XIII.

Un destello gris.

Por supuesto que la casa era más modesta que su mansión en High Silvermere, pero aun así, la habitación que habían adecuado para Lux era más grande que su residencia permanente en la Liga. Tenía una amplia cama cerca de la ventana, un closet dónde habían acomodado la poca ropa que trajo y otra más nueva que compro su madre para ella, también tenía dos soportes para armadura, uno tenía la armadura que utilizaría en la ceremonia y la otra estaba vacía. Sin embargo, lo que llamó su atención fue la gran capa que colgaba del perchero.

La tela era blanca, bordada con hilos dorados azules y en tonos marfil estaba el estandarte de Demacia, y para sostenerla en su lugar llevaba broches de plata. Luxanna acarició la tela sintiendo la suavidad de la misma como una caricia bajo sus dedos, era una prenda de alta calidad.

-Tu padre la mandó confeccionar para ti.

-¿Para la ceremonia? – indagó lux sin dejar de sentir el material.

-Si. Aunque puedes llevarla contigo si lo deseas.

Lux miró el escudo y sonrió, no deseaba cargar eso en la espalda cada vez que sintiera un poco de frió y la usare para cubrirse. Además, seguro era una tela muy delicada que cooperaría mucho con sus escapadas nocturnas, estaría hecha un asco a la semana de llevarla.

-No es necesario madre. Es demasiado elegante para llevarla a la Liga, está mejor aquí, cuando regrese la usaré para honrar a mi padre si así lo desea.

-Luxanna… ¿No te gusta?

-Si, es muy bonita – respondía evitando a toda costa la mirada de su progenitora.

En realidad era una prenda bellísima pero sin siquiera ponérsela ya sentía el peso de llevar Demacia a cuestas. La Liga era su escape al sofocante hecho de ser demaciana y todas las implicaciones que conllevaba. ¿Por qué llevaría algo más para recordárselo cada segundo de su vida?. En cualquier caso, Helena decidió no presionar el asunto, sabía bien que la relación entre padre e hija no era buena y que aquel regalo no era suficiente para enmendarla.

Helena optó por abrir una vía de comunicación más amena con su hija, se acercó y tomó mechones de cabello entre sus dedos, su intención era relajarla lo suficiente para que la tensión del ambiente disminuyera un poco. Sin embargo, Helena frunció las cejas al examinar el estado del alguna vez hermoso y rubio cabello de Lux.

-Llevas el cabello hecho un desastre Luxanna, parece un nido de grifos.

Lux rió y giró sobre sus talones sin apartarse lo suficiente para obligarla a soltarla.

-Es por el viaje, mamá.

-Este nivel de negligencia capilar no tiene anda que ver con el viaje, señorita. Llamaré a Marcia esta misma tarde, pensaba dejarlo para mañana pero es una emergencia.

Lux volvió a reír, asintió y se quedó sola en la habitación en tanto su madre ordenaba que prepararan algo para comer.

Luxanna aprovechó el momento para asearse y colocarse ropa limpia, tomó las prendas que habían comprado para ella y comprobó con gusto que le sentaban de maravilla. Peinó su cabello como pudo, realmente no importaba mucho ya que se encargarían de su nido de grifos más tarde. Bajó al primer piso y tomó asiento en la mesa que le indicaron los sirvientes. Su madre no demoró mucho en llegar junto a un par de chichas que traían bandejas llenas de alimento.

Cuando estuvieron solas, Lux se sirvió fruta y queso, también un trozo de carne y una porción de pan.

-Estás tan delgada Luxanna. ¿Comes bien?.

-Si mamá. Sabe que siempre lo hago, pero no gano peso.

-Lo sé, lo sé. Eres como tu padre, pero me preocupo igual.

Lux sonrió, pero en el fondo la desconcertaba un poco la actitud tan maternal que Helena tenía con ella. Su madre nunca fue tan fría y distante como su padre, e intentó por todos los medios procurarle una vida normal. Tanto como es posible para un mago en un país dónde su sola existencia es un peligro y una vergüenza.

