Capítulo XIV: El primer encuentro.

POV Bulma

Había transcurrido una semana desde que la universidad pasó a ser parte de mi vida, era un gran cambio que iniciaba de la mejor manera, con personas que me apreciaban y apoyaban en todo, estaba ahí, con una nueva etapa que tenía todas las ganas de aventurar, pero… de nada me servía tener la libertad que siempre desee, tener un hogar donde puedo disfrutar de la compañía de una familia, de nada servía tener los alimentos a la hora y no pasar más hambre, no soportar más maltratos por parte de mi padre, no vivir con la agonía de pensar que cada que regrese a casa el drogadicto sectario estuviera esperándome para golpearme como la mayoría de veces y sobre todo, hoy podía sentir el calor de las personas que me quieren y el amor de un hombre que está enamorado de mí, pero, aunque… todo lo que pedí al cielo se me estaba concediendo, y estoy tan agradecida con ello, puedo asegurar que aun me siento tan vacía. No puedo evitarlo, solo sé que ese sentimiento me acompaña siempre y en algunas ocasiones se vuelve más intenso, casi insoportable, ¿Por qué? No entiendo "por qué" palabra tan pequeña con una respuesta tan grande que necesito averiguar. ¿Será porque no se de mi madre? ¿Será que no es lo que verdaderamente quería? ¿Será que hay algo que aun no tengo? Son tantas las dudas que me agobian día y noche; por lo menos cuando estaba con mi papá no sentía esa penuria de querer descubrir lo que me faltaba porque estaba segura de saber de lo que carecía y de lo que quería ¿Pero ahora? Esa necesidad se incrementa cada vez más sin saber en realidad que me pasa, ahora no vivo con la zozobra de aguantar los berrinches de mi padre, pero vivo con el pesar de sentirme… incompleta.

Todo era tan irreal que casi no me lo creía, por poco me veía en un sueño si no fuera porque la bestia se apareció para convertirlo en pesadilla. Siempre, siempre estaba ahí las astilla clavada en mi pie, esperando que dé un paso para clavarse más profundo y herirme. Desde el incidente con el doctor Gero y la impactante noticia de que Vegeta es mi maestro todo se había venido abajo, pero ya había vivido cosas peores y pude superarlo, esto es algo más que solamente debo dejar que siga su curso y veremos qué será de mi.

POV General

Es lunes por la mañana, la brisa helada hace mecer la tela de las cortinas en la ventana que da al jardín de la mansión, el olor a tierra húmeda y los rayos de sol dorado se mezclan para dar un ambiente demasiado acogedor a la tibia cama donde se encuentra dormido. Si tan solo fuera ella la que estuviera ahí sería el hombre más feliz del mundo. Abriendo los ojos con la vista empañada se encuentra con el techo de su habitación, de la habitación que pocas veces usaba desde que se había ido de esa casa para independizarse completamente, eran pocas las ocasiones que llegaba a dormir ahí, pero era algo que le gustaba. Pasar tiempo con su familia. La luz está demasiado fuerte que casi lo enceguece, se incorpora pesadamente sentándose en la cama y friega sus ojos para aclarar la vista. Recordando todo lo que hoy le espera prontamente se mete al baño a ducharse, saliendo se seca y viste luciendo un jeans de mezclilla azul oscuro, una camiseta blanca y una chaqueta kaki para cubrirse del frío. Baja a desayunar aparentemente solo, no se ve a nadie en el comedor ni se escuchaba nada, ninguna presencia en la casa, come, lava sus dientes, se da un vistazo al espejo y se retira al trabajo.

Cuando llega y entra al restaurant todo parece normal, pero hay algo que ha rondado su cabeza desde hace poco tiempo, la mujer que quería estaba ahí parada atiendo unos clientes, cuando la ve caminar hacia la computadora para digitar la orden se acerca a ella lentamente colocándose a sus espaldas.

Necesito hablar contigo ahora mismo.- dice haciendo que la joven de un respingo.

¡Oh! Señor Goku me ha asustado.- responde viéndolo por el rabillo del ojo sin dejar de prestar atención a lo que hace.

Ahora Milk.- habla en tono de orden, con voz demasiado gruesa según la chica. Se gira para verlo y lo observa serio, una actitud nada común en él.

Pero señor Goku, estoy atendiendo unos clientes muy importantes.- expresa señalando la mesa que le corresponde.

No importa, dile a una de tus compañeras que se encargue y ve a mi oficina.- concreta alejándose prontamente, la joven solo lo ve caminar y subir las gradas casi corriendo a la segunda planta.

¿Qué se traerá este hombre? Espero y no vaya a pasar lo mismo de la ultima vez.- piensa con frustración buscando con la mirada a una de las otras meseras para encargarle sus clientes, o más bien… pasárselos ¡Vaya propina la que se perderá!

Tras cinco minutos de haber entrado a su bufete llevaba la segunda copa de vino, siempre mantenía una buena botella en una de las mesas que adornan la estancia y la joven de limpieza se encargaba de dejarle buena porción de hielo en un contenedor. Saboreando el último trago de ese delicioso vino se encuentra y escucha pasos aproximarse a la puerta, sabe que es ella, sabe que es el momento. Deja la copa sobre el escritorio y recuesta su cadera sobre el mueble en una pose relajada esperando a que entre la muchacha.

