Anhelo confesado


Sentí una leve presión en mis labios, confundido abrí los ojos y quede pasmado de ver el rostro de Yamamoto. El rubor subió rápidamente a mis mejillas y se extendió por toda mi cara ¿¡Por qué él me…!? De solo pensarlo quede más sorprendido de lo que estaba. Se separo dejando que respiraba escandalosamente rápido y entre bocanada de aire trate de calmarme.

- ¡Yama…!

No me dejo gritarle cuando siento que la cabeza del chico pasó a un lado de mí y choco contra el suelo de la terma, para después dejarse caer hacia el agua y burbujear mientras se hundía. Descolocado lo mire y después me levante rápidamente ¿¡Qué rayos fue eso!?

Aun miraba algo desacomodado a Yamamoto cuando siento un fuerte sonido de algo rompiéndose. Giro a mi espalda y era Byakuran que salía del Sauna arrastrando sin cuidado a dos cuerpos con él.

- Este humano quería matarnos – tiro ambos chicos a las termas e igual que Yamamoto se dejaron hundir cual muertos.

Aun respiraba agitado y veía la escena tratando de comprender qué carajo había sido eso. Mire el Sauna y salía una gran cantidad de vapor y después mire a los chicos. Me lleve el dorso de mi mano a mi boca.

- Haya-chan, estas rojo – el peli-blanco se me acerco curioso.

- Eso es porque Takeshi acaba de besarlo – esas malditas palabras me trajeron a realidad.

- ¿Qué?

- ¡S-Skull! ¡Maldito, nadie pidió tus burradas! – con ambas manos trataba de ahogarlo en el agua.

- ¡Per..! Es verd..! – lo mantuve hundido unos segundos hasta que dejo de patalear.

- Bien, lo mate – dije victorioso.

- Haya-chan – dio un respingo y mire al otro de reojo - ¿Es verdad? – mi rostro rojo le dijo la respuesta.

Su sonrisa me desconcertó y después fue donde estaba Yamamoto, lo saco del agua y lo dejo en el suelo cerca del borde mientras este tosía. Solté a Skull y mire el cuerpo del peli-negro y mientras Byakuran iba a sacar a los demás, yo me acerque a Yamamoto. Lo mire mientras aun permanecía con los ojos cerrados, me agache a su lado y solo un pensamiento surcaba mi mente, que en el fondo me hacia algo feliz.

"¿Por qué me besaste?"

(Pov Yamamoto)

Sentí algo en mi garganta y tosí. Abrí los ojos con algo de dificultad, con cuidado gire el rostro y mire al chico que estaba a un lado de mí.

"Ah, Hayato"

Lleve una mano a mí cara. Había hecho una estupidez. Cerré los ojos mientras sonreía ¿Estupidez? Aunque ese contacto solo fue un roce, no lo fue. Se sintió bien, y por lo tanto no podía pensar que fue una estupidez.

Ahora la cosa de que pensara el chico. Claramente tengo que ser sincero con lo que estoy sintiendo. Aunque hayan muchas cosas que me preocupan. Mire a Hayato. Quiero saber que piensa él.

Me levante ya mas repuesto y miro al chico, este tenía un tenue sonrojo y me miraba algo asustado. Sonreí para calmarlo y le tendí la mano. Parpadeo confundido mirándome al rosto y la mano varias veces, dudando de si tomarla o no. Podíamos estar así toda la noche, no tenia problema, de hecho tenía una buena vista. Hayato sentado semi-desnudo y todo mojado, vaya que alentaba ciertas cosas…que mejor olvido.

Sacudí mi rostro alejando esos pensamientos ¿Cómo podía imaginarme tales cosas?

Sentí un tacto en mi mano y abrí los ojos. Hayato había aceptado. Lo levante y dando una última mirada hacia los chicos nos fuimos a la habitación. Al entrar tomo una toalla que estaba en el futón y con cuidado seco los negros cabellos del chico, este tenía la cabeza agachada por lo que no veía su mirada.

