Capítulo 13:

-Candy, amor. También permíteme presentarte al presidente de la compañía "TG&Asociados "que se va a hacer cargo de las concesiones del puerto turístico, el señor Terrence Grandchester.

Candy al escuchar el nombre palideció y con una voz susurró:

-Tú!

- Hola Candy!... es muy agradable volver a verte- saludó Terry cogiendo una mano de Candy y besándola con delicadeza.

- Un gusto señor Grandchester- saludó fríamente Candy con una inclinación de la cabeza retirando su mano incómoda por la atribución de Terrence.

Albert que no había pasado por alto la actitud de su esposa, frunció ligeramente el ceño e inquirió:

-Amor, ¿conoces al señor Grandchester?

Candy que por un segundo se había quedado fría al escuchar la pregunta de su adorado rubio, recompuso sus facciones y dirigiéndose a él contestó :

- Sí tesoro, el señor Grandchester y yo hemos estudiado en el mismo colegio en Londres.

- Bueno –añadió Albert irónicamente mirando a Terrence – es un placer conocer a los amigos de "mi esposa"- Y dirigiéndose a los demás indicó-Que les parece si almorzamos en el puerto. Ya faltan pocos detalles a concretar y creo que sería muy agradable tener brisa fresca en estos momentos.

Candy notó la suave indirecta de su esposo y se dispuso a acompañarlo afuera de la sala de juntas y poder acompañarlo al puerto con los demás empresarios.

Se encontraba un poco inquieta, ante ese furtivo encuentro, durante un largo tiempo había tratado de olvidar el incidente por el cual Terry la había hecho sentir como una novia idiota. Y ahora por gajes del destino, lo había vuelto a ver. Estaba segura que Albert se había dado cuenta de su incomodidad e indagaría al respecto.

Inhalo profundamente y se dirigió al auto, dispuesta a hablar con su esposo de su pasado, no tenía temor alguno, al menos ya no, porque no tenía ningún secreto que esconder. Lo único que temía es que se enfadara porque le había mentido acerca de los motivos que la habían llevado a Portugal.

Por su lado Albert se sentía un poco receloso, había notado la mirada que el señor Grandchester le había dirigido a su esposa, quien entre asombrado y fascinado había tenido la osadía de besar la mano de su princesa. No quería ser demasiado suspicaz pero estaba seguro que entre ellos había algo más en su pasado que una simple interacción curricular.

El mismo estaba confuso, casi había perdido los papeles en la sala de juntas. ¡Celos!, sí eso es lo que había sentido, unos celos inexplicables de solo imaginarlos juntos. Sin embargo no había motivo para sentirse de esa manera. Candy era su esposa y ella le había asegurado que lo amaba y a pesar de tener la oportunidad de irse de la isla, ella había decidido quedarse y lo había elegido a él, aun por encima de ese tal Nodens. Debía calmarse se dijo a sí mismo, confiar en su esposa. Ya habría momento para aquello. Ahora lo que más importaba en ese momento era terminar esa reunión de negocios y luego … luego conversaría con ella.


La tarde transcurrió sin novedad, tanto Candy como Albert se encontraron demasiado ocupados recibiendo a los invitados a la mansión que ya iban arribando para poder disfrutar el fin de semana en la hermosa isla.

Se encontraron tan exhaustos por las actividades en el día que después de cenar, decidieron que mejor era irse a descansar ya que habría muchas actividades los dos días siguientes.

Ambos esposos ingresaron abrazados a su habitación, sin embargo Albert , que aún no había olvidado la incómoda escena en la sala de juntas decidió abordar el tema :

- Candy, preciosa ¿hay algo que deba saber del señor Grandchester….y tú? –preguntó mientras alzaba con una mano la barbilla de su adorada ninfa y poder observar la reacción de ella.

- Albert- susurró una asombrada Candy- Estoy extenuada ¿deseas hablar de esto ahora?

-Candy, amor…. ¿qué me ocultas cariño?… ¿tan terrible es? ¿No me lo puedes contar?- preguntó Albert sintiéndose ligeramente angustiado.

-Albert, amor, yo…. Realmente me siento muy cansada tesoro. No quiero ocultarte nada y no lo hago sin embargo ¿qué te parece si esta conversación la tenemos luego del fin de semana que se vayan los invitados?

-Candyy…

-Mi vida, ahora soy yo la que te pide que confíes en mí. - replicó Candy-¿Podrás esperar solo un par de días por favor?...¿confías en mi verdad? ….Además ,lo que quieres saber es un poco largo de narrar y ahora mismo prefiero la seguridad de tus brazos al descansar-culminó haciendo un gracioso puchero que Albert no pudo resistir.

