo lo mismo, sufriendo por la incomodidad de vivir en la obscuridad por una eternidad llegaría a ser el lamento de cualquier ser vivo. Y ahora sabía que no podía llegar a negarse el no poder brindarle ayuda, porque lo comprendía con tan solo vislumbrar a la lejanía la desgracia de ese ser, el cual llegaba a reconocer como el dador de lástima en cualquier persona. Porque reconocía que en ese momento no se trataba de ella, ni de lo que temía fuera a pasar. Ahora se trataba de la desgracia y dolor perdurable de esa bestia.
Sin embargo, y sin contar todos sus cuestionamientos, nuevamente se había negado. Y en esa pesadilla, por más que esperara fuera a suceder una catástrofe, dada por la esperada cólera de ese ser, nada se dio a esperar. Ya que simplemente había desaparecido, dejando cómo eco y anunciante de su desaparición un llanto acompañado de gritos de dolor.
"¿Qué debo hacer?".
-o-
— Oye, Tai ¿Ya tienes preparado el regalo de cumpleaños para Izzy? — Preguntó emocionado el muchacho junto a él.
— Sí — Contestó riendo el mayor — Le diré Feliz Cumpleaños frente a todos sus compañeros. Como Izzy es muy penoso, seguro eso lo pondrá de todos colores — Dijo después de carcajearse, a lo que el muchacho lo vio confundido — ¿Qué, Davis? ¿Tú también me dirás que es muy malvado de mi parte?
— No, no es eso — Se apresuró a desmentir el menor — Es que llegarás un poco tarde — A lo que el mayor lo vio confundido — Recuerda que Izzy ahora comparte el salón con Mimí. De seguro ella lo recibirá de esa manera cuando entre al salón, no importan las muchas veces que Izzy le dijo que no lo haga, estoy seguro de que lo hará — Palabras a las que Tai entendió y analizó.
— Es verdad… — Dijo vacilante, entonces dirigió la mirada a su hermana, quien se hallaba muy callada para ser ella misma. Entonces sonrió perverso luego de ocurrírsele la manera de llamar su atención, porque desde que habían dado por iniciado su camino hacia la escuela, la muchacha no había dado señales de vida — Oye Davis, sabes si… ¡Oh, Buenos Días, TK! — Dijo alzando la mano mientras exclamaba hacia adelante, entonces vio de reojo cómo su hermana salía de su transe estrepitosamente. Por lo que dirigió su mirada hacia adelante, donde no había nadie. Entonces el muchacho vio cómo fruncía el ceño y le dirigía una mirada seria, a lo que no pudo más que reír.
— Ya basta, no me molestes — Dijo mientras cruzaba sus brazos y giraba la cabeza.
— Es la única manera que tengo para que prestes atención. Si no estás con él no hablas con nadie — Dijo serio mientras levantaba una ceja.
— Eso no es cierto… — Pero calló sus futuras palabras, dado que su hermano la continuó viendo de la misma manera, dándole a entender que sabía que mentía. Entonces bufó — ¿Para qué explicarte? — Y rodó los ojos mientras caminaba junto con su hermano y su amigo en camino al instituto. Entonces un notorio silencio se dio por aparecer en la atmósfera, uno que Tai no pudo soportar, por lo que se aventuró a romper el hielo.
— Y tú Davis… — A lo que el muchacho salió de su transe y observó al mayor intentando saber a qué se refería.
— ¿Qué?
— Si tienes un regalo para Izzy… — Entonces el muchacho comenzó a revolver su mochila rápidamente en busca de algo — ¿Lo tienes? — A lo que el menor terminó por sacar una pequeña caja de varios colores — ¿Qué es eso?
— No sé — Contestó simple mientras veía el dibujo sobre la caja — Es una… Memory Universal Serial Bus — Leyó tartamudeando.
— Ah… — Acotó el mayor, entendiendo lo dicho.
— ¿Sabes qué es?
— Ni idea — Respondió levantando los hombros.
— Es un Pen Drive, funciona como dispositivo de almacenamiento — Aclaró la castaña mientras se adentraba en la conversación.
— Así que estabas viva — Dijo burlón su hermano, lo que provocó que la muchacha rodara los ojos, y lo que terminó causándole gracia a Motomiya.
— ¿Davis, compraste un Pen Drive sin saber qué era? — Cuestionó la muchacha mientras veía asentir a su amigo, entonces no pudo evitar formar una sonrisa ante tal acto despreocupado.
— Es que mi hermana me dijo que a Izzy podría gustarle este tipo de cosas — Lo que provocó una ligera risa en la muchacha — ¿Y… para qué sirve? — Cuestionó el muchacho mientras le daba vueltas a la pequeña caja.