- Hayato – lo llamo sin detenerme en mi pequeño trabajo. Siento que este se tensa pero no levanta la mirada. Me detengo y con una mano lo tomo del mentón, me sorprendió un poco esa mirada. Tenía una triste mueca -¿Qué pasa?

- …nh – soltó un pequeño gimoteo, ahí me termine de sorprender mas. Lo abrace fuertemente dejando su cabeza en mi pecho.

No sabía porque estaba así. De pronto parecía querer llorar y se veía tan indefenso que me conmovió por completo. Solté un gran suspiro mientras veía un punto en la habitación.

- No tienes porque llorar – dije en un pequeño susurro, no quería asustarlo por lo que quería decirle – te bese…- sentí un pequeño sobresalto por el menor y eso hizo que lo estrechara mas – pero no quiero que pienses que es porque estoy jugando. Jamás haría tal cosa y quiero que lo entiendas. Contigo siento cosas que hasta ahora no me había interesado, y es lindo, hermoso.

- … - sentía la respiración del chico cada vez más agitada, también por la escases de ropa sus pequeños temblores eran como míos –tu…no puedes sentir eso- ese susurro me desconcertó ¿A qué se refería? –no podemos…

- ¿Qué? – me separe pero el menor no quiso apartarse de mi cuerpo -¿Qué tratas de decir?

- …

(Pov Gokudera)

Me mordí el labio ¿Qué no lo entiende? Me estaba prácticamente confesando algo que no puedo tener. El escucharle decir todo eso hizo que mi corazón se acelerada escandalosamente. Me siento un maldito cursi escuchando lo que anhelo y al mismo tiempo no quiero. Significa muchas cosas pero el que espere que estemos juntos no es más que una tonta ilusión, una esperanza que fácilmente se puede derrumbar, llevándose con el todo mi pequeño esfuerzo que hice.

Me aferre mas a él, el que estemos con los torsos descubiertos hace que sienta el latido de su corazón y por ende él debe sentir los patéticos saltos del mío.

Quería llorar, de hecho creo que ya lo estoy haciendo. No espere que un momento así pudiera pasar. Sentía cosas por este idiota pero no esperaba ser correspondido jamás. Nunca lo era, nunca en mis otras vidas era correspondido por un sentimiento ¿Cómo lo iba a ser con el amor? Maldición.

- Tu… no puedes sentir eso – le susurre aguantándome las ganas de que se me quebrara la voz – no podemos…

Escuchar que Yamamoto preguntaba el porqué de mis palabras me hacía sentir culpable. Lo quería, lo quería tan cerca que doliera, una felicidad de compartir y ser correspondido. Pero no podía darme el lujo de ilusionarme para luego perderlo.

- Idiota – abrí los ojos sintiéndolos aguados – no es algo que podrás tener en este vida – sonreí con dolor.

- ¿A qué te refieres Hayato?

- Soy un espíritu y tu un humano…nuestra convivencia ni siquiera debería existir. No pidas algo de ser correspondido por un sentimiento tan patético…

Sentí que me alejo de golpe y la seriedad en su mirada me estremeció, pero en ningún momento quite mi sonrisa. Me tomo de los hombros y a pesar de la fuerza que ejerció en ellos no hice ninguna mueca de disgusto.

- ¿Patético? ¿Por qué piensas que lo es? Sé que no sé nada sobre ti, se lo mínimo y ni siquiera sé si es lo necesario pero…si no lo has sentido no puedes decir algo así.

"¿Sentirlo?" es verdad, no lo eh sentido, o eso creo. Con los otros sentía cariño, pero ni eso era mutuo, creo que nunca sentí amor por ninguno, de hecho ni siquiera sé si lo que siento por Yamamoto es amor.

- Puedo prometerte miles de cosas y solo el tiempo las dirá si las pude cumplir. Pero lo que ahora te diré es lo que estoy sintiendo…y es la verdad.

Abrí más mis ojos, mi corazón volvió a acelerarse ¿Por qué me sentía emocionado? Oh, claro que sabía.

- Hayato… - me tomo con ambas manos las mejillas para evitar ocultar mi rostro de su mirada – Te amo.

Al carajo todo. Mis lágrimas salieron enseguida al escucharlo, mi corazón parecía tenerlo en la garganta y de pronto me sentía mareado ¿Por qué si ya sabía lo que me diría, me siento tan feliz? ¿Por qué quiero que sus malditas palabras sean verdaderas? ¿¡Qué caso tenía que lo fuera!? Esto está mal, no debería de decir eso, ¡solo hará que me ilusione! ¡No quiero sentir eso!

- Idio..ta – maldita mi voz que se había quebrado, y ahora ¿Por qué recargaba mi cabeza en su pecho? – si tienes las agallas de decir eso, mas te vale no soltarme…

Al demonio, ya lo dije. Mis malditos intentos de rechazarlo habían quedado solo en un tono pensamiento y pronto en el olvido. Sonreí complacido de decir lo contrario.

- Claro…- volvió a abrasarme – no importa la forma que tomes, yo estaré contigo.

Como me hacia llorar el condenado. Ahora solo me mordió los labios para no dejar salir esos molestos quejidos de llanto. Mis lágrimas corrían felizmente por mis mejillas que de seguros estaban rojas.

"Estoy feliz"

Pensé mientras cerraba los ojos y me aferraba más a Yamamoto. Que me haga sentir algo así ¿Qué tan importante es para mí? ¿Cómo había logrado cambiar un sentimiento de resignación a uno tan convincente y fuerte como…esto?

Me sentí más débil y me deje caer con él al suelo. Aun sentados nos mantuvimos abrazados por un buen tiempo. Me sentía tan dichoso siendo acobijado por esos brazos, tan protegido por aquella mirada y tan tremendamente feliz como un idiota junto a Yamamoto.

Sentí que el chico se removió y al abrir mis ojos siento un cálido roce en mis mejillas, mire sus manos que borraban mis lagrimas para después subir la mirada, creo que no debí. Sus ojos brillaban más que nunca demostrando tanto amor en ellos ¿Cómo podía existir alguien así? ¿Por qué veía su rostro tan tentadoramente cerca? ¿Por qué mi cara ardía más que nunca? Ahh ya sabía.

Cerré los ojos cuando sentí nuevamente el cálido toque de sus labios contra los míos. Los sentí tan bien, tan gustoso que fue totalmente distinto al primero. Pase mis manos a su cuello y el coló una mano en mis cabellos sosteniendo mi cabeza.

Como un idiota me sentí desesperado por sentir más de ese roce, abrí mis labios para que el otro la explorara a gusto, degustando toda mi cavidad y tomándose todo el tiempo que él quisiera. No lo detendría, claro que no. Ni por esta, ni por las que vendrán. Claro que si al idiota se le ocurre hacerlo con más espectadores lo golpeare. Pero ahora que haga lo que quiera el niño consentido.

Nos separamos para respirar y nuevamente volvimos a lo nuestro, la saliva salía por la comisura de nuestros labios, dejando que marcara un camino por mi cuello. Ahora que lo pienso, no traigo nada encima, solo una pequeña toalla que cubría cierta partecita. Mejor no tentarla.

Nos separamos después de unos minutos, solté un jadeo cuando rosamos nuestros labios deseosos de seguir conociéndose. Pero había que detenerse sino esto pasaría a algo que aun no estoy listo.

Coloque mis manos en su pecho para detenerlo, aun cuando quería mas, si no lo hago este avanzara como el idiota que es.

Subí la mirada y el sonrió bobamente. Coloco su frente contra mía mientras me limpiaba con sus dedos mis labios.

- Entiendo – dijo mientras tomaba nuevamente la toalla, que no sé en qué momento se cayó, para colocarla nuevamente en mis cabellos y secarlos – ahora será mejor vestirse, sino resfriaras.

- … - solté una pequeña sonrisa – no seas idiota, yo no me enfermo. Mejor dilo por ti – dije mientras le pellizcaba en el pecho, hizo una mueca divertida.

- Haha claro.

Se aseguro de secarme solo la cabeza, pues cuando vi que su intención era secarme otras partes de mi cuerpo lo aleje de una patada. Riendo se vistió con una yukata ploma para dormir, por mi parte una igual y mientras lo hacía me sentía cada vez más alegre.

Que cara más tonta debo tener. Mire de reojo a Yamamoto. Bueno, al menos sé que disimulo mejor, no como otro. La cara de estúpido a Yamamoto no se la quitaba ni a bofetadas.

Sentimos ruido y me gire a la puerta, la corrediza se abrió dando paso al resto de los idiotas.

- Oni-san ¿Qué hubiese ocurrido si nos matabas?

- No seas exagerado Sawada que todo esto sirvió para tu resistencia.

- Yo no sé porque me vi involucrado, pero claramente eso no era para resistencia – Hablo Byakuran algo fastidiado.

- ¡Hayato! – mire a Skull que entraba corriendo – Te veo más sonriente ¿Paso algo bueno? ¡No me digas! Takeshi te volvió a be!¡

Sentí el peligro cerca y por insisto patee a Skull llevándolo afuera nuevamente. No me moleste en gritarle, solo lo saque sintiendo mi rostro arder nuevamente. El resto miro curioso la trayectoria del pequeño sin entender la situación y Byakuran se me cerco sonriente.

- ¡Haya-chan! – me abrazo tan fuerte que sentí mis huesos crujir – No permitas que se te aproveche ¡por muy bueno que sea!

- ¡Ya basta! – me lo quite de un empujón - ¡Ustedes panda de inútiles! ¿¡Porque tienen que entrar por mi habitación!? ¡Están mojando todo el suelo, desgraciados! ¡Fuera de aquí!

El castaño salió algo temeroso de la habitación, siguiéndole el compañero de Yamamoto gruñendo cosas sin sentido y Byakuran dando saltos se me acerco, me miro y después fue donde Yamamoto, que estaba a un lado de mi, y le susurro algo que lo hizo sonrojar.

- ¡No te pases! – grito antes de salir.

-¿¡Que…!? – a juzgar por el rostro del moreno podía intuir lo que le dijo - ¿Qué te dijo?

- Nada…- desvió su rostro y yo hice una mueca de disgusto.

- Si claro, nada ¿¡Y porque te sonrojas!? ¡pervertido! – lo golpeaba en su pecho y este solo reía.

La entrada de los otros habían quebrado ese ambiente tan malditamente cursi, pero Yamamoto se encargo de restaurarlo cuando me agarro firme de las muñecas y me acerco a él.

- Que cruel eres – me susurro en los labios, cerré los ojos cuando sentir un escalofrió – mejor vamos a dormir.

No dije ni proteste nada, me deje guiar hacia el futón y como las primeras noches nos acostamos juntos. De lado viéndonos los rostros nos acurrucamos ¡Que patético sonaba esa cursilería!

Agache el rostro y me deje abrazar por el mayor ¿Por qué ahora lo sentía más cálido, incluso más cerca de mi? Cerré los ojos dejándome llevar por el esquicito aroma de desprendía. Me aferre mas a sus ropas mientras sentía su cabeza apoyada sobre la mía. Que tranquilo y agradable ambiente se había ahora.

- Mañana es el último día de mis pequeñas vacaciones – me susurro. Su aliento hacia costillas en mis cabellos – no fue mala idea venir.

"Claro que no idiota, fue una muy buena idea"

Y con los pensamientos de una enamorada me deje mimar, dejando de sus caricias me hicieran dormir plácidamente en sus brazos.

(Pov Yamamoto)

Hayato se durmió y yo aun seguía jugando con sus cabellos. Tocándolos con suavidad mientras veía el rostro del menor.

Ser correspondido. Qué lindo sonaba todo, pero como dijo Hayato ¿Cuánto durara esta felicidad? Entendía los motivos que él tenía, todo esto es muy confuso como para iniciar algo que no podíamos. Hayato es un espíritu, no tiene un cuerpo al que los demás pudieran ver aunque eso sería lo de menos. Pero era raro, estaba el hecho de que Senpai y Tsuna pudieran verlo ¿Por qué? La respuesta, ni siquiera ellos lo sabían.

"Tal vez…los otros tipos lo sepan"

Hice una mueca, es verdad, aun quedaban los otros ¿Quiénes eran? ¿Por qué nos atacaban? Ni siquiera Byakuran los conocía y supongo que el debe saber absolutamente todo. Mi cabeza es un caos, hay demasiadas cosas sueltas.

Solté un suspiro mientras me acomodaba y tiraba de las mantas para arroparnos más.

- No importa lo que pase, Hayato – le susurre al oído al dormido chico – te lo prometo…yo nunca te dejare solo – y bese su frente para cerrar los ojos y finalmente dormir.

...

En el fondo lo sabía, no debimos venir. Ahora bien apresurados nos subimos al autobús para ir a tomar el tren.

- Maldito mocoso, no podías irte sin antes hacer tu gracia ¿¡Cierto!?

- ¡No fue mi culpa! ¡Tu cara ofusco mis planes!

- ¿¡Qué!?

Hayato y Skull no paraban de gritar y más de algunos se nos quedaba viendo raro. Ahora parecíamos unos viles ladrones corriendo. Solté un suspiro cansador.

A buena hora de la mañana Skull se había despertado y gritando y corriendo había estado despertando a todos. A todo el hotel. El chico se había fugado de la habitación mientras todos dormíamos y aprovechando se había colado en el cocina del hotel. Había tomado unas par de ollas y cucharones para cantar y despertarlos a todos con una melodía que indicaba que él era su salvador…no sé de qué, pero esa bromita fue tomada muy mal por muchos.

Me aguante el reclamo de todos, pidiendo disculpas unas mil veces por algo que en ese momento ni sabia porque. Aun estaba algo adormilado y solo agachaba la cabeza murmurando un "lo siento mucho" y para rematar la mañana, Skull y Hayato se pusieron a pelear en la habitación y terminaron rompiendo el shoji de la habitación, casi se me salió el alma cuando lo vi destrozado.

Entre todos tuvimos que juntar nuestras reservas de dinero para pagarlo al hotel y con un último "lo sentimos" salimos corriendo de aquel lugar.

- ¡Que me sueltes! – gritaba Hayato al tener al pequeño en su cabeza mientras tiraba de sus cabellos.

- Ya no peleen por favor – dije mientras sacaba a Skull de ahí, lo tome y lo deje a un lado de Tsuna.

Algunos de los curiosos miraban de reojo hacia nuestro lugar al fondo de aquel autobús, como no podían ver a Hayato de seguro se preguntaban con quien peleaba Skull.

Volvía suspirar mientras me recargaba en aquel asiento, nos tomara por lo menos una hora llegar a la estación de tren. Mire a Hayato que, sentado a un lado mío, seguía discutiendo con Skull que se encontraba en el asiento de atrás. Con cuidado tome una de las manos del menor y este dejo de discutir de inmediato al sentir el contacto, cerré los ojos sonriente al verlo sonrojado.

No podía definir si fue buena o mala idea el venir ¿A quién engaño? A pesar de los problemas que me dan, fue una maravillosa idea el venir a las fuentes.


-Continuará-