Hola de nuevo creo que deberán de matarme por tardar tanto en actualizar pero ni se imaginan la cantidad de líos en los que he estado pero rogando porque no hayan perdido el interés y esperando aun así reviews voy a seguir esta historia hasta un merecido final. Así que aquí va.

Disclaimer: esta serie no me pertenece a mí sino a Hiromu Arakawa

Cap 14: Abismo profundo

¡Maldición!- se había escuchado en todo el palacio, quizás en todo Xing, una vez que Rose había contado todo lo que Dante planeaba, Edward estalló en ira y se encontraba fuera de si, mientras la joven de mechones rosas lo miraba de una forma triste en cuanto a Lan Fan y Ling lo observaban de manera compasiva puesto que como no estar así después de saber semejante noticia.

-demonios,¿! por que no los traje aquí! no se porque acepte lo que esa maldita me dijo, pero esto no se va a quedar aquí-el joven soberano había tomado su capa y se dispuso a salir por la puerta en eso Ling se interpuso en su camino.

-¡cálmate ,Ed, así en el estado en el que estas no razonas por tanto lo primero que debes hacer es tranquilizarte y analizar lo que haces-lo calmo el emperador.

-¡Ling lo que necesito es salvar a Winry y Alphonse, eso es lo que necesito!-le refuto el Joven rubio, opto por sentarse en uno de los sillones para así poder pensar mejor las cosas, se coloco una mano en la frente, las personas mas importantes para el ahora se hallaban en peligro de muerte, ¿Cómo demonios los rescatara? Esa era una incesante pregunta que se colaba en su cerebro.

-su majestad debe de haber alguna forma, no se, pues por lo que escuche ellos los tienen cautivos en algún lugar fuera de nuestra tierra- mientras hablaba intentaba no mirarlo ya que un evidente sonrojo se formaba en su rostro, no le iba a decir lo que por el sentía en primer lugar porque era algo imposible, una simple sirvienta con un imponente y prospero rey y en segundo lugar por que su alteza Winry ocupaba el corazón del soberano. Había veces que sentía celos de ella pero no era a propósito sino que le dolía el ver al hombre que más amaba en este mundo con otra persona que simplemente no era más que una niña si apenas llegaba a su edad pero muy a su pesar no podía tenerle rencor ya que ella era una joven muy amable y gentil nunca la había tratado como a una simple lacaya mas bien como a su igual.

-¡Rose, y ¿no pudiste escuchar donde exactamente?-

-no su majestad ya que a pesar de haberlos oído solo tuve la suerte de escuchar esa parte-

El joven al escuchar esa negativa se retiró del lugar para obtener un poco de soledad puesto que la angustia le estaba afectando de una manera, que, tarde o temprano terminaría haciendo una locura.

Ambos emperadores y la joven sirvienta miraron la puerta por donde se había ido muy triste y preocupado el hombre ojimiel.

-déjenos ir por favor-le rogaba ya sin fuerza en la voz mientras que Alphonse la miraba entre asustado y herido puesto que en su mente infantil subconscientemente se decía a el mismo si esa era la misma Winry que alguna vez conoció.

Un sórdido silencio, más bien pareciera como si no hubiera nadie mas, aparte de ellos dos pero Envy y Greed ni se dignaban a contestarle solo la miraban de arriba abajo como si fuera un simple desperdicio que podía usarse y votarse en cualquier momento.

-¿sabes?-se oyó la voz del peliverde-deberíamos de ayudarla ¿no crees Greed?-le había preguntado al otro.

- ¡¿de que rayos estas…?-pero antes de que pudiera concluir con su pregunta el otro le tomo del brazo y lo llevo un poco lejos de los niños.

-ya tengo todo listo, ya solo falta llevarla y…bueno sabes lo que pasara-le dijo en susurro al pelinegro y este al escuchar la información curvo una sonrisa sádica y perversa en su rostro.

Se voltearon a verlos sonriendo de una manera macabra mientras el castaño los miraba con enojo y la rubia con miedo ya que esas sonrisas solo significaban una cosa: maldad.

Dante se encontraba en el parlamento junto con los representantes del reino aquí se controlaba todo lo referente al sistema de gobierno.