-Candy, pero ¿Cómo me pides eso ahora? Me intrigas con todo esto….se quejó Albert.

-Sin embargo es exactamente lo que me pediste hace unas semanas atrás…y ¡No¡ ... antes que pienses otra cosa… te aseguro que no es ninguna prueba, porque sé que me amas y yo Te amo por sobre todo. Eres el amor de mi vida y eso nunca va a cambiar …

-Está bien, de acuerdo –suspiró resignado acercando su boca a la de ella- te daré un par de días mas , pero solo un par de días eh… ahora déjame besarte que han sido unas largas horas sin poder tener tus hermosos labios y estar dentro de tu deliciosa piel …

-Soy tuyaa, mi príncipe—respondió jadeando Candy, mientras ambos se deslizaban al lecho a realizar su ritual de amor.


Amaneció dando inicio a el fin de semana, todo iba conforme lo planeado. Albert y Candy hacían gala de sus dotes de anfitriones.

Las familias de los inversionistas fueron presentadas, y la mansión se encontraba llena de esposas, niños, niñeras que iban de un lado a otro disfrutando de la época calurosa de Julio.

Se habían instalado juegos de mesa, juegos y castillos inflables deslizables. Un grupo practicaba deportes de playa, otro grupo se dedicó a explorar la zona virgen del bosque y los demás se unieron a un tour a los lugares más importantes de la isla.

El almuerzo fue exquisito, todos se encontraban saciados y extenuados por la actividad física de la mañana. Así que acordaron prepararse en la tarde para la cena de gala que se llevaría a cabo en la noche.

Candy, había recibido el vestido para la recepción de la Boutique de Annie, así que después de un baño relajante con Albert, iniciaron a vestirse para comenzar a supervisar los detalles de la cena.

-Amor- conversó Albert- Voy adelantarme a revisar unos documentos y en una hora vengo a recogerte, para ir al salón de fiestas.

-Por supuesto cariño, voy a estar esperándote – sonrió Candy guiñándole a su esposo.

- Te amo princesa- susurró Albert besando tiernamente a su esposa.-Mmmmm tus labios son una delicia, mi pequeña bruja marina, si continúo….no voy a poder detenerme …

-Ohh cariño… no quiero que te detengasss…. -Suspiró en los labios de su esposo-… a menos que esos documentos no sean importantesss…..

-¡Diantres!- exclamó Albert, dejando de besarla de mala gana- No deseo irme . Sin embargo debo hacerlo preciosa….pero en una hora vengo a recogerte. ¿De acuerdo?

-Claroooo…-contestó Candy suspirando aún en el limbo por los besos de Albert-…Te espero amor.

- Sí preciosa – se despidió Albert acariciando la mejilla de Candy.

Candy inició su preparación para la fiesta. Estaba muy emocionada. El vestido que iba a lucir, era simplemente precioso. Era de color azul marino, con un strapless en forma de corazón que resaltaba sus generosos pechos, bordado con zafiros y unos diminutos botones de diamantes, que iban a manera de cascada en diagonal hasta la cintura. El corte del corpiño favorecía a su contorneada figura delineándola aún más y resaltando sus amplias caderas. La parte de la falda era de corte recto, con una abertura desde el pie hasta el inicio del muslo, dándole un toque sensual y arrebatador. Decidió que utilizaría el cabello peinado hacia un costado terminando en suaves ondas y llevar el juego de joyas que Albert le había entregado para la ocasión junto con su anillo de bodas.

Exactamente una hora después escuchó que se abría la puerta. Albert se encontraba sin palabras, Candy estaba deslumbrante, preciosa, toda una diosa. Después de unos largos segundos de fascinación, se acercó galante y le susurró.

- Candy estás….uhmmm…deliciosamente hermosa- Ya no estoy seguro si debemos bajar… me voy a poner celoso cuando alguien más quiera bailar contigo preciosa.

-Albert… mi vida, tú no te quedas atrás eh?- Estás muy... muy guapo por eso yo también voy a estar celosa , cariño.

-Pero que dices preciosa, si solo tengo ojos para ti- objetó el rubio.

-Mas te vale Albert- contestó Candy a manera de advertencia. Ahora será mejor que bajemos los invitados no tardarán mucho en llegar al salón.

