¡Hola a todos! ¿Qué tal? Lamento haber tardado una semana más de lo previsto, pero la semana pasada estuve enferma prácticamente toda la semana y no tuve ni ganas ni inspiración para escribir. Además os pido que me disculpéis porque también tardaré algo más en subir el siguiente capítulo pues el día 12 tengo un examen muy importante (¡Deseadme suerte!) y me voy a dedicar exclusivamente a ello estos días. Después me pondré a escribir como una loca y publicaré en cuanto pueda. A cambio, prometo que el capítulo del baile va a tener tralla de dar y tomar jeje

Contesto a los reviews anónimos:

Andy: Hola! ya te vale, xD días y días para escribirme y resulta que lo primero que haces es exigir xDD a ti te daré yo jajajaja gracias por leer, aer si me pones en este capi antes del examen :P un besazo loca!!;)

Lili: Hola wapisima!!!Tranquila nena, vosotras estáis perdonadísimas que lo primero es lo primero :D Me alegro que te haya sorprendido la reacción de Jeff!no te creas, tb tiene su por qué, pues el chico es tranquilo excepto cuando le tocan algunos puntos... jejeje intenté ponerme muy irónica e infantil con Sirius, espero acertar xDD imagínate todas las chicas de Hogwarts en un pueblo pequeño buscando vestido todas a la vez, ¡sálvese quien pueda! Jejeje yo tampoco querría encontrarme a Grace por las rebajas, sería de las que carga con el paraguas jejeje bueno, en este capi verás algo que creo que te gustará según lo que has puesto jeje Aquí verás un poco de lo de Regulus y Sadie, pero nada acaba tan pronto jejeje Me alegro que te guste la historia, gracias por dejar siempre review, eso me hace muy feliz!:D espero q los finales vaya bien! un besazo!;)

Este capítulo se lo dedico a justweasley que fue la siguiente en incorporarse al fic!:D espero que actualices pronto las hisotrias de "la otra pelirroja" y "las primeras veces" porque me encantan las dos!:D un besazo!;)

Bueno, ya sabéis que nada me pertenece, solo los personajes OC de mi invención, y que hago esto sin intención de lucro.

Os dejo que leáis y me digais :P

"JURO SOLEMNEMENTE QUE MIS INTENCIONES NO SON BUENAS"

O-oOOo-O

Capítulo 14: Parejas dispares.

Eran las ocho y media de la mañana y el Gran Comedor estaba abarrotado de estudiantes que desayunaban antes de las clases. En la mesa de Gryffindor el ambiente estaba tan tranquilo como en las demás mesas. Nadie se encontraba demasiado despierto aún para tener una gran conversación. Sirius bostezó ruidosamente, a James se le resbaló el codo de la mesa y casi lo mete en la mantequilla, Peter sostenía su cabeza entre las manos, que estaban tan inseguras, que amenazaba con caer sobre su taza de café. Remus gruñó por lo bajo, mirando con asco la comida de la mesa. Faltaban cinco días para que de nuevo llegara la luna llena y el joven licántropo ya iba notando los síntomas. Estaba más exasperado y apenas tenía hambre, a no ser que se tratara de un trozo de carne muy poco hecho, cosa que no se parecía en absoluto a la avena y los bollos que tenía delante. Lanzó otro pequeño gruñido, prácticamente imperceptible, y alzó la vista al techo para comprobar qué clase de día hacía.

Desde el techo del comedor, se veía un cielo completamente encapotado, de color gris perla que amenazaba lluvia de un momento a otro. Grace, que también había estado observando el cielo resopló y miró a Lily que parecía muy concentrada en el plato de fruta que tenía delante. Gisele, sin embargó miraba hacia un el techo en varias direcciones, y más que mirando el cielo, pareciera que estaba esperando algo. La mirada de Grace se posó en Kate, a quien sorprendió mirándolas a ellas. La morena cuando se vio sorprendida bajó la mirada avergonzada y un suave rubor cubrió sus mejillas. Grace apartó la vista con altivez. La daba pena ese distanciamiento con la chica, que esta vez había durado demasiado. Sin embargo, la decepción de verla sin esconderse con su ex, la llevaba a ignorarla constantemente y a hacerla el vacío, como si no existiera.

Volvió a resoplar, y para no pensar más en Kate giró si mirada hacia la izquierda, donde Jeff y Nicole hablaban con confianza. La chica rió, con el tono quizá más alto de lo necesario como siempre, y esto atrajo la atención de algunos comensales que se despertaron. Jeff rió en voz baja, a diferencia de la chica, pero la sonrió de manera afectuosa, cosa que la chica respondió. Grace sonrió sin darse cuenta. Esta escena se llevaba repitiendo hacía unos días, pero aún se la antojaba extraña. Cuando conoció a Nicole, la pareció casi imposible que alguien pudiese aguantarla más de diez minutos seguidos. Era entusiasta y escandalosa hasta un límite que ella no soportaba. Cuando se unió al equipo de quidditch, también pudo conocer a una Nicole más seria y concentrada, pero en sus momentos afables volvía a ser la chica que la ponía de los nervios. Eso, y el hecho de que Jeff parecía todo lo opuesto a ella, era lo que más la sorprendía de esa "relación". No sabía que había entre ellos, pero desde luego pasaban juntos mucho tiempo, todo el que podían, aunque no les había visto besarse ni cogerse de la mano. Más bien era como si ellos se encontraran a gusto en compañía del otro.

Como respuesta a su pensamiento, Nicole volvió a reír escandalosamente. Sin embargo, su atención se dirigió hacia otra risa que surgió después. Una risa burlona y fría. Sadie parecía disfrutar de lo lindo de esa situación. Como contestación y su interrupción, Jeff se dirigió a su hermana sonriéndola con algo parecido a la maldad, pero que, aunque en su hermana eso quedaba muy propio, no pegaba en su tímido rostro.

Se sobresaltó cuando Lily se movió. Había dejado de mirar las naranjas y ahora engullía el desayuno con rapidez.

- ¿Qué te pasa? –la preguntó a su amiga, hablando por primera vez. Se tuvo que aclarar la garganta, pues debido al desuso, su voz parecía la de un camionero-.

- Me acabo de dar cuenta de la hora. –la contestó Lily con las gachas en la boca-. He quedado con Mark antes de clases y voy a llegar tarde.

- No me dijiste en qué quedó lo de la beca... –la dijo Grace. Unos días antes, Mark había pensado en echarse atrás en su petición, ya que habían descubierto que James también la había pedido. Solo la concedían a un alumno por curso, y había que reconocer que un premio anual tenía muchísimas más posibilidades de conseguirla-.

- Le convencí para que siguiera adelante. Total, no pierde nada por intentarlo. No es fijo que se la vayan a dar a James después de todo... –suspiró-.

- ¿Qué? –quiso saber Grace-.

- Nada. Solo que, se la den a uno o a otro a mi me afecta. Me quedo sola de alguna forma, ¿te has fijado?

- Yo no me quejaría, si se la dan a James, toda la Torre de Premios Anuales para ti. –rió Grace-.

- Le echaría de menos, no te creas. Es buena compañía –admitió la pelirroja con una sonrisita algo nostálgica-. Y hay muy poca gente que tanta capacidad para contar tantos chistes malos. También es un don –rió-.

- En lo de los chistes tengo que darte la razón –rió Grace a su vez-.

Su conversación fue cortada cuando las lechuzas entraron con el correo sobrevolando todo el Gran Comedor en busca de sus destinatarios. Casi todos alzaron las cabezas instintivamente, unos porque esperaban correo y otros para vigilar que nada cayera sobre sus cabezas.

Una carta cuidadosamente sellada cayó sobre el plato de frutas que Lily había venerado minutos antes.

- ¡Bien! –exclamó Gis cogiendo la carta corriendo. Después la miró sin abrirla y arrugó la nariz-.

- ¿Estás bien, Gis? –preguntó Lily-.

- Sí. Solo que esperaba carta de mi madre y esta letra no es suya.

- ¿Te ha escrito alguien que no conoces? –preguntó Grace alarmada, por el rabillo del ojo vio a Kate que también había puesto toda su atención en la chica latina-.

- No, no. Me suena la letra. Creo que es de Anthony. No sé para qué me habrá escrito...

Lily y Grace sonrieron tontamente ante la mención del novio de la chica, quien las ignoró intencionadamente, abriendo el sobre.

La mesa rebotó cuando un paquete de un metro de largo fue soltado por tres lechuzas. Había caído justo delante de Sadie, que miraba al paquete y a Jeff alternativamente, con cara de quererlos asesinar a ambos.

- No te habrás atrevido... –le bufó en voz baja-.

Jeff se encogió de hombros risueño.

- Te dije que me tomaría la revancha... Seguro que estás monísima. –y rió-.

Sadie bufó más alto y se levantó de la mesa con el paquete aún sin abrir.

- Esta vez te has pasado –le dijo fulminándolo con la mirada y apuntándolo con un dedo-.

Salió del comedor con el paquete en brazos pero intentando tocarlo lo menos posible, como si quemara. Se dijo a sí misma que la próxima vez que tuviera la tentación de hacer rabiar a su hermano, contaría hasta diez.

En la mesa, Jeff probó el gusto de la venganza. Miró de reojo a Nicole que le miraba desconcertada, y recordó el motivo por el que su hermana le debía una.

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12 de octubre de 1977

Jeff paseaba sin rumbo por los jardines del colegio pensando en su hermana y su extraña actitud. Sadie estaba más extraña que de costumbre desde que había vuelto de Hogsmeade. Estaba siempre cautelosa, miraba por las esquinas antes de cruzarlas, tenía la mirada perdida y parecía absorta en sus pensamientos. El pobre chico no paraba de preguntarse qué estaría planeando su hermana en ese momento. Esperaba que no fuera algo que les causara problemas...

Sacó una mano del bolsillo de la túnica para apartarse el pelo de los ojos, y sintió el aire frío de la tarde. Debería haberse llevado la bufanda, pero tampoco había tenido intención de salir. Simplemente el cuerpo le arrastró hacia el exterior como si una cuerda tirara de él. Cuando alzó la vista, se descubrió a sí mismo a la entrada del campo de quidditch. Miró hacia el castillo preguntándose en qué momento había caminado tanto.

Unas risas cantarinas le hicieron voltearse de nuevo hacia el campo de quidditch. De él salía un grupo disperso de personas, el primero formado por tres chicas y un chico. Aunque estaban de espaldas, pudo reconocer fácilmente la larga melena rubia de Grace y una melena castaña de tonos rojizos que reconoció al instante.

Desde que se conocieron, había entablado varias conversaciones con Nicole. Bueno, en realidad, la chica era quien hablaba la mayor parte del tiempo. Le gustaba pasar tiempo con ella, no le daba tiempo a pensar en nada más con lo charlatana que era. Lo usual sería que una chica tan opuesta a él le molestara y le agobiara, pero era al contrario, parecía ser la parte exacta que le faltaba a él.

Nicole se dio media vuelta para volver a hacerse la coleta, y le vio. Enfocó un poco con los ojos para reconocerle en la distancia y sonrió al ver que era él. Esto le hizo sonreír a su vez, lo que también le hizo sentirse algo idiota.

- ¡Hola Jeff! –exclamó la chica acercándose corriendo. Jeff caminó con su paso normal hasta encontrarse con ella-. ¿Venías al entrenamiento?

