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Chapter 13

Abrió sus ojos con rudeza, al sentir como una mirada intensa se posaba en él. Solo descansaba, y sin quererlo hacer se había dormido. Había soñado con un recuerdo vago de su infancia, lo cual le agradaba. Su infancia era un recuerdo borroso donde solamente recordaba cuando Lumpy, junto con Splendid y Flippy lo habían llevado al territorio del norte. Luego, de encontrarlo repleto de cadáveres y órganos de humanos. Encontrándose con todos los demás. Habían formado una familia, extraña, pero con una unión tan fuerte como poderosa.

Una risita suave y maliciosa, hizo que se girara para observar la figura femenina que se encontraba en su morada. De cabello negro y oscuro, como una misteriosa imagen de la noche. Cruzaba sus delgados brazos frente a su generoso pecho. Su piel, blanca con leves entonaciones grises, la hacían ver como una oscura mariposa negra de la oscuridad.

La demonio cerró sus ojos por un momento, para abrirlos y mostrar un color rojizo que brillaba con intensidad en la oscuridad que habitaba ese territorio eternamente.

El aire frio entraba por la única ventana, haciendo que respirara fuertemente. La eterna helada que rodeaba todas las noches ese territorio, comenzaba a dar su presencia en ese lugar cubierto de hielo.

-Tú no eres de aquí…¿Verdad?-Hablo la mujer con cierto sarcasmo en la caricia leve que daba su voz. Parecía la suave dulzura que ponen las malvadas sirenas al cantar.

-¿Por qué no ha de serlo?- pregunto él sonriéndole con cierta simpatía. No debía dejarse rebelar por esa demonio. Era peligrosa, y esa mirada que le dirigió cuando la vio entrar al castillo no era una simple ojeada.

Era una sentencia.

A una velocidad que él no fue capaz de captar, su cadera fue rodeado por sus piernas delgadas y fuertes, haciendo que él callera nuevamente a la paja a su espalda. Unos dientes filosos cubrieron su encía en su totalidad mientras ella le daba una lambida a su cuello.

-A mi no me engañas….Yo te conozco desde antes- ronroneo contra su piel sonriendo de lado al verlo curvar su espalda al ella morder la piel blanca de su cuello.

Se levanto un poco haciendo a un lado su cabello negro. Lo miro con sus ojos brillantes, rojizos. Deseoso de sangre y muerte.

-¿Y de donde se supones que me conoces?- pregunto apretando su fuerte mandíbula con fuerza. Esa maldita, sabía mucho más de él de lo que creía.

-Cuando yo era pequeña, un maldito mando a matar a todo mi clan. Uno de sus soldados hirió gravemente a mi hermano, yo fui la que lo saque de esa masacre, pero cuando estaba por huir de esas tierras. Uno de esos sujetos me alcanzo-Sniffles oculto la sorpresa que le causaba escuchar ello, tras una fachada de indiferencia – Y adivina quién era esa persona…- hablo con burla. Lo tenía en la palma de su mano.

Él guardo silencio, sintiendo como ella aventuraba sus manos finas por debajo de su camisa.

-Tú…Tú eres ese demonio que me dejo escapar, por lastima.- Ella acerco su rostro hacia él, lamiendo con su lengua rosada sus labios rígidos- Estas de parte del Señor del Norte, o mejor dicho, como lo conoces tú, Lumpy- ella abrió su camisa con fuerza, admirando su tatuaje en forma de alce que acariciaba la piel de su hombro derecho, con una sonrisa macabra- Ese tatuaje infernal no miente.

-Me gustaría confirmar o negar lo que dices. Pero no me digno a hablar con alguien que no se ha presentado frente a mi- hablo con seriedad, sin mostrar aquella intensas ganas mortales de sacarle la cabeza y romper sus órganos internos.

Ella elevo su vestido un poco, dejando parte de su muslo descubierto. Una cabeza triangular con antenas puntiagudas, y una sonrisa desfigurada en su rostro, tintada con una tinta oscura, se dejaba ver por la piel blanca de la mujer demonio sentada encima de su abdomen.