¿Puedo pasar?- se escucha del otro lado.

Adelante.- dice Goku en un tono que le pueda oír.

La joven se adentra y da unos pasos cerrando la puerta.- ¿Necesita algo señor Goku?

Te he dicho que no…

… Que no le llame de manera tan seria pero solo no se me da, usted es mi jefe y yo una simple empleada, por lo tanto merece respeto.- termina de completar la frase esperanzada de salir pronto de ahí, ya sabe de antemano que Goku es un tanto diligente, pero ella no le dará el gusto de ninguna manera de caer en lo que él pretende ¡No señor! Sí él desea algo tendrá que ganárselo como se debe, como una dama se merece que un hombre la conquiste.

La distancia que los separaba se ve más estrecha cuando el hombre frente a sus ojos decide quedar justo a unos centímetros de su cuerpo, por instinto echa su cuerpo hacia atrás pero es detenida por los brazos de él.

¿Te imaginas para que te llamé aquí Milk?- pregunta Goku apartando del rostro de la pelinegra un mechón de cabello mientras que con su otra mano la toma de la cintura.

¡Sí claro! Para aprovecharte de mí como siempre intentas hacer ¿no?- habla totalmente enfurecida por la actitud poco caballerosa y totalmente atrevida del muchacho.

Claro que no Milk, solo quiero hacerte sentir lo que tu provocas en mi desde hace mucho tiempo, no seas tan arisca.- responde acercando su rostro lentamente al de la chica.

¿Qué… vas a hacer Goku?- pregunta nerviosa posando sus ojos sobre los labios apetecibles del joven, siente su corazón pulsar rápidamente y la sangre subir hasta su rostro ¿Está nerviosa? Sí, ¿Quiere eso? Sí, pero su razón de mujer decente le grita que se aleje de él y le estampe una buena palmada en la cara para que aprenda de una buena vez que con ella no se juega.

El aroma masculino inunda su nariz haciéndola cerrar sus ojos, aspirando el agradable olor que emana del cuerpo del hombre del que está enamorada, porque sí, desde hace tiempo con solo verlo a lo lejos la pone nerviosa y ahora… lo tiene justo enfrente, tocándola, a punto de besarla ¿Por qué no aprovecharlo? ¿Estaba mal dejarse llevar por algo que quería solo por mantener su compostura? Era algo que debía averiguar.

Los sedosos labios de él tocaron los suyos, deslizándose entre ellos para abrir su boca y darse paso a profundizar el beso sin esperar a que lo rechace, cuando su lengua chocó contra la de la chica el impulso de chupar más amenamente se apoderó de él jugando dentro de su boca, deliciosa, dulce cómo se había imaginado el sabor de esa mujer. Ella al instante sintió el sabor a vino provenir de la boca jugosa de él ¿Lo disfrutaría? Sí ¿Por un momento? Quién sabe, pero todo ya lo había mandado al diablo desde el momento en que sus labios se fundieron, nublando su cordura sin dejarla pensar claramente.

La empujó hasta chocar contra la pared y ahí la acorraló, atrapándola entre su cuerpo sin dejar de besarla apasionadamente, ese encuentro furtivo se estaba volviendo demasiado excitante, la pasión era desmedida y el disfruto total, solo sus besos resonaban en la oficina junto a sus respiraciones discontinuas, sino paraban ahí él sabía que la haría suya en ese instante.

Sus manos recorrieron deseosos aquel cuerpo femenino que respondía a las caricias del muchacho, él, dejó de besarla y bajó hasta su cuello para succionarlo recibiendo gemidos por parte de ella, deslizó sus palmas por sus piernas de abajo hacia arriba llevándose la falda para luego tomarla de los glúteos apretándola hacia su entrepierna dura, quería todo de ella e iba a obtener todo de ella. La alzó enganchando sus piernas alrededor de su cintura y fue entonces cuando la joven reaccionó.

¡No! Goku ¡No!- grita apartando los labios de él que seguían lamiendo su cuello.

¿Por qué no Milk? Solo quiero hacerte disfrutar.- responde mirándola excitado sin deshacer la pose.

¡Bájame Goku! No quiero.- su mente frágil de doncella piensa que no es lo correcto y claro, no es lo correcto, pero también están sus instintos de mujer que dominan sobre su sensatez diciendo que se deje llevar. Lo empuja por el pecho sin obtener resultados.- ¡Eres un irrespetuoso! ¡Suélta…

La calla nuevamente con un beso llevando una de sus manos a los pechos de la chica, duros, redondos, perfectamente amoldados al tamaño de su mano.- ¡Ahh No… Goku!