- En realidad –explicó él-, estaba paseando sin rumbo y he llegado hasta aquí.

- Ah. Bueno, deberías haber venido. Tu hermana ha tenido un día espectacular, ¡no veas que golpes ha arreado! –exclamó riéndose con esa risa algo estridente que nada le molestaba a Jeff-.

- No me sorprende, cualquier cosa que incluya el dar golpes se la da bien a Sadie –dijo buscando a su hermana con la mirada para cerciorarse de que no estaba por allí-.

La risa de Nicole le hizo volver la vista a ella, a su rostro que estaba risueño, con la ancha sonrisa atravesándole el rostro y las manchas de la nariz que daban más gracia al joven rostro. De repente, comprendió que la había observado demasiado tiempo y apartó la mirada como excusa de mirar a James que, aún en el campo de quidditch, ponía todo en su sitio.

- ¿Y qué? ¿Tú también estás como loca con el baile? –dijo y al instante se arrepintió. No supo a qué vino esa pregunta, ni siquiera la había pensado antes de pronunciarla-. Quiero decir, últimamente las chicas no hablan de otra cosa –se disculpó-.

- No hay mucho de que hablar en mi parte. De momento me quedaré con las amigas que no tienen pareja como yo, en la torre comiendo dulces y criticando al resto, que sí tienen –rió-. Si me llegan a invitar a última hora, solo tengo que llamar a mi madre y pedirla que me envíe un vestido de mi hermana.

- Ya me sorprendió que el otro día no estuvieras en Hogsmeade comprándote uno –dijo Jeff más para sí mismo que para ella-.

- Bueno, tampoco tengo esperanzas de que me inviten así que, ¿Qué más da? –rió de nuevo. Jeff pudo notar que esta risa era más nerviosa, como avergonzada del tema-. ¿Y tú?

- ¿Yo qué? –preguntó Jeff confuso-.

- Que con quien vas a ir –aclaró Nicole-.

- Pues... yo... en realidad, no... yo no...

- ¿No se lo has pedido a nadie? –preguntó la chica alzando una ceja-. ¿Y por qué no?

- ¿Y por qué tú no? –preguntó a a defensiva-. Quiero decir, aquí pueden invitar tanto chicos como chicas, pero tú tampoco has invitado a nadie.

- Quizá no haya nadie con quien me apetezca ir... –concluyó Nicole mirando hacia otro lado algo, ¿molesta? Se preguntó Jeff-.

- Pues, lo mismo me pasa a mi –dijo el chico algo molesto por la contestación de Nicole-.

- Ya –respondió la chica chutando una piedra del camino-.

Jeff volvió a esconder las manos en los bolsillos. Era la primera vez que se sentía incómodo con la chica, estaba deseando salir de allí. Pero del mismo modo que algo le había empujado a ir hacia el campo, ese algo le mantenía con los pies pegados al suelo.

- Esto... –comenzó, ¿Cómo podría cambiar de tema?-. Bueno...

- Hacía tiempo que no veía a nadie tartamudear de esa manera –dijo otra voz con sorna. Ambos se giraron para ver a un chico bastante musculoso mirándoles divertido y apoyado en su escoba-. Si lo que quieres es invitarla al baile, yo te sugiero que lo hagas rápido y sin pensarlo, así es indoloro.

- ¡Allan! –exclamó la chica furiosa-. ¡Lárgate de aquí! –el chico se marchó riéndose por el enfado de Nicole y la expresión de Jeff-. Lo siento Jeff. No le hagas caso, es imbécil.

- Ya... –contestó Jeff mirando cómo Allan se iba. De repente no le pareció tan mala idea. Si de verdad estaba destinado a esa chica y disfrutaba de su compañía, un baile era tan bueno como cualquier otro sitio-. Bueno, tampoco es tan mala idea –añadió en voz baja-.

- ¿Qué? –le preguntó Nicole-.

- Nada, no he dicho nada –dijo arrepintiéndose al instante-. Esto, mejor me voy...

- Jeff –le llamó la chica, él se dio media vuelta para mirarla. Tenía una pequeña sonrisa en el rostro y las mejillas algo sonrojadas-. ¿Querrías ir conmigo al baile?

Jeff se sintió palidecer en ese momento. Comenzó a balbucear palabras sin sentido hasta que descubrió la adecuada.

- ¡Claro, sería divertido!

Nicole dio un pequeño bote y se rió con más escandalera que nunca. Ahora la sonrisa se le había ensanchado por toda la cara.

- ¡Pues allí nos veremos! ¡Adiós!

Y salió corriendo hacia el castillo dejando a Jeff plantado en el sitio. Se encogió de hombros y sonriendo levemente siguió caminando sin rumbo.

- Hasta ahora tenía mis dudas –le dijo James apareciendo de la nada y pasándole un brazo por el hombro-. Pero ahora lo he comprobado. Tienes más paciencia que el santo Job. Buena suerte.

- ¿Tú de dónde has salido? –preguntó Jeff sobresaltado-.

- De ahí –contestó James señalando con el pulgar los vestuarios que estaban a sus espaldas-. Os dejo solitos...

"¿Cómo que solitos?" pensó Jeff, mirando alrededor. La respuesta la tuvo al ver a su queridísima hermana aguantándose la risa justo detrás de él.

- Ha sido lo más patético que te he visto hacer en mi vida –le dijo-.

- No he pedido tu opinión, Sadie –contestó Jeff malhumorado-.

- Quizá deberías ir buscando vestidito –se burló Sadie-. Quizá con pajarita incluida.-añadió riéndose-.

- De esta te acuerdas –le contestó Jeff completamente sonrojado y hablando entre dientes-.

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Definitivamente se había vengado. Lastima no poder disfrutar de la venganza completa, aunque solo con ver la cara de su hermana en ese momento, mereció la pena molestar a su madre con algo que, sin duda, a la mujer la habría emocionado. Siempre podría alegar que buscaba la felicidad materna...

- ¡No! –exclamó Gis levantándose de golpe y atrayendo la atención de los que la rodeaban-.

Miraba con sorpresa su carta y parecía enojada más que asustada. Eso tranquilizó a James, que en un primer momento se temió alguna baja en la Orden. Sería algo privado de ella seguramente.

- ¿Qué pasa Gis? –preguntó Grace alarmada-.

- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? –repetía Gis volviendo a sentarse y fulminando la mesa de los profesores con la mirada-.

- ¿Gis? –la llamó Lily para que las dijera lo ocurrido-.

La chica miró a sus dos amigas y suspiró con fuerza.

- Anthony no podrá venir al baile –las dijo con tristeza-.

- ¿Por qué? –preguntaron las dos a la vez como si estuvieran programadas-.

- Tiene cosas que hacer ese día –dijo apretando los dientes y volviendo a fulminar la mesa de los profesores-.

James supuso rápidamente que había algún plan en la Orden para la noche de Halloween. Le dio un toque de envidia en el estómago. Ojalá él también tuviera una misión que hacer, en vez de estar ese día en la Sala Común viendo como Lily se arreglaba para irse con su novio al baile. ¡Vaya una vida esa! Sonrió pensando que el año que viene todo sería diferente, y no tendría tiempo para pensar en chiquilladas de ese tipo. Cuando saliera del colegio, por fin haría algo que merecía la pena de verdad.

OO—OO

Sadie subía furiosa las escaleras rumbo a la torre Gryffindor. Aún tenía en sus manos en largo paquete y le zarandeaba furiosamente mientras avanzaba a paso rápido. Aún la daría tiempo a dejarlo en su cuarto antes de la primera clase.

No necesitó abrir el paquete para saber qué era. Solo necesitó leer la pequeña nota adjuntada por su madre y ver la sonrisa irónica de Jeff, ¡maldito niño! No sabía encajar una broma... Arrugó con fuerza el papel que venía enganchado al paquete escrito con la pulcra letra de su madre:

Sadie, tu hermano me habló del baile. Estoy muy emocionada. Me dijo que te haría falta algo, y aquí te mando todo lo necesario. Pásalo bien, y cuéntame todo después. Te quiero. Mamá.

Apretó con fuerza la mandíbula maldiciendo a su madre, a sabiendas de que no era culpa de ella. Sin embargo, podía imaginarla escogiendo vestidos para ella y doblándolo emocionada, queriendo imaginarse a su hija con él puesto. No querría romperla el corazón, pero ni siquiera pensaba desembalarlo. Total, su madre no tenía por qué enterarse de que no había ido al baile. De hecho, la sorprendía que tuviera tiempo de estarse con esas tonterías, con todo lo que tenían que hacer...

- Llevas mucha prisa, ¿No crees? –dijo alguien sacándola de sus pensamientos-.

Levantó la vista del suelo y vio, a unos metros de ella, al mismísimo Regulus Black apoyado en la pared de la entrada de Gryffindor. Se sobresaltó al verle, pero no lo dio a ver. Desde que había presenciado es ritual, procuraba no cruzarse y menos aún quedarse a solas con alguno de los que habían estado presentes. Regulus Black era el principal al que evitaba. No pudo evitar darse cuenta en su momento, que mientras el resto de los chicos participaba, él observaba todo desde fuera como si fuese ya veterano en ello. No tenía que haberla sorprendido, pues siempre dio la sensación de líder. Sin embargo era tan joven...

- Veo que hoy no estás muy suspicaz, Williams... –se burló Regulus con el rostro impasible-.

Sadie agitó levemente la cabeza, apartando de su mente cualquier pensamiento. Con ese chico delante, siempre debía tener la mente despejada. Le miró directo a los ojos sin miedo, encontrándose con la eterna barrera que Regulus siempre alzaba por costumbre, al igual que ella.

- Una serpiente en el territorio de los leones. O eres muy valiente o muy estúpido Black. Y los gryffindor somos los valientes... –la dijo sonriendo con maldad-.

- ¡Guau, por fin despertaste! –exclamó Regulus burlonamente, aunque su rostro no cambió de expresión-. Me pregunto si estarías tan tranquila si supieras lo que sé...

- No me interesan tus conocimientos Black –le espetó suspirando e intentando pasar por el retrato. Regulus la cortó el paso con brazo-.

- Deberían interesarte, es por tu bien –la dijo mirándola con una sombra en los ojos que no había estado hasta ahora-. No me subestimes. No sería inteligente por tu parte. Pero veo que últimamente has intentado evitarme a toda costa. Eso está mejor. –acabó medio sonriendo con burla cuando dijo esto último-.

- No seas tan egocéntrico. No planifico mi vida para encontrarme contigo o evitarte –le dijo rabiosa al verse descubierta-.

- ¿Segura que no me has evitado por miedo a represalias? –la dijo acercándose amenazadoramente-.

Instintivamente, Sadie se llevó una mano al bolsillo y la aferró a su varita, pero no la sacó.

- No se qué me hablas –la dijo manteniendo la expresión-.

- Sí lo sabes. Te vi en el bosque. Sé que estuviste allí, y sé que sabes qué ocurría allí y quienes estaban. Podría matarte por ello. Podría hacerlo parecer un desgraciado accidente de quidditch y nadie volvería a pensar en ti. –la dijo con voz dura-.

Contra todo pronóstico, incluido el de Regulus, Sadie se echó a reír. El chico esperó con paciencia y sin inmutarse a que esta terminara.

