Lamento si estos capítulos les parecen de relleno, pero me prefiero explicar las cosas con calma.
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Capítulo 14: En Busca De Naruto.
El gran equipo de Kakashi había llegado por fin a la cascada donde viesen por última vez a Naruto.
-Aquí es – anunció el peliblanco.
-Bien, entonces, – Gai llamó su atención – ¿qué hacemos primero?
-Mmm, creo que lo primero es seguir la pista que tiene Juugo – dijo Kakashi caminando sobre el agua y posicionándose en el mismo lugar donde Kishasa estaba cuando dijo lo de ir a la guarida – Juugo-kun, ¿ella miró al norte, cierto?
-Sí – asintió el peli naranja.
-En ese caso, el norte sería… – miró alrededor, orientándose, – por allá – concluyó señalando una ruta – bien, Juugo-kun, pregunta a los animales del bosque si les vieron; Hinata, Neji, usen su byakugan para buscar rastros; Kiba, intenta olfatear el aroma de Naruto; el resto, síganme – ordenó retomando la marcha.
-¡Entendido! – contestaron y le siguieron.
Sería difícil, pero encontrarían algo que los llevase con Naruto.
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-Partirán dentro de tres días, avísale a Kishasa; estén listos – anunció Pain después de que vieran el castigo que la pequeña les había dado a Deidara y Hidan. Se dio la vuelta – también dile a Konan que después me alcance, puede quedarse unos días con la niña – Naruto solo asintió. El líder de Akatsuki hizo unos sellos con sus manos y se esfumó.
Naruto suspiró pero sonrió de lado con un toque de malicia: por fin, una misión solo con Kishasa, era una idea que le encantaba. Sin "senpais" sobreprotectores y molestos rondando alrededor, ah, un poco de paz se vendría. Dio la vuelta y caminó de regreso al lugar donde Kish les estaba aplicando su "castigo" a los dos Akatsuki peleoneros. Quería ver una vez más el curioso castigo. Sonrió con ganas.
Ese día no podía ser mejor.
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-¡Kakashi-san, tengo información! – dijo Juugo deteniéndose a hablar con un ave. Al terminar asintió y le agradeció al animalito.
-¿Qué te dijo, Juugo-kun? – preguntó Sakura, todos se habían detenido a la voz del peli naranja.
-Al parecer vamos en la dirección correcta, ella… – señaló al ave que se alejaba –…comentó que los vio acampando unos metros más delante hace unos días.
-Bien, vamos – caminaron hasta llegar al sitio indicado por el animal del bosque – Kiba… – pidió Kakashi con la mirada. El castaño asintió y se puso a olfatear el ambiente, junto con su perro Akamaru. Hinata y Neji usaron el byakugan buscando algún pedazo de ropa o algo que se les olvidara.
Los demás hacían lo mismo, buscar el más mínimo indicio que los pudiera condicir hasta su amigo.
Gaara caminó un poco más alejado del resto del grupo; recorrió con mirada juzgadora su entorno; uno de los árboles que estaban en el lugar llamó su atención. Caminó hasta él y lo que encontró en el tronco le sacó una sonrisa involuntaria de alivio. Una pista.
-Kishasa – murmuró. Sasuke, que estaba cerca, le escuchó hablar.
-¿Gaara, encontraste algo? – el pelirrojo, aunque estaba de espaldas al Uchiha, borró su sonrisa antes de responder.
-Sí, trae a Inuzuka – contestó cruzándose de brazos, Sasuke asintió y fue en búsqueda del castaño, mientras Gaara se quedaba frente al árbol, observando lo encontrado y agachándose a recoger algo más que le había llamado la atención.
En un instante Kiba y los demás se encontraban cerca de él.
-¿Qué pasa? – preguntó el ninja rastreador viendo al Kazekage. Gaara estaba dándoles la espalda, obstruyendo la vista de lo que había encontrado.
-Miren – dijo dejando de darles la espalda y exponiendo lo que encontró, ubicándose a un lado del árbol.