-Ari, perteneciente al clan Ants. Única sobreviviente hembra del mismo- Se presento con orgullo pasando su lengua suave sobre sus dientes filosos.

Sniffles sonrió de lado, al escuchar aquello. Ese clan de asesinos, lo habían exterminado hace décadas atrás. Planeaban una emboscada contra Lumpy, pero ellos los eliminaron antes de que siquiera tocaran la fortaleza de él. Cuando dejo viva a esa niña demonio que cargaba el cuerpo moribundo de su hermano, jamás pensó que se convertirían en semejante atrocidad.

Debió matarla en ese momento. Posiblemente le causaría problemas.

-Eres un espía…-ronroneo en su oído antes de besar su cuello con lentitud.-Y yo tengo que entregarte a Tigre. ¿Sabes lo que eso significa?-pregunto mirándolo con cierta pena en sus ojos, por supuesto, fingida.- Que él nos hará matarte de la manera más cruel posible….

Guardo silencio, mientras escabuchaba sus labios succionar su piel con fuerza.

-Sin embargo…Yo no le doy mi completa lealtad a Tigre…- comento revolviendo sus cabellos con delicadeza, antes de mirarlos a los ojos con una sonrisa de lado en su bello rostro.- Si tú me entregas lo que yo quiero, posiblemente yo me abstenga de acusarte. Espia…

-¿Y para que querría ese trato contigo?

-Puedo darte mucha más información de la que tu conseguirías. Te brindo la seguridad que seguramente necesitaras en unos pocos días.

-¿Qué sucederá en unos pocos días?-pregunto con cierto interés. Una sonrisa rodeo sus labios rojizos mientras se levantaba rápidamente y acomodaba su vestimenta oscura.

-Tigre, matara a cada uno de los que se encuentran viviendo en estos territorios. Lo gobernara en su plenitud, imponiendo su régimen al igual que su ejército…Cerrara cualquier contacto con el exterior, con la ayuda de su poder.

-¿Y cómo sé, que debo creerte?

-Tú mismo lo presenciaras. Y necesitaras una gran ayuda para salvar tu trasero- rio de una manera espeluznante señalándose a sí misma. -No tendrás posibilidad de escapar. Yo te puedo salvar de ello…-Al ver su silencio, se encamino hacia la puerta- Si las cosas hubiesen sido al revés. Si hubiese sido mi hermano, el que te descubriera. A esta hora, lo único que quedaría de ti seria tus órganos en estado de putrefacción. Piénsalo…-comento saliendo por completo de la humilde residencia, perdiéndose entre la oscuridad que yacía ante la tormenta de nieve que se aproximaba.

Sniffles pensó por un momento su situación. Y lo único que atino a pensar fue que: Estaba jodido, bien jodido.

.


Se removió a punto de despertarse, se sentía a gusto con aquel aroma fuerte que entraba por su nariz. Entre abrió sus ojos, cuando una caricia suave era depositada en su mejilla, observo esa mano con atención. Pequeña, blanca y de una suavidad envidiable.

-¿Estás bien?-pregunto la humana frente a él, con una voz dulce, preocupada. Asintió, sin sacar su mirada de ese rostro de niña que lo observaba.

-¿Qué te hice?-Fue lo único que su lengua fue capaz de articular. La expresión en su rostro mostro sorpresa, para luego mostrar una sonrisa suave y confortante.

-Nada…¿Por qué has de hacerme daño?- Sus parpados se abrieron con exclamación al escuchar aquello.

Fliqpy, era su mayor peligro, sin embargo, a pesar de poder matarla con tan solo una mano, no le hizo nada. La duda rodeo sus pensamientos al verla con atención.

Ni un rasguño. Ningún moretón o muestras de atentados contra su cuerpo.

Él no le hizo nada.