— Es para trasladar archivos de una computadora a otra — Respondió con una sonrisa, a la cual su hermano se dedicó a apreciar y corresponder, lo que terminó por confundir a la castaña — ¿Qué? — Preguntó sin borrar la sonrisa de su rostro.
— Nada. Es que… hace mucho que no sonríes así — Palabras que provocaron un leve rubor en la muchacha.
— Ya te dije que no me molestes — Dijo nuevamente girando su rostro, evitando la introspección de los jóvenes.
— Está bien… — Contestó suspirando — No te molesto. Pero, hazme un favor, Kari — A lo que la castaña levantó su mirada curiosa, ya que en ese momento hablaba de manera sensata — Nuestros amigos están preocupados por TK… no hagas que también se preocupen por ti, Kari — Lo que en un principio sorprendió a la muchacha, sin embargo, luego de analizarlo bien, entendió a qué se refería.
— Pero…
— No quiero insistirte, Kari. Porque sé que eso no provoca nada. Solo quiero que entiendas que algunos necesitan saber qué le sucede a TK para poder ayudarlo. Y sabemos que tú sabes algo que…
— No es así — Interrumpió seria a su hermano con la mirada baja, lo que llamó grandemente la atención de los jóvenes — No sé qué es lo que le puede estar sucediendo a TK, y siempre que quiero hablar con él está ocupado... Desde hace tiempo he querido ayudarlo o siquiera saber qué le sucede, pero no puedo porque nunca lo encuentro — Respondió seria.
— Yo… no sabía eso, Kari.
— Desde hace tiempo que no puedo hablar con TK. Entiendo que se preocupen por él, y que insistan preguntándome si sé algo. Pero ya es algo que molesta — Dijo con tristeza en su rostro, mientras observaba a su hermano con decisión — Si quieren saber algo, pregúntenle a TK, yo no tengo la más mínima idea de lo que le puede estar pasando — Por poco alcanza el volumen de una exclamación, ya que le dolía hablar sobre dicho tema, el cual parecía nacer solamente cuando la muchacha daba su aparición, como si se tratara de un asunto suyo. Por consiguiente, la castaña adelantó el paso e ingresó al instituto, mientras era perseguida por su hermano.
— Espera, Kari…
— Déjame, quiero estar sola — Exclamó mientras ingresaba a su salón, el cual estaba bastante ocupado. Saludó con velocidad a sus compañeras de salón y terminó por sentarse en su asiento designado, intentando pasar por alto las curiosas miradas de sus compañeros, de quienes se escuchaba cuestionar en voz baja "¿Kamiya está enojada?". Obvió aquello, y entonces notó como los alumnos restantes comenzaban a ingresar y tomar sus asientos, sin embargo la ausencia de los dos muchachos que se sentaban al fondo del aula, llamaba la atención del instructor del salón, y llenaba de curiosidad a Kari. "¿Dónde están Davis y TK?". Se dijo mientras bailaba su mirada por las ventanas, intentando, de ese modo, verlos cruzar por el pasillo.
— Bien, entonces solo faltan Motomiya y Takaishi — Mencionó el hombre al frente del aula mientras escuchaba la afirmación de los jóvenes sentados.
Y sintió como un silencio acogedor se apoderaba de su entorno, o tal vez era su mente la cual le daba espacio a divagar. Viajó su mirada en el aula cuando sentía su cuerpo descansar tibiamente en el asiento de manera sutil. Y de esa manera reconoció que se debía a que estaba cansada, o simplemente eran sus frágiles músculos los cuales no habían concebido descanso para ellos mismos. "Creo que debo hacer más ejercicio". Pensó mientras veía sus delgadas y descubiertas piernas. Colocó sus manos sobre ellas y las notó congeladas, "Y el frío no ayuda mucho". Notó cómo el cielo se obscurecía, dejando de lado el azul pálido que se exponía normalmente sobre el cielo. Y apoderándose del espacio un gris potente que parecía querer contaminar el entorno de su mismo color. "¿Nevará?". Se preguntó curiosa, ya que, recordando el fin de año, no había nevado en ninguna fecha, y eso llamaba la atención para la gente que vivía en Odaiba. Dejó de ver hacia afuera al notar que el profesor ya había ingresado al salón y, sin que lo notara, estaba escribiendo algo en el pizarrón. Trató de reconocer al profesor y su matera a cargo, sin embargo nada salía de su cabeza. Pero al ver nombres y apellidos antiguos escritos sobre el pizarrón descubrió que estaba en historia nacional.