-Lady me podría decir ¿por que su majestad no ha firmado los demás decretos que tiene pendientes? aparte de que también los burgueses quieren hablar con el sobre algunos temas-le dijo el representante principal a la joven de ojos amatista.

-Lamento informarle que el soberano no se encuentra en estos momentos, esta en el imperio de Xing tratando un acuerdo con el emperador.

-¡¿Que dice? Como ha hecho eso sin informarnos primero y peor aun que tal si es una emboscada, la verdad que coronarlo ahora ha sido mala idea aunque la constitución diga que se corona cuando este casado, creo que es demasiado inexperto para dirigir esta nación-comento el anciano decepcionado.

-¿me permite sugerirle algo?-le pregunto la pelinegra con parsimonia, al ver acceder al hombre, continuo- creo que yo debería tener ese puesto-

-¡discúlpeme! ¿Por qué se cree merecedora de semejante posición?-el anciano estaba incrédulo de lo que escuchaba convertirse de simple consejera a soberana, eso era algo estupido, mas bien, una locura, ni siquiera compartía lazos de sangre con la familia real acaso estaba delirando, seguramente.

-en realidad su señoría lamento que no concuerde conmigo puesto que en realidad yo siempre debí de haber tenido esa corona por derecho-

-¡acaso esta demente!...-pero fue lo ultimo que el hombre pudo articular ya que un hilo de sangre empezaba a desbordar de su cuello mientras que el cuerpo quedaba inerte en el asiento, los demás ancianos aludieron que fue ella de alguna forma.

Todos los demás integrantes miraban con horror aquella escena en tanto los guardias que custodiaban el gran recinto inmediatamente se dirigieron al lugar a detener a la mujer sin chistar pero fueron detenidos por dos filosas flechas que se clavaron en sus cuerpos cayendo inmediatamente al suelo mientras este se teñía de rojo con morbosa lentitud.

Muchos otros también intentaron detener a la mujer pero ninguno por una extraña razón podían siquiera ponerle un dedo encima esta solo sonreía de manera cínica mientras observaba como cada uno de los representantes del parlamento moría lentamente, cuando ninguno hubo de quedar con aliento una misteriosa figura apareció de la nada.

-muy bien hecho…Tucker-

.gracias, …mi lady-el hombre hizo una reverencia y le beso una mano en forma respetuosa, este individuo había sido un hombre muy feliz junto a su esposa y su hija pero, de un momento a otro su vida se arruino en un abrir y cerrar de ojos, había perdido su trabajo como medico, esto los hizo bajar a un estatus social deplorable de prósperos burgueses a asquerosos campesinos; prácticamente sin que comer. aquello causo que su esposa se marchara lejos para un año después saberse de su muerte en situaciones desconocidas, esto fue un duro golpe para el puesto que Nina(su hija) era muy pequeña para entender lo que estaba pasando, lamentablemente la vida era dura para este hombre, se hallaba en una situación desesperante lo cual causo que llegara al borde de la locura provocando el fallecimiento de Nina debido a cinco puñaladas que le propino a la niña en su propia casa…ahora vive en un estado de demencia, arrepentido por lo que hizo y deseando de vuelta a su hija quiere resucitarla mediante la ¨magia¨ , de un giro inesperado se encontró con Dante la cual le aseguro que cuando fuera reina le daría el dinero suficiente para poder hacerlo, cosa que por supuesto era una ruin mentira, siempre había sido bueno con el arco y flecha y aun con todo y locura sabia como usarla muy bien.

-estuviste perfecto, nadie pudo notar nada…-dijo la mujer-ahora solo me queda poner a Edward como culpable y bueno…supongo que lo demás vendrá solo-la joven pelinegra se dispuso a marcharse al palacio real, es decir, su palacio a partir de ahora, Edward iba a pagar el haberla tratado de esa forma y mejor aun iba a ver como esa chiquilla moría sin poder hacer nada.

El joven de rubios cabellos se hallaba cabizbajo en uno de los bancos que había en el gran jardín del palacio Xingense pensando en todas las cosas horribles que estaban pasando, el secuestro de Winry y Alphonse, la muete de los Rockbells, la huida de la duquesa Pinako, los planes de Dante y esos malditos…y mas prioritario aun ¿que iba a hacer? , Seguía cavilando pero sintió como alguien se posaba enfrente de el por la sombra que veía en el suelo.

