CHICAS CAPITULO NUEVO QUE EMOCION! ESPERO QUE LES GUSTE ESTE ES DE NAVIDAD! GRACIAS POR SUS MARAVILLOSAS REVIEWS! SIGAN COMENTANDO POR FA! HASTA AHORA 80 PERSONAS TIENEN AGREGADA ESTA HISTORIA EN SUS FAVORITAS, NO SABEN COMO ME ALEGRA ESO!
DISFRUTENLO!
BPOV
- PAPA, SE HACE TARDE, YA VÁMONOS – grité desde abajo.
- Ya voy hija, no desesperes – se escuchó del segundo piso de la casa.
Mi padre y su calma tan característica, deberíamos estar en camino a casa de los padres de Edward, pero a mi padre le surgió algo de último momento en la oficina y tardó mucho en llegar.
Había hecho milagros para no ir trabajar, con el fin de poder disfrutar del día de hoy. Navidad era una época muy buena para la librería y me quedé una semana cubriendo más horas para poder descansar hoy.
Mientras esperábamos, Hally estaba jugando en la otra habitación y mi madre charlaba conmigo en la sala.
- ¿Y bien como va todo con Edward?
- Increíble mama, me siento tan feliz. No se como explicarlo.
- Se nota hija y me alegra por ustedes. El es un buen hombre.
- Si lo es, pero parece que mi padre no esta muy contento, ¿no es así?
- Oh no es eso, es que bueno con todo lo que te paso con Alex, el tiene miedo que vayas a pasar por algo igual y no te quiere ver herida. No creas que es algo en contra de Edward.
- ¿De verdad?
- Si, el mismo me lo dijo. Y hablando del tema, ¿Iremos a visitar a Alex? – cada fin de año en la fecha de su fallecimiento vamos a visitar su tumba y a depositar flores. Era una costumbre que no quería perder. El siempre sería el padre de Hally y nunca lo olvidaría.
- Si, si iremos. De hecho tengo pensado decirle a Edward, quiero que lo conozca.
- Así será hija.
- Bueno ya estoy listo. Vámonos – dijo mi padre bajando por las escaleras.
- Ya era hora papá.
Caminamos hacia el auto bien abrigados. Llevaba todo lo necesario para quedarnos en el departamento de Edward, esta sería la tercera ocasión en que nos quedamos con él. Como mañana es navidad, los juguetes que Santa le traería a Hally aparecerían en su árbol. Edward me había ayudado a ir a comprarlos y los tenia escondidos en un closet.
El camino fue un poco lento pues los caminos estaban un poco resbalosos por la nieve pero al momento de llegar a la entrada de los Cullen realmente empecé a sentir nervios. Esta era la primera vez que nuestras familias convivirían. No creía que hubiera problemas pero aun así era un paso más en nuestra relación.
Mi padre traía una bolsa llena con los regalos que daríamos, mi madre se había encargado de hacer un postre y yo solo venia acompañada de mi niña, una bolsa y su pequeña mochila. Afortunadamente se venia comportando muy bien y se veía hermosa con un vestido azul cielo que le había comprado. Ahora si que parecía una princesa.
Mis padres llegaron primero a la puerta ya que mi pequeña me traía brincando por cada piedra del adoquinado de la casa y pude ver a lo lejos como Edward abría la puerta.
Estaba vestido con un pantalón de vestir y sweater negros. Parecía que se veía más alto y más guapo. No podía creer que ese hombre era mío.
Cuando entramos a la casa Edward saludó a mis padres primero recibiéndolos con un gran abrazo. Gesto al que ambos respondieron felizmente. Los hizo pasar y luego se dedicó a nosotras.
- Bella estás preciosa – me dio un pequeño beso y quitó de mis manos la bolsa que cargaba. Luego dirigió su mirada a Hally y mencionó:
- ¿Y quien es esta niña con ese hermoso vestido?
- ¡HALLY! – dijo gritando.
- ¿Quién es Hally? – pregunto haciéndose el confundido.
- Soy yo – dijo dando saltitos y apuntándose con su dedito.
- No, yo no conozco a nadie llamada así – Hally dejo de saltar, puso su carita triste y entendí que Edward había llevado su broma un poquito lejos. Hally fue hacia mis piernas y me dijo:
- No me conoce mami – y empezó a llorar. Oh oh. Edward vio sus lagrimas e inmediatamente se agacho a decirle
- Estoy bromeando pequeña, por supuesto que se quien eres.
- No, no sabes – dijo casi audiblemente pegada a mis piernas.
- Estaba bromeando, perdóname – dijo el derrotado, me agaché y le dije a ella – es cierto princesa, voltéalo a ver - poco a poco volteo a verlo.
- Ed…Edward.
- ¿Me perdonas Hally? – ella se fue directo a sus brazos y el la siguió consolando. Sin duda este par no podía estar enojado por mucho tiempo.
Fuimos entrando a la sala y comencé a saludar a todos. Edward seguía cargando a Hally y cuando fueron con Rosalie ella pregunto.
- ¿Pero por que traes tus ojitos llorosos?
- Yo la hice llorar – admitió Edward realmente arrepentido.
- ¡EDWARD CULLEN, ¿qué le hiciste?
- Rose solo fue una broma, no te preocupes. Mi pequeña es muy inocente – dije interviniendo. No quería que pelearan por nuestra culpa. El rostro de Rose se tranquilizo y siguieron los saludos.
Fui a presentar a mi madre con Esme, ella le entregó el postre que traía y empezaron a platicar animadamente.
En la sala, el resto de la tarde pasó entre pláticas y mera alegría de la época. La casa estaba adornada por todos lados con motivos navideños, además de que todo combinaba a la perfección. Sin duda la madre de Edward tenia el don de la decoración.
Esme y mi mamá fueron a la cocina a calentar lo que habría de cena pues ya todos estábamos hambrientos. Más tarde cuando estaba todo listo parecía que el comedor no era lo suficientemente grande para todos. La mesa se lleno de recipientes de comida, pasados de mano en mano. La alegría que se percibía era increíble, todos reían y disfrutaban de la comida.
Pero lo que más me llenaba de alegría era ver como Edward trataba a Hally, solo estaban riendo y casi ninguno de los dos comía. Se veían muy lindos. Edward volteo a verme cuando me les quede viendo y solo me dedicó una sonrisa y me dijo abriendo sus labios pero sin producir ningún sonido "Te quiero". Yo le respondí el gesto y seguí cenando.
Cuando termine de comer estaba muy satisfecha y debía felicitar a la chef.
- La cena estuvo deliciosa Esme.
- Gracias Bella. Renée, Charlie, Carlisle y yo queremos agradecerles que hallan venido. Nos agrada que nuestra familia sea cada vez mas grande y sepan que les tenemos mucho cariño. Sean bienvenidos cuando gusten.
- Gracias Esme, Carlisle – contesto algo rojo mi padre.
- Esme ya que tu nos abres la puerta de tu casa, nos gustaría ofrecer la cena de año nuevo en la nuestra, claro si los demás no tienen inconveniente.
En ese momento Emmett y Jasper dijeron que ellos pasarían esa fiesta con sus familias en Colorado y Texas respectivamente, pero los demás acordaron en ir sin ningún problema.
Después de cenar todos estaba impacientes por intercambiar regalos así que dejamos el postre para mas tarde. Nos dirigimos todos hacia la sala y empezó la repartición.
Alice era la mas ansiosa y empezó a repartir regalos para todos y era exclusivamente ropa. Incluso a mi padre le había regalado un suéter sin saber su talla y le quedo a la perfección.
Después de un rato la sala estaba llena de moños, bolsas navideñas y papel para envolver roto por doquier.
Pronto llego el turno de Edward y el se dirigió hacia mi para darme una cajita. Me sonrió y empecé a abrirla.
Dentro había un juego de aretes y collar de oro. Eran hermosos y sabía que me los daba con mucho cariño.
- Que preciosos aretes y tienen forma de cisne. Muchas gracias.
- De nada. Lucirán perfectos en ti.
Ahora era mi turno de darle su regalo, le compré un suéter que pareció gustarle mucho el otro día. Sabia que no era mucho pero se lo daba con todo mi corazón. Con mi aguinaldo me las había arreglado para los regalos que había dado y para saldar unas deudas.
- Es hermoso Bella, lo estrenaré en este instante – le quito las etiquetas, se quito el suéter que traía encima y se lo puso. Realmente se veía bien y combinaba perfectamente con sus ojos. Se acerco a darme un beso y se sentó nuevamente.
De parte mía y de mis padres hacia los Cullen, Emmett y Jasper, les regalaron cajas de chocolates. Todos los comenzaron a abrir y parecía que no podían parar de lo ricos que estaban.
- Me alegra que les hallan gustado. Bella me ayudó a hacerlos – mencionó mi madre muy satisfecha.
- Parece que el talento culinario viene de familia – menciono Jasper.
- Entonces será su culpa si no entro en mi vestido para el día de mi boda – dijo en broma Alice.
Ambas nos sonrojamos y ellos siguieron comiendo algunas piezas más. Por ultimo todos empezaron a darles regalos a Hally. Parecía que todos le habían comprado algo a ella y no sabia donde iba a poner tantos juguetes y ropa que había recibido.
Le dije a Hally que les fuera a dar un abrazo a todos y que les diera las gracias por todo. A mi casi se me salen las lagrimas de ver lo querida que era mi hija.
Cuando se termino el intercambio y todos estaban distraídos con los presentes, Edward me susurro en el oído
- Ven conmigo – me tomo de la mano y me llevo a un pasillo lejos del resto de los demás. Noté que su mano temblaba un poco y sudaba. Sin duda estaba nervioso.
- ¿Qué pasa? – pregunte una vez que nos detuvimos. Se inclinó y me dio un beso en los labios, tomó aire, suspiro y dijo
- Quizás esto lo he dicho muchas veces, pero en verdad te aprecio mucho Bella. No tengo idea como pude ser tan tonto por no estar contigo desde antes. Ahora eres como el aire que respiro y no creo poder vivir mas sin ti. Nuestra relación no sigue estándares ni tiempos, por eso estoy listo para hacerte saber mis sentimientos – poso ambos manos en mis mejillas y dijo
- Te amo Isabella.
No podía creerlo, lo había hecho. Yo tenia miedo por sentir algo tan fuerte hacia el en tan poco tiempo pero el lo había planteado bien. No seguíamos estándares ni tiempos como otras parejas. De pronto reaccioné y vi que me miraba profundamente en espera de una respuesta. Le sonreí y le correspondí con todo mi corazón
- Te amo Edward.
Se acerco y nos besamos con mucha pasión. Él tenía una de sus manos en mi cintura y la otra en mi cuello. En un momento pensé que se había cansado de agacharse para alcanzar mis labios y me levanto del piso para besarme de manera más profunda. No quería despegarme de el pero un sonido de alguien aclarando su garganta nos hizo separarnos. Era Carlisle.
- Siento interrumpirlos, pero tu madre va a servir el postre. ¿Nos acompañan?
- Si papá, vamos en un momento – dijo bajándome al piso sin despegar su vista de la mía. Cuando nos quedamos solos agrego
- Parece que nunca nos podemos besar por mas de 2 minutos sin alguna interrupción – dijo Edward algo triste.
- Bueno yo no diría eso. En un rato mas estaremos solos en tu departamento – el sonrió ante la idea sin duda.
- No es que me alegre estar sin la alegría de la princesa, pero espero que se duerma pronto.
- Creo que eso no será ningún problema, todos la consienten mucho aquí. Eso la agota.
- Bien – contestó él.
- Vamos regresemos con todos.
Cuando regresamos con todos Emmett nos lanzo una de sus miradas insinuantes y yo solo evite su mirada. Tomamos asiento de nuevo y Esme trajo el postre que era pastel de crema de ron y café. Parecía que no fue suficiente pues casi todos pidieron una doble ración debido a lo sabroso que sabia.
Si yo era buena para la cocina, mi madre era 10 veces mejor que yo. Todos la felicitaron y seguimos platicando por otro rato.