Sin ser consciente de sus actos, alzo sus brazos atrayéndola a su pecho, sintiendo sus ojos arder. Hundió su rostro sobre esa manta de cabellos rojizos. Sintiendo la humedad en sus mejillas la apretó más contra sí.

-Te necesito a mi lado…-susurro con su voz entre cortada, víctima de la desesperación y confusión que sentía esos momentos. La anhelaba a su lado, deseaba tocarla para poder creer que estaba a salvo. Ella dudo un poco, antes de depositar sus manos sobre su espalda haciendo leves círculos para intentar calmar su llanto.

A pesar de estar atónita al sentir la humedad golpear contra su hombro, sonrió con una alegría infinita que recorría su débil cuerpo.

-No… me iré a ningún lado- prometió haciendo que el rostro del demonio mostrara sorpresa ante esas palabras. Perplejo, sintió como lentamente su pecho comenzó a subir a bajar en un afán desesperado de calmarse a sí mismo.

No lo pudo soportar más. Decayó ante aquel suave tacto embriagador que causaba esa voz bajita y firme.

Se separo de ella un poco, tomándola de los hombros con cuidado. Vio su rostro sonriente, feliz, tiente de la muestra de estar entre sus brazos. Posos su manos en sus mejillas algo sonrojadas, haciendo que la sorpresa rodearan su fracciones de ángel virgen de pecado.

Atrajo su rostro al suyo, besando sus labios con fuerza. Y en cierta parte, con posesión. Anhelación.

Una descarga eléctrica rodeo su espalda al notar como ella le correspondía con cierta torpeza. Cerró sus ojos rodeándose por ese sabor dulzón, que calaba en su interior paso a paso. En cada caricia leve que hacían sus labios sobre los de ella, sentía su pecho hincharse ante la emoción ciega que habitaba en su interior.

¡Mierda, parecía que su negro corazón comenzaba a latir con fuerza!. Gritando a los cuatro vientos: ¡Hola, estoy aquí, aunque te hubieses olvidado de mi presencia!

Se aferro a esa pequeña cintura con firmeza, casi con fuerza. No quería que se separara de su lado, la necesidad, el deseo, el deber y la locura, jugaban a la rayuela en su mente, con un metal afilado como juguete al azar. Mientras que su canto místico y robusto, resonaba entre oídos, creando un timbre agudo.

Era un demonio, lo aceptaba con orgullo. Pero esas emociones no eran normales para alguien como él. Jamás en su maldita vida, se había sentido tan humano como en esos momentos. Sentía la desesperación que siente un humano por ser consolado, sentía el alivio que rodea el pecho de una cría de humano cuando su madre le da de amamantar. Ese consuelo rotundo que sienten las mentes de esos seres, que tanta atención les había dedicado a lo largo de su existencia, cuando alguien le dedica un gesto amable y cariñoso.

Flaky lo besaba con lentitud, con la delicadeza de una bella criatura tímida, que temía dañar algo. Lo besaba, con sus ojos cerrados, mientras soltaba leves suspiros cuando él mordía su labio de vez en cuando.

Lo besaba con cariño, con dulzura. Saboreando para que el gusto amargo que él tenía en sus labios le quedara en su paladar por un largo tiempo. Sus labios tenían un gusto amargo, pero a la vez tan dulzón como un caramelo consumido en su boca.

Los labios de él se apretaron con fuerza, mientras tomaba sus mejillas con suavidad, la miro con intensidad a los ojos. Flaky, se mantuvo en silencio con sus mejillas sonrojadas, sus labios entreabiertos rojizos ante el leve contacto, su mirada oscurecida ante la penetrante mirada verde que la miraba con intensidad.

-Prométeme que no me dejaras…-pidió mirándola suplicando. Ella, pese a la sorpresa al escucharlo, tomo con sus pequeñas manos finas su rostro frio y varonil.

-N-nunca… te dejare- hablo con firmeza sin poder evitar embozar una sonrisita dulce. Los desmayos hacían que Flippy actuara raro, pero eso lo dejaba de hacer aun más lindo que antes.

