Capitulo 14.

Hubo un silencio después de que Isis confesó sus sentimientos a Mahad, dejando al hombre en un estado de shock. Isis se dio cuenta de que dijo algo muy importante y que esto causaría un gran cambio en su relación. El miedo corría por su mente ante el silencio de Mahad.

-¿Mahad?- Ella dijo con miedo.

El joven no ha respondido a su llamada de inmediato. En cambio con cuidado, quito las manos de Isis fuera de su pecho. Ella se puso tensa cuando esto ocurrió, no estaba segura de cuáles eran sus intenciones. Vio como el mago poco a poco se puso de pie y se voltio. Isis bajó la cabeza y trató de reprimir las lágrimas que amenazaban con salirse por el rechazo.

-Isis- preguntó en voz baja, mientras sus manos acariciaban suavemente su rostro.

Isis levantó la cabeza hacia Mahad que se veía muy nervioso. El tomó las manos de Isis entre las suyas y la atrajo hacia él. Se quedaron en silencio por un momento hasta que el joven suspiró suavemente.

-Eres tan hermosa.- Susurró mientras comenzó a inclinarse hacia ella. Sus ojos se cerraron poco a poco mientras se acercaba más. Ella lo observó por un momento antes de que sus propios ojos se cerraran también. Sus respiraciones se mezclaron sus narices se tocaron, ya que eran un milímetro de distancia lo que separaban sus labios

Un golpe en la puerta hizo que la pareja se separarse bruscamente.

-¿Hola?- Una voz reconocible gritó desde el otro lado. –Están bien los dos ahí dentro?-

-Voy a matar a Karim-. Mahad murmuró enojado cuando él se apartó de Isis.

La joven se rio de esto y apoyó la cabeza contra su pecho. La pareja se quedó así durante un minuto, luego suavemente se separaron.

-Es mejor que le contestemos antes de que el nos vuelva a interrumpir.- Le susurró al oído.

-Muy bien, pero promete que no vas a matarlo-

-Oh, yo lo quería matar.- El mago le aseguró con una sonrisa.-Ok, pero lo hare sufrir por habernos interrumpido-.

La mujer sonrió y asintió con la cabeza. Cuando Mahad vio esto, sonrió y abrió la puerta para mostrar a Karim. Una vez que el bromista vio que los dos estaban bien, en su rostro se dibujó una gran sonrisa.

-¡Qué bien me estaba empezando a preocuparse por su bienestar!-

-Tú debes preocuparte más por tu bien Karim. Especialmente después de esta interrupción-

-¿Qué hice? ¡Oh! ¿He interrumpido algo ente ustedes no?-

-Es mejor que tengas una buena razón para haber venido aquí y bien..."

-Bueno ... en realidad ... no ... en realidad no.-Karim respondió vacilante.

-Es mejor que empieces a correr Karim por que Mahad está muy molesto-. Isis sugirió desde el interior de la habitación.

-Si, correr-. Karim dijo antes de salir corriendo, pero se detuvo y dio un paso atrás, asomó la cabeza y le sonrió a la joven. -Es bueno ver que estás mejor.- Le dijo sinceramente.

-Si, muchas gracias- contesto con una sonrisa.

Karim asistió con la cabeza y se fue corriendo por el pasillo. Mahad asomó la cabeza fuera de la habitación para ver que su amigo salió corriendo. Isis se acercó por detrás al joven y rodeó con sus brazos su cintura. Ellos se sonrieron y se quedaron así durante un momento antes de que Isis diera un paso atrás.

-Que no le duela mucho por favor.- Ella le dijo con una sonrisa.

-Muy bien amor, yo no lo lastimare demasiado.- mientras el corría detrás de Karim

Isis se ruborizó al darse cuenta de lo que dijo. Pensó en el nuevo título y sonrió feliz. Con la gran sonrisa, ella comenzó a cantar cuando empezó a recoger la mesa. Su mano se detuvo por un momento cuando se dio cuenta de que estaba actuando como una mujer casada. La idea era muy bella, se dijo con una sonrisa. Mirando por la ventana, suspiró.