Después de unas horas, mis padres decidieron retirarse y todos se despidieron de ellos con la promesa de verse en la reunión de año nuevo.
Cuando me despedí de ellos le dije que se cuidaran mucho y les daba las gracias por haber aceptado venir y mi padre me dijo
- Bella, al parecer ahora ellos serán de la familia. Te veo tan feliz hija que… me siento muy bien. En verdad me agradan los Cullen.
- Gracias papa – dije dándole un gran abrazo.
- De nada, hija. Váyanse con cuidado.
- Si papa. Adiós.
Después de ayudar un poco a Esme a recoger, Edward y nosotras nos despedimos de los demás agradeciendo todas las atenciones. Carlisle y Esme estaba un poco mas encariñados con Hally pues parecía que no podían soltarla y dejar de abrazarla al despedirse. Aparentemente ya se había ganado a otro par de abuelos.
Cuando llegamos al departamento de Edward, Hally comenzó a correr por la sala. El departamento es muy espacioso y me agradaba mucho estar aquí pues el nuestro era muy pequeño y ella no tenia tanta oportunidad de moverse como lo hace aquí.
Ya que termino de dar saltitos por la sala me dirigí hacia ella, mientras Edward acomodaba nuestra maleta.
- Ven pequeña vamos a ponerte tu pijama.
- No tengo sueño.
- Tienes que dormir, ya es tarde.
- No.
- Hally.
- No – dijo cruzando sus bracitos.
- Esta bien solo 15 minutos mas, pero primero la pijama.
- Yeih! – grito de repente muy alegre. Esa era mi treta pues se que en 5 minutos ya estaría bostezando. Una vez que la cambie fue hacia la sala.
Edward prendió la televisión y estaba una película navideña. El sentó a la niña en sus piernas y comenzó a acurrucarse en su pecho. Después de unos minutos Hally pregunto
- Mami, ¿Santa sabrá que estoy aquí?
- Claro que si. El tiene un radar para ver en donde están los pequeños.
- Ok – dijo muy linda.
Cuando Hally empezó a bostezar en su regazo ya con sus ojitos medio cerrados, Edward comento
- ¿Te importa si yo la acuesto?
- No adelante. Solo déjame darle un beso de buenas noches.
Me acerqué a darle un beso ya con sus ojitos más cerrados y le deseé buenas noches. Edward se paro del sillón y la llevo hacia el cuarto.
Pasaron unos minutos y no pude resistirme, así que fui hacia la habitación y me quedé afuera para ver que le decía a Hally. Me asomé un poco por la puerta y el estaba sentado en la cama acariciando sus cabellos rubios y susurro:
- Siento mucho lo de esta tarde. Nunca te hare llorar de nuevo – la besó en la frente y se paro para decir
- Te quiero mucho Hally – dio la vuelta para salir, yo me fui corriendo hacia la sala y cuando llego a la sala pregunté como si no hubiera visto nada
- ¿Te dio problemas?
- No, es un angelito. Como su mamá – me sonroje y me acordé de los presentes navideños.
- ¿Tienes escondidos los juguetes?
- Están en la otra recamara. Los iré a sacar.
Le ayudé a llevarlos hacia la sala y ya que pusimos todo abajo del árbol, empezamos a charlar en el sillón
- ¿Crees que tus padres estuvieron a gusto? – comento acariciando mi cabello.
- Si, definitivamente si. Bueno nuestros padres ya se conocían, además creo que Renée y Esme se entendieron a la perfección. No pararon de hablar toda la noche.
- Me alegra que todo haya salido bien. Bueno ahora es nuestro tiempo a solas, creo que nos quedo pendiente un beso.
- Así es.
Tan pronto dije eso, el comenzó a besarme y sabía que este era mi verdadero regalo de navidad. Su compañía.
Sin duda este era el tipo de beso que ambos esperábamos por declararnos por primera vez nuestro amor. Estaba lleno de pasión y deseo.
Cuando teníamos que respirar Edward viajaba hacia mi cuello y en ocasiones hacia una de mis orejas para morderla sensualmente. Me moví de su lado para sentarme sobre él, con cada una de mis piernas al lado de las suyas ayudando a profundizar más nuestros incontrolables besos.