-¿Eh? – miraron lo encontrado con extrañas muecas: era un grabado muy detallado del zorro de nueve colas dormido plácidamente y, quien a su parecer, podía ser Naruto que se encontraba de pie a su lado con una mano posada en el lomo de la bestia. A su alrededor lo que parecía ser el símbolo del Yin-yang.
La expresión de Naruto en la imagen era relajada y pensativa, con una ligera sonrisa en los labios. Cada detalle era bueno, no perfecto, pero bueno. Había otros cuantos garabatos más rodeando el dibujo.
-Sin duda lo hizo esa mocosa, se nota que nadie más lo haría – dijo Temari observando el grabado.
-Eso es correcto – anunció Gaara.
-¿Cómo estas tan seguro? – inquirió Tenten. El Kazekage la miró con calma, luego cerró los ojos y mostró algo que tenía dentro de su puño.
-¿Una envoltura de caramelo? – cuestionó Lee.
-Es parecida a la envoltura que tenía el dulce que sacó Naruto en la cascada – apuntó.
-Ya veo, entonces es seguro que la niña estuvo aquí – Gai se puso en actitud pensativa.
-No solo ella, también Naruto estuvo en este lugar – llamó su atención Kiba.
-¿En serio? – Sakura le miró, esperanzada.
-Sí, bueno, eso creo, este aroma no es tan idéntico al del Naruto que conocimos, pero es demasiado parecido y se mezcla con otros aromas, uno dulce, otro parecido a la pólvora y uno que no logro identificar del todo, es amargo.
-Kishasa y sus acompañantes – repitió Gaara.
-¿Uh? – Suigetsu lo vio algo interrogante.
-Ella puede que conserve el aroma de los caramelos, y el Akatsuki llamado Deidara usaba explosivos – explicó el Kazekage – y, quizá, el aroma amargo provenga del veneno que usó Akasuna no Sasori en Kankuro.
-Entonces está más que comprobado que ellos estuvieron aquí – apuntó Neji.
-En ese caso, ¿puedes seguir el rastro, Kiba? – preguntó Sasuke.
-Jah, por supuesto que sí – miró a su perro – ¡vamos, Akamaru! – El perro ladró, luego se pusieron a buscar, el can volvió a ladrar – ¿lo has encontrado? – nuevo ladrido – ¡Perfecto! ¡Todos, por aquí! – hizo una seña lanzándose por una dirección.
-Vamos.
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-¡Rasengan! – el ataque impactó en el blanco y una gran roca se hizo añicos. Naruto se sentó en el suelo para descansar un poco, recargando su espalda contra una de las paredes de la cueva; de la nada una mano le extendió una botella con agua – gracias – dijo tomando lo ofrecido.
-Por nada – Kishasa miró el enorme pedazo de piedra reducido a polvo – ha sido un gran ataque – le sonrió.
-Necesita más poder – contestó Naruto dejando de beber el vital líquido. Kish se sentó a su lado, jugando con un poco de arcilla.
-Pero es mucho más poderoso de lo que era cuando recién llegaste – replicó mientras continuaba amasando y moldeando la pasta blanca.
-No es suficiente – contestó mirando la oscuridad que los rodeaba.
-¿Por qué? – Kishasa tenía curiosidad – yo pienso que es tan poderoso como para darle problemas a muchos de mis senpais.
Naruto mostró un semblante de duda y quedó pensativo. Suspiró y contestó con frialdad.
-Necesitamos ser muy fuertes para enfrentar al jinchuuriki del Hachibi – tomó más agua.
-Ah, por eso, bueno, está bien, como digas – Naruto alzó una ceja mirándola; ella había dejado de jugar con la arcilla, guardándola en una bolsita que traía atada a la cintura.
-¿Por qué ese tono? ¿A caso no me crees? ¿No crees que hacerme más fuerte sea para completar esta importante misión? – podía ser que leyera sus pensamientos ocultos muy dentro de su mente. Eso no sería bueno, no, sería vergonzoso.
-Mmm, tal vez – contestó Kish mirando hacia un lado.
