Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, puesto que pertenecen a Hiro Mashima. Esta historia esta hecha sin fines lucrativos.

·

·

14.- Latido.

·

(Soundtrack: Yasuharu Takanashi – Samidare)

·

—Por dios, Natsu —la rubia bufó de nuevo, irritada, mientras que con un algodón untaba la pomada en uno de los brazos del chico— ¿Es que realmente teníais la necesidad de terminar a puñetazos? No puedo creer el escándalo que habéis formado. ¡Y que sepas, que no volverán a venderme dulces en la pastelería! —gruñó.

Para terror de la rubia, Natsu y Loke habían terminado a golpetazos en mitad de la calle, y para colmo de males, habían atravesado el cristal de la pastelería de la esquina, para seguir sacudiéndose intercambiando mordiscos, patadas, puñetazos, e incluso tirones de boca. Una Lucy atónita, había tenido que contemplar la escena mientras que demandaba, sin éxito, que se detuviesen.

Natsu apartó el brazo, en un gesto irritado. —¡Joder, que ha empezado él! —graznó con molestia.

Lucy alzó los brazos, en un gesto desesperado. —¡Solo a ti se te ocurriría llamarlo en ese preciso momento peluche!

Natsu esbozó una sonrisa maliciosa, y se hizo el desentendido mirando a una pared. —Menudo carácter más irascible que tiene el leoncito.

La rubia abrió los ojos, atónita. —¡Claro! ¡Y lo dice precisamente alguien que tiene la personalidad de un cachorrito!

El tragafuegos se levantó del sofá, empezando a encenderse. —¿Y qué querías? ¡Loke buscaba bronca, y yo se la he dado!

Lucy puso los brazos en jarras. —¿Es que no había otra forma?

Natsu hizo un gesto altivo con el brazo. —¿¡En serio!? ¡Ha intentado fulminarme!

—¡Y tú casi lo achicharras! —exclamó incrédula.

Natsu frunció el ceño a más no poder. —¡Me da igual! —ladró malhumorado— Estoy contigo porque me da la gana, y no permitiré que nadie venga a decirme lo que tengo que hacer. ¡Aun si tengo que romperme la cara!

A Lucy se le esfumó el enfado de un plumazo, y sin poder evitarlo, esbozó una sonrisa que hubiera clasificado, sin lugar a dudas, como "tontorrona". —Oh —murmuró halagada—. Así que… —titubeó, jugueteando con el algodoncillo entre sus manos— ¿Estás conmigo?

Natsu alzó una ceja, suspicaz, y desvió la mirada hacia otro lado. —Pero mira que eres tonta… —masculló cruzándose de brazos, y sintiendo como un calorcito tenue le trepaba por las mejillas.

La rubia se acercó a él con pasos suaves, y acercó su mano hasta la mejilla de él. —Reconozco que las negociaciones no son tu punto fuerte, pero en ocasiones tienes una increíble capacidad de dejarme sin palabras.

El tragafuegos la miró de reojo, aun malhumorado, provocando que la usuaria de magia celestial esbozara lentamente una sonrisa maliciosa. Alzándose en la puntilla de los dedos de los pies, le besó con suavidad la comisura de la boca, provocando que Natsu desfrunciese el ceño automáticamente, y la mirara de manera intensa.

—No hay quien te entienda. Primero te cabreas, ¿Y ahora intentas seducirme? —preguntó socarrón, y olvidando en cuestión de segundos el enfado.

Lucy se encogió de hombros. —Bueno, acabas de salir airoso de una batalla, merecías una recompensa —comentó como si recién hubiese salido victorioso.

Natsu esbozó una sonrisa pícara. —Si haces eso, vas a provocar que quiera partirme la cara más a menudo de lo habitual.

La rubia soltó una risa fresca. —Preferiría que no lo hicieses. Sé que tu carácter es más impulsivo e instintivo que otra cosa, pero creo que con el único con el que tenías que resolver esta… —buscó la palabra adecuada— diferencia, era con Loke. ¡Pero no más! —demandó con fuerza— Si vuelvo a veros peleándoos, os vais a enterar —aseguró frunciendo el ceño—. Además, sois amigos y compañeros, y eso debe estar por encima de todo.

Natsu resopló, aburrido. —Nosotros no somos como vosotras. Podemos rompernos la cara, y al día siguiente estar tan campantes. Sois más sensibles, con toda esa parafernalia —explicó con simpleza.

Lucy alzó una ceja, airada. —Vaya hombre… —se cruzó de brazos— a lo mejor como somos tan sensibles, con toda esa parafernalia —imitó, parafraseándole con sorna—, debería darte un puntapié que te saque por la ventana.

El dragon slayer de fuego aguantó las ganas de reírse, advirtiendo como ella alzaba la barbilla, de manera airada. Y sintió como algo le burbujeaba en la boca del estomago, y como una corriente de aire caliente le atravesaba la columna. Dio un paso hacia ella, decidido. —¿Me darías un puntapié? —preguntó al aire, para chasquear con la boca— Que agresiva eres, Luce.

Lucy abrió los ojos, y tensó la espalda de manera involuntaria. Había algo en aquel tono socarrón que le resultaba muy, muy familiar. Inconscientemente, dio un paso hacia atrás de manera involuntaria.

—Lo haría —frunció la boca, de manera firme—. Tal vez, debería probar ahora mismo —amenazó, intentando reflejar una seguridad, que en el fondo, y muy a su pesar, no sentía.

—Mmm… —debatió consigo mismo, a la vez que seguía avanzando hacia ella de manera sutil— me encantaría verte intentándolo.

Lucy dio un respingo, al sentir que su pie casi había trastabillado con el mueble, y sintió la pared tras su espalda, quedándose sin sitio al que retroceder. Cuando volvió a mirar al frente, tragó en seco al sentir a Natsu prácticamente encima de ella, sintiendo como el calor empezaba a embotarle los sentidos. ¿¡Porque su cuerpo no la respondía, cuando a él le entraban esos arrebatos de calor!? Su vientre se retorció de necesidad, y no recordaba que se sintiese tan necesitada de volver a sentir su piel contra la suya. ¡Desde la noche del Tanabata no había vuelto a tocarla! Bueno, porque ella prácticamente se le había abalanzado encima, y no le había dejado más alternativa. Él tampoco se había quejado, ni mucho menos, y menos aún después del desayuno tan… intenso que habían compartido. Un momento… ¿Por qué desde entonces…?

Suspiró muy fuerte, al sentir como Natsu hundía el rostro en su cuello, y la acariciaba suavemente con la nariz, provocando que perdiese completamente el hilo de sus pensamientos. Y enterró las manos en su cabello, deseando que él dejase toda aquella tensión de lado, y la tocara finalmente.