Sin embargo, por un leve impulso dejó de observar aquello. Y reconoció que sin quererlo estaba reviviendo su antiguo sueño, por lo que se esforzó en sobremanera para quitar de sus pensamientos aquello, dado que su última pesadilla le había dado que pensar. "Si tú no me ayudas, no tendré otra opción que rogarle a alguien más".
¿A qué se referiría con "alguien más"?. Porque, por lo que podía entender, ella era la única que podía ayudar a seres obscuros a salir de sus desdichados destinos. "¿Acaso… hay un Digielegido que también tiene esta cualidad?". Y se valió de esa idea, siendo que mucho realismo tenía. Pero, recordando que ella conocía a muchos de los Digielegidos, contando los últimos y recientes, no quiso imaginar qué es lo que haría ese ser, siendo que en ese momento no sabía si se trataba de un Digimon y no.
— Disculpe la tardanza profesor… — Y al escuchar la voz de Davis creyó salir de sus cavilaciones levemente.
— Motomiya, Takaishi ¿En dónde se habían metido? — Por lo que levantó su cabeza apurada, y al hacerlo se encontró con Davis y TK en la puerta del salón — La clase comenzó hace varios minutos ya. ¿Cuál es la excusa que tienen para ingresar al salón? — Se lo escuchaba molesto al profesor a cargo.
— Lo lamento, pero es que yo tuve un… ligero retraso — Lo que provocó que el profesor lo fulminara con la mirada — Sin quererlo, me quedé dormido — Comentó Davis nervioso mientras tomaba su nuca, lo que confundió a Kari, dado que sabía que estaba mintiendo.
— ¿Y usted, Takaishi? — Lo que en verdad llamó la atención de la castaña fue el protagonismo que en ese momento ganaba el rubio.
— Estaba hablando con el entrenador de Básquetbol para que me dejara ingresar a las clases, por eso me retrasé — La neutralidad con la que hablaba TK le volvía a avisar a la muchacha que su amigo había cambiado, sacarle una sonrisa parecía haberse convertido en una tarea titánica. El profesor, al escucharlo de esa manera, tan sensato y serio a la vez, reconoció que no mentía, por lo que descartó la idea de que su retraso se debía a una simple excusa.
— Bien… Takaishi, siéntese — Ordenó el maestro mientras se acercaba a su mesa, a lo que TK obedeció lentamente.
— ¿Y yo? — Cuestionó Davis.
— Usted, Motomiya, esperará fuera del salón hasta que cambie de idea. Y más le vale comprar un reloj despertador, no es la primera vez que ingresa tarde a mi clase— A lo que el muchacho bufó y causó las risas de sus compañeras. Entonces, Kari sintió cómo dejaba de prestarle atención a Davis al notar cómo el rubio caminaba a un costado suyo sin observarla, como si intentara ignorarla. Obvió aquello y se giró con media sonrisa.
— Buenos días, TK — Y sin quererlo su voz denotó que no se encontraba bien, dado que sonaba lastimada, sin embargo el rubio no pareció notarlo. Ya que le correspondió levantando las cejas rápidamente en señal de saludo, pero nuevamente la dejó de observar mientras se echaba para atrás e intentaba sacar los libros de su mochila. Entonces la castaña notó que el silencio había caído sobre el salón, por consiguiente se aventuró a girarse, temerosa, al ver a su profesor viéndola con los brazos cruzados.
— ¿Puedo seguir con mi clase, Kamiya? — Y se apresuró a tomar una buena postura y asintió rápidamente.
-o-
Las clases habían transcurrido con sutileza y extrema tranquilidad, siendo que no se había escuchado siquiera un murmullo. Al parecer los alumnos no habían concurrido con ánimos suficientes como para hablar. Lo que llegó a ser incómodo hasta para el profesor, dado que silencio como ese no se había visto en ningún salón.
La clase había sido dada de corrida hasta el hecho de que ningún alumno había notado lo rápido que había concurrido la materia. El ingreso de Motomiya al salón había parecido tardarse, sin embargo el profesor buscó misericordia donde propiamente no tenía y lo hizo ingresar al salón.
El sonido de la campana, dado unos minutos después, daba aviso del fin de las materias y el horario de cambio. Lo que pareció sacar del mutismo al grupo de jóvenes que se encontraban en el salón. Sin embargo, Kari seguía sumida en sus pensamientos a la hora de reflexionar. Por lo que no notó cuando un grupo de muchachas se acercó hasta su asiento.
— Kari — Y entonces pareció reaccionar, por lo que giró su cabeza tranquilamente para encontrarse con una de sus compañeras de clase viéndola con curiosidad.
— Hola — Dijo formando una tímida sonrisa.
