14//La otra promesa//

Baian corrió por las sombras guiando a Kannon, ambos chicos, estaban mas que preocupados, estaban nerviosos. Realmente no sabían lo que estaba por pasar, pero aun así no se dejaron intimidar.

Kannon se sorprendió al encontrar una puerta sin vigilancia en esa área del edificio, era como si Baian conociera los nichos mas recónditos de ese lugar, se golpeo mentalmente, 'Baian literalmente vivía en este edificio'.

Entraron por la puerta sin mucho problema, recorriendo los pasillos que probablemente los acercarían a la zona donde, Kanon había escuchado oír a los policías mencionar de en donde habían encontrado a su hermano. Baian por el otro lado, ya sabia en que parte estaba aquella sala y simplemente tomaba el camino largo.

Ambos chicos se detuvieron en seco, casi sintieron sus corazón saltar de su pecho y correr hacia la oscuridad, frente a ellos, caminaban algunas personas vestidas en túnicas extrañas, sin prestarles atención, sin reflejarse en los vidrios de los cuadros colgados cercanamente.

Seres casi materiales frente a ellos, con millones de partículas flotando trazando delicados cuerpos y vestidos etéreos, flamas frías y luces obscuras.

Con cuidado, Baian se acercó a la comitiva y se fijo que todos ellos se guiaban hacia el camino que reconoció…

El sótano del museo.

"Vamos" simplemente susurró al gemelo, un Kannon maravillado, como niño en juguetería. Afirmó lentamente sin despegar su vista de aquellas criaturas tan fascinantes, tan etéreas e irreales flotando frente sus ojos. En esos momentos deseaba traer consigo alguna cámara…. Su hermano no se lo iba a creer jamás.

Aquellas criaturas, danzaban silenciosas al son de una música inaudible, conduciendo sus delicados pasos por los corredores sin prestar la más mínima atención a los dos intrusos que ahora les acompañaban en silencio maravillados.

Baian y Kannon rodearon algunas paredes y sortearon algunas objetos en exhibición. Baian estaba mas al pendiente de los dos, prestando atención a fisonomía del viejo museo, sabia donde había estado un muro, donde se alzaba uno nuevo, donde un pasillo se convertía en un salón. Si quería seguirles el paso a las criaturas había que prestar atención al camino que seguir.

El sótano estaba frente a ellos, justo detrás de una inmensa puerta de madera con bastiones de metal. Aunque la llave giraba, la puerta no se movería ni un centímetro. Estaba atascada. Hacia muchos años que nadie usaba el sótano, y el mismo museo se había encargado de usar otros espacios para las necesidades que pudieran tener sus habitantes.

Kannon decidido mas que Baian en averiguar el porque de esas criaturas entrando al sótano, decidió que deberían mover aquella puerta. Costará lo que costará…

Ambos chicos, usaron sus propios cuerpos como arietes un par de minutos, la puerta no cedía ni un solo centímetro, A ratos Kanon pateaba la puerta mientras que Baian intentaba sacar los pernos en las juntas de la puerta.

Nada parecía funcionar…

"aaaa…………..rgh….!!!!!"

Ambos chicos detuvieron sus acciones, su vellos estaban parados no solo en la nuca, sus corazones latían mas rápido y mas fuerte…

El miedo inundo sus nervios, pero también la adrenalina.

"Ningún muerto grita si" rompió el silencio Baian.

"Solo los vivos" completo Kanon.

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"Deben ser mis ojos" susurró casualmente el capitán de la policía sentándose no muy lejos de done estaba Esmeralda, la joven esposa miró al hombre tallarse varias veces los ojos.

"No creo que sean sus ojos" comentó uno de los paramédicos un poco mas lejos.

Esmeralda amplió su sonrisa, quizás un poco al ver a esos hombres en terror ante lo que sus ojos no daban crédito, pero también sonreía porque el miedo que ya anidaba en su corazón era mas grande de lo que jamás se había imaginado y esta vez no estaba sola como ocurría cuando estaba en casa.

"Son los cerezos verdad" susurró una débil voz a su costado. Esmeralda inclinó un poco la cabeza para observar las facciones del rostro de Saga. El pobre gemelo apenas podía abrir un ojo con esmero, su fuerza de voluntad para querer ver era demasiado.

"Si son ellos" respondió ella, devolviendo la mirada a lo mas insólito que había pasado en su vida.

En cosa de pocos minutos, los cerezos del museo, todos aquellos que estaba cercanos a la paredes y algunos caminos comenzaron a echar sus flores blancas, lentamente al principio pero después furiosamente, tiñendo sus pétalos en rosa apuradas en mostrar algo, en decirle a sus espectadores un mensaje esencial que debieron entender.

"Se dice que las flores de los cerezos son blancas" siguió hablando Saga, Esmeralda trató de protestar para que el gemelo dejara de hablar y siguiera reposando, pero él le hizo una ademán con los ojos para que viera el fenómeno. El cambio de blanco a rosa en los árboles. "Se dice que el rosa lo obtienen de la sangre que deben de cuerpos enterrados en sus raíces" concluyó.

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"aaaa…………..rgh….!!!!!"

"Hyoga!!!" gritó Shun a la pared, sus manos temblaban, su cuerpo estaba entumecido de miedo que no sabría explicar. Detrás de él, su hermano Ikki encendió la lámpara colocándola a tal modo que los mismos fragmentos del espejo ayudaran a iluminar mas aquel baño abandonado.

Ambos hermanos buscaron algo en la pared, entre los restos del espejo algún indicio del fantasma. El mayor de los hermanos Shirou sabia el pánico en que estaba su hermano menor.

"No debe estar muy lejos" aseguro Ikki tratando de que su hermano se relajara un poco.

"estoy seguro que esta detrás de esta pared" anuncio Shun poniéndose de pie, pateando los restos del espejo frente a él, haciendo añicos los restos de aquel espejo.

La luz disminuyó al perder piezas de gran tamaño, Ikki atinó a apartarse al ver a su hermano patear con tal ferocidad y dedicación al espejo y la pared que estaba detrás. Los sonidos provenientes de las pequeñas piezas caer en el suelo asemejaron pequeños lamentos repitiéndose por el obscuro baño en el que se encontraban, era como si el mismo edificio se quejara de sus entrañas heridas.