-Espero que Karim está bien.- Murmuró y sacudió la cabeza. -Él se lo busco sin embargo.-

Karim no tenía nada de qué preocuparse. Sabía que Mahad era demasiado orgulloso para que él le siguiera el juego, cuando Mahad encontró con su amigo sólo se dieron la mano y se dirigieron a la plaza del mercado para hablar.

-¿Y qué fue lo que interrumpí?- El hombre de pelo negro preguntó una vez que estaban en el concurrido mercado.

-Yo estaba tan cerca, tan cerca, de besarla cuando se presentó-. Mahad explicó

-¿De veras? Wow-

-Ella me ama.- Declaró con una sonrisa.

-Yo podría haberle dicho eso.-

-Sí, pero ella me lo dijo-.

Karim se detuvo y volvió los ojos muy abiertos a su amigo. El otro hombre tenía una sonrisa grande y su rostro se iluminó de felicidad. Cuando Karim se dio cuenta de eso, se rió y golpeó a su amigo en la espalda.

-¡Muy bien amigo!-, Declaró con una sonrisa.

Mahad sonrió y movió la cabeza y ambos continuaron su paseo. Hablaron de la nada, simplemente disfrutando de la compañía que se había perdido de los últimos días.

-Todavía no puedo creer que te dijo que te amaba. ¿Qué hiciste?-

-Bueno, yo estaba a punto de besarla, hasta que llegaste.- Mahad comenzó en voz alta haciendo que el otro hombre que se sublevan.

-¡Lo siento! ¿Vaya, siempre estoy en el lugar equivocado no?

-Esta es la segunda vez que lo haces-

Karim rió un poco y le dio un apretón en el hombro

-Bueno, no te preocupes mi amigo. Habrá un montón de besos desde ahora-.

Mahad rio por esto y sacudió la cabeza.

-Usted es un tanto raro ...- el mago comenzó antes de que uno grito lo interrumpiera

-¡Eres una perra! ¡Vuelve aquí! -La voz gritó y hubo un gran estruendo seguido de gritos de una mujer.

Los dos sacerdotes se miraron entre sí y siguieron el sonido de la voz. Más adelante, se podía ver una multitud formándose en el centro del mercado.

Cuando llegaron, se sorprendieron de lo que vieron. De pie en el centro de la multitud habían dos personas. Uno de ellos era un hombre musculoso con piel bronceada y calvo y en su irada tenía una mirada de odio. A lado estaba una joven la cual era pequeña y delgada. Tenía el pelo castaño y corto y brillantes ojos verdes. Su ropa estaba desgarrada y cubierta de barro. Estaba tirada en el suelo y lloraba pidiendo disculpas al hombre alto.

-¡Lo siento! ¡Lo siento!-Ella gemía a los pies del hombre.

-¡Un lo siento no te ayudara en esta ocasión, pequeña bruja!-Gritó el hombre

-¡Alto ahí!- Mahad gritó desde su lugar en la multitud.

Los sacerdotes se avanzaron hacia el hombre poniéndose en medio para proteger a la joven . Karim miró al hombre y Mahad decidió comprobar a la joven. Además, Mahad era mejor conversador en situaciones como éstas. Arrodillado él puso sus manos sobre los hombros y la espalda y le ayudó a sentarse

-Está usted bien señorita- le preguntó suavemente.

-Lo siento. Lo siento. -Ella gemía como ella lo miró.

-¿Qué significa esto, señor?- Mahad pregunto con calma, pero se podía ver que el estaba enojado por la mirada en sus ojos.

-Nada de su incumbencia.- dijo el hombre sin mirar a la niña.

-Bueno, yo creo que es de mi incumbencia. Esta joven ha pedido perdó Mahad con calma.-¿No la puede dejar en paz?-

-Las disculpas de una bruja no significan nada para mí.- Dijo con odio.

El hombre dio otro paso hacia la joven solo para ser detenido por un sacerdote muy enojado.

-Señor.- Comenzó venenosamente. -Le agradecería que no llamara a esta joven una bruja-.

-¡Bueno, no es humana! ¡Mira lo que le hizo a mi tienda! –Grito el hombre enojado agitando su mano hacia su tienda.