—Me aturde el aroma que desprendes… —Lucy sintió como algo en ella comenzaba a humedecerse sin poder remediarlo— Hoy tiene un tinte a sándalo. Es fresco, y sutil. Me gusta mucho.

La usuaria de magia celestial empezó a respirar de manera agitada, mientras que su cerebro se convertía en una masa flácida e inservible. Enardecida, deslizó una de sus manos a través de su brazo, mientras que la otra se mantenía en el interior de los cabellos rosados, originando que él se tensara contra ella. Aguantó un gemido, cuando sintió un mordisco en una de sus clavículas, y como una mano se colaba bajo su camiseta, acariciando con suavidad su espalda y provocando que su cuerpo se pegase más contra el de él.

No pudo aguantar el segundo gemido, tras sentir como la otra mano de Natsu apretaba con lujuria una de sus nalgas, para aplastarla contra él sin piedad, y que sintiese el foco de su firme excitación contra su vientre.

—¿Sigues queriendo darme un puntapié, Luce?

Lucy abrió los ojos con fuerza, sintiéndose atrapada y, en cierto modo, humillada. ¡Lo había hecho a propósito! ¡El muy hijo de su…! Apretó los dientes, enfurecida, e intentó apartarlo de ella de un empujón. Puede que lo hubiese hecho a propósito, pero él también estaba sufriendo las consecuencias. Oh si… esbozó una sonrisa autosuficiente. Si que las estaba sufriendo. Y ella también, por cierto. Apretó las manos en puños, al sentir como una parte de su anatomía se tensaba y pulsaba de manera dolorosa, a causa de no haber recibido la atención que ahora mismo necesitaba. ¡Necesitaba una ducha! ¡Una ducha muy fría!

—¿¡Era eso necesario!? —masculló irritada.

Natsu desvió la mirada, un poco incómodo, y en cierto modo, un poco avergonzado también. —No quería llegar tan lejos en verdad, pero a veces ni siquiera yo puedo contenerme.

El rostro de Lucy se dibujó en estupefacción. ¿Contenerse? ¿Contenerse por qué? Es decir… El mismo lo había dicho. Estaban juntos, ¿no? Vale que solo quisiera demostrar su punto (y vaya maneras de demostrarlo), pero podían tocarse y sentirse sin ningún tipo de restricción. ¿Por qué no continuar? Agitó levemente la cabeza, intentando que su cerebro volviese a recomponerse y empezar de nuevo a pensar con coherencia. Aquí había algo que la escamaba, y no sabía exactamente de qué se trataba, pero pensaba averiguarlo. Con decisión, se acercó a él, y dirigió sus manos hacia sus brazos para recorrerlos con la punta de los dedos. Frunció el ceño de manera profunda, cuando sintió como Natsu daba un respingo, y se echaba levemente hacia atrás, luciendo acorralado.

—Ya estás tardando en soltar qué ocurre aquí —demandó con determinación.

El resopló, volviendo a lucir irritado, a la vez que volvía a desviar la mirada hacia la pared. —¿A qué te refieres?

"Ah, no. ¡Otra vez no!"

Lucy volvió a dar otro paso al frente, con firmeza. —Esto no tendrá nada que ver con lo que dijo Porlyusica, ¿verdad?

Natsu volvió a sonrojarse levemente, e intentó contener un escalofrío, sintiéndose pillado en su totalidad, manteniéndose en silencio. Obligó a su cerebro a encontrar algo coherente para decir, pero sencillamente, no le obedeció.

La rubia alzó los brazos al cielo, en un gesto de incredulidad. —¡No puedo creerlo! —graznó, luciendo como el mismísimo demonio—. Dijo que necesitaría reposar durante un tiempo, ¡No que estuviese inválida!

Natsu giró el cuello con violencia, y se cruzó de brazos. —¡Pues por eso mismo! ¡Puede que aun estés convaleciente, y necesitas descansar!

Lucy se llevó una mano al rostro, incrédula. —¿¡Por eso ni siquiera has venido a dormir aquí, verdad!? ¡Llevas semanas en las que en cuanto el ambiente se caldea, sales pitando! ¡No puedo creerlo! ¡No soy de porcelana, ni soy una blandengue! —gritó enfurecida.

El tragafuegos frunció el ceño a más no poder. —¡Nadie ha dicho que lo seas!

—¡Pero me tratas como tal! —vociferó fuera de sí— ¡Llevo años intentando que dejen de tratarme como si fuera de cristal, y recién ahora me encuentro con que tú también lo haces! ¡Yo también se pelear! Puede que no sea una maestra del combate como Erza, o como tú o como Gray, ¡Pero sé defenderme, y también se dar una buena pelea! ¡Puede que haya necesitado descanso y reposo, sí, pero no por eso significa que sea débil!

El dragon slayer de fuego se mantuvo en silencio durante unos segundos. Parecía que ese tema era algo que Lucy llevase oculto consigo misma durante mucho tiempo, y ahora había estallado sin limitación alguna. Él nunca había considerado que Lucy fuese débil, ni mucho menos. Siempre daba lo mejor de si misma en cualquier pelea en la que estuviesen metidos hasta el cuello, y reconocía que su capacidad mágica no hacía nada más que crecer y crecer en los últimos tiempos, hasta el punto de crisparle los nervios a causa de la preocupación. ¡Por un demonio, le habían limitado hasta su magia, por temor de que se hiciese daño a sí misma! De acuerdo, reconocía que desde que Porlyusica le había ordenado descanso absoluto, se había limitado muchísimo en cuanto a contacto físico se refería. ¡Por todos los demonios, se moría de ganas siquiera por tocarla un poco! Desde aquella noche, la deseaba en todos lados. En el sofá, en la cama, en la ducha, ¡E incluso contra cualquier columna del gremio! Pero luego había caído en la cuenta de que había sido egoísta, por haber dormido (y despertado) con ella precisamente después de lo que había pasado. La culpa se le había enroscado en cualquier lado del cuerpo, por temor a que ella se resintiera de alguna forma. Tampoco había pensado en que ella pudiese sentirse herida, precisamente por ese motivo. Y quiso darse un cabezazo contra la pared.

Lucy aguantó puras lágrimas de frustración. ¡Hacia unos días habían salido de misión ellos cuatro, y recién habían llegado ayer, por dios! Vale, era una misión sencilla puesto que solo se había tratado de recuperar un pergamino muy antiguo que había robado una pandilla de magos idiotas, lo reconocía, pero nunca hubiese creído que la misión estuviese limitada a propósito por ese motivo. ¿Tal débil lucía? ¡Puede que no destrozase paredes de un puñetazo, o hiciera temblar la tierra de un rugido, pero era capaz! ¡Se sentía capaz! ¡Y ahora se topaba con que Natsu la hacía sentirse más frágil aun!

