Los personajes me los presta Stephenie Meyer, la historia es mía y de mi Paris Lover.
Si hay horrores, mil perdones.
Outtake Censurado.
Lo que no leímos, pero que ellos sí que hicieron.
Después de la noche de navidad y una vez todos fueron a dormir en la bella casa de Esme en París, algo inesperado sucede, horas después cuando ya todos dormían la pareja de Lovers no lo hacía, en aquella habitación a oscuras, nuestra dulce Isabella deja que sus manos vaguen por el pecho de su amado, de manera juguetona y que él a le resulta un tanto incitante.
—¿Qué haces? —increpa Edward a Isabella.
—¿Tú qué crees? —susurra Isabella riéndose.
—¡Has tomado demasiado! —le advierte Edward.
—Noo —le contradice ella—. Solo quiero… por favor, me quedan pocos días aquí y quiero estar contigo en todos los sentidos —le explica ella.
—Me estás poniendo las cosas difíciles, no me hagas esto, por favor —le suplica él mientras ve como ella se quita la blusa de la pijama.
—Tú no quieres —dice ella avergonzada mientras intenta cubrirse.
—¡Diablos no! Claro que quiero —afirma él—. Te amo, Isabella —le dice en un susurro.
—Demuéstramelo —exige ella.
—¿Cómo? —cuestiona ella.
—Hazme el amor —pide Isabella. Edward la mira fijamente a los ojos y sin más dilaciones, él la abraza y la besa.
Siente la necesidad de tenerla, de amarla, de sentir la piel de ella rozando la suya, de escuchar sus gemidos, de ver sus hermosos ojos cuando ella disfrute del placer que demanda; ha estado conteniéndose por tanto tiempo, que la petición de Isabella, el hecho de que ella sea quien le exija que le haga el amor, se torna… irresistible, tentador, y lo mejor de la tentación es dejarse caer en ella.
Edward trata de aclarar sus pensamientos un momento y deja de besar a Isabella, y mirándole a los ojos le realiza la pregunta que le ayudará a decidir si se deja llevar por la pasión y la necesidad que sus cuerpos sienten.
—¿Estás segura? —inquiere él.
—Muy segura —responde ella sin asomo de duda.
Él no necesita nada más, con esa confirmación le basta. Estrecha aún más a Isabella en sus brazos y junta su frente con la de ella.
—Tienes que saber que… —empieza a decir Edward mientras Isabella solo se concentra en mirarlo fijamente a los ojos—. Que yo quería que esto sucediera de un modo especial, diferente, romántico… que no quiero aprovecharme de ti…
—Shh… Edward, parece que estuviera a punto de robar tu virginidad —comenta Isabella riéndose.
Edward se sonroja al escuchar aquello, puesto que de virgen no tiene ni un cabello.
—No es el caso —asevera. Luego se detiene y piensa—. ¿Es el tuyo? —pregunta temeroso, pues de ser así, esta noche prefiere dormir en el suelo antes de llevar a término aquello.
Isabella se rie al ver el rostro asustado de Edward al hacerle aquella pregunta, sabe que si ella fuera virgen de seguro él no se permitiría hacerle el amor en aquel preciso momento.
—No, y cambia esa cara. Esto no es una violación —dice ella seria.
—Gracias al cielo, aunque de ti yo me dejo hacer cualquier cosa —responde sonriente Edward.
—Me alegro que así sea —afirma Isabella, y tomándolo por sorpresa le hace cambiar de posición, de tal modo que ella queda encima de Edward.
Isabella lo besa lentamente mientras siente como las manos de él acarician tímidamente su espalda. Poco a poco el beso cobra mayor intensidad, hasta que sus lenguas se encuentran y juguetean entre sí, lo que hace reír a la pareja.
Edward se sienta en la cama aún con Isabella posicionada encima suyo y es él quien esta vez toma la iniciativa y deja un buen número de besos desde el cuello de su amada, hasta uno de sus senos, donde se detiene haciendo círculos con su lengua alrededor de la aureola, y luego toma con sus labios el pezón suavemente y con su lengua juega con él, ganándose los primeros gemidos de Isabella. Ella toma una de las manos de Edward y la coloca sobre uno de sus senos, aquel que no está recibiendo las atenciones de aquella lengua traviesa, para que él lo acaricie. Edward sonríe para sus adentros, al ver lo colaboradora que puede resultar su chica y la complace tal como ella se lo sugiere.
Los gemidos de Isabella se hacen más sonoros, lo que hace sonreír a Edward, le encanta lo sensible que es ella y como se entrega a sus caricias. Él alterna entre sus manos y labios el dulce jugueteo que hace con los pezones de su amada.