-¿Desconfías de mí? – el rubio hizo un fugaz puchero.
-Puede ser – respondió con una pequeña sonrisa.
-En ese caso… – Naruto se inclinó sobre ella de manera amenazante y con una sonrisa traviesa en sus labios –…no me queda más remedio que ¡darte un castigo! – la niña lo miró un segundo antes de que él se lanzara sobre ella y comenzara a hacerle cosquillas. Una debilidad que no podía controlar si le tomaban tan desprevenida.
-¡No! ¡Jajajajajajaja! ¡Para, Naruto-kun! ¡Para! ¡Jajajajajajaja! ¡Ya! ¡Ya, basta! ¡Jajajajajajaja! – la chica se retorcía debajo de su amigo, intentando apartarlo sin tener que recurrir a la verdadera fuerza.
-¿Vas a confiar en mí, Kish? ¿Estás arrepentida por hacerme sentir mal? – Naruto esbozaba una sonrisa muy propia de él, una sonrisa sincera y llena de felicidad. Esa sonrisa que a veces creía haber perdido del todo.
-¡SÍ! – Gritó la niña con los ojos cerrados por la risa – ¡Jajajajajajaja! ¡Pero ya detente, por favor! ¡Jajajajajajaja!
-Bien – Naruto dejó de hacerle cosquillas y se puso de pie, sonriendo ampliamente.
La niña se quedó unos momentos más soltando risillas y jadeos, sosteniéndose su estómago. Naruto podía estar feliz por el hecho de haber ganado en esta ocasión.
-Ah, mira, mira lo que hiciste. Me, me he ensuciado de tierra – dijo reponiéndose y señalando su vestido de ese día, uno rojo con detalles negros.
-Tú fuiste la que me provocó – respondió alzándose de hombros.
-A lo mejor, pero pudiste cargarme en lugar de dejar que me revolcara por el suelo – dijo con reproche. Naruto dejó escapar una leve carcajada.
-Lo recordaré para el futuro – contestó extendiéndole la mano y ayudándola a incorporarse.
-Me parece bien – sonrió mientras sacudía sus ropas – ¿vamos a comer? – dijo volviendo a tomar su mano.
-Claro, estoy hambriento – contestó el ojiazul mientras se escuchaba su estómago rugir. ¿Cuántas horas llevaba con aquel solitario entrenamiento?
-Je-je, ya lo creo – comenzaron a caminar – por cierto, si quieres conseguir un poco de poder extra sin tener que recurrir a usar a tu biju, ¿por qué no intentas entrar en modo sabio?
-¿Modo sabio? – Naruto se detuvo y le miró interrogante.
-Ajá, es una cualidad que muy pocos logran, se trata de obtener energía a través de la naturaleza.
-Suena interesante.
-Y lo es, – parecía emocionada – si lo consigues tendrás una fuente de poder extra, por si el pierdes el control sobre el Kyuubi. Te sería muy útil, aunque es algo complicado lograrlo – murmuró poniendo un semblante pensativo.
-¿Conoces a alguien que lo haya conseguido?
-Por supuesto, Orochimaru-senpai entraba en modo sabio estilo serpiente, em, no sé si se pronuncie así – cerró los ojos pensativa, haciendo un puchero, – pero si sé que cuando lo hacía se volvía realmente poderoso – abrió los ojos y sonrió.
-Mmm – Naruto, como casi todos, era adverso a escuchar el nombre de Orochimaru, tenía sus propios motivos.
-También los que fueron sus compañeros de equipo mientras vivió en Konoha podían entrar en modo sabio, claro, de sus respectivos animales asociados a sus invocaciones – informó la pequeña.
-¿Te refieres a la vieja Tsunade y al pervertido de Jiraiya?
-Sip, lo cual me dice que tú también podrías lograrlo, después de todo… – nuevamente comenzó a caminar, solo que esta vez sin agarrar la mano de Naruto –…fuiste alumno del viejo Sannin invocador de sapos y tienes un contrato de sangre con esos animales – le recordó. Naruto se quedó pensativo por un momento. Podría intentarlo – Naruto-kun, ¿te piensas quedar ahí todo el día? – Kishasa ya estaba a varios metros de él – pensé que estabas muy hambriento – sonrió.