-¿te pasa algo?-se oía como una voz de niña

-¿eh?-levanto la cabeza para encontrarse a una niña de pelo trenzado y negro con las facciones gatunas al igual que todos los de esa nación con un vestido rojo oriental que le llegaba hasta las rodillas, tendría la edad de Al, pero se fijo en su hombro en el cual yacía un ¿panda miniatura?.

-mi nombre es Mei Chan, tengo cuatro años y soy la sobrina de Ling este que esta en mi hombro es Xiao Mei, eres muy apuesto-lo halago la pequeña luego de presentarse

-el mió es Edward Elric, rey de Eternity, tengo veinte años- se presento también el joven con el rostro triste esa chiquilla le recordaba mucho a Al en cierta forma.

-¡así que! Eres un rey, entonces si es así ¿te casaras conmigo?-le hablo la cuatro añera con rostro ilusionado.

-¡claro que no!, niña, además estoy casado-le respondió el joven ya exasperado de las palabras de la pelinegra. Logrando que ella lo mirara de manera extraña.

-por favor no estoy de humor ahora, es un placer conocerte pero no me encuentro en condiciones de hablar con nadie-le explico el rubio bastante deprimido.

-¡Mei!, mi amor ven conmigo tengo que enseñarte los nuevos vestuarios que te confeccione-le dijo la emperatriz Lan Fan, la niña se despidió de Edward y se dirigió hacia ella, en el camino saludando a Ling con mucho entusiasmo, este ultimo se sentó al lado del joven soberano.

-veo que ya conociste a mi sobrina, la pequeña Mei ¿eh?-le pregunto el pelinegro teniendo como respuesta un si muy suave.

-es muy tierna pero demasiado entusiasta, me recuerda a mi hermano menor-

Ling puso su rostro triste-Ed, ¿Qué piensas hacer?-

El rubio se encontraba frustrado y desesperado-mañana mismo partiré a Eternity, lo siento Ling creo que nuestro acuerdo tendrá que ser en otra ocasión-se disculpo el rubio con sonrisa resignada.

El pelinegro se negó-en primer lugar no tienes que disculparte nada y en segundo lugar si vas a ir allá no puedes hacerlo solo, yo te voy a acompañar-

El hombre abrió desmesuradamente sus orbes doradas con sorpresa-¡pero Ling tu eres una persona enferma, jamás voy a dejar que vayas-dijo parándose del banco-además esos son mis asuntos y de nadie mas-

-¡vamos Ed!, hace tiempo que no practico mis artes marciales y de todos modos aquí se hace lo que yo digo después de todo es mi imperio-

-esta bien, esta batalla ya la he perdido pero deberás evitar de hacer cualquier estupidez-le advirtió el ojidorado.

Mientras a lo lejos una mujer de mechones rosa veía al soberano de una manera calida y amorosa a su lado se encontraba Fuery mirándola confundido.

Ambos niños fueron soltados de sus ataduras pero ya cualquier oportunidad de escapar era inútil ya que ambos fueron noqueados casi al instante, mientras eran llevados por ambos hombres.

Ya en una habitación más limpia y hermosa se hallaban la rubia y el castaño desmayados hasta que un ruido los despertó a ambos.

-¿Dónde estamos Win?-le pregunto el infante a la quinceañera.

-en realidad no lo se Al, no lo se- le respondió con la voz apagada.

El portón se hallaba cerrado pero la habitación ya era digna de verse, dos hermosas cortinas color celeste, hermosos objetos y lienzos adornaban el recinto y por ultimo la hermosa cama en la cual se encontraban. pareciera como si sus captores se hubieran compadecidos aunque sea un poco de ellos pero ni siquiera se acordaba de cómo la trajeron…aunque viendo el lugar tan hermoso lo único que deseaba era volver a los brazos de su amado.