—Por favor —gime Isabella—. Para… detente, vas a acabar con mi voluntad —dice.
Edward detiene sus caricias un poco contrariado.
—¿Te he lastimado? —pregunta preocupado.
—No, todo lo contrario —le responde ella agitada. Deja escapar una risita—. Creo que es mi turno —susurra.
—Esto no es por turnos, Isabella —apunta él besándola lentamente.
—Pero… —trata de protestar ella.
—Shhh… ya dije que te voy a consentir —responde él, besándola y poco a poco haciéndola cambiar de posición, hasta que queda recostada en la cama.
Llenándola de besos Edward desciende de sus labios a su ombligo, donde su lengua juega en pequeños círculos haciendo que las caderas de Isabella se muevan por sí solas ante la excitación que siente, él toma esa silenciosa invitación para terminar de despojarla de aquel, ahora, estorboso pantalón de pijama y de su ropa interior, dejando a Isabella completamente expuesta ante él. Una vez se ha librado de aquel par de obstáculos da un par de besos en el pubis de ella, y su lengua empieza a marcar el camino a seguir y sus intenciones.
Su boca la besa en aquella zona tan intima, y su lengua se abre camino en ella, la descubre, la disfruta… la saborea y ella gime grita ante el placer que le proporciona.
—¡Oh Dios! ¡Sííí! —grita Isabella.
Edward succiona despacio el clítoris de Isabella, y uno de sus dedos se abre paso en la vagina de esta, penetrándola, sintiéndola tan húmeda y excitada, que solo puede desear estar dentro de ella, poseerla, amarla, tenerla. Nunca había sentido una añoranza tan intensa y apasionada por una mujer, solo por ella, solo por su Isabella, a la que ahora colmaba de placer de ese modo tan intimo.
Poco a poco se detiene y deja un rastro de besos en los labios vaginales de ella, hasta que su rostro queda de nuevo a la altura del de Isabella. La mira sonriendo.
—Te amo —afirma besándola—. Creo que no puedo resistir más —agrega.
—Pues no lo hagas —asevera ella, dándole un beso.
Edward se desnuda e Isabella trata de modo fallido no centrar su vista en la "alagadora" erección de él.
Isabella se estremece y Edward la besa. Ella puede sentir el calor de la erección de él rozando uno de sus muslos.
—Hazme tuya, ahora —ordena.
Edward asiente, emocionado y nervioso a la vez. Se sitúa en la vagina de ella, y poco a poco se abre paso dentro de esta, ganándose varios gemidos ahogados. Cuando todo su miembro se haya dentro de Isabella, la mira a los ojos y la besa, poco después empieza a embestirla lentamente mientras ella lo abraza con brazos y piernas, gimiendo, susurrando en su oído. Oír los gemidos de su Isabella, aquellas palabras que rayan en lo lascivo saliendo de sus labios lo enloquece, por lo que la penetra más fuerte, haciéndola gritar de placer.
—¡Sí, así! —grita ella.
Edward hace caso de sus gemidos, de sus gritos y la penetra con algo de rudeza, pero no sin amor.
Sienten la pasión, el amor y la entrega de los dos, recorriendo su cuerpo… están unidos física y emocionalmente, y ese vínculo no será romperá con cualquier embate, eso no.
Finalmente, Edward siente como Isabella lo aprisiona con sus paredes vaginales, sabe que ella está cerca de la petite mort, por lo que sigue penetrándola mientras él se deja llevar por las sensaciones, y luego cuando ella gime y con sus uñas marca su espalda, él también se entrega al éxtasis y se deja ir dentro de su amada. Ambos tratan de controlar sus agitadas respiraciones, dándose besos y sonriendo, perdiéndose en la mirada del otro, siendo solo ellos, un par de Lovers en París… unos París Lovers.
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Hola, Lovers.
Espero puedo perdonarme por desaparecer durante eones, pero bue…no, la vida real no es fácil, aunque sí que se aprende.
Inicialmente, quería que el outtake fuera más largo, más explicito pero Edward e Isabella no son ese tipo de pareja. Agradezco su inmensa paciencia y nos vemos la otra semana, en la actualización de una de mis historias… con este outtake hoy le digo a esta historia "Complete", aunque tengo las de otros personajes que merecen su espacio, pero… todo a su debido tiempo.
Un besote enorme.
PD: No me abandonen, les voy a extrañar… pero espero verlas en mis otras historias.
¡Tendrán noticias de mí!
Les amo, mis lovers.
