Dragón Ball Z no me pertenece, los derechos son exclusivamente del maestro Akira.
Gritos y llantos de impotencia asechaban el cementerio, la madre de Vegeta había fallecido, su deceso fue ni más ni menos que una semana como había indicado el curandero.
Todos estaban sumamente angustiados, Raditz se tapaba la cabeza con las manos, el padre de Vegeta estaba desecho al igual que su nuera Milk quien lloraba frente a la tumba de su suegra junto con su pequeña hija Pan.
MADRE ¿POR QUÉ ME DEJAS SOLA? – se lamentaba Milk.
ABUELAAA – gritaba la pequeña.
Bulma quien estaba presente tomó a la pequeña Pan que se había desmayado en sus brazos y la llevó a la casa en donde se encontraba Vegeta, quien no había ido al entierro. Colocó a Pan en el colchón para que descansase y luego fue a ver a Vegeta en los viñedos. En este tiempo en el cual se quedó en cuidado de la niña pasó mucho tiempo junto con Vegeta también y pudo quizá conocerlo un poco y su concepto hacia su persona había cambiado.
Caminó un poco y lo encontró en el mismo lugar en el cual lo solía ver.
¿Por qué no has ido? – le preguntó.
Vegeta sabía muy bien que si fuese otra persona la que se lo preguntase él respondería de mala manera, pero no podía evitar caer y mostrarse tal y como era frente a Bulma.
Iré luego – respondió fríamente.
Comprendo, pero no olvides ir, es tu madre y se lo debes – le dijo tranquilamente.
Iré – respondió él de nuevo.
Un profundo silencio invadió el lugar, ambos, sentados el uno al lado del otro se miraban pero no decían nada, hasta que Vegeta rompió el silencio con algo que deseaba decirlo hace tiempo.
¿Por qué Bulma? – se lo preguntó.
Ella simplemente lo miró no entendiendo nada, él vio su rostro confundido y habló.
¿Por qué eres ahora así conmigo? ¿Por qué? ¿Acaso te doy lastima? ¿Acaso has olvidado tus santos principios que siempre mencionabas? – le dijo cuestionándola.
Él no podía comprender el cambio que ella tuvo, ahora era una mujer comprensiva que siempre lo aconsejaba y lo acompañaba en su soledad, era todo lo que él deseaba pero no quería ilusionarse de nuevo, no quería, es por eso que decidió aclarar las cosas de una vez.
Yo simplemente quiero ser su amiga, usted es mi prójimo y es mi deber llevarme bien con usted, además me es agradable hablarle – dijo ella manteniendo de nuevo la distancia del usted.
Bulma… tu sabes lo que yo deseo, tu comportamiento me confunde, no puedo evitar, deseo hacer cosas que están totalmente prohibidas en ti, no te me vuelvas a acercar si no deseas estar conmigo, sé que lo puedes sentir, sé que estos días te harán pensar en lo grandiosa que puede ser tu vida, pero soy un hombre orgulloso que no dejaré que una mujer que no me desea atormente mi vida, así que deseo que no vuelvas a menos que quieras algo conmigo – dijo con intentando no ceder y pedirle que se quede.
Él debía tener claras las cosas ahora más que nunca, debía decidir entre soñar todos los días con una mujer que le era imposible de tener o conformarse con una mujer que lo amaba y daba todo por él, es una lástima que el sentimiento no era mutuo.
¿Cuándo entenderá que yo no puedo? he hecho un juramento y no lo pienso romper, juré no caer nunca en el pecado y si no tengo que volver no lo haré – dijo Bulma bastante indignada.
Por dentro ella moría de ganas de llorar, no podía aceptar que estaba cayendo en ese pecado poco a poco, desde el día en el cual se tomaron de las manos y luego lo veía dormir cada noche, permaneció en aquella casa una semana y no podía evitar sentirse triste por separarse de Vegeta pero sus ojos no querían ver que eso que se estaba desarrollando dentro suyo era amor. Ella tomó sus cosas y fue rumbo al convento aunque su deber era regresar en cuanto Milk regrese.
Vegeta levantó la cabeza, debía retomar su vida, debía hacerlo de una vez y olvidar a aquella mujer.
Espero no me maten pero la decisión de Vegeta fue cierta, uno no se da cuenta de lo que quiere hasta que lo extraña.
Luego subiré el siguiente capitulo.
