cihtli: :D un capitulo mas, esta vez un tanto mas corto para hacer mas interesante el final ;)

Capitulo 11

Melkor, Atem y Akefia se habían quedado parados en el mismo lugar en el que habían visto al sujeto y este desapareció, perdieron una oportunidad de oro para atrapar definitivamente al causado los desastres dentro de la preparatoria. Melkor golpeo la pared con su puño desnudo debido a la frustración, el albino se dejo caer justo en la pared revolviendo su cabello y Atem solamente suspiro. Ya no había nada que hacer por lo que al momento en que la campana sonó en ese momento por lo que no quedo mas nada que ir de regreso; pero mientras mas caminaban mas se daban cuenta que algo andaba mal, se detuvieron de golpe al ver que nadie mas se movía y ademas un aura negra y roja se rodeaba todo el lugar —Antares— llamo Melkor mientras los otros dos se acercaron a diferentes estudiantes llamándolos sin obtener respuesta alguna —hay muchas energías aquí… no puedo detectar de donde provienen todas— la estrella giro por todos lados buscando un camino que seguir para sacar a su portador lejos de allí. Pronto unas energías oscuras se presentaron tomando formas humanoide para atacarlos, no habían tenido casi tiempo de reaccionar cuando finalmente alguien los salvo —es mejor salir de aquí— dijo de pronto el salvador comenzando a correr por los pasillos; Atem no dudo mucho pues finalmente no tenían mas salida que seguirle, Akefia y Melkor le siguieron mientras Antares regresaba al lado de su amo. Los pasos de todos se escuchaban resonando de tal forma que parecía no haber nada mas que el eco de sus pasos en los pasillos les generaba cierto temor, finalmente luego de correr entre pasillos sin respuesta encontraron a Baruk y Andru junto con Yugi; Atem suspiro aliviado tras esto pues le alegraba ver a su antiguo albo a salvo de todo mal.

—Lo que sea que este pasando, creo que se ha desatado de manera colosal— Andru dijo aquellas palabras sin pensarlo, casi en respuesta una ráfaga de viento se hizo presente de una manera tal que casi arrojo a los presentes al piso. Ciertamente el tricolor Atlante se arrepintió de decir sus palabras, Baruk se levanto ayudando tanto a Yugi como Andru y Melkor, mientras Atem, Akefia y la misteriosa chica se levantaron sin ayuda —debieron pensar un poco antes de lanzar ese hechizo, la presencia que se encuentra aquí lo tomo como una señal para apurar su plan— respondió mientras caminaba en dirección a la ráfaga de viento —¿vienen?— todos se quedaron mirando unos segundos antes de comenzar a caminar justo detrás de ella. Subieron piso por piso pensando en que seria lo que encontrarían o que es lo que esperaba llegando a la azotea, al llegar al primer piso se encontraron con varias criaturas mohosas que surgían de las sombras por lo Andru, Baruk y Melkor se colocaron a la defensiva con su espada, arco y fuego en ese orden; sin embargo otra ráfaga de viento mas violento se encargo de destruir a las criaturas de manera rápida y eficaz —adelante— los siete siguieron adelante subiendo por las otras escaleras —¡cuidado!—Baruk lanzo una flecha al ver que una criatura se empezaba a materializar justo en medio de las escaleras… El ruido de las criaturas subiendo por la escalera hizo que se sorprendieran, Atem tomo a Yugi poniéndolo en la parte de en medio esperando protegerlo de alguna manera mientras invocaba finalmente a su fiel amigo Mahado con el hechizo de invocación y la carta de duelo; Akefia hizo lo mismo con el Dark Necrofear con el fin de hacer una defensa de las criaturas. Andru y Baruk apuntaban su espada y su arco al frente mientras Melkor se quedaba en medio junto con Yugi teniendo en sus manos unas llamas intensas color negro que se extendían por ambos lados, estaban tan ocupados con el hecho de defenderse de ambos lados que no se dieron cuenta cuando una especie de arena negra se manifestaba solo bajo los pies del pequeño Yugi, solo hasta que escucharon el grito ahogado que lanzo fue que todos se dieron cuenta —¡YUGI!— grito Atem alzando su mano, fue sin embargo demasiado tarde pues la arena negra le había succionado por completo y luego desapareció. Lograron abrir un camino al segundo piso el cual tomaron para de inmediato entrar en el salón mas cercano, entre Baruk y Akefia bloquearon la puerta con el armario mas cercano —bien, ¿ahora dinos quien eres?— Andru se acerco a la chica apuntando con su espada directo al cuello de la misma —me parece mucha casualidad que hayas aparecido justo en este instante y que sepas del hechizo— en cierto punto la chica tuvo varios pasos hacia atrás hasta quedar pegada casi por completo; Atem y Melkor quedaron algo sorprendidos por lo que Andru había declarado a diferencia de los gemelos albinos que parecían estar mas concentrados en la puerta. La chica finalmente solo soltó una ligera sonrisa llena de burla e ironía, su pecho subía y bajaba de manera sutil mientras dirigía su mirada directamente a los ojos del tricolor Atlante —¿no me recuerdas niño de papi?— pregunto de modo sarcástico a manera de reto —pero bien tal vez con esta apariencia no me reconoces tal cual— con ello la apariencia de la chica cambio: el cabello castaño paso a ser negro, la piel blanca paso a ser ligeramente bronceadas y unas alas blancas con destellos dorados saliendo directamente de su espalda; la espada cayo de las manos de Andru por la sorpresa de ver a la chica justo frente a el, Baruk giro su cabeza e igual se sorprendió al verla a tal grado que quedo boquiabierto —tu…— salió de los labios de ambos chicos —veo que me recuerda, debería sentirme honrada creo— río aun mas fuerte de tal forma que ciertamente parecía ofensiva a los ojos de Melkor casi al punto de querer irse sobre ella —Inamy ¿que haces tu aquí?— Baruk soltó de pronto mientras apuntaba ahora a ella sin alguna duda, dandole algo de tiempo a Andru para que recogiera su espada, la chica mencionada no hizo nada mas que levantar y encoger los hombros ligeramente —vaya, vaya… el hijo de la diosa Artemisa no esta mostrando los modales adecuados— en un movimiento desarmo de nuevo a Andru dejándole sin la posibilidad de tomar su arma nuevamente —¡regresa mi espada!— grito —oh bien, bajen sus armas y yo devolveré esta; para este momento no soy su enemiga— Baruk bajo el arco, mientras Atem y Melkor se hicieron hacia atrás… finalmente tomo la espada y la regreso arrojándola a su portador que con un ágil movimiento la tomo del mango justo en el aire para luego enfundarla —hace tiempo que estoy aquí investigando la anomalía—dijo de pronto —hay un espíritu ancestral que asecha a varios alumnos de esta escuela; quiere venganza por algo del pasado algo que ni siquiera ocurrido aquí… pero por mas que investigue no logro dar con alguna relación— con ello arrastro un banco para sentarse en el —supongo que los envío Timaeus cuando esto se hizo aun mas fuerte… lleva ya al menos unos 4 meses, yo supongo que ustedes tendrán mas información— todos se miraron entre si por algunos momentos sin mas, Inamy simplemente suspiro cerrando los ojos —bien los mandaron sin nada—lanzo una pequeña carcajada al tiempo que se levantaba nuevamente dirigiéndose a la pizarra al tiempo que tomaba un gis y comenzaba a escribir tres nombres un tanto conocidos y significativos para Atem: Jounouchi, Seto, Yugi; el tricolorr egipcio miro los nombres buscando algo que los uniera; Jounouchi e Yugi eran sus amigos mientras que Seto era su rival, los tres estaban relacionados a el aunque Yugi y Seto estaban tambien relacionados indirectamente a su pasado egipcio. En cambio Jono y Seto tenia dragones: el primero al dragón negro de ojos rojos y el segundo el dragón blanco de ojos azules mas Yugi no tenia ningún dragón.

