:3 KHR no es mio, solo tomo prestados a sus sexys personajes ;) que disfruten la lectura.
Capítulo 13: Timoteo Di Vongola
El señor Vongola era una persona alegre y muy amable, a pesar de que su hijo ya no fuera un niño siempre buscaba estar pendiente de todas sus acciones y porque no, cumplirle sus caprichos. De cierta forma sentía que era lo único que podía hacer para compensarle el tiempo de abandono que sufrió mientras el estaba al pendiente de la empresa. Le encantaba buscar mimar al rubio cuando se ponía en una actitud infantil a pesar de que este tuviera 25 años, ejemplo de esto era las innumerables llamadas que recibía de su rubio donde se quejaba de los vicepresidentes… y ahora que lo pensaba era extraño esta vez todo era diferente: Giotto solo le había hablado com veces en esos 4 meses que llevaba en Namimori y cuando hablaban este parecía distraído o tenía prisa.
Por lo que llevado por la curiosidad, decidió hacer una visita personal a la cede de Namimori para sorprender a su hijo. Al llegar al hotel donde el rubio se estaba quedando le notificaron que este no se encontraba, pero no se dio por vencido y fue a preguntarle a G en donde estaba metido Giotto. Pero al darse vuelta noto que el pelirrojo estaba gritando-hablando con alguien por teléfono, por lo que decidió espiarle…
Al finalizar la conversación del pelirrojo con un tal Xanxus, sintió que su mundo se derrumbaba ya que esa persona le informo a G que su hijo se encontraba en el hospital. Por lo que sin importarle el resto de la conversación salió corriendo del hotel para tomar un taxi que lo llevara al hospital lo más rápido posible.
Al llegar a la recepción y preguntar por su hijo le dieron el número de habitación, así que sin perder tiempo se encamino a donde estaba su hijo. Al llegar a la habitación noto que había una pareja durmiendo sentados en un sofá cercano a la puerta: era un rubio platinado, el cual tenía apoyada su cabeza en el hombro de una pelirroja. Pero sin tomarles importancia se aventuró a pasar a su lado y entro al cuarto.
Al entrar a la habitación esperaba ver a su hijo lleno de vendas y aparatos medicos, porque él pensó lo peor cuando escucho que estaba en el hospital. Pero la escena que vio lo sorprendió: era verdad su hijo tenía algunas vendas en su cuerpo pero en ese momento dormía con una sonrisa en su rostro, a su lado derecho había un pequeño pelinegro pegado a su cuerpo e,l cual también tenía algunos vendajes en su cuerpo y parecía dormir de forma pacífica y del lado izquierdo noto que había una hermosa castaña dormida la cual tenía su cabeza apoya en el pecho del rubio.
- No los vaya a despertar – le susurraron en su oído derecho, haciendo que brincara ligeramente del susto, al girar y ver a la persona que le hablo noto que era la chica pelirroja que vio hace un momento- que tal si hablamos afuera Vongola-san – le dijo la chica igual en voz baja mientras se giraba para salir de la habitación. Por lo que el mayor accedió y salió igual de forma silenciosa de la habitación – es una sorpresa verlo por aquí Vongola-san – hablo un poco más animada la joven, una vez que estaban en el pasillo.
-Perdón si sueno rudo, pero ¿qué le paso a mi hijo? y ¿cómo está su salud? – le pregunto el mayor mirándola a ver con una expresión seria en su rostro
- No se preocupe, le entiendo – comento la chica de forma despreocupada - Giotto está bien solo tiene algunas heridas superficiales por lo que ahora solo necesita descansar – hablo con calma – cierto, disculpe mi descortesía, soy Simon Enma y él es mi prometido Sawada Alaude – dijo señalando al rubio que le miraba con un semblante serio desde el sofá.
- Mucho gusto… - hablo temeroso el mayor ya que se sintió ligeramente intimidado por la mirada del rubio platinado - ¿pero qué paso exactamente? – pregunto preocupado.
- Gusta sentarse, ya que esa es una historia algo larga y divertida al mismo tiempo – comento animada Enma mientras se volvía a sentar a lado de Alaude, el cual se volvió a acomodar su cabeza en su hombro de ella para volver a dormir.
- Claro – comento sonriendo el anciano mientras se sentaba al lado de la joven para escuchar su relato.
A la mañana siguiente, Giotto fue el primero el despertar, por lo que abrió sus ojos lentamente su cabeza le dolía muchísimo… ahora recordaba porque odiaba las medicinas y los hospitales…, en eso su mente despertó por completo haciéndole recordar los sucesos de la noche anterior, por lo que al buscar levantarse noto que no podía percatándose que Tsuna y Kyoya dormían a cada lado de él. Ante eso el solo sonrió y con su mano izquierda acaricio de forma lenta la espalda de la chica, ocasionando que esta sonriera e igual abriera los ojos.
- Buenos días – le saludo mientras le sonreía.
- Buenos días Tsu-chan – comento en un susurro el notar que Kyoya se movía un poco para acomodarse mejor, provocando que los adultos sonrieran ante esa imagen.
- ¿Cómo te sientes? – pregunto la chica mientras separaba su cabeza del cuerpo del rubio.
- Me duele todo – comento divertido el rubio
- Ah… entonces creo que debo cuidarlo mientras se recupera, Señor Vongola – comento con un tono divertido y algo sensual la castaña, mientras acerba su rostro al del rubio.
- Pues deberías, como tu jefe te lo ordeno – le contesto igual de divertido el rubio y con ello ambos se juntaron en un beso.