-Ya voy – corrió hasta ella y la volvió a tomar de la mano, era una costumbre hacerlo.
-Creo que hoy cocinó Konan-san, me pregunto si habrá hecho algo que me guste – la chica iba soñando con su comida.
-Es lo más probable – sonrió el rubio, a veces olvidaba que ella aún era una niña, no una letal máquina de matar, – cierto, recuerda que nos vamos dentro de dos días para cumplir con la misión.
-Lo sé, no se me ha olvidado – sonrió con burla – si hasta me sorprende que tú te acuerdes, ja-ja – Naruto hizo un puchero.
-Dame algo de crédito, Kishasa-nee.
-Mmm, quizá – sonrió con ternura, Naruto le devolvió la sonrisa – oye, ¿me llevas? – dijo separando sus manos y alzando sus brazos en dirección a su acompañante. El rubio suspiró resignado.
-De acuerdo, sube – se puso delante de ella y la niña trepó a su espalda. Ir a caballito era una de sus mayores diversiones, pero solo si la llevaban sus compañeros, aunque era imposible que alguien más lo hiciese, con lo sobreprotectores que eran todos con ella. En definitiva, la malcriaban – ¿Lista? – Kish rodeó el cuello de su amigo y juntó sus manos en el pecho del mismo.
-Sí – sonrió.
-Entonces, sigamos – Naruto continuó con el trayecto hacia la cocina.
-Jeh – la mujercita apoyó su cabeza en la hendidura de su cuello.
-Hmp – cerró los ojos el Uzumaki al sentir su respiración. Era la única con quien se permitía bajar tanto la guardia, no podía con los demás, no debía. Él ya no era un debilucho sentimental. Sin embargo…
Sonriendo se adentraron por los pasillos de aquella sombría guarida.
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-Acamparemos esta noche aquí – detuvo su andar el líder del equipo, estaban en un claro – al parecer mañana llegaremos al lugar donde está Naruto – anunció Kakashi, era la segunda noche que pasarían en aquel bosque, desde que Gaara encontró el grabado de Kishasa.
-Entendido.
-Bien, entonces hay que repartir trabajos. Hoy Temari, Karin e Ino buscarán leña para el fuego; Suigetsu, Juugo y Sai traerán agua; Neji, Hinata, Sasuke, Lee y Chouji buscarán comida; Shikamaru hará guardia en el lado sur y Gaara en el norte; Tenten, Shino, Kiba, comiencen a preparar la fogata y saquen las cosas para cocinar la cena; Sakura, vigila el lado este; Kankurou, tú vela el lado oeste; Gai, ven conmigo, tenemos que hablar – todos asintieron y fueron a cumplir con sus respectivas tareas.
En una hora se encontraban ya instalados, Sasuke y Lee habían atrapado unos cuantos peces para la cena, Neji, Hinata y Chouji habían encontrado algunos frutos y semillas comestibles; las chicas habían juntado suficientes leños y Sakura e Ino habían hecho unos cuantos platos con hojas del bosque, buscando distraerse. Los chicos trajeron las cantimploras repletas del líquido necesario. Se dispusieron a cenar en silencio, mientras Gaara continuaba subido en una rama de árbol, haciendo la vigilancia. Una persona subió hasta donde él estaba, era Hinata.
-To-tome, Kazekage-sama – dijo con timidez extendiéndole uno de los platos con algo de pescado cocido y frutas y su respectiva ración de agua.
-Gracias, Hyuuga-san, pero por favor, llámame por mi nombre – agradeció el pelirrojo tomando lo que le llevaron. Hinata se sorprendió un poco, Gaara lo notó – después de todo, tú fuiste una gran amiga para Naruto – aclaró.