Cuando parecía que las cosas estaban cambiando los golpes de la puerta pusieron a todos en modo de alerta; tenían que salir de allí antes de que fuera demasiado tarde o terminarían con sus vidas; Melkor se puso enfrente creando llamas en sus manos para preparar su ataque. El bloqueo finalmente se rompió siendo un par de criaturas las que se encontraban justo frente a la puerta intentando entrar, el vala no perdió tiempo arrojando sus llamas negras directo a los monstruos; Baruk comenzó a lanzar flechas con el objetivo de matar a las criaturas a distancia, Andru se lanzo contra uno de los monstruos clavándole la espada en la cabeza; sin embargo no se percato que el otro monstruo se levanto con rapidez y estaba listo para atacarle —¡CUIDADO!— grito Atem lanzando un hechizo para congelarlo dandole tiempo a Andru para que dirija un nuevo ataque al monstruo. Finalmente todos salieron manteniendo la guardia para seguir subiendo, curiosamente al seguir ya no había nada mas, ni estudiantes, ni monstruos solo los seis chicos que avanzaban; con cada paso la atmósfera ciertamente era mas pesada y dificultaba por completo el poder subir… solamente Andru parecía no afectarse fácilmente con esto, con esto finalmente encontraron la puerta de la azotea; el picaporte sin embargo no dejaba pasar mas allá y la pequeña ventana no mostraba mas que color negro.

Una figura giro al escuchar el ruido del picaporte, no tomo importancia pues sabia que no importaba lo que hicieran jamas podrían llegar hasta donde se encontraban; finalmente el pequeño Yugi abril los y se encontró con una figura un tanto familiar… muy parecido a su amigo Jounouchi pero con el cabello mas largo y una vestimenta antigua en color negro, los ojos que tenia eran de un color rojizo brillante. Pudo observar que tambien su amigo se encontraba justo al lado derecho mientras que del lado izquierdo se encontraba el mismo Kaiba aunque algo distinto pues era moreno y su traje tenia cierto aire egipcio que no sabia de donde había sacado —veo que despiertas, recipiente del faraón— dijo de pronto el ser —pero ya es tarde, y esos chicos no lograran salvarlos—