Los dos jóvenes sacerdotes siguieron su mano y se sorprendieron por lo que vieron. Cuando pensaron que debería estar una tienda lo que encontraron fue un edifico en llamas. El humo aún salían de la madera muerta de la tienda.

-¿Me estás diciendo que esta joven hizo todo este daño?- El mago preguntó con recelo.

-Sí, lo vi con mis propios ojos.-Una anciana de la multitud de pronto habló. Ella se acercó a hablar con los hombres. –Ella al principio solo estaba discutiendo con el dueño de la tienda por los precios de sus productos y de pronto empezó a aparecer un aura alrededor de su cuerpo- .

-El aura fue el color rojo. Un rojo sangre que cubría su cuerpo.-Un hombre de edad junto a la mujer agregó. -Y de repente el aura se disparó de su cuerpo hacia la tienda del hombre. En cuestión de segundos ya estaba en llamas-.

-¡Ella lo destruyó!-

-Ella es un monstruo-.

-¡Un demonio!

-Ella debe ser destruido.-

La multitud empezó a cantar estas cosas, mientras comenzaron a avanzar hacia la mujer caída que comenzó a gemir de nuevo.

-Lo siento. Lo siento.-

Mahad volteó su mirada a la joven.

-¿De verdad hiciste todo esto?- preguntó en voz baja.

Ella lo miró con sus grandes ojos verdes que se llenaron de lágrimas. Le dio al sacerdote una mirada de disculpas mientras asentía con la cabeza.

-Lo siento. Lo siento.-Susurró.

-¡Ella lo admite! - Ella debe ser ejecutado.-El hombre gritó.

Mahad volvió su mirada sobre el hombre

-¡No se le hará daño a esta chica!-

-¡Ella tiene que morir!-

La cara de Mahad se lleno de tanta ira que todos dieron un paso atrás. Abriendo los brazos su aura violeta cubría su cuerpo y alma. Karim, de rodillas cerca, se dio cuenta de que este era el mago conocido al que se le podía temer. El único hombre que podría infundir terror en el corazón de muchas personas. Este hombre podía matar con un solo pensamiento.

-¡Usted no es para decidir quién vivirá y quién morirá!- Mahad su voz resonó en un tono profundo y aterrador. Sus ojos ya no estaban llenos de amor y comprensión que lo habían caracterizado.

-¡Eres igual que ella! Eres un demonio ... ¿quién eres?-El hombre dijo con temor.

-Yo soy el sacerdote Mahad. El protector del alma del gran faraón y su hijo. Si alguien va a decidir el destino de esta mujer, que sea yo.-

Los ojos del hombre se abrieron desmesuradamente y se tiro al suelo para pedir perdón.

-No gaste su aliento, sólo salir de mi cara.- Mahad dijo sombríamente.

El hombre se puso de pie y rápidamente hizo su salida de la zona. El resto de la multitud le siguió pronto, sus ojos evitando los del sacerdote de pie. Pronto todo lo que quedaba era Mahad, Karim, y la muchacha. Una vez que todos se habían ido la cara de Mahad se relajó y tomó la forma normal del Sacerdote y desenfadado que Karim recordaba. Él sonrió suavemente a la joven y se arrodilló a su lado.

-¿Qué va a pasar conmigo ahora?-Ella cuestionó

-Bueno mi amiga-. Mahad comenzó con una sonrisa.-He oído que tienen un poder muy interesante-.

-No puedo controlarlo.- Admitió con tristeza.

-Puedo ayudarla controlarlo.-

Ella levantó la cabeza al escuchar esto.

-¿De veras?-

-Si usted lo desea.-

-¡Oh, sí! ¡Oh, gracias! -

El mago sonrió y tiró de la joven para ponerla de pie.

-Entonces, ¿Cómo voy a llamar a mi nuevo aprendiz?-le preguntó alegremente.

-Mana-. La muchacha contestó con una sonrisa real. -Mi nombre es maná-.

Hola a todos espero no me quieran matar por haberme tardado tanto en actualizar, pero no podía con la escuela, pero ahorita que ya termine el semestre voy poder actualizar mucho más rápido, espero les guste y espero sus cometarios con muchas ganas. Hasta la próxima