Mi primera historia dedicada a Bleach, es un universo alterno. Es de vampiros, contiene Lemmon e incesto fuerte al final de la trama, les recomiendo que si son sensibles a este tema, por favor, no lo lean o eviten el capítulo final. Gracias y disfrútenlo.


Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Tite Kubo. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Chapter 14: Abre Los Ojos

"Amarillos… no esperaba nada mejor de ti" – Kurosaki Ichigo.

"Soy yo…" – Kuchiki Rukia


El cálido beso de Ichigo despertó a Rukia, el sol ya se había ocultado y la luna estaba empezando a asomarse, se sentía tan bien el estar en los brazos del pelinaranja que el pensar en separarse de él era una idea que no le gustaba.

- Hola – saludó Rukia con una voz rasposa.

- Es el momento querida – le dijo mientras le acomodaba ese rebelde mechón que le caía en la cara.

- ¿Me va a doler? – tenía miedo, el recuerdo del dolor que había sentido la primera vez era algo que prefería enterrar en el fondo de su memoria.

- Esta vez solo será un poco – la confortaba mientras le tendía el frasco con la sangre que su padre le había mandado, él mismo se había encargado de prepararlo para esa noche.

Byakuya ya había despertado también, sabía que su hermana esa noche recibiría la última sangre, él conocía el dolor de eso, que aunque no era tan fuerte como el primero igual era doloroso.

Rukia se sentó en la cama y tomó el frasco que le tendía Ichigo, lo destapó, acercó el frasco a sus labios y bebió el contenido, esa sangre sabia diferente a las que le daban en las noches, más dulce de alguna extraña manera.

El dolor empezó a recorrerle por todo el cuerpo, no era tan fuerte como lo había sentido la primera vez pero igual dolía, el dolor fue creciendo gradualmente hasta que ella lanzó un grito de agonía, Ichigo solo la observaba desde su posición parado al borde de la cama. Byakuya había escuchado el grito que lanzó Rukia, algo iba mal, él no recordaba que fuese tan doloroso, irrumpió en el cuarto y se encontró a su hermana tendida en la cama sujetándose la cabeza por el dolor, se acercó corriendo hasta donde estaba su ella, la iba a levantar de la cama pero el brazo de Ichigo le cerró el paso.

- ¿Qué crees que estás haciendo? – preguntó un serio Ichigo.

- ¡Lo que viste! – Estaba furioso, un destello amarillo recorrió uno de sus ojos – ¡llevármela de aquí, la están matando y pretendes que me quede quieto solamente viendo la escena!

- No lo hagas, será peligroso para las personas que estén cerca de ella y para ella misma – el tono serio no lo abandonaba – además, no la estamos matando, ella simplemente está despertando, lo que quedaba de sangre humana en su cuerpo está siendo consumida por la sangre que despierta, lo mismo pasó contigo.

- ¡Mientes! - le espetó - ¡Yo no recuerdo sentir tanto dolor!

- Ni ella tampoco – soltó – la primera vez que ella probó la sangre la dormimos por días y a ti te drogaron, cuando tomaste la segunda sangre aun seguías drogado, por eso no recuerdas tanto dolor – Byakuya se quedó quieto.

- ¡Entonces duérmela de nuevo! – Demandó – ¡dale algo… lo que sea…!

- No.

- ¡¿Por qué?! – estaba desesperado, no soportaba ver a su hermana sufrir así.

- Porque ella tiene que entender muchas cosas que solamente se entienden con la sangre – Byakuya entonces recordó lo que había visto.

- Yo vi…

- Yo sé lo que viste – interrumpió – Karin me lo contó, es solo una parte, no tuviste la visión completa o no fuiste consciente de ella, volverás a probar la sangre de uno de nosotros para que la veas, pero hasta que Rukia cambie – le explicaba mientras veía a Rukia gemir de dolor – lo más seguro sea que ella tampoco tenga la visión completa, esa es la consecuencia de haberla dormido la primera vez. – Byakuya también contemplaba a su hermana sufriendo.

Rukia seguía sufriendo por el dolor que le provocaba todo su cuerpo, llegó a un punto en que se desconectó de la realidad, se encontraba en un hermoso campo de flores que eran mecidas por la brisa nocturna que recorría el lugar, a lo lejos pudo observar como cinco figuras se aproximaban hacia donde estaba ella, entonces se escondió detrás de unos árboles que había por el lugar, las cinco personas que avanzaban estaban cubiertas por unas hermosas túnicas blancas que brillaban con el resplandor de la luna llena, pero no se les podía ver la cara, tenían puesta una capucha que les cubría la mitad del rostro; las figuras se detuvieron un momento frente a donde estaba Rukia, parecía que estaban hablando de algo que ella no alcanzó a escuchar, pero se les quedó viendo fijamente, notó que de la boca de ellos escurría un hilo de sangre por las comisuras, estaban sonriendo, una de las figuras tenia sujeta en su mano derecha una corona bañada en sangre, totalmente contrastante con el pálido color de piel que tenía y con su delicada mano; después de un rato, las cinco figuras extendieron unas enormes alas blancas con hermosas plumas que les salían de la espalda y se perdieron en la oscuridad.

Otro grito de dolor por parte de Rukia se escuchó en la habitación, para ese entonces estaban con ella Ichigo, Byakuya, Karin, Tatsuki y Kaien; habían llegado a ver la transformación de la futura reina, después de ese grito de dolor la habitación quedó en silencio, el cuerpo de Rukia se relajó y quedó flácido en la cama, solo se podía escuchar la agitada respiración de ella.