Natsu se acercó con cuidado a donde la usuaria de magia celestial se encontraba, respirando agitadamente y sin control. —Nunca he pensado que fueses débil, Lucy. Siempre que hemos estado en apuros, has dado lo mejor de ti misma.

Lucy tensó la boca en un gesto duro. —No hace falta pensarlo. A veces con tratar a alguien con vulnerabilidad, es suficiente. Incluso el maestro Makarov acaba de restringirme hace unas horas el uso de mi magia celestial —masculló con frustración.

El tragafuegos la cogió de los brazos, provocando que ella alzase la cabeza y lo mirase directamente a los ojos. —No te la ha restringido porque te considere alguien débil, sino porque puede resultar peligroso. Jamás nadie había llegado a forzar una puerta, y no sabemos que pueda pasar si lo haces una segunda vez. Esta actuando con precaución, y es por tu bienestar. Creo que es lo correcto, incluso tú lo crees así. Si hubieses considerado que no era acertado, no hubieses parado. ¿Me equivoco?

La rubia negó lentamente con la cabeza, sintiendo como el desasosiego no se marchaba. En algún rincón de si misma, siempre se había considerado como alguien débil. Después de la pelea contra Minerva en los Grandes Juegos Mágicos, esa sensación no había hecho nada más que empeorar. Si bien era cierto que sus amigos y compañeros, y sobre todo Natsu, habían tomado venganza en su nombre, en cierto modo no la había hecho sentirse mejor consigo misma. Esa debilidad seguía presente en si misma, y no soportaba verse como un lastre, y más después de la perdida de la llave de Acuario. Había pensado que con el tiempo su magia se intensificaría y mejoraría. Era cierto que en parte había sido así, pero… ¿A que precio? ¿A no poder usar su magia por temor a hacerse daño a si misma? Tenia sentido, si. Pero no la hacia sentirse mejor. En absoluto.

Lucy esbozó una sonrisa triste, y llevó una mano a la mejilla del dragon slayer de fuego, provocando que él sintiese un nudo en la garganta. —Estoy un poco cansada. Voy a darme un baño, y me voy a acostar. Nos vemos mañana, Natsu.

Intentó sonreír de manera más amena, pero solo sintió como una mueca tomaba lugar en su sonrisa. Y se dirigió hacia el aseo, para cerrar tras de sí la puerta con suavidad.

·

(Soundtrack: One Piece – Because we're Alive)

·

Dio otra vuelta al vaso, de manera desanimada, y suspiró suavemente, perdiendo la cuenta de cuantos llevaba. Echó un vistazo alrededor, y se topó con una Cana riendo escandalosamente con el tío de la calabaza, perteneciente al gremio de Quatro Cerberus, o como demonios se llamase. Llevó de nuevo el vaso a la boca, y tosió con fuerza al notar como el líquido se le había quedado medio atorado, después del golpe que sintió en la espalda a modo de saludo.

—¿Qué te pasa, cabeza de cerilla? —consultó con humor— si sigues contemplando la madera de la barra de esa forma, puede que salga ardiendo y todo.

Natsu inspiró profundamente, intentando recuperar algo de paciencia, y no saltarle encima al copo de nieve para calcinarlo. —¿Qué pasa, cabeza de escarcha, no tienes alguien más a quien fastidiar? —masculló irritado.

—¿Malhumorado? Menuda novedad —aireó con jocosidad—. Llevas unos días que casi no se te puede ni soplar. ¿Qué ha ocurrido? ¿Has incendiado tu casa de un estornudo? —consultó, tomando asiento en el taburete de al lado.

—Jódete, copo de nieve.

Gray soltó una carcajada animada. —Venga, no seas así. Puede que hoy me sienta animado, y te escuche y todo.

Natsu se pasó una mano por el pelo, malhumorado. —Coño, ¿Cómo tengo que decírtelo, muñeco de hielo?

Gray inspiró suavemente, y pidió un gin-tonic a Mira tras un gesto con la mano. —Aunque no lo parezca, supongo que tiene que ver con que Lucy se haya ido a las termas con Juvia y las demás. No lucía muy animada, así que supongo que tiene que ver contigo.

El tragafuegos giró el cuello en un movimiento brusco. —¿Y como has llegado a esa conclusión tú solo? Y sobre todo, ¿Por qué coño miras a Lucy? —espetó.

Gray silbó, divertido. —Ya sabía yo —comentó, tras dar un sorbo al gin-tonic—. Mira que resulta complicado saber lo que a ti se te puede cruzar por ese cerebro de lava que tienes, pero cuando se trata de ella, resultas transparente.

El tragafuegos bufó, empezando a sentir pesada la lengua. Había perdido la cuenta de cuantos whiskys de fuego llevaba. —Lo que tú digas —murmuró aburrido.

El usuario de magia de hielo tomó otro sorbo. —Nos tienen jodidos, ¿eh? —soltó al aire.

Natsu volvió a resoplar. Habían pasado unos días desde que habían tenido la reunión en el gremio, y desde que él y Lucy habían discutido. Quiso patear la barra, tras caer en la cuenta de que realmente no había sido una discusión. ¿O sí? Coño, las cosas se estaban complicando, y no sabía si él estaba preparado, porque nunca había lidiado con ello. Sabia a lo que se exponía en el momento en que Lucy fuese capaz de traspasar su ultima barrera, e incluso interiormente, lo había deseado con todas sus fuerzas, pero sabia que era algo de doble filo. Estaba tratando con cosas que en su vida se había planteado. Puede que incluso fuese una tontería, pero sabia que no lo era, después de que el rostro de ella decayera como lo había hecho. El nunca había querido que su Luce se sintiera así, pero lo había provocado sin querer. Se habían tratado con normalidad en el gremio, e incluso la tarde anterior les había acompañado a Happy y a él a pescar, pero el ambiente se había sentido enrarecido. Apretó su vaso con fuerza, y dio un trago, sintiendo el pesar enroscarle en la garganta.

—Juvia también tiene la capacidad de hacerme sentir así, ¿sabes?

El dragon slayer de fuego alzó las cejas, sorprendido. Gray siempre había evitado hablar de si mismo, y sobre todo, de cualquier tema que tuviese que ver con la usuaria de magia de agua. Era cierto que de un tiempo hacia acá, había notado más complicidad entre ellos. Puede que se estuviese volviendo más perceptivo con esas cosas, desde que él tenía… bueno, desde que tenía a Lucy para él solo. Porque ni muerto dejaría que nadie más la tocase, por supuesto.

—La cuestión es, que tú también tienes la capacidad de hacerla sentir a ella igual —murmuró con suavidad—. Me conoces. Nunca he dejado que nadie pase de donde yo delimitaba. Pero… —titubeó— Juvia lo ha conseguido. Y si lo ha conseguido, es por algo. Tiene sus cosas, como todos.