Tenía que hacerla de suya ahí mismo, porque quería, porque la deseaba, porque estaba encaprichado con ella, porque nadie nunca se le había negado y ella no sería la primera, porque sí, porque se había convertido en su capricho y en una de sus nuevas conquistas. Llevó sus manos hasta la blusa de Milk y se la quitó dejándola caer al piso, se tomó un momento, detuvo sus caricias y observó aquellos montículos subir y bajar con cada agitada respiración. Los blancos senos estaban cubiertos por un sostén de encaje negro que dejaba ver sus pezones por entre la tela. Subió su vista y la miró cansada, con la cabeza recostada en la pared viendo hacia un lado, sus ojos brillosos, los labios entre abiertos y sus mejías sonrosadas, era demasiado hermosa verla en ese estado y ser él que la ponía así aumentaba su ego. No esperó más, al no recibir oposición de su parte se arrimó nuevamente a besarla, con sus manos buscó el broche tras la espalda de la chica y hábilmente lo quitó para dejar al descubierto tan suculento manjar.

Me vuelves loco…- susurró Goku al momento que llevó sus labios a uno de los pezones, lo lamió con frenesí intercalando los juegos con su lengua para aumentar el placer en ella, la sintió gemir y arquear la espalda mientras se deleitaba con sus caricias, las manos de la joven se sostenían del cabello de él, era demasiada la satisfacción que su jefe le provocaba. Posó una mano a sus espaldas para sostenerla mejor y acercarla más a él, a su boca. Pasó rápidamente al otro monte haciendo lo mismo mientras masajeaba el que acaba de soltar, se regocijó de tener a la mujer que desde hace poco comenzó a desear y ahora estaba haciendo lo que quería con ella ¿Por qué? Simplemente no tenía la necesidad de pensarlo, sus instintos como macho reaccionaban a la belleza de la chica y eso era todo. En cambio ¿Ella? Ella estaba ahí porque estaba enamorada de él, se dejaba hacer eso porque quería sentir al hombre que le robaba la mayoría de sus pensamientos gran parte del día, por… amor.

Goku llevó sus manos hacia las piernas de la chica y las acarició lentamente en tanto besaba su hombro, la apretó nuevamente contra él y ella se percató aun más de la abultada entrepierna del joven. Él la tomó de los glúteos y caminó con ella hasta recostarla en el escritorio, tiró todo lo que había en el al piso para acomodarla. Ella desenredó las piernas de la cintura del muchacho y lo miró expectante. Se quitó la chaqueta, luego la camisa aventándolas al suelo y observó como ella lo recorría con la vista.

¿Te gusto Milk?- se atreve a preguntarle con… insolencia.

Sí, pero…

¿Pero qué?- pregunta encimándose sobre ella sin llegar a recostar su peso en el cuerpo de la joven.

Ella gira su rostro mirando a un punto inespecífico en la habitación.- ¿Yo te gusto?

No estaría así sino.- contesta él señalando su entrepierna con la vita.

La chica se ruborizó con tal acto, pero seguía ahí, con la mirada triste, sabía muy bien que un hombre como él jamás pondría sus ojos de manera seria sobre una mujer humilde como ella.- ¿Me quieres?- vuelve a interrogar llevando ahora sus manos sobre sus pechos para cubrirlos, está recapacitando en ese momento, sabe que no debe dejarse llevar, debe primero asegurarse si ese hombre no está simplemente jugando con ella… usándola, engañándola.

¿Te soy sincero?- inquiere como respuesta.

¡Por supuesto Goku!- dice ella incorporándose, quedando sentada frente a él.

Te quiero…- la sonrisa de la chica se hizo presente en su rostro dando paso a la alegría de ser correspondida…- Pero no como tú quisieras.- termina de decir… fue muy pronto para cantar victoria por parte de ella y la humillación e impotencia se apoderaron de su ser.

….

Era la cuarta taza de café que se llevaba a la boca esta mañana aun esperanzado de poder quitarse el maldito dolor de cabeza, dar clases a esos retrasados ineptos no le hacía nada de gracia y menos tener que soportar seis meses hasta dar por finalizadas sus prácticas. Pero no todo en esto es basura como cree, está ahí el animalito indefenso que quiere cazar y esta vez todo lo hará con cautela y detenimiento, planeado tan perfectamente que en menos de un mes se asegurará de tener a esa perra comiendo de la palma de su mano.

Por supuesto que sí, está más que seguro de que esa tonta le entregará su virginidad con todo el gusto del mundo para luego reírse en su cara, echarla de su vida para siempre y tener el mayor placer del mundo al humillarla de la mejor manera posible, aunque, no iba a cortejarla para ello, mucho menos portarse como un caballero para posesionarse de lo que por derecho le pertenece, él la compró, él es su dueño y él… la hará suya con el entero consentimiento de esa idiota.

La única desventaja que tenía en su contra es el tiempo, la paciencia es el don más exiguo que posee, era un arma letal en su contra, pero no hay nada que Vegeta Ouji se proponga y no lo logre, eso ahora podría pasar a segundo plano.

La furia se incrementa en él, de por sí tener que estar ahí viendo a esos perdedores cabezas huecas era un castigo casi celestial, el mensaje que acaba de recibir no le parece del todo interesante, las clases del decrépito Gero están canceladas según lo que le acaba de comunicar, por lo tanto la práctica que él impartía por las tardes también, podía irse temprano a su casa a descansar y tomar unos buenos analgésicos, pero era un día desperdiciado para comenzar a dar marcha a su plan con respecto a la mesera. ¡Todo es mierda! Piensa, pero recuerda que hay un trabajo que los del grupo de la bruja azul deben entregar hoy mismo, una sonrisa se dibuja en su rostro e inmediatamente se levanta de la mesa de la cafetería para ir a dar la primera y única clase que le toca por la mañana.