La abrazo con fuerza mientras cerraba sus ojos con sus parpados entrecortados ante la fuerte presión que hacía en ellos.

-Nunca…me abandones…por favor…-dijo con voz ronca contra su cabello. El miedo a la soledad, a quedar nuevamente sin esa sensación cálida lo aterraba. Nadie quería volverá a la oscuridad luego de ver la luz.

Flaky era la única fuente de esa calidez, de esa luz, que tenia. Ella irradiaba vida en cada uno de sus poros, su alma era tan virgen que irradiaba un aura blanca y celestia. Lo completaba en su totalidad. Daria su vida si fuese necesario, por esa mujer gritona, mandona y poco cortes. La escucho soltar una risita mientras correspondía su abrazo con suavidad.

Sin poderlo evitarlo sonrió.

.


Escupió sangre cuando sintió como sus órganos se rompían con lentitud. La carne desgarrada de sus músculos le dolía. Sus huesos rotos, le eran una tortura. Pero se animaba a no gritar del dolor, al ver como los dos cuerpos de esos jóvenes que colgaban a pocos metros de ella, estaban mucho más maltratados que el de ella.

Rápidamente otra patada en sus costillas la hizo arrollarse contra sí. Lloraba, sentía las lagrimas caer por sus mejillas blancas, pero nunca lo grito. No había soltado ningún sollozo, durante su estadía allí. No lo haría frente a ese sujeto, nunca frente a los dos jóvenes que la miraban espantados, incapaces de hacer algo.

-¿Piensas decirme quien mierda es tu guardián?- pregunto ese sujeto sin mostrar emoción alguna en su semblante sereno y serio. Parecía una estatua, pero que se movía y hablaba con frialdad innata.

Ella miro de reojo como Giggles y Cuddles la miraban con sus rostros hinchados ante el maltrato. Ya no tenían nada más que preguntarles, ya los habían hecho hablar los primeros días que se encontraron allí. En cambio ella, aun no soltaba ni siquiera su nombre.

Un desgarrador grito salió de su garganta al ver como los huesos de su pierna eran rotos por simplemente una mano de él. Hizo brillar sus ojos de inmediato pensando en apartar a ese sujeto de ella, pero rápidamente el collar que le había colocado apenas cruzo la puerta de ese lugar brillo con fuerza haciendo que su cuerpo se retorciera ante la descarga que estaba recibiendo. Apretó sus dientes con fuerza hasta el punto de sentirlos quebrarse ante tanta presión.

-¡Petunia!-grito Cuddles preocupado intentando salir de las cadenas en donde lo tenían.

Ese sujeto la miro a ella con su ceño fruncido, para luego posar su mirada en el rubio. Embozo una sonrisa arrogante mientras le mostraba unos dientes blanquecinos.

-Con que Petunia ¿Eh?- Acomodo su coleta larga y rojiza hacia atrás mientras la miraba respirar agitada ante el entumecimiento momentáneo de su cuerpo.

-Cuddles…eres un tonto…-acuso la peli rosa con su voz gangosa, ahogada ante la sangre que salía de su garganta lastimada, el suave liquido rojizo caía por su mentón, sentenciando ese semblante preocupado que tenia. Su ojo derecho estaba hinchado al igual que su pómulo, poseía un notorio hematomas oscureciendo su piel, rojiza en esos momentos.

-Entonces…Giggles y Petunia- soltó saboreando los nombres en su paladar.- Eso era todo lo que quería saber…- Después de esas palabras ellos lo vieron salir de la celda dejándolos a oscuras. Pero sobre todo a solas.

-¡Eres un tonto!-volvió a repetir la adolecente, con mucho más fuerza en la palabra. Sin importarle sus cuerdas vocales lastimadas por tanto gritar-¡Ahora ellos sabrán de la existencia de Flaky!-lloro, por miedo. Por la desesperación y preocupación.