-¿Y cuándo es la ceremonia? – preguntó Lux para cambiar de tema.

-Pasado mañana.

-Mi padre debe estar muy ocupado con los preparativos finales y demás.

-Lo está. De hecho, se ha mudado aquí, con la cantidad de trabajo que ha tenido últimamente viajar desde High Silvermere se había vuelto un poco tedioso, y tu padre ya no es un hombre joven. Es por eso que compramos este lugar, cuando regreses puedes instalarte aquí.

-Gracias. Será un placer.

La realidad era que vivir allí no le hacía demasiada ilusión, ahora que había visto lo que el mundo más allá de la muralla podía ofrecerle Lux no pensaba poder regresar a su vida de antes. Era cierto que extrañaba algunas cosas de casa, pero eran tan pocas y tan insignificantes en comparación con la gran libertad que tenía en Valoran que empezó a contar los días que faltaban para poder regresar.

-Terminemos de comer. Ya tendremos tiempo para hablar. Marcia vendrá dentro de poco y nos espera una tarde larga bajo su cuidado.

-Lo sé – sonrió lux intentando preparase para las horas muertas.

No era que a la rubia no le gustara arreglarse de vez en cuando, de hecho, era divertido permanecer inmóvil, casi dormida mientras sentía como las mascarillas revitalizaban su piel, ó como un tercero desenredaba su cabello con gran delicadeza. Eso estaba bien, pero sabía que también implicaba horas y horas de conversación. Su madre tendría todo el tiempo que necesitaba para hacerle una y mil preguntas sobre su estadía en la Liga. Al menos, pensó Lux, tendremos más gente aquí así que no podrá preguntar sobre mi condición.

Puntual como todo demaciano, Marcia llegó junto a sus dos asistentes cargando un par de maletas llenas de cremas, cosméticos y otras tantas cosas.

Durante las 5 horas que siguieron, Luxanna dejó que las tres mujeres y su madre modificaran su descuidada apariencia. Primero lavaron cortaron y secaron su cabello, luego lo peinaron y centraron su atención en su rostro. Depilaron sus cejas, algo que Lux hacía cada vez que se salían un poco de control lo cual no era frecuente porque tampoco le crecían en exceso. Tuvo que estarse muy quieta mientras le aplicaban las mascarillas para refrescar su piel y también cuando empezaron a maquillarla. Debido a sus facciones y su rostro algo infantil, se decidió que el maquillaje fuere suave. Después, el centro de atención cambia a sus manos, como llevaba guantes la mayor parte del tiempo no estaban tan maltratadas y bastó con un poco de exfoliación y ungüentos hidratantes para devolverles la suavidad, cortaron sus uñas y les aplicaron un barniz transparente.

Al final de todo el proceso, Lux pudo verse al espejo. El cambio más notorio era su cabello, se veía tan suave y brillante, pero la melena que le había crecido hasta mitad de espalda ahora pasaba apenas sus hombros. El maquillaje no se notaba mucho, salvo por el lápiz de ojos que intensificaba el efecto de sus ojos azules y también le gustaba el color que habían elegido para sus labios. En general, estaba satisfecha con su apariencia. Agradeció a Marcia y sus asistentes e incluso participó de la conversación.

La hora de cenar llegó sin que Luxanna tuviera cabeza para estresarse pensando en cómo sería compartir la mesa con su padre después de tanto tiempo. Pero tampoco tuvo que experimentarlo esa noche, comió con su madre y las demás mujeres, luego se fue a la cama y durmió como una roca hasta la mañana siguiente. Cuando despertó, era ya media mañana y su madre le dejó dormir porque asumió que estaba agotada por el largo viaje.

El día transcurrió con rapidez, acompañó a su madre en todas las pequeñas labores que ultimaban detalles para la gran ceremonia del día siguiente. Se probó la armadura ceremonial que trajeron para ella a media tarde y desfiló con la gran capa por la sala de la casa tanto para acostumbrarse al largo y peso de la capa como para complacer a su progenitora. Esa noche, cuando llegó la hora de cenar Garen las acompañó, al parecer su padre y el futuro rey Jarvan IV debían ultimar detalles así que esa noche Sir Joseph no llegaría a tiempo para cenar. Si llegó a dormir, pero Luxanna se había acostado hacía bastante y la cabeza de la familia pensó que tendría tiempo para cruzar algunas palabras con su hija una vez que todo el ajetreo de la ceremonia no estuviera de por medio.