POV Bulma

La mañana pinta para un día hermoso, soleado, frío como a mí me gusta que sea, si no fuera porque me tengo que topar a diario en la universidad con el malnacido psicópata. Pensar en él me está volviendo más que paranoica y volverme loca es lo menos que quiero.

Los horarios por fin los tenía en mis manos y puedo saber cómo me han quedado acomodado las clases. Hoy es lunes, mi martirio comienza a las nueve de la mañana y termina a las cinco de la tarde, era una sola maldita clase, pero estaba distribuida dos horas de teoría por la mañana y el laboratorio por la tarde, inútiles hasta para eso los benditos profesores, no es nada alentador tirarme todo el santo día fuera de la casa y menos con los trolls de la universidad, pero no hay nada que pueda hacer.

Cuando desperté hace una hora había recibido un mensaje de Raditz diciendo que me llevará a desayunar antes de ir a estudiar, por suerte me levanté temprano, sino que no salgo a tiempo, hombres, como siempre avisando a último momento, pongo cara de cansada pues me tengo que arreglar en tiempo inhumano para una chica, aunque con el salto del desayuno en casa me dio más espacio para hacer todo. Mis "padres" no están ya a esta hora en la mansión y me tengo que desesperar sola sin tener nada que hacer. Escuché unos pasos fuera de mi habitación hace poco, de seguro era mi ex jefe que anoche había llegado a cenar con su familia. Goku ha estado más que raro, cuando lo conocí me pareció un chico alegre, pero ahora casi ni me dirige la palabra, debo indagar qué pasa con él.

Me alisté demasiado pronto, ahora estoy en la entrada de la casa esperando la llegada de mi novio ¿Mi novio? ¿Raditz? Sonrió sin creerme lo que ha pasado y el gran cambio que se ha dado en mi vida.

Mi móvil comenzó a sonar, lo abro y leo el texto recibido.- "Azulita, tienes mala suerte este día, no podrás verme por mucho tiempo porque se cancelaron las clases y también mi práctica"

¿Y este quién rayos es? Dijo… ¿Mi práctica?- me pregunto y busco en mi bolso un post it donde tengo anotado el número de aquella chica que me tocó como compañera de prácticas, marco el número en mi celular y espero a que responda mi llamada.

¡Hola!

Mai ¡Hola! Soy Bulma…

¿Bulma? Disculpa es que no tenía registrado tu número en mis contactos cariño.- responde ella apenada.

Me pongo de pie para aliviar el dolor en mi trasero después de estar sentada en la primera grada de la casa esperando al tardado de Raditz, ya mis glúteos está sufriendo las consecuencias.- ¡Oh! No hay problema Mai, necesito preguntarte sobre la clase del doctor Gero y la práctica de la tarde.

Sí, acabo de recibir una llamada de Tapion y dice que Gero cancelo la clase y también el laboratorio solo por este día.- confirma mi duda.

Está bien, solo eso quería saber si era cierto el… rumor, muchas gracias.- trato de disimular mi perplejidad ante el mensaje antes recibido.

De nada Bulma, adiós.- y con eso corto la comunicación.

Rápidamente me dirijo al mensaje y lo leo de corrido nuevamente.- "¿Quién eres tú? ".- escribo el texto y lo envió al desconocido destinatario. Estaba por guardar mi móvil cuando escucho la alerta de un nuevo mensaje, en seguida observo a Raditz entrando por el portón de la mansión.

"Meserita, me saliste más tonta de lo que creí que eras".- leo rápidamente y no lo creo ¿Vegeta? Solo él usa esos términos despectivos conmigo, maldición, es más que obvio que sea él.

¿Cómo rayos a conseguido mi número?- grito enojada guardando su número en los contactos para después borrar sus mensajes. Meto rápidamente el móvil al bolsillo trasero de mi pantalón antes que mi novio me descubra.

¡Buenos días preciosa!- saluda Raditz bajando del auto viniendo a abrazarme.

Buenos dí…- no terminé de saludarlo cuando me está dando un beso.

¡Oye! Tranquilo.- digo de manera juguetona apartándome de él.

No puedo evitar besar a mi novia hermosa.- contesta y un sonrojo se apodera de mis mejías dejándome sin habla.- ¿Nos vamos?

¡Eh! Ah sí, pero cancelaron las clases que por suerte solo era una y hoy no tendré que asistir a esa selva de trogloditas.- expongo sonriendo con las manos metidas en los bolsillos traseros de mi jeans.

Entonces ¿Te gustaría si desayunamos aquí… en casa?

Si, si, está bien, me parece más relajante.- respondo tomando mi bolso que está en el piso. Abro la puerta y vamos a la sala.

Eres una haragana.- escucho decir a Raditz cerrando la puerta principal, en un segundo siento que soy elevada y al siguiente me veo siendo cargada en sus brazos.