La pareja llegó al salón a realizar la bienvenida a sus huéspedes, la cena comenzó sin demora. No había ningún percance y todos conversaban relajados. La hora del baile comenzó y Albert con Candy, fueron al centro de la pista para dar inicio a la fiesta.

Los anfitriones bailaban encerrados en su burbuja de amor, en tanto las demás parejas comenzaban a acompañarlos en la pista de baile.

Terrence Grandchester, había hecho su entrada al salón después de la cena con el objetivo de poder encontrar a la Candy sola, debía hablar con ella, tenía la esperanza de que se hubiera casado con Albert por cariño más no por amor. Pero al observarlos bailar juntos ya no estaba tan seguro. Admiraba la belleza de Candy , aún recordaba el día que se habían conocido en la Villa de Escocia…..

*Flashback

Eran las vacaciones de verano y las puertas del Colegio Real San Pablo, se encontraban cerradas. La familia Grandchester había decidido, ir a la Villa en Escocia a disfrutar los días de verano. Terrence había ido viajado desde el colegio con su hermano Anthony directo a la villa y se iban a reunir con sus padres ahí.

Ese día Terrence se encontraba fumado un puro en la colina cerca de la villa. Se encontraba pensativo y en ese instante observó llegar el automóvil de sus padres y al mirar detenidamente se dio cuenta que no estaban solos , sino en compañía de una pequeña rubia. La curiosidad mató al gato , dice el dicho, y lo cierto es que Terrence no pudo resistir la tentación de conocer a la pequeña intrusa que habían traído sus padres.

Al ingresar a la villa caminó directo al salón del té donde ya se encontraba Anthony con una mirada atontada y ruborizada. Su padre Richard, al verlo llegar lo saludó con un gran abrazo.

-Terry, que gusto verte hijo, veo que has crecido todo este tiempo.

-Hola , papá , también el gusto es mío- y girando en dirección de su madre se acercó a saludar a Eleanor, su madre- Hola mamá, tan bella como siempre-comentó besando a su madre en el rostro.

- Terry que cosas dices hijo, sin duda has salido igual a tu padre todo un galán.

-Ja, ja, ja mamá te lo digo porque es verdad, no todas las chicas se merecen mi atención –contestó mirando detenidamente a la rubia que mantenía una actitud tímida y tenia la mirada fija hacia el suelo .

-Bueno Terrence, Anthony debemos hablar- indicó Richard Grandchester-Tomen asiento por favor.

Ambos muchachos obedecieron y se dispusieron a escuchar lo que su padre tenía que decir.

- Cómo ustedes saben, unas semanas atrás estuve delicado, y debo decirles que debido al actuar rápido de una señorita sigo aquí con vida.-Hizo una pausa, se levantó de su asiento y dirigiéndose hacia Candy , tomo su mano para que se pusiera en pie y continuó- Ella es Candice White, la señorita que me dio los primeros auxilios el día que me falló el corazón. He conversado con su madre y juntos hemos decidido que desde ahora en adelante ella vivirá con nosotros como nuestra protegida. Así que les voy a pedir que la traten con mucho respeto ya que ella será como su hermana menor que deberán proteger. ¿De acuerdo?

¡Los hermanos Grandchester estaban sorprendidos!¡Esa niña iba a vivir con ellos ¿cómo su hermana?! Sin embargo la decisión ya estaba tomada, conocían esa mirada de determinación de su padre y no les quedó más que asentir.

-Sí , padre- contestaron ambos hermanos.

En ese momento Candy levantó el rostro y las miradas de Terrence y Ella se encontraron, ambos quedaron impactados por la intensidad de sus miradas. Candy poseía los ojos más verdes que había visto en su vida, un intenso color verde tan parecido a esmeraldas. Ella era bonita, su cuerpo aun no tenía las curvas definidas dado que aún gozaba de doce años. Sin embargo ella irradiaba un aura de inocencia y dulzura que Terry no pudo evitar sentir una poderosa atracción , algo que nunca había sentido en alguna chica, y deseó poder besarla en ese instante. Terry molestó consigo mismo apartó la mirada violentamente y frunció el ceño ofuscado por haberse dejado llevar por esos pensamientos.

Mientras tanto Anthony tampoco había dejado de observar a la rubia y habiéndole dedicado una sonrisa amable se acercó a ella y la saludó.

-Hola mi nombre es Anthony, pero puedes llamarme Tony-saludó besando su mano galantemente.

- Hola Tony, puedes llamarme Candy- respondió tímidamente la rubia .

-¿Te gustaría conocer la casa y luego ir al jardín y exteriores?-preguntó Anthony decidido.