—El caso es… —dudó—. No creía lo que estaba a punto de hacer ¿Sería a causa del alcohol? —Que la he hecho sentirse débil consigo misma. No es que yo lo haya provocado a conciencia —explicó rápidamente— pero…, creo que si lo he hecho inconscientemente.

Gray asintió levemente, y volvió a tomar otro trago. —¿Y se lo has explicado así? —preguntó, manteniendo la vista al frente.

Natsu frunció la boca en un gesto tenso. Bueno, más o menos si que se lo había dicho así. Es decir, le había dicho que nunca la había considerado débil. Frunció el ceño de manera mas profunda. —Pues… creo que si.

El mago de hielo enarcó una ceja de manera suspicaz. —¿Ah, si? —resopló— Mira, cerebro de lava, Lucy será muchas cosas, pero es una persona con la que se puede hablar bastante bien.

Natsu soltó un gruñido, a lo que el mago de hielo escucho algo parecido a «cabezota» y «orgullosa», provocando que tuviese que aguantar una risa, sino buscaba morir achicharrado.

—Además, tú tampoco resultas alguien con quien se pueda tratar fácilmente, así que solo ten eso en cuenta. Míranos, aquí hablando, puede que estemos madurando y todo.

Natsu esbozó una sonrisa maliciosa. —A ver si a partir de ahora, voy a tener que llamarte Gray-chan.

A Gray se le hinchó la vena de la frente, y pegó la cabeza contra la suya, de manera violenta. —Si vuelves a decir algo así, voy a congelarte tanto que no podrás volver a escupir fuego en tu vida, bastardo.

Natsu chocó su cabeza contra la de Gray con más fuerza. —Eso habría que verlo, jodido exhibicionista —masculló, al ver como el usuario de magia de hielo ya se había despojado de la camisa—. ¿Quieres ver como te parto la cara?

—¿Tú y cuantos más? –declaró, empujando de nuevo con la cabeza.

Y en un parpadeo, mesas y sillas empezaron a volar por los aires del bar del gremio, sumiendo el salón en un autentico pandemónium con ambos a la cabeza.

·

(Soundtrack: Alexandre Desplat – Dreamcatcher)

·

—¡Lu-chan, espera!

Lucy se paralizó en el sitio, y se dio la vuelta aun con las toallas en la mano, para contemplar como una Levy aceleraba el paso hasta alcanzarla.

—Hacia un tiempo que no veníamos a unas termas, ¿Verdad? Estoy deseando probar el agua —comentó la rubia, con emoción.

Levy esbozó una sonrisa satisfecha. —Teniendo en cuenta todo lo que ha pasado últimamente, no me extraña —musitó con sinceridad.

La usuaria de magia de escritura quiso golpear su cabeza contra la pared, al percatarse de que el rostro de Lucy había decaído precipitadamente, mostrando un gesto turbado. ¡Jolines, ella y su gran bocaza! ¡No le extrañaba que Gajeel a veces se exasperara con ella, por soltar cualquier cosa que le cruzara la cabeza sin pensar antes! Y mira que era contradictorio, porque el dragon slayer de hierro no hacía más que repetirla que ella era de las personas más inteligentes que había conocido. Sintió como las mejillas se le coloreaban suavemente, al sentir su estomago burbujear por la imagen del muchacho. Y alzó la cabeza, para esbozar una sonrisa divertida, cuando una idea pasó como un rayo por su cabeza.

—¿Dónde te has dejado a Natsu? —preguntó, coqueta.

Lucy frenó en seco, y sin poder evitarlo, se le cayeron las toallas a causa del gesto brusco. Sonrojada, miro hacia todos los lados, buscando inconscientemente (y sin querer) el perfil del dragon slayer de fuego. La risa estruendosa de Levy, provocó que se sonrojara profundamente.

—Mou~ Levy —masculló, aun turbada—. Mira que eres inoportuna a veces —musitó, agachándose para recoger las toallas.

La sonrisa de Levy se hizo más abierta. Sip. Eso también se lo había dicho Gajeel. Siempre en un ambiente íntimo, claro, porque ni bajo métodos de tortura china pronunciaría tales cosas en público. Y a ella le gustaba tal como era él, así que no tenía ningún problema.

—No dudo ni por un instante, en que a él le hubiera encantado venir contigo. Si crees que he olvidado el ambiente tan cómodo en el que os encontrabais cuando fui a tu casa, estás mas que equivocada —comentó alzando las cejas con suspicacia.

La usuaria de magia celestial bufó irritada, a la vez que retomaba de nuevo el paso, intentando que el sonrojo le bajara de las mejillas. ¿¡Porque demonios tenia que sonrojarse como una chiquilla!? ¡Ni que fuera una quinceañera loca por su cantante favorito, por el amor de dios! —No hubiese venido, entre otras cosas, porque no lo habría invitado —aseguró, frunciendo el ceño.

La chica de pelo azul levantó las cejas, en un gesto de curiosidad. —¿Por qué dices eso? —sin poder remediarlo, se abrazó a la toalla con gesto ilusionado— Yo pienso arrastrar a Gajeel conmigo a un balneario un día de estos, aunque se tire blasfemando durante todo el camino. Espero que a Lily no le moleste que tome a Gajeel prestado un par de días —musitó al aire, llevando un dedo a su barbilla.

El rostro de Lucy se dibujó en ternura. Es que Levy, cuando entraba en modo dragon slayer de hierro, era demasiado apretujable. —Estoy segura de que no pondrá ningún inconveniente. A veces dudo en si Gajeel es realmente la figura madura de los dos —comentó de manera alegre.

Levy no pudo evitar una risa alegre, sumiéndolas de nuevo en un ambiente relajado. Sin embargo, frunció el ceño, y antes de acceder a las termas, sujetó a Lucy de un brazo. —Espera. ¿Ha pasado algo? —Lucy se mordió el labio, dudosa, y Levy supo que había dado diana— Vale, lo tomaré como un sí.

La rubia no pudo evitar un suspiro. —No es así realmente —musitó con voz suave, desviando la mirada.

Levy frunció el ceño, con la confusión rondándole en el rostro. —¿A qué te refieres? ¿No habéis discutido?

Lucy negó suavemente con la cabeza. —Es algo con lo que tengo que lidiar yo sola. Por increíble que parezca, él no ha tenido nada que ver. Bueno —aclaró—, no es que no tenga nada que ver, pero fue él quien lo sacó a relucir. Supongo que si él no hubiese hecho nada, nunca me hubiese enfrentado a ello. Así que, en el fondo, creo que me ha empujado a confrontarlo, e injustamente he estado molesta con ello —declaró con suavidad.

Cuando volvió a mirar a Levy, sus mejillas lucían levemente rosadas, y mantenía la boca ligeramente abierta, cosa que provocó que a la rubia le sobrevolara hasta un signo de interrogación sobre su cabeza.