— ¿Vienes con nosotras? Va a haber un partido de práctica para el equipo de Básquetbol, y parece que Takaishi juega en él — Comentó emocionada la muchacha, a lo que Kari consideró la pregunta. Giró su cabeza y en ese momento notó que ni TK ni Davis se encontraban allí, divagó si debía ir o no. Sin embargo, se decidió a responder.
— No lo sé… Estoy un poco cansada — Dijo haciendo una mueca y echándose sobre su banco.
— Vamos, no seas perezosa, Kari. Va a ser divertido — Comentó otra con ánimos.
— Es verdad. Además, si no nos apuramos no quedarán lugares donde sentarnos — Terminó de decir la muchacha de cabello rubio.
— Está bien, vamos — Dijo con una sonrisa Kari. Entonces se levantó, y al hacerlo bailó su mirada en el asiento de Takaishi. "Seguramente salió antes de que me diera cuenta". Caminó con el grupo de cuatro jóvenes en camino hacia la cancha de Básquetbol, y al acortar la distancia de su objetivo, notó que había demorado en su decisión, puesto que cada vez que se acercaban se encontraban con más jóvenes en camino hacia la cancha.
— Parece que el equipo se ha vuelto muy popular últimamente — Comentó una joven mientras observaba a un tumulto de estudiantes en la puerta de la cancha.
— Eso es porque los jugadores del equipo se han vuelto populares, Riko — Argumentó una muchacha emocionada.
— Eso es verdad, Yoshi. Y ahora que Takaishi es titular en el equipo, todo va a ser más emocionante…
— ¿TK es titular? — Interrumpió pasmada Kari.
— ¿No lo sabías, Kari? — A lo que la muchacha simplemente se la quedó viendo — Parece que te estuviste perdiendo varios sucesos — Comentó riendo, lo que provocó que las demás rieran también — Ahora que lo pienso, no estuviste en los partidos de práctica, y eso es raro, porque siempre estabas ahí — Comentó la joven extrañada.
— Pero, yo no sabía que habían partidos de práctica — Contestó pensante. Entonces recordó que desde que se habían dejado de hablar con TK, o había dejado de frecuentar con él, había dejado de ir a verlo jugar.
— Qué extraño. De los amigos de Takaishi, tú eres la más cercana — Y entonces creyó reconocer lo dicho. Y luego, sin que ella lo hubiera querido, reconoció que la estaban observando con cautela extraña las cuatro jóvenes.
— ¿Qué? — Se aventuró a preguntar, sin embargo sabía a dónde iría todo aquello.
— ¿Todavía no salen juntos? — Se atrevió a preguntar la muchacha de cabello largo.
— Riko… — Mencionó exasperada Kari.
— Vamos, Kari. Riko no es la única que lo notó — Entonces volvió a bufar la castaña.
— Por favor, no me digan que ustedes también me molestarán con lo mismo — Rogó un poco cansada de repetir lo mismo.
— No es eso, Kari. Más bien, te que queremos advertir que si no te apresuras, te tomarán la delantera — Comentó jovial Yoshi.
— Pero, puedes estar tranquila con nosotras. No te lo quitaremos, sabemos que solo te mira a ti — Dijo Tommo, a lo que Kari no pudo más que sonreír.
— Gracias, chicas. Pero… temo que están equivocadas — Dijo mientras observaba hacia un costado del pasillo.
— ¿Qué? — Preguntaron confusas.
— Es que… No. Mejor olvídenlo, ¿Sí? — Articuló apresurada mientras negaba con las manos.
— ¿Qué? Oye, no nos puedes dejar así con la duda — Mencionó la joven de cabello rubio demandante.
— Pero es que…
— Vamos, Kari. Sabes que nosotras no se lo diremos a nadie — Animo Yoshi.
— Pero, no es eso. Además, no hay nada que contar. Es solo que… no le gusto a TK — Explicó manteniendo una difícil seriedad.
— ¿Qué? Kari, eso no tiene sentido — Dijo Riendo Tommo, como si se tratara de una broma — Los hemos visto. Vimos cómo se tratan…
— Tratábamos — Se apresuró a aclarar la castaña. Entonces sus compañeras guardaron silencio — Sí, lo admito; Yo también lo pensé, pero simplemente se debe a una equivocación. Yo no le gusto a TK de esa forma — Y el silencio fue más grande, dado que sin que lo notaran, se habían detenido en su camino — Al parecer solo éramos amigos. Y digo éramos porque ahora casi ni me saluda — Confesó sintiendo cómo se deshacía de una carga muy grande. Y en ese momento agradeció de sobremanera a su leve deshidratación, ya que hubiera derramado unas débiles pero confesantes lágrimas ante tales palabras.