¡Ah! No hagas eso sin avisar.- le regaño y él solo sonríe llevándome hacia el sillón sentándose conmigo sobre sus piernas, dejo el bolso de lado.

¿Podemos quedarnos en casa todo el día?- pregunto peinando el cabello de Raditz con mis dedos.

Tu propuesta es tentadora preciosa.

¡No! Yo me refiero a ver películas, comer o cosas de ese estilo no algo más.- indico tratando de dejar en claro que no haré lo que él está pensando… solo quiero entretenimiento sano.

Lo sé, solo quería ver tu reacción.- afirma él para después comenzar a besarme lentamente, es cierto que todo el fin de semana no nos habíamos visto por cuestiones de su trabajo pero este hombre sí que solo pensaba en caricias, aunque para nada me molestaban.

Estas tan hermosa.- dice luego mirándome a los ojos, solo sonrió y me siento a su lado.

Mi celular suena nuevamente ¡Maldita sea!, opto por ignorarlo pero timbra un par de veces más.- Deberías de atender preciosa.- indica Raditz que está encendiendo la televisión.

¡Eh! Si.- digo y saco mi móvil, por suerte no es Vegeta, pero tenía una llamada perdida y un mensaje de mi compañera.- "Te recuerdo que aunque no hayan clases debemos entregar por la mañana el reporte al maestro de laboratorio. Mai"

¡Mierda! Había olvidado completamente que hoy se entregaba.- pienso.- "Gracias Mai"- respondo el texto.

Tendremos que salir de todas maneras.- aviso a Raditz que está perdido en los canales.

¿Por qué muñeca?- pregunta y solo atino a fruncir el entrecejo poniéndome de pie.

Tengo que entregar un maldito trabajo, por suerte ya lo tengo listo.- respondo subiendo luego a mi habitación a encontrar el folder. Bajo nuevamente y escucho a Raditz en la cocina, me encamino hasta ahí después de meter el informe a mi bolso.

Tómate esto linda.- me ofrece un vaso de leche con chocolate.

Quería quedarme en casa hoy, disfrutar la compañía de mi novio, pero no, tenía que tener algo en la idiota universidad y lo peor era tener que verle la cara Vegeta porque justamente era un reporte que él nos había dejado investigar.

Gracias.- dije cogiendo la bebida, tomamos la cocoa y Raditz me llevó a entregar la tarea, prontamente llegamos al estacionamiento.

¿Vas a tardarte mucho?- pregunta él antes de que baje del auto.

Ehh creo que no ¿Por qué?

Te esperare, quiero que vayas conmigo al restaurant y me ayudes elegir unos colores para la tapicería nueva de los muebles.- comenta mientras sonríe.

Pues, sí está bien espérame.- digo dándole un beso y saliendo del auto. Nada me podía salir peor, Raditz y Vegeta en el mismo lugar era como desatar la bomba nuclear, si esos dos se llegaban a topar por casualidad lo mínimo que podría pasar es un enfrentamiento a golpes entre esos salvajes. Como siempre mi suerte está más maldita que bendita.

Camino a paso ligero hasta llegar al edificio y me adentro hasta el aula donde recibimos a diario las clases que se encuentra en el segundo piso, a lo lejos observo a unos compañeros que están recostados en los barandales del corredor frente al salón.- Hola chicos ¿Dónde están recibiendo los reportes?

Aun no los hemos entregado Bulma, el maestro Vegeta está dando clase al grupo C, supongo que no tarda en salir.- me responde Tapion, un chico alto de cabello rojizo muy simpático y amable, uno de los pocos con los que he comenzado a hablar. Creo que en esto de las relaciones sociales no soy muy buena, me atrevo a decir que nada buena, tal vez se deba a la vida dura que he llevado o a que nunca pude mantener una amistad perdurable con alguien en ningún momento de mi vida, acepto aquella niña, Launch.

¡Hola Bulma!

Hola Mai.- respondo dándole un abrazo al verla que se acerca.

El maestro está a punto de salir, vengo de ver el otro salón y ya estaba encargándole tarea a los del otro grupo.- dice y veo una gran sonrisa en su rostro, como si…

Mai ¿Vienes de vigilar a Vegeta verdad?- digo dudando de su actitud sospechosa.

"Al maestro Vegeta".- me responde corrigiéndome… si tan solo supiera cuanto lo conozco.- Y si, acabo de decirte que…

Sí, pero me refiero a que si lo fuiste a ver porque te gusta.- afirmo y observo que su cara se torna roja.

Bulma, no puedo negártelo ¡Sí me gusta!- grita y Tapion que está junto a Lemlia, otra de mis compañeras, se da cuenta tan solo dedicándole una sonrisa a Mai.