—¿Qué ocurre? —preguntó, empezando a preocuparse por la boca de la usuaria de magia de escritura, que aun no se cerraba.

Levy parpadeó, impresionada, mientras continuó contemplándola con algo parecido a la admiración. —Lucy —musitó—, deberías verte cuando hablas de él. No sé si yo luciré igual, pero es impresionante. Te cambia hasta la mirada —musitó con asombro.

La rubia se sonrojó profundamente, y enganchó a la usuaria de pelo azul por el brazo, tirando de ella para acceder finalmente a las termas. —Vamos, ¿¡Que dices!? —espetó, con el bochorno empañándole los sentidos— Deberías dejar de leer tantas novelas románticas —aseguró.

—¡Oye, que lo digo en serio! —rebatió la chica, dejándose arrastrar sin remedio, provocando que la gente de alrededor se las quedara mirando de manera curiosa.

La usuaria de magia celestial masculló algo ininteligible, por lo que volvió a soltar una risa divertida. ¡Es que Lu-chan era muy graciosa cuando se sentía avergonzada!

—¿Eso significa que vas a contarles también a Erza y a Juvia?

La rubia paró en seco, y la miró con curiosidad. —¿No lo saben? —cuestionó, incrédula.

Pensaba que a estas alturas todo el gremio se habría enterado. No es que planeara montar una fiesta, pero tampoco era algo en lo que ambos se hubiesen empeñado en esconder. Cuando se supiera, pues que se supiera, y listo. Y eso que muy en el fondo, aún se estaba intentando preparar mentalmente para todas las bromas, burlas, coñas, y sobre todo, fiestas ridículas, que se proclamarían a causa del follón que sabía de sobra que se armaría.

La mirada de Levy se tornó avergonzada, y se acarició un brazo con una mano, mirando al suelo como si fuese una niña pequeña. —No me sentía en el derecho de contarles —aclaró—. Sé que te he dado muchos quebraderos de cabeza respecto a Natsu durante este último tiempo, y que a veces también te he presionado mucho cuando tendría que haberte dejado un poco más a tu aire, así que esta vez quise hacer las cosas bien.

Lucy abrió la boca, asombrada por la sinceridad de Levy. Mira que se había extrañado, cuando en los siguientes días tras la conversación que había mantenido con Ofiuco, las cosas en el gremio habían continuado completamente en su normalidad. Nadie había hecho ningún comentario fuera de tono, ni nadie había comentado nada al respecto. Ni siquiera Mira había dado indicios de proclamarse la organizadora de su futura boda, por lo que al final, había terminado por apartarlo a un rincón escondido de su mente. Y tuvo un escalofrío. Eso significaba que aun estaba por venir. Ay madre… ¡Que alguien la otorgara mucha paciencia!

En un parpadeo, Levy la cogió de los brazos, en un gesto totalmente inesperado. —Pero puedo contarlo ya, ¿¡Verdad!? —consultó, desesperada— Si sigo así, ¡Voy a reventar! ¡Y creo que Mira sabe que yo algo! —aseguró cómicamente, mientras la zarandeaba con fuerza— ¡Esa mujer es el demonio! ¡Y en el más literal de los sentidos! ¡En todos de hecho, porque estoy segura de que hasta tiene un sexto! ¡No hace nada más que mirarme, tentándome a que suelte la lengua! —proclamó asustada.

Lucy sintió como una gota enorme la recorría cabeza abajo. Su gremio, definitivamente, no tenia remedio. Ningún remedio.

·

(Soundtrack: Clannad – Town, Flow of Time, People)

·

Tomo aire profundamente, provocando que el vapor del agua entrara ampliamente en sus pulmones. Había pasado un rato apacible con Erza y las demás, mientras que habían disfrutado de un relajante baño. La verdad es que esto de las termas naturales era una maravilla, y solo tomaba un par de horas llegar. Después de que hubiesen compartido una cena estupenda en una de las terrazas, donde la suave brisa las refrescaba y envolvía en un ambiente relajado, habían estado charlando animadamente durante un buen rato en la habitación. Sonrió con gran alegría, cuando recordó como Erza había tartamudeado durante un buen rato, después de que reconociese (después de muchas encerronas por parte de Levy) que ella y Jerall habían compartido más de un beso. Y vaya como tendría que haber sido el beso, porque su rostro había pasado a imitar a la perfección el color de cualquier amapola.

Durante un rato, se había sentido tan nerviosa a causa de la intensa mirada que Levy la estaba dirigiendo, que su boca no había pronunciado palabra respecto a ella y Natsu. Tal vez, por algún motivo, no se sentía todavía preparada para hablar de ello con normalidad. ¿¡Por qué cuando estabas con alguien, pareciera existir algún tipo de compromiso social por proclamarlo a los cuatro vientos!? Jolines, ella no estaba acostumbrada a tales situaciones. Siempre había estado sola, en el buen sentido de la palabra, y ahora estaba tratando con cosas y situaciones con las que nunca antes había tenido que lidiar. Tanto ella como Natsu, porque Natsu tampoco había estado con nadie más con anterioridad. Y no supo porque, pero ese pensamiento le quitó un poco del desasosiego que burbujeaba en su estomago sin cesar. El hecho de que hubiese tenido que compartir a Natsu con alguien más a parte de ella, era algo en lo que ni siquiera quería parar a pensar.

Se sentía tan mal consigo misma, que ni siquiera había podido conciliar el sueño. Desanimada, había tomado sus cosas, y saliendo con sigilo de la habitación para no despertar a las demás, había acudido de nuevo a la terma, con el fin de intentar relajarse un poco. Durante estos últimos días, no hacía otra cosa que sentir los músculos tensos a más no poder. Sabía perfectamente porque era. Su conflicto interno. Inconscientemente, lo había estado pagando con Natsu también. Maldición, estaba siendo injusta con él, cuando realmente él no había tenido culpa de nada. Pero se había sentido molesta, porque precisamente él había sido quien había sacado a relucir su debilidad. Y le había provocado a enfrentarse a ello.

El rostro de Lucy decayó en picado, cuando cayó en la cuenta de que cuando se encontraba sola, era cuando sus pensamientos se volvían más confusos e intensos. Conocía de sobra que Natsu no era responsable en ningún caso, del conflicto que estaba manteniendo consigo misma. Aun así, se había sentido irascible con él. También sabía que él lo había notado, pero no había dicho palabra alguna al respecto.