Shun se detuvo súbitamente y retrocedió un par de pasos, Ikki hizo lo propio apuntando hacia la pared desnuda apreciando claramente la enorme cicatriz que poseía, una gran mancha por decirlo, a los Ikki se apreciaba la diferencia entre un cemento y otro, entre unos ladrillos grilles de gran tamaño y otros de menos tamaño, dejando claro un agujero tapado hacia tiempo, la humedad que aun recorría, humedecía lo suficiente enmoheciendo y atenuando mas la mancha.

"Un agujero tapado" susurró Ikki tras apreciar la pared herida y acercarse a examinar con el tacto aquella mancha. "quien lo hizo no sabia nada" añadió mientras sus dedos recorrían el frío material enmohecido.

"Hermano" la voz de Shun sonó en el baño una ves y basto para que Ikki le diera la lampara para poder reunir todas sus fuerzas concentrándolas en un solo punto de su cuerpo y liberándolo explosivamente en forma de un golpe con su puño en una pequeña y casi imperceptible grieta del pared.

Los ladrillos mal pegados y mal colocados no ofrecieron resistencia alguna y con el primer y único golpe cedieron, el primero cayo hacia atrás perdiéndose en la profundidad de la obscuridad mientras que sus compañeros cayeron hacia adelante en sonoro desorden.

Ikki feliz con el resultado se lanzó en desesperación removiendo los ladrillos que aun quedaban ampliando el nuevo hueco en la pared, pero su esfuerzo fue detenido al sentir en su abrazo a Shun colgado de este, el pequeño temblaba animosamente.

"¿Que pasa Shun? Otra ves el fantasma" Preguntó girándose Ikki con animo de insultar al fantasma de hacia unos minutos, de alejar su pálido y triste rostro, de obligar le verbalmente que regresara al infierno de donde había regresado, pero sus ojos, sus labios, su cuerpo se inundaron de miedo.

Frente a los hermanos Shirou no solo estaba el fantasma rubio de hacia unos instantes, cuyo kimono negro parecía flotar en el aire, atrás de el el cuarto de baño estaba completamente iluminado, lleno de luz y belleza jamás contemplada antes, el fantasma miraba hacia donde estaban los hermanos, hacia el espejo detrás de ellos. Shun e Ikki se vieron dentro del baño completamente, rodeados de sus magníficos muros pálidos listos a ser aclamados, sus espejos intactos, sus luces brillando alegremente provenientes de lámparas de aceite apostadas en los recodos esperando a ser sustituidas por lamparas incandescentes.

El joven se arreglaba el atuendo, se peinaba sus cabellos,su rostro rebozaba de felicidad e inocencia. Tras él aparecía otro fantasma o así lo creyeron los hermanos Shirou, el mismo fantasma que vieran día a día, noche tras noche en su hogar a varias cuadras lejos de hay, el fantasma que mantenía asustada y pálida a la amada esposa Esmeralda, al joven cuyo rostro Shun reconoció al instante y su mente y ojos volaron al rostro del más joven.

Ellos, estaban en la foto del libro que había encontrado en la librería del museo aquel día, el fantasma que azotaba el museo y el fantasma que enfriaba sus cazas en las noches. Ellos dos, el joven rubio de ojos azules y kimono negro y el hombre de cabello castaño con sus patillas inglesas y su gabardina obscura, allí en ese instante frente a Shun e Ikki. El mayor de los hermanos atrajo al menor rodeando a su hermano ofreciéndole protección ante lo que estaban viendo ambos.

El hombre recién llegado envolvió al otro, de manera tan sutil y amorosa que al instante ambos hermanos comprendieron, no hacia falta que se dijeran algo, que se tocaran más, aquel sencillo gesto había hablado muy elocuentemente. Sus rostros estaban llenos de gozó y jubilo espontáneo al tenerse mutuamente.

"Que linda sorpresa" los Shirou escucharon claramente la voz del mas joven, Ikki sintió en sus costillas las uñas de Shun enterrarse a través de los tejidos de la ropa, sabía que estaba demasiado atemorizado ante lo que estaban viendo, pero al ver su rostro, los ojos de Shun estaban posados fijamente en la dulce escena que se llevaba delante de ellos.

"Solo recibí tu mensaje" Susurró el otro suavemente ocultando su nariz en el cuello del otro. Aquellas palabras provocaron un cambio en el aire, un cambio que incluso Shun asustado pudo detectar. El hombre mas joven se apartó posando sus ojos asustados en el del mayor, apurando su asustada respuesta.

"No te mande ningún mensaje" sus dedos se cerraban vigorosamente en las solapas de la gabardina del mayor. Los ojos claros se desviaron mirando a uno de los espejos detrás del mas joven, su respiración se volvió agitada y parecía que sus pensamientos giraban violentamente en su mente.

"Deber irte de aquí, abandona el museo nos veremos donde acordamos" reaccionó apartándose del mas joven, caminando hacia los lavabos posando sus manos en ellos. "Diré que fuiste en busca del arquitecto japones para consultarlo, que..."

"No nos creyeran" se acercó posando sus manos en el hombro del otro, reposando su frente en ellas, tratando de buscar consuelo. "Aunque seas el subdirector, tu..."

"Le van a creer señor subdirector Garm" aquella tercera voz hizo que incluso Shun se pusiera tenso. Era un tono demasiado familiar y conocido de corazón. El mayor abrazó protectoramente al más joven ocultándole del recién llegado, tanto Shun como Ikki aun no podían ver su rostro aun pero su voz hacia que un escalofrío recorriera su piel con cada silaba. "Me alegro que recibiera mi nota, hubiera sido tedioso tener que hablar con ustedes por separado".

Al recién llegado avanzó más dejando ver su silueta. El hombre era la viva imagen de Hyoga, solo que su piel era mas clara y su cabello mas ordenado, sus ojos poseían el mismo azul y la misma complexión y hasta el mismo acento extranjero al hablar. Los cabellos eran aunque eran dorados tenían menos brillo que los Hyoga aunque caían igual en sus hombros. Este hombre miraba atentamente a ambos hombros, con una mezcla de felicidad y bien escondido repudio.

"No sé de que debamos hablar en un baño señor Sosky" apuntó el más joven apartándose un poco del otro confiando de que su valor no le abandonara en esos instantes de necesidad.

"Banalidades señor Ynwe" respondió Sosky sin ningún problema dirigiendo su mirada al mas joven con el kimono negro. Ikki pudo percibir en ese rostro una sonrisa pequeña y sincera.

"Si es así deberíamos discutirlas en un lugar mas apropiado" agregó fuertemente Garm girando, desafiando al recién llegado. Por unos momentos la tensión entre ellos se había espesado demasiado, Ikki resistió las ganas de apartar a su hermano, no había nada que temer de esos tres hombres charlando como adultos, hasta que notó algo que no cuadraba en la escena.