No puedo creer lo que esta tonta dice ¿Vegeta le gusta? Es una idiota que no sabe lo que hace, Vegeta jamás podría poner sus ojos en ella ¡Jamás! No creo que esta tarada sea de su agrado. Un momento ¿Por qué me siento así? ¿Su actitud no debería de hacerme enojar o sí? No debe de importarme el hecho de que una mujer esté enamorada de ese monstruo, diablos ¿Por qué me da coraje el imaginarme a ese patán con otra? Es más, debería de saltar de felicidad, tal vez si alguien llega a conquistar su negro corazón por fin se ablande y me deje en paz de una maldita vez. Aunque, dudo que sea así, tiene a Dieciocho y ni con eso se le quita lo bestia, me imagino lo que debe de sufrir esa pobre chica, es, es un estúpido, él puede querer a quien se le dé la gana y a mí no me debe interesar ni la quinta parte, es más ¿Por qué mierda estoy pensando en eso?

¡Bulma! ¡Bulma!- siento mis oídos doler con los gritos de mi compañera.

¿Qué?

Te he llamado cerca de cinco veces y nada que me respondes ¿Pasa algo?- pregunta ella con cara de preocupación mientras observa mi reacción.

No, no te fijes.- digo y a lo lejos lo observo a él, su cabello tan particular, sus ojos fijos al frente y su porte orgulloso al caminar con seguridad. Llega hasta el aula y lo veo entrar, pero lo que más me llama la atención es esa sonrisa ladina que me acaba de dirigir. Sí. Me sonrió a mí ¿A mí? Fueron unas milésimas de segundos pero, desvió su vista para verme al pasarme de lejos. ¡Madre mía! Mis manos están frías y mi corazón se aceleró con solo verlo.- No puedo negarlo, el se ve muy… guapo. ¿Qué demonios digo? ¡Nada de guapo! Es más feo que la noche.- pienso rabiosa.

Vamos Bulma.- me llama Mai y reacciono al instante corriendo tras ella. Supongo que es hora de enfrentarme a su odiosa cara.

Alumnos tomen asiento.- la vos gutural de ese hombre suena grave de cualquier manera, aunque no esté en su tono demandante de una u otra forma siempre logra sacarme escalofríos, aunque no se dirija directamente hacia mí.

Bien, comenzaré a llamar uno a uno, me entregan el reporte y van tomando su lugar.

¿Qué piensa hacer este hombre?- pregunto a Mai que se ha sentado a mi lado.

No lo sé Bulma, a mi no me importa que haga porque lo único que quiero es verlo el mayor tiempo posible.- dice ensoñadora con sus manos tapando sus mejías sonrosadas.

¡Hay! Tú sí que te pasas.- le digo poniendo mala cara para luego prestar atención a lo que el idiota hace.

Comencemos, Lemlia.- comienza a llamar a cada uno de los chicos hasta que llega el turno de Mai.

¡Bulma es el mejor día de mi vida! Por fin podré acercármele al guapo profesor, ya sabes que nunca puedo hablar con él, solo da la clase y se retira sin darme la oportunidad- dice tomando su folder.

Suerte.- digo sonriendo para mí misma, si tan solo lo conociera como yo no se atrevería ni a dirigirle la palabra. Se pone de pie y arregla su ropa provocativamente para caminar de manera sensual hasta el escritorio. ¡Es una perra!

Los veo intercambiar palabras y a Mai regresar con una cara de pocos amigos.- Lo más probable es que la desprecio.- pienso y sonrío.

Bulma Briefs.- escucho por primera vez en mi vida pronunciar mi nombre con su vos, es, es, bueno suena raro. Me pongo de pie y voy hasta él, durante el camino de un par de metros que a mí se me hicieron kilómetros no deja de observarme de manera desafiante, como que si quisiera que fallara en algo para luego romper mi escudo y quebrarme a su antojo.

Toma.- digo poniendo el documento frente a él en el escritorio.

Espero hayas hecho un excelente trabajo, porque de lo contrario voy a reprobarte.- sus palabras me cabrean abismalmente, el descaro de este bruto no tiene límites, pero no voy a permitir ni dejarle ver que sus palabras me afectan, no, claro que no, si quiero librar esta batalla tengo que prepararme para la guerra, y no cualquier guerra, esto va hasta la muerte y Bulma estará más que lista al momento en que se necesite de un contra ataque.

No me llames por mi apellido Vegeta, sabes cuánto lo odio.- digo, estoy a punto de darme la vuelta cuando lo escucho hablar.

Que tu padre sea un bastardo no es mi problema.

Tampoco es mi problema que seas un imbécil y aun así te dirijo la palabra, y sabes, solo lo hago por necesidad no porque quiera hablarte y mucho menos ver tu enferma cara.- digo sonriendo victoriosa.

¡Qué! ¿Cómo te atreves a hablarme así mesera?- dice poniéndose de pie tomando todos los trabajos en su mano.

Sí Vegeta, no voy a soportarte más, si quieres guerra eso tendrás, ya me cansé de tolerar tanta estupidez de tu parte ¡Me tienes harta!- respondo moderando la vos para que nadie escuche.

Estudiantes, debido a una falta de respeto de parte de su querida compañera, revisaré ya mismo estos trabajos y les daré la nota.- indica dirigiéndose a los demás, cuando viro mis ojos para verlos ellos me observan con cara de quererme asesinar ¡Maldito Vegeta! Siempre saliéndose con la suya. Camino hasta mi lugar y cuando vuelvo mi vista a ese inútil me sonríe divertido adueñado de la situación.