- ¿Piensas que un niño de 16 años me puede dar miedo? Ni teniendo al lado al mismísimo Lord Voldemort. –le dijo-.

- Veo que no tienes problemas para pronunciar su nombre. Eso demuestra necedad. Deberías tener miedo. No tienes idea de lo que soy capaz, de lo que ya he hecho.

Sadie le miró con una ceja enarcada. Jamás admitiría que en ese momento sí tuvo miedo. En vez de eso, esbozó una sonrisa irónica y decidió aprovechar ciertas cosas a su favor.

- No debo temer en pronunciar su nombre. No yo. –amplió más su sonrisa cuando vio que Regulus no pudo evitar su cara de desconcierto-. No sabes quien soy. No tienes ni idea de con quien estás hablando, Black. Tu apellido no da ni un poco de miedo comparado con el mío.

Lo que Regulus fue a contestar en ese momento, nunca se sabrá, pues dos niñas de primero salieron corriendo por el retrato arroyándolos a los dos. Con la confusión del momento, Sadie aprovechó para colarse a la Sala Común y dejar al Slytherin solo en el pasillo. No saldría de allí hasta que él no se marchara.

OO—OO

Mientras tanto, el resto del colegio iba saliendo paulatinamente del comedor para dirigirse a sus respectivas clases. Grace y Gis caminaban juntas, la primera intentando consolar a la segunda que estaba más mosqueada que disgustada.

- ¡Mira que hay días! –exclamaba furiosa-.

- Ya lo siento, Gis. Con lo guapa que estás con ese vestido... Me da rabia que se lo vaya a perder.

- No me importa quedarme en la torre, pero la verdad es que ya me había hecho ilusiones, ¿Sabes? –se ruborizó un poco antes de admitir lo siguiente-. La verdad es que me emocionaba pensar que esto significaría un paso más en nuestra relación...

Grace la abrazó por los hombros, sin saber qué más podría decirla como consuelo.

- Míralo de este modo: estarás haciendo una buena causa, me harás compañía.

Gis rió y la rodeó la cintura con un brazo mientras caminaban abrazadas.

- Haremos nuestra propia fiesta en la habitación –la prometió-.

Más atrás que ellas, saliendo del comedor en ese instante, estaban los cuatro chicos más locos del último año, muy entretenidos espiando a cierta parejita que hablaba de cosas triviales. Y es que cuando esos cuatro se aburrían, eso era lo más inocente a lo que podían llegar.

- Bueno pareja, hay que separarse que hay clases –interrumpió Sirius risueño agarrando a Jeff del cuello de la camisa para llevarlo consigo-.

La guiñó un ojo a Nicole que se rió y se despidió de Jeff con una mano, para después echar a correr en busca de sus amigas.

- ¿Siempre la pagas conmigo cuando te aburres? –le preguntó Jeff a Sirius entre molesto y divertido-.

- En realidad, lo suele pagar conmigo –intervino Peter palmeándole la espalda con un signo de comprensión-.

En ese momento, alguien les tocó los hombros a James y Remus para atraer su atención. Era la profesora McGonagall, o "la jefa" como la llamó Sirius en una ocasión, ganándose, por supuesto, una semana de castigos que James compartió con él con sumo gusto.

- Señores Potter y Lupin, tengo un recado para ustedes –les dijo con solemnidad-.

- ¿Qué es, profesora? –preguntó Remus-.

- Me temo que los profesores Slughorn y Merrythought, se encuentra hoy incapacitados para dar sus clases. Sería muy amable de su parte avisar a sus compañeros que tendrán libres esas horas.

- Claro, ¿Qué cursos son los afectados? –preguntó James-.

- Ustedes, como bien sabrán, tienen libres las dos clases de pociones junto con los Slyherins. Los de primero de Ravenclaw no tienen clase ahora pues les toca Defensa contra las Artes Oscuras. Creo que los de sexto de Gryffindor también tenían una hora de esa clase y los de tercero de Hufflepuff y Ravenclaw tienen dos clases de pociones a última hora de la mañana.

- De acuerdo profesora, nos separaremos y se lo comunicaremos a todos –dijo Remus-.

- Gracias señor Lupin, señor Potter. –saludó al resto con un movimiento de cabeza y se marchó por un pasillo hacia su clase-.

Los chicos esperaron a que la profesora diera la vuelta a la esquina para hablar entre ellos.

- Voy a buscar a Lily para que nos ayude –le dijo James a Remus-. Tú busca a los de Hufflepuff y nosotros nos encargamos del resto.

- Nosotros avisamos a los de clase –les prometió Jeff mientras los dos se iban-.

OO—OO

Por su parte, Lily acababa de despedirse de Mark y se dirigía a clase con algo de prisa. James la alcanzó cuando se disponía a entrar.

- ¡Lily! –la llamó-.

- ¿Qué haces fuera? Pensé que era la última –dijo la chica-.

- Hoy tenemos perdón. McGonagall nos mandó un recadito –la dijo sonriendo de oreja a oreja, contento por tener la excusa de llegar tarde a clase, y para pasar un momento con ella a solas-. Slughorn y Merrythought están enfermos y nos libramos de sus clases. Tenemos que avisar a los que también tienen hoy.

- ¿Y quienes son? –preguntó Lily en su más absoluto plan de prefecta-.

- Vamos, busquemos a ver a quienes nos encontramos antes-la dijo tomándola de la mano y tirando de ella-.

Avanzaron a paso ligero varios pasillos, la mayoría desiertos, buscando a alguno de esos cursos. A los primeros que encontraron fuera a los de primer curso de Ravenclaw, que para tanta fama de empollones se alegraron muchísimo de tener clase a primera hora.

- Quedan los de tercero de Ravenclaw, los de sexto de Gryffindor y los Slytherins de nuestro curso –dijo James haciendo memoria-.

- Los Slytherins tenían Runas en el cuarto piso –dijo Lily-. Voy a avisarles y tú ve con los Ravenclaws, que están en Herbología. Creo que los de sexto están en la clase de al lado de la nuestra, por lo que podemos avisarles a la vuelta.

- No –dijo James-. Mejor tú busca a los Ravenclaws y yo me encargo de las serpientes. Cuanto menos tiempo pases tú sola con un grupo de ellos mejor. –y se marchó sin dejarla tiempo de protestar-.

- Gracias –dijo Lily irónicamente al aire, pues James ya subía de dos en dos las escaleras. Con este tipo de cosas le hacían sentirse algo inútil y inferior, pero sabía que lo hacían por su bien. Era plenamente consciente de que ella era de las más odiadas en las serpientes por su sangre, pero no dejaba de querer plantarles cara-.

Se dirigió con prisa al exterior. Al salir a la calle, notó el aire frío y la atmósfera cargada. Aunque no había llovido aún, se podía oler la lluvia. Era un olor agradable y fresco. Cuando llegó a los invernaderos dónde se estudiaba la asignatura, afinó el oído buscando en cuál de ellos estaban. Oyó ruidos en el Invernadero 3, así que se acercó y llamó suavemente.

- Adelante –oyó que decían la profesora Sprout-. ¿Señorita Evans? –preguntó al verla-. ¿Qué se la ofrece?

- Disculpe la interrupción profesora –dijo Lily con voz amable-. Pero he venido a informar a los muchachos de Ravenclaw que las últimas horas que tienen con los Hufflepuff de pociones, hoy no se podrán impartir, por lo que las tienen libre.

Un grito de júbilo general inundó el invernadero, seguido por un profundo grito ensordecedor que les hizo llevarse las manos a los oídos.

- ¡Señor Thompson, vuelva a colocar esa mandrágora en su tiesto correspondiente! –gritó la profesora Sprout enfadada-.

El diablillo en cuestión, que se había preocupado antes de ponerse unas buenas orejeras, volvió a colocar la pequeña mandrágora en su lugar, con una sonrisa sádica en el rostro. Cuando los gritos cesaron, todos dejaron de taparse las orejas, algunos cayeron al suelo mareados y la profesora avanzó a zancadas hacia el muchacho, con claros instintos asesinos. Cuando llegó, se frenó en seco, dio media vuelta y sonrió amablemente a Lily.

- Muchas gracias señorita Evans, ya puede irse –la dijo-.

Lily no se lo pensó dos veces y se marchó apresuradamente. Había tenido una especie de Dejà vù, cuando vio al niño con la mandrágora en la mano y la sonrisa sádica en el rostro. Subió al colegio a grandes pasos y en la gran escalera del vestíbulo, vio a James que ya la esperaba con una sonrisa divertida en los labios.

- ¿Qué has hecho James? –le preguntó entrecerrando los ojos-.

- ¿Por qué he tenido que hacer algo? –la contestó mirándola con una expresión de completa inocencia-.

- Dime otra razón por la que tu humor habría mejorado tanto desde que te dejé...

- ¡Lily, me ofendes! ¡He demostrado que ya me porto bien! ¿No he sido bueno este año? –la preguntó poniendo morritos-.

- Vale, lo siento –se disculpó Lily suspirando, pero sin tenerlas todas consigo-.

- Vamos a avisar a los últimos –propuso James sonriendo más. Estaba pensando lo mono que había quedado Quejicus con la cara llena de granos. No era culpa suya que siempre se le encontrara a él en un pasillo vacío. Era una tentación demasiado grande, ¿no?-.

- ¿Sabes? –le dijo Lily al rato interrumpiendo el silencio-. Acabo de conocer a tu mini-yo transformado en un Ravenclaw de tercero.

- ¿Por qué? ¿Qué ha hecho?

Lily se rió pero no le contestó a su pregunta. Llegaron al pasillo donde tenían su clase y llamaron a la puerta anterior a la suya.

- Disculpe profesor –le dijo Lily al profesor de Estudios Muggles-. Solo venimos a decirles a los Gryffindor tendrán libre hoy la hora de Defensa Contra las Artes Oscuras.

- ¡Genial! –exclamó un chico de la clase-. ¡A las 12, una hora libre!

- ¿A las 12? –preguntó James metiendo la cabeza por debajo del brazo de Lily-. Perdóname un momento –la dijo introduciéndose en clase-.

- Señor Potter, si ya han dado su recado... –comenzó el profesor, pero James le ignoró por completo y avanzó por la clase hasta llegar a un banco de la segunda fila-.

- Sarah –la dijo en voz baja a la chica que se sentaba en el banco-. Cuando salgáis de clase, venid Josh y tú al campo de quidditch con las escobas. Nosotros también tenemos libre esa hora y podemos aprovechar para entrenar nosotros cuatro.

La chica asintió con la cabeza, y cuando James se iba de la clase, le escribió a su compañero el plan en un papel.

OO—OO

Jane no prestaba atención ese día en clase. Lo que tuviera que decir en ese momento la profesora McGonagall, bien poco la importaba. No paraba de darle vueltas a qué habría hecho mal esta vez. Habían pasado varias semanas desde que se anunció el baile, y aunque había esperado pacientemente, James no la había invitado..

Era plenamente consciente de que el chico sentía algo especial por Evans, pero todo el mundo sabía que ella iría al baile con su novio. Era imposible que James aún tuviera esperanzas con esa chica. Y sin duda, ella era la mejor opción que tenía tras eso. Era consciente y dado ese hecho ya no la importaba ser la segunda en su corazón, mientras fuera la primera en estar con él. Por eso no entendía qué había ocurrido para que no la hubiera pedido que le acompañara al baile de Halloween. ¿Habría sido quizá, demasiado discreta? No había querido agobiarle mucho después de la expresión que vio en su rostro esa noche que le fue a buscar, pero quizá había desaparecido demasiado de su vida.