Claramente, Petunia no había revelado su nombre por una razón. Pero no fue hasta que ella se la explico, que la peli rosa lo entendió: Si conocían su nombre sabrían a quien tenían. Por lo que sacarían rápidamente, que les faltaba una Senka, y que habían obtenido a la Senka equivocada.

-No te preocupes…-pudo articular Petunia con su rostro contraído ante el dolor- Conozco a la perfección a cada uno de ellos… jamás dejarían que le pongan un dedo encima…

-Lo hicieron contigo…¿No?- contraataco Giggles con su ceño fruncido, retándola a contestar.

-Cuando me atacaron, no se encontraban Lumpy, o Russell, como para detenerlos- se excuso mirando como el hueso blanco teñido de rojo sobre salía de su piel clara. Los tres estaban heridos, pero sus heridas eran menores comparadas con las que tenían los otro dos.- Sobre todo…No se encontraba Flippy…Él nunca dejara que se la lleven de su lado…- soltó escupiendo un poco de sangre que se posaba en su cavidad bucal. Giggles la miro de reojo con cierta curiosidad, esa sonrisa suave, confiada que tenia la peli azul no era normal. Se notaba que tenía una confianza ciega hacia, ese estúpido peli verde. Pero esa mirada tenia mucho más que confianza, seria…Resignación?

¿Por qué esa peli azul, sentía esa resignación al aceptar que Flippy cuidaría de Flaky?

En cierta parte quería creer que ese demonio gruñón, cuidaría a su amiga. En verdad lo deseaba y lo quería creer.

-¡Ahg! Estoy hecho mierda- se quejo Cuddles al intentar acomodarse un poco las cadenas en sus muñecas.

-Cuida tu vocabulario-regaño Petunia, mirándolo con reclamo. El rubio simplemente le mostro una sonrisa perfecta, pese a tener la encías dañadas ante los golpes recibidos en sus mandíbulas, era perfecta. Sus mejilla ahuecadas y oscurecidas, se tensaron al querer él soltar una carcajada divertida.

Había sido un regaño fraternal. La costumbre nunca se iría pese a las circunstancia. Seguía siendo la humana regañona, que fraternalmente lo intentaba educar, mientras que sus dos tutores, Flippy y Splendid, lo educaban a su manera.

-Sí, patrona- comento soltando una leve carcajada, rápidamente se arrepintió. Le dolía hasta el pelo.

Giggles lo ignoro para posar su mirada adolorida en la puerta de la celda. De inmediato sus parpados cansados y oscurecidos ante la falta de sueño, se abrieron con rudeza. Allí estaba ella. Observándolos con una expresión vacía. Carente de regocijo o lastima. Simplemente observándolos con curiosidad, como si fuesen unos animales extraños que eran expuestos en un zoológico barato.

-¿Qué mierda quieres aquí?-pregunto Cuddles a su lado, notando lo mismo que ella observaba. Petunia cambio su expresión de dolor, para apretar sus dientes con fuerza y mirarla con su ceño fruncido. Atenta a cualquier movimiento por parte de ella.

Los miraba con su clara mirada morada por entre los barrotes. El ruido de la cerradura ser abierta los dejo sorprendidos. Ella no movió ni un musculo para que la celda se abriera con tal facilidad. ¿Cómo era eso posible?

Ella camino con paso dudoso hacia el interior de la celda, mientras apretaba con fuerza algo en sus manos. Era una caja y…un pepino…?

De lo único que estaban completamente seguros era que era un objeto verde, alargado y un tanto rugoso. Como si fuera un amuleto de la suerte o algo por el estilo.

Ella deposito la caja sobre el suelo y los miro con una seriedad infinita. Vacio era lo único que su rostro mostraba. Deposito ese objeto sobre un pañuelo blanco, cuidadosa, temiendo ensuciarlo o romperlo. Saco de la caja un pedazo de algodón y una botella blanca y alargada, de vidrio fino y una figura idéntica a la de una de vino.