Observa cada trabajo tomándose un par de minutos para cada uno, levanta su mirada.- Muy bien, todos tienen cinco.

¿Qué?- Me costó tanto hacer ese trabajo- ¡No merezco esa calificación!- Todo por culpa de Bulma.- se comienzan a escuchar las múltiples quejas de todos.

¡Silencio! Es una decisión que no cambiaré, pueden retirarse.- indica en forma de orden y todos comienzan a salir del salón.

Felicidades Bulma, gracias a ti ya llevo mi primera calificación mediocre.

Lo siento Mai, no era mi intención.- digo tratando de enmendar mi error.

Bulma Briefs, haz el favor de quedarte.- escucho que me dice cuando estoy a punto de cruzar la puerta, me doy la vuelta y voy hasta el frente de su escritorio.

Todos salen y el muy mendigo no dice nada, solo me mira fijamente con sus ojos llenos de rabia.- Adiós Bulma.

Adiós Tapion.- digo y lo observo salir dejando a ese tarado a solas conmigo.

¿Qué es esta mierda de investigación?- comenta ojeando mi informe.

¿Qué? ¿A qué te refieres?- digo cruzándome de brazos.

Redáctalo nuevamente, y hazlo bien porque te mereces cero.- responde tirando el folder frente a mí.

Hice todo lo que pediste ¿Qué está mal?- pregunto desorientada, es que la verdad que me sorprende lo que me está diciendo.

Es tu trabajo darte cuenta del error mesera, tú eres la estudiante aquí.- contesta poniéndose de pie mientras coloca las palmas de sus manos sobre la mesa.

Y es tu trabajo como profesor explicarle a sus alumnos.- digo molesta metiendo el trabajo a mi bolso.

Deberías de agradecer que no te coloco la nota que mereces, te estoy dando la oportunidad que lo arregles no seas imbécil.- dice mirándome a los ojos, su ceño marcado más de lo usual y sus labios haciendo un gesto de enojo.

Sabes, no creí que hubiera un profesor peor que Gero, pero ya veo que sí, eres un idiota que solo insulta los estudiantes. Eres un… pendejo.- digo dándome la vuelta para irme lo más lejos posible de ese mequetrefe.

Mi cuerpo es atraído al lado contrario y siento chocar con algo duro, abro mis ojos y mis manos están sobre el pecho de Vegeta ¿En qué momento rodeo el escritorio para alcanzarme?

¿Qué diablos haces? ¿Porqué me halas así?- comienzo a moverme para que suelte mis muñecas, lo que hace rápidamente y lo siguiente no me lo puedo creer, camina hasta la puerta y la cierra poniéndole el pasador.

¿Qué pretender bestia?- digo abrazando mi bolso en un intento de crear un defensa para protegerme de ese maldito.

Voy a castigarte perra, de la manera más divertida para mí, pero de la forma más escalofriante para ti.- indica acercándose a mí, retrocedo unos pasos cuando de pronto está frente mío, a unos pocos centímetros de mi cuerpo.

¡No Vegeta! Detente.- digo dándome la vuelta y corriendo para alejarme de él, pero no puedo escaparme, estoy ahí encerrada, con ese animal asechándome. Lo siguiente que siento es como me toma del cabello y me pega contra la pared, él atrás de mí apretando su cuerpo contra el mío haciendo que tire mi bolso.

¡Me lastimas!- grito intentando zafarme pero todo es inútil. Percibo su aliento golpear mi cuello con cada respiración, me gira bruscamente y por fin puedo ver su rostro, sonriendo ladino disfrutando de lo que hace, sus músculos tensos y sus manos sosteniéndome por las muñecas.

Mi respiración se agita y solo ladeo rostro para no mirarlo más a sus ojos.

¡Mírame!- dice y su vos hace que de un respingo, me siento tan vulnerable por lo que no obedezco.

¡Mírame perra!- dice nuevamente.

Eres un estúpido ¡Aléjate de mí! Te detesto.- digo agitándome para que me libere.

¿Me detestas?- dice sonriendo, cierra sus ojos y los posa en mi nuevamente cambiando la expresión a una diabólica.- A la sabandija de Raditz no la detestas ¿Cierto?

¡No! Es MI novio, lo quiero mucho.- respondo segura.

Que lo quieres.- repite tirándose una carcajada apretando más mis muñecas.- No me hagas reír, ese no es cariño lo que sientes por ese inepto, solo es agradecimiento por su tan "noble" gesto de ayudarte.- indica riendo nuevamente.

De hecho… si lo quiero, él no es malo como tú, no me lastima ni me daña de ninguna forma, no es un maldito monstruo como tú Vegeta, pero claro, cómo vas a saber tratar una mujer si en tu vida has querido a una, me da lástima tu pobrecita novia.- digo enfrentándolo.

Eres una estúpida azulita, crees en esa mierda del amor cuando todo en tu miserable vida han sido desgracias.

Sí, pero hay personas valiosas que te hacen mantener la esperanza.- respondo halando mis manos para que me suelte.