Cerró los ojos y reposó la cabeza hacía atrás, sobre una piedra natural del borde de la terma. Los cantos de los grillos que se dejaban oír en la madrugada no eran la mejor nana del mundo, pero le hacía sentirse un poco más en armonía. Soltó una risa al aire, cuando recordó como Juvia se había dirigido a la pelirroja como rival de amor, desde que habían regresado del último encargo. Jamás hubiese pensado que cambiarían tanto las tornas, hasta que Erza, cansada del extraño apodo, le había asegurado con total sinceridad a la usuaria de magia de agua, que Gray había dormido en la cama contigua a la suya, y que jamás había visto a Gray de la forma en la que ella lo miraba. Y Juvia había olvidado de sopetón el asunto, volviendo a dirigirse a ella como Erza-san. Ahora que lo pensaba, era obvio donde había tenido que dormir Gray, a causa de que ella se fuese a dormir con Natsu. Y por algún motivo, al día siguiente nadie había hecho comentario al respecto. Gray y Erza podrían ser muchas cosas, pero eran discretos y respetuosos en esos asuntos a más no poder. Se sintió en deuda con Gray, y no pudo evitar esbozar una sonrisa sincera. Gray y ella, por algún motivo que no era capaz de explicarse, mantenían una amistad en la cual no era necesario decirse las cosas. Parecía que se entendían mutuamente bastante bien. Y se prometió que esta vez, era ella quien le debía un favor, aunque nunca hubiesen hablado al respecto de favores. Porque no era el primero que se debían entre ellos, aunque nunca hubiesen pronunciado palabra al respecto.

Volvió a suspirar, cuando su cabeza regresó irremediablemente al conflicto que mantenía consigo misma. Tal vez, solo tenía que esperar a que se sintiese mejor con el paso de los días. Puede que solo tuviese que hablar con sinceridad con Natsu, en cuanto a cómo se estaba sintiendo últimamente. Porque había sido y estaba siendo injusta, haciéndole partícipe de un dilema que únicamente era suyo.

—Vas a terminar arrugándote con tanta agua.

Lucy abrió los ojos de sopetón, alarmada, a la vez que su cuerpo se enderezaba inconscientemente. Hasta que reconoció, no sin estupefacción, la silueta del tragafuegos sentado al estilo indio, como si nada, en el borde de las piedras justo al frente de donde se encontraba recostada.

"Hablando del diablo."

—¡Natsu! —gritó, sin poder remediarlo.

¿¡Pero que demonios hacía él allí!?

—Pienso que tomar un baño de madrugada en unas termas puede ser estupendo —comentó con jocosidad—, pero… —su mirada se tornó oscura y profunda— no así.

Paseó la mirada por su cuerpo, y Lucy dirigió su mirada hacia sí misma imitándole, cayendo en la cuenta en ese momento de que estaba desnuda. No pudo evitar un gritito avergonzado, y enganchó la toalla que se encontraba en el borde, para anudársela alrededor del cuerpo con torpeza. Sin poder remediarlo, la vergüenza le inundó los sentidos.

¡Jolines, estaba sola! Ni siquiera había reparado en ello, y se había despreocupado, metiéndose en la terma justo como su madre la había traído al mundo. Vale, reconocía que el gesto había sido un poco osado, ¡Pero no hubiese imaginado que nadie se acercara a esas horas a tomar un baño, cuando lo más normal era encontrarse durmiendo!

La rubia apretó con más fuerza la toalla contra su cuerpo. Reconocía que era una estupidez cuando él ya la había visto sin nada de ropa encima, pero aun así, el pudor era lo primero que se le había cruzado por el instinto. Y sintió como sus hombros tiritaban con suavidad, sin saber el motivo. En esos momentos, no había brisa, y el agua se mantenía a una temperatura fabulosa. Tal vez, pensó, era por la mirada que él le estaba dirigiendo en esos momentos. A estas alturas, conocía esa mirada de maravilla.

—¿Qué haces aquí? —acució como pudo— Si te pillan en las termas de mujeres, ¡Se va a armar una buena!

Madre mía, como algún encargado le diese por dar una vuelta de reconocimiento, ¡Los iban a echar a patadas! ¡Y necesitaba urgentemente que él dejara de mirarla de esa manera!

Natsu esbozó una sonrisa maliciosa. —Tal vez, si dejas de gritar, es menos probable que nos pillen aquí. Eres un poco escandalosa, Luce.

La usuaria de magia celestial tragó en seco, ante el tono socarrón que él utilizó para llamarla. No sabía que ocurría con ella, pero cada vez que él utilizaba aquella palabra, de esa manera suave, todos los sentidos de su cuerpo se despertaban desbocados, y se alertaban y se encendían a una velocidad vertiginosa. —Tienes que irte —demandó con fuerza— ¡No puedes estar aquí! —masculló entre dientes.

El ceño de Natsu se frunció. —Quiero hablar contigo —apuntó con decisión.

Lucy bufó hastiada, y en parte, asustada. —¿¡No puedes esperar a mañana!?

—No.

La rubia volvió a tragar en seco, ante la mirada implacable que Natsu le estaba dirigiendo. ¡Por dios, a veces era más terco que una mula! Suspiró con cansancio, sabiendo que no le haría cambiar de opinión, porque cuando le entraba algo en la cabeza, no existía nadie en el mundo capaz de hacerle pensar lo contrario. Sus sentidos empezaron a retorcerse, alarmados, al contemplar como él entraba en la terma con decisión, tras quitarse el chaleco y su característica bufanda, dejándolos descansar sobre el borde, y únicamente enfundado en sus típicos pantalones sueltos.

—¿¡Qué estas haciendo, te has vuelto loco!? —demandó con exasperación, apretándose todo lo que podía hacia atrás contra la pared de piedra, y sujetando aún con desesperación la toalla contra sí misma.

Natsu hizo caso omiso, y continuo avanzando hacia ella. Lucy empezó a híper ventilar, tras notar como los músculos de sus brazos, y del tórax, empezaban a relucir ante el vapor del agua caliente. Por algún motivo, sintió que el agua tomaba más temperatura, originando que el vapor se desprendiera de la superficie con más volatilidad.

Evitó mirarle a los ojos, cuando observó como Natsu se quedaba justo al frente de ella. ¡Por dios, iba a darle un infarto! Sentía los latidos del corazón retumbar desesperados, y dio un respingo de la impresión al sentir como los brazos de Natsu se colocaban a su alrededor, y sus manos se apoyaban contra las piedras, dejándola prisionera contra la pared y su cuerpo.

Natsu esperó unos segundos. —Mírame, Lucy —demandó con decisión.

La rubia apretó los parpados con más fuerza. No. ¡No! Caería. ¡Ella lo sabia! Caería de forma irremediable, como cada vez que se quedaba enjaulada en sus ojos verdes. Vería la sombra retorcerse y agazaparse, provocándola a que cayera en el delirio. ¡Eran unas termas, por Mavis! Abrió los ojos con fuerza, cuando sintió a Natsu apoyar su frente contra su hombro, y soltaba un quejido lastimero, casi inaudible. Si el pulso de sus venas no estuviese siento tan frenético, puede que lo hubiese escuchado de manera más nítida.

