Capitulo 14

Capitulo 14

Regla No. 13.- Un Malfoy nunca se enamora


NARRA HERMIONE GRANGER

- Hermione, me pasas la mantequilla?

Ni aunque lo intente puedo quitar esta sonrisa bobalicona de mi cara. Es que… simplemente fue perfecto.

-Hermione? Me escuchas? Me podrías pasar la mantequilla?

Sus labios, su cabello, su nariz… todo en él me encanta. Bueno, tal vez su carácter le baja algunos puntos, como ayer, que me estuvo evitando, pero sus ojos lo compensan…

-Tierra llamando a Hermione! Sigues con nosotros?

Y sus besos… como algo tan simple puede causar tantas reacciones? Tomando en cuanta también todo lo…

-Auch!- Grito, mientras por reflejo me cubro la cabeza con los brazos, protegiéndome de quien sea que se hubiera atrevido a darme semejante golpe en la nuca.- Ginny? Que te sucede?

Me mira con ojos extrañados, al igual que mis dos mejores amigos, que tengo frente a mí, sentados en la mesa de Gryffindor.

-Tengo algo en la cara?- Pregunto, notando las caras de extrañeza.

-Estabas completamente perdida en tu mundo.- Ron es el primero en reaccionar.- Estas bien?

-Eh… si, claro, no te preocupes.- Contesto con rapidez y la cara sulfurada.- Solo estaba pensando.

Ron alza una ceja, pero se encoge de hombros. Soporto la cara de mofa de Ginny, que sonríe a más no poder, sospechando o planeando algo… que seguramente no va a ser muy bueno para mí.

Pero la cara que me inquieta es la de suspicacia de Harry. Me observa por detrás de sus gafas, como examinándome. Después, voltea con disimulo hacia la mesa de Slytherin, donde Draco muerde una tostada con aburrimiento, pero con una tenue sonrisa en la cara.

-Harry…

-Es lo que estoy pensando, Hermione?- Susurra, mirándome con cara inexpresiva.

-Eh… podemos hablar más al rato, en Herbología?- Pregunto, con la vista fija en Parvati y Lavender, que están atentas a nuestra conversación "privada".

Asiente con pesadez, pero sigue con sus ojos fijos en mí, logrando que mis nervios se alteren.

-Vamos, chicos, tenemos que llegar a Pociones.- Digo, después de terminar mi jugo de calabaza.- Y tenemos que ir por nuestras cosas a la Torre.

Mis amigos me siguen, mientras salimos del Gran Comedor. Claro, después de echar mi respectiva mirada a la mesa de las serpientes, donde puedo observar que Draco y Zabini han desaparecido completamente.

Suspiro un poco, para después apresurarme hasta mi Sala Común, a recoger mi mochila y mis respectivos útiles escolares.

Cuando llegamos a la mazmorra de Pociones nos separamos. Me sorprendo de no ver a Draco esperando con su habitual cara de aburrimiento, sentado en nuestra mesa. Dónde se habrá metido?

Volteo a mi alrededor, esperando verlo en algún lugar del aula, pero ni rastro de su cabello platinado. Después de una exhaustiva inspección, me doy cuenta de los cuchicheos por parte de las chicas de Slytherin, especialmente Pansy Parkinson, que tiene los ojos aguados y cara de tragedia.

Pasó algo de lo que no esté enterada?

Snape entró por la puerta, sin hacer ruido y con su cara inexpresiva. No hace ningún comentario, mientras pone las instrucciones en la pizarra, como de costumbre.

-Pase, señor Zabini.- Comenta, luego de un rato, haciéndome respingar. Volteo con brusquedad hacia el italiano, que cruza el umbral de la puerta. El chico se acerca a Snape y le susurra algo, que, a pesar de mis esfuerzos, no soy capaz de descifrar.

Mis ojos se abren con sorpresa cuando pasa a mi lado, al notar que la mano de Zabini esta vendada. Si esto le sucedió a Zabini mientras estaba con Draco… Donde demonios está?