Después de un rato el se incorporó aun cargándome dirigiéndonos hacia su habitación, sin romper el beso. Claro esto ocasionó que chocara algunas veces pero solo reía nerviosamente contra mis labios.
No habíamos discutido el hecho de tener sexo, pero eso nos detenía para divertirnos un poco. Nuestra primera vez seria especial y planearíamos algo muy romántico.
Cuando llegamos a su cuarto inmediatamente me depositó sobre su cama y ya recostada sobre el, pasaba sus manos incontrolables sobre mi espalda y yo no despegaba mis dedos de su sedoso cabello.
Nos rodamos sobre la cama y ahora el quedo sobre mi. Empecé a abrir su camisa y pasé mis manos acariciando su pecho, las bajé hasta llegar a sus costillas y él comenzó a reírse.
- Lo siento – dijo algo avergonzado.
- Bueno Dr. Cullen, creo que he encontrado su punto débil.
- No te atrevas muñequita – y comencé a hacerle cosquillas y comenzó a reír tan fuerte que pensé que despertaría a Hally.
- Ok, ok ya entendí no más cosquillas, eres muy ruidoso.
- Y no me has visto haciendo otras cosas – dijo con una sonrisa pícara. Yo por supuesto con los colores por el cielo.
- Lo siento, no quise incomodarte – comento al ver mi vergüenza.
- No para nada. De hecho, creo que estoy lista.
- ¿En serio?
- Si.
- Bueno entonces debemos preparar algo. Que te parece si nos vamos por un fin de semana, conozco un lugar que te encantara.
- Me agradaría, veré que puedo arreglar en mi trabajo.
- No hay prisa Bella. Todo llega a su tiempo y si no tenemos el tiempo podemos planearlo aquí.
- Claro. Te amo Edward, gracias por todo.
- Gracias a ti – dijo abrazándome fuertemente.
Continuamos nuestra sesión de besos por largo rato hasta que quedamos en ropa interior y decidimos parar. Ambos nos vestimos con pijama, pues Hally vendría a despertarnos muy temprano con el ansia de los regalos de Santa.
Cuando regresamos a la cama me quede dormida casi inmediatamente en el confort de sus brazos.
Al día siguiente
- ¡Mami, mami! – decía una vocecita a mi lado.
- Mm prince… - dije tratando de despertar.
- Santa mami, Navidad!
- Mmm – dijo Edward todavía medio dormido. Se empezó a mover y dijo – es muy temprano.
- ¡Edward, Edward… vamos, santa! – decía ahora Hally del otro lado de la cama jalándolo del brazo.
- Esta bien, ya voy Hally – dijo un poco más despierto – pero debemos despertar a tu mami….A COSQUILLAS!
Pronto sentí a los dos haciéndome cosquillas y no podía parar de reír. Sentí que en cualquier momento podría perder el control y tener un accidente en la cama.
- Paren, paren…. Tengo que …. ir al baño – Hally y Edward me dejaron el camino libre y corrí hacia el baño.
Cuando termine regrese a la habitación y dije
- Ahora si vamos a ver que te trajo Santa, mi amor.
- Yeih! – dijo la niña bajando de la cama.
Hally corría delante de nosotros hacia la sala y cuando llego al arbolito gritó.
- Ahhhhh! – sin duda estaba emocionada.
Cuando llegamos a la sala Hally estaba hincada bajo el árbol, ya con una caja en sus manos.
- ¡MI MUÑECA, DULCES, UN PERRITO, UN OSO!
- Parece que fuiste una niña muy buena – dijo Edward con una sonrisa increíble.
- ¡Mami me trajo todo! – mi niña estaba muy emocionada y sabia que se lo merecía.
Mientras Hally veía el resto de sus juguetes Edward me tomó por la cintura y susurró suavemente:
- Feliz navidad Bella.
- Feliz navidad – nos dimos un beso y no parábamos de sonreír.