- ¿Ya terminó? – preguntó un preocupado Byakuya

- Solo necesitamos que ella abra los ojos – dijo calmadamente – Karin – llamó a su hija - ¿de qué color tenía los ojos Byakuya cuando los abrió por primera vez?

- Rojos – respondió seria la hija de Ichigo, Byakuya no entendía.

- Byakuya… ¿Qué tanto sabes sobre el color de los ojos? – había tensión en el lugar, era palpable.

- Rojos cuando hay sed – estaba confundido.

- Nosotros, lo que somos de sangre pura – dijo Karin – podemos cambiar el color de nuestros ojos según en la situación en la que estemos, rojos cuando hay sed, amarillos cuando hay furia.

- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?

- Uno de tus ojos brilló amarillo hace un momento, cuando entraste a la habitación.

- Imposible… - susurraron los nobles que estaban ahí.

- No es imposible – habló de nuevo Ichigo – ellos habrán nacido de humanos, pero nuestra sangre nació con ellos, no fueron transformados, fueron despertados, ellos son muy parecidos a un sangre pura, tanto que podrían pasar por uno de nosotros ante alguien que no conozca su origen.

- Eso es lo que los hace perfectos para ser nuestra pareja – habló Karin sin despegar los ojos de Rukia.

Rukia se empezó a revolver inquieta en la cama, todos se quedaron expectantes ante los movimientos que había hecho la pelinegra, Byakuya se iba a cercar a su hermana pero Karin se lo impidió.

- Tiene que ser mi padre.

Ichigo se acercó a Rukia y le limpió el sudor de la frente – Rukia – susurró – querida, ¿estás bien? – Rukia se revolvió en las sabanas y lentamente fue abriendo los ojos.

- Me encuentro bien – dijo con una media sonrisa, Ichigo se quedó quieto durante un instante, así como todos los demás, no podían creer lo que estaban viendo, sus ojos eran amarillos - ¿Qué pasa? – preguntó al ver la expresión de todos y el color amarillo desapareció, sus ojos volvieron a ser violetas, cosa que hizo que todos se relajaran.

- Tus ojos eran amarillos – habló Ichigo, Rukia se asustó – no te preocupes – le sonrió – ya regresaron a la normalidad, eso quiere decir que eres poderosa.

- Ichigo…

- ¿Qué pasó querida?

- Tengo sed.

- Entonces te voy a llevar a cenar – dijo sonriente.

- Nosotros los acompañamos – se ofreció Karin mientras sujetaba a Byakuya del brazo.

- Y nosotros también – dijeron los nobles, la verdad es que querían ver que tan buen maestro era Ichigo.

Rukia se paró de la cama y sintió un ligero mareo que asustó a todos, pero era debido a que sentía todavía algo de dolor en las piernas - te vamos a dejar para que te vistas - le dijeron todos mientras salían, Ichigo solo le dio un beso y también la dejó sola. Ella veía todo el lugar como si no lo hubiese visto antes, lo sentía más iluminado, se acercó a su ropero y sacó un vestido blanco con toques azules, se lo colocó y se miró en el espejo, era ella, se sentía diferente pero el reflejo le decía que era ella, sus mismos ojos, su misma nariz, su mismas cejas, abrió la boca y vio sus colmillos, ahí estaban, como los de Ichigo y como los de su hermano, también vio su piel, estaba más suave, seguía igual de pálida como siempre, sus uñas habían crecido al igual que su cabello que caía sobre su espalda hasta por debajo de los hombros, incluso su rebelde mechón había crecido, pero le gustaba como había quedado, como no tenía con que agarrarse el cabello, se lo dejó suelto, luego encontraría con que hacerlo, se puso unos zapatos de piso y salió de la habitación; toda la casa le parecía diferente, más iluminada, estaba caminando por el pasillo y se encontró con Orihime que regresaba de algún lugar.

Orihime se quedó estática en su lugar, no podía creer que esa era la mocosa humana, que de mocosa y de humana ya no tenía nada, se veía más alta y el olor a sangre humana que tenía había desaparecido por completo, el aroma que emanaba ahora era diferente, olía como Ichigo y como esa otra pareja que estaba con ellos, que aún no sabía quiénes eran; algo en el aroma de la sangre de ella la hizo hacerle una reverencia tan solemne, que daba la impresión de que se trataba de alguien más y no de Orihime quien la hacía, Rukia solamente pasó a su lado, mirándola extrañada por su actitud, no la odiaba, o eso quería creer ella, aun no definía que sentimiento tenia hacia la ojigris.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos de Orihime, Rukia escucho un portazo y un grito de rabia, fue entonces que ella sonrió, no la odiaba, pero ese sentimiento de satisfacción que le dejo el que ella le hiciera una reverencia le gustaba.

Llegó a la sala y los encontró a todos congregados ahí, estaba bajando las escaleras cuando todos los que estaban ahí que no fueran de sangre pura le dedicaron una solemne reverencia.

- ¡Larga vida a la futura reina! – dijeron todos al unísono.

- Larga vida a la futura reina – dijeron Ichigo y Karin al mismo tiempo mientras bajaban ligeramente la cabeza.

Eso hizo que ella se sorprendiera, se sentía como la primera vez que llegó a esa casa y todo mundo la recibió de esa manera, solo pudo sonreír ante la acción, era lo único que se le venía a la mente, no sabía cómo reaccionar. Terminó de bajar las escaleras cuando todos se hubiesen ido a sus obligaciones, llegó a la sala y abrazó a Ichigo, este le dedicó un dulce beso y ella hizo un puchero, quería más que un beso.

- Estas hermosa – le susurró al oído, solo para ella – y lo que deseas, tendrá que esperar, por ahora es tiempo de que cenes.


Gracias por leer :D