—No sé que está mal —musitó con suavidad—. No sé que hacer. Jamás he querido que te sintieses mal. Pensé que si te dejaba tranquila, te encontrarías mejor, pero de verdad que no puedo esperar más. No estoy acostumbrado a esto —susurró con sinceridad.

Lucy sintió como la garganta se le apretaba de la emoción, y como las lágrimas buscaban arrejuntarse en el borde de sus ojos, traicioneras. Oh, su Natsu. ¿Qué había hecho? Él no había tenido la culpa de nada. Bueno, puede que tal vez del hecho de que la sobreprotegiera, pero, ¿Quien no protege a los que quiere e importa? Cielo santo. Le había hecho sentirse tan mal, que incluso había ido a buscarla, aún desconociendo exactamente lo que estaba mal con ella. Algo dentro de sí misma la desgarró sin piedad, sintiendo como la culpabilidad le machacaba y escarbaba en las venas. Puede que ella no supiese como tratar con la nueva relación que estaban teniendo, pero había olvidado que él tampoco. Todo era nuevo, y extraño, y esta vez había sido ella quien le había apartado sin piedad y sin compasión. Y con desesperación, echó los brazos alrededor de su cabeza, para abrazarlo contra su pecho, importándole muy poco que la toalla se deslizase y terminara en el fondo de la terma.

—Oh, Natsu, perdóname —pronunció con solemnidad—. Te prometo que tú no has tenido la culpa de nada. No tendría que haberme comportado así contigo. Me sentía tan mal conmigo misma que no sabía qué hacer, e inconscientemente lo he pagado contigo —le acunó con más fuerza contra sí misma, sintiendo como Natsu le echaba los brazos a la cintura, y le abrazaba con fervor.

Natsu suspiró profundamente, resguardado contra el pecho de Luce, sintiendo como algo pesado se deslizaba por su espalda, hasta desaparecer, provocando que sintiese su cuerpo ligero de nuevo. Había intentado emborracharse (casi sin éxito porque su cuerpo quemaba y asimilaba el alcohol a una velocidad sobrehumana), había intentando distraerse dándose una paliza contra el muñeco de nieve, había intentando distraerse jugando a los dardos con Happy y Asuka, y había intentado distraerse dándose un cabezazo contra la pared, para ver si así perdía un poco el conocimiento y dejaba de pensar en la mujer que lo atormentaba y quemaba con un frenesí descontrolado. Y nada le había dado resultado. Sin embargo, habían bastado unas pocas frases de la joven que ahora lo abrazaba con dulzura, para que todos sus demonios desapareciesen. Joder, el muñeco tenía razón. Estaba jodido del todo. Pero prefería millones de veces estar jodido, que estar sin ella. Porque estaba seguro de que estar sin ella lo sumiría en un estado de locura sin igual, del que no habría retorno.

Lucy esperó, inquieta, y con el temor retorciéndole la boca del estomago. ¿Y si Natsu había reconsiderado su decisión de estar con ella? ¿Y si después de lo que había hecho, prefería que guardasen nuevamente las distancias? Era algo que la hundiría tan profundamente, que estaba segura de que no saldría jamás. Agitó la cabeza con fiereza, y quiso darse un golpe a si misma por dudar de él. No. Natsu no era de los que se rendían, así que ella tampoco. Y si Natsu seguía, ella también. Y si Natsu se levantaba, ella iría detrás. Y si él se colaba en unas termas de madrugada solo por ir a buscarla, ella respondería.

Con decisión, se echó suavemente hacia atrás, y levantó la cabeza de Natsu para que la mirara directamente a los ojos, sujetándole el rostro con firmeza. Adoraba sus ojos verdes. Ahora brillaban con una fuerza inusitada, quitándole el aliento. Era completamente consciente de su desnudez, pero le daba igual. Con valor, echó un brazo alrededor de su cuello, y con la otra empezó a vagar por la piel de su pecho, provocando que él se tensase y la mirara un poco asombrado. Pero no dijo una palabra al respecto, y continúo mirándola. En un parpadeo, la necesidad reemplazó cualquier otro sentimiento que resguardase la mirada de su dragon slayer, y hubiese esbozado una sonrisa satisfecha, si él no hubiese arrasado con su boca en un suspiro.

Era fuego. Era fuego líquido en las venas. Y quemaba. Quemaba como las mismísimas llamas del infierno. Pero siempre estaría más que deseosa de quemarse con él.

·

·

N/A: Puf, ¿Cuánto calor hace aquí, no?

Lo sé, dos semanas. Estos últimos días han sido… complicados. Pero en fin, aquí me tenéis. ¡Bien, bien! Este capitulo, creo que hace pensar más que otra cosa. La contrariedad mezclada con la debilidad es una combinación peligrosa. Al menos, eso he intentado. Por lo menos, es la sensación que me ha dejado después de repasarlo una última vez. Pero me gusta como ha quedado, porque entramos en una parte de Lucy que nunca ha querido mostrar, ni mucho menos, enfrentarse a ella. Así que la he lanzado de golpe contra ella. Y también creo que para ella misma era algo que necesitaba.

De este capitulo poco puedo decir, así que espero que vosotros me digáis qué tal, y sobre todo, que impresiones os ha dejado. Esta vez no voy a explayarme demasiado, aunque aviso que empezamos a entrar en la recta final. Con esto, no estoy diciendo que el siguiente capitulo sea el final, pero si digo que empezamos a acercarnos.

Como siempre, agradezco de corazón a todas las personas que han tomado unos minutos de su tiempo para dejarme un review:

A Eagle Gold: ¿Sabes? Decidí no profundizar en la contienda entre Natsu y Loke. No por nada, sino porque ellos dos nunca se harían daño de verdad el uno al otro. Puede que peleen por lo que consideren importante para ellos (en este caso Lucy), pero jamás irían más allá, o eso creo. Espero que te haya gustado la acción entre Natsu y Lucy, así que ya me contaras, porque en el siguiente capitulo habrá más. Gracias por tu invitación, y me siento halagada por el hecho de que quieras recibir una opinión mía respecto a tu historia. Prometo que la leeré, y te daré mi más sincera opinión.

A superpepe1098: agradezco que te animases a comentar respecto a tu teoría. En cualquier caso, te diré que no es alocada. Es buena, aunque en parte no es correcta, es muy buena. No eres el primero que me ha preguntado al respecto de E.N.D, así que confirmo que mi historia no lo involucrará… de la forma que pensáis. Y no diré más ;).

A MITWI: me alegra muchísimo que te guste mi Ofiuco, y te doy las gracias por el hecho de que opines que mi historia va cada vez más a mejor. Espero seguir haciéndote disfrutar con los capítulos que queden.

A Neko Heartgneel: has captado enseguida la imagen que quería mostrar de Loke. Lucy para Loke es algo así como un amor platónico. Se siente como el encargado de protegerla, porque realmente es su cometido desde que la conoció puesto lo salvó de sí mismo, y ella siempre lo verá como un hermano mayor que es muy sobre protector. A mi tampoco me ha gustado en parte el giro que Mashima le ha dado a la magia de Lucy. Digo en parte, porque espero que más adelante le otorgue el verdadero valor que se merece. Ya está bien de infravalorar la magia celestial, y sobre todo espero que este capitulo te haya ayudado con tu teoría.

A velcarleo02: sé que querías leer esa pelea, pero te diré lo mismo que he comentado con anterioridad, y es que pienso que ellos dos nunca se harían daño de verdad el uno al otro, por muy infantiles que se pongan. Me alegra muchísimo que te gustara el detalle del «peluche» y lo de la «melena al viento», estaba inspirada xD. Oh, sus reacciones ya se verán… no te preocupes.

A locaenamoradaaaa: me alegra saber que ningún capitulo es aburrido para ti. Respecto a tu pregunta, comentarte que esta historia se centra en Natsu y en Luce, tal como comenté en el primer capitulo. No obstante, eso no significa que pueda utilizar de pasada a las demás parejas, tal como estoy haciendo.

A Martaa: vaya, muchísimas gracias por tu comentario. Sería gracioso que alguien hiciese que Mashima viniese por aquí a tomar ideas, jaja, pero gracias, de verdad, tu comentario me animo muchísimo. Tendré en cuenta el apunte que me hiciste, porque aunque intento corregirlo todo lo que puedo, el corrector ortográfico no me resalta ese detalle. Gracias de corazón por tus ánimos, y espero que te sigas animando a comentar.

A Guest: muchas gracias por los ánimos, y espero que esta historia te siga gustando, y agradezco que opines que es de las mejores que has leído. Si me embarco en algún proyecto nuevo, ya lo veréis ;).

A oxybry: bueno, cositas si que voy soltando, mujer xD. Voy dejando miguitas por aquí y por allá, jeje. Me alegra que te guste tanto mi Zeref, porque mira que es complicado el chico, y también me alegra que te guste el soundtrack. Ya me contarás a ver que tal los de este capitulo.

A Eru Shiro-San: ¡Pitufina! La verdad es que no eres la primera que me pregunta respecto a E.N.D, pero no lo utilizaré de la forma que imagináis. Por ahora no puedo decir más, pero tened paciencia, porque ya lo comprenderéis que quiero decir con eso (o eso espero, y sino, lo aclararé). Y tú, como siempre, tan atenta a todo. ¡Me sorprende que digas que se te escapan cosas, si luego eres muy intuitiva! Pues si, el titulo del capitulo era en mención a Ofiuco. Respecto a como obtuvo Yukino la llave, no haré demasiado hincapié en eso, por lo que quédate con lo que comento Loke. Algunas cosas resultan inevitables, como que la llave terminara en manos de la joven Aguria, y al final en Lucy. Eso es. Ofiuco tenía la capacidad de la resurrección, pero fue castigada y sellada, y por eso mantiene la sanación, puesto que es la habilidad que rige su signo. Gracias por decirme que hay personas que amáis mi trabajo, y respecto al capitulo doble del manga, la verdad que me resulto muy nostálgico, pero no me sorprendió la doble faceta de Gray. Lo que a mi realmente me preocupa, es que Gray terminará liberando a E.N.D, sin darse cuenta de que será un error del que no caerá en cuenta hasta que no tenga remedio alguno. ¡Cuídate mucho tu también, pitufina (espero que no te moleste que te diga así)!

A ValeLaPeqee: «¿Cómo siempre, genial?» Vaya, me dejaste con la boca abierta. Muchísimas gracias por pensar así, en serio. Pues que sepas que te gustó la misma escena que a mí. La explicación que dio Loke respecto a Ofiuco fue muy… intensa. Y violenta también, porque te hace considerar que ocurrió algo terrible. Queda muy poco para que publique el primer capitulo que escribí, y te aseguro, que desde que lo hice no le he retocado ni corregido en absoluto. Se mantiene original desde el día en que lo escribí, y deseo con todas mis fuerzas que os guste de verdad.

A lottiesaysrelax: querida, ¡tú llegas a tiempo la mayoría de las veces! Me alegra que te embargue la emoción con cada capitulo. Muy perspicaz respecto a Gray, si señor, ya iba siendo hora, ¿no? Porque mira que es terco (como otros que yo me sé). Sé que la situación en la que coloqué a Rogue resulta desgarradora, pero como ya dije, en la vida no siempre todo puede ir bien a nuestro alrededor. Es que una historia tiene que hacernos imaginar, si, pero también debe mantenernos con los pies en la tierra, recordándonos que la vida, por muy bonita que pueda resultar, también es agridulce y dolorosa. Parece que el tema os está poniendo a todos un poco en las nubes, pero tampoco esta nada mal tu teoría. Creo que esto está levantando más expectación de la que esperé, así que espero que esté a la altura. Mi Ofiuco es… mi Ofiuco. En algunos aspectos, me siento tan identificada con ella, que creo que precisamente por ese motivo disfruto tanto escribiendo respecto a ella. Como imaginarás, yo no tengo el pelo verde, ni voy enfundada en un traje de motorista, pero… no sé. Siento una conexión muy especial con ella, con respecto a que a veces damos una impresión que no se corresponda con la realidad. Loke es muy sobre protector con Lucy, pero siempre en un aspecto platónico, y estoy poniendo mucho empeño en tratar a la magia celestial como se merece. No creo que se merezca que la pinten de inútil, o débil, como hacen mucho. No sabemos que hará Mashima en el futuro, pero yo he decidido enfocarla desde un aspecto muy natural. Pues puede que lo veamos celoso, si, no me extrañaría en absoluto. Pues claro que no me molesta, mi niña, ¡porque somos nakamas sin lugar a dudas xD!

Y finalmente a hermis'lu: quiero que sepas que lo primero que pensé fue que habías tenido una semana caótica, de verdad. Me alegra tantísimo que te guste como se va desarrollando la historia… y ya me darás tu opinión respecto al haber profundizado en la debilidad de Lucy ;). No tienes que pedirme disculpas, y espero que hayas disfrutado mucho también con este capitulo. Me hace muy feliz saber que mi historia es tu favorita, ¡Y muchísimas gracias por tus ánimos, como siempre!

Gracias también a todas las personas que me siguen agregando a su lista de favoritos y alertas, y os animo a que también comentéis. Espero que hayáis disfrutado de la lectura.

Nos leemos!

Nindë.