Capítulo 14.- Alianzas.- por Lily de Wakabayashi.

Jazmín pidió un pescado a la parrilla, mientras que Genzo ordenó un filete término medio; la chica se sorprendió un poco con el pedido de su padre, ya que él no acostumbraba a comer carne, y mucho menos cruda.

- Eso no le hará bien a tus arterias.- lo regañó Jazmín.

- Tengo la impresión de estar teniendo un deja vú.- bufó Genzo.- Tu madre me decía exactamente lo mismo cuando osaba pedir algo fuera de mi dieta normal.

- Es que, papá, eso no es normal en ti, y a tus años... .- comenzó a decir Jazmín.

- ¿Cómo que "a tus años"?.- la interrumpió Genzo, pretendiendo sentirse molesto.- Tu abuelo dice que a los 65 años aun se es joven y yo apenas tengo 47, jovencita. No me trates como si fuera un anciano.

- No, papá.- Jaz se echó a reír.

No hacía falta hacer aclaraciones, cuando Genzo se refería al "abuelo" estaba hablando de Alejandro Del Valle, el único abuelo real que tuvieron sus hijos, ya que su propio padre era más un desconocido para ellos que otra cosa. Akira Wakabayashi nunca tuvo mucho tiempo para su hijo, mucho menos iba a tenerlo para sus nietos. Al menos Alejandro, a pesar de lo mucho que detestaba a su yerno, le tenía un profundo cariño a sus nietos, incluso a Daisuke y a Benjamín que tanto se parecían a Genzo.

En fin, el caso era que llegó la comida y Jaz y Genzo dejaron de hablar un rato para degustar sus alimentos. Él había invitado a comer a su hija más que nada porque quería hablar con ella sobre su madre y la relación que ésta tenía con Sakai. Jazmín, que estaba más que ansiosa por ayudar a su padre, aceptó gustosa la invitación, diciéndole a su madre que quería pasar más tiempo a solas con Genzo. Esto a Lily no le sorprendió, ya que a pesar de ser la mayor, Jazmín nunca dejaría de ser la princesa de su padre.

- ¿Y bien?.- preguntó Jaz, después de un rato.- ¿Qué has pensado, papá?

- No mucho, te confieso.- aceptó Genzo.- Aun no sé cómo hacerle para que tu madre se acerque a mí.

- Debes averiguar qué fue lo que los separó, papá.- señaló Jazmín.

- No debería preguntarte esto pero, ¿tú recuerdas algo?.- quiso saber Genzo.- Sobre aquella noche...

- Recuerdo mucho más de lo que quisiera.- suspiró Jaz.- Mira, papá, no sé que haya sido, solo recuerdo que mi tío Leonardo llegó por nosotros y nos dejó con la abuela. De ahí, él se llevó a mamá a no sé donde y no la vimos por dos días. Cuando regresó a casa, estaba blanca como fantasma y nos dijo que nos quedaríamos ahí por tiempo indefinido.

- ¿No sabes a dónde fue Lily o qué hizo en esos dos días?.- preguntó Genzo.

- No.- negó Jazmín.- Y cada que le pregunto a mamá, me dice que no debo ser tan curiosa.

- Si tan solo supiera... .- suspiró Genzo.

- Tuvo que haber sido algo fuerte.- opinó Jaz, con timidez.- Recuerdo que, después de habernos regresado a vivir contigo, muchas veces pensamos que ya todo estaba arreglado...

- Pero entonces, tu madre me dejaba muy en claro que eso no era cierto.- completó Genzo, con un suspiro.- Ya ni siquiera recuerdo las veces que intenté arreglar las cosas con Lily, ni las veces que creí que éramos una familia otra vez y que al final terminé topándome con la decepción de saber que ella no me había perdonado...

- Es que sí éramos una familia, papá.- lo contradijo Jazmín.- Nosotros cinco, lo éramos. Tú y mamá fueron los que ya no eran un matrimonio...