Garm e Ynwe estaban fieramente a la defensiva, estaban protegiéndose mutuamente del hombre Sosky sin ofrecerle ninguna clase de oportunidad, incluso sus cuerpos estaban ligeramente separados aunque seguían a la protección uno del otro y los ojos celestes de Sosky escaneaban discretamente a ambos en busca de algo, ¿pero que?

"Esta bien, los espero en la sala principal" respondió, su voz sonaba tranquila su actitud serena, sus plácidos pasos al abandonar el lugar dejaron a Ikki absorto.

Garm e Ynwe miraron largamente a la entrada, hasta que decidieron que estaban a salvo.

"Lo lamento" murmuró Ynwe, momentos des púes Garm le envolvía con sus brazos sin saber que responder o que hacer. "Lo lamento tanto". Permanecieron así por breves segundos, por instantes preciosos llenando de calidez los corazones de Shun e Ikki, e incluso el mayor de los Shirou notó que su hermano se relajaba ante aquella escena.

Ikki se volvió para asegurarle a su hermano que todo estaría bien, pero al siguiente instante, en un abrir y cerrar de ojos, Sosky entraba al baño velozmente con ambas manos sosteniendo algo en su lado derecho, Ikki tuvo miedo de pestañear al girar su rostro y ver la acción, instintivamente sus manos se posaron en los ojos de Shun tapando, interrumpiendo su vista al ver como Sosky elevaba un arma de madera estrellándola en la cabeza del más joven.

Los brazos de Shun rodearon su cuello encerrándole en un apretado abrazo, Ikki solo podía observar como aquel hombre que habían llamado Sosky vaciaba su furia peleando contra Garm quien hacia todo lo posible por defender y atacar.

El mayor de los Shirou giró sus rostro, a su lado Ynwe estaba en el suelo con el espejo destrozado sobre su cuerpo, su débil voz aun era seña de que estaba con vida y era el motivo del terrible esfuerzo de Garm para continuar peleando desarmado.

Un sonido tosco atrajo la atención de Ikki, el hombre Sosky había golpeado los lavabos y el agua comenzaba a salir gustosa inundando el baño, pero ambos hombres seguían peleando sin que eso les molestara en absoluto.

"No" la voz susurrante de Ynwe la lado interrumpió por unos segundos la pelea, tiempo suficiente para que ambos cambiaran de tácticas, aunque lamentablemente para uno había sido casi fatal. Sosky se arremetió contra Garm en el suelo golpeándolo solo donde la ropa cubría su cuerpo.

El mayor de los Shirou desvió su mirada concentrándose en el joven en el suelo al lado suyo, distinguió en su rostro lagrimas y movimientos débiles de sus labios, Shun se apretó mas en su cuerpo.

"No tiene caso que quedes inconsciente Señor Subdirector" Sosky solo se detuvo hasta quedar satisfecho.

Los ojos de Ikki siguieron fijamente a Sosky una vez que dejo fuera de combate a Garm y caminaba serenamente hacia donde estaba el joven, sus ojos se fijaron en los ojos azules del joven, vio en ellos la suplica que hace un hombre condenado a su dios para recibir misericordia, casi pudo sentir que sus ojos le pedían que le ayudaran.

Sosky le miró unos segundos recuperando su aliento, respiro profundo. "espero que me entienda, lo hago por el bien de la comunidad" pronuncio alegremente Sosky mirando hacia el el cuerpo del subdirector sentado al otro lado del baño.

Dio unos pasos mas mirando a su alrededor como considerando las posibilidades, su mirada se fijo en algo que Ikki tardo un poco en comprender, una ranura cuadrada en la pared, una ranura demasiado extraña pensó Ikki ya que era demasiado grande para que estuviera en el baño, en el rostro de Sosky apareció una bonita sonrisa. Sin problema de conciencia jaló a Ynwe por las piernas acercando el cuerpo hasta la ranura aquella, Ikki pudo escuchar un pequeño susurro "te encontraré" proveniente de los labios de Ynwe aun consciente, Sosky quitó rápidamente lo que la obstaculizaba y sin mas, empujo el cuerpo de Ynwe hacia adentro sorprendiendo a Sosky de esta tuviera una caída . Se apresuró a cerrar la ranura y volvió hacia donde estaba Garm quien parecía más consciente que hacia unos minutos.

"Basta" murmuró el subdirector Garm alzando la vista. Escupió entonces sangre de sus labios, su mirada aun seguía dura e inabatible.

"Es lo que hago" aseguró con una sonrisa cerrando la puertecilla que hasta ese entonces había estado disimulada. "pongo fin a todo esto….. , pongo fin a sus fechorías…."añadió caminando hacia donde estaba Garm, se hincó ante el hombre y aparto rápidamente los mechones dorados de su rostro. " es tu turno de que lo sigas".

"Traidor" Ikki pudo oír a Garm conjurar sus ultimas fuerzas para decir esa palabra de la manera mas insultante que podía, pero Sosky solo sonrío y coloco en su mano el arma que había usado antes para atacarlo en la mano quebrada del subdirector.

"Cuídese señor subdirector" añadió con ironía poniéndose de pie, Ikki le vio salir con cuidado del baño, aun escuchando su risa.

"¡¡¡¡¡cobarde!!!!!" gritó Garm con lo poco de fuerzas que le quedaban, Shun se desprendió de Ikki y alzó el rostro para ver el momento en que Garm lanzaba un grito deforme aterrando al mismo edificio.

"Que terrible" comentó Shun creyendo que había acabado todo en ese instante, pero sus ojos y los de su hermano mayor se posaron fijos en el Garm y sus intentos desesperados para avanzar hacia donde estaban ellos dos, arrastrándose como lagartija usando su único brazo bueno.

"No te dejaré allí Frey..." dijo y repitió Garm como si fuera una formula mágica que le daba fuerzas para impulsarse en el suelo húmedo atestado de millones de fragmentos de espejo.

Al llegar la pared Garm no se dio descanso, siguió arrastrándose con todas sus fuerzas, los hermanos Shirou miraron silenciosos al hombre esforzarse y llegar al lugar donde Sosky había estado, había abierto la ranura y había empujado a Frey Ynwe a una muerte segura.

Ambos hermanos notaron que la mano de Garm se hacia a un tuvo que pasaba a un lado de la ranura, justo a tiempo, policías entraban al baño gritando cosas. Garm no les prestaba atención repitiendo su formula mágica una y otra ves. Los policías al verlo pronto le sujetaron.