- Por supuesto- había contestado Candy con una reluciente sonrisa.

-Perfecto contestó Anthony y dirigiéndose hacia Terry le preguntó-¿vienes con nosotros Terry?

- No gracias Anthony, ahora mismo tengo otros asuntos- contestó cortés pero fríamente. Luego se dirigió hacia Candy y con una inclinación de la cabeza , se despidió- Hasta luego , pecosa.

Terry había salido del salón echando chispas, Anthony, su querido y dulce hermano le había robado las palabras que había querido dirigirle a Candy. Ni se había molestado en presentarse y había salido furioso del salón consigo mismo.

Cuando de pronto le habían asaltado las dudas. ¿ y si la chica era una embustera y solo quería el dinero de la familia? ¿ y si era una ladrona que podía perjudicar a su madre? Con estos pensamientos decidió que lo mejor era vigilar muy a esa pequeña intrusa. Debía cerciorarse, se dijo a sí mismo, que realmente no fuera una impostora.

Los días pasaron y Terry había observado a detalle a la pequeña rubia, miraba con recelo como su hermano Anthony la frecuentaba descubriendo que en realidad ella no era una farsante sino una chica alegre, dulce, sencilla, amable, traviesa, aventurera trepadora de árboles, que le encantaba montar a caballo y nadar en lago. Pero lo único que le irritaba era que ella todas esas actividades las compartía con Anthony.

En cambió con él los encuentros eran desagradables porque discutían por todo hasta llegar a insultarse, y eso lo frustraba más.

Una tarde su hermano Anthony se dirigió a él mientras observaba a lo lejos a Candy leer bajo un árbol.

-Sé que te gusta Terry-comentó Anthony

-¿Disculpa? – exclamó Terry sintiéndose descubierto.

- Sé que te gusta Candy... Hermano, lo sé porque creo que tú también le gustas a ella-confesó Anthony.

- ¿Es cierto lo que me dices? – preguntó Terry de pronto interesado en lo que su hermano le anunciaba.

-Creo que sí Terry, porque a mí no me mira como a ti, y la verdad no me molesta. Te confieso que al principio me gustó, pero ella no me vio de esa manera y yo creo que la quiero más como una hermana a la cual proteger.

-¿Estás seguro?-preguntó Terry sorprendido.

- ¡Por supuesto que estoy seguro!- contestó Anthony con vehemencia- Si no te comportaras con ella como el patán que eres estoy convencido que ella te correspondería. Así que no me niegues nada, te conozco, eres mi hermano pero si llegas a hacerle daño , te juro que te patearé a muerte ¿Entendido?

Y así con la bendición y la amenaza implícita de su querido hermano la situación con Candy cambió, Terry se fue acercando a Candy primero como amigos.

Luego la protegía en el Real Colegio San Pablo de cualquier imbécil que quisiera propasarse y antes de que él se graduara ella aceptó ser su novia.

*Fin de Flashback*

Sin embargo ahora la situación era diferente, ella se encontraba en brazos de otro. Su esposo.

Así que con paso decidido se acercó a la pareja que se encontraba conversando con algunos empresarios y saludó:

- ¡Buenas noches Señor y Señora Andley!

- Buenas señor Grandchester,-saludó Albert- ¿se encuentra disfrutando de la velada?

- Oh , sí es magnífica. Todo es muy hermoso, tiene un gusto exquisito - respondió Terry sin dejar de observar a Candy.

- Me alegro que sea así - contestó Albert para luego añadir- Y en cuanto a mi gusto todo es gracias a mi esposa, Candy.

Terry realizó una leve inclinación con la cabeza a manera de venia y agregó:

- Felicitaciones Señora Andley, su talento como anfitriona es innegable.

Candy sin dejarse amilanar por los halagadores comentarios contestó secamente:

-Muchas gracias señor Grandchester, pero como esposa del Jefe del clan de Suilvach, quiero ayudar en todo lo que esté a mi alcance. Por eso esto lo hago con mucho cariño.

"Cariño" pensó Terry , no ha dicho amor. Tal vez no esté equivocado del todo.

-Señor Andley , ¿Podría concederme una pieza de baile con su esposa?- se aventuró a preguntar Terry.

Albert lo quedó mirando unos momentos sopesando la posibilidad de poder negarle esa petición delante de sus socios, sin embargo sabía que no podía quedar en ridículo, y con un gesto no muy tranquilo aceptó a regañadientas.

- Por supuesto, señor Grandchester.