Primero se levanto del suelo para mirar al demonio que le gruñía molesto, hizo una mueca de desagrado acercándose a la pequeña humana que colgaba en la pared. Su mirada por un momento mostro sorpresa para luego fruncir su ceño concentrándose en las heridas que rodeaban el cuerpo adolorido.

Trazo delicadamente el algodón sobre las heridas abiertas, con cuidado de no dañarla o siquiera causarle molestia. Limpiando cada una de ellas, frente a la atenta mirada de los dos restantes en la sala.

Deposito un trapo arrugado entre los dientes de ella, sin sacar su mirada de esas heridas.

-Muerde esto, evitara que grites cuando la carne comience a unirse- aconsejo depositando sus manos sobre la herida más notoria que la joven tenía: en su pecho. Justo en las costillas, y para ser más precisos sobre los tres huesos rotos que sobresalían un poco por la piel repleta hematomas oscurecidos.-Respira profundo. Tus costillas rotas pueden romper tus pulmones- comando tanteando con delicadeza esos huesos sobre salientes.

Giggles dudo, pero algo en esa mirada le dijo que lo hiciera. Petunia le dio un leve asentimiento con la cabeza al ver las intensiones que tenía esa mujer. No sabían si confiar en ella o no, pero todo sea por calmar el dolor de sus cuerpos. Lo necesitaban si querían seguir consientes.

Rápidamente los huesos en su interior comenzaron a unirse entre sí, sus músculos rotos se regeneraban lentamente, mientras sentía la sangre fluir cálidamente sobre sus venas. Cuando esa mujer aparto su tacto de ella, se sintió aliviada, el dolor había sido remplazado por un simple cosquilleo. Suspiro levemente dibujando una sonrisita calida.

Lammy miro a Petunia de reojo antes de encaminarse hacia ella y depositar su mano sobre su pierna rota. Tal como sucedió con Giggles, deposito un pedazo de trapo entre sus dientes, mientras curaba sus huesos rotos y cerraba las heridas abiertas. Petunia crujió sus dientes contra el trapo viejo, le importaba mucho el hecho de que estaba sucio, pero quería deshacer ese estresante dolor.

Una vez terminado con ella Lammy se giro a Cuddles y lo miro con atención. Se acerco hacia él, mirándolo con sus ojos intensos. Brillosos.

-No te puedo curar a ti…-le dijo a pocos centímetros de su rostro.- Tu Senka tiene el poder para ello…Que lo utilice contigo…

Tomo sus cosas las apretó con fuerza contra su pecho. Antes de darles la espalda, no sin antes cerrar la puerta de la celda detrás de si.

-Yo nunca los cure…¿De acuerdo?-dijo sin darles el placer de ver su mirada seria, vacía.

-¿Por qué?-pregunto Petunia mirando su espalda fina, por detrás de los barrotes.

-Y-yo…yo…-balbuceo bajando su mirada al suelo por unos segundos. Las palabras se le trababan en su lengua como cuando era una pequeña niña que no sabía lo que pasaba a su alrededor- Siento que me encuentro en el equipo equivocado…-murmuro bajo, cerrando sus ojos con fuerza. Apunto de sentir el pinchazo agudo de las lagrimas caer.- Por…por eso…-La vieron girarse hacia ellos con un brillo en sus ojos morados- Piensos sacarlos de aquí…

-¿Q-que?- Un desconcierto rotundo rodeo el rostro de los tres. Ella fue la que los encerró ahí adentro. ¿Qué carajo se le había pasado por la mente al quererlos sacar de ese horrible lugar?

-Lifty tenía razón: Al decir que si me mantengo aquí a disposición del infeliz de Mole, únicamente conseguiré que mi cuerpo se deteriore- Su cuerpo se ladeo hacia ellos, pero solamente un poco- Ustedes están en contra de Mole, por lo que yo pienso ayudarlos a destruirlo…- Aunque ella no lo quisiese su mirada era un claro reflejo de sus emociones, como en esos momentos, aunque no lo quisiese mostrar ira y odio era lo único que mostraban esas perlas moradas que eran sus ojos.