"¡No!" se quejó vigorosamente Garm "Frey sigue allá tengo que salvarlo" les gritó desesperado, pero los policías lejos de hacerle casos continuaron jalando, jalando y jalando, dos tres cinco policías a la ves al Garm, tratando de apartarlo de ese lugar.

Un joven policía fastidiado del proceso, saco de entre sus ropas una pequeña daga oculta entre sus ropas, caminó hacia donde se sujetaba Garm y de un movimiento, corto tres de sus cinco falanges, permitiendo a sus compañeros alejarlo con facilidad.

"¡No! Frey sigue allá tengo que salvarlo" repitió Garm mientras era sacado del baño.

Shun miró al lugar donde cayeron las falanges aterrorizados por la crueldad demostrada. Pocos momentos mas les duro la luz fantasmal del baño, lentamente el lugar recobró su obscuridad, su vejes, su abandono de tantos años trayéndoles de vuelta a la realidad.

El menor de los Shirou se apartó de Ikki y levantó sin necesidad de la luz de la lampara, el hueso de la falange. El pequeño hueso aun tenia un poco de carnes podridas y moho, pero aun si Shun lo recogió al igual que los otros dos y los atesoró. Los guardo en uno de sus bolsillos y miró a su hermano.

"Debemos bajar, Hyoga nos necesita"

Ikki asintió levantándose y mirando dentro del boquete que él mismo había abierto. Quizá la misma policía había abierto ese boquete en el pasado buscando al hombre de nombre Ynwe y lo habían vuelto a tapar, pero estaba seguro de algo, si no habían hecho modificaciones recientes en esa aréa seguramente los tubos aun seguían en su lugar y con suerte aun serian suficientemente fuertes como para usarlos y bajar con su ayuda.

En breve Ikki encontró los tubos y los ilumino con la lampará, Shun agradeció en silencio.

"Iré primero" anuncio Shun introduciéndose al boquete sin darle tiempo a Ikki de pronunciar algo.

"Ten cuidado Shun"Escuchó Shun pronunciar mientras baja a la boca de la obscuridad.

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Baian y Kannon consiguieron mover la puerta unos pocos centímetros, no habían necesitado mas para esa urgencia, sus delgados y esbeltos cuerpos les permitieron deslizarse trabajosamente por la hendidura provocada en la puerta.

Ambos pronto se enfrentaron al problema de una intensa y tenebrosa obscuridad, no podían ver mas allá de sus narices y la escasa luz que se colaba por la puerta moría cercana a la puerta.

"Rayos este lugar parece una tumba" comentó Kannon tratando de ver algo en aquella habitación. Un lugar que daba la sensación de enormidad pero a la ves de ser muy diminuto y vacío. "No hay nada ni el aroma de moho" Señaló Kannon pisando con cuidado el suelo, Baian permanecía detrás de él en silencio como tratando de recodar algo.

"Estas habitaciones deben tener algún sistema de iluminación" comentó más para si que para Kannon,

"Si, las lamparas" respondió Kannon buscando entre sus ropas las que se había robado de las patrullas y que se negó a prender fácilmente. pero después de un tiempo consintió en sacar una pequeña luz, apenas suficiente para iluminar a Kannon y alrededor.

A la vista de la pequeña luz se podían ver cientos de cosas amontonadas junto a las paredes, cubiertas de una densa capa de polvo y algunas telarañas, las paredes aun tenían la pintura original en sus paredes en buen estado, mostrando que habrían sido de un pulcro blanco.

"No se ve rastro de nadie" dijo Baian pegándose aun más a cuerpo de Kannon, en el ambiente había algo que le ponía demasiado inquieto.

"Debe estar por aquí" respondió Kannon solo moviendo la lampará. "justo allí"

Las figuras fantasmales de hacia un momento comenzaron a aparecer una a una frente a ellos, cada una con rostro sonriente y actitud tranquila, sus cuerpos etéreos absorbían la poca luz que producía la lampara robada, para pánico y sorpresa de ambos los fantasmas no solo estaban frente a ellos, sino alrededor, algunos parados justo donde algunos objetos voluminosos traspasaban sus cuerpos trasparentes.

"Sus ropas..." Baian no se apartaba de Kannon y sus ojos no se apartaban de los fantasmas. "...son de diferentes épocas y estilos" comentó, Kannon movió la lampara procurando iluminar a los diferentes fantasmas. Tenía razón Baian, en esta habitación los fantasmas se veían diferentes, se veían de algún modo miserables tras sus sonrisas falsas.

"Están atrapados" susurró Kannon limpiándose el sudor de su mano libre en su pantalón y sin querer rozó una mano de Baian que le sujeto al instante después apretándola fuertemente. "Espero que podamos salir de aquí y tener una charla" añadió Kannon casi con un tonó nuevo valentón, mirando toda la habitación y cada fantasma .

"¿Que es lo que dices?" Preguntó inocente Baian aun sin darse cuenta que su mano sujetaba fuertemente la de Kannon, y este se debatía entre examinar los fantasmas o examinar el porque de súbito su mano era presa de otra y encima se sentía tibia.

El menor de los gemelos decidiendo que la mano que le apretaba no le soltaría en un buen rato, aprovechó para ver los espectros de la habitación, cada uno de ellos les miraba con una sonrisa amplia y extraña, no se movían ni parecían querer comunicarse con ellos, tan solo estaban de pie mirándoles fijamente, sus cuerpos ocupaban todo el espacio posible de la habitación incluyendo el pequeño pasillo que llevaba haca la entreabierta puerta. Kannon sabia demasiado bien que los fantasmas no hacían daño a la gente a menos que tuvieran una muy buena razón y estos a su juicio se veían tranquilos, incluso hasta mas serenos mientras Baian seguía sujetándole fuertemente.

Por un instante, por un segundo, su mente se distrajo, sus dedos sintieron la calidez de las manos delicadas de Baian y sus ojos se posaron en un punto donde los fantasmas parecían evitar.

"Es como si los fantasmas fueran contenidos por algo" comentó Baian mirando a los extraños fantasmas y sus lúgubres sonrisas, hasta ese entonces habían estado apacibles, pero casi imperceptiblemente los fantasmas se iban acercando centímetro a centímetro hacia los dos intrusos.