-Si-si le agrada más así, lo haré, Gaara-san, a cambio, usted también llámeme por mi nombre – sonrió la chica, Gaara asintió; ella bajó a reunirse con sus compañeros. Después de un rato terminaron con su cena y se dispusieron a dormir.
-Hemos quedado que la primera guardia de la noche la tendrá el Kazekage, luego yo lo suplantaré – anunció Gai – después sigue Kakashi, luego Sasuke y por ultimo Neji, ¿de acuerdo?
-Está bien.
-Entonces, todos a dormir, asegúrense de reponer fuerzas – se comenzaron a acomodar alrededor del fuego.
Kiba usó a Akamaru como almohada, Shino se recargó contra un tronco, al igual que Kankurou y Kakashi; Lee y Gai se tiraron en el pasto; Shikamaru encontró un lugar un poco alejado donde no le daba tanto la suave brisa, un sitio tranquilo hasta que Chouji y Temari le fueron a hacer compañía; Sai e Ino se abrazaron mientras ella recargaba su cabeza en el pecho de este; Sasuke le ofreció su manta a Sakura, ya que no habían suficientes pues alguien, cofSuigetsucof, había olvidado la suya, ante su negativa él musitó su clásico monosílabo y la jaló, quedando semi abrazados y dejando a una Sakura sonrojada; Neji se acostó junto a su prima y Tenten se les unió, quedando el chico entre las dos mujeres. Gaara simplemente se recargó contra el árbol en el que se encontraba sentado y miró hacia el cielo repleto de estrellas.
-La noche es tranquila – musitó. Un ruido a su lado le hizo sobresaltarse.
-Pe-perdona – era Hinata. – no, no fue mi intención asustarte.
-No hay problema – negó – ¿por qué no duermes? – la chica se había sentado en una rama cercana a donde él estaba, no necesitaban hablar muy fuerte y, por tanto, no molestaban a los que ya descansaban.
-Yo, yo no puedo – suspiró la peliazul bajando la mirada.
-¿Piensas en Naruto? – aquella pregunta tomó desprevenida a la joven, que se sonrojó completamente, pero sonrió de manera melancólica – ya veo, ¿él te importa mucho, verdad? – era una pregunta tonta, debido a que si no fuese de esa manera ella no estaría ahí.
-Sí, Na-Naruto-kun me enseñó a nunca rendirme y a ser fuerte, a esforzarme por alcanzar mis metas, él, él es un gran amigo – contestó con un tono un tanto triste.
-Sí, Uzumaki Naruto es una gran persona – suspiró Gaara devolviendo su vista al cielo.
-También significa mucho para ti, ¿verdad?
-Demasiado, él me cambió y, en cierta forma, contribuyó para que yo pudiese llegar a ser el Kazekage de Sunagakure – contestó mirando las estrellas y sonriendo un poco recordando a su viejo y primer amigo. El canto de los grillos los envolvió.
Hinata tenía una pregunta en su mente y, quizá, Gaara se la podría responder con sinceridad.
-Gaara-san, – el ojiverde la miró – ustedes, ustedes dijeron que había una niña en Akatsuki; ella, ella de verdad, ¿de verdad va a cuidar de Naruto-kun? – lo vio, el alzó la vista de nuevo, pensando, luego esbozó una diminuta sonrisa.
-Así lo creo.
-¿Está, está seguro? – el Kazekage la miró, en serio se preocupaba mucho por Naruto.
-Estoy seguro. Ella, ella no es igual al resto de los Akatsuki; es más humana, por así decirlo – la peliazul bajó la mirada, aun preocupada, sin notar el cambio en el tono de voz del kage al nombrar a la jovencita – no tienes de que preocuparte, Hinata-san, estoy completamente seguro de que Kishasa quiere mucho a Naruto y lo protegerá a toda costa, ya ves, hasta ha hecho un dibujo de él – sonrió. Hinata lo miró y luego le devolvió la sonrisa – será mejor que descanses, mañana llegaremos a donde se encuentra Naruto.
-Tienes razón, Gaara-san, hasta mañana – dijo Hinata bajando del árbol y dirigiéndose a donde se encontraba su manta, se acostó bajo la mirada atenta del pelirrojo.