Winry pov

En cuanto pensaba todo aquello la puerta se abrió y mostró a Envy y Greed entrando en la habitación, me imagine que era para molestarnos o maltratarnos como acostumbradamente tienden a hacer pero esta vez…fue diferente tomaron al pequeño Alphonse y aprisionaron con unas esposas que el peliverde llevaba consigo, lo siguiente que observe fue como una de sus piernas también fueron atadas a una de las patas de la cama, el castaño se resistía a todo aquello golpeándolos, zarandeándose, haciendo de todo pero era inútil, quería ayudarlo así que me dirigí hacia ellos a los cuales empuje sin importarme nada, tome al pequeño con el objetivo de al menos que se tranquilizara y poder liberarlo pero ambos hombres me tomaron a la fuerza y me separaron de pequeño, debido al empuje caí de bruces al lecho para luego sentir un peso encima mió.

-¿te crees muy valiente verdad princesita?-me susurro Greed al momento que tomaba una de mis brazos y lo apretaba con violencia.

-¡de…de…detente!, ¡me duele!, ¡déjanos ir!, ¡por favor!-le suplicaba con los ojos aguados pero el mostró esa sonrisa malvada y sádica que ya me acostumbre a observar.

-lo lamento preciosa, pero, nos han faltado el respeto demasiado y ahora la pagaran, especialmente tu, ¿sabes? Mi hermano y yo desde que supimos de ti en la coronación de ¨tu príncipe¨ deseamos poseerte-lo mire con cara asustada, en verdad, estos tipos estaban enfermos, ahora si quiero morir.

-¡pues ni en un millón de años-le grite para luego escupirle en el rostro, nunca había hecho esto puesto que recibí estrictas clases de protocolo y educación aunque… ¿Qué mas da? Si se lo hice a un demente.

-¡cállate!-me grito para luego abofetearme y empezar a besarme con brusquedad, yo no hacia mas que sollozar fuerte pidiéndole a alguien a quien fuera que me ayude…pero…se que eso era imposible.

Alphonse miraba horrorizado todo lo que me estaba haciendo ese hombre.

-¡déjala!-vociferaba el pequeño con grandes lágrimas que descendían de sus ojos sin control.

-¡tu cállate mocoso!-le grito Envy, el cual al ver la desesperación del pequeño se unió a su hermano para hacérmelas pagar el también, el peliverde se poso detrás de mi este fue aun mas lejos empezando a quitarme a jalones el sucio y roto vestido que llevaba, cuando por fin consiguió su objetivo empezó a tocarme el busto por encima de la ropa intima, mientras el pelinegro atravesaba con sus dedos mi intimidad, ahogue un grito de dolor al sentirlo allí, luego de esto me dejaron completamente expuesta ante ellos, ambos me miraron de una manera sucia muy diferente a las que posaba Edward en mi, las cuales eran llenas de deseo, si pero con una mezcla también de ternura y profundo amor, después de un rato ambos de adentraron en mi desde diferentes lugares y lo que sentí luego es un dolor el cual no se como describir por lo horrible que era.

-¡te gusta! ¿Verdad?-me cuestionaba burlonamente Envy en mi oreja aun con la voz ronca y agitada por esos momentos, sabia muy bien que era para hacerme sufrir, yo simplemente derramaba lágrimas, el otro se dedicaba a besarme en los pechos mientras movía sus caderas al ritmo del peliverde.

-te amo-escuchaba la voz de mi amado al tiempo que se adentraba en mi con todo el cuidado y delicadeza posible, yo gemía y le correspondía también, besándolo.

-¡no vales nada!-me comento Greed mientras me estrujaba toscamente, grite de dolor me apretaba demasiado.

-eres hermosa y siempre te voy a amar mas que a nadie en el mundo-me susurraba Edward al oído mientras caminábamos en el jardín del palacio, el me acariciaba el rostro delicadamente y yo e sonreía ruborizada por sus palabras.

-eres una basura-me decía Envy, todo lo que ellos me decían era cierto ya que después de esto ya no podre ver a Edward jamas, ambos se salieron de mi abruptamente sin decir nada solo con una sonrisa de satisfacción en sus rostros, pasaron al lado del pequeño Elric el cual tenia la mirada perdida y con el surco de lagrimas en su rostro.

Me enderece de la cama y me dispuse a llorar durante toda la noche, eso había sido lo mas horrible que me ha pasado en la vida, espero que mis padres y mi abuela estén bien. Porque yo lo único que deseo es morir.

Continuara…

Espero que les guste si lo ven muy fuerte es por que quise hacer una historia diferente de las habituales y como me gustan las historias violentas XD

Espero reviews! chau