"Tienes razón" concedió Kannon mirando los rostros de los espectros, notó que algunos miraban intensamente hacia donde sus manos se sujetaban fuertemente y en su mente surgió una idea. Kannon se giró aprovechando que aun tenia la mano de Baian entre la suya y le jalo rápidamente, de tal modo que el joven quedó frente de Kannon y este aprovecho para robarle un largo y profundo beso.

Los fantasmas retrocedieron borrando las sonrisas de sus rostros, apretujándose unos con los otros como si en medio de ellos algo sumamente horrendo hubiese pasado.

"En este lado no hay un fantasma" indico antes de que Baian pudiera articular alguna clase de sonido, el menor de los gemelos entonces sonriendo condujo a Baian por el pequeño pasillo de fantasmas tratando de llegar al muro.

"¿Que fue todo eso?" preguntó Baian aun desconcertado, Kannon le colocó junto al muró y al mismo tiempo el gemelo pego su oreja al muro tratando de escuchar, Baian le miró y suspiró e hizo lo mismo.

"Se escuchan voces" exclamo Baian sorprendido, Kannon se alejo del muró un poco y lo golpeo con su puño como valorando el sonido que producía el golpe de su puño contra las piedras.

"Hay que abrirlo" resolvió buscando algo que pudiera ayudarles, sus palabras atrajeron la ira de los fantasmas, de los entes etéreos que sin embargo no se atrevían a acerca a ambos por alguna razón que solo ellos y Kannon sabían.

"Se ponen difíciles" apuntó Baian mirando a los fantasmas.

"Pero sé como mantenerlos alejados" respondió atrayendo de nuevo a Baian cerca de si y besando le una vez más en los labios.

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Shun no pudo determinar cuantos metros descendió lentamente por los tubos en la obscuridad, ni en que momento había dejado de ver el rostro de su hermano a la hora de que sus pies sintieron una superficie dura bajo de ellos.

Con temor y precaución tanteo el suelo antes de abandonar todo su peso en sus pies sobre la superficie, sus manos las sentía caliente y sudadas, probablemente llenas de callos y mugre por el esfuerzo de bajar por los tubos lentamente, trató de girarse pero pronto notó que el espacio en ese lugar era demasiado reducido, apenas podría avanzar con el cuerpo pegado a la pared.

"Toque fondo" gritó a su hermano que sabia que le vigilaba desde la entrada de ese boquete.

"Deben ser casi 20 metros considerando los pisos que subimos" respondió claramente Ikki, el lugar pese a ser pequeño no tenia el talento de distorsionar el sonido.

"Esta muy reducido aquí" volvió a decir Shun.

"Te voy a mandar la lampara" dijo Ikki, Shun miró hacia arriba como esperando algo, y lentamente como si fuera una estrella en el firmamento, la luz de lampara descendió hasta poder ser atrapada en las manos de Shun.

"Ya la tengo" gritó Shun moviendo la lampara a su alrededor, era como un pasillo que salia y entraba en una obscuridad anormal, humedecida por tantos años, el aroma a moho era fuerte pero había algo más que acompañaba el aroma, era intenso y demasiado extraño, profundo y penetrante. "Huele horrendo aquí" gritó Shun. "Como si estuviéramos en una cañería" explicó el menor de los hermanos Shirou.

"No puedo bajar Shun" gritó Ikki "Iré en busca de algo para sacarlos a ambos, no tardo" añadió el mayor de los Shirou.

"Bien" Shun desvió su atención hacia el suelo de aquel pequeño espacio, las rocas humedecidas brillaban alegremente al paso de la lampara, los tubos de metal reflejaban parte de su brillo y noto que mas abajo casi a la altura de sus rodillas había una silenciosa fuga de agua, lo que mantenía húmedo el lugar. "Esto explica porque el museo paga altas sumas de agua cada mes" se dijo a si mismo mirando el agua brotar.

Decidió primero que iría a la izquierda, que era la mano donde tenía la lampara y seria fácil de caminar unos cuantos metros, puesto que a su derecha los tubos continuaban y sería molesto caminar, y si Hyoga estaba allá abajo como creían le seria difícil también para el ruso moverse en ese estrecho lugar.

Al volver sus ojos hacia su camino , Shun sintió que sus labios producían un fuerte grito y su corazón se detenía, pero nada de eso pasó. Frente a él estaba la aparición que le había provocado pesadillas en su infancia, el joven que tiempo con tiempo podía ver en el espejos del museo, la forma etérea del joven del kimono negro cuyo nombre hasta hacia unos momentos le había sido negado.

"Frey Ynwe" murmuró el nombre con cierto miedo y respeto, mirando directamente a los ojos vacíos del fantasma que a su ves le miraba tranquilamente y en silencio.

Durante minutos u horas se miraron en silencio, sin que ninguno de los dos se moviera o dijeran algo. El fantasma Frey lentamente bajo la vista ladeando su cabeza mirando hacia el muro, sus labios pronunciaban palabras silenciosas y su rostro sereno se llenaba de soledad.

"Dejame encontrarle por favor" pidió Shun al fantasma. "Me enamorado de Hyoga y .." sus palabras se atoraban en su garganta tratando de explicarle al espectro, de conversarlo aunque parecía que eran más para si mismo, al ver la reacción inexistente del fantasma. "Por favor, dejame encontrarle.... le amo y tengo miedo de perderle... yo" Sus palabras de algún modo parecieron herir a Frey, su pálido rostro manifestó delicadas lagrimas, abundantes lagrimas y su pecho ecos de sollozos. Un llanto inaudible para Shun.

El fantasma Frey levantó la mirada y observó a Shun, su rostro reflejaba dolor, como si las palabras del menor de los Shirou lo hubiesen herido aun más.

"Perdoname..." susurró Shun acercándose al fantasma acongojado al verlo "Te prometo que haré todo lo posible para ayudarte" prometió Shun, el fantasma bajo la mirada y después se arrodillo tratando de contener su llanto. Al seguir este sencillo gesto, Shun notó un zapato, uno de los curiosos zapatos que Hyoga solía usar, el fantasma se había ido y frente a él tenia un rastro de Hyoga, con una sonrisa y fuerzas renovabas continuo caminando.

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"Basta ya Kannon" se quejó Baian apartando al menos de los gemelos tras recibió otro beso en los labios.

"Hago mi trabajo es todo" se quejó Kannon buscando entre las cosas jugando al inocente con Baian, pese a que su teoría funcionaba muy bien y los besos robados ayudaban a la situación en la estaban, no se había dado cuenta en el demasiado tiempo que gastaba en cada beso, y los pocos progresos buscando algo que les ayudara a romper el muró tampoco ayudaban mucho.