Genzo sabía que Jazmín tenía razón. Después de cierto tiempo, él logró convencer a Lily de que ella y los niños regresaran a vivir con él, después de todo los pequeños necesitaban a su padre, y si Lily aceptó fue más que nada por el hecho de que Benji extrañaba muchísimo a su papá, así que los cuatro regresaron a la enorme mansión. Genzo se comportó por esos días como el padre ejemplar y el esposo perfecto, siempre tenía tiempo para sus hijos y trató por todos los medios de acercarse a su esposa, incluso logró seducirla en varias ocasiones, pero apenas y Genzo bajaba la guardia y creía que Lily lo había perdonado cuando ella le repetía que quería el divorcio; fue después de mucho tiempo cuando Lily dio el ultimátum y dijo que si Genzo no le daba la separación definitiva, se iría directamente a los tribunales. Sí, debió ser algo tremendamente grave lo que ocurrió cuando Genzo estuvo fuera, no solo por el hecho de que a pesar de los esfuerzos de Genzo, Lily nunca logró perdonarlo, sino también por la actitud que tomó toda la familia de ella con respecto a ese asunto; Alejandro Del Valle, por supuesto, encontró el pretexto perfecto para seguir repudiando a su yerno; el hermano de Lily, Leonardo (con el cual Genzo había tenido siempre una buena relación), le dijo a su cuñado que si no le partía la cara era por consideración a sus sobrinos, pero quizás lo que más le había dolido a Genzo fue el comentario de Emily, la madre de Lily, la cual siempre trató a su yerno como un hijo más. Genzo apreciaba mucho a Emily y el que ella lo rechazara le había dolido tanto como el rechazo de Lily...

Era increíble, pero Genzo estaba más que arrepentido de haber llamado. Él únicamente deseaba hablar con su esposa, ¿por qué Emily estaba llorando tanto?

- Me decepcionaste, Genzo.- dijo ella.- Me decepcionaste en verdad...

- Emily, por favor, déjeme hablar con Lily... .- pidió Genzo, por milésima vez.- Esto es solo un pleito de casados...

- Esto es algo más que un simple pleito, Genzo.- replicó Emily.- Yo confiaba en ti, te defendí cuando mi esposo te atacó, te apoyé en todo, te entregué a mi pequeña y me fallaste...

- Por favor.- esta acusación le dolió a Genzo en el alma.- Por favor, déjeme intentar corregir el daño que hice...

- Es ya demasiado tarde.- negó Emily.- Ya nada puedes hacer...

- Dígame al menos qué fue lo que sucedió.- pidió Genzo, desesperado.- Qué fue eso tan grave que ocurrió y que yo me negué a ver...

- Lo siento, pero eso, no me corresponde a mí decirlo.- respondió Emily, colgando el teléfono.

Sí, en definitiva, tuvo que ser algo muy grave para que todos lo trataran de esa manera...

- ¿Papá?.- la voz de Jazmín lo devolvió al presente.- ¿En qué piensas?

- En el pasado.- suspiró Genzo.- Lo siento, creo que me dejé llevar por los recuerdos.

- Me imagino.- suspiró Jaz.- No fue fácil para ninguno de nosotros, creo que ni siquiera para mamá, pero quizás el que más sufrió fuiste tú.

Jazmín, siempre tan ecuánime, había dicho esto como si Genzo no fuese su padre, sino su hijo, con cierto amor y compresión, con un toque de ternura. Él la observó por unos instantes, ella casi tenía la edad que tenía Lily cuando Genzo la conoció, y Jazmín era ya toda una mujer, tan hermosa como su madre. Jaz era el vivo retrato de Lily, tenía su mismo tipo de rostro, sus mismas expresiones, e incluso Jazmín había heredado también ese par de ojos del color del chocolate derretido, tan característicos de Lily y de Emily; lo único que Jazmín no había heredado de Lily era el brillante cabello negro, éste color y ese tipo de cabello tan rebelde lo había heredado Jazmín de Genzo, aunque éste reconocía que algo hacía su hija para que su pelo se viera siempre tan manejable y bien cuidado, algo que Genzo no sabía hacer.

- Quizás puedas hablar con el tío Leonardo.- señaló Jazmín, después de un rato.- Él podría decirte lo que pasó con mamá por aquellas épocas.

- Eso, si lo convenzo.- suspiró Genzo.- Haré lo que pueda.

- Tú puedes, papá.- sonrió ella.- Lucha por nosotros.

- Nunca he dejado de hacerlo.- sonrió él.- Por cierto, quiero invitar a tu madre al teatro, espero que acepte.

- ¿Tú, papá, en un teatro?.- Jaz abrió los ojos como platos.- ¿Te sientes bien?

- Qué graciosa.- bufó Genzo.- Que va, yo también me sorprendo, pero llegó el momento de tomar medidas drásticas. ¿Crees que acepte si la invito?

- Si se lo pides directamente, no lo hará.- negó Jazmín.- Pero podría decirle que me invitaste a mí y que yo quiero que ella me acompañe. Una vez en el teatro, diré que tengo algo urgente que hacer y me marcharé, pero le diré que no desperdicie su boleto y que se quede a disfrutar de la obra. Y para mayor seguridad, compra boletos para una obra que ella se muera de ganas de ver.

- Me agrada esa idea, ¿pero qué pasará si ella no te cree?.- quiso saber Genzo.- De que tienes otro compromiso urgente.

- Le pediré a Erick que me llame.- respondió Jazmín, con una enorme sonrisa luminosa.

- Uhm.- gruñó Genzo, a quien ya no le agradó esa idea.

- No te preocupes, él lo hará si se lo pido.- dijo Jaz.

- Eso lo sé, no es eso lo que me preocupa.- bufó Genzo.- Sino la forma en como te quiera cobrar el favor.

- Por favor, papá.- Jazmín se echó a reír, avergonzada.- Es tu ahijado.

- Y se me hace que se quiere convertir en yerno.- bufó Genzo, aunque sonreía.

Jaz soltó una risilla de nervios, al tiempo que se ponía muy colorada. No era ya novedad ni secreto para nadie el que ella y Erick eran novios, y al parecer, tampoco lo era para su padre, el cual miraba a la chica como con cierto fingido enojo.

- Ya me hice a la idea, tarde que temprano iba a pasar, ¿o no?.- suspiró Genzo.- Encontrarías a alguien que te gusta y te irías con él. Menos mal que fue Erick, él es un buen muchacho, por algo es mi ahijado.

- Gracias, papá.- sonrió Jazmín.- Aunque aun es muy pronto para comenzar a pensar en la boda... Digo, él ni siquiera me ha pedido que nos casemos, no sé si lo quiera hacer...

- ¿Crees que no?.- rió Genzo.- Se le nota que está loco por ti, un hombre reconoce la mirada de enamorado de otro hombre, créeme. Además, será un tonto si te deja ir. Mejor novia que tú no se puede encontrar.

- Me ves con ojos de padre.- rió Jazmín, conmovida.

- Vaya. Y yo que pensaba que lo era.- replicó Genzo.

Los dos se echaron a reír y terminaron la comida planeando lo que harían para que Lily aceptara decirle la verdad de lo ocurrido a Genzo. No iba a resultar fácil, pero ni Genzo ni Jazmín iban a darse por vencidos.

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Ah, tenía que ser... Parecía ser una broma o un mal chiste, no era posible que ella hubiese tenido esa idea... ¿En qué había estado ella pensando? Luego se imaginó a Kojiro, su Kojiro, en brazos de ésa mujer y supo que estaba haciendo lo correcto.

- ¿Segura que quieres hacer esto?.- insistió Giovanni, por quien sabe cuanta ocasión.

- Ya te dije que sí.- respondió Nella, bufando.- Y no me preguntes más, que si lo haces terminaré por arrepentirme.

- Entonces volvemos, no hay problema.- respondió Giovanni, despreocupadamente. La verdad era que eso de irse de campamento nunca se le había hecho una buena idea.

- ¡De ninguna manera!.- gritó Nella.- Vamos porque vamos.

Giovanni ya no dijo nada y siguió caminando; detrás de él, Nella lo seguía bufando y jadeando. Se notaba a leguas que no estaba acostumbrada a andar por esos lares.

Mientras tanto, a varios kilómetros de ahí, los Hyuga-Akamine establecían su base en un terreno despejado junto a un lago. No era la primera vez que salían, de manera que por eso consiguieron tener un lugar con una vista tan magnífica. La zona era tranquila y sin peligros aparentes, de manera que tras poner la tienda de campaña, poner los víveres en agua para que se mantuvieran frescos y encender la fogata, Takeru y Aoshi habían salido a juntar leña con Hyuga, mientras Noriko se quedaba con su madre a preparar la cena.

- ¡Adoro venir de campamento!.- exclamó Noriko, aspirando profundo.- ¿Tú no, mamá? El aire limpio en tus pulmones es una sensación muy agradable.

- Sí, lo es.- reconoció Maki.- Teníamos mucho de no venir.

- Bastante.- asintió Noriko.- Creo que desde que antes de que tú y papá se separaran. ¿Por qué se alejaron, mamá?

- Larga historia que no le voy a contar a mi hija.- negó Maki.- Los problemas entre tu padre y yo son solo nuestros.

- En eso te equivocas, mamá, también son de nosotros.- replicó Noriko.- Sufrimos mucho por verlos separados, nosotros queremos ver a nuestros padres juntos, Takeru, Aoshi y yo.

- Tu padre y yo los seguimos queriendo igual.- replicó Maki, sin dar su brazo a torcer.

- Pues creo que papá también te sigue queriendo a ti.- opinó Noriko.- Le molesta mucho verte con Giovanni, creo que siente celos.

- Tu padre siempre ha sido muy agresivo, no le gusta que los demás le ganen lo que él considera que es suyo.- Maki frunció el entrecejo.- No es tanto que me siga queriendo, es que no le gusta que otro hombre se meta en lo que él considera sus "territorios".

Claro, Kojiro sí podía andar con cuanta mujer se le pusiera enfrente, pero Maki no podía acercarse ni siquiera a sus amigos casados. Suerte que Kojiro había sido más bien tímido, pero aun así él anduvo con un par de mujeres antes de toparse con esa Nella, la cual le encajó las garras desde el primer momento. Y bueno, Maki en principio no quería conocer a nadie más, pero después conoció a Giovanni en el consultorio del dentista y había terminado por ceder. Ya de eso hacía un buen tiempo, pero no importaría cuantos miles de años pasaran, Maki sabía que seguiría amando a Kojiro como la primera vez...

Noriko se dio cuenta de que su madre se había quedado muy pensativa y callada y maldijo la idea que tuvo de hablar sobre los problemas entre ella y su padre. Noriko confundió las cosas y terminó pensando que Maki estaba aun más enojada con Kojiro que antes... Para suerte de ambas, los hombres de la familia regresaron y entonces las dos mujeres pudieron distraerse un poco. Kojiro decidió ayudar a Maki con la cocina y entonces Noriko se alejó un poco con sus hermanos, para dejar que sus padres pudieran convivir. En un principio, Kojiro y Maki estaban muy serios y casi no se dirigían la palabra, pero entonces ella al intentar abrir una botella de salsa de tomate, salpicó sin querer la camisa de él, y contrario a lo que Maki esperaba, Kojiro se echó a reír de buena gana.

- Debiste dejar que yo lo hiciera, siempre has sido algo torpe.- dijo él.

- ¡Oye!.- protestó Maki, aunque sonreía.- ¡Cómo eres malo!

Los dos rieron alegremente entonces, y Kojiro se dispuso a quitarse la camisa, dejando al descubierto un pecho que aun era musculoso. Maki, sin querer, se ruborizó un poco y Kojiro lo notó. Sin saber por qué, él se acercó a ella, dispuesto a abrazarla y entonces... Un grito estridente los sacó a ambos de su ensimismamiento y los trajo de vuelta a la realidad.

- ¡Kojirooooooooo!.- el grito provenía de Nella.- ¡Qué coincidencia encontrarte aquí!

Kojiro y Maki miraron atónitos cómo era el que Nella y Giovanni aparecían de la nada, con toda la pinta de querer quedarse a acampar, para después mirarse el uno a la otra. A lo lejos, Noriko, Takeru y Aoshi vieron la escena y cada uno maldijo a su manera. Sin embargo, los tres hijos Hyuga-Akamine no tardaron en darse cuenta de que ninguno de los tres estaba de acuerdo con esa situación y de inmediato se pusieron de acuerdo para tratar de resolverla lo mejor posible. Eso sí, ni Nella ni Giovanni saldrían bien librados de ésa...