Candy no podía creerlo, ella estaba segura de que su adorado rubio iba a poner excusa alguna así que le dirigió una mirada inquisitiva y a la vez aceptó la mano de Terry que la introdujo en la pista de baile.

-Al fin estás otra vez en mis brazos, pecosa- habló conmovido el castaño.

-Terry, por favor limítate solo a bailar. No estoy interesada en tus embustes.

- Candy, ¿ porque tan fría preciosa? ¿ es que acaso me has dejado de amar?

Candy observaba con cautela a Terry , y sin desviar la mirada le preguntó:

- ¿Qué es lo que pretendes Terry?¿A qué clase de juego quieres jugar? Soy una mujer casada, al menos ten la caballerosidad de respetar eso.

- No pretendo nada Candy , sino saber si ya no me amas. No puedo creer que te hayas casado. Tú que me dijiste que me ibas a amar siempre.

-No deseo hablar de eso Terry.

-¡Yo, sí Candy! Y vamos a hablar ahora mismo- contestó Terry interrumpiendo el baile y dirigiéndola hacia una de las terrazas.

-¡Sueltame Terry! - pidió Candy irritada.

- Está bien Candy. Pero deseo una explicación ¿Porque te casaste con Albert?

- Porque lo amo Terry. Lo amo.

-¿ Lo amas?¿Estás segura Candy? No será que con él te sientes protegida y de esa manera huyes de los sentimientos que tienes por mi.

- Siempre has sido arrogante y engreído Terry, pero óyeme bien: No te amo. Yo Candy Andley amo a Albert!

- Lo dices porque estás herida Candy, te conozco. Puedes mentirte a ti misma, pero a mi no me engañas. No sabes cuánto tiempo te he buscado. Desapareciste sin dejar rastro. Te busqué desesperado. Incluso Eleanor está destrozada por tu ausencia. ¿Por que actuaste de esa manera egoísta?

-¿Egoísta?¿Egoísta has dichooo?-Lo que me faltaba...Oh pero claro, el gran duque Terry Grandchester se arrepiente de casarse en el altar dejando a la novia sola, oh sí aquello está bien... pero la novia desaparece de todo el fiasco , la llaman egoísta.¿Terminaste?

- Tenía mis razones , Candy, pero eso no significaba que no te amaba. Aún te amo pecosa, aun muero de amor por ti. Sé que hice mal , sé que no debí abandonarte en el altar, pero es que me sentía agobiado. Mi padre había muerto y yo no me sentía preparado para asumir la carga familiar.

- Y porque no me lo explicaste, yo no te obligué a que te casaras conmigo.

- Lo hice porque papá quería verme casado contigo antes de morir. Pero un mes antes , él murió Candy, tú misma viste todo el dolro que nos causó. Y yo no le veía sentido a esa boda con mi padre ya muerto. Me veía en un futuro casado contigo, pero en ese momento no Candy. Perdóname pecosa, vuelve conmigo , amáme como yo te amo mi tarzan pecosa.

- Terry... susurró Candy

Albert se sentía inquieto, la pieza musical había cesado y estaba a la expectativa del regreso de Candy. Sin embargo , ella no apareció. Entonces no dispuesto a esperar , se dirigió a buscarla en el salón y al no divisarla se dirigió a una de las las terrazas donde vio con mucho dolor que Terry tenía las manos de Candy en su pecho y le decía:

- No no digas más amor, si deseas podemos hablar con Albert. Podemos contarle nuestra historia y decirle que nos amamos , te prometo que serás feliz conmigo .Y sin esperar una respuesta la besó.

Candy , se quedó fría ante el contacto de aquellos labios, pero recuperando la compostura empujó a Terry , y en ese instante giró su rostro alcanzando a ver la figura de Albert que se retiraba en esos momentos de la terraza.

Candy, horrorizada corrió en su tras y gritó:

-¡Albert, espera!

CONTINUARÁ...


GRACIAS POR TODOS SUS SALUDOS A :(Perdón por los horrores ortográficos, pero éste editor de FF, no ayuda mucho si me altera y/o omite las palabras)

SAYURI,NADIA M DE ANDREW, SARAH LISA, MILUxD, PATTY A. , PATTY CASTILLO,LAILA, JOSIE, PALOMA.

MAYRA EXITOSA,cerezza0977, CHIDAMAMI, ROSE GRANDCHESTER, .5 ,CORNER,SOADORA

Paolau2, azulgep .

UN ABRAZO EN LA DISTANCIA

LIZVET