Finalmente, el amanecer del tercer día llegó y la gran ciudad despertaba para celebrar el ascenso del nuevo rey y también sus nupcias. Lux no tenía la más remota idea de quién era la futura reina y sabía que importaba poco, a fin de cuentas, su única función ería engendrar la siguiente generación de Lightshield.

Luxanna subió al carruaje luego de tomar un desayuno liviano y el viaje se hizo lento debido a la gran congestión que se formó con todas las personas que hacían el mismo recorrido. Como era de esperarse, la gran plaza empezar ya a llenarse, gente de todo el reino había viajado durante los últimos días para presenciar la coronación, era un evento que la mayoría vería solo una vez en toda su vida así que todos aquellos que podían costearse le viaje estaban presentes. Luxanna fue junto a su madre hasta su lugar designado, Garen ya las esperaba enfundado en un uniforme muy similar al de Lux y también sir Joseph.

Cuando llevaban un buen rato esperando, soldados empezaron pasar por toda la plaza llevando bandejas con agua para que los presentes pudieran soportar mejor la espera. La gente hablaba emocionada, cuchicheaba entre ellos y el bullicio que producían empezaba a darle dolor de cabeza a la rubia. Sin embargo, cuando el viejo rey Jarvan III subió al púlpito todas las voces cesaron al instante.

Aunque las palabra del rey saliente fueron cortas todos se colocaron rodilla en tierra una última vez por su antiguo monarca y se levantaron colocando albos brazos tras la espalda para recibir a su hijo. Jarvan IV se arrodilló frente a su padre, quien tomó la corona que había dejado en un cojín y le hizo jurar a su único hijo que mientras llevara esa distinción en la cabeza su único deber sería servir a Demacia, a su gente y visión. Jarvan IV juró que así lo haría, que cada decisión que tomara sería por y para Demacia.

Cuando se levantó, todos en la monumental sala corearon el nombre de su nación, recitaron de memoria los principios de honor, valor y entrega que los caracterizaban y luego un grito de vitoria en nombre de su amado reino cerró la ceremonia de coronación. Acto seguido, Jarvan permaneció de pie mientras su futura reina entraba en el recinto acompañada de una suave música, igual que lo hizo minutos antes el rey juró fidelidad y servicio a su reina, también lo hizo ella y los votos nupciales quedaron sellados cuando ambos prometieron entregar sus vidas el uno al otro, pero siempre al servicio del reino.

La ceremonia terminó sin mayor dilación, la gente empezó a dispersarse en grupos de conocidos para disfrutar de la fiesta ofrecida por las casas nobles de Demacia para la ocasión. Lux pensó que la ceremonia sería más larga, o más majestuosa, pero así encajaba perfecto con el estilo de vida demaciano.

-Luxanna es grato ver que te encuentras con bien. Veo que tu estadía fuera de Demacia parece dar buenos frutos.

-Si, padre. Agradezco que se me haya permitido asistir a la coronación de nuestro rey Jarvan IV, es un verdadero honor.

-Eres demaciana hija, a pesar de tu particularidad sigues siendo una hija de la casa Crownward y es apenas natural que tu presencia sea requerida. Ahora, disfruta la fiesta Luxanna, hablaremos esta noche cuando regresemos a casa.

Luxanna asintió, no deseaba que el sol se ocultara y tener que pasar tiempo a solas con él, pero bien sabía que no tenía escapatoria. Quizá lo mejor era enfrentar la conversación con ánimo complaciente, así Sir Joseph no tendría motivos para retenerla más tiempo del estrictamente necesario y podría planear el viaje de regreso a la Liga lo antes posible.