"si claro" se quejó Baian apartándose completamente de Kannon para buscar en otra parte sin importarle en absoluto los cientos de espectros incrédulos con miradas fijas en ellas.

Se detuvo y regreso con Kannon este estuvo apunto de decirle algo, pero al ver hacia donde Baian estaba mirando fijamente, su corazón se detuvo por un instante, sus manos soltaron cuanto objeto tenían en la mano, trato de articular algo pero el miedo que escurría en su espalda y subía lentamente levantando cada vello de su piel era mil veces mayor comparado con su propia excitación de ver tantos fantasmas en un solo lugar.

Los fantasmas poco a poco bajaron la vista intimidados, Baian se colocó detrás del menor de los gemelos tomando entre sus manos de nuevo las de Kannon, y este no sabia muy hacer, el espectro que tenían delante de ellos, les provocaba una increíble incertidumbre.

Su rostro sereno, adornado con una sonrisa maliciosa, sus ropas limpias y su cabello ligeramente peinado, sus patillas aumentaban el aire de terror frente a los mortales mientras que ojos inspeccionaban sus dedos, de los cuales, Kannon al igual que Baian habían notado que faltaban tres en la mano izquierda, como cortados formando muñones inútiles.

El espectro caminó hacia ellos, provocando que su gabardina flotara detrás de él como si el aire en verdad la moviera con delicadeza al igual que sus cabellos.

"El fantasma de la fotografía... es imposible que este aquí" susurró Baian detrás de Kannon.

"No lo es" aseguró el gemelo sin apartar sus ojos del espectro, estudiado su rostro, sus lineas tristes ahora eran estaban endurecidas por algo que Kannon comprendió como odio y furia, su mismos pasos denotaban un llamado al terror o la venganza. "Algo debe existir aquí para..." trató de explicar Kannon, pero su voz fue interrumpida al tener al espectro a unos pocos centímetros frente a con una sonrisa que le provocaba un miedo intenso. "...y esta aqui" trató de continuar, pero el fantasma movió su mano derecha rápidamente golpeando a Kannon en la quijada con tal fuerza que el gemelo literalmente voló hasta chocar con la pared mas cercana de la habitación. Baian miró al espectro sorprendido de la fuerza que este poseía para golpear a las personas.

El espectro dio un par de pasos mas mirando a Baian, sin borrar su aterradora sonrisa de su rostro.

"Como le toques un pelo, veré el modo de mandarte al purgatorio espectro" amenazó Kannon al otro lado de la habitación levantándose, sujetándose la quijada valorando el daño que había recibido tras semejante golpe. El espectro se giró admirando el valor y resistencia de su contrincante.

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Ikki sin temor ni tardanza recorrió los mismos pasillos por lo que había venido, pese a que estaban obscuros y caía constantemente tras un choque casual con algo tirado en el suelo, pronto encontró los pasillos blancos del moderno museo y su sentido de orientación, experto en ese lugar, le indicaron el modo más rápido de salir de ese laberinto de salas y pasillos sin siquiera encontrar un solo obstáculo.

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El capitán de policías agotado finalmente tomó asiento junto a Esmeralda, sus ojos pardos miraban aun sin dar crédito al edificio.

"Maldita sea con los expertos" escuchó Esmeralda pronunciar de nuevo al capitán de la policía, hasta ese momento ya le parecía algo gracioso ver al anciano hombre maldecir y quejarse. Su atención se desviaba del capitán y de Saga para ver el museo de cuando en cuando y ver los hermosos cerezos en flor.

"De haber sabido que esos expertos iban a tardar ya hubiese mandado a mis hombres" se quejó el hombre sentándose en el borde de la acera, mirando hacia la ambulancia y después a las patrullas que parecían escoltar a la camioneta blanca.

"¡Alguien esta saliendo!" Tanto el capitán como esmeralda escucharon gritar a un joven policía, ambos dirigieron sus miradas hacia la entrada principal del edificio.

El corazón de Esmeralda brinco de alegría al ver que se trataba de Ikki corriendo a toda prisa hacia donde estaban todos ellos.

"¿Que están haciendo aquí?" preguntó el mayor de los Shirou al llegar a donde estaba Esmeralda, y recibir gustosa su abraso cálido.

"Estábamos preocupados, han tardado demasiado tiempo" se explicó la joven griega.

"Han pasado demasiadas cosas" le respondió besando a su esposa en la frente.

"Así que no son ladrones" le sujetó del hombro el capitán de la policía, Ikki le miró.

"Puede que sea un hombre de modestos recursos monetarios" se explicó Ikki "pero con los tesoros que tengo me bastan" sonrió hacia su esposa. "Ahora si me permite bien puede ayudar a salvar a mi hermano o bien esperar a que algo lo mate" se explicó.

"Los fantasmas de nuevo" El capitán de policía le dejo ir y se hecho a reír. "Será muy bueno escuchar su historia de todos ustedes"

"Bien no importa si me cree o no, mi hermano ha entrado a una parte del museo que le será difícil salir, todo eso por el extranjero" se explicó sin siquiera hacer alusión a fantasmas o fuerzas extra naturales.

"¿Extranjero?" Preguntó el capitan de policia borrando su sonrisa y recobrando su seriedad ahbitual.

"Asi es, un ruso. El curador que vino de Moscu y sin querer quedo atrapado en el museo y hemos tratado de sacarle por horas. Ahora si van a ayudarnos o.." Terminó su explicación mirando hacia los policias y las patrullas tratando de evualuar que serìa lo mejor que podria servirles en su caso.

"Bien" interrumpio los pensamientos d Ikki "Si se trata de un extranjero atrapado en el museo será mejor que te envie con mis hombres, no quiero un incidente internacional en mi ciudad" comentó el capitan de policia caminando hacia donde estaban sus hombres reuinidos.

"Me alegro que estes bien" abrazó de nuevo Esmeralda a su esposo.

"¿Como esta mi hermano?" Interrumpió el momento feliz Saga.

"¿Kannon?"

"Si, ha ido junto con Baian a rescatarles" explicó Saga mirando a la pareja Feliz.

"No los he visto" respondió el mayor de los Shirou. "Rayos" Maldijo fuertemente, se acerco a la primera patrulla que vio y le saco la lampara que estaba a la mano. "Dile al capitan de l policia que mande a sus hombres por el pasillo principal y donde termine que gire la izquierda y luego sigua los gritos que escuchen, tengo la impresion que sera una mañana agitada" respondio Ikki con la certeza que le da un hombre a su esposa. Beso a su mujer en los labios y partio de nuevo hacia el museo.