El beso al inicio empezó de forma lenta, ya que ellos querían transmitirle al otro sus sentimientos pero llego un momento donde este empezó a ser demandante por lo que el rubio con su mano izquierda tomo la cintura de la chica pegándola más a su cuerpo, acto que la sorprendió abriendo ligeramente su boca y claro oportunidad que aprovecho el rubio para profundizar el beso entrando de forma furtiva para explorar esa boca que llevaba tiempo deseando explorar, disfrutar y marcar como suya. Cuando la falta de aire se hizo presente ambos se separaron jadeando en busca de aire.
Al separase sintieron una mirada penetrante hacia ellos, por lo que al mirar a su derecha notaron a un pequeño pelinegro que los miraba con molestia y al mismo tiempo tenia infladas sus mejillas.
- Omnívoro…- dijo de forma enojada mirando al rubio con recelo.
- Perdón amor, te despertamos – se disculpó la castaña, mientras se acomodaba para sentarse en la cama.
- … - Kyoya no contesto ya que solo seguía mirando molesto a los adultos, por lo que de un momento a otro se lanzó a los brazos de su madre – aun no te he dado permiso de tocarla – dijo enojado mientras abrazaba de forma posesiva a su madre y miraba a ver al rubio a los ojos.
Ahora los mayores solo atinaron a reírse de forma nerviosa… ya que notaron que a pesar de todo, Kyoya aún se negaba a la idea de compartir a su mama.
- Ah… perdón… - comento nervioso el rubio mientras que de forma lenta buscaba sentarse.
- Hmm… solo por esta vez te perdono – le contesto el pelinegro, mientras escondía su rostro en el pecho de su madre. Momento que aprovecho Giotto para jugar con él, intentándole hacerle cosquillas, pero por lo visto al pelinegro no le agrado ese contacto ya que al sentir que le tocaban se giró para buscar defenderse y lanzarse sobre el rubio para disciplinarlo por atrevido; por su parte Tsuna solo atino a suspirar ya que esa escena se había vuelto algo tan normal de ellos que ya no le sorprendía por lo que busco separarles, lo malo es que de un momento imprevisto entre el forcejeo , Tsuna quedo sentada encima de las caderas del rubio mientras que buscaba sujetar a Kyoya para que se detuviera mientras que Giotto seguía buscando provocar al menor para que siguieran jugando.
- Veo que ya se sienten mejor – comento una voz detrás de ellos, por lo que pararon inmediatamente los tres y fijaron su vista en la puerta donde habían 3 personas observándoles: Alaude, Enma y un señor mayor.
- ¿Papá? – pregunto sorprendido Giotto, aun sin poder creer que su padre estuviera ahí mismo.
- Sorpresa – le respondió el mayor algo divertido.
Tsuna por su parte solo miraba a ver al rubio y luego al mayor… y ahí se su cerebro asimilo las palabras de ambos y con ello su cara se tornó totalmente roja… estaba encima del rubio en una posición un tanto comprometedora y estaba enfrente de su futuro suegro… por lo que rápidamente busco quitarse de encima de Giotto y bajarse de la cama. Kyoya pór su parte no entendía las acciones de su madre en esos momentos por lo que el siguió en su misma posición y mirando de forma analítica al señor ese.
- Tsunayoshi, nos acompañas iremos a comprar algo para desayunar – dijo Enma notando que la chica se estaba muriendo de vergüenza ahí mismo
- Hai… - contesto nerviosa buscando salir corriendo a toda prisa de la habitación.
- Amo esa parte tan linda de Tsuna – comento Enma mientras reía de forma discreta y se sonrojaba para después salir de la habitación junto con Alaude para seguir a la castaña.
- Papa, ¿qué haces aquí? – pregunto el rubio cuando ellos se quedaron solos en la habitación con el menor, donde el rubio busco volver a sentarse dejando a Kyoya en su regazo.
- Pues quería sorprenderte con mi visita, pero creo que fui yo el sorprendido – comento mirando con alegría al pequeño pelinegro que no le quitaba la mirada de encima.
- Si… es que han pasado muchas cosas – comento algo apenado el rubio.
- ¿Este herbívoro es tu papá? – pregunto Kyoya mirando a ver a Giotto.
- ¿Herbívoro? – preguntó el mayor sin entender porque ese sobrenombre.
- Si así es, él es mi padre – le contesto Giotto sonriéndole
- Hmmm… ahora sé porque eres un omnívoro – contesto contento, haciendo que Giotto riera nervioso al ver la cara de su padre la cual demostraba claramente que no entendió la conversación.
- ¿Y quien es este caballerito? – preguntó el mayor acercándose al pequeño pelinegro.
- Soy Sawada Kyoya – contesto.
- ¿Sawada?, no ese es el apellido del vicepresidente de aquí – pregunto intrigado el mayor mirando a ver a su hijo.
- Sip, Tsunayoshi es la madre de Kyoya y es la vicepresidenta de la cede de Namimori – contesto Giotto.
- La castaña – comento Timoteo – ahora entiendo por qué esta vez no me llamaste quejándote – opino divertido provocando que Giotto se sonrojara.
- Así que usted es mi nuevo abuelo – comento Kyoya captando la atención de los mayores.
- ¿Abuelo? – preguntó sorprendido Timoteo mirando a ver al pequeño y luego a su hijo
- Aja, porque yo quiero que le omnívoro sea mi papá – contesto de forma segura el menor, provocando que los mayores sonrieran.
- Oh entonces, encantado de conocerte Kyoya-kun – respondió algo contento el mayor – yo soy tu abuelo Timoteo – dijo sentándose en la cama junto al rubio con la mano extendida para saludar al pequeño, saludo que fue contestado por el menor ante la mirada divertida de los adultos.