¿Y de que te ha servido eso? Aun no eres nada, no eres nadie solo por tener la inútil protección de la familia Son.- dice recostando su cuerpo en el mío, encerrándome contra la pared y él.

¡Ya déjame! No quiero que me toques, me das asco.- digo comenzando a llorar, ya no puedo aguantar más las lágrimas.

Eres tan fácil de manejar, puedo hacer lo quiera contigo.- dice y entonces sí, un pánico inexplicable se apodera de mí al escuchar cómo cambia su tono de vos, es decir, al Vegeta despiadado y malvado lo conozco muy bien, ya no me sorprende que se la pase amenazándome constantemente, pero, que me hable de otra forma… si me aterra. Sus manos cambian y me libera, pero rápidamente me toma de la cintura con una de sus manos y la otra la coloca tras mi cuello.

Si quisiera… aquí mismo me cobro el millón de dólares.- continua hablando y lo observo acercarse a mí.

¿Qué va a hacer? ¿Me va a… besar? ¡No! Eso no, él jamás haría algo así.- pienso y los recuerdos de aquel sueño me golpean, su cuerpo desnudo sobre el mío, sus manos recorriendo todo mi cuerpo, su respiración agitada mientras me penetra. Y todo se va a la mierda. Siento mi vientre arder como en aquel encuentro con Raditz y percibo la necesidad de que me bese como en mi sueño.

Se acerca más y sus labios atrapan los míos moviéndose diestramente, intento recomponerme, alejarlo de mi y golpearlo hasta asesinarlo para acabar con su maldita vida, pero en vez de eso me dejo llevar por la pasión, porque sí, siento placer al besarlo. Abro mi boca y su lengua raposa se adentra brindándome deliciosas descargas eléctricas en todo mi cuerpo, haciéndome respirar agitada con cada caricia de sus labios. Su mano en mi cuello me empuja contra él profundizando el beso aun más y su otra palma sube por mi espalda lentamente, miro sus ojos cerrados mientras me besa y lo imito para adentrarme a disfrutar lo que me hace. Mis brazos se enredan en su cuello cambiando de posición y los suyos rodean mi cintura aumentando el ritmo de las caricias.

No puedo creer que la bestia propicie esta clase de goce, podría estar así todo el tiempo del mundo, deleitándome con cada roce. Mis dedos se enredan en su cabello y bajan lentamente por su cuello hasta sus hombros, los apretó cuando abandona mi boca y besa mi escote. El fuego en mi vientre aumenta y siento mis pezones endurecerse al rozar contra su pecho y sentir su boca tan cerca.

¡Ahh Vegeta!- un gemido se escapa de mi boca, desconozco mi vos totalmente envuelta por la lujuria. Vuelve a mi boca besándome casi desesperadamente y luego… me suelta.

Lo siento soltarme lentamente y fijo mis ojos en él, está serio, con el ceño marcado y sus labios aun húmedos, pasa el dorso de su mano limpiándose y luego sonríe.

Eres más fácil de lo que creí.- suelta con pesadez y todo el remolino de sentimientos que me invadieron durante ese encuentro desaparecen.

¿Qué?

Solo quería comprobar lo zorra que eres, no me sorprende si la escoria ya te fornica.- comenta y en ese mismo instante lo bofeteo tan fuerte como puedo. Nuevamente mis lágrimas aparecen y torpemente limpio mis mejías con mis manos, recojo mi bolso y camino pronto para alejarme de él lo más rápido posible. No hay duda que ese bastardo tiene muerto el corazón.

Te dije que ibas a pagar si volvías a tocarme.- dice y en ese instante corro hasta la puerta esperanzada de poder librarme de él.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola! Creo que hoy he tardado poco con respecto a la actualización anterior jeje

Bueno mis niñas, hasta a mi me sorprendieron y dolieron las palabras de Vegeta contra nuestra azulita. Después de besarla y disfrutar de su encuentro le dice las palabras más equivocadas que pudieron ocurrírsele. Pobrecita de Bulmita, en el próximo capítulo veremos que piensa Vegeta sobre lo sucedido.

Espero que la escena entre Goku y Milk les parezca, por ahora tanto Vegeta como Goku son unos malditos sin corazón :3

Agradezco todos sus hermosotes reviews, son tan wujuuuu, cómo me emociona leerles.

Disculpen los errores de ortografía y las palabras incompletas o incoherentes, es la una y media de la mañana y yo aquí despierta para entregarles ya mismo este capi, apenas puede mi mente.

Para Geissel Rivas:

Muñeca que mal que te hice esperar tanto tiempo, pero aquí me tienes y no voy a volver a dejarles :P

Con respecto a tu pregunta, puedo asegurarte que el amor surge de donde menos te lo esperas, y esa persona que más odias en el mundo puede pasar a ser el todo en tu vida, así que no te preocupes cómo le haré para enamorar a esta pareja jaja

Espero leerte nuevamente y cualquier duda sabes que la respondo. ¡Ah! Y gracias por salir a mi defensa jaja

Besos.

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Pronto voy a actualizar así que no se me desesperen por el siguiente capi jeje

Los quiero mucho, espero sus reviews n.n Chain.