-Naruto, amigo, sí que has dejado atrás personas que se preocupan por tu bienestar – pensó para luego continuar con lo suyo.
Dentro de poco le verían de nueva cuenta.
Dentro de poco sabrían que decisión se tomaría con respecto al joven Uzumaki.
Dentro de poco sabrían si se convertiría en un aliado o un enemigo.
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-Gracias por el desayuno, Itachi-san – sonrió una alegre pequeña.
-Por nada, Ai – le devolvió la sonrisa el Uchiha mientras Naruto recogía los platos sucios.
-Vaya que eres muy meloso con la pequeña, Itachi-san – se burló Kisame.
-Hmp – sonrió de medio lado.
-¿Celoso, Kisame-senpai? – preguntó pícaramente la pequeña.
-Jajajaja, claro que no.
-Ah, bueno, menos mal – la niña se puso de pie, ese día llevaba puesto el vestido negro con nubes rojas, le llegaba tres centímetros por encima de las rodillas – voy al cuarto a buscar todas las cosas que necesitaremos, Naruto-kun – el rubio solo asintió con la cabeza al tiempo que la niña salía del cuarto.
-Oh, que hoy van a una misión – recordó el cara de tiburón. Silencio.
Con los días que habían transcurrido, todos los miembros de Akatsuki se dispersaron para cumplir con diferentes misiones, quedando solo en la guarida Itachi, Kisame, Naruto, Kishasa y Konan. Naruto agradeció la momentánea tranquilidad y el espacio para entrenar sin interrupciones, gracias al cual Itachi le había mostrado un par de técnicas nuevas con shurikens y le ayudó con el manejo del chackra. Pasados unos minutos la pequeña mujer volvió cargando el equipaje para el viaje.
-Aquí está todo, hay que prepararse, Naruto-kun – el rubio asintió y tomó sus cosas.
Después de un rato estuvieron listos, solo les faltaba ponerse sus capas.
-Bueno, se marchan y nosotros igual – Kisame tomó su gran espada envuelta en vendas y se dirigió hacia Kish – nos vemos, mocosa – la niña le dio un beso en la mejilla.
-Hasta pronto, senpai – él le sonrió revolviéndole su cobrizo cabello.
-Te espero donde acordamos, Itachi-san – dijo antes de esfumarse en una cortina de humo.
-Es hora de que me reúna con Pain – anunció Konan con una suave sonrisa.
-Claro, Konan-san, me lo… – la pequeña calló para mirar en dirección a una de las paredes con cierto interés – ¿mh? – se le quedaron viendo.
Estaba pensativa.
-¿Qué ocurre, Kish? – Naruto la miraba, preocupado. Kishasa sonrió un poco.
-Tal parece, Naruto-nii, que tenemos visitas – los miró sonriendo.
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Como ya dije, me disculpo si estos parecen capítulos de relleno, pero hay cosas que me gusta tomar con calma. También me disculpo por actualizar tarde, me perdí viendo la clausura de los Juegos Olímpicos en compañía de mis padres jaja.
Como compensación porque estos capítulos sean tediosos, quizá, actualizaré cada dos días, logré hacer bastantes correcciones de este fanfic, así que voy a aprovechar mi última semana de vacaciones para consentirlos (aunque no quieran) :D
Gracias por leer, hasta pronto.
~o~o~o
matiasFull: siento mucho si te pareció aburrido o algo por el estilo, disculpa que lleve así la historia.
ichimaruuu: alguna mala noticia (¿o buena?) tenía que salir a la luz. Kishasa tendrá sus motivos para esconder información; tus teorías son interesantes, ya sabrás la verdad detrás de todo a su tiempo. Los Akatsuki son unos loquillos xD
chioK44: muchas gracias, espero que sigas esta historia hasta el final.
CrazyLife70: como viste, me reservé el derecho de decir cual fue el castigo de esos dos, lo dejo a su imaginación jajaja, los misterios serán revelados a su debido tiempo, paciencia.