— Kari, creo que estás equivocada… — Intentó contra-argumentar Haru, pero fue interrumpida por Kari.
— Por favor, podemos cambiar de tema — Pidió con una sonrisa. A lo que las muchachas se vieron entre sí, dado que la manera en la que lo había pedido Kari se asemejaba a una súplica. "Tal vez no sea el momento para hablarlo". Pensaron reflexionándolo.
— Entonces… ¿Vamos a ver el partido? — Preguntó Riko confusa, siendo que ahora no sabía si debían ir a ver al Takaishi jugar después de todo.
— Vamos — Respondió sorprendiendo a las muchachas Kari.
-o-
El partido se disputaba con grandes energías, dado que el equipo contra el que se disputaba la secundaria de Odaiba era uno de los más respetados, y para leve ironía se trataba de la secundaria Tamachi. El marcador anunciaba un cuarentaicinco a cuarentaitrés a favor de la secundaria Odaiba, lo que causaba el mutismo y asombro considerable para Kari, quien se encontraba sentada con el grupo de cuatro jóvenes mirando la manera en la que jugaba Takaishi. Y allí es donde caía la mirada de Kamiya, en el jugador del dorsal número siete, bailando su mirada en su dribleo y trotes, admirando en secreto la gran condición que en ese momento desconocía. Y reconoció que se había estado perdiendo de algunas cosas. Entonces, reconsiderando lo pensado, TK no estaba mintiendo, tenía entrenamiento verdadero. Y si eso era verdad, no estaba ignorando a sus amigos, simplemente estaba ocupado. Y esa era una de las grandes cuestiones que perturbaban el sueño de la muchacha, llamándole la atención hasta de la manera menos debida. Y entonces el clamor de la multitud, más el pitido del árbitro llamaron la atención de Kari. Quien se apresuró para saber a qué se debía y se asustó al ver al jugador número siete echado en el suelo, mientras un paramédico se apuraba en acercarse al muchacho rodeado por su grupo.
— Tercera falta para el jugador número doce de la secundaria Tamachi — Y al escuchar lo dicho dirigió su mirada hacia el muchacho que levantaba la mano, y por un impulso más que grande engendró un leve rencor hacia el joven de altura considerable. Entonces, vio con asombro como el rubio del equipo se levantaba con dificultad, pero el sonido del pitido nuevamente llamó la atención de los presentes, y vio que se trataba de un cambio de jugadores — Sale el número siete, ingresa el número diez en remplazo — Y vislumbró cómo TK se acercaba débilmente hacia el banco donde estaban los suplentes. Entonces Kari viajó su mirada sobre el recién ingresado, y notó que se trataba de Nagatomo. Lo que la llenó de curiosidad por la historia que guardaba TK sobre ese muchacho. Volvió a ver cómo TK apretaba con fuerzas los dientes mientras se echaba para atrás y era atendido por el paramédico, el cual le estaba vendando el tobillo derecho. Y escuchaba al entrenador decirle algo al oído. Y se llenó de impotencia al verlo sufrir de esa manera y no poder hacer nada para ayudarlo. Entonces sintió que alguien le tiraba levemente por un costado de la falta, por lo que giró su cabeza y se encontró con Haru, que raramente estaba un poco debajo de ella.
— Kari, siéntate. Los de atrás no pueden ver — Y entonces reconoció que se encontraba parada, y entonces dirigió su mirada para atrás y notó que alumnos la veían no muy contentos.
— Lo siento — Se apresuró a decir y rápidamente se sentó en su lugar. "¿Cuándo fue que me paré?". Se cuestionó confusa ya que no había reconocido cuándo fue que lo había hecho. Y volvió a clavar su mirar en Takaishi, quien parecía encontrarse mejor, ya que se encontraba sentado mientras escuchaba hablar a sus compañeros de banco, quienes Kari suponía debían estar dándole ánimos.
— Deberías ir — Dijo Haru viéndola con preocupación.
— No podría, ya no nos…
— Antes lo hubieras hecho, verdad — Interrumpió preguntándole y sabiendo qué sería lo que contestaría.
— Pero las cosas cambiaron — Respondió tristemente.
— ¿No quieres que vuelvan a ser como antes? — Cuestionó la muchacha de cabello largo con una sonrisa.