Faltaban solo diez días para el baile, y ya había esperado lo suficiente. Tendría que llamar su atención hoy mismo.

- Señorita Green, a no ser que este meditando seriamente sobre el conjuro de desvanecimiento, me temo que cualquier cosa que esté en su cabeza puede esperar. –dijo la profesora McGonagall interrumpiendo tanto la clase como los pensamientos de Jane-.

- ¿Qué? –se le escapó a Jane que aún estaba desorientada por oír su nombre. Una de sus amigas le dio un codazo y ella se enderezó en el asiento-. Lo siento profesora. –se disculpó-.

- Sus disculpas no la ayudarán en los EXTASIS, señorita Green. Acaba de empezar un ciclo muy complicado y la dejé estar en mi clase por su alto nivel en la asignatura. Pero si sigue teniendo la cabeza en las nubes, su media bajará y ya no me compensará tenerla entre mis alumnos. Este año querrá conseguir su carnet de aparición y Transformaciones es la asignatura que más la ayudará en ello, así que yo si fuera usted me dispondría a atender desde ahora mismo.

Jane no replicó nada tras la bronca de la profesora, solo bajo la cabeza y esperó que los demás compañeros dejaran de mirarla. Verdaderamente era odioso que todos te miraran mientras un profesor te reñía... Se apartó el cabello de la cara y miró fijamente a la profesora fingiendo tener toda su atención concentrada en la clase mientras maquinaba interiormente todo lo que le diría a James más tarde, cuando se le encontrara por "casualidad".

OO—OO

Pocos minutos antes de las 12, los chicos salieron de sus clases radiantes por tener una hora libre. James agarró del brazo a Grace y Sadie y tiró de ellas con rapidez hacia el exterior.

- Espero que sean puntuales –dijo James mientras avanzaban por el sendero de salida del colegio-. Solo tenemos una hora y me gustaría comentaros una táctica importante.

- Lo que yo no sé –interrumpió Sadie-. Es que hago yo aquí. Me parece muy bien que quieras enseñar esa táctica entre los cazadores y la guardiana, pero no entiendo porque yo tengo que entrenar tanto para darle a una pelota con un palo...

Grace rió y la dijo:

- Se nota que no conoces a James. No te iba a dejar estar una hora parada cuando puedes estar ejercitándote.

- ¡Venga menos quejas! El partido con Ravenclaw es dentro de tres semanas y cada vez tenemos menos tiempo para entrenar! –las apresuró James tirando más de ellas-.

Cuando llegaron al campo de quidditch, Sarah y Josh ya les esperaban algo mosqueados y con la escoba en sus manos.

- Había hecho planes para esta hora... Tengo algo pendiente –se quejó Josh-.

- Siempre puedes hacerlo más tarde –repuso James encogiéndose de hombros-. Vamos, ¡arriba! –exclamó, y al dar una patada, cinco escobas se elevaron en el aire-.

El entrenamiento fue corto pero bastante productivo. Cuando acabaron, James estaba especialmente orgulloso de la actuación de Sarah. Si el día del partido hacía un juego tan bueno, ninguna de quaffle por parte de Ravenclaw entraría por sus aros.

La chica en cuestión caminaba unos pasos por delante hablando animadamente con Grace.

- ¡Estoy muy nerviosa! –la confió-. ¡Solo quedan diez días!

- Deduzco por tu alegría que ya tienes pareja –la dijo Grace-.

- ¡Sí! Me lo pidió el día de la salida a Hogsmeade. Tú sabes que me gusta desde primero, ¡y conseguí una cita para Hogsmeade y además me invita al baile! ¡Es genial! ¿Verdad?

- Sí, es genial –la dijo Grace sonriendo, quizá algo melancólica-.

Se sentía algo triste y una pizca de envidia la invadía al ver a sus amigas tan contentas y con citas para el baile. No había mentido. De verdad que no tenía ganas de empezar nada de nuevo, y por eso ya había rechazado dos proposiciones. Pero eso no quitaba el hecho de que la apetecía mucho ir al baile, solo a bailar y pasar un buen rato, sin ningún tipo de compromiso.

- ¡Un gran trabajo Sarah! Esto tiene muy buena pinta –felicitó James a la chica cuando las alcanzó-.

- ¡Gracias capitán! –repuso la chica riendo. Después miró hacia el colegio, al gran reloj de la fachada-. ¡Me voy! ¡Josh, llegamos tarde! –avisó a su compañero, y ambos salieron corriendo-.

- Tienes una cara de pura alegría –ironizó James cuando él y Grace continuaron andando solas-.

La chica sonrió levemente y agitó la cabeza como quitándole importancia al hecho.

- Estaba pensando en mis cosas.

- Ah.

- Es que a veces, las chicas nos sentimos algo celosas de las amigas que las va mejor –aclaró Grace-.

- ¿Y tú de quién estás celosa? –preguntó James incrédulo-. ¿De Sarah? No veo qué tienes que envidiarla...

- No te rías ¿vale? –le amenazó. Después giró la cabeza para que no se notara su sonrojo al sacar el tema-. Es porque tiene pareja para el baile...

- O mucho me equivoco o ayer mismo te vi rechazar una oferta para ir tú, ¿no? –dijo James algo perdido-.

- Sí, es que... ¡Oh los hombres no entenderíais estas cosas! –exclamó y apresuró el paso-.

James se echó a reír y tuvo que correr para alcanzar a su amiga.

- No te creas, últimamente me estoy haciendo experto en entender cosas –la dijo sonriendo. La golpeó el costado con un codo para picarla-. ¡Venga, cuéntame!

- No.

- Que sí.

- Que no.

- Que sí.

- Que no.

- Que no.

- Que sí.

- Vale, ahora que has accedido cuéntame –exclamó James aguantándose la risa-.

- ¿Crecerás algún día? –le preguntó entre molesta y divertida-.

- Quizá algún día del mes que viene –dijo James-. ¡Venga, explícamelo!

- Eres tan cotilla que pareces una chica –rió Grace-. Vale, vale –aceptó al ver que James fruncía el ceño-. Es que me apetece ir, pero lo que me lo han preguntado es con segundas. Solo quiero ir a pasar un buen rato. –admitió-.

- No me parece tan difícil de entender –dijo James riendo. Luego se quedó algo serio, pensativo y volvió la mirada hacia la rubia-. Oye, ¿Y por qué no vas conmigo?

- ¿Contigo? –preguntó Grace tan sorprendida que se paró de golpe-.

- Sí –dijo James parándose también y encogiéndose de hombros-. No pensaba ir, pero tiene buena pinta eso de ir a pasarlo bien. Te aseguro que yo no tengo segundas intenciones contigo –la dijo riéndose como si la posibilidad de que eso sucediera fuera absurda-.

Grace le miró, pensando si hablaba en serio o no. La verdad es que la apetecía mucho ir, y con James se lo podría pasar muy bien en plan amigos.

- Claro, ¿Por qué no? –le dijo sonriendo-.

- Pues decidido. Así nos hacemos una foto, se la mando a mi madre y la hago feliz por el resto del año. –la confió en voz baja como si fuera un gran secreto-.

Grace rió. Desde luego se lo pasaría muy bien con James. Era justo lo que necesitaba, distraerse y pasarlo bien con un amigo sin preocuparse de si se malinterpretaban sus gestos. Qué contenta estaba, ¡Iba a ir al baile después de todo!

OO—OO

Kate avanzó con paso lento hacia el sillón donde estaba la persona que buscaba. Gis estaba echada contra el respaldo y llevaba en su regazo un pergamino y una pluma. Estaba escribiendo una carta. Se acercó poco a poco a ella en silencio. La chica no la oyó llegar.

La Sala Común estaba vacía a esas horas, y a Kate la sorprendió que ninguno de sus compañeros acompañara a Gis durante esa hora. Mejor. Así podría hablar con ella con tranquilidad. Al menos eso esperaba...

- ¿Gis? –la llamó-.

La chica se sobresaltó y el tintero la cayó al suelo, manchando la alfombra.

- Vaya –se lamentó Gis recogiéndolo-. Hola Kate –la saludó con voz monótona-.

- ¿Podemos hablar?

Gisele se encogió de hombros volviendo a recostarse y señalándola el sillón que estaba frente a ella.

¿Por qué no? –la dijo mientras Kate se sentaba-. Pero me pregunto si esta vez servirá de algo. Quizá para dos días, pero, ¿Qué pasará la semana que viene cuando decidas volver a discutir con Grace y dejar de hablarnos al resto?

- Lo siento... –se disculpó Kate con la cabeza gacha-. No estoy haciendo bien las cosas. Ni siquiera con Grace –admitió-.

- Yo no me meto en lo que haya entre vosotras que es incomprensible, por cierto –espetó Gis-. Pero me molesta que me dejes de hablar cada vez que discutís.

- Lo siento... –dijo Kate de nuevo-. Últimamente ni yo me conozco. No se de dónde me salen estas reacciones... Pero te echo mucho de menos, Gis –la confesó-.

Gis la miró durante unos minutos en silencio antes de sonreír a su amiga.

- Yo también te echo de menos, loca.

- ¿Me perdonas si te prometo ser más racional? –la preguntó con timidez-.

Gis no la contestó, solo se levantó y abrazó a su amiga con cariño.

- También me disculparé con el resto –la dijo-. Y no sé, quizá debería hablar con Sirius también...

- No pareces muy entusiasmada –observó Gis-.

- ¿Me creerás si te digo que tengo miedo? –ante la mirada de Gis, aclaró-. A él no. A la situación. A lo que supondría llegar después de un mes y decir que he estado así sabiendo que estaba equivocada, y que él ya no me quiera. A que haya otra ahora...

- ¿Quién va a haber, Kate?

- No lo sé... Con Sirius puede ser cualquiera. Y...

- ¿Y?

- Esto... ¿No te suena raro que de repente Grace y él no solo se hablen sino que parecen llevarse bastante bien?

- Eso debería alegrarte. Fin de la guerra. Llevas un año intentando poner paz entre ellos, ¿Y ahora te molesta? –preguntó Gis algo perdida-.

- Supongo q no para de recordarme a cuando aún se hablaban y todo el mundo decía lo buena pareja que hacían. Ya sabes, los dos guapos, populares, llamativos...

- Y él te escogió a ti. –la recordó Gis con una sonrisa-.

Kate sonrió con eso. Al fin y al cabo, era cierto.

- No sabes lo que te he echado de menos –la dijo a Gis abrazándola de nuevo-.

OO—OO

Al mismo tiempo, James encontró a Sirius y Peter en los soportales del colegio, cuando aún llevaba encima todo el equipamiento de quidditch. Los dos chicos estaban sentados en el suelo y jugaban a una partida de snap explosivo.

- Buenas –les saludó-. ¿Y Remus?

- Se escapó con Lily a la Biblioteca en cuanto dejamos de vigilarle –contestó Peter rodando los ojos-.

- Esa pelirroja es una mala influencia para él –repuso Sirius-.

- Si tras siete años no hemos conseguido quitarle el hábito, quizá deberíamos rendirnos –dijo James riendo-.

- Quizá... ¿Qué tal el entrenamiento?

- ¡Genial! Los tengo en forma y Sarah, sobretodo, ha hecho un trabajo impresionante.

- Ya se veía que esa chica tenía cualidades –apuntó Peter-.

- Si sigue así, ganar la Copa este año, será pan comido –dijo James con una sonrisa de oreja a oreja-.

Un grupo de chicas salió al patio hablando como cotorras. La siguieron unos cuantos alumnos más. El recreo debía de haber empezado ya. Las chicas se sentaron cerca de donde los tres amigos estaban y ellos pudieron oír su conversación, que por supuesto iba sobre quien había invitado a quien al baile.

- ¡Eso me recuerda! –exclamó James riendo-. ¡Ya tengo pareja!

- ¿Por fin invitaste a Green? –preguntó Sirius sin mucho interés-.

- Ostras Jane, la había olvidado –dijo James mordiéndose el labio inferior-. Bueno, da igual. No creo que esperara que le invitara si llevamos tanto tiempo sin hablar.

- Entonces, ¿A quién has invitado? –preguntó Peter-.

- A Grace.

- ¿QUÉ? –exclamaron Sirius y Peter a la vez-.

Sin saber muy bien por qué, James tuvo la ligera sensación de que ninguno de los dos estaba entusiasmado con esa noticia. Quizá era la cara de sorpresa, o tal vez la mirada asesina de ambos. Pero desde luego, algo le decía que no se alegraban por él.

- Pero vamos, en plan amigos. Sin nada raro. Como ella no tenía pareja y yo tampoco... –se explicó entrecortadamente. Sirius y Peter seguían mirándolo como si fuera el hermano gemelo de Snape-. ¿¡Qué pasa!?

- ¡Pues que no deberías haberla invitado! –exclamó Peter-.

- ¿Como la pelirroja no te hace caso, tienes que meterte con las demás? –escupió Sirius-.

Le lanzaron nuevas miradas de odio y cada uno se marchó para un lado, dejando solo a un confuso James.

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Y es que estaban desconcertados, al menos en el caso de Peter. Al muchacho ni se le habría pasado por la cabeza invitar a Grace ni a dar la vuelta a la esquina. Era plenamente consciente de que una chica como esa jamás aceptaría salir con alguien como él. Sí, en realidad era más del tipo de Sirius, tenía que reconocerlo. ¡¿Pero qué se creía James?! Él, con sus gafas de culo de botella, su horrible pelo y su aspecto desgarbado, ¿De verdad se creía a la altura de ser la pareja de alguien como Grace Sandler? Lo que más le enojaba es que ella le hubiera dicho que sí. No entendía nada.

"Solo como amigos", había dicho James. ¿Es lo que buscaría la chica? ¿Por eso había decidido ir con James? ¿Para que nadie sospechase que era otra cosa? Se pateó mentalmente, pensando que de esa forma sí podría haber conseguido esa cita. Si la hubiera ofrecido solo su compañía amistosa, ¿Podría haber conseguido un sí?

Iba por el cuarto piso cuando pasó delante del espejo que habían utilizado como pasadizo la última luna llena. Se paró y se miró de pies a cabeza que gesto resignado. ¿A quién querría engañar? Ni en un millón de años Grace habría aceptado ni siquiera a algo amistoso con él.

Suspiró. Estaba harto de ser siempre el peor del grupo en todo. Sirius era el atractivo, James el carismático y Remus el inteligente. Pero él no tenía nada que le distinguiera. Sus tres amigos hacían un grupo especial. Vale que Sirius era el más guapo, pero James y Remus también tenían su encanto. Él no era ciego, sabía que las chicas también comentaban sobre ellos. Pero nunca nadie se paraba a pensar en él. Por eso se odiaba, porque ni Grace Sandler ni ninguna otra chica se fijaría en él mientras fuera acompañado por sus tres amigos...

Se sentó en el suelo algo abatido y bastante avergonzado. No debería haberle gritado a su amigo. Él no sabía nada de sus frustraciones ni había hecho nada malo. Quizá debería disculparse, pero más tarde. Ahora no tenía ganas de que le vieran y se rieran de su reacción...

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Alguien daba vueltas por la Torre de Astronomía, golpeando guijarros de piedras a patadas. De acuerdo, Sirius estaba mucho más enojado. ¿Por qué? ¡Pues porque James era imbécil! Vale, él no tenía intención de haber invitado a Grace a nada en ningún momento, pero, ¿Su amigo se había vuelto loco? Más de tres años dándole la brasa con la pelirroja y ahora que no consigue nada, se ve a por la mejor amiga de ella, a por su ex novia. Y no es que a él le importara. Pero esto arruinaría para siempre cualquier posibilidad que hubiera entre su amigo y Evans. Él sólo se preocupaba por él, ¿no?

Bueno, de acuerdo. Tampoco es que le entusiasmara mucho la idea de ver a ese par juntos. Pero solo porque no pegaban ni con cola. ¡No era que él estuviera celoso! ¡Menuda tontería! Él habría querido ir con Kate. Llevaban todo el verano bromeando con esta fiesta, y justo entonces rompen y ella ahora iba con el mayor idiota que ha pisado Hogwarts. Tenía que reconocer, que tras saber eso, alguna vez había revoloteado por la cabeza la idea de pedírselo a Grace por aquello del intercambio de parejas, y por dar por saco a Rumsfelt. Pero vamos, fue una idea ínfima que pasó por su cabeza un momento y ya. Tampoco era momento para volver a enemistarse con ella, cuando aún ni siquiera habían aclarado las cosas entre ellos. Simplemente se habían dado una tregua, pues a veces las ganas de volver a ser cruel y borde con ella le podían. Por eso no habría considerado la idea en serio, en la vida. ¡Pero de ahí a que le gustara que James se aprovechara de esa situación! No debía estar contento su "hermano" con eso... A lo tonto había conseguido una cita con una de las chicas más guapas de la escuela... Un momento. ¿Había pensado él eso? Si es que tanto estar solo te acaba fundiendo el cerebro...

Pero, de todas formas seguía molesto... ¿No tenía James a Green para su disposición? Si bien mirada, la chica era una opción impresionante. Desde luego ese cuatro ojos que tenía por mejor amigo, ni pensaba ni parecía tener intención de empezar a hacerlo algún día...

OO—OO

El recreo era sagrado. Incluso Lily y Remus sabían esto. Por eso, al oír la campana que lo anunciaba, ambos recogieron sus libros y salieron de la Biblioteca, rumbo a los soportales, donde seguramente estarían sus amigos, considerando si el clima hacía para salir al patio o no. La sorpresa fue cuando, nada más cruzar la puerta, una melena rubia cobrizo pasó a toda velocidad y saltó encima de Lily riéndose.

- ¡Lils, tengo una buena noticia! –anunció Grace sonriendo-.

- Por favor, no me digas que Flitwick también está enfermo –dijo Lily a sabiendas de lo que Grace podría considerar una gran noticia-.

- ¿Qué? ¡No! ¡Es sobre el baile! ¡Ya conseguí pareja!

- ¡Que bien! –exclamó Lily abrazando a su amiga-.

- Bueno, yo os dejo hablando de estas cosas, y voy a buscar a los chicos –dijo Remus sonriendo-.

- ¡Mi niño, que no te he saludado! –exclamó Grace que, eufórica como estaba, no dudó en saltar sobre su amigo y abrazarle y darle un beso en la mejilla-.

Remus se rió por la impulsividad de su amiga. Debía estar realmente feliz. Eso era bueno. Con un gesto de mano, se despidió de las chicas y se fue a los soportales él solo en busca de sus amigos.

- Vale. Ahora, ¡cuéntamelo todo! ¿Quién es? ¿Cómo te lo ha pedido? ¿Te gusta mucho? –y Lily siguió con su retahíla de preguntas insistentes-.

- ¡Para, para! –exclamó Grace riendo-. Ya te dije que no quería citas. Vamos en plan amigos, solo a pasar el rato, como él tampoco tenía pareja...

- Ah... Bueno, ¿Y quién es?

- James.

- ¿James? –preguntó Lily desconcertada-. ¿Mi James? Quiero decir...

- El mismo –contestó Grace riéndose. La expresión de Lily era un poema-. Está bien, ¿no? –preguntó dudosa. Algo en la cara de su amiga había cambiado-.

- ¡Perfectamente! –exclamó Lily atropelladamente-. Es solo la sorpresa. La verdad es que no lo esperaba. No sé. Pensé que iría que Green...

- ¿Por qué con ella? –preguntó Grace mientras agarraba a su amiga del brazo y comenzaban a andar hacia la torre Gryffindor-.

- Como están saliendo... –contestó Lily con voz algo ¿amarga?, Grace no entendía nada de esto-.

De todas formas se encogió de hombros, se rió y la arrastró más deprisa, deseando contarla la buena nueva a Gisele.

Gisele. El recuerdo de su otra amiga la hizo pararse en seco.

- ¿Qué pasa? –preguntó Lily-.

- La prometí que Gis que haríamos una fiesta nosotras a parte, ahora que ella no tiene pareja...

- Ah. –Lily también había olvidado eso-. Bueno, no vas a dejar de ir por eso. Estoy segura que a Gis no la importa. ¡Vamos! –y esta vez fue ella quien tiró de la rubia-.

Llegaron a la torre en apenas cinco minutos, y tras decirla la contraseña a la mujer del retrato, entraron a la Sala Común que a Lily cada vez se la hacía más extraña. Ella se había acostumbrado enseguida a la sala de los premios anuales.

- ¡Gis! –llamó Grace cuando vio el cabello de su amiga asomar por uno de los sillones-.

Se detuvo en seco cuando descubrió que esta, no solo no estaba sola, sino que su acompañante era Kate. La chica la devolvió la mirada y luego desvió la mirada al suelo, algo avergonzada. Después miró a Gis de soslayo y esta la sonrió levemente.

- Grace, Lily –comenzó Kate en voz baja-. Creo que os debo una disculpa tanto por mi reacción el otro día como por haberme portado así estos últimos días.

Lily dio un paso al frente, mientras que Grace la continuó mirando fríamente desde el mismo lugar. Kate fijó su atención únicamente en la rubia y la rogó con la mirada.

- Grace... –la llamó intentando sonar razonable-.

- Lily, ¿me explicas una cosa de Encantamientos? –preguntó Gis para dar un poco de intimidad a las dos muchachas. Lily pescó la indirecta a la primera y ambas se alejaron un poco hacia una mesa con los libros de Encantamientos como tapadera-.

- De verdad lamento haber sido tan borde el otro día –continuó Kate cuando estas estuvieron algo más lejos-. No me gusta que se metan en mi vida pero yo también me metí en la tuya. Sé que no tengo derecho a juzgarte por cómo lleves tu vida privada y lamento haber sido tan desagradable.

Grace se quedó unos minutos en silencio, mordiéndose el labio inferior y evaluando el rostro de la que había sido su amiga durante seis años. Después suspiró, cerró los ojos un momento y volvió a abrirlos.

- Yo también lo siento, Kate. He intentado manejarte y obligarte a llevar tu vida según yo creía y no es justo. Tu vida es tuya, y si creo que te equivocas, no es asunto mío tampoco. Tenías razón en decir que yo era quien menos podía hablar. Tampoco he sido la mejor amiga estos años...

Kate se adelantó un paso y tocó el brazo de Grace como una caricia.

- Puede que la mejor no, pero has sido de las buenas en muchas ocasiones. Últimamente yo tampoco he ayudado. Quizá tengas razón en que me equivoco, pero sabes que no tengo tu facilidad a la hora de expresarme.

- Yo te ayudaré, siempre y cuando tú quieras –intervino Grace sonriendo. Kate la devolvió la sonrisa-. ¿Qué te parece si pasamos de todo? Yo no me meto en tu vida ni en tus amistades y tú tampoco lo haces.

- Sí. Así nos llevaremos bien y no discutiremos –dijo Kate estando de acuerdo y ampliando más su sonrisa-. No me gustaba estar tan seca con vosotras –la confesó-.

- Tendría que haberlo imaginado. Tú nunca te sientes cómoda fuera de la calidez que sueles mostrar –susurró Grace en voz baja, abrazándola por un hombro y provocando la risa de su amiga-. Y lo peor es que te habrás tenido que comprar un vestido sin mi supervisión –añadió divertida, intentando alejar de su mente la compañía que Kate llevaría al baile. No quería volver a discutir con ella-.

- ¿Eso es lo peor? –exclamó Kate riéndose-.

- ¡Mucho os reís! –intervino Gis levantando la vista del libro que había estado "leyendo"-. ¿Esto significa que volvéis a ser amigas?

- Como si no hubierais estado cotilleando –repuso Kate divertida y, por fín, cómoda, como no lo estaba desde hacía un mes-.

OO—OO

Llevaba todo lo que llevaban de recreo buscándole. Estaba realmente extrañada, pues no le había encontrado donde suponía. Siempre estaba en los soportales, hablando y riéndose con sus amigos en un tono quizá demasiado alto. Sabía que lo habían tomado como rutina, al tener diferente clases entre ellos. Salieran de donde salieran, se reunían los cuatro, y a veces se juntaba alguno más, en los soportales cercanos al patio y de allí luego decidían donde pasar esa media hora de recreo. Pero James no estaba allí. Ni James ni ninguno de sus amigos. Jane bufó molesta. Por fin había decidido ser directa con él, y resultaba que James había decidido desaparecer ese día.

Pudo ver que un grupo de chicas la observaban cómo estaba ahí parada buscándole con la mirada. Se imaginaba lo que dirían en cuchicheos y con sus risitas, por lo que se golpeó la melena hacia atrás y se dio la vuelta con elegancia, para seguir otro camino, siempre con la barbilla alzada con orgullo y serenidad. Puede que por dentro estuviera algo confusa pero en su máscara exterior, Jane Green siempre era serena, impasible y orgullosa.

No importaba. Ya le encontraría más tarde. Decidió buscar a sus amigas, a las cuales había abandonado por ir a buscar a su "chico". Sin embargo, parece que la fortuna estaba de su parte, pues al fondo del vestíbulo le vio. Estaba acompañado de Remus Lupin y ambos reían de algo que no alcanzó a oír.

Se tomó unos segundos para admirar su sonrisa, la más real y tierna de cuantas había conocido. La causa de porque la gustaba James Potter y ningún otro. Por esa sonrisa imposible de conseguir para los demás. Se aclaró la garganta, más para espabilarse a sí misma que porque lo necesitara, y avanzó hacia ellos con gracilidad, mostrando su mejor sonrisa.

- Hola –les saludó cuando estuvo cerca. Solo tenía ojos para James, pero habría sido realmente maleducado ignorar a Lupin, por lo que también le dedicó una sonrisa. El chico la sonrió levemente de vuelta y luego miró a James divertido por algo-.

- Hola Jane –la saludó James. La chica no pudo evitar notar que su sonrisa tembló un poco, y aquello no la gustó. Frunció el ceño interiormente, pues por fuera su rostro seguía mostrando la más radiante de sus sonrisas-.

- No quiero molestaros, pero, ¿Puedo hablar contigo, James? –le dijo haciendo un pequeño mohín con el que pretendía sentir la timidez que desde luego no sentía-.

- Claro. Ahora vengo. –le dijo a su amigo, al tiempo que marchaba con Jane algo más alejado-. ¿Qué tal va todo? –la preguntó con cortesía-.

- Bien. Hoy McGonagall me ha vuelto loca, pero aparte de eso... –le dijo riéndose un poco. James rió con ella. La parecía tan fácil ser natural con él... -. Pero quería hablar contigo de otra cosa.

- Soy todo oídos –dijo el chico recargando su peso contra la pared-.

- Es sobre el baile. ¿Tienes pareja? –le preguntó directamente-.

- Ah. Eh... Bueno, verás –dijo el chico. "Está incómodo" pensó Jane-. La verdad es que esta misma mañana quedé con Grace en que iríamos juntos.

- ¿Grace? ¿Grace Sandler? –preguntó Jane perdida. Debía haberse perdido algo muy importante en la vida del chico-. No sabía que tuvieras nada con ella –le dijo con sinceridad-.

- No, ¡No! ¿Por qué todo el mundo piensa algo así? –preguntó el chico a nadie en particular-. Vamos como amigos. No sé. Ella no tenía pareja y la apetecía ir, así que quedé en acompañarla para pasar el rato, pero eso no es una cita ni nada por el estilo.

- Mmm... –fue todo lo que dijo Jane-. Veo que hay mucha gente que ha pensado que sí lo es.

- No lo sabes tú bien... –suspiró James-.

- Entonces ya no tengo nada que preguntarte –dijo Jane sin ocultar su molestia-. No te ofendas, pero pensé que igual me lo pedías a mi.

- Bueno, si te digo la verdad, pensé que a estas alturas tú ya tendrías pareja. –y en parte era cierto. No podía concebir como esa chica no había conseguido propuestas. Una cosa era él, que estaba irremediablemente enganchado. Pero, ¿Los chicos de Hogwarts no tenían ojos?-.

- He tenido alguna propuesta, pero la verdad es que te esperaba a ti –le confesó sin pudor-.

- Lo siento...

- No te preocupes. Quizá me compenses con un baile, si tu pareja te deja ¿no?

James sonrió divertido y la guiñó un ojo.

- Uno y los que usted quiera, señorita.

OO—OO

Las cuatro chicas estaban mucho más tranquilas y relajadas que en las últimas semanas. Se habían sentado en los sillones y se habían puesto al día sobre lo que se habían perdido en la vida de las otras.

- ¡Ah, se me olvidaba! –dijo Lily-. Creo que tenéis que felicitar a Grace.

- ¿Por qué? –preguntaron Kate y Gis a la vez-.

- Bueno –dijo la chica sonriendo-. Al final sí voy al baile, hoy conseguí pareja. –se volvió hacia su amiga latina-. Lo siento Gis.

- ¿Por qué? –preguntó la chica incrédula-. ¡Es genial! ¡Me alegro tanto! ¿Y quién es?

- James... –respondió Lily mirando de reojo a Grace para evaluar su reacción-.

Kate frunció un poco el ceño y también miró a Grace. Eso sí que era una sorpresa. De verdad no se había creído en ningún momento esa absurda teoría de James y Grace juntos. ¿Sería posible que en solo un mes los sentimientos de James hubieran cambiado? No, imposible. Pero quizá las de Grace... No pudo evitar sonreír ante la perspectiva. ¡Ahora se sentía tan tonta! ¡Y ella que había acabado creándose imágenes sobre Grace y Sirius! Tuvo ganas de reír del alivio. Desde luego, su madre tenía razón cuando decía que tenía demasiada imaginación. Sí, esto estaba bien. Si los sentimientos de Grace se dirigían hacia James, los de este podrían cambiar también y así él dejaría de pasarlo mal cada vez que viera a Lily con Mark. Y así ella se dejaba de tonterías y volvía con Sirius. ¡Todos felices!

Tan contenta estaba con esto que, sin pensarlo, le dio un abrazo a Grace.

- ¡Me alegro mucho! ¡James es un gran chico! –exclamó-.

- Sí, pero que solo somos pareja para el baile ¿eh? En plan amigos –aclaró Grace para evitar que Kate empezara a montarse un cuento de hadas, tan típico de ella-.

- Sí, sí, ya veremos después –exclamó Kate riéndose. A ella la parecía muy romántico, ¡Ya casi podía imaginarse la boda!-.

- Con James fijo que te lo pasas genial –la dijo Gis-. Aunque pensé que él ya estaría emparejado.

- Yo también lo pensé –dijo Lily-.

- ¿Con quién habría de ir? –preguntó Kate-.

- Con Jane Green –respondió Lily-. Me pareció que estaban saliendo...

- ¡Pues claro que no! –exclamó Kate molesta. Si cambiaban de pareja ahora la fastidiaban la boda, y casi había elegido mentalmente el vestido que llevaría-. Vamos, hasta dónde yo sé, no estaba interesado en ella en absoluto –se disculpó por su reacción-.

- No lo parecía el otro día cuando le besó en la Biblioteca –bufó Lily cruzándose de brazos-.

- Ni con lo que pasó el año pasado –dijo Gis-. ¿Os acordáis?

- Sí... –la contestó Lily-.

- ¿Y qué vestido te vas a poner?-le preguntó Kate a Grace, cambiando de tema-.

- ¡Ostras, pues lo había olvidado! Tendré que escribir a mi madre para que me mande uno.

- ¡Ah no! –exclamó Gis poniéndose de pie de un brinco-. Eso ya está solucionado –sonrió encantada y compartió una mirada cómplice con Lily-.

- ¿Qué habéis hecho? –preguntó Grace algo ceñuda-.

- ¡Ven! –exclamó la chica-.

La arrastró escaleras arriba, seguidas de Lily y Kate. Entraron al cuarto que compartían y Gis le obligó a sentarse en su cama de un empujón. Se apartó de ella y abrió su propio baúl, buscando algo en el interior.

- La verdad es que no perdimos la esperanza de que al final cambiaras de idea –su voz sonó con algo de eco desde dentro del baúl-.

- Y te quedaba tan bien... –la dijo Lily con una sonrisa de disculpa-.

- ¿Qué...? –pero su pregunta se quedó a medias pues Gis ya la estaba mostrando un precioso vestido azul claro de finos tirantes y la falda de pico a la altura de la rodilla. Era el mismo vestido que había comprado en la tienda de Hogsmeade. El mismo que había dejado encima de una estantería-. Pero...

- ¡No vale quejarse! ¡Dijiste que te gustaba! –la regañó Lily-.

- ¡Y me gusta! ¡Pero vosotras no tenéis que comprarme nada! En casa tengo vestidos que me habré puesto una vez en mi vida.

- Pero nos hacía ilusión. –repuso Gis encogiéndose de hombros-. ¡Pruébatelo, vamos! Así Kate ve lo bien que te queda.

No la quedó mucha opción a la chica, pues Gis y Lily no iban a parar y Kate se las había unido emocionada. A esta última, la miró ceñuda. No quería ser malpensada pero la daba la sensación de que la miraba como planeando su boda...

- ¡Que guapa! –exclamó Kate contenta. La verdad es que ese color era precioso para el vestido de las damas de honor-.

- Si es que tenemos un ojo... –dijo Gis con las manos en la cadera y sonriendo satisfecha. Después se echo a reír-. Dirás que vais solo como amigos, pero cuando te vea, James se acabará enamorando de ti –dijo bromeando-.

Lily se mantuvo al margen. Ese último comentario no la había hecho nada de gracia. No sabía exactamente por qué, pero el que James y Grace fueran juntos al baile, no la hacía mucha ilusión. Bueno, sí sabía por qué. Esos dos no pegaban en absoluto. Ni aunque fueran solo como amigos, simplemente desentonaban juntos. Eran dos personas completamente opuestas. Claro que se alegraba por su mejor amiga, pues la iría mucho mejor con un buen amigo como James que con el idiota de Rumsfelt. Pero si la cuestión era ir con un amigo, ¿No podría ir con Remus? Solo lo pensaba porque el chico siempre fue más íntimo de ellas dos, claro.

Bueno, también se alegraba por James. Era un buen chico y Grace era infinitamente mejor opción que Jane Green. La molestaba muchísimo esa chica, y había sentido un alivio muy grande cuando Kate dijo que James no estaba interesado en esa chica. No tenía nada en su contra, pero la parecía muy poco para James. Él se merecía otra cosa, otra clase de chica. Una chica como... bueno, no sabía. Pero lo único que sabía es que la mayoría de las chicas de ese colegio (por no decir todas), no le llegaban a James Potter a la suela del zapato. Y lo decía desde el mayor cariño fraternal, por supuesto.

El ruido de la puerta la hizo volver a la realidad y oyó de más cerca la conversación de sus tres amigas. Giró la cabeza y vió que Sadie entraba por la puerta. La morena las miró a todas unos segundos antes de entender qué ocurría.

- Que bien arreglada vas, Sandler –observó con indiferencia, mientras avanzaba hacia su baúl-.

- ¡Es el vestido del baile! –exclamó Gis eufórica-.

Sadie gruñó en voz baja y dio una patada al paquete que su madre la había enviado y que había escondido bajo la cama. Un acto reflejo que pronto lamentaría.

- ¿Qué es eso? –preguntó Lily que había visto el paquete-.

- ¿Es lo que recibiste en el desayuno? –preguntó Kate-. Era tan grande que pensé que podría llevar tu vestido.

- ¡Déjame verlo! –exclamó Gis avanzando-.

- ¡No! –exclamó Sadie agachándose para que no tuvieran acceso a la caja-. Que mi madre tenga locura transitoria no significa que yo vaya a sufrir sus ocurrencias.

- ¡Alá! –oyeron exclamar a Grace-.

Con pánico, Sadie pudo ver que la chica había ido discretamente hacia el otro lado de la cama, había reptado bajo ella y había cogido la caja, la cual había abierto y admiraba con reverencia el vestido que contenía.

- ¿Cómo no te lo vas a poner? –preguntó horrorizada con los ojos muy abiertos-. Parece de alta costura y... –levantó con sumo cuidado una manga-. ¿De los años 60, tal vez?-preguntó-.

Sadie se encogió de hombros.

- Ni idea. Será de mi madre, supongo –dijo-. Si alguna lo quiere llevar... Yo no pienso ir a ese baile.

- ¿Pero tú has visto este vestido? No, no, no. Tienes que ir, no puedes desaprovechar esta preciosidad.

Seguía acariciando con ternura la tela como si se tratara de un tierno perrito. Desde dónde estaba, Sadie solo pudo ver una manga de varios tener verdes. Definitivamente sería de su madre.

- ¡Claro que tienes que ir! –exclamó Gis-. ¡Yo te ayudo a peinarte!

Sadie miró ceñuda a la chica. Hasta ahora la había caído bien pero se estaba ganando una buena maldición.

- ¡Y yo con el maquillaje! –exclamó Kate-.

"Estupendo, la romanticona también se apunta. ¿Pero estas no habían discutido?" pensó Sadie hastiada. Miró a la pelirroja, pues era la única que faltaba en decir algo. Alzó las cejas al verla mordiéndose el labio, como si se debatiera entre decir algo o no.

- Tengo un colgante que le pegaría mucho –dijo al fin-.

- ¡Pues ya está! –exclamó Gis-.

- ¡Pero si he dicho que no pienso ir! –exclamó Sadie molesta. Ese grupo tenía la capacidad de pasar de ella como no lo hacía nadie. ¡Que molestia!-.

- Sí, sí. Di lo que quieras, que ya nos encargaremos nosotras de que vayas –la respondió Gis, dando por zanjado el tema-.

OO—OO

James buscó a Remus tras despedirse de Jane. Lo encontró cerca del aula donde tenían la próxima clase, hablando con Jeff. En cuanto le vio le sonrió enigmático y le dijo:

- ¿Y bien?

- Tú ganas –suspiró James-.

- Te dije que estaría esperando que la invitaras.

James se encogió de hombros y sonrió divertido.

- En el fondo me ha salido bien así. Menos dolores de cabeza.

OO—OO

Peter se sobresaltó cuando vio la hora y comprendió que si no se daba prisa, no llegaría a su clase de Encantamientos. Se levantó, se sacudió el polvo de la túnica y caminó hasta su clase. En un cruce se encontró con sus cinco compañeras. Las cuatro de siempre hablaban riéndose, como si los malos rollos que habían tenido últimamente, nunca hubieran existido. La quinta, Sadie, iba algo detrás de ellas fulminándolas con la mirada. El muchacho se preguntó durante un momento qué habría ocurrido, pero se encogió de hombros.

Las cedió el paso caballerosamente, y su sonrisa casi se quebró cuando se fijó en Grace. La chica sencillamente estaba radiante. Nunca le había gustado muchísimo, en el punto que a James le gustaba Lily o que a Remus le gustaba Rachel. Pero siempre le había parecido la más guapa, y después de siete años no podía dejar de tener ciertas ilusiones que la incluían a ella, que era una de las chica más populares del colegio, y a él, que era la "mascota" de los merodeadores, como le habían llamado algunos despectivamente, ganándose así una broma pesada de James, Remus y Sirius.

- ¿Qué pasa, Pete? –le preguntó Gis rezagándose con él y colgándose de su brazo. Por el contrario, Gis siempre había sido como una amiga más-.

- Me he perdido el recreo –dijo él encogiéndose de hombros y sonriéndola-.

- ¿Has estado con alguna chica por ahí? –preguntó guiñándole un ojo coquetamente y provocando la risa de él-.

- ¡Que más quisiera! –exclamó suspirando-. Las chicas y yo no encajamos en el mismo lugar...

- ¿No vas con nadie al baile? –le preguntó Gis con un gesto que parecía que se extrañaba. A Peter le pareció muy gracioso que Gis se extrañara de algo tan normal como eso-.

- ¿Con quién voy a ir? –preguntó riéndose para quitarle hierro al asunto-.

- Con quien te lo propongas –aseguró Gis convencida-. Cualquier chica estaría deseando ir con alguien como tú.

- Jajaja. Gis, eres demasiado buena conmigo –la dijo apretándola el brazo con cariño-.

- Hablo en serio, Pete. –le respondió ella muy seria-. Creo que te subestimas mucho. Eres un chico dulce, divertido, caballero e inteligente. Me pareces una compañía estupenda.

- Lo dices tú que me aprecias, Gis. Pero en verdad, nadie querría que la vieran con alguien como yo.

- ¿Qué dices? –le preguntó muy seria-. Oye Pete, ¿Me harías un favor?

- Lo que quieras –la respondió con solemnidad-.

- ¿Me acompañarías a mi al baile? –le preguntó haciendo un puchero-.

- ¿Yo? Pero... –sabía que el "novio" de la muchacha había fallado esa misma mañana, y no es que le molestara ser la segunda opción. Es que era prácticamente imposible que él fuera ninguna opción en absoluto-. Gis, tú sí que puedes ir con quien quieras.

- Genial, porque quiero ir contigo –le sonrió-.

- Pero Gis, piénsalo. Estoy seguro que podrías ir con alguien mucho mejor. Vamos, mírate a ti y mírame a mí.

- A parte de esas objeciones, ¿Tienes algo en contra de ir conmigo al baile? –le preguntó seriamente-.

- ¡Claro que no! ¡Es más de lo que merezco! –se apresuró a aclarar, no fuera que la chica pensara que el problema venía de ella-.

- ¡Pues solucionado! –exclamó ella tirando de él para entrar en la clase-.

OO—OO

Jane ya no tenía ningún problema en si llegaba tarde o no a clase de runas. ¡Todo había salido mal! Oh, estaba tan enojada. No con James. Cuando la sonreía de esa manera, no podría enfadarse jamás con él. Lo estaba consigo misma, con Grace Sandler, con Derek Rumsfelt, que en vaya momento había decidido cortar con la chica... ¡Y ella que pensaba que el problema era Evans! Sí, de acuerdo, solo irían como amigos. ¡Pero se lo había robado! Estaba furiosa.

Cruzó la esquina y se encontró a otro con el que también estaba mosqueada. Sirius Black. ¿Qué había hecho el chico? ¡Pues cortar con Kate Hagmman, lo que había emocionado a Rumsfelt, y había propiciado la ruptura con Sandler, lo cual hacía que esta estuviera libre para el baile y la fastidiara a ella el plan! Bufó. ¡Ni que todos se hubieran puesto de acuerdo para fastidiarla!

Se fijó más en el chico para fulminarle, cuando vio que no estaba solo. Hablaba con una muchacha de debía estar en quinto o por ahí, ya que parecía más joven que él, pero definitivamente no iba a su curso. Agudizó el oído para saber de qué hablaban. Con la suerte que tenían, esto igual propiciaba que James se echara novia, ya fiera Sandler, Evans o cualquier otra.

- Sirius, ¿Tú tienes pareja para el baile? –le preguntó la chica con voz temblorosa-.

- Lo lamento Stacey, pero no tengo intenciones de ir –contestó el chico serio pero muy caballero-.

Jane alzó las cejas sorprendidas. ¿El galán de Hogwarts no pensaba asistir al baile? Guau, sí que le había dado fuerte con Hagmman. ¡Pues que volviera con ella, la llevara al baile y así Sandler y Rumsfelt irían juntos y la dejaran a James para ella! Suspiró derrotada. Cualquiera de esas opciones era más improbable que la anterior.

Miró de nuevo al chico, que continuaba consolando a la niña de su rechazo. La hizo una evaluación completa. La verdad que el chico no estaba nada mal. No podía estar de acuerdo con sus amigas cuando estas decían que era mejor que James, pero tampoco estaba mal. Buena planta, indudablemente atractivo, seguro de sí mismo, elegante, popular. Sí, no estaba mal. No la extrañaba que rechazara a esa niña, quien no era más que del montón. Pero se preguntaba si una chica de verdad no le haría considerar la idea. Al fin y al cabo, ella no podía permitirse aparecer sola en ese baile. Tenía una reputación que mantener.

Esperó pacientemente a que la niña se marchara. La profesora Babbling que la esperara tranquila, que de repente esto la parecía muy divertido. Esperó a que Sirius siguiera caminando hacia donde estaba ella apoyada casualmente.

- Buenos días, Black –le saludó cuando pasó por delante de ella. El chico se dio la miró y la devolvió la sonrisa-.

- ¿Qué tal, Green? –la dijo-.

- Veo que no tan bien como tú. Estás recibiendo muchas propuestas ¿eh? –le dijo riendo un poco-.

Sirius frunció la boca hacia un costado, y luego compuso una sonrisa radiante.

- Me extraña que tú no las hayas tenido –la dijo guiñándola un ojo, claramente divertido-.

Jane sonrió por lo fácil que sería todo. Con ese chico no había más que aumentar su ego y tocar su orgullo.

- La verdad es que no he tenido ninguna interesante. –repuso con fingida resignación-. Al igual que tú, yo solo me conformo con lo mejor.

- Ya veo –dijo Sirius-. Me imaginé que esperarías a James, pero él va a ir con Grace.

Esto último lo dijo con algo de resentimiento, y eso no dejó de llamar su atención. Sonrió más aún.

- Si, James no era una opción, pero no era la única –se mordió un labio coquetamente-. ¿Y tú a quien esperas?

- A nadie. Simplemente no me apetece ir.

Jane alzó las cejas.

- Es extraño. Me pregunto todo lo que se dirá... –murmuró en voz baja, pero suficientemente alta como para que el chico la oyera-.

- ¿Qué dirán? –preguntó Sirius molesto-.

- ¿Eh? ¡oh, nada! No te preocupes. La gente a veces habla de más, pero hay que ignorarles.

- ¿A qué te refieres?

- Ays... –suspiró Jane con aire derrotado-. La verdad es que se ha hablado mucho de la facilidad con la que te han levantado la novia, y el que no vayas, eso solo harán que piensen que estás acabado. Ya sabes, tu popularidad a la basura.

Sirius se rió.

- Eso no pasará jamás, nena –le dicho sonriendo de medio lado-. Todo el mundo sabe que yo podría estar con quien querría, y eso no va a cambiarlo nada.

- Solo pensaba en voz alta –le dijo encogiéndose de hombros-.

- ¿Y lo tuyo qué?

- ¿Lo mío? –preguntó Jane fingiendo que no sabía a qué se refería-.

- Tu andas en las mismas que yo. La diosa de sexto curso no tiene pareja a diez días del baile, ¿Qué se dirá? –la sonrió casi con burla, lo que hizo que Jane alzara la barbilla orgullosa-.

- Yo estoy por encima, Black. Puedo ir acompañada de Flicth y todos pensarían que es un acierto. ¿No te das cuenta que prenda que me pongo una semana, a la siguiente todas la llevan?

Sirius no tuvo más opción que reírse. Eso era tan cierto como que Dumbledore había pasado la adolescencia.

- Pero siempre pueden murmurar –la recordó-.

- Sólo soy una pobre chica... –repuso Jane con "tristeza"-. Si James prefiere estar con Sandler, ¿Quién soy yo para decir lo contrario?

Sirius se envaró con esto último. Que poca gracia le había hecho. ¿James y Grace? ¡Venga ya! ¿Sería posible? Bueno, imposible tampoco. Miró a la chica de arriba a abajo. Se le estaba ocurriendo una idea que encantaría a la chica por supuesto. No eran idiota, y aunque se dejara llevar por su ego la mayoría de las veces, podía pillar las indirectas antes de que fueran pronunciadas. Si Green quería jugar al juego de juntarse los dos chicos populares, lo harían. Así podrían estar cerca de esa parejita, con la excusa de que él querría estar con su mejor amigo, y Jane se pasaría la noche encima de James, lo que imposibilitaría cualquier acercamiento íntimo. Además, era innegable que la chica era preciosa. Con una pareja así, Kate se moriría de celos. Mataría dos pajaros de un tiro.

- ¿Y si te planteo la posibilidad de vigilar que esos dos no intimen mucho y a la vez, ir bien acompañada? –la preguntó-.

- Ahora hablamos el mismo idioma –repuso la chica sonriente-. Además, no lo niegues Black. Le viene muy bien a tu reputación que te vean conmigo.

- Querida, a ti, mi compañía te subirá al Olimpo de los Dioses –la aseguró Sirius guiñándola un ojo descaradamente-. Esa misma noche, te recojo en la puerta de Ravenclaw a las ocho.

- Genial, y lleva algún detalle para regalarme.

Y con esta frase se despidió de él con un movimiento de mano. Sirius siguió su camino riéndose de la ironía de la situación. Puede que no fuera la compañía ansiada, pero seguro que al final pasaría un buen rato en ese baile.

OO—OO

Mientras tanto, la clase de Encantamientos ya había comenzado y el profesor Flitwick los había mandado practicar diferentes hechizos que saldrían en sus EXTASIS.

- Oye James –dijo Peter acercándose a su amigo, pues al ser clase práctica tenían más libertad para hablar-. Perdóname por lo de antes. Se me fue la pinza sin motivo.

James le revolvió el pelo con una mano, sonriéndole.

- Tranqui, ya sabía yo que Sirius y tú no estáis muy bien de la cabeza. –le dijo-.

- A propósito, ¿Dónde está Sirius? –preguntó Remus mirando a todas partes-.

- Chicos –les llamó una voz femenina. Era Kate-. Quería aprovechar el momento para disculparme con vosotros.

- ¿Con nosotros? –preguntó Remus confuso-.

- Sí, porque últimamente he sido muy borde con todo el mundo y con vosotros ni siquiera me he hablado. De verdad que lo siento.

- ¡Que tonterías, Kate! –exclamó James riéndose-. No te hemos culpado en ningún momento de nada. Las circunstancias no invitaban a que estuviéramos como siempre.

Kate sonrió. Siempre era más sencillo hablar con los chicos que con las chicas. Remus la pasó un brazo por el hombro y la susurró:

- Sabes que aún me siento responsable.

Kate agitó la cabeza negando.

- Aquí la que ha liado todo soy yo –le dijo con la voz igual de baja. Luego se volvió hacia los otros dos y les sonrió-. Ya me han dicho que vosotros dos vais a llevar a mis amigas al baile –dijo aguantándose la risa-.

- Ya... –dijo Peter colorada como un tomate-.

- Pues sí, así no nos volvemos locos –dijo James utilizando el hechizo convocador y atrayendo hasta él, el peine que el profesor había colocado al otro lado de la clase-.

En ese momento, la puerta se abrió y Sirius entró con toda la parsimonia del mundo.

- Señor Black, ¿Usted considera que estas son horas de llegar? –le dijo el profesor Flitwick-. Venga, entre rápido y cinco puntos menos para Gryffindor.

Los compañeros miraron molestos a Sirius, pero este no se imutó. Avanzó hacia donde estaban sus tres amigos, y agradeció ver a Kate allí también. Sonrió con alegría.

- ¿Dónde estabas a estas horas? –le preguntó Remus cuando llegó-.

- Con mi acompañante para el baile –repuso él con tranquilidad mientras le palmeaba el hombro a James-.

- ¿Y quién es? –preguntó este mientras Remus miraba a Kate que se había puesto rígida-.

- Oh, tú la conoces muy bien, Prongs. Jane Green.

De la impresión, James falló en su hechizo desvanecedor y este rebotó contra la pared.

- ¿Vas a ir con Jane? –preguntó incrédulo-.

- Sí, ¿por qué? –preguntó Sirius sonriendo-. No te molestará, ¿no?

- A mi en absoluto –rió James-. Pero no sabía que tuvierais tan buen rollo.

- Ya ves... –dijo Sirius encogiéndose de hombros-.

- ¡Que bien! –exclamó Kate de repente. Los chicos la miraron, pero ella solo parecía hablar con Remus y las chicas, quienes también se habían acercado al oír a Sirius-. ¡Veo que todos tenemos pareja! –exclamó con la voz algo chillona, pues era la emoción más fuerte que podía fingir en ese momento-.

- En realidad, Sadie no –dijo Gis-.

- A mi no me metáis en medio –repuso la chica desde su lugar haciendo girar en el aire una silla-.

- Pues Moony tampoco ¿no? –recordó Peter-.

- Yo ya dije que este año no iba –aclaró el chico antes de que le metieran en algún embolado-. Estaré cansado esos días por razones obvias. Y además, desde lo que pasó el año pasado, me siento vacío en una fiesta donde no se tire a nadie por la ventana...

Los demás rieron pero captaron la verdad que se escondían en el trasfondo. Remus no se sentiría cómodo en una fiesta que le recordaba a las dos veces en las que había acudido con Rachel. Él la echaba de menos más de lo que daba a ver, y no le pondrían en situación de estar allí pasándolo mal.

- Al menos será interesante este año –dijo Gis emocionada-. Presiento a que no va a ser un baile tranquilo.

Nadie dijo nada, porque ninguno encontró nada con que refutar este hecho. Las circunstancias previas indicaban que nada iba a ser normal en el baile de este año.

La que no estaba participando tampoco en esa bella conversación, era Lily. Estaba muy concentrada en su patronus como para prestar atención al resto. Las veces que lo había hecho, este le había salido como un conejo perfectamente definido. Sin embargo, ahora se había convertido en una cosa más grande y más difuminada. No llegaba a averiguar qué animal era, pero desde luego algo iba mal. Quizá era que no se estaba concentrando demasiado bien. De vez en cuando su mirada se perdía en su grupo de amigos, a los que, si bien no prestaba atención alguna, no podía dejar de mirarles. En especial, no podía dejar de observar que Grace y James se acercaban mucho para hablar, más de lo necesario. ¿O sería sensación suya? El resto no parecía hacerlo notado...

- Que patronus más raro el suyo, señorita Evans. Lo recordaba de otra forma. –repuso el profesor acercándose a ella-.

- Es que tenía otra forma, profesor. ¿Estoy haciendo algo mal?

- No lo sé, pruebe de nuevo ahora –la animó-.

Lily se remangó las mangas de la túnica, alzó la varita y susurró:

- ¡Expecto patronum!

De su varita empezó a surgir una figura plateada. Al igual que las demás veces, era una figura grande, difuminada y sin una forma en concreto. Lily suspiró derrotada.

- No creo que usted esté haciendo nada malo señorita Evans. Simplemente su patronus está cambiando de forma.

- ¿Cambiando de forma? ¿Es posible eso? –preguntó Lily confusa-.

- Por supuesto, es algo muy común.

- ¿Y qué forma está tomando?

- Eso se sabrá con el tiempo, cuando usted aclare sus sentimientos y emociones. Es un cambio emocional lo que provoca el cambio de forma de un patronus. Cuando usted se aclare, el patronus tomará la forma de aquello que su subconsciente decida.

Lily se quedó completamente confusa tras esa explicación. ¿Aclarar? ¿Ella? No comprendía qué tenía que aclarar ella. Su vida estaba completamente en orden. Tenía que haber otra explicación para lo que le ocurría a su patronus...

O-oOOo-O

¿Qué os pareció? Diréis que es un jaleo que cada uno vaya por un lado y ninguno vaya con su pareja original, pero me pareció divertido y ya sabéis que quería haber un baile especial, no el típico de cada uno con su enamorado y que todo sea color rosa. Ya sabéis que ese no es mi estilo jeje Espero que lo entendáis y le deis una oportunidad al capítulo del baile (el cual por cierto, si me sale muy largo, cortaré en dos partes), porque os prometo que tendrá de todo!

Por cierto, cuando Remus dice que estará cansado por razones obvias, es porque el baile será unos dóas después de la lunea llena, aunque más bien es la excusa que pone para no ir jejeje

Ahora por favor, dejarme reviews aunque sea para decirme que estoy chiflada jeje

"TRAVESURA REALIZADA".

Eva.