-Profesor!- Agito una mano con fingida debilidad mientras me agarro el estomago con la otra.- Puedo ir a la enfermería? No me siento bien.

Snape me mira fijamente, examinándome. Siento como empiezo a sudar frío.

-Señorita Granger, necesita tomar clases de actuación.- Comenta después de algunos segundos.- Quince puntos menos para Gryffindor por ese fallido intento de engañarme.

-Pero profesor!- Mi indignado amigo pelirrojo sale en mi defensa, mientras yo sigo con mi pantomima.- Hermione nunca se saltaría una clase si no fuera necesario!

-Cierre la boca, señor Weasley. Cinco puntos menos para Gryffindor.- Dice Snape, sin inmutarse.

Yo frunzo el seño, pero trato de concentrarme en terminar la poción crece huesos que dejamos reposando desde la semana pasada.

"Dos gotas de bilis de tritón, remover tres veces en el sentido del reloj, agregar lentamente polvo de cuerno de bicornio, volver a mover tres veces…"

Según esto, mi poción debería estar de un tono blanco lechoso, pero… por que esta rosada?

Cierro los ojos con frustración. La preocupación por Draco no me deja trabajar bien.

-Señorita Granger, parece que confundió las botellas de bilis de tritón y jugo de raíz de Tentácula Venenosa.- Dice la seca voz de Snape, con un matiz de felicidad en la voz. Todos y cada uno de los alumnos en la clase voltea a verme, con infinita sorpresa.- Esta poción no se merece más que una D.

-Le dije que no me sentía bien, señor…- Contesto, de malas pulgas. Bueno, es la verdad, no? Definitivamente no me siento bien…

-Pues tendrá que esperar hasta que pasen las dos horas de mi clase, señorita Granger. Ahora limpie su caldero, y lave sus utensilios.- Ordena, con el esbozo de una sonrisa de suficiencia en los labios.

No contesto y solo hago lo que me dice. Si Draco hubiera estado aquí, me hubiera dejado arreglar la poción.

Una hora y media después de ese "incidente" suena por fin la campana. Ahora me toca Aritmancia, dos horas.

-Hermione, deberías ir a la enfermería.- Comenta Harry, mirándome con preocupación.

-No te preocupes, ya me siento bien.- Contesto, dejando ver un poco de ansiedad.

-Pero…- Ron trata de intervenir, pero lo interrumpo.

-No importa, nos vemos en la hora de la comida!- Les digo, saliendo hacia la torre de Aritmancia.

Después de recorrer el camino hasta el aula, entro, mirando con ilusión a todos lados, esperando ver un par de ojos grises observando con hastío hacia el pizarrón… pero solo están los ojos de Justin Finch-Fletchey, mirándome con una sonrisa.

Suelto un ligero bufido. Donde está?


NARRA DRACO MALFOY

Blanco, blanco y más blanco. El techo, las paredes, las cortinas, las sábanas, las almohadas. Incluso las flores son blancas!

Odio el blanco, odio estar acostado, odio el olor a detergente que llena la habitación. Simplemente… odio las enfermerías.

Como llegué aquí? Una riña con mi italiano compañero llegó a tal extremo que terminé con pus de bubotuberculo sin diluir en mis hermosas manos…


Flash Back

-Vamos, Zabini, tenemos que llegar a Pociones.- Lo apresuro. Entro a mi cuarto por mi mochila.

Escucho como cierra la puerta.

-Primero tenemos que arreglar un asunto, Malfoy…- Comenta como si nada, mientras se tira en mi cama con los brazos detrás de la cabeza.

-Ah, si…- Tomo una bolsa de mi escritorio y se la lanzo.- Tus cincuenta galeones. Vámonos.

Sonríe y deja la bolsa a un lado.

-Como fue, Malfoy?- Pregunta, logrando ponerme nervioso, aunque no lo demuestre.- Es decir, nunca pensé vivir para ver el día en que sucediera…

-De que hablas?- Pregunto, acercándome a la puerta.