"Espero que estén bien" rezó en sus piro Saga viendo partir al Shirou.

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Los pasos de Shun en la obscuridad apenas resonaban, era poca la distancia que había recorrido porque a cada paso se agachaba con dificultad y buscaba con las manos cualquier señal de Hyoga, la lampara que llevaba en su mano le jugaba trucos horrendos y había preferido guardarla en su cinturón y buscar con el tacto señal de su precioso ruso.

"¿Hyoga donde estas?" se preguntaba así mismo tratando de mantener sus nervios en calma así como también su corazón que a cada minuto latía con mayor fuerza.

Súbitamente sus dedos tocaron algo frió y húmedo, su imaginación no podía darle forma a lo que estaba tocando, no solo estaba húmedo y frió aquello que estaba tocado, sentía a su alrededor algo blando y viscoso, por un momento pensó en retirar sus mano de allí, pero la fragilidad en que se sentía ese pequeño objeto le dio la sensación de haber encontrado algo muy muy importante que le ayudarla a encontrar a Hyoga en ese amasijo de sombras y moho.

Su mano temblorosa dejo aquello que estaba tocando y busco la lampara metida entre sus ropas, dudo por varios instantes si debía prenderla o no, pese a que sabia que estaba frente algo importante y quisa frente a Hyoga, su nariz le indicaba que aquel intenso aroma era mas fuerte en lugar que en cualquier otro, incluso llego a sentir mareos y ganas de vomitar, pero su preocupación por Hyoga provocada por las inmensas sensaciones que le producían la mencion del extranjero en su corazón le obligaron a prender la delgada luz de la lampara.

"ah......" su pequeño grito le lanzaron hacia atrás haciendo que cayera en uno de sus costados y perder la lampara, lo que vío, había sido demasiado impresionante para él. Se acomodo dando la espalda a aquello respirando profundamente una y otra ves, hiperventilandoce en busca de calma, pero la imagen no se apartaba de su mente y sus ojos dejaban caer algunas lagrimas.

"no puede ser... no puede ser..." murmuró repetidamente, mientras su cuerpo temblaba vigorosamente.

Se reclino, se forzó a sentarse aun si mantenía apretados sus ojos, el miedo se apoderaba de cada célula de sur ser, pero su mente trataba de convenser a su cuerpo que la persona que amaban estaba no muy lejos de allí y debían continuar si no querían que....

Si no querían que terminará como la visión de hacia un instante.

No un simple esqueleto tendido en el suelo con ropas cubriendo algunas partes, mas bien, un cuerpo cuyas carnes aun seguían allí recubriendo los finos huesos, carnes cubiertas de trajes hermosos y una capa fina de humedad y toda clase de hongos.

Al apuntar de nuevo la luz hacia el cuerpo, Shun pudo distinguir claramente el kimono negro que cubría el cadáver, sus telas negras, su seda aun brillante y esplendorosa en aquella obscuridad, como si los líquidos corporales y la misma humedad hubiesen negado a manchar la fina tela, la mayoría de las carnes del cadáver aun parecían vivas, mostraban una gran palidez y la piel se veía extrañamente conservada, daba la apariencia que el joven solo dormitaba en ese lugar. Shun pronto se dio cuenta que en muchos puntos, la hermosa piel pálida estaba desgarrada, había manchas obscuras rodeando fragmentos de espejo que aun se atrevían a reflejar la luz produciendo una sensación eterea, una vision de luces y pequeños arcoiris como celebrando la llegada de un ángel a ese lugar olvidado.

Shun se puso de pie y observó todo el cuerpo, el joven debió ser casi de su edad o quiza mas joven y en su rostro pese a parecer tener un sueño placido, se notaban vidrios en su delicado rostro, ambas manos descansaban a su costado ocultando o mostrando mas vidrios de espejo clavados, al recordar la escena que el museo les había mostrado a su hermano y él, casi pudo imaginarse los cientos de vidrios que debían estar perforando su espalda. No se pudo imaginar una muerte peor que esa.

"Te voy a sacar de aquí..." susurró hincándose frente al cuerpo silencioso. "Por la vida de Hyoga, te sacaré de aquí" prometió Shun besando sus dedos y después colocando en los dedos desnudos del cadáver.

El menor de los Shirou se levantó y puso su pie a un costado del cadáver procurando no pisar mucho para poder atravesar ese espacio, una ves que hubo llegado a donde estaba la cabeza, procedió a hincarse de nuevo y regalarle un beso en la frente como había hecho antes.

"ah... Shun" Shun escuchó el gemido débil que no había escuchado antes, reconoció a su ruso de inmediato y avanzó un poco hasta tenerlo iluminado con la lampara. Hyoga yacía boca arriba casi en la misma posicion que el cadáver y se preguntó muchas cosas, entre ellas, como es que no había terminado justo encima del cadáver como se había imaginado.

"¡Hyoga!" gritó emocionado hincandose y acercarse hacia el rubio a gatas.

"perdoname..." susurró Hyoga perdido en alguna clase de trance, Shun trató de despertarlo, sacudiendo su cuerpo, sujetando su rostro e incluso besando lo, pero parecía que nada resultaría. Luego se fijó en su cuerpo buscando alguna clase de herida o fractura y aunque no era conocedor del tema se dio por satisfecho al no ver sangre en sus ropas o en piel.

"Te sacaré de aquí..." le prometío reposando su rostro en el pecho del ruso, sintiendo su corazón latir acelerado y su cadencia respiratoria un poco mas agitada a lo d costumbre.

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"Y pensar que solo eras una cara bonita" se río Kannon doliéndose de sus costillas al sentir la risa eruptar por sus labios.

"Consejos de mi mentor" sonrió Baian delante de Kannon sosteniendo su lampara y dirigiendo su luz hacia el espectro cuyo rostro aun seguía divertido.

"Shun debe ser todo un experto" sonrío Kannon ladeando su rostro y mirando a los fantasmas que hasta ese instante no habían hecho otra cosa mas que mirarles silenciosamente.

"Ikki dirás" corrigió Baian "Shun es un imán que atrae problemas" comentó sin apartar la vista del espectro que nuevamente se dirigía hacia donde estaban, Baian se dio unos pasos atras, Kaanon trepó a sus espalda sin quejarse. El mas joven se puso de pie y sin perder mas tiempo brinco hacia los objetos apilados en las paredes y corrio por encima de ellos a toda velocidad evitando al espectro que una ves màs les miraba como escapaban.