Mientras Hally no se despegaba del piso debajo del árbol y de sus juguetes, Edward y yo procedimos a desayunar. Solo quería un plato de cereal y Edward preparó huevos con tocino, café, jugo y pan para el.
Cuando estábamos sentados en la barra de la cocina, decidí comentar mis planes.
- Edward quería comentarte que iremos a visitar a Alex y me gustaría saber si quieres ir con nosotros.
- ¿En serio? – asentí – si claro que me gustaría. Tengo que agradecerle en persona por ese angelito que esta en la sala.
- Yo también – volví a ver mi plato de cereal jugando con la cuchara y Edward tomó mi mano.
- Bella, se libre de expresarte de él como gustes. Siempre será parte de tu vida y se que nunca lo olvidarás. Lo entiendo – se me soltaron unas lagrimas y Edward se paro para ir a abrazarme. Yo aún sentada, me aferré a su cintura desconsolada.
- Lo extraño mucho Edward – dije bajito. Lo escuché suspirar y dijo:
- Quisiera que no te doliera tanto. Pero anímate, es navidad, hazlo por tu hija. ¿No quieres que te vea llorando, o si?
- No.
- Anda, vamos a limpiarte esas lágrimas. Tenemos muchos juguetes – dijo acariciando mi cabello.
- Es cierto. Gracias – volteé a verlo hacia arriba y le entregue mi mejor sonrisa.
- No tienes porque, te amo y estaré allí siempre que lo necesites. El siempre será su padre y nunca seré capaz de llenar al cien por ciento ese lugar, pero daré mi mejor esfuerzo para darles lo mejor a ti y a tu hija. En especial amor.
Ahora si lo perdí. Dirigí mi cara hacia su estomago, lo abrace con fuerza y comencé a llorar mas fuerte. Esas me hicieron dar cuenta de lo afortunada que era al tenerlo como pareja. Por supuesto mi llanto ahora no pasó desapercibido y Hally me escuchó.
- ¿Mami? – oh no, no quería que Hally me viera así.
- Si princesa – dije despegando mi rostro de Edward. De seguro lucia horrible pues su expresión lucia triste y dejo caer una muñeca que traía y corrió a abrazarme.
Volteé a ver su rostro y ya corrían unas lágrimas por sus pequeñas mejillas. Eso era lo último que le quería ocasionar. Afortunadamente Edward intervino.
- Pequeña no llores, es que tu mami se pego y le dolió un poquito por eso llora – ella pareció entender un poco y se calmo.
- Ven aquí pequeña – dije ya más tranquila. La abracé y nos quedamos de esa manera los tres por largo rato, consolándonos, actuando como familia.
- Vamos chicas, limpiemos esos rostros, no queremos más lágrimas – dijo Edward después de un rato – hay muchos juguetes que probar.
Limpié mi rostro y el de Hally. Le indiqué que fuera por sus demás juguetes y la pobrecilla apenas podía, pero apenas los acercó nos dispusimos a estar con ella por un rato compartiendo sus presentes. Como debía ser la mañana de navidad, llena de alegría, no de recuerdos tristes.
Esta navidad había sido muy especial, era increíble como mi vida había cambiado en estos meses, no creía lo afortunada que era al tener a Edward. Me había renovado, con él a mi lado sentía que podía darle la familia que mi hija se merecía, algo que por más que intentara no lograría sola, él llegó para completar nuestra pequeña familia, con todo el amor que nos entregaba.
EL PROXIMO CAPITULO YO CREO QUE ESTARA EN LOS PRIMEROS DIAS DE ENERO! LA TARDANZA ES POR QUE TENGO QUE DECIDIR EL RUMBO DE LA HISTORIA PARA LO QUE VIENE! SI ME LLEGA MAS LA INSPIRACION ESPERO QUE ESTE ANTES DE AÑO NUEVO... LES DESEO UNAS FELICES FIESTAS Y LES MANDO UN ABRAZOTE!
GRACIAS POR LEER ESTE FIC Y POR SU APOYO! Y SI QUIEREN SABER QUE ME HARIA FELIZ PARA ESTA NAVIDAD SERIA UN BONCHE DE REVIEWS!
ADIOS!