-Vamos, sabes perfectamente lo que digo.- Dice, sentándose en mi cama, con una mueca divertida.- Siempre pensé que te casarías por arreglo...

-Sin que él lo sepa, ese comentario me crea un hueco en el estómago.

-Así va a ser, Zabini.- Contesto sin mirarlo y apretando los nudillos.- Mi compromiso con Astoria esta fijado desde hace un año. Ya casi salimos del colegio. Solo falta que ella salga y yo tenga un trabajo estable. Un par de años, según el contra…

-Astoria? Astoria Greengrass? Eso nunca lo contaste, Draquito…- Se ríe.- Esto se va a poner interesante…

-Maldita sea, háblame claro!- Le digo, pero sin perder los estribos… aún.

-Va a ser interesante ver como te casas con otra que no sea de la que estás enamorado.

"Enamorado…"

Esa palabra cayó como bomba sobre mi mundo.

-Qué?

-Claro!- Vuelve a reírse.- Es obvio que estás enamorado de Granger, pero si tienes tu compromiso… como vas a resolver este problema?

Ahora es mi turno de reírme. Bueno, al menos lo intento, pero eso sonó demasiado falso.

-Yo? Enamorarme?- Finjo otra risa, a pesar de que no me causa nada de gracia.- Zabini, te estas juntando demasiado con el hijo pródigo de Gryffindor.

-Y tú con su mejor amiga.- Contesta sagazmente.- O me equivoco?

-Cierra el pico, Zabini.- Contesto de mal humor, mientras observo el reloj.- Llegaremos tarde a pociones.

-Bueno, tienes dos opciones… o te desenamoras o rompes el compromiso.- Zabini sigue hablando sin importarle la hora ni la clase.- Pero… que dirían tus padres si rompes el compromiso por una Sangre Suc…

Antes de que termine la frase, por instinto yo levanto mi varita.

-Que ibas a decir, Zabini?- Pregunto.

-Sangre Sucia.- Contesta él, sin temor.

-Desmaius!

Zabini cae hacia atrás al ser impactado en el pecho por mi hechizo. Su camisa esta un poco chamuscada en el lugar del impacto, pero no parece importarle mucho. Se levanta con el seño fruncido y expresión de escrutinio.

-De verdad que estas enamorado, Malfoy…- Susurra, levantando su varita.- Tanto como para enfrentarte a mí por ella.

-Púdrete, Zabini.- Contesto a su provocación, saliendo de la habitación.

Camino con furia, bajando las escaleras. Escucho como me sigue y cuando llegamos a la Sala Común, él susurra.

-Que vas a hacer, Malfoy? Como vas a romper el compromiso con una de las familias más poderosas del mundo mágico? Y por la Sangre Sucia Granger?

Suficiente… Volteo con rapidez e impacto mi puño contra su estomago. Él suelta la varita por inercia y se tambalea hacia atrás. Me mira, sorprendido, así como Pansy Parkinson, que va caminando hacia la puerta de la sala común.

No tengo tiempo de reaccionar cuando siento mi mejilla adolorida y la cabeza me da vueltas. El puño de Zabini me tomó por sorpresa, pero de todos modos me acerco a él y lanzo otro golpe, esta vez directo a su cara. Él lo esquiva y golpea mi estómago, dejándome momentáneamente sin aire.

Me alejo un poco de él. Mi mente esta tan confundida por la furia que ni siquiera puedo ver que tiré mi varita al suelo. Llego de nuevo hacia él y le doy un puñetazo en el riñón. Él lo recibe, pero aprovecha para agarrarme del cuello e inmovilizarme. Un rodillazo en el abdomen hace que me suelte y caiga hacia atrás.

Puedo escuchar los chillidos de las chicas que nos rodean. Zabini se levanta y llega hasta mí, pero logro esquivar el golpe. Pero él usa la misma técnica del rodillazo, pero esta vez es en mi cara, haciendo que me caiga hacia atrás, empujando una mesa.