El desconcierto rodeo el rostro de esos prisioneros al escucharla. Su tono decidido, comprometedor, les dio un leve escalofrió.

Salió de ese lugar gracias a la oscuridad del mismo. Nadie la vio, ni la vería. Mole nunca se enteraría que ella había sido la causante, de que las heridas de los prisioneros se curaron con rapidez. Tal como había pasa en el pasado con Shifty y Lifty, nadie sabría nada.

El remordimiento la hizo detenerse en seco junto después de cerrar la puerta de su cuarto. Apretó sus labios con fuerza mientras guardaba la caja entre sus mano bajo su cama. Se miro al espejo sentada en la punta de la cama con su rostro metido entre sus manos, allí en ese cristal opacando por la realidad. Veía su figura perfecta y un tanto cansada.

Pero su respiración se corto al ver como dos manos masajeaban su sien con cuidado. Sentía el tacto, pero no veía nada. Veía el espejo y ahí estaba él, sonriéndole con una sonrisa dulce y caballerosa.

-Está cansada…Debería recostarse- Sus hombros fueron tirados hacia atrás y su espalda se apoyo en un torso firme y fuerte.

-¡Aléjate de mi!- grito con fuerza sacudiendo sus manos con frenesí. Tomo un adorno de cobre que yacía a un lado de la cama y lo lanzo con fuerza contra el fino cristal. No quería verlo. Vio su rostro desfigurado en los cristales rotos.

Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, le tenía miedo. Le tenía mucho miedo.

Ella no era un demonio, era una humana. ¿No era que los humanos no le tenían miedo ha nada?. ¿Qué acaso eso no le había enseñado, esos seres que la rodeaban?

Se sentía débil, una inútil por temerle miedo a ese aliento con olor a oxido que le hablaba cuando se encontraba débil de mente. ¿Le hablaba?. Más bien le exigía, ese demonio exigía que le entregara su alma. De una manera tan autoritaria y repentina, que le asustaba.

-¡Si nos quedamos aquí, nos matara pase lo que pase!-Shifty la sacudía con fuerza mientras que Lifty simplemente los miraba con una mueca amarga.

-Tu cuerpo lentamente se está gastando. A pesar de ser una flor bella y resistente, no pasara tiempo para que Mole decida obtener toda la vida que hay dentro de ti. Te violara, para luego comer tu carne y beber tu sangre- Lo dicho por Lifty los dejos a los dos helados.

-No se lo permitiré…-bajo su mirada al suelo apretando sus puños con fuerza.

-¡Estúpida!- grito rudamente haciendo temblar-¡Mole tiene a Mime, él puede manejar la mente de el que quiera!¡¿Acaso te olvidas porque razón nos mantiene atados a los tres?!-Silencio los rodeo a los tres, solo las risas y gruñidos de demonios a lo lejos se escuchaba en ese bosque desolado al cual habían ido, esas palabras no la podían hablar cerca de Mole- Vasta solo una orden de Mole, y Mime nos domina a los tres- Ellos mantuvieron silencio, escuchando las respiraciones que bailaban al compas- ¡No pienso dejar que ese bastardo abuse de ti, ni que nuevamente mi cuerpo y el de mi hermano sea tomado como una marioneta por ese demonio de pacotilla!- Shifty lo observaba con una mueca leve.

Siempre lo debía a aceptar a regañadientes, su hermano a pesar de ser más infantil y extrovertido. Era mucho, pero mucho, más fuerte de mente que él. Se decidía sin vacilación.

-¡Quieras o no, nos largaremos de aquí apenas veamos la oportunidad, corriendo el riesgo de que nos reviente las cabezas!- sentencio Lifty, dejando en claro su decisión al mirar esos dos pares de ojos que lo miraban con atención.