— Pero…
— Si no te apresuras, se te adelantarán — Repitió con tranquilidad, lo que pareció devolver a la realidad a la castaña — Mira… — Dijo señalando con la mirada hacia donde estaba TK. Entonces notó que al costado de la entrada se encontraban un grupo de tres chicas, de quienes suponía intentaban ingresar a ver al herido. Y alarmadas corrían hasta el rubio para verificar que se encontrara bien, quien en un momento se asustó al verse rodeado por ese pequeño tumulto — Te lo dije — Comentó riendo Haru — De todos modos, no tienes de qué preocuparte. Mira a Takaishi — Y entonces entendió que a sus supuesto amigo no le agradaba ese exagerado trato que recibía, y reconoció como agradecía de sobremanera a sus compañeros que le quitaban de encima a esas muchachas — Si hubieras ido tú, tal vez… No habría estado así. ¿No crees? — Comentó sonriendo.
— Haru… — Articulo sorprendida internamente.
— Mira, deberías, alguna vez en tu vida, hacerte un favor a ti misma — Comentó riendo y llamando la atención de la castaña — Y tratar de mejorar las cosas con Takaishi. Y si te atreves, decirle lo que sientes. Sin importar lo que él piense, solo debes hacerlo — Lo que terminó por pasmar a la castaña, quien veía asombrada a su compañera, ya que no recordaba que poseía ese tipo de reflexiones — Si tú no lo buscas, tal vez alguien más lo haga — Y ese fue el momento en el que pasmó. Cayó en un abismo de terror y persecución de soluciones, porque ahora entendía de sobresalto que si no se trataba de ella, a quien iba a terminar buscando sería al rubio a quien veía sufrir de dolor. No necesitó que se lo aclarasen, más que subrayado estaba el tema en su cabeza. "Si tu no me ayudas, no tendré otra opción que rogarle a alguien más". Y no fue necesario que se lo ordenaran, puesto que habiendo sonado el fin del partido, del cual ya no importaba el resultado, se apresuró alejándose de la pequeña platea que poseía esa cancha. Dirigió una última mirada a TK sin que éste la notara, y corrió lo más rápido que pudo hacia su salón, puesto que recordaba debía recoger sus cosas. Al acercarse al mismo comenzó por normalizar su andar, y terminó por ingresar, entre suspiros, hacia su salón donde sabía debían estar sus compañeros guardando sus útiles. Ya que recordaba que ese día solo tendrían una materia y luego volverían a sus hogares por falta de profesores. Por lo que se apresuró en guardar sus cosas mientras memorizaba lo recién descubierto. Y buscaba en su cabeza la manera más entendible de explicarlo, porque en ese momento no parecía estar en juego el bienestar de la muchacha. Ahora Takaishi se tornaba el protagonista de esa espeluznante pesadilla. Por lo que, cuando terminó de guardar sus cosas, juntó rápidamente las de TK, metiendo rápido pero con delicadeza los útiles del rubio, intentando ser precavida con cada movimiento. Pero al levantar la mochila del muchacho, el sonido de metales chocando llamó la atención de la muchacha. Por lo que dirigió su mirada a la mochila, y en el bolsillo del mismo vio un conjunto de pequeños metales unidos uno con uno, formadores de lo que se apreciaba como un delicado collar. Y en el centro una estrella que volaba dejando luz detrás de la misma. "El collar". Pensó mientras lo quitaba y lo tomaba entre ambas manos. "¿Por qué no lo usa?". Se cuestionó y no pudo evitar empañarse la vista con pequeñas e hirientes lágrimas. Pero se repuso rápidamente al recordarlo todo, porque en ese momento no le importó todo lo que estuvo sufriendo por malentendidos, ni todo lo que el muchacho la hiciera sentir. En ese momento haría todo lo posible por velar por él. No permitiría que tuviera que vivir lo mismo que ella, porque en ese momento se prometió no involucrarlo en ningún hecho relacionado con la obscuridad. Dado que recordaba la relación que TK llevaba con la misma, y los daños que ocasionaron en él, dejándole graves heridas, las cuales no parecieron haberse curado aún. Guardó rápidamente el collar donde antes había estado, y se apresuró en cruzar el umbral y dirigirse hacia la cancha de Básquetbol, donde recordaba había estado TK, pero al hacerlo, chocó con un muchacho que estaba girándolo y lo hizo caer llevándose consigo al que estaba detrás de él.
— Ay — Articuló Davis tomándose la nuca — ¿Kari? — Preguntó viéndola echada en el suelo e intentando levantarse rápidamente.
— Lo lamento Davis… ¿Ken? — Preguntó viéndolo detrás de Davis y aguantando el peso del mismo sobre él.
— Si… — Dijo intentando sacarse de encima al muchacho —Oye, Quítate.
— Lo siento — Contestó reponiéndose con velocidad y ayudando a su amigo a hacer lo mismo.
— ¿Qué están…? — Iba a preguntar, pero la interrumpió Davis viéndola con curiosidad.
— ¿A dónde vas con las cosas de TK, Kari?
— Ah… — Formuló pensando la manera de explicárselo — ¿Saben dónde está? — Cuestionó viéndolos a ambos.
— Está en la cancha aún, pero para qué…
— Apresúrate, que están por llevárselo para atenderle el tobillo — Interrumpió sereno Ken.
— Gracias, luego nos vemos — Dijo antes de correr en dirección hacia el muchacho.
— ¡Ay, por qué siempre me pierdo las cosas! — Exclamó Davis confuso.
— Tal vez sea mejor así, amigo — Comentó jovial Ken. Luego dirigió su mirada hacia donde había partido la muchacha, "Buena suerte, Kari".
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La castaña corrió intentando no chocar con nadie en el camino, y recibiendo varias quejas por parte de los alumnos que tuvieron que correrse de su sendero, y disculpándose velozmente. Evitó las preguntas de las fans de TK, las cuales le preguntaban enfadadas "¿A dónde vas con la mochila de Takaishi, Kamiya?" Lo que la asustó de cierto modo, "¿Qué acaso saben cuál es la mochila de TK? Pero si son todas iguales". Y bufó cansada luego de evitarlas.
Siguió corriendo mientras sentía sus piernas demandarle un descanso, sin embargo no iba a ceder tan fácilmente. Siguió corriendo, sintiendo como su respiración se agitaba, e intentando esquivar a los alumnos que terminaban por salir de la cancha. Donde pudo ver al grupo de compañeras con quienes había estado antes.
— Oye, Kari ¿A dónde vas? — Preguntó Riko confusa, pero fue detenida por Haru, quien sonreía viendo a la castaña de cabello corto.
La muchacha siguió, hasta poder vislumbrarlo en la lejanía. Vio como era ayudado por un compañero suyo a caminar, y lo vio quejarse en voz alta por el dolor en su pierna. Escuchó cómo su compañero lo animaba, sin embargo TK solo seguía quejándose en voz alta por la falta que había recibido. Al notar que se había detenido, y que ya muy pocas personas quedaban en la cancha, mientras que algunas se acercaban a felicitar a Takaishi por su buen desempeño en el partido, sintió nuevamente cómo el nerviosismo caía sobre sus piernas, sus brazos y últimamente su voz y todo su cuerpo. Intentó reaccionar ante tan exasperante escena y se decidió por acercarse al ver al grupo de personas alejarse. Lo vio sentado en el banco mientras su compañero se alejaba diciéndole algo en la lejanía. "Es ahora…".
Y se acercó tímidamente viéndolo allí sentado, mientras exhalaba pesadamente. Acortó la distancia hasta que él notó que no estaba solo. La vio de reojo, y cuando notó que se trataba de Kari, se giró serio en su semblante. Kari, al notar que sus piernas no se movían y que le temblaba la boca reconoció que le sería difícil hablar, y más si no recibía un aliento por parte de su amigo regalándole sonrisas. Se vislumbró en la caída del nerviosismo, creyendo no poder hablar con naturalidad como antes, como cuando no le daba nombre aún a sus sentimientos. Pero enmudeció a sus pesimistas ideas, y recobró valor de donde no sabía, por lo que terminó por acercarse, sintiendo la introspección de Takaishi sobre ella. Mas no le importó la mirada seria y dolida que llevaba en su semblante el rubio. En ese momento arreglaría las cosas y lo salvaría de lo que creía caería sobre él. Por lo que se decidió a hablar.
— TK… — Y dio dos pasos reduciendo la distancia, quedando a unos tres metros de él. Pero Takaishi no respondió, giró su cabeza mirando hacia adelante, como si intentara desconocerla — ¿Podemos hablar? — Preguntó temerosa al verlo actuar de ese talante.
— Ahora no, tengo que irme — Respondió seco mientras guardaba una toalla en una mochila deportiva.
— Por favor, TK. No te vayas… por favor — Y sin importarle llegó al hecho de suplicarle. A lo que el rubio dirigió una mirada al reloj que llevaba en el antebrazo izquierdo y bufó para luego preguntar.
— ¿Qué? — Articuló secante sin cambiar el rumbo de su mirada.
— Tengo algo que decirte. Y es muy importante — Dijo acercándose hasta donde él estaba, quedando a unos tenues tres pasos del muchacho. Descansó la mochila del rubio sobre el banco. Entonces TK le dirigió la mirada, sin cambiar su gesto, pero demostrándole que la oía — Sé que nos hemos distanciado últimamente… Pero lo que tengo que decirte es muy importante — Anticipó con miedo, mientras veía a su amigo cambiar el rumbo de su mirada nuevamente hacia el reloj que llevaba en el antebrazo izquierdo y consiguiente a ella, algo… ¿Exasperado? — Hace más o menos dos semanas tuve sueños muy extraños. No les presté atención porque creí que se debían a simples pesadillas — Dijo bajando la mirada y provocando que el rubio perdiera el interés en su diálogo, por lo que nuevamente vio su reloj temeroso de la hora — Pero resulta que es algo más. Y me está atormentando has… — Quiso seguir, pero al sentir cómo TK se erguía rápidamente levantó la mirada intentando saber por qué lo hacía. Y al ver detrás de él, notó que su compañero de Básquetbol llegaba con un vaso con agua y una tira de analgésicos en las manos.
— Luego hablamos, ahora tengo otras cosas que hacer — Dijo con un registro muy bajo de voz, el cual no pasó por desapercibido para Kari, por lo que se exasperó al entender que la estaba ignorando y todo lo que conllevaba su pesar.
— No, TK. Tienes que escucharme… — Anticipó nuevamente poniéndose de pie.
— Ahora no tengo tiempo — Exclamó sin girarse y caminando hacia su compañero.
— No, no lo entiendes. Esto tiene que ver contigo también — Aclaró temerosa mientras daba un paso a delante.
— No me importa… — Murmuró con rencor.
— No, TK — Dijo sin importarle lo soltado por el muchacho, mientras se acercaba a él y lo tomaba del brazo, a lo que el rubio, ya cansado de la perseverancia de la chica giró violentamente, sintiendo el dolor agudizar en su tobillo — Esto es muy importante, y no hay nadie más a quien pueda decírselo — Respondió con firmeza mientras lo veía a los ojos. Sin embargo, aquello no pareció inmutar a TK, ya que se zafó del apriete de la muchacha y caminó hacia su compañero, el cual veía con asombro la escena — ¡TK!
— ¡Que no me importa! ¡Qué no entiendes, Kamiya! ¡Déjame en paz! — Exclamó dándose la vuelta — ¡No quiero saberlo! — Y ese golpe le llegó en seco a la muchacha, la cual no pareció reaccionar ante tal brutalidad. Sintió como su corazón comenzaba a latir cada vez más lento y sus venas parecían helarse, llegando al grado de congelarla y provocando que no dijera palabra alguna frente al apático muchacho. Golpeándole sin misericordia alguna su frágil corazón e induciendo a sus retinas fomentar lágrimas que rápidamente dieron su aparición en los ojos de la joven, nublándole la vista y quebrándole los miembros, con intención de que no moviera un músculo alguno. Cuando era testigo de la desaparición de su amigo en escena. Viéndolo marchar sin importarle siquiera dejar su mochila en el banco, o lastimarla de la manera en la que lo había hecho. Partiendo a un rumbo desconocido, el cual parecía estar lleno, y no dar cabida a nadie más en su carrera. Avisando a grandes voces que cualquiera que intentara interceder sería repudiado y echado de la historia sin antes entrar primero. Y fue allí donde las grandes gotas fluyeron por el rostro de la muchacha hasta caer por los bordes de su semblante, dejándole como anunciante una imagen apenada y sufrida.
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Los muchachos reían a grandes voces mientras contaban bromas, muchas de las cuales terminaban por apenar a Izzy, quien se encontraba con un sombrero en forma de cono como forma de burla. Ya que si intentaba quitárselo nuevamente se lo pondrían para hacerlo pasar un mal rato.
El grupo de once jóvenes disfrutaba de la cena mientras le cantaban un Feliz Cumpleaños al curioso del grupo. Mientras que, a un costado de la mesa, junto a la ventana, de la cual se apreciaba una leve nevada, una castaña de trece años no pudo evitar derramar una lágrima al revivir por décima vez la terrible escena que había experimentado esa mañana.
Notas del autor: Va Bene!
Espero que haya sido de su agrado, aunque reconozco que a la mayoría de mis seguidores no les agrada mucho el deprimirse por la escritura. Pero, lo lamento; porque estos capítulos son así. Y si los cambió, terminaré haciendo la historia muy diferente, así que solo puedo decirles "acostúmbrense". Nah! Mentira, lo lamento. Pero de verdad, estos capítulos deben ser así.
Fine, Agradezco mucho a los que me dejaron reviews en los capítulos anteriores, y en especial a los que postearon en el capítulo thirteen. Me dieron los ánimos suficientes como para dedicarle tiempo a esto por más que significara interrumpir mi sueño. Tal vez me lo esté tomando muy a pecho, pero es que quería postear lo más antes posible. Se los debía :D
Well, los despido con mis más cordiales agradecimientos y espero que disfruten de los siguientes días.
Greetings, good luck and "read you latter".
Sayoonara!