Como Lux había estado fuera de la Capital durante el último año, fue un placer para Helena recibir y dar la buena nueva a todos los conocidos que iban desfilando por la zona con su hija menor a su lado. Todos parecían tener un cumplido para ella, y Lux en su lugar una sonrisa amable y un comentario amistoso. Incluso, había aceptado de buena manera bailar con algunos de los muchachos presentes. Helena pensó que su hija se veía menos cohibida que de costumbre, seguramente vivir fuera había logrado que luxaba apreciara al fin todo lo que había para ella en Demacia. Y si aceptara la ayuda de los nulificadores para controlar su condición, Lux no tendría que regresar a ese lugar tan lejano, podía quedarse allí sirviendo de nuevo entre las murallas de su nación.

Sin embargo, entre más tiempo pasaba allí, Lux recordaba más y más porque deseaba irse tan pronto como pudiera. Bailó tanto que las piernas empezaron a dolerle, jamás fue una gran pareja pero ese día parecía que todos los hijos varones de los conocidos de su familia la encontraban irresistible y le hastiaba tener que seguir sonriendo y aceptando galanterías vacías. Luego de una pieza bastante larga, Lux se escabulló y escapó hacía el sur.

Las personas la reconocían como un noble, pero no tenían idea de quien era realmente así que se sintió algo más cómoda con todo y las constantes miradas. Lux iba a seguir con su plan de escapar de todo cuando sintió uno de los guardias acercarse, la rubia pensó que la habían reconocido y tendría que volver al lado de su familia, pero en el momento que el soldado retiró e yelmo alado el corazón de Luxanna dio un vuelco de alegría en su pecho.

Kahina, la única persona en toda Demacia que podía poner una sonrisa genuina en su rostro, le observaba con esos bonitos ojos grisáceos. La rubia no perdió un segundo, se adelantó y tomó la mano enguantada de la chica que la miró confundida antes de dejarse arrastrar entre la multitud lejos de la gran plaza. Corrieron sin mirar atrás, sin soltar sus manos y solo pararon cuando estuvieron cerca del canal, que en ese momento estaba prácticamente desierto.

-Espero que no se den cuenta– dijo Kahina cuando paró la carrera.

Su voz seguía siendo tan profunda y llena de energía como Lux recordaba. Lux sonrió llena de alegría y se lanzó a sus brazos fundiéndose en un abrazo rebosante de sentimiento, era difícil para ella contener la emoción y alegría que le producía la sola presencia de la soldado. Pero su alegría solo fue mayor cuando se separaron, cuando los ojos de Kahina la recorrieron entera y se detuvieron en su rostro, cuando sus dedos enguantados le quitaron el cabello de la cara y se posaron sorbe una de sus mejillas, cuando una sonrisa floreció en sus labios y cuando su voz llenó sus oídos con palabras que le llegaron a los más profundo de su ser.

-Estás… hermosa.

Lux solo pudo sonreír mientras deseaba que el resto del mundo desapareciera por cinco segundos, lo suficiente para plantarle un beso. Incluso si ya no estaba enamorada de Kahina, Luxanna aún le tenía un cariño especial, reservado solo para el primer amor que no pudo ser.

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Buenas. Well, lo de Ezreal y Lux es muy gracioso.

Antes, se asumía que estaban juntos por un dibujo oficial, dónde mostraba una ilustración de ambos lado a lado (no recuerdo bien la expresión facial and stuff), pero con la actualización de voz de Luxanna y cito "¿Se supone que estamos saliendo? Ni siquiera nos conocemos." (Are we supposed to be… dating, or something? We've never even talked). Pero luego van y hacen a Ezreal SG para atravesarlo entre Lux y Jinx en modo SG y relegarla a la segunda a la mejor amiga de la infancia. Así que… es complicado at best.

En todo caso, ese VO nuevo es hermoso, claro que también hay cosas horribles que hubiera preferido que no existan, no pondré la línea de voz porque me da cólico… pero bueno, al menos es canónico que Luxanna le dice Kat. Al menos en inglés, ¿Alguien sabe si es español lo dejaron como Kat o lo cambiaron a Kata?.

Anyways, gracias por leer y comentar.