Entre cerro sus ojos por un momento sintiendo como las lagrimas lentamente y de una manera suave, acariciaban

sus mejillas. Dándole un leve consuelo a esa piel, casi alvina.

-Debemos salir de aquí…-susurro para sí mentalmente. Un suspiro suave, frio y pesado, salió de sus labios acaramelados.

Eran simples marionetas de un payazo macabro y de mente retorcida, que tenia aun más hilos atados en sus miembros que ellos.


Bien, aquí el capitulo numero trece. C:...

En verdad, debo confesarles, que cuando inicie esta historia solo era un boceto. Una imagen borrosa que yacía en el medio de mi mente, yo soy una persona que suelo representar lo que imagino, de una manera tan retorcida como abstracta. Por lo que pido, humildemente, una infinitas disculpas si en algún momento los he mareado un poquito con lo que escribo... :)

Ahora, me he encariñado mucho con esta historia, hasta el punto de tenerla casi terminada en el Word original. Sin embargo, a pesar de leerla y releerla varias veces, siento que algo le falta. No consigo que tenga ese gusto agridulce como entendible, que deseo. Pero a pesar de que me demoro muchísimo en actualizarla (casi una semana). Sepan ustedes entender, de que el tiempo que tengo es escaso para poder sentarme a gusto y corregirla como se debe...

En esta etapa de la historia, quise agregar a esos sádicos y diminutos bichitos que se encargan de matar a su depredador malvado :) (La familia Ants)...Una vez, vi una imagen de ellos, la hermana y el hermano mayor, en forma humana. Y debo decirles que me encantaron -w-... Tienen un gran potencial como asesinos, que se les puede sacar provecho. :D

A parte de eso: ¡POR FIN PUDE ESCRIBIR LA ESCENA DEL BESOO! W.

Desee por días, escribir esa escena. :3 jaja XD

Muchas gracias por leer, por visitar y comentar esta historia C:

Sukima Moe: En verdad fuiste la primer lectora de esta historia, y te tengo un gran aprecio, por darte el tiempito por comentar los capítulos :)...Ademas, de que te recuerdo que eres mi sexy Batman ¬3¬ jaja XD...(Cuando descubras que andas de Batman de otros super heroes, te doy chacha en las pompis! 0^0...jaja Robin, es muy sobreprotector XD) jajaja XD

Luna Paola Black: No te preocupes linda, este mundo esta repleto de gente tan encantadora como tu *0*...Me incluyo en tener el mismo enamoramiento tuyo por el Gore! :3 jaja C:. Tienes razon, una pelea entre esos dos seria épica y màs con la peli roja de por medio. Gracias por comentar, espero leer alguna historia tuya pronto! :)

Shinami 69: En verdad agradezco infinitamente que comentes C:...Me alegra saber que tu amor por ese soldado maniático, sigue en pie desde el comienzo! :D jaja...Veo que eres una fanática fiel a tus principios ;D. Muchas gracias por brindar tu opinión siempre.

V- yume 2 xx: ¡SAL PERVERSIÓN DE ESTA MENTE SANA! JAJAJA XD...Me rei con tu comentario :D jaja...Por cierto *Mira intensamente mientras saca un pañuelo blanco* ¿Quieres un pañuelito? jaja XD. Gracias por comentar. :))

Zpye: ¿Como que porqueria? ò.ó...Eh leído tu historia, y déjame decirte que es la mejor parodia de Mirai Nikki que he leido C:...Pero definitivamente, la que estoy esperando con crecer interés, es la de "Verde Azul y Rojo", me has dejado enamorada con ella :3...Lamento mucho que el capitulo 10 y 11 te hubiesen aburrido :(, posiblemente seria que en ellos no aparecían tanto estos protagonistas hermosos que tenemos *0* jaja...

Prometo que de ahora en adelante, comenzare a escribir y a representarlos más =). Solo para tu agrado, querida lectora. C: Muchas gracias por comentar y leer :D

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! C: