Ya se, ya se... me he tardado en actualizar y no suelo tardar tanto tiempo, pero bueno toda la culpa se la echaré a la maldita vida social :p XDDD. ( Por no decir que la serie me tiene sufriendo todo el tiempo :/ )

Total, aqui os dejo el capi. Como siempre vengo con regalito por mi tardanza y es que es bastante largo. Espero que os guste ;)


POV Damon

Reflexivo después de su confesión, seguí haciéndome el dormido cuando salió de la ducha, se vistió y marchó para abajo. Ahora si, Enzo tenia toda la razón. Quise aferrarme a la idea de que todo era parte de la dramática imaginación de mi amigo. Que Elena lo tenia bastante claro y tan solo existía el cariño. Pero no, ese cariño ha ido a más. Debería de haberme dado cuenta o al menos reconocer que esto podría pasar. ¿ Por que he sido tan capullo de no pararlo antes de que se enamorara?. Pensando en la respuesta, la culpable de mi tormento entra de nuevo en la habitacion portando una bandeja.

- Buenos días dormilón.-

- Hola...- me reincorporo apoyando la espalda en el cabecero.

- Te he traído el desayuno.- deja la bandeja con un sandwich y dos vasos de zumo en la mesita.

- Gracias. Tiene buena pinta.-

Se sienta al lado y dulcifica su sonrisa. Pero que guapa es...

- Has dormido bien?.-

- Pues...- arrugo la cara y me quejo de los riñones.

- Lo se, mi colchón con muelles no es tan cómodo como tu enorme cama redonda.-

- Aunque tenga que dormir en el suelo. Si es contigo, me da igual.-

Maldita seas , Damon. Tienes que parar con tus encantadores comentarios. Normal que tengas a la chica confundida...

Me regala un beso y me pasa el sanwich para que coma.

- Podemos hablar de una cosa?- pregunta antes de que de el primer bocado.

- Claro. Dime...-

Querrá sincerar sus sentimientos por mi?.

- Aclárame eso de proclamarse como mi novio delante de todo el pueblo...-

Se me escapó una risa nerviosa.

- Bueno, me pilló desprevenido y no sabia que decir. Ademas tuve la impresión de que esas pijas os molestaban y quise quedar como el típico protagonista de película romántica que salva a su chica.-

- Ahora soy tu chica?-

- Aquí podemos actuar como tal. Te parece mal?.-

- Por supuesto que no.- amplia su sonrisa.- Pero que sepas que van a investigar sobre ti. Son unas cotillas de primer nivel.-

- No van a descubrir nada sobre mi.-

- Todo el mundo tiene Facebook, twiter y esas tonterías. Es fácil encontrar información de otra persona por Internet...-

- De mi no, te lo aseguro.-

- Y se puede saber por que no?- se cruzo de brazos sin creerme.

- No puedo decírtelo. Es top secret.- dije en un tono gracioso.

- Que misterioso eres con tu trabajo. Me pregunto que harás allí abajo y para quien trabajas.-

- Me pagan por ser discreto, Elena.-

- No serás un espía que está construyendo un arma de destrucción masiva, no?- dudó.

- No soy ingeniero ni bioquímico.- me hizo reír- Solo un científico loco que le gusta estudiar el cuerpo humano.-

- Ya veo...- se quedó mas conforme y me pasó el vaso de zumo.- Come algo. Yo tengo que ir al hospital a ver a mi padre. Supongo que le darán el alta así que no podéis estar aquí cuando regresemos.- comentó apenada.

- Vale. Lo recogeré todo. No te preocupes.- hago el amago de cogerle la mano, pero me detengo- A todo esto...¿ donde está Enzo y Car?-

Bajé con Elena al salón para despertar a nuestros amigos y me llevo una grata sorpresa al verlos. Retozando en el sofá- cama, ambos permanecían abrazados e inmersos en un profundo y placentero sueño. Intentamos ahogar nuestras risas para no despertarlos y acompañé a Elena hasta la entrada.

- Dejaré disfrutar un poco mas al mundo de este remanso de paz.-

- Será lo mejor...- coge sus llaves y el bolso.- Bueno, nos vemos luego.-

- Llámame.-

- Lo haré.- da un paso hacia mi y me planta un beso.- Adiós.-

Yo la despido con la mano al montarse en el coche y observo como se marcha. Una enorme tristeza me invade y debo pensar seriamente en mi elección. Volví al salón para despertar a nuestros amigos. Con un simple carraspeo hago que la rubia entorne los ojos.

- Damon?.- mira para abajo y refunfuña cuando ve a quien tiene encima.- Quítate pesado!.- empuja a Enzo hasta tirarlo de la cama.

- Eh!- se queja desde el suelo.- Esas no son maneras de despertar a la gente.-

- Que intentabas violarme o qué?- se tapa con las sabanas indignada.

- Pero que dices?. Si no te tocaría ni con un palo.-

Arrepentido de abrir las puertas del infierno, me fui para la cocina a prepararles café. O mejor una tila para que se tranquilizaran. Después de desfogarse, cada uno se metió en el baño para cambiarse, recogieron en un silencio armonioso el salón y me ayudaron a fregar las copas de anoche.

- Y Elena?.- me pregunta Car.

- Ha ido al hospital. Como que le dan al padre el alta tan rápido?.-

- No pueden hacer nada ya por él.-

Eh?. Eso no ha sonado nada bien.

- Acaso tiene alguna enfermedad?.-

- Elena no te lo ha contado?. Jonh necesita un trasplante.-

- Vaya... no sabia que el asunto fuese tan grave. Espero que encuentren pronto el órgano que necesita.-

- Dudo mucho que vaya a pasar eso.- comenta enigmática.- Vamos a desayunar por ahí!?.- propone cambiando de tema.

Pero yo no me quedo del todo conforme. Aun así lo trataré luego con Elena.

- Vale. He estado buscando la despensa para preparar café y no he dado con ella.-

- Despensa dice...- carcajea- Los Gilbert no tienen despensa.-

- Pero solo hay un pequeño mueble con muy poca comida y la nevera está prácticamente vacía.-

- Ya...- se encoge de hombros - Es lo que tiene ser pobre, principito.-

Abandonamos la casa dejándola sin vestigios de nuestra presencia y marchamos para el centro del pueblo donde podías encontrar los únicos comercios abiertos. Sentándonos en la terraza del grill para disfrutar del esplendido día, pedimos nuestro chute de cafeína y en un silencio incomodo preferí centrarme en mi liquido caliente e ignorar la hostilidad de Caroline. Es como un volcán a punto de estallar y lo ultimo que quería era provocarla.

- Bueno...- Enzo rompe el hielo- Que hay que ver en este pueblo?-

- Yo solo veo a dos capullos frente a mi...- responde escueta la rubia fijando su objetivo sobre mi.

- Ya estamos!- resopla mi amigo.

- Car, si tienes algo que decirme, dímelo.-

- Para ti soy Caroline.-

- Vale, Caroline. Escucha...-

- No, escucha tú.- me cortó,y amenazante se inclinó para adelante.- No somos como esas chicas refinadas y exuberantes de New York con la que estáis acostumbrados a tratar. Y que seamos humildes, no quiere decir que seamos tontas. Si me entero de que te estas aprovechando de mi amiga...- baja la voz.- ...te corto los huevos.-

No obtuve derecho a replica. Entiendo totalmente su postura, yo si fuese ella haría lo mismo.

- Barbie!- le llamó la atención Enzo- Me lo prometiste.-

- Es para que le quede claro.- se reclina en su asiento con mejor cara por sacarse un peso de encima y finge sonreírme.

Instintivamente me cubrí mis parte. No se que le ha dado a la gente por querer caparme.

- Que promesa?- me intrigo.

- La de no meterse en vuestros asuntos. Sabéis lo que hacéis y sois ya mayorcitos.- informa él.

Iba agradecerle a Enzo por el apoyo y que me ayudara amansar a la fiera cuando un chico moreno, en chándal y musculoso se acercó a nuestra mesa.

- Perdonar. Hola Caroline.- la saludó tímidamente.

- Tayler...- lo nombró ella sin mucho ímpetu.

- Me enterado que Elena ha vuelto. Como está?-

Quien coño es este que pregunta tanto por Elena?

- Pues quitando lo de su padre, muy bien.- no entró en detalles.

- Me alegro por ella y siento lo de su padre.- metía las manos en los bolsillos traseros del pantalón nervioso.- Espero que el señor Gilbert se recupere.-

- Quieres que le diga que has preguntado por ella?.-

Maldita sea rubia. NO!

- No hace falta. Ya nos veremos Car. Encantado.- se despide de nosotros.

Enzo le devolvió el saludo, pero yo pasé olímpicamente. Ahora mismo la necesidad poderosa por saber quien es este tío en la vida de Elena era prioridad.

- Algún novio de instituto?- pregunté al aire, así, como si nada.

- Ahm...Sí. Mas o menos.-

Con lo parlanchina que es y ahora se hace la reservada...

- Que quieres decir con mas o menos?- insistí.

- Es un cliente habitual del grill y se obcecó con ella. Tuvieron un par de citas, pero él no la volvió a llamar. Por suerte a Elena no le gustaba tanto y no sufrió en absoluto. Incluso se alivió al quitarse de encima a ese subnormal.-

Los datos que voy recabando me hacen sospechar cada vez mas.

- Hace mucho tiempo de eso?-

- Unas semanas antes de largarnos a New York.- concluye

Tal vez no era la prueba definitiva, pero este tío a mi no se me escapa. Tengo que saber si fue el que le puso una mano encima a Elena.

Terminado el desayuno, Caroline nos llevó a la pensión para registrarnos y dejan nuestro equipaje. Aunque no era la mejor compañía del mundo por el odio que siente hacia mi, se esmeró en hacer de guía para nosotros.

Al salir de la modesta y cutre pensión, vi enfrente un pequeño supermercado abierto. Cruzo la carretera y Enzo me llama en la lejania.

- Donde vas?.-

- Ahora vuelvo.-

Compré lo necesario y me reuní de nuevo con ellos en la calle. Mientras pagaba se me había ocurrido algo y comparto con ellos mi idea. A la rubia no le pareció tan bien, pero no se opuso.

Pasamos un par de hora dando vueltas y recorrimos Mistic Falls entero sin darnos cuenta. Si que era un pueblo pequeño...

Caroline por fin dio el aviso que esperaba y regresamos a la casa Gilbert. Sentados en los escalones del porche, me mantengo en silencio, mirando fijamente al final de la calle por si Elena apareciese.

- Recuerdame como os tengo que presentar?.- cuestionaba la rubia

- Somos simples amigos que han venido de visita.-

- El señor Gilbert es muy intuitivo. No se lo va tragar...- pronosticaba sin estar convencida del plan.

Yo tampoco lo estaba, los nervios me comían por dentro, pero la necesidad de conocer su pasado era insaciable. Contra mas averiguo, mas quiero saber.

- Tú solo hazme ese favor.- le imploro mientras el coche de Elena aparca frente a la casa.

Los tres nos pusimos en pie para recibirlos y a Elena se le desencajó la cara cuando se bajó del coche. Disimulando su asombro, abrió la puerta del maletero para coger unas maletas. Su madre sacaba al padre de la parte trasera, y ayudándolo a caminar, ambos nos miraron extrañados al acercarse hasta nuestra posición.

- Señor Gilbert, me alegro que esté ya en casa. Se le ve muy bien.-la rubia con estricta educación saluda al padre de Elena.

Que mentirosa, el hombre tenia una pinta horrible. Demacrado, ojeroso y lanzándonos una amenazante mirada, amaga con sonreír.

- Gracias, Caroline. Pronto me recuperaré.-

Tras él, Elena con la cabeza baja, no dice nada y solo mira al suelo sosteniendo entre sus manos los enseres de sus padres.

- Y estos chicos tan apuestos quienes son?.- preguntó la madre.

Parecida a ella, la mujer tenia una simpática expresión y su mirada se le iluminó al vernos.

- Ah si!. Son unos amigos de New York. Han venido de visita. Este es Damon y Enzo.-

- Yo soy Miranda, encantada. Mira Jonh son amigos de Elena y Car.-

- Un placer, señora.- le estrecho la mano y se la ofrezco a él.

Con recelo, me la da forzosamente.

- Elena, no nos habías dicho que te habías echado amigos en la cuidad.- le decía a su hija.

- Ahm, si. Pero están de paso. Ya se iban. ¿ A que si?- nos hace señas para que nos marchemos.

- No seas maleducada. Son tus amigos. Invítalos a entrar.-

- No hace falta, de verdad.- se niega una vez mas nerviosa.

- Llevo cuatro días encerrado en un hospital tratando solo con enfermeras y médicos. Van a pasar a tomarse algo y no se hable mas.- ordena con firmeza.- Ademas quiero enterarme que has estado haciendo en esa cuidad.-

El severo carácter de este hombre impone. Es duro como una piedra y no pierde el tiempo en demostrar el control que ejerce sobre su familia y lo disconforme que está con que Elena viva en New York. No me gustaría pensar mal, pero siento como ambas temen llevarle la contraria.

Pasamos a la casa y Miranda muy amablemente nos ofrece sentarnos en el salón. Retirándose a la cocina para traer unas bebidas, Elena la acompaña y nos dejan a los tres con un debilitado Jonh que nos observaba pensativo.

- Contadme, muchachos. De que conocéis a mi hija?.-

- Son compañeros de clase, señor Gilbert.- respondió Car.

- No sois muy mayores para estar estudiando?.-

- Ahm si señor.- intercede Enzo- Lo que pasa que no aprovechamos nuestra juventud para estudiar como deberíamos y ahora nos estamos arrepintiendo. Pero mejor tarde que nunca, no?.- le da un toque de humor a su excusa.

- Tengo entendido que Elena y Caroline están trabajando en una agencia de limpieza. Ustedes que hacéis?. Porque supongo que no os alimentareis del aire.-

- En la construcción, señor.- hablé yo.

- Sois obreros?-

- Si.-

- Tenéis pinta de ser arquitecto mas bien.- cuestiona.

- Son de la cuidad, señor Gilbert.- le recuerda la rubia entre una risa nerviosa.

Caroline llevaba toda la razon. Es intuitivo como el solo. Ahora entiendo las intenciones que se trae con su invitación a entrar. Aunque esté débil, le queda fuerzas para intentar averiguar quienes somos en la vida de su hija.

- Y...¿ cuales de los dos es el novio de Elena?-

Hizo la maldita pregunta y nos quedamos callados sin saber que decir. En un arrebato de valentía, y para que no pringara Enzo, no me queda mas remedio que levantar mi mano.


POV Elena

Con un ataque de nervios entro a la cocina tras mi madre. Sacando los vasos para servir los refresco, me da la espalda y echó un par de vistazos rápidos al salon rezando por que no mi padre no estallara. Se que no le gusta tener a chicos en casa. Es el macho alfa y celoso con lo que se cree que es de su propiedad. Osea, mi madre y yo.

- Vuestros amigos son muy guapos. Como los habéis conocido?-

- Ahm... en una fiesta.- respondí mas pendiente de la otra habitacion.

- Se ven buenos chicos. Al moreno de ojos claros le gustas.-

Se refiere a Damon y ahora capta toda mi atencion.

- Supongo...- afirmo a medias con vergüenza.

- Se le nota mucho. Te mira como toda mujer quisiese ser mirada. Con amor.-

- Mamá...- mis mejillas comenzaron a encenderse.

Ojala fuese verdad...

- Es tu novio?.- puso una sonrisilla para sonsacarme.

- Es mejor que les lleve ya algo de beber.- le meto prisa y así evitar mentirle.

- Pues espero que haya algo de zumo. Tan solo tengo eso y agua.- abrió la nevera.- No puede ser!- exclamó sobresaltada.

- Que pasa?-

Con la boca abierta se vuelve a mi y me da un enorme abrazo.

- No tenias porque comprar nada, mi amor. Pero gracias.-

- Eh?.- miré para el interior y la nevera estada llena de comida.

- Te has tenido que gastar mucho dinero.- cogió una botella de refresco y la sirvió en los vasos muy feliz.

- Necesitan ayuda?- irrumpió Damon en la cocina.- El señor Gilbert me ha mandado a ver que pasa con su bebida.-

- Ya las tengo aquí. Se las llevo yo. No tardéis.- mi madre me guiña el ojo y agarra la bandeja desapareciendo para dejarnos solos.

Dejando caer el peso de su cuerpo en el umbral de la puerta, Damon se cruza de brazos y me dedica esa media sonrisa que tanto me gusta.

- Te he sorprendido?-

- No tenias porque hacer la compra.- confieso algo cohibida porque viese lo pobre que somos.

- No me importa, Elena.-

- Ya, pero a mi si. Ademas no tenias que estar aquí. Mi padre se va dar cuenta de que pasa algo y ...-

- Ya lo sabe.-

- Que?-

Oh, mierda...

- No se andado por las ramas. Ha preguntado cuales de los dos era tu novio y tuve que decir que yo. Ya se de quien has heredado la curiosidad.- bromea, pero yo me tomo el asunto mas enserio.

- Por qué lo has hecho?. Ahora no te dejará en paz.-

- De que hablas?-

- Mira...- hago una pausa para tranquilizarme y pensar fríamente.- Es mejor que os vayáis ya. Disculparos e inventar cualquier excusa. Luego os llamo y me reúno con vosotros.- trazo el plan de huida.

- Espera... yo no quiero irme. Podemos seguir actuando como novios. No se darán cuenta.-

- Son mis padres, Damon. No quiero mentirles ni que tengan la mas mínima noción de lo que puedo estar haciendo en New York. Y mucho menos con un ``novio´´ que está casado.- esto ultimo lo susurré para que no traspasaran las paredes.

- Vale, tu padre es un pelin retrogrado. Y?. Puedo aguantarlo un par de días más.-

- No lo entiendes.- sostuve el tabique de mi nariz con los dedos.

Un dolor de cabeza amenazaba con atacarme.

- Pues explícamelo.-

- Elena!- nos llamó mi madre desde el salón.

- Ya vamos!.- me acerco a Damon y apoyo mis manos sobre su pecho.- Por favor, irse.- le pido por ultima vez.

Llegamos a un acuerdo y regresamos al salón. Como habíamos pactado, disculpe a los chicos ante mi padre, pero la excusa que di no pareció persuadirlo. Menos mal que mi madre me echó un cable y pudimos convencerlo.

- Jonh, ahora lo que tienes que hacer es descansar. Estas aun convaleciente. Podrán venir otro día. -

- Esta noche.- propone en una orden- Cenaras con nosotros, Damon. Quiero conocer al novio de mi hija.- le hizo prometer que lo perdonaría si aceptaba.

Una cena tan solo los cuatro!?. Que Dios se apiade de mi...

Caroline me miraba flipando en colores mientras que mi madre estaba encantada con la situación. A mi simplemente me entraron ganas de meter la cabeza bajo tierra. Aun así Damon actuó con total serenidad ante mi padre y no se arrugó en todo momento.

- Será un placer.- accedió a pesar de mis deseos.- Si me permiten y usted se encuentra mejor, me gustaría invitarlos a cenar fuera.-

Joder, Damon para!. Quise gritarle porque no sabia donde se estaba metiendo...No quería que tuviese ningún tipo contacto con ellos y mucho menos aparentar algo que no somos.

Luego de quedar con mis padres, los acompaño a la entrada para despedirlos y antes de irse, Damon me coge de la mano.

- Estas bien?.-

- No, Damon. No estoy bien. Tenias que haberte negado.-

- Solo es una cena..-

- No lo es...- resoplo.

- Pero que ocurre, Elena?. Es conocer a tus padres. No tiene nada de malo.

- Ya...-

Si que lo tiene, pero no puedo decírselo.

- Escucha, te espero aquí y damos un paseo para charlar?.- propone afectuoso acariciando mis nudillos con sus pulgares.

Me lo pienso por un segundo, pero accedo de inmediato cuando me lo pide así. Es imposible resistirse...

- Vale. Se lo digo a mi madre y ahora vuelvo.-

- Yo le diré a este par que luego nos reuniremos con ellos.- satisfecho, va a avisar a Car y Enzo que esperaban al lado del coche.

Pude deshacerme de mis padres fácilmente, tal vez porque cuando entré para despedirme mi padre estaba en el baño y solo mi madre recogía la mesa en el salón.

- Mamá... vuelvo luego. Voy a dar una vuelta con Damon.-

- Le vas a enseñar Mistic Falls?-

- No hay mucho que enseñar.-

Ni de coña le enseñaba esto. Se reiría en mi cara del patético pueblo en el que vivo.

- Y que vais hacer?.- su animo se oscureció y se aproximo a mi para hablar mas bajito.- Elena por favor, cuida tus modales y que nadie te vea hacer cosas raras. Será tu novio, pero te tienes que dar a respetar.-

Llegas demasiado tarde, mamá...

- Tranquila. No correré el riesgo de que le vengan a papá con el chisme.-

Salgo de mi casa a toda prisa antes de encontrarme con John e impida que me marche. Ya en el porche, agarro rapidamente a Damon por la muñeca para correr hasta el coche. Mas relajada, conduje en dirección a la casa de mi antiguo jefe. Me moría de ganas por verlo ya que para mi ha sido la única persona que siempre me ha ayudado sin esperar nada a cambio.

- Quien vive aquí?.- preguntó cuando aparcamos enfrente la enorme mansión.

- El dueño del grill. Es muy buen amigo mio.-

Bajamos del coche y caminamos hacia la entrada.

- Tanto dinero gana en ese restaurante para permitirse tener este caserón?- sorprendido, mira embobado toda la inmensidad del terreno.

- Tenia una cadena de restaurante por todo el país. Un día lo vendió todo y se vino a vivir aquí.-

- Y eso?.-

- No lo se, pero tengo la ligera sospecha que lo hizo por amor.-

- Y como has llegado a esa conclusión?-

- Existen muchos rumores sobre él.-

- Como cuales?.-

No quiero parecer cotilla, pero este tema me desconcertaba mucho. Nunca he podido sonsacarle la razón por la que lo dejó todo.

- Cuentan por ahí que la culpa la tiene una mujer de este pueblo. Pero jamas habla de ello.-

Toco el timbre de la puerta y espero impaciente porque abra. Luego de unos segundos, mi rostro se ilumina al verlo.

- Ric!.- grito saltando a sus brazos.

- Elena?. Oh Dios mio!.- me abraza con fuerzas.- Pero que haces aquí ?.-

- Vengo a verte.-

Al separarnos me fijo bien en él y rapidamente me preocupo. Vestido aun con el pijama, iba desaliñado con unas barbas de varios días y parece estar triste.

- Que te ocurre, Ric?. Tienes mala cara.-

- Bah!, no es nada. En cambio tú estas igual de guapa.- me besa en la mejilla y es cuando escucho como carraspea Damon.

- Perdona!. Este es Damon. Damon este es Ric- los presento y ambos estrechan sus manos.

- Encantado chico. Pero pasad, por favor!.- nos guía hasta la salita.- Queréis tomar algo?- va hacia el mini bar.

- Una coca cola.- respondo.

- Para mi princesa una cola y para ti, Damon?-

- Un bourbon, gracias.-

- Buena elección!. Tu amigo tiene muy buen gusto, Elena- me guiña el ojo con complicidad.

Ya me está dando a entender que le da el visto bueno a Damon. Es un encanto...

Sentándonos alrededor de la pequeña mesa, nos pusimos al tanto de nuestras vidas y Ric se alegró muchísimo de que retomara mis estudios. Él y Car eran mi principal apoyo en este pueblo y nunca estuvieron de acuerdo con que dejara de estudiar. Aun así fue el primero que me dio un trabajo.

Cuando Damon por fin decide introducirse en la conversación, su móvil suena. Seguro que es Katherine. Quien si no?.

- Ahm...- observa la pantalla sin saber si descolgar o no.- Si me disculpáis...- se retira para mi desgracia.

Observo como se aleja saliendo por una de las terrazas al jardín y no pude evitar preguntarme al verlo pasear nervioso de un lado a otro si le estaba confesando su paradero.

- Me cae bien. Y se nota que te hace feliz.-

Las palabras de Ric hace que suspire hondo y declare con timidez.

- Creo que si...Me ha hecho ver las cosas de otra perspectiva -

- Ese chico te ha cambiado y para bien.- sostiene mi mano con cariño- La ultima vez que te vi, cuando viniste al grill a despedirte me dejaste preocupado. Estabas un poco ida y muy triste. Me vas a contar ahora que te pasó?.-

- Ya sabes, Ric. Las peleas con mi padre son interminables. Me harté de su dictadura y no me arrepiento de ello.-

- Por cierto, ¿como está?. Visité a tu madre en el hospital, pero no quiso recibirme.-

- Perdónala. Sabes que le incomoda tu presencia y no quiere darle celos a mi padre.- la disculpo porque me avergüenzo del comportamiento sumiso de mi madre.

- Tranquila. No es culpa suya.-

- Claro que lo es. Si no le permitiese que hiciera lo que le diese la gana, no estaría así. Pero bueno, es su elección.- sentencio con dolor.

- Algún día Miranda abrirá sus ojos y se dará cuenta que debe abandonar a John.-

- A lo mejor el tiempo se encarga de ese asunto mas rápido de lo que pensamos o... no.-

- ¿Por que dices eso?-

- Necesita un trasplante de hígado. Pero como es alcohólico no le permiten entrar en la lista de trasplantes.-

- Y lo van a dejar morir así, sin mas?-

- Solo le queda esperar a que un buen samaritano le done el órgano. Mientras tanto sufrirá muchos dolores hasta morir.- comencé a imaginarme ese final y los pelos se me erizaron.

- Lo siento, Elena.-

- No pasa nada.- intento no compadecerme de mi misma y me obligo a sonreír.- La buena noticia es que hemos encontrado a ese buen samaritano.-

- Quien?-

Extiendo mis brazos y me señalo con falsa alegría.

- Que!- arruga el ceño y niega con la cabeza.- Y tu madre que te ha dicho?.-

- Que no lo haga y que esperemos.-

- Hazle caso.-

- No hay tiempo. Se muere Ric y es mi padre. La única que tiene el mismo grupo sanguíneo soy yo.-

Le cuesta entenderlo. Es comprensible hasta cierto punto, yo tampoco quiero hacerlo, pero no me queda otra. ¿Que clase de persona seria si dejara morir a mi padre teniendo en mi poder la oportunidad para salvarlo?.


Pov Damon

Nada mas descolgar el teléfono a Katherine, recibo un mensaje de Car. Entro al salón de la enorme mansión que se manejaba aquí el antiguo jefe de Elena y sin darse cuenta los escucho conversar sobre Jonh. Del trasplante que necesitaba y de ese buen samaritano que se ofrecía para ayudarlo. Vi como ella se señalaba y Ric le negaba con la cabeza sin estar de acuerdo. Pues claro que no!. Esta loca?. No puede donarle ese hígado al padre. Ambos paran de hablar al percatarse de mi presencia y Elena se gira disimulando con una sonrisa.

- Vamos muchacho. Siéntate y cuéntame como cuidas de mi princesa.-

- Ric!- le dio un codazo amistoso.

- Me encantaría, pero Caroline me ha mandado un mensaje. Tu madre quiere que vayas a la casa a prepararte para la cena.-

Mira su reloj y revuelve los ojos.

- Si aun es temprano.- se queja- Ufff...Es mejor que nos vayamos. No quiero escuchar la retahíla de mi padre por llegar tarde a la cita.-

- Que cita?- pregunta Ric.

- Cenamos con mis padres en el grill esta noche.- dijo con desanimo.

Ric carcajeo echándose las manos a la barriga mientras Elena lo empujaba para que parase.

- Pues mucha suerte amigo. La vas a necesitar.-

A pesar de que se ha reído en toda mi cara y que en un principio desconfiaba de sus intenciones con Elena, me ha demostrado que le importa. Aunque sigo con la duda de porque un rico empresario vino a parar a este pueblo de mala muerte y se encariñó de una chica a la que casi triplica la edad.

Regresando a la casa Gilbert permanecí en silencio mirando a través de la ventanilla. Pensando y repensando en una solución para que Elena no tenga que pasar por el trago de desprenderse de su órgano para dárselo al padre. Esas intervenciones son muy peligrosas y aunque tengan éxito la mayoría de ellas, la recuperación es lenta y dolorosa.

- Estas muy callado.- me dice con la vista puesta en la carretera.

- Estoy bien.- le digo aguantándome las ganas por opinar.

- Es por la llamada de Katherine?.-

- No. Ella solo me ha llamado para saber como me va.-

- Le has dicho donde estas?.-

- No. Ya lo haré cuando vuelva a New York.-

Aunque no tengo la mas mínima idea de como decirle que he dejado de lado mi trabajo para embarcarme en un viaje y hacer de novio para otra mujer. En menudo lío me he metido...

- No se enfadará?-

- Supongo. No lo se.- sacudo mi cabeza y prefiero olvidarme de ese asunto por ahora.

- Y cuanto tiempo te vas a quedar?.-

- Pues...- eso tampoco lo sabia, porque por mi estaría aquí hasta que ella volviese conmigo.- Creo que un día o dos. Y tú?.-

Pasándose el flequillo tras la oreja, se encoge de hombros.

- Antes de volver quisiera esperar a que mi padre esté bien.-

- Puedo preguntarte algo?.-

- Claro. Dime..-

- Por que vas a donarle el hígado?. -

- Nos has escuchado?-

- No era mi intención. Lo siento.-

No se enfada, pero si se tensa en su asiento.

- Te lo iba a contar, pero aun no estoy muy puesta en el tema. Tengo que hablar primero con los médicos a ver que dicen.-

- No es mejor esperar a que aparezca un donante?. Tu padre no es tan mayor y entrando en la lista de trasplantes quizás...-

- Él no cumple los requisitos para entrar.- me interrumpe bruscamente antes de que termine.

- Por que motivo?. Acaso tiene otra enfermedad que impide que lo incluyan o que?- comencé a indignarme por la sanidad de este país.

- Si. Es alcohólico.- dijo con su mirada fija al frente.

Por un momento aprieta sus labios y agarra fuertemente el volante. Es probable que haya tocado una de sus puntos débiles. Se le nota que sufre por este tema y yo solo quiero abrazarla. En vez de eso, deslizo mi mano sobre sus hombros. En este momento se merece todo mi apoyo y ningún tipo de reproches.

- Y si resulta que se lo das y vuelve a recaer?.-

- Eso ya es cosa suya. Yo ya no le deberé mas nada.-

Me hace que pensar cada vez que habla así. Que clase de padre es para hacer creer a su hija que le debe algo?.

- Escúchame. Si lo haces porque crees que le debes algo a tu padre, no te equivoques, no le debes nada.-

- Ya...- afirma resignada.- Pero porque no hablamos mejor de esta noche?.- se recompone y aparenta felicidad.

Decido dejar de hurgar en la herida, pero quedándome con cada detalle. Algo escondía tras esta apacible insensibilidad. Y aunque pude sonsacarle algo, se que esto solo era la punta del iceberg...

Me acerca a la pensión del centro y se marcha a toda prisa a su casa. Dentro de dos horas la vería en el grill con mis futuros suegros. He dicho mis futuros suegros?. Por Dios! Damon recuerda de que estas actuando. Nada más!. No eres novio de Elena, ni lo serás. Menos mal que el encontronazo con Enzo en el pasillo me aleja del ultimo pensamiento.

- Hasta que apareces, Casanova.- me saluda con un simpático golpe en el brazo.

- Casanova yo?. Tu te has visto?- señalo el elegante traje chaqueta que se había enfundado.

- Esto?. Solo es un trapillo.- comenta modesto.- Voy con la barbie a tomarme unas copas al grill. Por lo visto es el único sitio guay de este lugar.-

- Cenareis allí?-

- No quiere. Según ella si cenamos los dos solos se consideraría una cita y se moriría antes que darme una.-

- Pero estaréis los dos solos. Que diferencia hay?-

- Yo que se!.- tampoco lo entendía.- Ella y sus cosas de pueblerina.-

- Bueno, nos vemos después. Voy arreglarme.-

- Damon!- me llama antes de que entre en la habitacion.- Con Elena todo bien?.-

Le levanto el pulgar para que no se preocupara. Necesitaba contarle tantas dudas que no sabia ni por donde empezar. Y hasta que no ordenara mi cabeza no podía liar las de los demás.

Una hora después salgo de la pensión ya arreglado para la ocasión. No me pondría tan elegante como mi amigo, así que elegí algo mas sencillo para dar la pinta de ser una persona mas modesta y no la de un arquitecto como nos llamó Jonh.

En la barra del grill están Enzo y Caroline en una esquina y por increible que pareciese no estaban discutiendo. Supongo que este viaje les ha venido bien para conocerse y darse cuenta de que no son tan distintos.

- Que pasa parejita?.- los saludo acompañándolos en el taburete de al lado.

- De parejita nada.- me rectifica Car ofendida.

- Vale- levanto mis manos - Que hacéis?.- pido una copa al camarero.

- Aquí viendo pasar a la gente.- decía un aburrido Enzo.

- En realidad estábamos hablando de ti.- confeso ella.

- De mi?. Que novedad.-

- Te advierto que John es un hueso duro de roer. Va intentar por todos los medios dejarte en ridículo para que abandones.-

- Creo que podré con ello.-

- Eso espero. Porque la que peor lo va pasar esta noche es Elena. Vas a comprobar lo que es su vida.- entona con lastima y rabia contenida.

Antes de procesar las frases de la rubia y ponerme atar cabos, Enzo me da un par de codazos y me indica que mire hacia la puerta. El tio de esta mañana, ese tal Tayler habia entrado. Pasa cerca de nosotros hacia el baño, pero no nos ve. Y un impulso imprevisto me hace levantarme de mi asiento.

- Que haces?- se extraña Enzo.

- Voy al baño.-

- Espera!.- tira de la manga de mi camisa arrimándome a él.- No hagas ninguna estupidez, colega.- susurra para que no nos escuche Car.

- Tranquilo.- parto hacia mi objetivo.

Voy decidido a terminar con esta inquietud. Tengo que saber si este imbécil fue el que le hizo a daño a Elena. Y a riesgo de que me encarcelen, voy hacérselo pagar.

Lo encuentro de espalda lavándose las manos en el lavabo y espero pacientemente en uno de los urinarios a quedarnos solos para fin el único hombre que me impedía ir a por él desaparece y antes de que también salga, me interpongo es su camino.

- Hola!.- me saluda extrañado.

- Hola. Me gustaría hablar contigo. Tayler, verdad?.-

- Ahm, si...- frunce el ceño.- Nos conocemos?.-

- Soy amigo de Caroline y también de Elena.-

- Ya me acuerdo. Encantado, tío.- me ofrece su mano.

- Si ya...- no se la cojo- Podías contarme que le hiciste?. Por que la dejaste de llamar así como así?.- fui al grano.

- Eso no es asunto tuyo.-

- Claro que lo es.-

- Mira, no se lo que te habrá contado, pero yo no quiero saber nada...- intenta pasar por mi lado y mi paciencia se acaba.

De repente mi razón se nubla y lo agarro del cuello estampandolo contra la pared. Ejerzo la suficiente fuerza para inmovilizarlo y noto que no opone mucha resistencia.

- Vale, vale...!- levanta sus manos asustado.- Fui un capullo por no llamarla mas y eso no es de ser un hombre. , lo reconozco. Le pediré perdón.-

Su cobardía no hace mas que acrecentar mis ganas de partirle la cara. Alzo mi puño.

- Te propasaste con ella hijo de puta.-

- Que?. Estas loco?. Yo nunca la he tocado!.-

- No me mientas!.- le grite a poco centímetros de su cara.

Me ponía enfermo. Un autentico miedica y encima mentiroso. Que asco...

- De verdad. Siempre respeté a Elena. Por eso mismo la tuve que dejar de llamar.-

- De que estas hablando?.-

Seguro que me estaba entreteniendo para ganar tiempo, pero quería escuchar lo que tenia por decir.

- Me gustó desde el primer momento que la vi. Y a quien no?. Elena es un excelente persona, guapísima, buena chica y a pesar de no terminar con sus estudios es muy inteligente.-

- Si, esa historia me suena.- le insto a que prosiga soltándolo de la camisa.

Ambos habíamos caído rendidos como tontos en sus nobles encantos.

- En este pueblo son muy tradicionales, así que me presente ante sus padres para pedirles permiso. Aceptaron encantados a pesar de las reticencias de ella. Pero estaba dispuesto a conquistarla.- se enorgullece- Creí que mi obstáculo seria Elena, pero nada mas lejos de la realidad.- concluye enigmático recomponiendose la ropa.

- Desembucha.-

Venia arrancarle la cabeza, no a que me contara su vida.

- Después de una cena con ellos, el padre me amenazó con que me caparía si no dejaba en paz a su hija. Hasta me enseñó una escopeta. Ese hombre no esta bien.- decía verdaderamente consternado.

- Y quien coño se cree ese tío para ir atemorizando así a la gente?.- me pregunté a mi mismo, pero lo dije en voz alta.

- Mira quien habla.- respondió Tayler muy bajito.

Lo miré y ahora el que daba asco era yo. Que me comparara con John dolió, pero mas lo hacia el saber el estado al que somete a su familia. Y nuevas preguntas surgen en mi mente. Podría ser él?. Es capaz un padre de intentar forzar a su hija?. De marcarla de por vida con ese estigma?. Las piezas me iban encajando poco a poco.

- Si no me vas a pegar, me puedo ir ya?. Si veo a Elena me disculparé.-

- Gracias Tayler, y lo siento.-

- No. Lo siento yo. Te compadezco si estas intentando que ese tío te acepte. Tiene toda la intención de interferir en las relaciones de su hija. Yo que tú tendría mucho cuidado. Aunque también te digo que si aguantas y te ganas al viejo el premio merecerá la pena. Que tengas suerte y no termines capado.- me aconseja antes de irse.

El único que va terminar capado aquí es John Gilbert. Mataré a ese mal nacido si resulta que fue él.

Volviendo al lado de Enzo, llego acalorado y un poco alterado. No se como calmarme hasta que no la vea. Esta incertidumbre me esta matando y solo quiero saber si Elena se encuentra bien.

Hablando del rey de Roma por la puerta asoma. Me ve y su expresión apesadumbrada cambia. Saluda con la mano y camina hacia nosotros con una tierna sonrisa en la boca. Con otro estilo en su forma de vestir. Mas recatada y modosita, me recordó a esa chica que apareció en mi casa para trabajar como asistenta. Aun así en este lugar no había mujer que le hiciese sombra.

- Buenas noches.-

- Ya estas otra vez con esas rebecas de abuela?.- la recibe Car metiéndose con su ropa.

- Con las prisas no me dio tiempo a coger algo de abrigo.- se la quita y queda en camiseta de tirantes.

- Así mejor!- aprobó Car.

Y no puedo estar mas de acuerdo con la rubia. Es joven y tiene cuerpo para mostrarlo. No puedo creer en lo afortunado que soy por disfrutarlo, poseerlo y adorarlo.

- Estas preciosa con rebeca o sin ella.- camino un paso hacia ella y solo quiero hacer una cosa.

Cierro mis ojos y voy al encuentro con sus labios, cuando de repente noto el vacío. Abro los ojos.

- Que ocurre?- pregunto por que se apartado.

- Lo siento, es que mis padres están entrando.-

En la puerta, Miranda sostiene del brazo a Jonh y se sientan en la mesa mas cercana. Las risitas de nuestros amigos a mi espalda porque Elena me dejara como un tonto, no hacen que me desvíen de mi objetivo y allá voy.

- Podrás negarme un beso, pero no que te coja de la mano.- entrelazamos nuestros dedos.

- Estas seguro, Damon?. Mira que yo aun no estoy muy convencida...- se atacó.

- Tus nervios no ayudan.-

- Es que no te va gustar lo que vas a ver.- agacha la cabeza.

- No puede ser tan terrible cuando te creó a ti, no?-

Mi contestación la calma un poco y atisbo una leve sonrisa. La necesaria para darme las fuerzas suficientes y respetar al señor enfermo que tendré enfrente toda la noche.

Para mi sorpresa, todo fue viento en popa, por lo menos los primeros platos. John no había abierto la boca, Miranda le contaba todos los cotilleo del pueblo a Elena y ella solo miraba al plato ignorando todo esos rumores de vidas ajenas que le importaban poco. Yo, por mi parte pegué mi rodilla con la suya por debajo de la mesa para traspasarle todo mi apoyo. Lo estaba pasando mal y no la dejaría sola.

Esperando a que trajeran la carne, el viejo comenzó acomodarse en su asiento y a mirarme como hizo en su casa. Si pudiera decirme lo que piensa ya estaría con ese tenedor que empuña clavado en un ojo.

- Damon...- me llama- Cuantos años tienes?.-

- Treinta, señor.-

- Sabes que le sacas diez años a mi hija, no?.-

- Papa, por favor.-

- Si, señor. Pero no creo que eso sea un inconveniente.-

- John, en el amor no existe la edad.- comenta Miranda.

Fue escuchar la palabra amor y comienzo a sentirme incomodo. Por que estoy haciendo esto?.

- Yo creo que si es un gran inconveniente.- responde firme y escueto.

- Ya vale!.- intercedió Elena toscamente.- He querido presentar a Damon para que lo conozcáis y comprobéis que estoy bien. No estoy pidiendo tú aprobación.-

Vaya!. La respuesta a su padre me deja con la boca abierta y más cuando lo hace callar. Después de ahí solo se dedico a seguir mirándome de esa manera asesina.

Con la llegada del postre, tuve que superar otro mach-ball. El tío se empecinó en tomarse algo de licor para bajar la comida y la madre ayudada por la hija intentaban impedírselo.

- Si me voy a morir, que mas da?.- refunfuñaba como un niño pequeño.

- No te vas a morir John.- lo replicaba su mujer.

- Eso espero.- miró a Elena y masticó el pedazito de tarta que le quedaba con asco.

Si por mi fuera, se quedaría sin hígado y que bebiera todo lo que quisiese. Así libraríamos al mundo de esta escoria.

Con la cena concluida y antes de que vuelva John a la carga con su mal genio, Miranda nos propone algo.

- Nos quedaremos un ratito mas. Id con vuestros amigos a bailar. Parece que se lo están pasando bien.-

Enzo y Car, algo achispados, bailaban en la otra punta del bar sin parar de reírse.

- Damon. Te apetece bailar?.- me pregunta Elena deseosa por salir de aquí.

- Ahm yo...- dudo en un principio, pero rapidamente se pone en pie y arrastra conmigo hasta la pista sin esperar a mi respuesta.

Nos encontramos con ellos y Enzo me recibe chocando su puño.

- Como te va con tus nuevos suegros?- se mofaba y la rubia se ríe.

- Cállate.- no estaba para bromas.

Me centro en lo mas importante. Mi enamoradiza Elena.

- Lo siento, Damon. Mis padres son...-

- Eh...- la agarro por las mejillas para que no se ponga triste.- No tienes la culpa, vale?. La único que me interesa es que estés bien. Estas bien?-

- Si...- a pesar de su afirmación, no lo estaba.- Bailemos y olvidémonos del mundo.- retira mis manos de su cara y me insta a que me mueva.

La canción que sonaba no era la mas idónea. Necesitaba de mucha coordinación entre brazos, caderas y piernas.

- No se bailar, Elena.-

- Todo el mundo sabe bailar. Algunos mejor que otros, pero es fácil.-

- Soy muy patoso.-

- Oh, venga...- hace pucheros y me saca una sonrisa.

Como voy a negarme a esta dulzura?.Lentamente meneo mi cabeza con el ritmo de la música, pero mi cuerpo lo dejo quieto.

- Mueve los pies Justin Timberleik.- ordena que imite sus pasos.

- Te voy a pisar, lo sabes no?- le advierto divertido.

- Da igual.-

Los graciosos de nuestros amigos con la borrachera que tenían, pidieron al camarero que pusiera algo mas lento y así poder bailar pegados. No se lo tomaban muy en serio ya que no paraban de discutir quien llevaría a quien. Sin echarle cuenta, Elena no se dio por vencida conmigo y rodeo mi cuello con sus brazos.

- Ves?. No es tan difícil.- pone mi mano en su espalda y nos balanceamos.- Así mejor?-

El pestañeo inocente de sus ojos me vuelve loco y sigilosamente me acerco cada vez mas hasta juntar las caderas. Desde que supe que esta enamorada de mi veo las cosas desde otra perspectiva y, todo lo malo que me parecía de un principio, ahora me esta gustando. Y eso no me gusta...Pero que le voy hacer?. No puedo reprimir mis ansias por tenerla, por cuidarla, por... quererla?.

Con mi ultimo pensamiento, quiero darle una respuesta a su confesión de esta mañana, pero antes de eso necesito sentirla. Con mi mano en su espalda la aproximo a mis labios besándola intensamente. Era lo que me apetecía hacer, comérmela a besos.

- No!- se aparta repentinamente empujándome para atrás.- Que has hecho?- se limpia la boca temblorosa.

Yo no entendía nada y balbucee algo, pero que ignora por completo cuando mira en dirección a sus padres.

- Mierda, Elena. Estoy harto, me vas a contar que pasa aquí?.- exijo ante tanto temor.

- No has debido besarme.- me regaña.- Lo has provocado.-

John se levanto de la mesa y fue para la salida echando humo. Miranda lo seguía hablándole para tranquilizarlo, pero ni por esas.

- Quédate aquí. Ahora vengo.- me dice Elena.

- Voy contigo.-

- No, Damon.- me detuvo.- Es mi familia, no te metas.-

Corrió detrás de ellos y tuve que contar hasta diez para no seguirla.

- Que ocurre?- preguntó una tambaleante Caroline.

- He besado a Elena y John se a enfadado.-

- Que has hecho qué?- se escandaliza.

- Solo a sido un beso barbie, no tiene nada de malo.- me apoya Enzo.

- Para el resto de los mortales no, pero para John Gilbert es una hecatombe. Tendrás suerte si no ha ido por la escopeta al coche.-

Por su estado creo que lo dijo mas en broma que otra cosa, pero aun así mi preocupación no disminuía. No aguanto mas y salgo del grill. Caroline fue rápida y se interpuso en mi camino y tras ella Enzo.

- Tío no te metas.-

A lo lejos vimos como Miranda intentaba razonar con su marido y este le gritaba sin piedad señalando una y otra vez a Elena. Ella no se callaba y le contestaba al padre.

No escuchaba lo que se decían, pero parecía bastante grave. En un momento vi como la mujer se ponía entre medio de los dos y de repente vuela un manotazo que la hace caer y todas mis alarmas se encienden.

- Madre mía.- se tapa la boca Caroline horrorizada.

Elena fue a defender a su madre pegando un empujón a John, pero este supo esquivarlo y la agarró por las muñecas. Zarandeándola, ella tiraba de sus brazos para que la soltara, pero no lo hacia.

La reacción de Elena no cabía a dudas, la conocía bastante bien. Seguro que fue él quien intentó forzarla y no voy a permitir que abuse de ella otra vez. La forma en la que la cogió fue la gota que colma el vaso y recorrí los metros que me separaban de ellos con gran rapidez.

- Eso es lo que estas haciendo en New York?. Guarrear con el primer tío que se te pone delante?.- le recriminaba con dureza.- Te has convertido en un puta de cuidad.-

- Suéltame!- forcejea.

Nada mas llegar, no pregunto, no hablo, solo actúo. Lo placo tirándolo al suelo y encima de él solo me dedico a golpearlo en la cara. Mi mente no razona e incluso ignora los gritos de Elena y Miranda suplicando que lo dejara.

- Damon, para!-

- Hijo de puta!. No volverás a tocarla jamás!.- le chillo golpeándolo una y otra vez.

- Damon!- Enzo apareció para separarnos- Lo vas matar.- me sujetó con fuerzas y consiguió que parase.

Una histérica Miranda corrío al lado de su marido para ver como se encontraba y John no respondía. Con el rostro ensangrentado, sus ojos permanecían cerrados y supuse que había perdido el conocimiento. O eso espero...

- Tío, pero que haces?- Enzo alucina mientras me obliga alejarme un poco.- Te has vuelto loco o qué?.-

Ante el escándalo, los clientes del grill salieron para ver que pasaba y los primeros murmullos comenzaron a escucharse.

Busco a Elena que esta parada junto al cuerpo de su padre y lo observa horrorizada para luego dirigir su mirada hacia mi. Negando con la cabeza decepcionada, saca su movil y llama a una ambulancia. Amago en ir a por ella, pero Enzo me detiene.

- Mejor no, colega. No empeores las cosas.-

- Déjame Enzo.- lo echo a un lado y camino hasta allí.- Elena...-

No me dio tiempo a alcanzarla cuando una agente de policía se entromete.

- Que ocurre?. Oh, dios mio John!. Que ha pasado?.-

Ninguno habló y la mujer miró a Caroline que aun se tapaba la boca con las manos.

- Mama... yo...-

La sheriff es madre de la rubia?

- Ha sido él!.- me señala Miranda con la cara manchada en lagrimas.

- Señor, ponga usted las manos en la espalda.- saca las esposas.

- Liz no es necesario.- intenta impedírselo Elena.

- Le ha pegado una paliza a tu padre. Yo creo que si lo es.- contesta enfadada y me gira para ponérmelas.

- Agente, puedo explicarlo.- le dije sin oponer resistencia.

- Ya lo harás en comisaria.-

Empujándome para que ande, miro por ultima vez a Elena antes de que metan en el coche. Destrozada, no sabia para donde tirar. Si en auxilio del padre o por el contrario venir detrás mía. Al fin elige y comprensivamente se queda al lado de su madre. La miro a través de la ventanilla y pido por favor que no cambie respecto a sus sentimientos. No soportaría que de un dia para otro pasase de amarme a odiarme...


Gracias por leer.

Y quisiera haceros una pregunta. Os gustaria que hiciese una perspectiva de Caroline y Enzo en un capi?. Tengo algunas ideas en la cabeza, pero quiero saber vuestra opinion. ( Yo creo que una va aceptar de inmediato, eh Angelito? XDD ).