"Rayos a este paso jamas podremos derribar el muro y salvar a ese que grito" se Quejo Kannon aun en la espalda de Baian.

"O quiza estemos ganando tiempo" añadio positivo arrodillandose para dejar en el suelo a Kannon, quien a su vez le sujeto del rostro girandoselo, para despues besarle en los labios.

"Basta te digo" se quejo Baian apartandose de Kannon con el rostro eñido de rojo y su mano protegiendo sus labios.

"He notado que cada ves que nos besamos ellos, se alejan" respondio con sorna señalando a los fantasmas.

"mentira" susurrò poniendose de pie, el espectro les miraba del otro lado de la habitaciòn sonriendo, tranquilo y hasta casi divertido. "Esperoq ue encuentres algo esta ves" Baian mirò a los monticulos aun sin revisar de esa parte de la habitación.

"Yo también, aunque no me canso de evitar a los fantasmas... sabes a té" comentó el menor de los gemelos husmeando en una caja grande.

Bian estuvo a responder algo, pero el espectro ahora estaba frente a èl en un abrir y cerrar de ojos, y sin ejecutar movimiento alguno provoco en Baian una herida terrible en sus costillas haciendo que este cayera al suelo hecho un ovillo.

"Baian..." Kannon se giró y vio al espectro mirando tranquilamente a Baian sujetándose sus costillas en clara señal de dolor.

"Hijo de...." gritó enfurecido Kannon sacando sus ultimas fuerzas en vano intento de herir al fantasma, consiguiendo una herida semejante o peor que la de Baian y cayendo a su lado, abrazando al joven buscando protegerlo de la furia aun latente del temible espectro.

Kannon alzó la vista y vio de nuevo el rostro del espectro, por mas que se decía a si mismo, este fantasma era el mismo de la fotografía, pero su odio y su sonrisa era tanta que parecía ser otro con cara de santo. Kannon vio como el espectro miró a su derecha y los objetos apilados poco a poco temblaban y se levantaban provocando toda clase de ruidos elevándose en los aires un par de metros, luego el espectro miro a su izquierda y los objetos también se levantaron flotando lentamente, moviéndose hacia donde su numero cubría sus cuerpos, Kannon miró agresivamente al espectro.

"Te iras al purgatorio..." amenazó Kannon ofreciendo cuanta protección podía darle a Baian con su cuerpo, y tensó el cuerpo esperando la caída de esos objetos en su propio cuerpo. "Baian me gustas" susurró como oración al oído del menor.

"Subdirector Garm, detente"Kannon escucho una voz familiar al otro lado de la habitación, los objetos que debieron caer justo encima de su cuerpo cayeron a su lado estrepitosamente, el gemelo alzo su vista y busco al dueño de aquella voz, sonrió al ver a Ikki en la puerta con una lampara sorda en sus manos iluminando completamente la habitación como si fuera un rayo de luz solar.

El espectro miraba hacia Ikki sorprendido, confundido, caminaba hacia Ikki con serenidad, mirándole con cierto desconcierto y se detuvo a una distancia razonable como si fuera a hablar con el mayor de los hermanos Shirou.

"Subdirector" continuo Ikki firmemente. "estamos aquí para rescatar al señor Ynwe" al pronunciar aquellas palabras provocaron algo en espectro que Kannon no pudo descifrar, pero que sin duda permitieron que el espectro estuviera atento con Ikki. Kannon se fijo en Baian, besó su frente al verle dormido y se levantó, de entre aquellas cosas movidas había salido un mazo.

No encontró razón por la cual la gente del museo guardaba un martillo de ese tamaño, pero agradeció que así fuera, levanto el martillo doliéndose de sus heridas y fue a donde la parede estaba vacía de fantasmas y golpeó con todas sus fuerzas la piedra.

El espectro giró su rotro con el sonido del metal golpeando la piedra y su atención y furia pareció enfocarse de nuevo en Kannon.

"Subdirector Garm" llamó la atención del fantasma y sus ojos le miraron. "si le detiene ahora, el señor Ynwe podría morir, debemos derribar ese muro ahora" de algún modo sus palabras parecían confundir al fantasma, de tenerlo distraído y absorto. "por favor déjenos ayudarle" esa ultima suplica provoco que el espectro desaparecía dejando en su lugar una columna de polvo.

"Kannon... ¿estas bien?" Preguntó el mayor de los Shirou acercándose hacia Kannon sin dejar de mirar a los otros fantasmas, los golpes pausados de Kannon hacían caer polvo y algunas piedras desde el techo.

"Mucho mejor que Baian" declaró dejando el mazo un momento y mirando hacia Baian. "Crees que puedas seguir con esto.... quiero llevarlo a que lo vean..." comentó casualmente mirando a Ikki.

"¿Tu abandonado a los fantasmas por un simple mortal? preguntó casi divertido Ikki.

"Bah... callate...." simplemente entrego el martillo a Ikki.

"Pero debo ir en busca de mi hermano él..." se quejo Ikki al momento mientras Kannon iba por Baian.

"Tengo la sensación de que esta al otro lado de este muro" dijo levantando a Baian al estilo novia.

"Kannon, no estoy para juegos" dijo seriamente Ikki mirando incrédulo al gemelo con el joven en sus brazos.

"Escuchamos a alguien gritar al otro lado del muro, estoy seguro que tu hermano esta al otro lado" añadió así nada mas sin estar muy seguro de porque afirmaba lo que afirmaba para después abandonar la habitación.

"vaya... quien lo diría, ahora si que lo he visto todo" comentó casi divertido para si mismo dejando la lampara a un lado y tomando el martillo con fuerza, curiosamente a su sengundo golpe las piedras cedieron abriendo un boquete en la pared y dejando paso libre a un hilillo de agua estancada seguida de un fuerte aroma.

Momentos después la habitación se llenó de mas voces humanes, de luces artificiales, Ikki miró a los fantasmas desaparecer con la llegada de los numerosos policías y sus herramientas.

"¿Hermano?" la voz de Shun le distrajo y la sonrisa en su rostro se amplio.

"Creo que le deberé una disculpa a Kannon" sonrió Ikki mirando a Shun que se asomaba por el pequeño boquete del muro.

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:D gracias por haber leido hasta aca.

A sido todo una aventura escribir el museo, tantas esperas y pocs palabras.

Realmente este es el final de la historia, pero con suerte puede haber un epilogo, pero dependera de ustedes.

gracias a todos y disfruten de los museos, son geniales.