Escucho como algo cae sobre mis manos, que comienzan a quemar. Suelto instintivamente el bote que tengo en las manos. Alzo la vista, cuando veo a Goyle sujetar a Zabini, pero él se ve completamente tranquilo.

-Vamos a la enfermería.- Dice, mientras se sujeta la muñeca, haciendo una mueca de dolor.

No le dirijo la palabra y salgo hecho una fiera, sin esperarlo. Definitivamente me perdí la clase de pociones. Solo faltan unos minutos para que comience. Limpio la sangre que brota de mi labio con un movimiento brusco, pero no cesa.

Llego a la enfermería. La señora Pomfrey me atiende con una mirada reprobatoria, a pesar de que no le explico nada. Ésta mirada se acentúa cuando Zabini llega con un la camisa desarreglada y sosteniéndose la muñeca.

Lo atiende rápidamente, después de vendar mis manos y quitar los residuos de pus de bubotuberculo. Con un movimiento de varita arregla su muñeca y por precaución la venda.

-Se puede ir, señor Zabini.- Él sale, pero cuando pasa por mi lado, susurra.

-No quería llegar a esto, pero eres un idiota…

Me levanto después de verlo salir, acercándome a la puerta.

-A donde va, señor Malfoy?- Pregunta la voz de la enfermera.

1… 2… 3… 4… 5… 6… 7… 8… 9… 10…

-A mi clase de Pociones.- Contesto de malos modos.

-No, usted se queda aquí, en observación. Esas quemaduras son bastante delicadas.

La miro con odio, pero ella agita su varita y cierra la puerta con llave.

Fin del Flash Back


Ya ha de ser la hora de la comida. Tengo que salir de aquí, o mi cordura va a desaparecer.

"Enamorado…"

No, que ridiculez… Yo? Enamorado? Eso es para los débiles, no necesito eso… Solo es… que me gusta. Solo eso.

Suelto una risita.

-Enamorado, sí, como no…- Susurro para mí.

"El amor no sirve, es preferible una unión que establezca lazos y represente beneficios para cada familia…" Eso dice mi padre.

Pero… de verdad es así?

-Enamorado…- Vuelvo a susurrar. Suena ridículo en mis labios. Incluso yo noto eso.

Escucho pasos sigilosos detrás de la cortina de mi cama y un aroma a durazno llena mi nariz.

La cabellera castaña de Hermione precede a sus ojos miel, que se asoman con precaución.

-Draco?- Su voz llega a mis oídos. Entra, vestida con su camisa blanca y su falda negra. Solo en ella me gusta el blanco… Su aroma me atonta un momento.

Agito un poco la cabeza. Me mira con preocupación, observando mis manos vendadas.

-Estas bien?- Pregunta. Toma mi mano derecha entre las suyas. A pesar de las vendas puedo notar la calidez de su tacto.

Asiento en silencio, incapaz de romper el momento. Sonríe tenuemente y me mira.

-Estaba preocupada.- Susurra, sin soltar mi mano.

"Enamorado…"

Tal vez… solo un poco.


Lumos

Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas

O.O Ya, lo dijo. Bueno, no lo dijo, pero al menos lo acepto. Sería demasiado OoC si lo gritara a los 4 vientos, no? Bien… sé que me tardé, lo lamento! Es que simplemente la inspiración no llegaba… Se fue de vacaciones, además de algunos problemas técnicos con la computadora.

Prometo tratar de tardarme menos con el siguiente! (Pero ya comienzan las clases… T.T)

Mmmm… Muchas gracias! Gracias a ustedes pude llegar a más de 100 revs!! Las quiero n.n!! Me hace feliz. Ups, creo que algunas no entendieron, pero los reviews anónimos los contesto en mi biografía (solo clic en el link de mi nick). Espero contestar los de la vez pasada, xq no se xq no aparecieron… ¬¬

Bueno, muchas gracias! Espero actualizar la próxima semana!

Sayonara! .

Travesura realizada

Nox